11 Jul 2010
Nueva derrota de España
Doy principio a estas líneas más de tres horas antes del gran evento. Aunque detesto el júrgol, conozco lo suficiente del deporte involucrado para saber que, salvo milagro u otro tipo de gruesa anomalía, ganará la selección española. De ahí el título.
Título que encierra un lamento. Lamento que nace de una convicción: semejante “éxito” será una nueva huida hacia delante. Acompañada, eso sí, de los típicos “excesos”. Recordemos, por cierto, los de hace dos años, a raíz de la brillante Eurocopa de “la Roja” (no confundir con Pasionaria ni con ninguna otra figura del viejo comunismo trasnochado), constatados en un artículo que entonces reprodujimos aquí:
«El saldo de la “victoria”: en Madrid, una batalla campal de festejantes a botellazo limpio contra la policía (cincuenta y dos detenidos), un aumento en casi el cien por cien con respecto a lo habitual de avisos al 112, de agresiones, de accidentes de tráfico, de incendios y de intoxicaciones etílicas, al menos ciento cincuenta heridos, más de 43.300 kilos de basura (que requirieron el doble de operarios de limpieza que lo inicialmente estipulado), un autobús con pasajeros apedreado, jóvenes rompiendo los retrovisores de los vehículos que circulaban a última hora de la noche… En Cataluña, más de 80 incendios de contenedores de basura y catorce detenidos. En Alcalá de Henares, un hombre apareció vestido con la camiseta de la selección y un pantalón corto, tirado en el suelo, inconsciente, y en medio de un gran charco de sangre; murió poco después, al parecer por haber caído ebrio y haberse golpeado brutalmente la cabeza contra el suelo de mármol.»
Ahora cabe esperar que la celebración sea todavía mayor. Se trata de un “Mundial”. De hecho, cuando el partido aún no ha comenzado, y la ebriedad propiamente dicha tampoco, los bocinazos ya se dejan sentir en las calles y atraviesan los muros de las viviendas en esta calurosa tarde de domingo. Y muchos dan por hecha la victoria en razón de que el equipo es muy bueno pero también porque lo ha dicho un pulpo...
Si no fuera porque uno ya conoce el percal, pensaría que gran parte de sus “compatriotas” –la mayoría, según los medios masivos– se han vuelto rematadamente locos. Depositar tantas esperanzas de felicidad en una final jurgolera no puede explicarlo, al menos en un sentido racional, ni siquiera el rampante pesimismo derivado de la crisis. (¿Acaso en tiempos de vacas gordas la celebración hubiera sido menor?). ¿Quién osa decir todavía que en nuestra época la religión está en horas bajas? En todo caso, endiosar a unos cuantos individuos, simples mortales como cualesquiera otros, y hacerlos aún más obscenamente millonarios de lo que ya lo son no parece indicio de sanidad mental. Sobre todo cuando el motivo, la conditio sine qua non, es que meten más veces una bola por una puerta que otro grupo similar de millonarios. Algunos, para inyectar racionalidad al asunto, aseguran que una victoria esta noche puede reactivar el maltrecho PIB español. A fin de cuentas, la economía es en gran medida cuestión de confianza. Se citan, incluso, estudios que avalarían esos buenos augurios. A la vez se recuerda que «los problemas estructurales de España son muy profundos como para que una simple victoria nos saque de ellos». Hay, con todo, quienes sostienen que la psicología colectiva de un pueblo puede verse positivamente modificada, en forma de una mayor confianza en sí mismo, por una victoria de este calibre. Y que eso redunda en revalorizaciones bursátiles e incrementos del PIB. Pero se admite que se trataría de cambios efímeros y lo que no se dice –se trata de algo que sistemáticamente se omite– es que tales procesos no suelen beneficiar al conjunto de la sociedad.
Que no se me entienda mal. Respeto el derecho de cualquiera a desear, incluso a anhelar, que gane “España”. Incluso el de quienes no respetan el mío a desear lo contrario, convencido como estoy de que la derrota de ese equipo sería mucho más saludable y enriquecedora para todos los españoles (y sintiéndolo por los neerlandeses, a quienes no obstante tengo por más cívicos en promedio). Cuando mañana el “pueblo español” amanezca resacoso tras la “victoria” (y algunos nos tengamos que levantar sin haber podido descansar gracias a las ruidosas celebraciones que nuestros queridos “compatriotas” nos han obligado a compartir), la realidad social, económica y moral será básicamente la misma que la de hoy y la de hace un mes. A saber, la de un país de soberanía menguante sumido en una crisis oscuramente gestada, la de un pueblo manipulado por sus tan mediocres como mendaces políticos, la de una sociedad enferma que prioriza idolátricamente lo vacuo mientras se deja engañar cada día más por los medios de imbecilización masiva. Mañana, esos “patriotas” que han visto ganar a su selección no amarán más a sus semejantes, españoles o no, de lo que los aman hoy o los amaban ayer (algunos aún pensamos que la patria tiene que ver con eso...). No serán ciudadanos más cívicos y responsables. No habrán visto crecer su espíritu crítico –todo lo contrario– ni aprendido a estar más atentos a las mentiras del Poder. Serán, si cabe, súbditos aún más sumisos, ebrios de (falsa) victoria, aún más resignados a una realidad que se degrada por días pero embriagados por los goles de unos ricachos a quienes sus congéneres, uno a uno (que es lo que realmente cuenta), les importan un pimiento... salvo en la medida en que la gloria de los primeros –no por ello menos infelices– se asienta en la estulticia de los segundos.
