12 Sep 2008
Mi sombra quiere viajar
Ya tengo destino. Buenos Aires. Argentina. El tango y el mate me esperan. Un viaje de trabajo, con algún tinte placentero. Todavía tengo que hacer muchas cosas. Me voy en apenas una semana y quiero comprar una guía. No salgo de casa sin una guía.
Ha sido un viaje inesperado. Cuando me marche me perderé momentos históricos de mi ciudad. No me quejo. Mi sombra saldrá de la pecera y se irá a Argentina. Vuelvo a salir para respirar otro aire y vivir en otro mar. En otra pecera. Me llevo la cámara. Os mantendré informados.
09 Sep 2008
Mi viaje matutino a África
Desde hace tres días, cuando me subo al tren, esos que me acompañan cada mañana se transforman. Los asientos se convierten en peligrosas serpientes, leones africanos y todo tipo de animales peligrosos. Las personas se vuelven nativas y hablan dialectos que no logro entender. Me traen recuerdos de lugares en los que no he estado y no he vivido.
Cada mañana, desde hace tres días, abro el libro ÉBANO de Kapuscinki y viajo por África a través de su memoria. Y me sorprendo cada día releyendo sus primeras palabras:
"Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical(...)"
Y todas las mañanas pienso lo mismo. Rodeada por la extensión africana, pienso que me gustaría viajar de esa forma, pero nunca lo hago. Y siempre termino con la misma pregunta: ¿Por qué?
29 Ago 2008
Lugares que tranquilizan el alma
... Y de repente te sorprenden lugares que tienes cerca. Sitios en los que nunca has estado parada mucho tiempo y eran tan cercanos que te asusta pensar que muchas veces pasamos de puntilla por las personas y los lugares...
Y sin quererlo, piensas en todos los sitios que has visitado. En esos paisajes lejanos que quieres visitar y en los que ya has estado. Y sientes que hay muchas cosas de tu ciudad que todavía no conoces. Propósito de enmienda... Tal vez, la próxima vez que camine por Santander deba mirar hacia arriba. No dejar escapar ningún detalle de esas fachadas del Paseo Pereda.
Volver a ese faro desde el que se ve casi todo Santander. Sentarte y respirar ese aire tan limpio que otros no tienen. Recordar...
18 Ago 2008
...Siendo feliz la felicidad no importa...
Hace varias semanas que no actualizo. La vida me ha dejado como gato panza arriba y todavía sigo luchando con las garras fuera intentando agarrarme a algo que se llama felicidad.
Hace varias semanas el Sr. K y Fernando-flores me enviaron un meme de la felicidad. Ambos me invitaban a escribir un post explicando las cosas que me hacen feliz.
Hay una serie de reglas, normas y condiciones, pero como últimamente estoy siendo malvada y me gusta romper las reglas y ser perversa creo que simplemente voy a seguir 3 reglas y no voy a "memear" a nadie. Así que:
- Enlazar a la persona nos invita.
- Enumerar las seis cosas.
- Hacer constar las reglas.
Allá va (y no sigo un orden especial):
1. Reir.
2. Viajar.
3. Conocer a gente maravillosa. Sentir que a pesar de todo lo malo que hay en la vida, podemos encontrar personas que dan sin recibir nada a cambio. Que te abrazan como si te conociese desde hace años. Con la que hablas por los codos. Esos que te emocionan con sus reacciones inesperadas.
4. Cantar en la ducha, gritar hasta quedar afónica con esas canciones que me emocionan.
5. Un abrazo y un beso inesperado.
6. Hacer locuras, como tomar tequilas a las 2 de la tarde en Canadá y luego empezar una batalla de bolas de nieve en pleno parque.
29 May 2008
¿Por qué no me gustan los aeropuertos?
La última vez que estuve en un aeropuerto no estuve sola. Tal vez por eso no sentí lo que siento cuando estoy sola y me parece que estoy en un limbo internacional del que no sé cómo salir o si quiero hacerlo.
