11 Dic 2010

Régimen militar en los aeropuertos (II): El momento del Poder

Escrito por: Cordura el 11 Dic 2010 - URL Permanente

«El momento de sobrevivir es el momento del poder. El espanto ante la visión de la muerte se disuelve en satisfacción pues no es uno mismo el muerto. Éste yace, el superviviente está de pie.»
(Elías Canetti, Masa y poder)

Ha dicho la ministra Chacón que decretar el estado de alarma fue una decisión «valiente». A uno le cuesta ver mucha valentía en ese pisoteo a una minoría tan escasa y socialmente tan denostada de antemano. Valiente sería enfrentarse al Imperio cuando exige vasallaje militar, pero ya sabíamos, y ahora la equívoca WikiLeaks no ha hecho sino confirmarlo, que este gobierno se caracteriza por rendírselo de la manera más servil incluso sin exigencia previa. Valiente sería enfrentarse a “los mercados” y sus voceros, pero Zapatero y Salgado son poco más que títeres temblorosos en sus manos. Valiente sería resistir las intromisiones y calumnias del poderoso jefe del Vaticano, pero los actuales gobernantes españoles, esos “laicistas radicales”, no han hecho sino aumentar los privilegios de esa peculiar superpotencia y ponerse de rodillas ante su arrogancia. Arrollar con la máquina del poder a unos cuantos centenares de trabajadores, por “privilegiados” que sean, es más bien signo de la peor de las cobardías, la cobardía moral. Ésa que, entre otras cosas, suele mostrarse débil con los fuertes y fuerte con los débiles.

La experiencia de estos días confirma que si no te movilizas tú,
te 'movilizará' el gobierno

Y de eso se trata. De un gobierno trémulo y enclenque, conocido por sus titubeos, su falta de fuste moral y de firmeza, que ahora la finge recurriendo al eslabón más débil pero sabroso. Segura del aplauso de las masas, cuya natural envidia lleva años fomentando, la bestia que anidaba dentro de esos mediocres personajes que gobiernan (?) España ha saltado sobre un colectivo laboral y se ha liado a dentelladas con él. Sus corifeos, aun los que son tan “socialistas” como el gobierno mismo, han corrido a bendecir el bárbaro atropello. Lo han hecho, como el ex candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, subrayando «la actitud criminal de quienes ponen en jaque a todo un país» y exhibiendo la supuesta “tabla reivindicativa” de los tales... aunque sin ofrecer la menor referencia documental que demuestre que lo es (y cuando, de manera tranquila y respetuosa, se lo hemos señalado, nos ha censurado hasta cuatro intervenciones). Pero lo han hecho también acérrimos enemigos del gobierno, que no han dudado en hablar esta vez de su «valor» y «determinación».

Vuelve la mili

Creíamos que en España el servicio militar obligatorio ya estaba abolido, pero ahora descubrimos que no era así... Pues, aunque sea una mili peculiar y restringida, de eso se trata aquí también. Ya mostramos hace unos días lo ilegal que parece la medida militarizadora. Pero, dejando el plano jurídico aparte, ¿no es acaso una reacción contraria al buen sentido? ¿No resulta demasiado espectacular y, pasado el comprensible clamor inicial de los viajeros afectados, extravagante por su desmesura?

