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Ingenio popular (II)
Ingenio o economía en el lenguaje o pajolera gracia o ramplonería galopante pero los hechos y los dichos están ahí.
Había muchos Pacos y muchas tiendas, pero Don F.Y era y sigue siendo “Paco el de la Tienda”. Por lo visto esa costumbre se extiende a Almería donde existió “Paco el de la Bomba”, de Palomares, gracias a cuyo hallazgo tuvimos que soportar-y periódicamente nos lo recuerda la televisión con esa manía de los refritos- a D.M.F.I en meyba lo que alimenta incesantemente el estoicismo del pueblo español.
Un probo ciudadano trabajaba en una oficina de farmacia-que dicho así queda de lo más fino-, D.F.P.R sin ir más lejos. Como era bajo de estatura-aunque grande en humanidad e infatigable trabajador- era conocido por “Fernandito el de la botica”. Según mis noticias solo había una persona en el pueblo que se llamase así y con D.G.M.S, luego sobraba tal identificación, pero así es el pueblo soberano.
Seguramente antes de la Guerra, hubo muchas antes y después, pero solo enunciarla y además con mayúsculas todos sabemos a la que nos referimos-D.D.R.L estará pensando:”antes de aquella durísima guerra civil” enunciado que no sé si habrá sido plasmado por alguien y por escrito pero que parece que a él le ha impactado- existía en España una C.O.N.S (Central Obrera Nacional Sindicalista) que fue sustituida después del 39 – Primer Año Triunfal- por la C.N.S (Central Nacional Sindicalista). A pesar de ello D.A.V.R, que estaba allí “colocado” y además fue Jefe Comarcal de Encuadramiento y Colocación, (no me dirán ustedes que la nomenclatura de los distintos organismos del Movimiento no son auténticas perlas lingüísticas), era conocido por Valencia, el de la “Con”, naturalmente sin ese. Al igual que de entre todos los juanes del pueblo sólo había uno que además trabajaba en la mismas Oficinas y a pesar de que era un hombre corpulento para la época siempre fue identificado como “Juanito el de la Posá”.
D.J.M.H, fallecido en las cercanías de los noventa años, hasta el fin de sus días fue conocido como “el Niño Hinojosa”. Y salvando las distancias económicas y saltándose las barreras socioeconómicas de la época-Dios me libre de establecer parangón, uno pertenece y a mucha honra a una familia de taladores y trabajadores de la tierra, lo de los estudios se lo debe principalmente a Valencia el de la Con- ,había un ser simpático, creo que se llama Manolito-también era muy parco en centímetros-que trabajaba con un Morillo, cuñado a su vez de otro Morillo, taxista de profesión, y que emigró a Barcelona por los 60 que cada vez que se cruzaba conmigo por la calle me decía indefectiblemente y solamente y con sorna, creía yo:
-- ¡Niño Valencia ¡
Ahora, ya más viejo que “El Pozo loh Bueye”, un camarero del Marengo II, bar situado en Pedregalejo, un tal Antoñito, oriundo de la Barriada de la Mosca, cazado-casado con una bella y joven rubia polaca-puso la pica en Varsovia-, sin conocer a Manolito y cincuenta años después me suelta con demasiada frecuencia:
--¡Niño Valencia!
Y yo le digo:
-- Oh, Antonio, si tú supieras que justamente eso me lo decía a mis veinte años en mi pueblo un tal Manolito, que no sé si puso la pica en Barcelona pero que allí se quedó. (Manolo, si todavía vives, da señales).
¿No será que las palabras que se pronuncian no llegan nunca a desaparecer, se quedan flotando indefinidamente en el aire hasta que son captadas por otro ente, en este caso por el travieso Antoñito? Precisamente en estos días está llegando a nosotros la luz de estrellas que desaparecieron hace miles de millones de años pero que para nosotros están vivas. Ahora mismo están viendo en directo la Crucifixión de Jesús en alguna galaxia cercana que esté sólo a dos mil años luz o al funesto Hitler presidiendo en Berlín uno de aquellos majestuosos y mastodónticos desfiles con militares al paso de la oca, con impresionantes pendones y estandartes, todos prestos a escribir uno de los más negros capítulos del libro Historia General de la Infamia.
Tampoco hay que descartar que ahora mismo en la galaxia Andrómeda estén viendo en directo el momento en que Viriato está siendo traicionado o Don Pelayo contemplando en su imaginación antes de empezar las hostilidades con el moro el futuro mapa de España, con sus correspondientes diecisiete autonomías y a Santiago repartiendo mandobles y cortando cabezas sarracenas. Y en Casiopea seguro que están viendo ahora mismo el momento en que unos carboneros de Osuna discuten sobre si será seguro establecerse en los llanos campillos y suaves montes en que trabajaban porque solo unos años antes y cuando menos se lo esperaban aparecían a galope tendido los mismos a los que don Pelayo comenzó a combatir luengos siglos ha, organizando razzias desde sus escondrijos en Teba, Cañete y Ardales. Ya se habían acomodado a la situación, se habían aburguesado y solo aparecían cuando suponían que había botín o buenas cosechas: arramblaban con todo. Parece que decidieron quedarse cuando llegó a sus oídos que doña Isabel la Católica decidió (parece que a don Fernando no le importaba en exceso la tan perniciosa promesa de no usar los baños que los árabes sí utilizaban) ponerse una muda limpia: Granada había caído. La entrega de llaves fue en 1492, mucho después de lo previsto.
