17 Abr 2008

Las dos grandes certezas (o los ejes de la vida)

Escrito por: Cordura el 17 Abr 2008 - URL Permanente

«[La religión cristiana enseña] dos verdades a la vez: que hay un Dios, del cual los hombres son capaces, y que hay una corrupción en la naturaleza, la cual los hace indignos de él. Importa por igual a los hombres conocer estos dos puntos, y resulta igualmente peligroso al hombre conocer a Dios sin conocer su propia miseria y conocer su propia miseria sin conocer al Redentor que puede curarlo de ella.»
(Blas Pascal)

Pascal las llama "verdades". Yo aquí prefiero llamarlas "certezas" porque así las vivo, pero respetando a quien no las tenga por tales. (No se sigue de esto ni que no sean verdades absolutas, ni que el pensador francés no respetase a quien no las creyera). Se trata de lo que la Escritura llama "pecado" y "salvación" (ver, p. ej., Salmo 72: 9, Lucas 1: 77 y Romanos 7: 15-25).

Se les puede, además, y aunque nunca pase de ser algo aproximado, dar un sentido puramente "laico" (arreligioso): mal y esperanza. Respecto al primer término, todos tenderemos a estar de acuerdo en que el mundo no es perfecto y en que hay en la vida cosas tales como el dolor y la injusticia. El segundo término será la clave, sobre todo a medio y largo plazo, para poder convivir con el mal sin quedar consumidos por él.

* * *

Lo que sí estamos en condiciones de afirmar taxativamente es que ambos conceptos son los dos ejes de la vida humana, que lo son para todo el mundo, y que además lo son en un plano existencial. Esto es algo que se hace más evidente conforme se tiene un mínimo de perspectiva vital, aunque ser más o menos consciente de ello dependerá de las tendencias reflexivas del sujeto. Se trata, en cualquier caso, de algo tan real como la propia vida humana, por no decir que esos dos polos son justamente los que la definen (al menos, tal como la conocemos desde la Caída; o, de nuevo en términos laicos, desde el comienzo histórico de la consciencia del mal).

Ver la vida sobre esta base arroja una luz especial en el presente momento de la historia. A fin de cuentas, para el humano consciente, ésta se entreteje con su biografía, pero es que esto es aún más cierto en la presente Era Global (y muy pronto, globalitaria).

En el apogeo de la Edad Moderna, bajo el programa ilustrado, con las promesas ideológicas decimonónicas... muchos vislumbraron para la humanidad un futuro esperanzado. Reinaban males sin cuento, epidemias y explotación a raudales, abrumadoras falta de higiene y mortandad infantil, pero el mundo depositaba su fe en la Razón y en la Técnica.

Hoy la especie humana se siente vieja. En vez de a la kantiana mayoría de edad ha accedido de golpe a una ancianidad, más que madura, triste y resabiada. Las orgías bélicas del siglo XX y el desaforado violentismo presente, bélico y terrorista, ya no invitan al optimismo. Tampoco lo hacen la degradación ecológica y la constatación del "esto es lo que hay" ultracapitalista. Más o menos entrevistas, sombras totalitarias ennegrecen el horizonte, acaban por desgarrar al ser humano (ya previamente escindido de la naturaleza) respecto al mundo, y lo sumen en una angustia más o menos patente. Entre quienes carecen de una visión trascendente de la vida (que son mayoría), los más lúcidos empiezan a ver el futuro truncado, cual cuello de botella obturado por un tapón hermético y asfixiante.

* * *

«No hay mayor señal de una extrema debilidad de espíritu que desconocer cuál es la desdicha de un hombre sin Dios», agrega Pascal. E insiste: «El hombre sin Dios está en la ignorancia total y en una desdicha inevitable.»

Una vez más, traduzcámoslo a términos "laicos", donde el Dios Redentor equivale a "esperanza" en el porvenir: ¿Cabe una desgracia mayor que la invasión de la desesperanza? De la vida entonces sólo queda el otro término (el mal), ¿y quién podrá soportarlo?

Por eso el humano se aferrará a la idea de que otro mundo es posible, quizá cada vez con menos fe y más autosugestión. También por eso muchos se negarán a aceptar la hipótesis de la monstruosidad dominante, resistiéndose a admitir claras evidencias y negando sin analizarlo el conspiracionismo que tal hipótesis implica (acaso lo hemos visto en el debate suscitado aquí). "¿Cómo digerir tanto horror sin una contrapartida suficiente?", se preguntan sus corazones. No podemos culparlos, aun si se autoengañan, con tal que su negación arraigue en que se ven abocados a quedarse con el peor eje de la vida, siendo que esa amenaza es superior a ellos... como sin duda lo sería para cualquiera de nosotros en sus mismas circunstancias.

* * *

Al final, ahí radica el secreto de la felicidad, de la única felicidad posible: en cómo cada cual se relaciona con los dos polos de la vida, el del mal y el de la esperanza. Dependerá de dónde recaiga tu énfasis, pero un énfasis realista para ti (la mera autosugestión acaba fallando).