Como pese a todo, y gracias a Dios, hay críticos del abuso, estos días hemos podido ver atinadas preguntas (por desgracia retóricas) sobre qué habría que hacer con otros “colectivos” que causan un daño social. Se suele empezar por los banqueros. A éstos, responsables como los que más de la presente crisis económica mundial, nadie les ha obligado a hacer la mili. Lejos de ello, junto con otros grandes empresarios, se permiten seguir mangoneando al estado. Y entre esos otros oligarcas, recordemos el caso de Díaz Ferrán, que dejó en tierra a miles de pasajeros en la Navidad de 2009. Pues bien, no consta que lo hayan militarizado, sino que –pásmate– a día de hoy sigue siendo el presidente de la CEOE. Tampoco ha obligado nadie a hacer la mili al gobierno español, cuyas medidas sociales regresivas van a tener –que nadie lo dude– consecuencias mucho más graves y abarcantes que las derivadas del reciente “caos aéreo”. Por cierto, ¿cuántos se han enterado, bajo el estruendo anticontroladores, de que justo antes de su “valiente” medida el gobierno había decretado cobardemente la supresión de los 426 euros de ayuda a los parados de larga duración? ¿Y del anuncio de la aceleración, con pacto o sin él, de la reforma de las pensiones? ¿Y qué decir de la privatización parcial de AENA, incluidos los aeropuertos de Barajas y El Prat? ¿No es legítimo inquirir si no habrá una relación entre esa medida y el golpe a los controladores? Entretanto, aunque era previo al decreto alarmista, se ha divulgado masivamente por la Red que AENA tiene un agujero de 13.000 millones de euros (cuantía reconocida por fuentes plenamente sistémicas). ¿No cabe, cuando menos, asociar esa deuda con los planes privatizadores? De hecho, algunos partidarios de éstos no se recatan de hacerlo (ver de nuevo).


Hablemos de salvajadas...

Pero la desmesurada reacción gubernamental suscita más cuestiones. El plante de los controladores ha sido calificado repetidamente de “salvajada” (y términos similares). Y a grandes males, grandes remedios. Hace falta magnificar mucho los primeros para justificar la proporcionalidad de los segundos; es decir, para legitimar la militarización y las penas de hasta ocho años de cárcel que ya está pidiendo la fiscalía general del estado. Pero entonces cabe preguntarse qué habría pasado si, por ejemplo, nada más empezar el plante se estrellan dos aviones en el aire. Estaríamos hablando seguramente de cientos de muertos por negligencia activa o grave imprudencia. Parece obvio que la “mera” militarización actual, en un contexto de histeria programada contra los absentistas, no habría bastado para el castigo. Pero la hipótesis podría ser aún más “salvaje”. Imaginemos que, no contentos con el plante, los controladores hubieran emitido indicaciones a los pilotos fruto de las cuales éstos condujesen sus aviones a un accidente. Hablaríamos entonces de centenares de víctimas causadas por “verdaderos terroristas”, aunque nunca se pudiese demostrar la intencionalidad. Y recordemos que nuestro país no admite la pena de muerte –ni siquiera en el código militar–, al menos en tiempo de paz. Pero, en su rabia, los perversos controladores podrían haber ido aún más lejos: como a fin de cuentas trabajan en aeropuertos, quizá pudieran habérselas ingeniado –recuérdese que estamos en el terreno de las hipótesis– para sabotear por dentro un avión que ya hubiera pasado todos los controles de seguridad. Si por un plante se les castiga como se ha hecho, por semejante sabotaje, ¿no se habrían quedado muy cortas las penas a los condenados por el 11-M? [Dicho en otros términos: si el plante del reciente 3-D ha sido una “salvajada”, ¿cómo calificar al 23-F, o al propio 11-M?]

Estas comparaciones pueden parecer gratuitas y arbitrarias, pero ayudan a comprender la desproporcionada respuesta del gobierno mostrando el escaso margen que deja “por encima” de ella. Mucho menor, desde luego, que el margen de “salvajada” que, como vemos, ha quedado sin cubrir por los controladores. Pese a lo cual, insistimos, se les han aplicado unas medidas brutales que incluyen la pérdida de su libertad sindical pero, sobre todo, la de su condición de civiles mientras dure el estado de alarma. Algo que, no por resultar surrealista, deja de ser gravísimo, pues implica imponer una condición militar –legislación y disciplina incluidas– a la fuerza. ¿No es esto último lo que suena a auténtica salvajada?

