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Apuntes breves al premio y a su gestación
El primer premio Andalucía de Poesía, (dos convocatorias, o lo que dan de si los meses en que estuvo Don César de primer edil).
Después nunca más se supo, pero de la lectura apresurada de las peripecias en que se desarrolló, del ingente esfuerzo que supuso para unos pocos, ¡bregar con poetas, con gente que mora en el Parnaso!, deduzco que valió la pena. Fue bonito mientras duró. Y como afirmó Pilatos, cuando le pidieron que cambiara la sentencia sobre Jesús de Nazaret, lo que se escribió en aquellos días, escrito quedó, para loor y gloria de nuestro pueblo.
Y hete aquí, amigo César, que el de siempre y haciéndose eco de tu notable esfuerzo y a su manera va a glosar apresuradamente esta nueva entrega en alguno de sus aspectos.
Y cómo no en el inicio aparece Manu Leguineche, el mejor enviado especial que ha dado el periodismo español, creo que hace poco en el lecho del dolor, y de lo más selecto de la poesía malagueña de la época, Alfonso Canales que, amigo de don Camilo, se carteó con él acerca del famoso miembro de Archidona, del que después se hizo una película, Baltasar Peña, el paisano, Fernando Quiñones, que no pudo ser juez y parte , Joaquín Caro Romero, que hizo un magistral pregón en la Semana Santa de Sevilla, año 2000, que además de gran poeta escribió un libro sobre poesía erótica y al que no le gustó el nivel de los participantes, nuestro Diego Moreno el de Sin trompetas ni tambores y que ya figuraba en las antologías literarias de la época como escritor, Rafael Pérez Estrada, abogado y gran poeta y novelista y algunos otros que no acuden a mi memoria… y que estuvieron en los entresijos del Premio.
Hay gente que sabría traducir-mediante no sé que fórmulas-, aquellas cien mil pesetas de entonces a los tiempos actuales. Y hablar de dinero me lleva a los mecenas del premio, desde el todopoderoso don Juan de la Rosa a los campilleros, pocos pero muy bien elegidos. Pienso ahora que aunque son todos los que están no estuvieron todos los que eran y me refiero a la posesión del don de la generosidad. Y vuestro viaje a Arcos-Caballero Mesa y tú- dos modernos quijotes persiguiendo la utopía, la poesía- el tiempo lo demostró muy poco después, cuando recuerdo que en tu relato aparecen unas imágenes desoladoras de los originales de los premios de poesía esparcidos por el suelo. Algunos posiblemente no irían a la papelera, pues con más suerte serían salvados por el viento solano y buscarían nuevas rutas de libertad, como hace la poesía, como hacen los pájaros que escapan de una jaula dorada. No tuvieron mucha suerte, no, porque la faena quedó rematada con el impune asalto que sufrió tu casa a manos de unos vándalos que seguro dejaron sus huellas por todas partes.
De vuelta de Arcos, en vez de ir en dirección Olvera, el quijotesco dúo tira para Puerto Serrano y de allí, ya bajando, pasarían por El Coronil donde el líder del SOC fijó su residencia desde que a los tres años abandonó Campillos. Su padre sería reclamado-o no-por algún terrateniente de la época y su hijo devino en un fino combatiente por los derechos de los asalariados del campo y en ello sigue. Y su curiosidad les lleva al Palmar de Troya, donde el Papa Clemente hacía de las suyas. Poco después paseó por calle Sierpes en su Silla Gestatoria y los sevillanos, muy suyos, comenzaron a decirle cosas irreproducibles en este foro aunque están en la mente de todos y se escaparon por pies, en dirección a La Campana, cuentan las crónicas. Y en dicho viaje-César y Paco, se dirigen ya francamente hacia El Arahal, con la intención, supongo de dar por finiquitada la aventura, aunque yo me hubiera acercado a Mairena del Alcor, en busca de otra de las esencias de Andalucía, a punto de ser proclamada “realidad nacional”, como si desde los tiempos de Tartessos, de Argantonio no lo fuera, del Festival de Cante Grande de Antonio Mairena.
El viaje acaba y la noble causa de la poesía valió la pena aunque posteriormente no tuviera continuidad. Pero nadie le quita a Campillos la gloria literaria que tuvo aquellos dos veranos, cuando César fue su alcalde, cuando Campillos sonó en varios continentes, cuando se supo que en Campillos no solo había un colegio famoso y una fábrica de pieles.
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