Quizá la gran pregunta es, sobre todo en nuestro tiempo: ¿Cómo se puede preservar la segunda si, pura y simplemente, "esto es lo que hay"?

Buen viaje nocturno, hermanos.

34 comentarios · Escribe aquí tu comentario

rbau

rbau dijo

Las dos sentencias que llamas verdades tienen una diferencia esencial:
La miseria del mundo se puede comprobar, nuestras limitaciones y defectos globales son hechos visibles, la existencia de Dios no. Podemos intuirla, desearla, sentirla, necesitarla, incluso proponerla para explicaciones sobre origen de la materia, pero no es demostrable ni comprobable.
Asi que hay una Verdad y una Proposicion.
Incluso creyendo el Dios, hay la duda inetrna, pequeña o no, siempre que uno sea minimamente sincero.

Cordura dijo

RBAU, la duda puede existir en el creyente y en el no creyente, pero si te vale mi testimonio también puede existir la certeza (sobre todo cuando experimentas al diario la presencia de Dios en tu vida).

Comprendo tu formulación (verdad y proposición). Pero yo prefiero hablar, como he dicho arriba, de verdad (algo objetivo) y certeza (subjetivo pero no por eso necesariamente falaz).

Saludos.

Chaparron

Chaparron dijo

Estoy cercano a lo que advierte rbau. Más que entrar a discutir si Dios existe o no (o mejor dicho, si ES o no es) es mejor entrar a hablar de lo comprobable.
Y más cuando mucha gente se niega incluso a ver lo fácilmente comprobable. Si hay incluso hay gente que habla "de no sé que Imperio"... (como puestos a negar, dirán "no sé que capitalismo", "no sé que partitocracia", "no sé que telebasura" o "no sé que Estado sionista"...)
Muy bueno eso de "En vez de a la kantiana mayoría de edad ha accedido de golpe a una ancianidad, más que madura, triste y resabiada". Triste y resabiada, buena síntesis del estado actual de las sociedades occidentales.

rbau

rbau dijo

Por supuesto Cordura, que no es falaz creer en Dios, o sea el ateismo es otra 'Fe' en realidad. Y la creenccia en un dios de algun tipo es algo perfectamente 'razonable' a nivel de proposicion.
Sobre la 'certeza' subjetiva tuya y de otros, estoy convencido de ello, seria absurdo lo que muchos creyentes han hecho , y muerto por su creencia, si tuvieran dudas serias. No se hasta que punto NUNCAS os habeis planteado la duda ... mi padre era creyente pero cunado iba a morir me confeso que algo de duda siempre hay en ese momento... aunque la 'esperanza' supere la duda.

Sobre el Mal en el mundo, hecho comprobable, mi esposa siempre me dice cuando reniego de este mundo lamentable, que si 'tan mal trato me da', je je... la gente confunde el mal del mundo con el mal propio o el dolor concreto suyo o de su entorno. Es curioso, mucha gente cuando ellos y su entorno muy cercanon estan bien, no asumen el Mal del mundo ni su propia debilidad moral, de voluntad, de inclinaciones.... el materialismo ha hecho que el Mal sea solo el dolor o el problema propio.

Cordura dijo

CHAPARRÓN, RBAU:

Comprendo lo que decís. En un plano físico y metafísico, la hipótesis 'Dios' es más sólida que la hipótesis 'No Dios' (algo de eso vimos en el hilo sobre evolución). Aun así, hemos de admitir que si nos basamos en la mera razón (por "teología natural", como preferían decir los optimistas escolásticos) siempre puede caber la duda. [La propia Escritura afirma que es necesaria la fe: ver, p. ej., Romanos 10: 17.]

Por eso mi certeza no se basa en un concepto (el concepto 'Dios', por razonable que pueda parecerme), sino en una PERSONA. Es un conocimiento experiencial, aún más: es una relación con el Maestro (al alcance de cualquiera).

¿Que si a veces me asalta la duda...? Sería muy raro, tanto como dudar que existe mi madre o mi esposa. Por la sencilla razón de que igual que me relaciono con ellas, me relaciono con él. A lo sumo, puedo sentirme tentado a dudar del amor divino si las cosas me van mal, pero entonces me viene a la memoria que él nos advirtió la permanencia del dolor también entre los suyos, sólo que llevadero gracias a su compañía (ver Salmo 23).

Por eso el creyente sufrirá pero no desesperará. Ni por su propio sufrimiento, ni por el dolor y la injusticia reinantes en el mundo, recordados por RBau.

El mayor problema es para el no creyente, y ya lo decíamos en el artículo: ¿Cómo podrá soportar el derrumbe del optimismo humanista?

Saludos.

jjm

jjm dijo

Ismos son inflamaciones
que aun padece el humano
por virus de religiones…
Que empezaron muy temprano.