En el plano de los “grandes remedios”, hay otro al margen de lo militar para el caso que nos ocupa. Se trata de la posible imputación de «delito de sedición», por la que apuesta el fiscal general del estado, Cándido Conde Pumpido, en plena coincidencia con el gobierno español. Eso implicaría hasta ocho años de cárcel, solicitados por el propio Conde. Enrique Gimbernat, un jurista de prestigio, sostiene que efectivamente se ha incurrido en sedición. Invoca el tratamiento que de la misma hace la Ley Penal y Procesal de la Navegación Aérea (LPPNA). Para nuestro caso, el artículo 20 de dicha ley proclama que se castigará, por ese delito, a «los miembros de la tripulación de aeronaves o empleados de aeropuertos que, en número suficiente para perturbar el servicio, abandonen colectivamente sus funciones en la aeronave o el aeropuerto, en actitud de protesta...». Habría que ver qué se entiende por abandono colectivo (en el contexto de dicho artículo, parece que requeriría concertación, cosa que habría que probar que hubo en el plante de los controladores). Además, quizá el problema principal es que se trata de una norma del año 1964. Es decir, franquista y por tanto perteneciente a un contexto jurídico y sociopolítico (supuestamente) muy distinto del actual. En razón de ello, representantes de Jueces para la Democracia discuten su aplicación, y en fuentes de la Asociación Profesional de la Magistratura al menos se cuestiona su vigencia. Pero es que hay más: como reconoce el propio Gimbernat, «los controladores deberían haber sido detenidos y puestos a disposición de la autoridad judicial sobre la base del art. 492 en relación con el art. 491.2 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal», ¡cosa que el gobierno no hizo!

En el marco democrático presente (?), y puestos a seguir la vía penal, sería más lógico aplicar el Código Penal de 1995 (CP), nada menos que 31 años posterior a la LPPNA. Según el mismo, «son reos de sedición los que [...] se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad». Parece razonable pensar que eso no se ajusta a lo ocurrido el día 3 (salvo que, p. ej., se demuestre que hubo tumulto). Quizá por ello, Jueces para la Democracia aboga más bien por la aplicación del artículo 409 del CP, encuadrado en los delitos contra la administración pública y que impone penas mucho más suaves, desde luego no carcelarias. Recalcan, además, lo «desproporcionado» que resulta imponer ocho años a los controladores, pena más propia de delitos como una violación (ésta sí una salvajada).

Por cierto, la Asociación de Fiscales considera precipitado el anuncio de Conde Pumpido de que pedirá ocho años de cárcel por delito de sedición. Se quejan de la presencia de éste en el Consejo de Ministros (de enigmática celebración, como ya vimos) que decretó el estado de alarma. Lo achacan todo a una injerencia del gobierno en el ámbito fiscal.

Recapitulando...

No está de más destacar el empeño de un gobierno “socialista” en:

1. Imputar un delito grave a unos trabajadores valiéndose de una ley franquista.

2. Militarizarlos, como ya mostramos, amparándose en otra ley franquista que, además, lleva años derogada. Incluso no descarta prorrogar el estado de alarma por quince días más.

Se diría que hay un excesivo celo en alarmar primero, y en justificar la alarma después. Recurriendo con tal fin, si es preciso, a aplicar leyes con calzador. Y forzando, propaganda mediante, que la realidad se ajuste a una interpretación previa (¿un plan?), en vez de adaptar la segunda a la primera. Todo ello es lógico que levante sospechas.

Entretanto, los controladores llevan ya más de una semana militarizados. Siendo grave su situación, lo peor es la repercusión simbólica de la misma, sentando un precedente de:

1. Brutal represión (¡militar!) en el ámbito de un conflicto laboral. Parece evidente que el gobierno español, buen aprendiz de cierto criminal apellidado Bush, ha jugado con una especie de “efecto 11-S” (lo ha hecho, por cierto, con más habilidad que la usada en su día por Aznar para rentabilizar el 11-M): aprovechando el shock del plante provocado por los controladores, ha corrido a aplicar medidas excepcionales contrarias a la letra y al espíritu de la Constitución y de varias leyes. Se trata, pura y simplemente, del recurso al miedo. A partir de ahora, ¿cuántos trabajadores se atreverán a realizar paros en sectores considerados “sensibles”? (Y recordemos que muchos lo son, desde el Metro de Madrid hasta la recogida de basuras, pasando por el transporte en camiones, las gasolineras, etc.). Por si fuera poco, la gravedad extra atribuida por el gobierno a la acción de los controladores servirá para legitimar socialmente la privatización, no ya parcial, sino total de AENA. Y sabido es que en el sector privado la disidencia es más difícil y menor la capacidad de ir a la huelga. Todo esto, en el marco del actual desmontaje del Estado del Bienestar, redundará en la pérdida de facto de derechos socioeconómicos hasta hace poco tenidos por intocables.

2. Reedición de las viejas “cazas de brujas”, persecuciones de herejes, pogromos y similares. Sabido es que primero funcionan los rumores, más o menos falaces, contra una minoría. Sobre esa base, se les cuelga un sambenito a las víctimas, que empiezan a sufrir un escarnio público creciente. Eso “justifica” acto seguido su captura y castigo, desproporcionado y conculcador de sus derechos humanos (suele tratarse, en mayor o menor grado, de un auténtico linchamiento, siquiera moral). A menudo, entre el rumor y el sambenito, tiene lugar un acto grave que, al margen de quién lo haya cometido, se imputa a los perseguidos. Todo ello constituye una vieja técnica de control social y de reforzamiento del poder, útil especialmente en tiempos de crisis aguda como los actuales. Hoy esa minoría perseguida es la de los controladores. ¿Mañana...?

Por eso resulta terrible la naturalidad con que la masa de la población ha acogido una medida gubernamental tan excepcional y desmesurada. Una vez más, el escándalo no escandaliza. La gente se conmueve por la victoria de “la Roja” o porque pierde su vuelo vacacional. Pero, como ya mostrase el fracaso de la huelga general del 29-S, son relativamente pocos los que actúan ante cuestiones mucho más importantes.

La experiencia de estos días confirma que si no te movilizas tú, te movilizará el gobierno. Por desgracia, si te movilizas, también... siempre y cuando no hagan lo mismo los demás.

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12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Inquisidor

Inquisidor dijo

Sí, sí, decretar el estado de alarma fue una decisión «valiente».
Valiente, como bien se señala, para pisotear a una minoría muy escasa y socialmente despreciada por causa de un linchamiento mediático que los ha criminalizado, aprovechando la pereza mental de la inmensa mayoría y la típica envidia nacional de aquellos que desea que el vecino le vaya tan mal como a él.
Me encanta estas valentías por parte del Gobierno y la Fiscalía General del Estado de ser muy fuertes con el débil.
Pero con el embajador Aguirre, el Presidente del Gobierno, los ministerios de Exteriores y de Defensa, y el Fiscal General, se vuelven gaseosas.

rb

rb dijo

Me alegro de que se vea el objetivo real de esta medida:
Mostrar por una vez que el gobierno actua con fuerza y 'valor' y a todas... nunca lo hace, jamas se atreveria con otros, asi que este tema le ha venido de perillas a Zapatero para mostrarse 'duro'.... ni siquiera Rajoy se atreve a contradecirle...

Este tema se encuadra en lo mismo que aquella obra de Ibsen, 'El Enemigo del Pueblo'... cuando alguien hace algo que molesta a la opinion publica (real o creada por la prensa), aunque tenga razon, es 'enemigo del pueblo'....
Esta obra es esencial para entender muchas actuaciones politicas de la democracia.

ananias

ananias dijo

Gracias por este esfuerzo de síntesis, Cordura.

¿Y cómo, siendo todo tan cristalino, resulta opaco y oscuro para buena parte de la población? Paso de la sorpresa a la desesperación. No veo escapatoria. No hay forma de aglutinar suficientes voluntades para luchar contra lo inevitable.

8 años de cárcel... y los políticos corruptos campando a sus anchas.