Sí, en la práctica la realidad será aún peor de lo que ya lo era antes de iniciarse el “Mundial”. Al socaire de la colosal distracción facilitada por tan pingüe espectáculo, los señores de las tinieblas habrán consolidado sus posiciones. Mientras las masas duermen el sueño jurgolero, o mientras salen a la calle para celebrar un éxito inútil en lugar de salir para defender sus derechos, “los mercados” habrán dado pasos ya irreversibles para la demolición del estado del bienestar. No contentos con ello, quienes los manejan por detrás y sus lacayos los políticos, en plena fase final del “Mundial”, habrán aprobado la vigilancia de cualquier tipo de discrepancia “radical”, pacífica o violenta, frente al Sistema imperante, como lo prueba el documento aprobado hace escasas semanas por la UE y del que la inmensa mayoría de los europeos no tiene noticias. La Policía del Pensamiento ya es legal y nosotros estábamos viendo un partido... Y al mismo tiempo, a rebufo de la tontuna mundialera, la facción más belicosa de los siniestros señores de la noche no sólo imponía provocadoras sanciones contra el pueblo iraní, sino que se ha venido dedicando estas semanas a realizar un despliegue militar sin apenas precedentes en el Golfo Pérsico y zonas próximas. En fin, todo sea por la victoria de “la Roja”. Aunque nos dejemos en ella unos cuantos gramos más de nuestra dignidad humana. Amén.Mañana, esos “patriotas” que han visto ganar a su selección no amarán más a sus semejantes, españoles o no, de lo que los aman hoy o los amaban ayer.
La Policía del Pensamiento ya es legal y nosotros estábamos viendo un partido...
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111 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Cordura dijo
Roberto M., ya es algo reconocer que el júrgol no es precisamente el imperio de la razón. No me explicas, sin embargo, por qué yerro al desear que la vida y el mundo deberían estar más impregnados de racionalidad de la buena. Vale que no debo esperar, al menos mientras dure este triste mundo, que todo sea racional. Pero, hombre, ¿no es un poco fastidioso que haya tan poca? (¿Aplicas esa misma lógica a otras esferas de la vida?).
Por mi parte he dado mis motivos para promover la razón y el buen sentido frente a la desmesura jurgolera: los recursos opiáceos a la postre te dejan peor que estabas; la ebriedad colectiva causa daños cuantiosos (incluso muertes) aparte del letargo de las conciencias; idolatrar a simples mortales, no digamos ya al “dios Balón”, a nadie ayuda, ni siquiera a los ídolos; mientras España y el mundo se desangran, ¿es razonable y deseable tanta alegría sólo porque unos cuantos ricachos han metido más bolas que otros por una puerta? ¿Por qué la gente sale masivamente a la calle en honor a los tales y no hace lo propio para defender sus derechos y los de los pueblos del mundo, en especial los más pobres y amenazados por las guerras? Etcétera.
Fíjate que aquí no hay mero racionalismo. Hay también sentido de la justicia y compasión. Eso que parece escasear cada vez más.
Los debates... es lo que tienen, amigo: han de poseer un mínimo fundamento racional. A mí el fútbol me gusta, por cierto (otra cosa es el júrgol). Pero aunque no me gustase, si la jurgolitis es un problema, no veo por qué debería renunciar a decirlo. No olvides que las consecuencias de la misma a mí también me afectan.
Respecto a tu última frase, creo humildemente que te equivocas: sí es el fin del mundo. Con el fanatismo (pararreligioso) jurgolero-patriótico como uno de los síntomas de su inminencia.
Saludos cordiales.
Vírico dijo
Escribió Flashman:
"Yo, ingenuo de mí, pensaba que el patriotismo era otra cosa. Durante la huelga de Metro que durante dos días dejó sin transporte suburbano a la ciudad de Madrid, las calles no desbordaban patriotismo precisamente. En este conflicto, del cual la autoridad -en este caso la CAM- fue la detonante al vulnerar la ley que le obliga a renegociar bilateralmente el convenio colectivo antes de tocar sueldos..."
Desde luego, así es: fue el gobierno de Madrid el culpable de la huelga por vulnerar la ley.
Y la prensa adicta (en realidad toda la prensa, hasta televisiones progres como la Sexta, que no pueden ver a Esperanza Aguirre pero aquí se puso de parte de Aguirre) por esconder este hecho.
