04 Jun 2011

Escenas (II): La solución de Caifás (o la “razón patriótica”)

Escrito por: Cordura el 04 Jun 2011 - URL Permanente

[Aunque son unidades independientes, se puede ver aquí la primera “Escena”.]

«¡Sois unos ignorantes! No comprendéis que más vale que un hombre muera por el pueblo,
y no que perezca la nación entera.»

(Caifás)

Cristo ante Caifás


Había resucitado a su amigo. Una vez abierto el sepulcro, le había ordenado: «¡Lázaro, sal de ahí!», a lo que el muerto revivió y obedeció. El hecho estimuló en muchos presentes la fe en el Maestro. La autoridad moral que ya le habían visto exhibir se reforzaba ahora con unas señales que sólo podían proceder del Cielo.

Otros, en cambio, fueron con el cuento a los fariseos, quienes lógicamente se inquietaron. Lo mismo que los «principales sacerdotes» al saberlo. La popularidad de ese rabino sui géneris, el mismo que ya con sólo 12 años se había permitido darles lecciones, amenazaba su poder.

Su poder... el fruto de un afán irrenunciable, pero al que revestían convenientemente ante sus propias conciencias. Sobre todo, bajo un ropaje patriótico.

Formaron concilio para dirimir el caso y se preguntaron qué hacer: «Este hombre está haciendo muchas señales milagrosas. Si lo dejamos, todo el mundo va a creer en él, y habrá alborotos, y los romanos vendrán y destruirán nuestra santa ciudad, y hasta la nación entera».

Perplejos y confusos estaban. No así su jefe máximo, Caifás, el que más tenía que perder. Como sumo sacerdote y probable saduceo –los saduceos no creían en la resurrección–, debía de estar desconcertado por lo de Lázaro. Pero lo que realmente le importaba ahora era mantener el control. Y no parece que le temblara la voz al ofrecer la solución: «¡Sois unos ignorantes! No comprendéis que más vale que un hombre muera por el pueblo, y no que perezca la nación entera.» Sus palabras eran tan implacables como su voluntad, y resultaron convincentes. Así fue como el Sanedrín decidió matar al Maestro.

Pero, ¿acaso no tenía razón? “Razón de estado”, la llaman. Aquel joven predicador, al reclamar conversión y pureza, ¿no estaba promoviendo desórdenes? Su clara defensa de la letra y, sobre todo, el espíritu de la Ley, chocaba con los intereses creados. Y eso, ¿no atentaba contra la estabilidad de la nación, que, aunque sojuzgada por Roma, vivía en paz? Él mismo, después de abogar por el pacifismo radical, había advertido que su mensaje traería profundas discordias.

Semejante perspectiva, se dijeron los miembros del Sanedrín, justificaba acabar con él. Era de facto un antipatriota. Nada nuevo, en realidad. Siglos antes lo había sido el profeta Jeremías, a quien los poderosos de entonces acusaran de desmoralizar a la nación, azuzando al pueblo contra su persona para matarlo. Preservar el orden y la unidad de la patria, su autonomía –aunque limitada–, el Templo y la cultura religiosa nacional, todo eso bien valía eliminar a un simple individuo. Más aún si su actuación pública era fuente de problemas que podían derivar en masivo derramamiento de sangre. La colectividad bien vale una muerte. La nación es ante todo, pues encarna el bien común.


Una solución recurrente

De este modo se convirtió Caifás en el mayor enemigo humano de Cristo. La traición de Judas, que llegó más tarde, encajaría en los planes de aquél. No sin razón los cristianos han podido durante siglos reprobar la conducta del sumo sacerdote, quien ya no pararía hasta ver muerto al Maestro.

Por eso no deja de asombrar que muchos, llamándose seguidores suyos, hayan aplicado o justificado la misma conducta en contextos posteriores. También ellos optaron por la solución de Caifás.