Cuando emergió el humanismo,
ha cinco siglos, no temprano…
Otra inflamación, lo mismo,
que inoculo lo pagano…

Mientras en el “cristianismo”
se zurraban con empeño…
Huyendo del “enanismo”
Con un furor berroqueño

Así discurre la historia
de esta especie malograda…
que para obtener victoria
hubo de ser rescatada…

Vera

Vera dijo

Sr. Cordura, conozco a mucha gente que, por lo menos en apariencia, vive su vida tranquilamente sin hacerse estos planteamientos. Bien es verdad que observo que el problema les cae como una losa frente a los acontecimientos que desbordan su devenir diario (ej. muertes de allegados, enfermedades propias, etc). Quiza esto sea propio de mentalidades materialistas, supersticiosas, tradicionalistas que no espirituales...
Todos conoceremos a personas que piensan que frente a estos temas que tanto les superan, es mejor ir viviendo el día a día teniendo la conciencia tranquila pues ello también les supone una esperanza y una "garantía" frente a lo "desconocido". ¿Será eso suficiente?

Por último, una observación: a las mentes más intelectuales de este blog parece que les entusiasma más lo polémico... Si es que usted tenía que haber escrito sobre otra Esperanza (la señora Aguirre :-)))

Abi, el hombre al que la esperanza en el hombre se le perdió

Abi, el hombre al que la esperanza en el hombre se le perdió dijo

Alguien solo en el camino, alguien andando por el camino de la vida, sinuoso, peligroso, amenazando lluvia en un atardecer de luz crepuscular. Va con miedo y quiere llegar a algún sitio que le dé seguridad.
Vamos o venimos, qué sabemos, tratando de sortear el mal que nos acecha y que cae en nosotros.

Llevamos un chubasquero como toda protección contra la lluvia del mal; pero nos cala dentro, nos impregna y se instala. Creemos que estamos a salvo del mal y que podemos protegernos de él; pero nosotros mismos somos incapaces porque ya lo llevamos dentro, actúa desde nuestro más recóndito interior.
Quizá fue en ese proceso literario que se llama La Caída, en los albores. Pasamos de un ser puro y feliz a un ser contaminado con todo tipo de pasiones y ansiedades que no nos dejan en paz.

Desde entonces la búsqueda de la felicidad perdida es incesante, pasa por vencer al mal instalado y que surja el Amor.
Una aventura que parte perdida de antemano en la mayoría de los corazones, porque nos falta el ímpetu necesario para afrontarla con éxito. Nos falta la fe en la victoria y la esperanza es muy débil.
Tal vez es el miedo a ser feliz el que nos encoge.

¿Cómo librarnos de todo aquello que nos perturba en nuestro caminar hacia la felicidad?
¿Necesitamos ayuda o somos lo suficientemente capaces de fabricar y dar impulso a nuestro destino, de crearnos la suficiente dosis de esperanza en el éxito como para no apelar al exterior?
¿Es Dios nuestro interior?
Si fuera cierto que somos nuestro propio Dios, entonces ya no queda lugar para la esperanza.

Cordura dijo

VERA:

La verdad es que también pensaba yo en esa gente al redactar el artículo. En esas personas que no suelen, o no SOLÍAN, pararse a pensar en las grandes cosas. Pero incluso a ellas les afecta lo que pasa en este mundo crecientemente trastornado, aunque sólo sea por "contagio": las malas noticias, procedentes de los más variados medios, fluyen en demasía. No contribuyen al sosiego del ánimo, no abonan la esperanza. La "vejez" de nuestra especie acabará siendo un peso gravoso también sobre los más inconscientes. (El 11-S, p. ej., supuso una enorme sacudida que "despertó" a todo el mundo, lo mismo que el 11-M en España... pero es que ésa es la realidad a la que estamos abocados por mor de los planes global-imperialistas).

ABI:

Veo que has captado la intencionalidad de la imagen elegida. Celebro que de nuevo, al menos en parte, haya servido para estimular tu parte más sensible, fecunda en belleza.

No, no somos divinos ni parte de la Divinidad. Esos cantos de sirena se topan, precisamente, con el escollo de la Caída, que jamás sabrán explicar. Bien abordado, el dilema evolución-diseño inteligente que tratamos días pasados nos ayuda a comprender que DEBE existir la Trascendencia. La atenta observación de la realidad mundial, cotejada con las profecías bíblicas, resulta una guía no menos valiosa.

Todo eso puede servirnos de guía hacia el Maestro que dijo: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11: 28).

No está todo perdido, gracias a Dios, ¡qué va! Alguien nos quiere "ahí arriba".

LOBO

LOBO dijo

CORDURA
¿CUÁNDO ATACARAN IRÁN?
YO CREO QUE MUY PRONTO E INCLUSO EN UNOS DIA

Cordura dijo

¿En qué te basas, Lobo? (Por mi parte, estoy seguro de que Benito y George han hablado del asunto, pero...).

Cordura dijo

Sin olvidar, Lobo, que Gordon Brown, el sucesor del co-genocida B-Liar, también ha estado en Puslandia estos días, donde habló con Jorge Pus (vaya "coincidencia", ¿eh?). Y que Benito 16 aludió, oportunamente de nuevo, a los países que quieren tener "poder nuclear"...

