20 Ene 2008
El símil del género
Maribel S. -alias La Buldi- era bajita. Acudía siempre a trabajar con la misma ropa, como si ella también tuviera que llevar uniforme. Una falda tosca de cuadros marrones por debajo de la rodilla y un jersey más oscuro y marrón también. De cuello redondo. Y notablemente desgastado. Siempre me pregunté si se pondría la misma ropa a diario, o si tendría varios modelos que le permitieran alternar. Terminé decantándome por la segunda como única explicación posible para que ella siempre oliera a jabón recién usado.
Llevaba el pelo corto y poco cuidado. Canoso aunque teñido de rubio claro. De tipo cucaracha, como digo yo, de tronco gordo y finísimas piernas. En la cara ni una gota de maquillaje, y de sus rasgos el alias (diminutivo de Bulldog). Debía tener unos cincuenta y cinco, aunque lo cierto es que aparentaba muchos más.
Le rodeaban mil habladurías. Unos decían que la directora la odiaba pero que no la podía despedir, otros que vivía con un hombre veinte años menor que ella: posiblemente un alumno, otros que estaba loca. Y lo cierto es que sabía crear en torno a ella un halo de misterio. Cuando entraba en un aula no necesitaba alzar la voz. De pronto, su presencia se notaba, se palpaba, y se respetaba. Y todos nos sentábamos. De hecho, Maribel S.-la Buldi- nunca alzaba la voz. Hablaba con su voz grave y añada por el tabaco, despacio. Con pausas que siempre hacían pensar que de un momento a otro revelaría algún secreto.
Fue mi profesora de literatura en tercero de BUP. El Libro del Buen Amor, La Celestina, El Quijote, Rimas y Leyendas de Bécquer. De todos ellos, tengo especial recuerdo de La Celestina.
Para explicarlo hablaba en voz especialmente baja, al oído, contándonos un secreto. Y fue a la primera profesora del colegio que al pronunciar la palabra sexo se le llenaba la boca, le brillaban los ojos, nos miraba mucho más fijamente, y lo pronunciaba con todas sus letras: s e x o, y no "sesso", como los demás. Leímos el libro en alto. Asígnó personajes. Yo leí Melibea y Pablo M. Calixto. Ella leyó Celestina. Miento. Ella ERA Celestina.
Sus clases no cundían demasiado. Los días de lectura eran sagrados, y los días en los que explicaba un tema hablaba de todo menos del tema, afortunados alumnos, que para eso existen los libros de texto.
Gracias a eso, aprendí con ella un símil que no aparece (o al menos yo no he visto) en ningún temario oficial, que no preguntó en ningún examen, y que no he olvidado así ha pasado el tiempo:
Contó en una ocasión que los hombres y la mujeres jamás nos comportaríamos de la misma forma ni actuaríamos igual frente a un problema, sencillamente porque somos distintos. El hombre es como un buró, lleno de cajones. Cada aspecto de su vida lo guarda en un cajón. En uno sus amigos, en otro su familia, en otro el deporte, en otro su trabajo. De modo que cuando alguien abre un cajón y lo cierra de golpe, sólo descoloca lo que hay dentro de ese cajón. Todo lo demás continua ordenado en armonía.
La mujer es sin embargo una consola con un único y gran cajón. Y todo está dentro. Y cuando alguien comete la torpeza de cerrar ese cajón con rabia, todo lo que hay dentro se desordena y se desbarata. Todo influye, todo se interrelaciona.
Yo siempre he considerado que los hombres son, por lo general, emocionalmente más estables. A mí la explicación del buró, de momento, me sirve.
A fin de cuentas, no se le puede pedir a la profe de Literatura de BUP que sustente su tesis con datos científicos y conexiones neuronales. Y, digo yo, que quién mejor que La Celestina, para saber acerca del Hombre y la Mujer.
