24 Jul 2008

1218. Jueves, 24 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 24 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo decimonoveno: "Es difícil crear ideas y fácil crear palabras; de ahí el éxito de los filósofos". (André Maurois, 1885-1967; novelista y ensayista francés)

Corre por internet un viejo chiste en el que, con una cierta lógica, se explica el significado de las protuberancias que todos tenemos en la punta de los senos: es Braille y significa “chupe aquí”. Pues bien, aunque pocos son consientes de ello, quien más y quien menos toca, soba y hasta magrea unos cuantos pezones propios o ajenos varias veces al día. Y la mayoría lo hace a diestro y siniestro y sin el menor recato.

Los pezones son, entre otras muchas acepciones y según la R.A.E. -que son los que saben más de estas cosas-, los asideros de las bolsas.

Es decir, que cada vez que bajas la basura o vas al carrefour y te traes unas cuantas a casa resulta que estas agarrando, sin el menor pudor y con el máximo descaro, un par (o más) de pezones en cada mano. Pues que bien.

Por cierto, y ya que estoy con tan exótico asunto ¿es alguna extraña idea mía o cada vez es más frecuente que los maniquíes tengan pezones? En su acepción más común, digo.

Hasta el lunes.

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23 Jul 2008

1217. Miércoles, 23 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 23 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo decimoséptimo: "¿Te acuerdas cuando éramos pequeños y viajábamos en autobús al colegio? Yo sacaba el culo por la ventana y tú la cabeza, y todos creían que éramos gemelos", (Alberto F., 32 años, en paro)

Si la “actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres” se denomina machismo, y quien la ejerce, machista; ¿cómo se llama la actitud de prepotencia de las mujeres con respecto a los varones?

¿Feminismo?

Y las mujeres que la ejercen... ¿feministas?

En ningún momento afirmo, sólo pregunto.

Y hablando de mujeres, no es que particularmente me importe lo más mínimo, pero ya que una de ellas (en un arriesgado gesto que podría costarle muy caro), se ha atrevido a romper el infranqueable muro de silencio que rodea a las acciones propias del sexo femenino, qué menos que compartir como se merece tan estremecedor testimonio. Por fin, una de ellas se atreve a contar las verdaderas razones por las que las mujeres tardan tanto en mear. Un pequeño paso las féminas, un gran paso para la lógica.