Por desgracia este asunto, el del ataque a Irán, entra de lleno en nuestro hilo sobre el mal y la esperanza, sobre todo a poco sensible que uno sea.

velvetpac

velvetpac dijo

Creo que fue Séneca el que dijo que le honbre no debe dejarse llevar por el miedo ni por la esperanza. Y estoy de acuerdo. El miedo paraliza, la esperanza hace que pospongas; buscas en un futuro (en un salvador, en un cambio...) lo que ahora no eres capaz de encontrar. No creo que haga falta tener esperanza(¿en qué?) para obrar bién. Ni que si te falta la esperanza hayas de obrar mal. Simplemente es seguir un camino, el tuyo, donde el único fin es vivir cada uno de los momentos de la forma más lúcida posible. Sin temores ni esperanzas.

Cordura dijo

Velvetpac, el concepto griego de esperanza es muy distinto que el que arriba se sugiere. Éste envuelve certeza, mientras para los griegos era más bien ilusión (recordemos la caja de Pandora). Los estoicos, incluidos los latinos, no fueron mucho más allá en este sentido.

Pero eso no es quizá lo más relevante. Ojalá todos pudiéramos seguir ese programa que expones. Pero la vida, o más bien esto que sólo es una broma (macabra) de vida, suele ser más dura que nosotros. No es neutra, juega más bien a la contra. Por eso no es tan fácil escoger no sentir miedo, por ejemplo. Y la tragedia (familiar, personal, social...) te puede asaltar en cualquier momento.

Desde un punto de vista ético-racional, ese programa es completamente loable: actuar en conciencia y punto. De hecho, NUNCA se debe renunciar a ello sin riesgo de dejar de ser genuinamente humanos. Pero, ¿quién puede... por sus propias fuerzas? Y cuando vienen mal dadas (a veces bastan tres pequeños disgustos para venirse abajo), ¿quién resiste al desaliento? No muchos, ciertamente.

Por otra parte, la esperanza que "insinuamos" arriba no promueve la pasividad sino la acción. Esto es así porque sólo podemos disfrutar plenamente de sus promesas si ya creemos en ellas, en cuyo caso sabremos que es ahora cuando empiezan a realizarse (por eso dijo el Maestro que “el reino de Dios está entre vosotros ya”; Lucas 17: 21).

Saludos cordiales.

velvetpac

velvetpac dijo

Era mas bien una declaración de intenciones. Por supuesto que siento miedo, a veces paralizante , pero intento que no afecte demasiado a mi vida. La esperanza de la que hablas no puedo sentirla cierta.

saludos cordiales.

Cordura dijo

Bueno, pues oraremos para que un día no lejano puedas experimentarla y disfrutarla...

Rigoletto

Rigoletto dijo

El Mal y la Injusticia son elementos y argumentos de un Plan Divino. “Hágase tu voluntad”. El ser humano pretende comprender a Dios con sus cortas entendederas. Todo en el universo es perfecto, matemático, y responde a los cálculos de una inteligencia superior. “Ruega por nosotros, pecadores, Ahora y en la hora de nuestra muerte”. “Ahora” con total presencia, no existen ni el presente ni el futuro, el primero fue un ahora en continuo que queda en las sombras del recuerdo, el segundo es pura imaginación. Somos reos de nuestros pensamientos y nuestros juicios. Yo me rindo, como puedo, o al menos intento hacerlo.

Rigoletto

Rigoletto dijo

"No existen ni el pasado ni el futuro", quise escribir.

Cordura dijo

Tu enfoque, Rigoletto, nos hace meras marionetas de Dios, intérpretes de un guión suyo que no nos hemos leído previamente.

Ya sé que eso no lo hace menos real, pero tampoco más. Habrías de darnos las fuentes de tu revelación para que pudiésemos ponderarlas.

Las nuestras están ahí... Y es justamente la inconcebible maravilla que prometen (repito: INCONCEBIBLE) uno de los principales argumentos que las hacen creíbles.

Cordiales saludos.

Rigoletto

Rigoletto dijo

Estimado Cordura:

Resulta difícil exponer en unas pocas líneas conceptos trascendentes y creencias de por sí complejas, pero lo intentaré:

1.- La primera cuestión que pondría sobre la mesa es la de discernir si todos los sucesos que acontecen en el universo –y en la existencia humana- se rigen por unas leyes que no conocemos, o son fruto de la aleatoriedad. El Budismo ha conocido desde siempre la interconexión de todas las cosas, y ahora los físicos la confirman. Nada de lo que ocurre es un suceso aislado; sólo aparenta serlo. Nuestro pensamiento fragmenta la totalidad de la vida. Sin embargo, es la totalidad de la vida la que ha producido ese suceso, que es una parte de la red de interconexiones que constituyen el cosmos. Esto significa que cualquier cosa que es, no podría haber sido de otra manera. En la mayoría de los casos, ni siquiera podemos empezar a comprender la función que un suceso aparentemente sin sentido puede desempeñar en la totalidad.