Que Felipe González y los suyos, más o menos abiertamente, invocaran la “razón de estado” para ejecutar y legitimar sus crímenes (caso GAL) resulta abominable. Pero ellos, en general, no se consideraban cristianos, así que no cabe echarles en cara Juan 11: 49-50. Peor es el caso de otros que, diciéndose seguidores del Maestro, han encendido la mecha de la guerra por “salvar a la nación” (alguno de ellos, en su delirio, incluso afirmando expresamente que lo hacía por Cristo). George W. Bush –otro profeso cristiano– inició, no ya una guerra, sino una enloquecida escalada bélico-terrorista amparándose en los intereses de su país.

Barack H. Obama, que también declara adherirse al cristianismo, ha seguido la lógica de su predecesor tanto en las guerras de agresión como cuando, a principios del pasado mes de mayo, segó la vida de varias personas con el pretexto de que una de ellas era Osama Bin Laden. Al perpetrar este último asesinato no olvidó invocar la seguridad de la nación estadounidense, pero además declaró que gracias a ello el mundo se volvía «más seguro». En su degeneración moral, hoy él y los suyos bendicen de hecho el uso de la tortura, todo sea por la defensa de la nación.

Como ellos, muchos otros han disfrazado sus crímenes bajo los argumentos de una noble causa, a menudo patriótica o incluso pacífica. Han envuelto su maldad con una ideología supuestamente justa, pero frente a ellos se alza la sentencia que el valiente Castellio dirigió al terrible Calvino: «Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre.»


Toda una mentalidad

Pero la lógica de la solución de Caifás va más allá. Ni siquiera requiere matar físicamente. Cada vez que se aplastan los derechos de una persona con la excusa del bien común se está recurriendo a ella. Y eso es algo que tiende a ocurrir en cualquier ámbito de poder.

Incluso en las iglesias más “evangélicas” y fetén sucede eso. Alguien observa una deriva corrupta, la denuncia internamente, amenaza el poder establecido (algo que nunca debería existir en la iglesia de Cristo) y automáticamente empieza a ser acusado de sembrar discordia, de poner en peligro la unidad, de “atacar a la iglesia”. Se sacraliza lo institucional machacando a la persona. Y lo hacen los mismos que se saben de memoria parábolas como la de la oveja perdida.

Esto es así porque a su aceptación del evangelio, generalmente poco profunda, se ha superpuesto una ideología engañosa, según la cual es legítimo sacrificar los derechos de una persona si con ello se garantiza el bien colectivo. Falacia que olvida que no puede haber bien colectivo si no son respetadas todas las personas que integran la comunidad. Pisar a una sola, además, abre la puerta a pisar a muchas otras, en el marco de una deriva que es desde el principio totalitaria.

Hace falta que los sedicentes cristianos de uno y otro pelaje arriba citados sepan que la misma excusa empleada por ellos para matar, torturar, marginar... o justificar los homicidios, las torturas y la marginación fue utilizada para asesinar a Cristo. Que están echando mano de la solución de Caifás.

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18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Vera

Vera dijo

Muchas gracias, Cordura, por hacerme/nos reflexionar en conductas propias y ajenas.

rb

rb dijo

Este es un tema complicado.....
Primero, es evidente que Jesus no era un peligro para el exterminio del pueblo ni la nación ... por tanto Caifas miente y aprovecha esa EXCUSA para condenar un peligro solo para su élite religiosa del Sanedrín.

Pero pongamos el caso de que una persona fuera un peligro real para el exterminio masivo de un pueblo.... ¿que hacer?....
Es fácil decir que se deje exterminar, y realmente es dificil pensar una situación así, pero la cosa tiene su gracia....

Cordura dijo

VERA:

Propias y ajenas, en efecto, nunca hay que olvidar que todos podemos incurrir en ellas, siquiera dando nuestra aprobación (que no es poco).