"Mi mamá era una fanática de los baños públicos. De chiquita me llevaba al baño, me enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.
Finalmente me instruía: "Nunca, nunca te sientes en un baño publico" Y luego me mostraba "la posición" que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. Eso fue hace mucho tiempo. Pero aun hoy en nuestros años más maduros, "la posición" es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está que revienta.
Cuando "tienes que ir" a un baño publico, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que los calzones de Brad Pitt están a la venta y a mitad de precio. Así que esperas pacientemente y sonríes amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando las piernas.
Finalmente te toca tu turno. Verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo. Entras y te das cuenta que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa...
Cuelgas tu bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa que te colgaste al cuello, porque el bolso está lleno de mierdas que fuiste tirando adentro - la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso -.
Pero volviendo a la puerta... como no tenía picaporte, solo tienes la opción de sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas las bragas y tomas "la posición"... Alivio...... AAhhhhhh..... Mas alivio... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar....
Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, así que te quedas en "la posición" mientras tus piernas tiemblan tan fuerte que registrarían 8 en la escala de Richter, sin contar la salpicada finiiiiiita del chorro se que pega en la loza y que¡¡¡te moja hasta las medias!!! ¡¡¡que seguramente se va a notar!!!
Para alejar tu mente de esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico, peroooo, joooooder...! el rollo esta vacío...!. Tus piernas tiemblan cada vez más. Recuerdas el pedacito de papel con el que te limpiaste hace un rato la nariz. Eso tendrá que ser suficiente. Lo arrugas de la manera mas esponjada posible. Pero es más pequeño que la uña de tu dedo y encima todavía esta mojado de moco...
En eso, alguien empuja la puerta de tu baño y como el cerrojo no funciona recibes tremendo viandazo en la cabeza. Les gritas caliente:
¡¡¡ OCUPADOOOO !!!", mientras continúas empujado la puerta con tu mano libre y el pedacito de kleenex que tenías en la mano se te cae exactamente en un charquito que hay en el suelo y no estás segura si es agua o meao.... y te vas de espalda y te caes sentada en el inodoro.
Te levantas rápidamente, pero ya es demasiado tarde, tu culo ya entró en contacto con todos los gérmenes y formas de vida del asiento porque TU nunca lo cubriste con papel higiénico, que de todos modos no había, aún cuando hubieras tenido tiempo de hacerlo.
Sin contar el golpe en la cabeza, el desnuque con la correa del bolso, la salpicada del chorro en las piernas y en las medias, la que te conté, que todavía esta mojada... el recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima de ti, si supiera; porque su culo nunca toco el asiento de un baño publico, porque francamente, "tu no sabes qué clase de enfermedades podrías agarrar ahí".
Pero la debacle no termina ahí... ahora el sensor automático del baño está tan confundido que suelta el agua como si fuera una fuente y manda todo al colector con tal fuerza que te tienes que agarrar del tubo que sostiene el papel de baño (cuando hay) por miedo a que te vaya a chupar y vayas a aparecer en la China.
Aquí es cuando finalmente te rindes. Estás empapada por el agua que salió del baño como fuente. Estás exhausta. Tratas de limpiarte con un celofán de uno chicles Adams; luego sales inconspicuamente al lavamanos. No sabes cómo funcionan con los sensores automáticos así que te limpias las manos con saliva, te las secas con una toalla de papel y sales pasando junto a la línea de mujeres que aun están esperando con las piernas cruzadas y en estos momentos eres incapaz de sonreír cortésmente.
Un alma caritativa al final de la línea te dice que vas arrastrando un trozo de papel higiénico (pegado a tu zapato) ¡¡ del largo del río Mississippi...!!...Arrancas el papel del zapato, lo depositas rudamente en la mano del alma caritativa que te dijo que lo traías pegado y le dices suavemente: ¡¡¡ Toma... puedes necesitarlo...!!!" y sales.
En este momento ves a tu chico que ha entrado, usado y salido del baño de hombres y que tuvo tiempo de sobra para leer Guerra y Paz mientras te esperaba. "¿Por qué tardaste tanto?" te pregunta azorado. Aquí es cuando le das una patada en los huevos y lo mandas a tomar por el culo."

... cinco kilos, un litro

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22 Jul 2008

1216. Martes, 22 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 22 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo decimosexto: “¿Por qué si nunca usamos las páginas amarillas, cuando las vemos en el portal nos ponemos tan contentos y pensamos en llevárnoslas todas?” (Susana Elena Gómez, 34 años, locutora de radio)

En un mercado tan competitivo como en el que nos encontramos –completamente alejado de “el buen paño en el arca se vende”- se empieza a hacer imprescindible poseer unos mínimos conocimientos de marketing para así poder ofrecernos acompañados de algún valor añadido que sea demandado por el mercado y nos pueda diferenciar de la competencia. Que todos sabemos lo complicado que está ligar.

Por eso, hoy en “tantos hombres y tan poco tiempo” vamos a intentar explicar de una manera completamente práctica, algunos de los conceptos básicos que, utilizados convenientemente, sentarán las bases de nuestro triunfo ya que conseguirán que sobresalgamos de la competencia y –lo que no es menos importante- delimitemos convenientemente el perfil del cliente al que deseemos dirigirnos.

Estás en una fiesta y ves a una camiseta tres tallas menos rellena de tío. Te acercas a él y le dices: "soy muy bueno en la cama". Eso es marketing directo.

Estás en una fiesta con un grupo de amigos y ves otra vez al tío que va dentro de la camiseta tres tallas menos. Uno de tus amigos se le acerca y le dice: "oye perdona, pero allí mi colega es muy bueno en la cama”. Eso es publicidad.

Estás en una fiesta y aunque la camiseta es distinta el tío que va dentro es el mismo, te acercas, le pides su número de móvil. Al día siguiente lo llamas y le dices: "soy muy bueno en la cama". Eso es telemarketing.

Estás en una fiesta y ves al mismo de las otras fiestas aunque esta vez sin camiseta. Lo reconoces. Te acercas a él, le refrescas la memoria y le dices: "¿te acuerdas de lo bueno que soy en la cama?". Eso es customer relationship management.

Estás es una fiesta y entra otra vez él. Te levantas, te arreglas la ropa, te acercas a él y le sirves una copa. Le dices lo bien que huele, le dices lo bien que le quedaba la camiseta que no lleva, le ofreces un cigarro y le dices: "soy muy bueno en la cama". Eso es public relations.