2.- El sujeto nace y se desarrolla condicionado por elementos exógenos: lugar y tiempo, herencia genética, entorno familiar y social, educación y personalidad adquiridas. A la experiencia acumulada que marca nuestro actuar se suman las imponderables contingencias de la vida que, como señalaba antes, parecen obedecer a un plan coherente ajeno a nuestra voluntad. Aquí entraríamos a discutir el “gran tema”, el de la existencia o no del Libre Albedrío. Parece comúnmente aceptado que la Libertad humana existe, pero con sus limitaciones, y que dentro del exiguo catálogo de opciones que se nos presentan, escogemos a nuestro arbitrio. Algo tan simple como la falta de información ya supone una inmensa tara para nuestra capacidad de decisión. Por lo tanto, soy proclive a pensar que nuestro Libre Albedrío no se ejerce desde una elección mental sino que nuestras actuaciones vienen motivadas por causas más profundas. El órgano de nuestra civilización es el lóbulo central del cerebro, que dañado, produce graves trastornos de conducta. Leer a Antonio Damasio o a nuestro Francisco Rubia es de gran interés.

3.- No voy a defender aquí la teoría reencarnacionista que sé que te repele, pero ésta me ofrece amplias pautas para poder sobrellevar mis creencias. Quizá lo que llamamos “inconsciente” no es más que territorio del alma, y la mente consciente, herramienta del ego. Creo en la misión humana individual en esta vida. La encarnación supone la asunción espiritual de un fin en la existencia terrenal, es decir, la elección con plena Libertad, de un guión o argumento de vida. El fallecimiento de un bebé de pocos meses por una crisis repentina, por ejemplo, tendría en sí una finalidad, y habría que profundizar si ese mal superficial entraña un bien recóndito que emerge en su momento.

No sé si me he perdido o no me expreso. Sí que sé que nuestro devenir se mueve en horizontal, por la línea que traza el factor tiempo, pasado, presente y futuro. Intuyo que esta ilusión de la mente nos impide reconocer que nuestra existencia está instalada en un eje vertical. Por ello la importancia de la presencia consciente en el “ahora”. No hay culpa. No existen ni el bien ni el mal. Uno es siempre perfecto, algo perfecto siempre está sucediendo, no hay nada que quede fuera de su función. Esto libera y nos da sentido. “Hágase tu voluntad”.

Saludos.

Rigoletto

Rigoletto dijo

http://bibliotecadelgrillo.blogspot.com/2007/12/el-cerebro-es-la-sede-de-todo-lo.html

Cordura dijo

RIGOLETTO:

El problema de ese determinismo es que no explica la Caída (dicho de otro modo, el Mal, por mucho que pueda favorecer indiferenciarlo respecto al Bien o simplemente asumirlo). Bueno, digámoslo en términos aún más radicalmente existenciales: no explica el SUFRIMIENTO.

Pero hay algo en el ser del hombre que se rebela contra éste (sobre todo, claro, cuando es uno quien lo padece, no tanto cuando lo inflige). También, contra la (intuitivamente) horrorosa idea de que el fin justifica los medios, implícita en tu bien trenzada exposición. [Nuestra naturaleza los justifica, pero otro ente de algún modo "ajeno" a ella (la voz de la conciencia) nos reprocha justificarlos.]

Dices que "...es la totalidad de la vida la que ha producido ese suceso...", pero eso no es sino una manera de exculpar al Cosmos. Tu enfoque es inmanentista, de Uno-Todo, pero tienes que explicar por qué el ser humano se siente desgarrado frente al Todo (el origen y la causa de ese desgarramiento). He ahí, creo, la prueba de fuego de cualquier visión panteísta. (¿Por qué y cómo surgió el velo de Maya, la ilusión que nos "individualiza"?)

O, en el plano de la libertad, ya que aludes a ella, ¿por qué, si acaso, podemos controlar nuestras intenciones pero no nuestras motivaciones (que más bien nos controlan a nosotros)? Donde una vez más el "por qué" exige una explicación del origen de esa circunstancia (no sólo en términos de 'alma' vs. 'ego').

Admitir que el bien y el mal son indiferenciables es, en la práctica, dar todo por bueno. ¿Cabe una afirmación más reaccionaria? Ya, ya sé que el que algo sea reaccionario no implica que sea falso, pero una vez más, ¿entonces por qué nuestra conciencia se rebela contra ello? (¿Cómo puede la "perfección" rebelarse, y además sufriendo TANTO, contra la "perfección"?).

Por último, y retornando al tema de este hilo, ¿puede tu enfoque darnos genuina esperanza, o se trata de pura autosugestión en espera del nirvana (léase, la Nada, culminando así una "vida" COMPLETAMENTE ABSURDA)?

Cordiales saludos.