Tal vez ya os he contado mi secreto, o tal vez no. Ahí va a bocajarro y sin anestesia: No me gustan las despedidas. Tal vez por eso no me gusten los aeropuertos. Porque aunque son muchas las bienvenidas que veo cuando estoy en un aeropuerto, son algunas despedidas de las que siempre me acuerdo.
22 May 2008
Soñando con Europa
He vuelto a soñar. He vuelto a soñar pensando en los viajes que me tocará hacer el año que viene. Y mientras soñaba me di cuenta de que lo hacía despierta. En medio de aquel montón de gente que gritaba y lloraba de alegría, allí estaba yo soñando con hacer mi mochila y conocer otro país de Europa.
Pero yo no era la única. Había cientos de personas, que como yo, soñaban despiertos con futuros viajes y futuras alegrías. Pero como no se vive del futuro, sino del ahora, aquí me tienes... pensando que todavía estoy soñando y que nada de lo vivido el domingo fue verdad.
Y que critiquen lo que quieran, después de casi 26 años esperando esto ya ha llegado. Nos ha costado 95 años, pero ya no es un sueño, Europa es una realidad.
13 May 2008
Leyendo y viajando
La mayoría de las veces los libros nos ayudan a viajar a otros países, nos ayudan a conocer costumbres que en nuestra pequeña pecera no tienen cabida y sin darnos cuenta nos encontramos rodeados de personas nuevas que nos acompañan durante días por aguas totalmente distintas a las nuestras.
Por eso me gusta leer. Porque sin quererlo, se me abren puertas nuevas. Porque sin quererlo respiro aires nuevos y ni siquiera tengo que trasladarme a esos limbos de babel que son para mi los aeropuertos. Porque viajo en cada página y me ayuda a conocer mejor mi vida y esas otras vidas a las que no sé si algún día llegaré a conocer in situ.
Y sin darme cuenta, como si el tiempo fuese traicionero y no quisiera revelar sus intenciones hasta este mismo día, me doy cuenta de que he cumplido otra mayoría de edad. Que ese mes de mayo, he cumplido 18 años yendo mes tras mes a una biblioteca de pueblo. Y que yendo allí he conocido mundos y personas que nunca imagine.
Porque viajar no consiste solo en desplazarte. Porque los viajes se pueden hacer sentados en un rincón de nuestro salón, sentados en nuestro sillón favorito.
25 Abr 2008
Cielos del mundo
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Muchas veces no importa el cielo baje el que estés una noche. Todos parecen iguales, aunque con mayor o menor concentración de contaminación. Pero cuando estoy en una ciudad distinta a la mía me gusta mirar al cielo. Tal vez sea una tontería, pero nunca he tenido una fijación por la luna. Nunca me ha llamado excesivamente la atención ese gran lunar blanco. Lo que siempre me he parado a mirar son los cielos azules de esas otras ciudades.
Tal vez porque he nacido y crecido en un clima tan lluvioso, siempre me llaman la atención esas ciudades en las que aunque haga un frío artíco, cada mañana me saluda un sol implacable. Como en Salamanca.
Esa ciudad que adoptó cuando cumplí la mayoría de edad y de la que siempre guardaré mis mejores recuerdos. Esta foto es de ese cielo. De esos días en los que amanece soleado y que, a medida que avanza el día, se vuelve lluvioso. Es tan extraña esa combinación de azul y blanco. Ese cielo despejado y esas nubes que anuncian tormenta. Y es raro, porque muchas veces me siento así. Tranquilidad y tempestad. ¿Influirá que sea Geminis en esta dualidad que tengo dentro de mí ultimamente?
24 Abr 2008
Seis segundos de oscuridad
COMO AYER FUE EL DIA DEL LIBRO Y EL JURADO DE UN CERTAMEN DE RELATOS CORTOS NO FALLÓ EN MI FAVOR. AQUÍ OS DEJO UN RELATO QUE HE ESCRITO... ES MI PEQUEÑO REGALO POR EL DÍA DEL LIBRO.