Lo que señalas de la desproporcionalidad no es nuevo. En un mundo de guerras ilegales, corrupción sin límites, estafas multimillonarias, violaciones, delitos de pederastia, trata de personas, esclavitud y corporaciones psicópatas, da la sensación de que las leyes se hacen para los plebeyos y las víctimas pasivas de los delitos de otros (la ley hipotecaria protege a las entidades bancarias que dejan sin casa a familias enteras; y la ley permite rescatar entidades bancarias que no dan crédito a empresas que producen).

Nunca habían estado tan separadas la ley de la justicia. Nunca había estado la ley tan al servicio de la injusticia. Políticos autorregulando sus prebendas sin que el pueblo opine, medios de comunicación al servicio del poder de turno, gobierno al servicio de las corporaciones y a costa del pueblo...

¿Y quién o qué es ese pueblo? Ya no lo sé. En contraposición con el poder, lo tengo medio claro (es la parte pisoteada); pero en sí mismo... ¡hay tanto aspirante a ser pisoteador!

La referencia de rb a "El enemigo del pueblo" me parece muy afortunada, por desgracia.

Abi, el otrora Valiente

Abi, el otrora Valiente dijo

Estoy de acuerdo con el mensaje del artículo y los posteriores comentarios.
La reacción ha sido desproporcionada en comparación con otros delitos y delincuentes más flagrantes e infinitamente más dañinos para el bienestar social y para el progreso de un país.

Da la impresión de que todo el peso de la ley se quiere descargar contra el que roba gallinas, para que no se diga que no se hace uso del poder.

No defiendo a los controladores sobre los que opino que deben pagar en cárcel y económicamente los delitos que les imputen, ya que no se puede jugar a mantener pulsos con un gobierno manteniendo como rehenes a los ciudadanos, ni en democracia ni en lo que sea el sistema.
Nos hemos creído que la democracia es aquél sistema en el que todo queda impune porque debe reinar la libertad de todos aunque sea contra todos. Nada más incierto.
La democracia se hace fuerte con un gobierno fuerte que aplique la ley con todo su rigor.

Pero es que por lo que veo van a quedar impunes cientos de delitos muchísimo más graves.

La negación de prórrogas en las míseras ayudas a contribuyentes que se han quedado en paro y no tienen forma de conseguir uno nuevo por la aguda crisis económica en que nos encontramos inmersos es un delito de lesa humanidad.

La aportación de inmensidades de dinero público para rescatar a la privilegiada, ineficiente e irresponsable clase bancaria es un delito gravísimo y mortal que impide que el tejido productivo y empresarial del país se pueda mantener, regenerar y volver a crecer. Un ejemplo lo tenemos en Irlanda quien errónea y estúpidamente convirtió las deudas privadas de sus bancos en públicas y ahora el país entero debe arrastrarse por el desierto del malestar social durante lustros.
Nos han hecho creer que hay que salvar al sistema financiero. Sí, es cierto; pero no todos en el mismo saco de la entrega de dinero público. De entrada decenas de entidades deberían dejarse quebrar si no hicieron bien su trabajo. Cientos de ejecutivos bancarios que se van de rositas y siguen cobrando bonus deberían haber sido encarcelados por fraude y estafa y desposeídos de sus bienes ganados especulativamente.

El plegarse a los mandatos del Mercado y de los burócratas de la Comisión Europea, haciendo recaer en los más débiles las medidas de austeridad, manteniendo ellos, los políticos, íntegro su nivel de gasto, para según dicen, calmar a los especuladores, es un delito contra la nación y sus gentes.

Asumir mansamente el pago de insostenibles intereses por la deuda pública y privada bancaria, sin rechistar siquiera, es un gravísimo delito por omisión de ayuda al ciudadano que se ve hipotecado por generaciones con intereses crecientes fruto de la debilidad política de nuestros gobiernos. Si los mercados , los inversores, los especuladores o el sursum corda tiene que perder parte de lo que prestaron pues que lo pierdan, ya pidieron más intereses por el riesgo ¿no? pues entonces ¿A qué viene el pagarles tantos intereses y encima garantizar el Estado la deuda?