Rigoletto

Rigoletto dijo

Cordura:

Te iba a hablar del SUFRIMIENTO pero veo que me llevas de la oreja a la cuestión del hilo. Los creyentes –y tú lo eres- sólo podemos estar abonados a la Esperanza. Dios es Amor, principio y fin de todas las cosas, de las que es esencia. ¿Es esto Panteísmo? ¿Cómo no va a haber Esperanza, querido?

Soy cristiano. No hace falta serlo para entender la profunda verdad universal contenida simbólicamente en la imagen de la cruz. La cruz es un instrumento de tortura y manifiesta el sufrimiento más extremo, la mayor limitación, la mayor impotencia con la que un ser humano puede enfrentarse. El ser humano debe rendirse, sufrir voluntariamente, conscientemente, y eso queda expresado en las palabras: «Hágase tu voluntad, y no la mía.»

Cordura dijo

No, Rigoletto, lo que no vale es que te abones al principio de SÍ contradicción (mejor les dejamos eso a sus mayores expertos, de los cuales hablamos en nuestro último hilo). No puedes afirmar ser cristiano, sosteniendo a la vez un relativismo moral de tipo budista y defendiendo la reencarnación (o, cuando menos, la encarnación de una especie de alma preexistente). [Pero decirte esto no implica que te considere peor que yo o que te vayas a condenar.]

Frente al relativismo, el Maestro es claro: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Juan 14: 6). Su Ley está plenamente vigente (ver Mateo 5: 17ss.) y carece de ambigüedades (cf. Éxodo 20). Y el profeta mesiánico por excelencia no fue menos nítido cuando dijo: "¡¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!!" (Isaías 5: 20).

Frente a reencarnaciones, almas separadas y transmigraciones, tampoco escasea la información. El Hombre de Nazaret habló claramente de una vida efímera (ésta) que es prueba para la vida eterna (y punto): “Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4: 13-14). “El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida” (5: 24). “Los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (5: 29). “Escudriñad las Escrituras, porque en ellas tenéis vida eterna” (5: 39). (Ver también Eclesiastés 9: 5-6; Juan 12: 25; Ezequiel 18: 20; etc.).

Un saludo.

Rigoletto

Rigoletto dijo

Os sigo leyendo, un saludo

Abi, vuelve la valentía

Abi, vuelve la valentía dijo

De la miseria cotidiana de cada uno sólo nos salva la valentía y el mal huye ante la presencia de la valentía.
La valentía es la fuerza sobre todas las cosas, es el coraje, el ímpetu que nos hace avanzar en la dirección correcta: la del Amor y la Generosidad, que son dos sinónimos en lo metafísico.

De qué sirve la esperanza si no somos valientes, ¿Acaso podemos confiar en que algo bueno nos sea dado, si no invocamos a la valentía y nos cubrimos con ella?.

Nada bueno le pertenece al cobarde y sin embargo muchas veces se lo apropia. El fruto de la cobardía y la maldad es efímero; pero atrayente, es tentador y nos nubla el conocimiento.
Sólo la valentía puede disipar las nieblas del conocimiento y darnos el empuje necesario para vencer la maldad que llevamos dentro.

El hombre solo, ante su maldad y su desesperanza. Estamos ávidos del bien; pero nos cuesta aflorarlo, porque somos cobardes y por ello jamás nos saciaremos; porque lo conseguido con cobardía es como agua y agua que nunca nos quita la sed.

Cuando somos cobardes estamos alimentando la desesperanza en el otro, en nuestro prójimo; por eso el brillo de esperanza siempre saldrá si actuamos con valentía en pro del otro.
Y el mal se retirará y dejará paso a la certeza de que estamos en el camino de la buena esperanza.
Sé valiente, amigo!

Cordura dijo

Comparto esa loa a la valentía, pero seamos realistas: es precisa una motivación, una energía previa, para poder ser valientes.

Por ejemplo (y esto va para las almas despiertas), en la presente coyuntura mundial, cada vez más tenebrosa, alguien podría decir: "¿Y qué más me da ser valiente o cobarde? Ya no hay nada que hacer..."

Ése es el punto, amigo Abi.

Abi

Abi dijo

Preguntarse de dónde surge el impulso, cobarde o valiente, miedoso o determinado, que motiva la acción humana es, un poco, como preguntarse de dónde ha surgido el hombre.

El puramente científico razona diciendo que son las conexiones interneuronales de nuestro cerebro de quien parte la orden; pero esa orden ha requerido el análisis previo (no estamos hablando de actos reflejos; sino reflexivos), un análisis que se ha basado ¿en qué?:

En los sentimientos que anidan en nuestro corazón y los deseos que muchas veces nos revientan en el pecho, como diría un sentimentalista, que no quiere dejarlo todo al albur de unos procesos químicos.
Luego tenemos previamente unos sentimientos, unos conceptos y unos principios instalados en ¿el alma?, ¿la conciencia? ¿la memoria física del cerebro?que van a determinar en grado sumo nuestra acción.