Estás en una fiesta y ¡sorpresa! también está él. Como ya es casi de la familia te acercas y le dices: "soy muy bueno en la cama” mientras disimuladamente dejas caer algo al suelo y, dándole la espalda, te agachas a recogerlo. Eso es la exposición del producto en el sitio de venta: el merchandising.

Estás es una fiesta harto de ver al mismo de todas las fiestas. Disimulas pero él te ha visto, se acerca a ti y te dice: "he oído que eres muy bueno en la cama". Eso es el poder de la marca: Branding.

Estás en la última fiesta de la noche dormitando en un sillón y rezando para que el tío de la camiseta tres tallas menos que ya no llevaba camiseta se hubiera ido ya a su casa so pena de quedarse sin jugar a la wii tres semanas por llegar tarde, cuando el susodicho se acerca a traición y te dice: "soy muy bueno en la cama y aguanto toda la noche sin parar". Pues eso es publicidad engañosa.

... tener agallas

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21 Jul 2008

1215. Lunes, 21 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 21 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo decimoquinto: “Si no he vuelto en 5 minutos... ¡esperen un poco más!" (Jim Carrey en Ace Ventura, Tom Shadyac; 1994)

Casi todos sabemos que el Everest, en el Himalaya, es la montaña más alta del mundo, pero pocos saben cuál es la segunda. Casi todos sabemos que Neil Armstrong fue el primer astronauta que pisó la luna, pero muy pocos saben quién fue el segundo en hacerlo. Casi todos (al menos los que por tener unos añitos de más “la eso” siempre ha sido un pronombre demostrativo con el artículo cambiado) sabemos que Charles Lindbergh fue el primer piloto que cruzó en solitario el Atlántico norte, pero casi nadie conoce el nombre de la segunda persona que lo hizo. Casi todos somos capaces de decir el nombre de la primera persona con la que copulamos (copular parece ser la única palabra libre –por ahora- de los filtros capablogs), pero muy pocos recuerdan el nombre de la segunda con la que lo hicieron.

Pues la segunda montaña más alta del planeta es el K2 en el Karakorum (Pakistan), una montaña sagrada para los pueblos que la habitan; el segundo hombre en pisar la luna fue Buzz Aldrin, que realizó un paseo notablemente más largo que su compañero y fue el encargado de traerse una buena muestra de rocas lunares que sirvieron para desarrollar un puñado de inventos que hoy nos resultan imprescindibles. La segunda persona en cruzar el Atlántico norte en solitario fue Bert Hinkler, que por cierto tardó mucho menos tiempo consumiendo bastante menos combustible que su antecesor.

Y la segunda vez siempre es mucho mejor.

Por cierto, soy el segundo de mis hermanos.

... pizzas

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18 Jul 2008

1214. Viernes, 18 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 18 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo decimocuarto: “En el bufé de la vida uno no puede repetir, por eso hay que llenarse la copa hasta el borde y guardarse unos panecillos en el bolsillo". (John Goodman en Los Picapiedra, de Brian Levant; 1994)

¿Será una simple casualidad que en latín falo se diga fascinum, palabra de la que deriva el verbo fascinar y el adjetivo fascinante, que literalmente quiere decir "agradable a la vista como un buen cipote tieso?

A saber.

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17 Jul 2008

1213. Jueves, 17 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 17 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo decimotercero: " Los tiempos son oscuros, las costumbres corruptas, y hasta el derecho a la crítica, cuando no lo ahogan las medidas de censura, está expuesto al furor popular" (Umberto Eco, 1932; escritor y filósofo italiano)

Uno de los dilemas más habituales a los que tiene que enfrentarse un ser humano es decidir si enciende la luz -o no- cuando, en mitad del mejor de sus sueños, no le queda más remedio que levantarse a mear. Y es que como dice en versión libre aquella vieja canción de mi idolatrada Mina, cuando la vejiga aprieta es que aprieta de verdad. O algo así.

El primer impulso es, lógicamente, encenderla. La experiencia es un grado y quien más y quien menos ha probado esa vital experiencia que supone el dedo meñique del pie descalzo tropezando con cuantos salientes existen en el camino. Pero luego uno reflexiona y piensa que lo único que conseguirá encendiéndola es alterar el reloj biológico y no volver a dormir en lo que queda de noche.

El dilema es peliagudo y tomar una decisión en semejantes condiciones resulta casi imposible.