Sobre este blog
Reflexiones
PatAlgunas veces la cabeza se me llena de pensamientos. En tiempos los fui escribiendo, en papeles que he ido guardando y perdiendo, como se pierde todo aquello que no se comparte. Quizás alguien haya reflexionado sobre las mismas cosas y se vea reflejado, quizás no y le den qué pensar, o quizás sí y haya llegado a otras conclusiones (que espero comparta...)
¿Quién soy? Una mujer, una persona, una más de las que madrugan cada mañana y viajan espachurradas en un vagón de metro cada mañana y cada tarde, y se cruzan por la calle con cientos de personas como las que puedan estar leyendo ahora, como tú, una más dentro de este mundo, con su cabecita propia, con sus ideas, con su corazón y su mundo. Tan igual y tan distinta. Como todos.
Mis artículos quizás puedan decir más....
Patricia
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27 comentarios · Escribe aquí tu comentario
sailingalea dijo
...eso explicaría además porqué los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez: cajones distintos
mi profe de 3º de BUP se llamaba Alfonso Alegra y nos traía música de la época correspondiente para ambientar las clases; era joven y tenía unas ganas locas de hacer cosas; sus clases me parecieron distintas. La gente se aburría un poco. Yo acabé estudiando filología hispánica!!!
un besito
Eme Navarro dijo
No hay nada como un profesor/a que te enseñe a aprender pro el mero placer de hacerlo.
malhena dijo
Que bonito recuerdo.
Y que estupenda mujer, que huye de estereotipos.
Hija yo sólo tenía monjas, asi que ni sesso ni mucho menos sexo.
Ni nada de andar en las nubes con los clásicos.
Que aburrida es en algunos casos la enseñanza vista desde el lado del alumno.
Pero según reflejas tu en tu pantalla, a ti te dieron la oportunidad de que vieses por ti misma de que color eran las cosas.
Y el símil... que razón. Cosas de la evolución de las especies, que cuesta un webs modificar rols.
Por eso va a ser que ellos no escuchan y nosotras nos perdemos con los mapas.
Pues nada paciencia y mucha tila, que a toda oruga le llega su oportunidad de ser mariposa.
Un beso y feliz finde!!!!
aojnauj dijo
Buen finde...
Un saludo
johnny-salomon dijo
Mira, yo me puedo rascar una oreja y a la vez escribir estas palabras. De hecho lo estoy haciendo. Eso explica que podemos hacer dos cosas a la vez. Y además pensar en otras cosas mientras tanto. La Buldi, creo, tenía mucho morbo. Un beso.
jomvese dijo
Envidio a quienes pueden traer un buen recuerdo de alguno de sus profesores. Es una confirmación de que, a pesar de todo, la enseñanza en España ha cambiado muchísimo para bien. Muchos sólo podemos recordar curas tristes, reprimidos e ignorantes. Mis hijos han ido siempre encantados a clase (en un colegio laico). Los jóvenes tienen otros problemas y tú, que también lo eres, pareces haber asimilado bien las clases de Literatura :)
Con el riesgo que supone generalizar, encuentro que las mujeres suelen ser más ordenadas, disciplinadas y resignadas. Les basta con un cajón. Los hombres solemos tener muchos y a veces los tenemos todos desordenados...Fantasía hormonal.
blasftome dijo
Bueno, bueno. Yo leyendo esta entrada me estoy convirtiendo en más "machista" que tú. Estoy leyendo y no soy capaz de pensar que lo que me traslada esta mujer es un comentario "xenófobo". ¡Perdón!, quiero decir que estaba pensando que era "homófobo". Perdoname, de nuevo, estaba pensando que era un "filo-hombre".
Uy, creo que estaba pensando (haciendo) demasiadas cosas.
....................