Surge la chispa y todo se pone en marcha, hacia el bien o hacia el mal; depende de lo que hayamos depositado en nuestro interior y de los controles y filtros que nuestra conciencia sea capaz de ponernos.
Hagamos lo que hagamos sin duda que repercutirá en alguien, no moverá nada en el mundo; al contrario de lo que dice aquel postulado, tan romántico, del creador de la teoría del caos, sobre la interrelación de todas las cosas en el mundo, en el que el aleteo de una mariposa en Brasil podía ser el origen de un tornado en Texas; no, no cambiaremos el mundo;pero a alguien sí que le importará nuestro comportamiento.

Abi

Abi dijo

Las dos únicas certezas de la vida son dos: Vida & Muerte.
Mientras hay vida hay esperanza dice un adagio popular, que es como decir que la muerte acaba con la esperanza, es como decir que la muerte acaba con la salvación, es como decir que tras la vida llega la muerte y sepulta con ella la salvación.
¿Quiere esto decir que la salvación debemos alcanzarla en vida, porque más allá de la muerte no existe salvación ni esperanza?
¿Cuál es la salvación que debemos alcanzar en vida? Yo creo que es vivir en el Amor ya que una ausencia de Amor nos asemeja a la muerte, que es oscuridad y desesperanza.
Amor es, sobre todo, desprendimiento, despojarse de sí mismo y darse a los demás. Esa es la clave de la esperanza y la clave de la salvación que alcanzamos en vida.
Vivimos con ansia de más vida y tememos a la muerte que nos llega; pero la muerte que llega, nos destruye si no hemos fabricado en vida nuestra propia salvación, si no hemos amado, si no hemos hallado ese camino hacia la esperanza.
Ese camino que recorremos todos en solitario, hacia nuestro interior, a veces lleno de tinieblas y brumas, lleno de mal, que debemos atravesar, superando el miedo con valor, buscando el bien que nos redime, que nos salva y que salvará, por nosotros, a los demás....

Cordura dijo

ABI:

La chispa surge... o no surge, ésa es la cuestión. Si el mundo te acobarda (con sus lavados de cerebro, con sus “mayorías silenciosas”, con sus intimidaciones de todo tipo...), quizá no es tan fácil que surja. Recordemos que ese impulso implica energía, y además tiene que ser un impulso sostenido: no vale la simple espuma de la gaseosa.

En otras palabras, no valen, no bastan, ni los meros sentimientos, ni los deseos “revientapechos”. Eso, a lo sumo, permite reacciones espasmódicas. Si hablamos de una valentía persistente y al servicio de un cambio real de las cosas, son precisas hondas convicciones... y poder para poner en práctica los objetivos (y aquí es donde yo no creo que sirva otro poder que el divino, pues el meramente humano, o es insuficiente, o todo lo corrompe; nuestra misión sería la de siervos-cooperadores de ese Poder Superior). Aunque “sólo” sea, que no es poco, para cambiar nuestra realidad circundante más próxima.

Sobre las dos certezas que planteas, puede ser otra manera de decir lo mismo que la versión laica que yo proponía. Pero también puede surgir esta cuestión: la vida presente, ¿es vida real? ¿Podemos llamarla VIDA? ¿No es más bien muerte disfrazada? Mortales como somos, ¿no empezamos a morir desde que somos concebidos (i.e., antes ya de nacer)? Y a poco que hayamos vivido para comprenderlo, ¿no nos percatamos de que esta “vida” es, básicamente, una colección de sinsabores que disfrazamos (con autosugestión, evasiones, opiáceos...) tanto como podemos para evitar “saborearlos”? (Hace falta mucha valentía para no autoengañarse).

En realidad, tú mismo provees la solución: el Amor. Éste es la esencia de la Vida. Es inconcebible el amor que no es eterno (ver 1 Corintios 13: 8: “El amor nunca se acaba”). Si te amo hoy no puedo dejar de amarte mañana (pues el amor no es sentimiento sino principio). Eso indica que está hecho de la misma sustancia que la Vida (de la vida que no es muerte, y por tanto no perece).

Ahora bien, ¿tiene el ser humano el poder de amar? Insisto: de AMAR (no de “enamorarse”, encapricharse por algo o por alguien, contraer afectos, experimentar cariño... todo eso puede estar bien pero no es lo mismo). De amar incondicionalmente, de darse. Si no lo tiene, ¿no debe recabarlo en alguna Parte?

Si no lo tiene, y la historia y la antropología no parecen acreditar que lo tenga, entonces no podemos fabricarnos nuestra salvación, querido Abi (lo cual no obsta para que si uno la busca sinceramente y en conciencia, acabe topándose con el Fabricante).

Cordiales saludos.

velvetpac

velvetpac dijo

Ha caído en mis masno unas citas de un libro de Günter Anders "El fin del paficismo" (Un debate necesario). Él paso de posturas pacifistas a "defender" la necesidad de una reacción más violenta (o realista).