Sin embargo (la necesidad aguza el ingenio), y al cabo del tiempo cada uno termina desarrollando su propio método; desde quien sí la enciende y es capaz de guiarse por ella sin abrir los ojos, hasta el que, presumiendo de conocer cada rincón de su casa con los ojos cerrados, prefiere andar a oscuras a riesgo de acabar meando cada noche en la bañera.

Dado que el problema afecta a un elevado número de personas de toda clase y circunstancia eminentes científicos se han lanzado a buscar una posible solución. Uno de los grupos más activos en el tema acaba de publicar en una prestigiosa revista científica lo que podría ser un primer avance. Se trata de lo que han denominado “disparo fantasma”, un complicado método basado en incomprensibles ecuaciones matemáticas y enredados cálculos de física cuántica (en los que no faltan varios de esos logaritmos neperianos que tan bien me va a explicar Beni cuando comamos torrijas) del que puedo ofrecer -en exclusiva- un pequeño extracto conseguido después de muchas horas de estudio y dedicación y no sólo por su enmarañado contenido , que también, sino por haber tenido que traducirlo directamente del Sórabo, su idioma original.

“Sin dejar de mirar en ningún momento en dirección a la taza, enciende y apaga la luz rápidamente. Durante algunos segundos, tendrás una imagen fantasma de la diana. Ajusta y dispara, evitado mover los ojos para no desplazar la imagen. El golpe de luz satura algunos conos presentes en los ojos. Al volver la oscuridad, los conos siguen reaccionando, reproduciendo durante un instante la imagen percibida."

Y aunque visto así el sistema no resulta malo, al leerlo se me ha ocurrido a mi pensar que posiblemente exista otra solución. Claro, que si hay gente que está dedicando toda su vida a investigar el problema no voy a ser yo el típico presuntuoso de mierda que va de listillo dedicándose a tirar por tierra las conclusiones de sabios tan principales. Por más que piense que para mear a oscuras lo más practico es mear sentado.

... el fútbol en miniatura

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

16 Jul 2008

1212. Miércoles, 16 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 16 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo duodécimo: “Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. (Elbert Hubbard, 1856-1915; ensayista estadounidense”

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

... el futbolín

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

15 Jul 2008

Martes, 15 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 15 Jul 2008 - URL Permanente

Pequeña selección de textos ajenos para saborear este verano. 19.

" Si la palabra genio no estuviera tan de rebajas que hasta la pija con más oseas por minuto describe a su instructor de esquí acuático con un "es genial", sería un adjetivo perfecto para hablar de Fernán Gómez. Lástima. Pues bien, en uno de sus hallazgos de sabiduría Fernán Gómez afirmaba que ya no hace teatro porque odiaba la idea de tener gente que le mire mientras trabajaba. En cualquier otra profesión, sostenía, esto sería algo inadmisible. Desde que le escuché decir esto, cuando oigo a otros actores entonar el hipócrita tópico de que "se deben al público" pienso que rebajan su oficio al de funcionario de ventanilla en cualquier ministerio.

Desde hace meses triunfa en Broadway un musical bien particular, con más de 20 números cantados y una docena larga de actores. La particularidad reside en que desde su puesta en escena está prohibida la asistencia de público. Los actores representan dos funciones diarias para el vacío patio de butacas. Lo que podría parecer una excentricidad, si no una simple estupidez, ha resultado ser el montaje favorito de la crítica especializada, que tampoco ha visto la función, pero que alaba el gesto de no perseguir la comercialidad a cualquier precio. Bien es cierto que los actores viven de otros oficios que compaginan a duras penas y el empresario del teatro es rentista de familia, pero lo cierto es que ellos mismos han declarado a la prensa que se trata de su trabajo más conseguido, gracias a dejar de lado la presión del espectador presente y la responsabilidad de decepcionar. El único que parece lamentar esta actitud es el gris libretista, un tal Findelbaum, que aspiraba a un buen pellizco de su porcentaje de taquilla, pero como bien ha dicho un cronista neoyorquino todo sirve para frenar de una vez la dictadura del público.

Porque si echamos un vistazo a la historia no deja de llamar la atención cómo la importancia del público ha ido acrecentándose con los años. Hoy en día ya nadie duda de que el espectador es más importante que el espectáculo. De hecho, existen iniciativas de grupos vecinales que reclaman para un futuro no muy lejano que sean los actores los que paguen al público para que éste acuda a verlos. En cierto modo esto ya sucede con la televisión, donde la audiencia es la finalidad y el producto sólo esa cosa engorrosa que debe servir para atraerla.