¿¡Cómo puedes recordar el nombre de tu profesora!?
bvarcimboldi dijo
Pues esta vez no estoy de acuerdo contigo, bonita. Me parece una generalización tan injusta como todas ls generalizaciones... De todos modos, te mando un beso, que veas que no hay rencor... Por cierto, has puesto el post 3 veces...
pat dijo
Ayer me quedé escribiendo sola. Cuando estaba terminando el post le dí con el pie al "reset" y empezó a pagarse el ordenador. Además de cagarme en todo, apreté el botón de publicar en el último momento, sin haber repasado el texto, y sin terminarlo, dando por hecho que era un intento en vano. Me fui a la cama con un cabreo monumental, y no he vuelto a enchufar hasta ahora. Vaya, así que se publicó! Sin repasar, sin concluir, y ¡¡¡¡tres veces!!!!! Bueno, pues voy a hacer la compra por interné y arreglo el desaguisado.
crguarddon dijo
Me ha enganchado tu texto en la primera línea. Bueno, yo tengo una cosa clara, somos distintos, afortunadamente. También pienso que las habilidades se pueden desarrollar tanto los hombres como las mujeres, ellos pueden hacer agujeros en los cajones del buró para que corra el aire y nosotras poner alguna división en el único cajón de nuestra consola.
Así a lo mejor, nos acercamos un poco más, que falta nos hace.
Muchos besos Pat.
Bloody dijo
Pues yo, como Benno, tampoco estoy de acuerdo con esas generalizaciones... (o sí, jeje, pero entiéndeme, es que me lo quiero llevar a la playa).
Mi profe de literatura era la única monja que me ha gustado en mi vida. Tampoco levantaba nunca la voz, se llamaba Sor Rosa María (el nombre de verdad nunca lo supe). Sus clases eran mis favoritas.
Me ha encantado este post, pat. Menos mal que le diste a publicar!
Un beso muy grande, guapa :)
domingo-puerta dijo
Pues yo tengo más de consola que de buró. ¿Es grave, doctora?
fmlunae dijo
Que curioso, hace no mucho una compañera del trabajo me dijo algo parecido. Me dijo que el cerebro de los hombres tiene compartimentos estancos y cerrados que no se comunican entre sí, uno para cada cosa y que las mujeres tenemos todos esos compartimentos comunicados entre sí. Eso podría estar bien porque así cuando tienes un problema en un área determinada de tu vida no tiene porque afectarte a las demás áreas, sería perfecto.
Yo además ultimamente vengo pensando que nos haría falta tener un botón de on/off para apretarlo cuando estemos cansados de pensar en un problema y así poder parar de pensar y descansar un ratito.
Fernando Solera dijo
Pues claro que no somos iguales, pero sería bueno que nos pusiéramos de vez en cuando en el lugar del sexo opuesto. Sería lo ideal.
Somos muy diferentes, sí, pero, ¿y lo bien que nos lo pasamos jugando con las diferencias?
lola-gj47 dijo
Se nota que la profe..tenía un estilo propio ..lo cual ya es un mérito..para bien o para mal...tenía sus propias convicciones y modo de ver la vida..y no le importaba ir contra corriente...La filofía del ejemplo no la comparto...sigo creyendo en las personas...y en que independientemente del genero éstas puedan ser Boureau ....o consola...
un beso mu fuerte ..PAT...
Te invito a visitar mi buevo post..que colgué ayer ...va sobre LOS CUENTOS...creo que te puede interesar...y me gustaría tu opinión ...
Cyrano dijo
Discrepo de tu profa pero original era un rato la tia. Veo que tuviste un accidente informático pero no te preocupes, el post, para mi gusto es muy interesante y generará controversia. Sobre si "no somos iguales" yo añadiría eso de "afortunadamente" pero me resulta difícil asemejarlo a algo, eso de que la mujer siente y el hombre piensa, pues no solo no lo tengo claro sino que cada vez lo veo menos claro, será porque he conocido a tant@s que ya no sé qué pensar.
Como siempre un placer leerte y un besote...