"Esperanza es un sinónimo de cobardía. ¿Qué es en sí esperanza?¿Es la fe en que todo puede mejorar?¿O es la voluntad de llegar a algo mejor?.Aún nadie a realizado un análisis de la esperanza. Ni Bloch, siquiera. No, a la esperanza hay que impedirla. Todo aquel que espera, deja la obligación en otra instancia. Esperanza es nada más que la renuncia a la propia acción."

¿Fue la no-violencia de Ghandi sólo un heppening? Mucho me que sí desde el punto de vista de la historia del mundo.¿O acaso podemos considerar de otra manera la fotografía del desnundo Ghandi tejiendao a mano, difundida millones de veces, sino como un happening comparable al de los pobres tejedores de Silesia que destruyeron los telares?
Ghandi no pudo detener la indistrualización ni siquiera tocar la miseria de castas de la India. No, lo que él sostenía era "tal vez podemos de alguna manera ejercer resistencia a pesar que no ebtendremos el poder y con él el poderio necesario para obrar. Es decir que lo importante no era para él la no violencia como tal (como único principio permitido, o como único método moral, o meta moral) sino la eventualidad muy débil de a pesar de no tener armas poder igual ejercer resistencia. Lo fundamental, pues, en él no es la aceptación del "sin" (sin armas) sino "a pesar" (a pesar de no tener armas).

Espero que sus palabras no suenen demasiado fuertes en la actualidad. En estos tiempos de corrección política y falta de perspectiva histórica.

Saludos cordiales.

Cordura dijo

VELVETPAC:

Me temo que esa cita es un cúmulo de errores por parte de Anders (al que no conocía). Veamos:

1. Sin esperanza es imposible el triunfo de la acción noble, incluso la acción noble misma.

2. Resulta bochornoso que Anders afirmase (a fines de los ochenta, si no me equivoco) que “aún nadie ha realizado un análisis de la esperanza” cuando, aparte de Bloch, personajes como el teólogo Jürgen Moltmann llevaban décadas consagrados a la teología de la esperanza, con finísimas reflexiones en torno a ella. Por no hablar de las epístolas paulinas, casi dos milenios antes, regadas de lo mismo. Es decir, Anders hizo, sin querer, una revelación de su propia ignorancia (muy respetable, pero osada).

[3. El cristianismo, por cierto, concibe la esperanza como CERTEZA que aún no se ha consumado (por eso se espera). Ver Salmo 62: 5; Tito 1: 2; 2: 13; 3: 7; etc. O sea, lo más opuesto a la ilusión (el “ojalá”) que es propio de la mentalidad pagana.]

4. No es cierto que Gandhi, como en parte vimos aquí (dedicamos, quizá lo recuerdes, tres hilos al tema de la no violencia, una serie aún no cerrada), priorizase el “poder ejercer....resistencia” a la no violencia. Él identificaba ésta con la VERDAD, y además insistía en que “los fines están conformados con los medios”. Gandhi JAMÁS aceptaría esa conclusión de que "lo fundamental....no es la aceptación del 'sin' (sin armas) sino 'a pesar' (a pesar de no tener armas).” Para él ese “sin armas” no constituía ningún “pesar”, ningún hándicap, sino una VICTORIA ya por sí mismo, al margen de cuál fuese el resultado de la lucha.

5. Lo que sí es cierto es que Gandhi no es suficiente. Al ser humano no le basta un gran ejemplo, ni siquiera un MODELO, por excelso que sea. Necesita, ciertamente, PODER para llevar a cabo su noble lucha (fíjate que no digo para “ganar”). Evidentemente, no estoy hablando del Poder de las poltronas (estado, dominio del hombre sobre el hombre...), sino del que sale de dentro porque un día entró en nuestros corazones. Un poder que ningún ser humano tiene ni tendrá jamás por sí mismo.

Saludos cordiales.

velvetpac

velvetpac dijo

Recuerdo perfectamente el hilo de la no violencia (por ello he añadido la cita anterior). No es mi intención "provocar", ni siquiera las reflexiones que adjunto las hago mias en su totalidad (aunque comparto la necesidad de la autodefensa). Acepto tu aclaración respecto a Ghandi, y como no, la referente Günter Anders (desconozco los análisis que desde la teología se han hecho de la esperanza). No creo en la violencia como medio primordial para conseguir objetivo alguno, aunque como ya he comentado alguna vez, no estoy dispuesto a renunciar a ella (si llega el momento).

"Nuestro criterio sobre la violencia es que ésta niega todo método educativo y no soluciona los conflictos que dividen a los hombre y a las colectividades. Puesto que impica superioridad brutal y empleo de autoridad de la fuerza física es anti-anarquista. Hemos preconizado siempre la resistencia pasiva o la abstención de la violencia ofensiva, no admitiendo la defensiva más que como último recurso de protección individual o como garantia del mayor grado de libertad..."

Emile Armand "El anarquista individualista"

Saludos cordiales.

Cordura dijo

No hay problema, Velvetpac, faltaría más.

Respecto a esa cita de Armand, ya sabes que aquí vamos aún más allá (admitiendo que la mera lógica humana no lo permite).

Un cordial saludo.

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