Los creadores se preguntan desde hace tiempo si existe un éxito privado aparte del "éxito de público" que, como su propio nombre indica, es un éxito más de los espectadores que del propio espectáculo. Por supuesto que todos coinciden en señalar que un autor vive del público, pero sería más sincero reconocer que vive del dinero de su público, en realidad al público, así en abstracto, se la suda si no fuera por su generosa aportación en divisas. Gente seria se interroga sobre si el público da la felicidad o roba la libertad. Aprovechando que es agosto, dejo inconclusa esta dialéctica y paso de todo, les planteo sólo una seria cuestión: ¿todos los públicos son iguales?

Tan sólo dos aportaciones dejénme decir que geniales con permiso del pijerío. La de Ferran Adriá, cocinero de El Bulli, mago del paladar, que en el café inundado de su convesación maravillosa confesó: "Lo importante no es el plato cocinado, es que el que lo come esté a la altura. El artista no es el que inventa, es el que consume". Sabia receta. O la más antigua idea de Lichtenberg cuando escribió: "Un libro es un espejo. Si se asoma un mono no puede ver reflejado un apóstol. Carecemos de palabras para hablar de sabiduría con un estúpido. Ya es sabio quien entiende a un hombre sabio". Así que cuando nos reincorporemos a nuestro poco reconocido oficio de público sabremos sólo una cosa más: no somos inocentes".

... "historias extra-ordinarias" todos los días.

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14 Jul 2008

Lunes, 14 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 14 Jul 2008 - URL Permanente

Pequeña selección de textos ajenos para saborear este verano. 18.

" Al volante y en las playas, y quizá también en juegos como el póquer, es donde el ser humano muestra su verdadero rostro. Y una de las facciones predominantes de ese rostro -una especie de nariz- es la confianza en sí mismo o la ausencia de.

La confianza en uno mismo es como el embarazo. O se tiene o no se tiene. No hay medias tintas, ni graduaciones. Y una metódica observación a lo largo de muchos años, lleva a un número de conclusiones:

A. Los ricos tienen más confianza en sí mismos que los pobres. A los ricos, por ejemplo, no les importa nada que los tomen por pobres en un momento dado, mientras que los pobres se pasan la vida haciendo esfuerzos por no parecerlo y desde luego les horroriza que se les tache de. (Excepto si se trata de cobrar una indemnización o una subvención).

B. Los hombres tienen más confianza en sí mismos que las mujeres.

Ningún hombre concibe a priori que, habiéndose enamorado de una mujer, esa mujer no se sienta la más feliz del mundo o bien no esté también enamorada de él. (De hecho los hombres tienden a creer que todas las mujeres están, potencialmente, enamoradas de ellos).

Los hombres, cuando se ponen al volante de su coche, se sienten ricos y se comportan como tales. (O sea, A+B). No dudan un instante en que puedan cometer un error, o tomar una mala decisión. Siempre son los demás quienes cometen estos delitos. La confianza en sí mismos no es que crezca, es que se desborda:
-Pepe, te has saltado el semáforo en rojo -dice la mujer.
-Lo sé perfectamente, pero es que si freno, el memo que viene detrás se me incrusta en el maletero.
-Pepe, no puedes adelantar cuatro coches a la vez, hay una curva.
-No es mi culpa si el que va delante es un cagón y los demás son gilipollas. Puedo pasar perfectamente, sé lo que me hago.

En la playa, sucede igual:
-Pepe, en bañador se te nota la tripita que vas echando.
-¿Yo, tripita? Estoy en forma, el que tiene tripa es tu cuñado. Y tú, no sé como te atreves a llevar bañador, sinceramente.
-Pepe, siéntate en la hamaca, que me estás tapando el sol.
-Yo estoy donde tengo que estar, cámbiate tú de sitio.
-Pepe, ten cuidado al meterte, porque el agua está helada.
-¿Helada? Yo de pequeño me bañaba en invierno en los Picos de Europa.
-Pepe, ni se te ocurra llevar a los niños en el catamarán. No tienes ni idea de navegar.
-Cómo que no, naturalmente que sé navegar, no voy a saber yo. Lo que pasa es que el hijoputa del monitor quiere sacarme la pasta con leccioncitas de mierda.
-Pepe, no te metas con la zodiac en ese trozo, que parece que son algas pero pueden ser rocas.
-Sé perfectamente distinguir entre algas y rocas y puedo ir allí sin problemas. Como si fuera la primera vez que cojo una zodiac.
-Acabamos de embarrancar o como se diga.
-Es tu culpa, me distraes y me has quitado la concentración. "


Transmongoliano día 18: Pekín - Madrid


... "historias extra-ordinarias" todos los días.

