12 Sep 2007
Campillos: Aproximación a su intrahistoria (37)
Ingenio popular (III)
Hoy Málaga
-¡ A mi no me vuelve usted a llamar individuo ¡
Porque lo que con una periodicidad un tanto aleatoria vamos poniendo en el blog, los sucesos que posiblemente salgan hoy son vistos a través de una óptica muy personal, citados con la poca memoria que siempre tuvimos y ocurridos en la niñez. Y el que de vez en cuando nos socorría, Jesús Luna Padilla, pasó a mejor vida. De todas formas vamos procurando orillar situaciones lamentables, señaladas antes, con índices acusadores, viniendo a cuento aquí los quevedescos
No he de callar por más que con el dedo,
Ya tocando la boca o ya la frente
Silencio avises o amenaces miedo
y que caían bajo el difuso campo de acción de
-- ¡A esa gente le ha entrado de pronto un corrucio… ¡.
-- Los corrucios no suelen acabar bien.
-- ¿No te lo decía yo? Ya se han peleao.
Seguramente era un comentario lleno de recelo o envidia ante el inicio de una súbita amistad que acababa con relativa rapidez para alivio del envidioso. O dichos del tipo de
“A uso perro”, una expresión no muy correcta sintácticamente pero que se aplicaba indistintamente a posturas amatorias y/o al estilo natatorio de que hacíamos gala cuando los zagales de la época nos bañábamos en las lagunas Dulce o Salada, en el recurrente Baño de los Caballos o algunos de los embalsamientos a lo largo del corto recorrido del Arroyo Rincón. En ocasiones había desplazamientos a una acequia que discurría por Peñarrubia con menos de un metro de agua de media.
Era el eterno peregrinaje del campillero en busca del agua perdida y es que pueblos de secano habrá muchos pero pocos como Campillos. Algún día podremos comentar las colas antes los grifos, las peleas, las roturas de cántaros y algún que otro incidente con tiramiento de pelos, una especialidad muy practicada en aquellos años. Yo presencié bastantes y ríanse ustedes de las luchas grecorromanas, de las de los gladiadores, de la lucha canaria, pero sobre todo lo que más me impresionaba, más que la violencia física, total un mechón de pelo de más o de menos, era la virulencia de los insultos que se dedicaban entre los que destacaban los dedicados a la higiene personal o a la sexualidad propia o de los familiares de la rival. El escenario era además un semillero de palabras-tacos que el decoro que este blog merece me impide reproducir. Don Camilo, además de recibir de Campillos tantos honores , rellenó algunas páginas de su Diccionario secreto con las palabras que se escuchaban en la cola del agua.
……………
A.V.L
Sobre este blog
El blog de Alfonso Valencia.- Perfiles de un pueblo
Alfonso Valencia LozanoNació en Campillos(Málaga)
Bagaje cultural: Maestro de Primera Enseñanza, Licenciado Filología Románica y buenas dosis de autodidactismo
Ocupación actual: Jubilado
Actividades: Entre otras, la recuperación del pasado a través de ejercicios literarios en lo que es ayudado por algunos con semejante inquietud
Ambiciones: Entre otras, recorrer el tramo final del camino en paz consigo mismo y con los demás.
Creencias: Las que han ido sobreviniendo y han permanecido
Ideología política:No sabe no contesta
Cualidad que valora en los demás: El uso del humor, de la ironía que no del sarcasmo
Rasgo que rechaza:La humillación gratuita del más débil
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1 comentario · Escribe aquí tu comentario
Anónimo dijo
http://lacomunidad.elpais.com/zpmiente
censura cuando ve que no te puede hacer callar
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