SEIS SEGUNDOS DE OSCURIDAD
Cuando el sol se esconde al llegar el atardecer, todo parece tranquilo en la pequeña bahía de la ciudad costera. En esos momentos en los que todo parece en calma, la luz anaranjada del sol tiñe las piedras de un tono rojizo, el mar adquiere un aire misterioso y el cielo parece el infierno salido del centro de la tierra.
Todo está en calma, sólo se escucha el mar. Las olas que van y vienen, la marea que cada vez se hace más alta y el viento que parece murmurar palabras que nadie entiende.
En lo alto del acantilado se ve una silla hecha de hierro forjado. Está bañada con pintura antioxidante para que la sal marina y el viento del puerto no la hagan envejecer con los años. Es más alta que un árbol, como si hubiese crecido aspirando ser asiento para los dioses. Es parte de un monumento dedicado a las mujeres de los pescadores, que pacientes se sentaban cada tarde y esperaban ver entrar por la bahía a los barcos en los que faenaban sus maridos. Se sentaban, cosían, esperaban, hablaban y sólo sonreían aliviadas cuando veían aparecer las naves de sus parejas por el horizonte que intuían lejano y traicionero.
Justo enfrente del acantilado donde rompen las olas con fuerza se ve una isla con un faro. Desde tierra la estructura parece pequeña. Pero en realidad es alta y vigorosa y tan blanca que incluso aunque no sea de noche, la luz de sus paredes lo ilumina todo. Del conjunto destaca el techo que tiene forma de tejado de templo japonés, como si el faro tuviera delirios de grandeza y quisiera iluminar las lejanas costas de oriente.
Todo parece en calma. Nadie se sienta ya a esperar, ningún barco vuelve de faenar el duro cantábrico y sólo de vez en cuando alguien revisa el mecanismo electrónico del viejo faro. Ninguna mujer queda ya, sólo la silla esperando.
El mar, el cielo y el viento parecen hoy tranquilos. Y en la aparente quietud del atardecer, comienza a iluminar el faro. Al principio apenas se nota su luz, pero poco a poco comienza a hacerse latente hasta que se convierte en una guía imprescindible para las almas solitarias de la noche.
Ambos, silla y faro, parecen ajenos a sus distintas realidades. El uno ilumina el futuro de los marineros que lo ven desde la lejanía y la otra se estanca en el pasado de esas mujeres que tanto tiempo miraron hacia el infinito. Ninguno parece querer revelar su secreto. Pero en la oscuridad todo se hace más sonoro. Lo que antes parecía un murmullo ahora es un lamento. Lo que antes parecían pequeñas caricias ahora son besos furtivos del viento. La noche vuelve intenso lo que antes era apenas perceptible y la quietud que parecía dueña de la bahía ya es sólo un débil recuerdo, convirtiéndose segundo a segundo en una brisa fría que trae el amor incondicional a los amantes. Los mismos que se miran día tras día en la distancia, que aguantan la lluvia, el granizo o el frío norteño. Esos que se conforman con mirarse a la cara durante horas y que esperan para dar rienda suelta a su amor cuando la luna despierta los secretos inconfesables.
Ese sentimiento guardado a la luz del sol que cada atardecer va creciendo con el viento y con las olas. Un amor prohibido entre silla y faro, separados por el mismo mar que es cómplice de sus besos, que desean ser amantes aunque un océano se empeñe en alejarlos.
Y es entonces cuando la oscuridad se convierte en imprescindible, el más mínimo haz de luz se hace aterrador y la noche bendice el amor que se antoja imposible. La penumbra es la perfecta aliada para los amantes distanciados y secretos, que sólo se rompe cuando, cada seis segundos, el faro lo ilumina todo con su luz cegadora. Cada seis segundos el viento y la marea son los únicos sabedores de lo que pasa. El viento trae las caricias y el mar lleva los besos. Y durante esos seis segundos de oscuridad, la silla y el faro se saben queridos. Ambos descubren, durante esos momentos, que la espera ha merecido la pena, que durante esos breves instantes la oscuridad es la dueña de sus vidas.