Vírico dijo
Sigue Flashman:
"los trabajadores huelguistas ha sido señalado por muchos usuarios como únicos responsables del daño que se les causaba. Pocos, muy pocos han sentido interés por enterarse del fondo de la cuestión, por conocer quien fue el primero en saltarse la ley y lo grave que es que desde la administración pública se siente precedente en lo referido a triturar convenios".
En efecto. Muy pocos españoles han tenido interés por enterarse del fondo del asunto, y han cargado contra los trabajadores. Han demostrado absoluta falta de patriotismo por anteponer sus derechos individuales como usuarios a la obligación de conocer porqué unos compatriotas iban a la huelga. Esto es patriotismo. Y quien engalana su balcón con la bandera española y arremete contra el trabajador del metro no es un patriota, sino un nacionalero vulgar. No quiere ser copartícipe de una Patria sino un borrego agregado a la masa.
Vírico dijo
Flashman:
"Patriota viene de patria, y una patria supuestamente engloba a quienes la pueblan. De hecho, debería ser lo principal y el sentimiento de solidaridad debería hacerse ver entre compatriotas. Pero dudo mucho que quienes, orgullosos ellos, enarbolan banderitas en demostración de lo mucho que aman a su país movieran un solo dedo si supieran que los derechos de sus convecinos están a punto de ser pisoteados desde el poder".
POR SUPUESTO. No sólo no moverían un dedo por los derechos de sus convecionos, sino que la mayoría de los que se llaman, falsalmente, "patriotas" (escoria derechista) aplaudirían y se pondrían de parte del poder para pisotear los derechos de sus convecinos.
Vírico dijo
"Ni por un momento pienso que esos patriotas (falsos patriotas, como los sicarios del sistema son falsos defensores de la libertad) tengan en mente hacer el menor sacrificio para paliar cualquier abuso del que otros conciudadanos sean víctimas. No, desde luego, si ello supone que el ayudado va seguir ganando más, va a mantener un mejor nivel de vida o mejores condiciones de trabajo. La envidia, dicen, es el pecado capital genérico de éste país y frente a los intereses individuales no hay patriotismo que valga, este queda encerrado dentro de la propia piel o en el reducido círculo personal"
FLASHMAN HA DADO EN EL CLAVO. Uno de los motivos por el cual en España no existe patriotismo es la perversa y maldita envidia de tanto españoles.
Y la peor envidia que tienen muchos españoles es la del esclavo miserable que odia no a su esclavista, sino al otro esclavo que quiere romper las cadenas.
La inmensa mayoría de los españoles no están dispuestos a luchar por nada positivo, sino que, por causa del "pecado nacional", van más allá y descargan sus odios y frustraciones no contra quienes le causan objetivamente unos perjuicios, sino contra aquellos que luchan por algo positivo.
Para esos españoles, lo ofensivo no es que se aplasten sus derechos, sino que otros luchen por no ser aplastados.
Vírico dijo
Y concluía Flasman el párrafo:
"Y si ese posicionamiento entraña un cuestionamiento de las propias ideas al derivarse de él un enfrentamiento con aquellos a los que te liga un vínculo electoral, se mira para otro lado. El cainismo más casposo es otra de las lacras endémicas que caracteriza a nuestra querida España".
Por eso el patriotismo que NO es crítico, y ferozmente crítico con las lacras endémicas de su patria, no es patriotismo ni nada que se le parezca, sino nacionalismo de la peor especie.
Cordura dijo
Por cierto, Vírico, no sé si sabes que Flashman reproducía en estas páginas un artículo publicado en su más que interesante blog. Me refiero, claro, a los párrafos a los que aludes.
El enlace exacto es:
http://flashmanestuvoaqui.blogspot.com/2010/07/dias-de-futbol-patriotismo-y-caspa.html
Un saludo.
jjm dijo
A través de lo leído
es muy fácil deducir…
aquí la izquierda ha sabido
aislar la envidia y sufrir…
Que el “pecado nacional”
es cosa de la derecha…
pues es la envidia otro mal
de gente de mente estrecha.
Gente que enciende la mecha
para otra hoguera fatal…
La pobre izquierda, ¡a la endecha!
Que somos gente genial,
de virtud moral muy hecha…
Nuestro dentífrico es gal.
Vírico dijo
Muy buenas
¡Si, sí, pobre derecha española!
Nunca han perdido el poder económico, social y mediático del país.
Y cuando accede la "izquierda" al poder, es una izquierda simulacro, una izquierda de diseño, una izquierda que, a lo más, expropia Rumasa para luego repartírsela entre los amigos, y hace el trabajo sucio que la derecha política no puede hacer (GAL, Reconversión industrial, anulación de los movimientos sociales, consolidación de España en la OTAN, meter por primera vez a España en una guerra imperialista junto a EEUU...)
"Pobrecita derecha española"...
-- dijo
This is complete garbage
Cordura dijo
—:
But you will not be able to explain why...
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