31 Ago 2007

Campillos: Aproximación a su intrahistoria (30)

Escrito por: Alfonso Valencia Lozano el 31 Ago 2007 - URL Permanente

Los árboles y el bosque

A los campilleros de dentro y que tienen sobrada preparación para hacerlo los árboles de su abulia, de su comodidad, de su desinterés por su pasado más inmediato, la diaria ocupación en los graves asuntos que llenan su existencia, la mala marcha de sus equipos favoritos en la Liga, la implacable subida del euribor más los imponderables que no viene al caso relatar les impiden ver el bosque de los pequeños hechos, de la intrahistoria de su pueblo, de la dura adaptación a la realidad de aquellos años que fueron la base del actual progreso al que contribuyeron en una gran proporción los que tuvieron que emigrar dentro y fuera de nuestras fronteras y tienen que ser los campilleros de fuera los que una y otra vez recuerden aquellos tiempos para las nuevas generaciones.

Menos mal que de vez en cuando algunos hasta agradecen que desde la Diagonal de Barcelona nos manden estas excelentes impresiones como las que hoy nos envía Alfonso Valencia Granados. Debe ser que los campilleros de fuera tienen mejor perspectiva desde la lejanía en el espacio-también en el tiempo- para analizar el Campillos de la posguerra, los años cincuenta y sesenta, la situación social y económica,-de la política huelgan los comentarios-, lo doloroso de la marcha a tierras extrañas-muchas veces para no volver, pero el viaje había que hacerlo, como los canarios a Venezuela, los gallegos a Argentina, los tebanos a Bilbao, y en general, los andaluces y extremeños, a Cataluña.

Es la condición del ser humano la del nomadismo, la de un eterno peregrinaje hacia las distintas tierras de promisión, la de estar emigrando constantemente hacia territorios más propicios o hacia el interior de nosotros mismos donde a veces existen zonas inexploradas y así hasta la emigración final-los beréberes le llaman el último viaje- esta ya de no retorno y vuelta a empezar, como dicen los que creen en la reencarnación. Pero dejemos ya estas meditaciones intrascendentes/insustanciales y viajemos en el tiempo hacia aquella economía sumergida-hoy abunda mucho la economía abisal, solo pagamos a la hacienda pública los que tenemos los sueldos o pensiones férreamente controlados hasta el último céntimo-, hacia la escasez, asistamos a cómo calles enteras del pueblo se vaciaban, a cómo algunos estuvieron veintidós años buscando piso… (¿Os recuerda a alguien?).

A.V.L

“…En Campillos hasta finales de los 60, no existía un tejido industrial que fuera importante, si era suficiente y desde luego era mejor que el de los pueblos del entorno. La base de las industrias era la transformación de la materias primas que se generaban en el término, o sea que contaba con harineras, fábrica de embutidos, curtidos, yesares, almazaras, tratamiento del orujo, y un intento de conservera de aceitunas.

La mano de obra empleada en estos menesteres, mas la de las profesiones dedicadas al pequeño comercio y la que puntualmente se necesitaba en el campo no absorbía el censo de población activa, por lo que se generaba una bolsa siempre fija de parados ¿profesionales? y ¿amateurs? Este número era cada vez mas grande, las economías mas pequeñas y en las tiendas se pedían las cosas con un avergonzado hilo de voz, a crédito, que eran en muchos casos insostenibles, el campo abierto daba poco y no para todos, y se generaba una economía sumergida de trueques de productos bastante importante. Se cambiaba por dinero u otras necesidades, los espárragos, los alcaparrones, las tagarninas, los zorzales, conejos,etc. y en temporada, lo que surgía del rebusco, aunque esto derivara en muchas ocasiones en carreras interminables a campo a través huyendo del guarda jurado.


Para muchos, el billete de ida y vuelta a Francia o Alemania, fue el maná, ya se podía ir a las tiendas, con cargo al debe, sin necesidad de hablar bajito y con la seguridad de que la “trampa”-palabra más utilizada antes que ahora en el pueblo, la deuda contraída- sería liquidada cuando la temporada de la remolacha o la vendimia acababa.


Para los que no se apuntaron al tren de la temporalidad, por diversas razones, principalmente el futuro de los hijos, se liaron la manta a la cabeza y levantaron su casa para intentar ponerla en lugares tan lejanos con Cataluña, Vascongadas o Madrid.

Este hecho originó un trauma doble a los que decidieron dar este paso, uno el de la separación de todo lo que había significado su mundo, casa, calle, familia y pueblo y el otro el de la incorporación a un lugar, vecindad, costumbres y modo de vida totalmente nuevo, y con la obligación de levantar cabeza, como fuera, para no tener que volver con el rabo entre las piernas.

Entre otros, y de nuestra calle salieron, una parte de los descendientes de Talinita la Callá, que has nombrado, pero también lo hicieron, las Pinantas, las Rebollas, las de Brígido el de las Pachecas, y de otras calles Pepe Galeote, los de Periquito Maria, los Cañameros y una lista interminable de familias completas, que a pesar del tiempo transcurrido aún padecen la nostalgia del desarraigo.

Han pasado los años y ha cambiado bastante la situación, ya no es necesario ir a otra tierra de promisión, a buscar lo que tiene que estar en la nuestra, pero esto ha sido posible, en parte y sin duda, al sacrificio de estos otros que permitieron con su acción que se ganara un tiempo de respuesta y soluciones para los que se quedaron.


Tan distinto es el hoy, que los que están fuera, pero no muy lejos, atendiendo sus obligaciones, me imagino, están siempre presentes al reclamo de los fastos que continuamente se celebran. Estos seguramente no tiene que oír, esta frase muy campillera, con su tono y todo: ¿ya has veníooo…? ¿cuándo te vas?, que se le decía al que llegaba después de unos años de ausencia.

Bueno, hoy me ha salido esto, un poco melancólico, seguramente contagiado por este clima, que no parece lo que era, también puede ser que el implacable Cronos, me hace ver cada día las huellas que su paso me producen y esto me cabrea mucho, principalmente cuando me peino y me traigo unos cuantos pelos, esto si es un drama, es EL DRAMA. “

Desde Barcelona.

A.V.G.




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Sobre este blog

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El blog de Alfonso Valencia.- Perfiles de un pueblo

Nació en Campillos(Málaga)
Bagaje cultural: Maestro de Primera Enseñanza, Licenciado Filología Románica y buenas dosis de autodidactismo
Ocupación actual: Jubilado
Actividades: Entre otras, la recuperación del pasado a través de ejercicios literarios en lo que es ayudado por algunos con semejante inquietud
Ambiciones: Entre otras, recorrer el tramo final del camino en paz consigo mismo y con los demás.
Creencias: Las que han ido sobreviniendo y han permanecido
Ideología política:No sabe no contesta
Cualidad que valora en los demás: El uso del humor, de la ironía que no del sarcasmo
Rasgo que rechaza:La humillación gratuita del más débil

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