05 Jun 2007

El último día de mi vida

Escrito por: Pat el 05 Jun 2007 - URL Permanente

Ayer, mientras iba en el autobús, recordé la película “ Mi vida sin mí”. Quizás porque llevaba toda la mañana con dolor de estómago mi habitual hipocondría me llevó a imaginar qué escribiría yo en mi lista de “cosas que hacer antes de morir”. Y se me ocurrió un ejercicio: vivir el día de hoy como si fuera el último día de mi vida, pero desde un punto de vista positivo y no, como he hecho otras veces, torturándome con el sentimiento de pérdida. Ese sentimiento me empañaba la vista literalmente, y las lágrimas no me dejaban ver nada. Así que volvamos al principio.

Claro, de haber sabido que hoy moriré probablemente esta mañana no habría ido a trabajar, pero ya que me puse en el supuesto tarde empecé a imaginar desde la premisa de enfocar este último día teniendo que ser éste un día como los demás, que tiene más mérito. Miré por la ventana y toda la belleza que vi me estremeció. Nunca había percibido tanta belleza en las calles de Madrid e intenté llenar con ella cada poro de mi piel. Nunca había mirado de esa manera. Y desde la nostalgia de mis últimas horas me sentí afortunada al poder disfrutar de esas sensaciones. Y me sentí reconfortada. Estábamos por el Paseo de Recoletos. Miré a mi alrededor. El autobús estaba lleno de gente. Cada persona con su vida. Ellos con más tiempo. Me habría gustado abrazarlos a todos, como despedida.

Bajé del autobús en Cibeles y me dirigí a la Delegación de Hacienda de Montalbán, para cumplir con mis obligaciones laborales. Qué tarea tan poco romántica para un día como hoy. Cogí mi número. Había unas treinta personas antes que yo. Edificio por dentro reformado y moderno. Luz artificial y un molesto Bip que sonaba cada vez que una mesa quedaba libre y llamaba al siguiente número. Me propuse que el tiempo que fuera a invertir en Hacienda fuera agradable a pesar de todo. No quería que nada estropeara esas horas. Me senté y cogí un 20 Minutos. Me llamó la atención una sección en la que despedía al que había sido algo así como el “bloggista del año” y daban la bienvenida al siguiente. El primero se despedía del cargo con dolor, y hacía una metáfora en la que era abandonado por la mujer amada, la que soñó para siempre.

El nuevo cargo electo era un taxista que relataba en sus blogs sus historias en el taxi. Y en este primero hablaba de cuánto se quejaban sus clientes de la monotonía de sus vidas. Es curioso que cayera en mis manos esa lectura. Mi día pudo haber sido uno más. Me había levantado a la misma hora de siempre, había preparado el desayuno de mi familia, había ido a trabajar como siempre... y sin embargo no lo era.

Por fin sonó mi Bip, y me dirigí a la mesa que me correspondía. Sonreí al funcionario y le di mi modelo 840 y la documentación necesaria. Él me miró y dijo fastidiado que no lo había hecho nunca, y que a ver qué hacíamos, porque podría hacerlo mal. Le contesté divertida que también era la primera vez que yo había rellenado un 840, y que quizás tuviera errores, y que así podríamos aprender los dos. Comenzó a hojear los poderes. Llevaba las escritura de apoderamiento del representante de la empresa para la que estaba haciendo la gestión, la autorización del mismo para que yo pudiera obrar en su nombre y la fotocopia del DNI del mismo. Después de examinarlo todo me dice que el DNI del que aporto copia está caducado. ¡Andá! Le explico que claro, el representante manda copia a la asesoría, y que nosotros vamos tirando de copias.... hasta que se caduca, claro. Se lo piensa, me mira y me dice “también puedo hacer como que no lo he visto”. Le sonreí. Llamó a un compañero para que le ayudase a grabar el modelo y entablamos los tres animada charla. Finalmente me resuelven el problema, y paso un rato agradable. Salgo a la calle pletórica, y mucho más contenta me puse al ver de nuevo el cielo azul y al comprobar lo grato que resultaba el calor del sol.

Tengo que reconocer que el ejercicio es mucho más difícil de lo que parece, porque a veces te olvidas, y cuando te das cuenta de que llevas un rato trabajando mecánicamente has olvidado sentirlo. Eso me pasó a mi a ratos el resto del día.

Por la noche volví a recordarlo y besé todo lo intensamente que pude a mi familia, pero el cansancio puede hasta con la imaginación. Y finalmente y después de todo, no morí con el día...

Lo que me ha quedado es el firme propósito de repetir el ejercicio. Quizás cuanto más me ejercite más fácil me resultará sentir tan intensamente cada pequeña cosa del día como ayer me sucedió durante un rato así como intentar por todos los medios quedarme con lo bello y lo que reconforta y dejar a un lado (si es que no es posible cambiar) lo que duele, lo triste, lo gris... Y quizás si llego a ser alguna vez cliente del recién nombrado bloggista del año, no tendré que hablar con amargura de la monotonía de mi vida. Me queda tan poco tiempo....

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Nahyane B. H. dijo

Suele ocurrir. Suele uno imaginar el fin de sus días... pero ¿cómo? Puede intentar protagonizar en un día cualquiera su "último día", pero, lógicamente, no siempre coincide.

Bonito blog, temas interesantes e innumerables visitas y comentarios. Pero me llamó la atención el hecho de no encontrar comentario alguno en este post, a sabiendas de que es de los mejores que has publicado.

Sigue así. Saludos.

>>--Nahy---->

Bloody dijo

Yo tampoco había pasado antes por tu blog, y me alegro de haberlo hecho. Sobre todo porque éste es el primer post que leo en él y me siento muy identificada. Yo vivo mi vida así por temporadas. Descubres muchas cosas, y ves otras tantas que hasta entonces eran del todo invisibles. Y se siente un@ afortunad@ por estar viv@ y sobre todo, por darse cuenta de ello. Vivir así engancha una barbaridad :)

Daniel MacGill dijo

FELICIDADES ATRASADAS!!!!!!!!!!!!!

Un añito, ein? Y tantas cosas que contar(nos)... Pues que cumplas muchos más, y que yo los lea.

Un beso grande. Pero grande, grande, que la ocasión lo merece!!!!!!!!!!

celia-lor dijo

Jo Pat no había leido esto,y es una pasada amiga, creo que voy a hacer el ejercicio este a menudo, alucinanteee, ya llevas un año colega esto se merece una fiesta enorme. Biquiños guapa.

pat

pat dijo

Danny, cómo eres! Si no llega a ser por tí no me habría enterado, (cuatro días más tarde, dicho sea de paso....)

Celia, muchas gracias. La verdad es que estoy sin tiempo apenas para escribir, contestar mails o comentarios, así que como para hacer fiestas... cuando vuelva a tener tiempo lo celebraré escribiendo. Un besazo

Melvin

Melvin dijo

wat!. que istoria me encanto leerlo pero sobre todo me conmovio el corazon. como si fuero mi istoria recorde toda mi vida, talvez todos pasamos por ahi.pero me conforta cuando leo SALMOS .91:1 DIOS LES BENDIGA

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Reflexiones

Algunas veces la cabeza se me llena de pensamientos. En tiempos los fui escribiendo, en papeles que he ido guardando y perdiendo, como se pierde todo aquello que no se comparte. Quizás alguien haya reflexionado sobre las mismas cosas y se vea reflejado, quizás no y le den qué pensar, o quizás sí y haya llegado a otras conclusiones.

Hasta aquí, un año y medio de reflexiones.

Junio 2007-Noviembre 2008

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