En fin que el pueblo sigue desenfocado en apuntar hacia los auténticos criminales que juegan con su bienestar, su progreso y su propia vida. Parece que se conforma con lanzar a unos cuantos imbéciles, también culpables, a la arena y hacer sangre con ellos.

En fin, lo de siempre.........de vez en cuando ya se encargan gobiernos y medios de abrir una pequeña espita para que la presión de la olla se vaya liberando y se pierdan fuerzas en conflictos menores.

Un saludo,

Cordura dijo

Reproduzco un fragmento de un artículo (no mucho más largo) justamente porque me identifico con esa parte (no con algunas afirmaciones del resto).

Saludos para todos.

rebelion.org/noticia.php?id=118415
Españoles, ¿sois idiotas?

Jesús Sanz Astigarraga
Noticias de Navarra

Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?

Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?

Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?

Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas? [...]

lois theleme

lois theleme dijo

Sr Cordura es increible ... ya vio como salio en las Cortes...el presidente del desgobierno.. como un taliban fundamentalista "democratico"..modelo del peor Aznar y lo que dijo... "ataque al estado de derecho"... "a la democracia"...y como se levantaron y lo aplaudieron.. como una bancada de socialfascistas . Lo peor es que cuando hablo con alguien de esto ..la gente esta de acuerdo.. unos por pro gobierno , otros por antipepes ..otros por que lo controladores cobran mucho.. y la prensa igual... y además lo manipulan .. solo hace falta ver como paso el primer dia .. el dia 3 , la prensa solo saco una nota de la privatización y un ronroneo de Artur Mas...el martes dicen claramente que fue las cinco de la tarde al enterarse por su sindicato lo de la supresión de las horas... y que creyeron que tenian que trabajar doble de alli a Navidad , lo cuentan así ... y ahora lo cuentan al reves... ya se vio la editorial del martes en algun periodico pidiendo mano dura... ¿ En que pais estamos?...y pasan la deuda privada a publica y pro eso tiembla la deuda y privatizan para sacar dinero para pagarla ya que la deuda en si no tenia problemas y la gente ni se entera..
¿ A donde vamos ?... Un saludo

Cordura dijo

Amigo Lois, la cosa desde luego olía a chamusquina desde el principio, a pura provocación. La cita de Canetti era por algo...

Un saludo muy cordial.

Las Interferencias

Las Interferencias dijo

Hola Cordura, gracias por prestar atención a la larguísima entrevista a Daniele Ganser. ¡Ánimo con el buen trabajo de este blog!

Loli dijo

Hola Cordura,
Terrificante amigos... el alcance de todo lo ocurrido y de lo que está
-aún por acontecener-.
Parecerían hechos perseguidos y justificados por los defensores de
La -inquisición- es preferible agotar el pensamiento imparcial...
...seguir la -masa- hacía el conformismo de un País que se ve inmerso
en políticas neoliberales llenas de despotismo hacía el indivíduo.
Gracias por tus estupendos artículos Cordura.
Saludos Cordiales

rb

rb dijo

Y acaban de ampliar el 'Estado militar' un mes más solo por 'sospecha', ... les ha gustado el olor de acabar con las protestas de forma rapida... acabaran asi usandolo siempre que quieran.
Lo malo de este tema es precisamente que se acostumbren al metodo... y que la gente lo acepte ..
En realidad lo de los controladores no es grave en sí, lo grave es acostumbrarse al medio para evitar protestas...

Cordura dijo

Y esa prórroga, aparte de obviamente abusiva y completamente innecesaria, ¿es constitucional? Traigo aquí el artículo 116.2 de la Constitución y que cada cual juzgue por sí mismo:

«El estado de alarma será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo. El decreto determinará el ámbito territorial a que se extienden los efectos de la declaración.»

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