Juanmaromo dijo
Muy interesante, como todo lo que escribes, tiene el don de enganchar al lector, al memos a mí desde la primera palabra, y desde luego, el final no defrauda, otra cosa que me encanta de tu literatura es que huyes de las moralinas y de los juicios de valores. Un beso
Minea dijo
Pues a mi me ha gustado mucho el post. Yo tuve bastantes profesores a los que recuerdo por sus singularidades. Y de literatura, en concreto, tuve a una que jamás se me olvidará, por su singularidad. Sin embargo, otros pasan por tus años de estudio de forma anodina y ni siquiera te acuerdas de su nombre... qué pena, no?
Lo bonito es recordarlos por algo especial de ellos.
Un beso, Pat.
Minea
Angel Pasos dijo
La profesora de literatura sabía algo de los hombres, pero sabía poco. En la mayoría de los cerebros de los hombres sólo hay tres cajones: en uno hay un balón de fútbol (aunque lo cierres de golpe un balón nunca se descoloca, por lo tanto no hay problema). En otro hay un bocadillo de mortadela (ese el más delicado: si lo cierras de golpe y la mortadela se sale del pan el cerebro del hombre contempla un problema que es incapaz de resolver y esto le hace retroceder cinco mil años en su nivel de evolución y se pilla un cabreo monumental). En el tercero sólo hay sexo y si cierras de golpe, al hombre realmente le da bastante igual la postura en que quede lo que hay dentro.
Un abrazo.
(sólo es una gracia, espero no haberme pasado. Si te parece una grosería bórralo sin más).
Pat dijo
Ángel, me ha parecido de los mejores comentarios que he leído. Me has hecho soltar una carcajada. Eres genial!
(Que me perdone el resto, prometo contestar a too el mundo, pero es que me he reido tanto que no he podido esperar...)
Cyrano dijo
Lo corroboro Pat, el comentario de Angel es sencillamente GENIAL... Un beso para tí y un abrazo para Angel.
Señor Capullo dijo
Yo cambiaría el cajón del balón de fútbol por alguna otra cosa, el bocadillo de mortadela por uno de jamón del bueno y el del sexo... ese lo dejo como está.
En cuanto al post, de los buenos, como siempre. Hija (porque eres más joven que yo, si eso es posible), no sé qué hacen los del País que no te dan una columna... (y lo digo completamente en serio, ya lo sabes)
Beso. Por cierto, si no se tuerce nada, cuenta conmigo para el B&B
MaríaJosé GH dijo
Puff... pues yo no sabría decirte. Es verdad que yo soy un cajón revuelto, pero de lo despistá que soy... jeje Yo no sé si somos tan distintos los hombres de las mujeres, en realidad me da grima hacer diferencias demasiado tajantes porque creo que en el fondo somos muy iguales. Es la cultura la que nos ha enseñado las diferencias. No sé, también he conocido a hombres-consola y a mujeres-buró... Y bueno, mis profesores de literatura siempre me han marcado, para bien y para mal... De hecho acabé estudiando literatura porque un día descubrí en mitad de una clase de 3º de BUP que Don Quijote en realidad no estaba loco... Y sigo creyéndolo, jejeje. Un post muy lindo, Pat, un beso!! ;)
corsgentil dijo
Yo he sido profesora de literatura y tengo que decir que es muy interesante enseñar algo de la vida a esos muchachos adolescentes que inician su andadura por estos mundos de Dios. La pega que encuentro es que en numerosos casos, como es el tuyo, las palabras llegan al alumnado y no siempre se tiene razón. Para eso hay que dejar muy claro que es una opinión más, la de la profesora se entiende, y no una verdad eterna. En cuanto a la diferencia entre los dos géneros humanos, pues no sé muy bien qué decir. Existir, existen, claro, pero yo creo más en que todo eso es producto de la educación que nos han inculcado a través de nuestra tradición cultural y las posturas adoptadas por la sociedad en según que temas. Hay muchísimos hombres con un sentido de la sensualidad exquisito y que a los ojos de los intelectuales pueden ser poetas y para algunos otros no ser directamente hombres. Ahí está la diferencia. Las etiquetas impuestas serán siempre unas etiquetas, equivocadas, pero etiquetas al fin y al cabo. Un beso, guapa, lindo post, como siempre.
