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Refuerzos para el blog
Desde Barcelona, no la ciudad de los milagros(Eduardo Mendoza y también Marsé y Vázquez Montalbán) sino la de los apagones en cadena y la de los imposibles trenes que acercan poco, para aportar más vivencias de este proyecto de intrahistoria y para reforzar las que hay, me remiten lo que sigue:
“Querido ALVALLO, hoy he leído tu última entrega sobre el blog sobre Campillos, no sin antes haberme reído, en la anterior, con los tipos que adornan un pueblo, y también a este nuestro, como son los placeros y los fijos de casino.
Parece que los estoy viendo, mirando sin mirar y hablando sin abrir la boca, son como radares que usan las ondas hertzianas para distinguir un objeto, su velocidad, derrota y tamaño. Todos estos tienen nombre y apellidos y si me apuras, en Campillos hasta tienen su lugar en la historia.
Pero volviendo al comienzo, era un espectáculo lo de los partidos de fútbol, generalmente en verano, ya que era cuando se formaba el equipo completo. A mi memoria llegan nombres, además de los que tu has mentado, Borrego, el Chilindra, Ambluro, el Sanani, que a veces hacia de portero, muy malo por cierto y mas reciente Campos, León, Pardo, Lamparilla, el Córdoba y el refuerzo de Bancalero, que jugaba en el Sevilla. Todo esto se complementaba con el director de la contienda que era Rafael, el Corregidor . Como el equipo no estaba federado, cada domingo se jugaba un trofeo, que creo era el mismo siempre, pues nunca se perdía, por lo ya apuntado por ti, pues no se acababa el partido hasta que no ganábamos. Por tanto Rafael ganaba mas partidos que ninguno.
Como complemento de estos encuentros con: La Roda, el Antequerano, Ardales, Sierra Yeguas, la Araña de Málaga, estaba el ambiente de las gradas, principalmente con D. Antonio Aguilar como gran forofo y el humor de la pareja Maestro Alonso - Berti, que llegaban a pedir hasta que se sacaran los candiles para convertir el partido en nocturno.
Otro tema a repasar, es el de las tertulias, que las había y para todos los gustos, estaba la de D. Guillermo en la rebotica y luego seguía en la Lobilla, esta era de carácter general, se hablaba de todo y de todos, muy peligrosa sobre todo si te cogían por banda, y si no, ahí está el caso de Curro Prado, que le hizo comprar un coche de inválido para sus desplazamientos.
Había otras de fútbol, concentrada en la barbería del Anguila y la de Izquierdo. En la calle Alta, la de los Liebres, dedicada a la cacería, con los Pochos, Pedro Cantos y en la Cruz Blanca la del Poeta, también, creo de carácter general.
Este pueblo, ya lo sabes es muy inteligente, pero no se asoma, se enquista en su caparazón y procura que no se le vea y pasar de puntillas, aunque luego se lamente de que no se le reconozcan los méritos que sin duda tiene. Luego viene uno de fuera y se lleva el caldo gordo ya hecho.
Pero una vez, sí se asomó, y fue cuando todos pidieron en manifestación, que D. Francisco, un cura progre en aquellos tiempos, no se marchara, por orden del obispo, al grito de padre D. Francisco, ¡ no se vaya usted, que niños y niñas lloran por Usted ¡. Una comisión fue hasta Málaga a ver al obispo para que reconsiderara su decisión e incluso le amenazaron que si les quitaba al cura que no nos mandaran a otro, que con Paulita ya teníamos bastante. El obispo les preguntó por el nombrado Paulita, y cuando se lo dijeron respiró tranquilo, ya que se pensaba que era la avanzadilla de una secta protestante.
Este cura, creo que le apodaron la Paquera, se acercaba peligrosamente al pueblo llano, menos perfumado, no les caía bien a algunos estamentos y familias mas o menos piadosas, que, aprovechando sus contactos, fueron los que denunciaron al obispo lo que hacía y por eso lo apartaron del pueblo, al menos estas son mis noticias.