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13 Jul 2008

Domingo, 13 julio, 2008

Escrito por: peluche-es el 13 Jul 2008 - URL Permanente

Pequeña selección de textos ajenos para saborear este verano. 17.

"Si la palabra genio no estuviera tan de rebajas que hasta la pija con más oseas por minuto describe a su instructor de esquí acuático con un "es genial", sería un adjetivo perfecto para hablar de Fernán Gómez. Lástima. Pues bien, en uno de sus hallazgos de sabiduría Fernán Gómez afirma que ya no hace teatro porque odia la idea de tener gente que le mire mientras trabaja. En cualquier otra profesión, sostiene, esto sería algo inadmisible. Desde que le escuché decir esto, cuando oigo a otros actores entonar el hipócrita tópico de que "se deben al público" pienso que rebajan su oficio al de funcionario de ventanilla en cualquier ministerio.

Desde hace meses triunfa en Broadway un musical bien particular, con más de 20 números cantados y una docena larga de actores. La particularidad reside en que desde su puesta en escena está prohibida la asistencia de público. Los actores representan dos funciones diarias para el vacío patio de butacas. Lo que podría parecer una excentricidad, si no una simple estupidez, ha resultado ser el montaje favorito de la crítica especializada, que tampoco ha visto la función, pero que alaba el gesto de no perseguir la comercialidad a cualquier precio. Bien es cierto que los actores viven de otros oficios que compaginan a duras penas y el empresario del teatro es rentista de familia, pero lo cierto es que ellos mismos han declarado a la prensa que se trata de su trabajo más conseguido, gracias a dejar de lado la presión del espectador presente y la responsabilidad de decepcionar. El único que parece lamentar esta actitud es el gris libretista, un tal Findelbaum, que aspiraba a un buen pellizco de su porcentaje de taquilla, pero como bien ha dicho un cronista neoyorquino todo sirve para frenar de una vez la dictadura del público.

Porque si echamos un vistazo a la historia no deja de llamar la atención cómo la importancia del público ha ido acrecentándose con los años. Hoy en día ya nadie duda de que el espectador es más importante que el espectáculo. De hecho, existen iniciativas de grupos vecinales que reclaman para un futuro no muy lejano que sean los actores los que paguen al público para que éste acuda a verlos. En cierto modo esto ya sucede con la televisión, donde la audiencia es la finalidad y el producto sólo esa cosa engorrosa que debe servir para atraerla.

Los creadores se preguntan desde hace tiempo si existe un éxito privado aparte del "éxito de público" que, como su propio nombre indica, es un éxito más de los espectadores que del propio espectáculo. Por supuesto que todos coinciden en señalar que un autor vive del público, pero sería más sincero reconocer que vive del dinero de su público, en realidad al público, así en abstracto, se la suda si no fuera por su generosa aportación en divisas. Gente seria se interroga sobre si el público da la felicidad o roba la libertad. Aprovechando que es agosto, dejo inconclusa esta dialéctica y paso de todo, les planteo sólo una seria cuestión: ¿todos los públicos son iguales?

Tan sólo dos aportaciones dejénme decir que geniales con permiso del pijerío. La de Ferran Adriá, cocinero de El Bulli, mago del paladar, que en el café inundado de su convesación maravillosa confesó: "Lo importante no es el plato cocinado, es que el que lo come esté a la altura. El artista no es el que inventa, es el que consume". Sabia receta. O la más antigua idea de Lichtenberg cuando escribió: "Un libro es un espejo. Si se asoma un mono no puede ver reflejado un apóstol. Carecemos de palabras para hablar de sabiduría con un estúpido. Ya es sabio quien entiende a un hombre sabio". Así que cuando nos reincorporemos a nuestro poco reconocido oficio de público sabremos sólo una cosa más: no somos inocentes. "


Transmongoliano día 17: Pekín

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Tantos hombres y tan poco tiempo

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