Pat dijo
Carmen, completamente de acuerdo contigo. Somos distintos y cada uno es como es. La cosa es intentar equilibrar un poco.
Bloody, como decía Benno, todas las generalizaciones son injustas. Y sí que hay mujeres con muchos cajoncitos y hombres con uno solo. Pero así en el día a día, veo más mujers consola que mujeres buró, y viceversa. La cosa es que me acuerdo a menudo de ese símil. Sin darle más importancia ni valor del que tiene.
Domingo, nada que con un ibuprofeno no se cure.
Fmlunae, tienes toda la razón. A mí me encantaría lo de los cajones aislados. Aunque he de reconocer que ahora mismo consigo ordenar las cosas de tal manera que no se tumben al primer portazo. Y a departamentar un poco. Y mucho mejor!
Fernando, está claro. A mí me ha dado hasta para un post ;-)
Lola, ya hice los deberes.
Cyrano, es lo que pasa con las generalizaciones, que uno va a buscar las excepciones que trompen la regla y ....¡caray! ¡hay tantas!
Juanmaromo, supongo que siempre hay algún juicio de valor en el momento que escribimos blogs desde un punto de vista subjetivo.... pero si me dices que se ven poco, pues me quedo más tranquila.
Minea, los anodinos por desgracia son los más. Yo por ejemplo no recuerdo el nombre de prácticamente ningún profesor de la universidad. Y anécdotas pocas. Salvo uno que denominaba a los morosos "escaqueitor financieros". Una pena.
Señor Capullo, qué dices! ¿Y dejar de liquidar impuestos? ¿Con lo apasionante que es? JAJAJAJJAJA
Mariajo, no sé. A lo mejor cuento un día la teoría de mi hermana del escalón. (Aunque no quisiera perder amigos). Pero ya lo comentaba el Señor Capullo con lo de las servilletas para la fiesta, en una escena muy buena en el supermercado.
Rocío, las influencias de un solo profesor no es más que una más de tantísimas que recibe una persona a lo largo de su vida. Que con la edad va cogiendo perspectiva, y a darle el peso y la importancia que se merecen.
clotilde dijo
más vale tarde que nunca. genial como siempre pat y además me sirve tu historia de los cajones, matizando que a ellos también se les pueden abrir y cerrar de golpe más de uno, pero bueno. un beso, a ver si me pongo al día que he estado como quien dice de vacaciones , y perdona por decírtelo pero he posteao ( que te gusta que te avise que si no cómo te vas a enterar porbriña). besos pat, eres una genia , estoy con capullito, deberían darte una columna o cienes de ellas.
mim profe de literatura fue en Cou pues en tercero era de ciencias ( por eso se me nota que me trabuco un poco) y se llamaba Clara Lázaro, hija de Lázaro Carreter. Supongo que estaba en los cuarenta como yo ahora ....... pero no me trasmitió pasión y no leí la Celestina. ( o sí pero otro año)
elisa- dijo
Como Mariajo, pienso que tenemos más en común de lo que parece a veces, pero también nos diferenciamos (menos mal!!!!) en muchos aspectos, lo que hace la vida de pareja o la amistad entre sexos muy interesante y podría dar lugar a numerosos posts!!!!
En la uni, la profesora que tenía de literatura espanola se parece mucho a la que retratas aquí y fue ella la que me hizo ver lo emocionante que era el libro del buen amor y la Celestina, libros que lei durante el instituto pos partes y casi me muero...
Genial tu post, Pat!!! Un beso, guapa
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