03 Sep 2010

MARTA

Escrito por: mano-negra el 03 Sep 2010 - URL Permanente

Marta caminaba por la ciudad hacia una nueva vida, ya nada la ataba a su pasado; sus hijos ya no vivían en casa, su padres habían muerto, sus hermanos vivían en diferentes ciudades, demasiado lejos de la suya, como para que pudiera ser una excusa para no hacer lo que llevaba años pensando.


Portaba pocas pertenencias, cabían en una maleta grande, que arrastraba sobre unas pequeñas ruedas incorporadas a la misma: un bolso de mano, y una bolsa grande de plástico, donde abultaba algo redondo y pesado, constituían el resto de su equipaje.


Marta había padecido malos tratos por parte de su marido desde hacia años, demasiados años para acordarse del momento en que empezó todo.


Marta no tenia mas de cincuenta años, y quedaba en su rostro restos de la belleza juvenil que alguna ves tubo y que no logro del todo borrar treinta años de sufrimiento, desprecios y palizas.


Iba bien maquillada, el tener que tapar los rastros del los golpes en su cara, para poder salir a la calle, o intentar ocultar a sus hijos los moretones de la noche anterior, le habían dado mucha destreza. Pero, era muy difícil que ellos no lo supieran, por mucho que ella se mordiera los labios, antes que manifestar su dolor con gritos y que sus hijos pudieran oírla.


Ahora él, ya no podría poner de nuevo, su mano, o su correa de cuero sobre ella; ya nunca tendría que disimular las huellas de torturas en sus carnes, ya no tendría que pasarse las noches llorando en silencio.

Era libre, por primera vez en treinta años podía decidir por ella misma, no tendría que medir sus acciones, sus palabras o sus gestos, para intentar evitar la ira de su cónyuge, algo inútil, cualquier cosa la desataba, la mas mínima acción era excusa para una nueva paliza.

Marta siguió andando, se dirigía hacia el río. Llego a unos de los puentes que sorteaban el cause de agua y parando en el centro del mismo se dirigió a una de la barandillas, dejo la maleta a un lado, su bolso sobre ella, metió la mano en la bolsa de plástico, y tirando hacia arriba saco, cogida por los pelos, una cabeza de hombre, todavía chorreaba sangre del corte en el cuello, el que lo había separado del tronco, la puso sobre la baranda de frente hacia ella; y le dijo:
-¡Juan!,¡ grandísimo hijo de puta!, ya no me volverás a tocar- grito empujándola hacia el agua.

La cabeza golpeo una cornisa sobre uno de los arcos del puente, haciendo un ruido parecido a una sandia madura rompiéndose, y posteriormente se hundió, perdiéndose para siempre.


Marta cogió su maleta y su bolso, metió la bolsa vacía en una papelera que se encontraba sobre el vástago de una farola y se perdió con paso tranquilo y firme en la otra orilla del río.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Loli dijo

Jolin querido mano.!!
Ufffhhh mira cariño, sinceramente me ha impresionado
por como lo has plasmado...la primera parte es, de veras,
tán "real" que asusta...el final...un final.! Gracias mano.!
Gracias...
Un Beso de muchos colores...que espanten los golpes

mano-negra dijo

Loli, gracias, lo he relatado con todo mi corazón.

Un beso con sabor a menta.

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