Mientras ocurre todo esto en el Cosmos, nada es destruido y todo es transformado, me pregunto por el destino de M.V.R, el Talador; A.V.R, el de la Con, P.V.R, el de la Gasolinera, Fernando, el de la Botica o Seara el del Cine o incluso “don Agusto” como era denominado don Augusto, un cura oriundo de Toro, que tuvo un duro enfrentamiento con don José Ramón Conde González-Tablas a cuenta de los molestos tañidos de las campanas. A aquel cura le chiflaba el sonido y la maestría del que movía los badajos de las campanas aunque fuese a deshora y don José intentó poner coto a aquella situación.
Seguramente las campanas seguirían sonando aunque no sé si con el mismo vigor o frecuencia. Me gustaría consultar tal extremo con Paulita o con Paco el sacristán, pero esto ya no es posible.
En fin, un enfrentamiento entre dos castellanos, Zamora/vs/Burgos, de Castilla la Vieja, lo que había antes de los reinos de taifas actuales, que no llegó a mayores pues don José era un católico practicante, un buen cristiano, muy acaudalado pero creo que el mayor benefactor de la época. Todavía recuerdo que sus honorarios como Ingeniero Industrial iban a pasar directamente a las Hermanas de la Caridad, las cuales antes o después del examen para el Carné de conducir nos daban, previo pago, un justificante.
A.V.L
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
guillermo parejo romero dijo
Como hijo del que era probo ciudadano, bajo de estatura-aunque grande en humanidad e infatigable trabajador- D.F.P.R(FERNANDITO EL DE LA BOTICA) le agradezco que asi recuerde a mi padre.Atentamente.Guillermo Parejo Romero.Natural de Campillos Málaga
AVL dijo
En los pueblos y ciudades existen hombres buenos, malos y regulares. Como Fernando Parejo pertenece al primer grupo es por lo que lo hemos citado: huelga, pues, su agradecimiento. Además era familia de una tal Catalina Ruiz Parejo, una gran mujer de su época, casualmente abuela materna del que esto escribe.
Saludos y gracias por el recuerdo.
Iván Parejo Campos dijo
Quiero agradecerle la lectura de este artículo (que gracias a una búsqueda por internet de Parejo & campillos) dió este resultado
Yo soy hijo de Andrés Parejo Palomo y nieto de Juan Parejo Rodríguez, hermano de 'Fernandito el de la Botica' y también bajo de estatura y por tanto sobrino de mi tio Guillermo Parejo que ha escrito (hermano de mi tio Pedro)
Historías siempre escuché de Campillos de parte de mi padre, y de personajes varios, así como de dichos populares
Recuerdo una historia acerca de este antepasado mío junto con mi tío Fernando que estuvo durante 8 horas, en la farmacia, machacando una sustancia en un mortero hasta que oliera a ajo,cuando aquella no tenía ninguna partícula de ajo, para comprobar lo constante que era y si valía para tal trabajo
Me encantaría recordar historias,al menos amables, de estos familiares míos
Un saludo y Un abrazo a ambos
Iván Parejo Campos
ipare@latinmail.com
AVL dijo
Gracias por el comentario. Hoy mismo enviamos a campillos.net lo que sigue a ver si alguien se anima y nos cuenta más cosas sabrosas del pueblo. Saludos y un abrazo.
"...A veces y a lo mejor pasados algunos meses surge alguien que tiene alguna relación con lo que escribimos, en este caso, dos componentes de la Familia Parejo y lo que me exponen en forma de comentarios se los traslado a ustedes. Es la auténtica intrahistoria del pueblo que por medio de Internet viaja a los lugares más recónditos en donde siempre habrá un campillero interesado por conocer sus raíces. Lo de hoy es sólo un ejemplo y a ver si alguien más se anima a contar historias parecidas a las que cuenta Iván Parejo Campos.
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Me sumo al dolor por la muerte de Paco Torres Casero, amigo de la juventud, en unos momentos en que tenía previsto reanudar esa amistad interrumpida, como me dijo en Semana Santa, durante treinta años, en que se siguieron rumbos distintos y distantes. Pero la vida es así de implacable y ya sólo queda el recuerdo. Me ha parecido maravillosa la necrológica que le ha dedicado nuestro común amigo César R. Docampo.
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