Bueno Alfonso, como te dije a mi perspectiva sobre los recuerdos del pueblo, además de las 3D, le falta la del tiempo y más memoria o más observación, ya que un detalle insignificante en otros tiempos, hubiese sido una referencia para el comienzo de un nuevo sucedido. Como apuntabas, si mi padre viviese, además de disfrutar con tus escritos, si duda aportaría los suyos, que también eran ocurrentes, y su memoria que era de pata negra.
Si me viene algún detalle, te lo haré llegar y así hasta otra ocasión.”
AVG
Acaban de enviarme desde Barcelona para nuestro enriquecimiento y para información de las nuevas generaciones otra nueva visión de cómo era Campillos en la década de los 50, que complementa las que yo he ido dando y, ojalá, la de nuevas aportaciones que sin duda se irán produciendo. Ya somos varios, incluido Jesús Luna, los que estamos consiguiendo que no caigan en el olvido el Puente de los Pachones, Los Torotas, Servilleta, etc. Vamos, esto da para varios tomos.
Desgraciadamente el autor-ya lo dije en su momento- emigró con toda su familia a tierras más generosas y con más oportunidades. Como llevaban un buen bagaje cultural e incluso no iban “tiesos” como la mayoría consiguieron no sin esfuerzo adaptarse a la difícil tierra de la pela pero que ellos, con la recia personalidad del campillero que no se arruga ante nada, ellos a los que no venía largo ni el Cantarero, consiguieron echar sus raíces siendo unos charnegos de lujo, unos emigrantes de ídem a los que César no cita porque no conoció.
La arribada de César como sabéis se produjo en 1964 entrando por la Cruz Blanca, al olor de los mostos de Ríos y porque le habían dicho que en Campillos no se moría nadie. Esta es la verdad auténtica no que D José Macías le pusiera un telegrama para que se incorporara en Octubre, habiendo cambiado por su cuenta y riesgo el expediente de tan ilustre profesor desde el Colegio de Doctores y Licenciado de Madrid al de Granada. Eso es por lo menos lo que se decía en los mentideros de la cá Alcalá de Madrid y de calle Recogidas de Granada, donde vivía el funcionario que “recepcionó” el cambio.
El texto lo he entrecomillado y sólo he quitado un mote que pudiera parecer ofensivo a sus herederos. Y he dejado el de la Paquera porque ya ha sido irresistible para mí el no reproducirlo. Lo demás, íntegro. Espero sepáis, blogueros, saborear la gracia y el buen estilo del que lo envía y del que esperemos recibir más material. Disfruta de una memoria mejor que la de un servidor y en alguna otra ocasión un par de palabras suyas me han servido para que de vez en cuando yo enjarete lo que leéis desde Septiembre, creo, cuando César irrumpió de nuevo en el pueblo intentando que salga de su atonía y se interese un poco más por el pasado más reciente.
En el momento en que “deposite” esto en Campillos.net volveré a leerlo porque me había olvidado ya de El Córdoba, de Ambluru, del Sanani, etc. y de otras muchas cosas y si le recuerdo a A.V.G que Curro Prao yendo hacia su Sierra de Yeguas natal, en el primer viaje que hizo, no metió bien las marchas, era mucho para él, derrapó, volcó, le cogió miedo y ya no volvió a subirse. Algún día podremos hablar del que se lo recomendó, desde luego con todo el respeto del mundo, solo para elogiar su ingenio.
He hecho una pequeña incursión en el terreno del deporte campillero de los 50 y 60, limitado al fútbol. Estoy deseando que un experto de verdad, J.P.R. que escribió cientos de crónicas y de entrevistas en los 70 y 80, sobre fútbol y balonmano, salga a la palestra. Necesito que cuente algunas anécdotas de aquellos tiempos, de sus buenas maneras como jugador de balonmano.
Dejamos el pueblo a comienzos de los setenta -sólo físicamente, no con el corazón- y él es un testigo de excepción. Algún día saltará, cuando se lo pida el cuerpo, a la arena. Los campilleros curiosos se lo agradecerán.De alguna manera habrá que combatir el tedio que nos espera este año a los asiduos de la Rosaleda.
A.V.L
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