Pero entonces hasta esa luz, guía para las almas nocturnas, se convierte en molesta. Y la silla espera que la bombilla del faro se estropee y el faro anhela no brillar con tanta fuerza. Con tanta energía lo desean, que la naturaleza se alía con ellos de nuevo. Y así aparece la bruma, que hace que todo sea confuso y sin sentido y engañando hasta al más astuto de los mirones.
Cuanto más oscura es la luna y más nublada está la noche, más disfrutan los amantes de los segundos de oscuridad absoluta en los que no se siente molestados por miradas indiscretas o por murmullos de desaprobación. Y esos instantes, nadie puede imaginarse lo que pasa entre ellos.
Pero no todas las noches son tranquilas como hoy. Cuando los amantes sienten desesperanza, el mar y el viento se enfurecen. Son tan altas las olas y el agua rompe con tanta fuerza en las rocas, que la dura piedra cede y suelta pequeñas lágrimas por la triste silla.
Otras noches, el aire se vuelve cálido como cuando dos enamorados se han dejado llevar por el juego amoroso y el agua se queda tranquila después de la tormenta que trae la reconciliación.
Y aunque no todas las noches sean iguales, siempre les acaba sorprendiendo el primer rayo de sol matutino, como el de hoy.
Ya está amaneciendo. La luz del faro pierde su influencia sobre el cielo y la tierra y poco a poco el alba deja intuir lo que será un nuevo día en la pequeña bahía de la ciudad costera. Comienzan a aparecer los barcos y los visitantes más madrugadores suben los primeros metros del acantilado, mientras los amantes intuyen su despedida.
Mientras el sol se despereza y la luna se acuesta, la silla y el faro se resisten a dejar escapar ese calor han compartido esta noche. Y ambos se resisten ante la llegada del adiós, alargan los últimos segundos de oscuridad compartida, participando en una última certeza. Que dentro de algunas horas volverán a sentirse vivos durante seis segundos en la oscuridad.
Y aunque muchos son cómplices de esta vida paralela, todos hacen oídos sordos a las palabras murmuradas y no quieren ver los besos en silencio como si el universo conspirase para ellos.
09 Abr 2008
Un barco llamado libertad
De viajes va la cosa...no? bueno, se hará lo que se pueda, paso que tengo pillar asientooo!
Lo que esconde una pecera...
Una selva exótica y salvaje por explorar,
entre zarzas y grandes árboles
escondes en tu cuerpo menudo
una gran fuerza
tu gran personalidad...
aún no se han descubierto tus secretos
y sin embargo eres la mayor verdad
Contigo amainan hasta las fieras
eres la música que dulcemente suena
de la flauta de Hamelí...
Eres inquietud en la mirada
que muestra curiosidad por lo que le rodea
abriendo tu mente al mundo
el mundo complaciente cae rendido ante tí
Eres sabiduría, eres destreza
un ejemplo a seguir
alguien a quien admirar
ya no sólo por su inteligencia
sino por lo grande de tu calidad humana
ese maravilloso ser que forma parte de tí
Y no es palabrería de amiga
y no es menos verdad porque yo lo diga
que una sabe ser objetiva...
Eres un tren, un barco... el metro
Eres ese crucero por el Caribe
Un estupendo sendero que disfrutar
y una excitante aventura por vivir
Un espíritu hermoso y libre
que no tiene maldad
que busca huecos a ratos
para, sus sueños,
con las alas abiertas,
poder realizar...
Tú, Ali, eres el viaje, uno de esos en que merece la pena embarcarse...Gracias por dejarme subir...
Noe
Sobre este blog
Paseando por el mundo
AliDe eso va esto. De los viajes que hacemos fuera de nuestras peceras y que a veces, sólo a veces, necesitamos para sentir que seguimos respirando.
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