RB:

Cristo no buscaba hacer daño a la nación, todo lo contrario, pero su mensaje conmovía los cimientos del Poder constituido (lo hacía con todo el derecho, por cierto: ver Mateo 23: 37). Y eso sí podía amenazar la estabilidad y el orden, aunque la culpa radicara en los gobernantes por su incapacidad para reconocer sus culpas. Fíjate, por cierto, que la invocación de esa amenaza no la hace sólo Caifás, sino que la mencionan primero otros miembros del sanedrín (ver Juan 11: 47-48).

Recordemos, además, que con posterioridad al pasaje relatado arriba Jesús haría su entrada real (regia) en Jerusalén, dejándose aclamar como rey mientras montaba un pollino (costumbre de los monarcas de entonces al hacer entradas triunfales). ¿No crees que los gerifaltes, al verle hacer eso, sentían confirmados sus temores? Y, “para colmo”, seguidamente entró en el templo para purificarlo de los mercaderes que lo contaminaban (ver Mateo 21 para todo esto). De una manera o de otra, él nunca dejó de proclamar que su soberanía estaba por encima de la de los poderes terrenales.

En cuanto a la hipótesis que planteas, la cuestión arriba expuesta es si, aun en ese caso, está justificado violar los derechos de quien supone una amenaza (presuntamente) real para una comunidad. En el supuesto de que uno de los asesinados hace ya más de un mes en Pakistán hubiera sido realmente Bin Laden, ¿habría legitimado eso que lo mataran como –dicen que– lo hicieron? Máxime, sabiendo que no le dejaron defenderse, y que al asesinarlo le negaron el derecho a defenderse en un juicio de unas acusaciones jamás probadas.

¿Tenemos claro, amigo, lo diabólica que resulta la solución de Caifás?

Un cordial saludo.

Alfonso Germán Arreola

Alfonso Germán Arreola dijo

La libertad responsable, existe verdaderamente cuando hay lazos recíprocos que unen a las personas sin engaños, mentiras o errores. La reflexión basada en las necesidades de cada cual para cometer menos errores y adaptarnos a cada nueva situación, requiere educación. El derramamiento de sangre, la división, y la violencia que se manifiestan en las relaciones interpersonales deben terminarse. Obligaciones y derechos son inseparables. cuando cada uno reconoce la propia responsabilidad para prevenir conflictos y violencias, es absolutamente necesario un clima de concordia y respeto en la Comunidad Internacional. Un camino para conseguir esa meta es que se persigan objetivos específicos, manteniendo relaciones de colaboración subordinada a las exigencias del bienestar común, y que se ofrezcan para formar parte activa en la vida de las distintas comunidades.

rb

rb dijo

Cordura: Lo que planteas es que Jesus era una amenaza para el sanedrin, pero no para el pueblo en general. Y lo mismo Bid Laden, es posible que fuese una amenaza para unos pocos pero no para el pueblo americano en global.

Lo que yo planteo es cuando una persona es realmente una amenaza global para una parte importante de la EXISTENCIA vital del pueblo. Ponte el ejemplo de un contagiado con un virus mortifero o una persona en poder de una bomba atómica. ¿es posible en ciertas circunstancia no tener en cuenta los derechos individuales?.
O dicho de otra manera: ¿no parece logico balancear los derechos individuales con los derechos generales?....

El caso de Jesus no sirve porque El no era peligro alguno general, para el pueblo.

Alfonso  Germán Arreola

Alfonso Germán Arreola dijo

El aumento de la violencia, la criminalidad, la inseguridad y el miedo en las ciudades, tiene mucho que ver con los medios de comunicación. Si dedican el 10% de su tiempo y publicaciones, a una educación positiva y útil para razonar y resolver problemas, viviremos mejor todos, al aumentar aciertos y evitar en lo posible la repetición de los errores. El miedo es un arma poderosa de movilización política. Se trata, primero, de transformar el miedo en sobresalto. Ya se logró. Ahora se trata de mantener esa consternación. Y aquí apunta la operación mediática actual. Su irresponsabilidad es enorme y acaso no sean conscientes de su poder destructivo. O sí, ya lo son tal vez lo que busquen es desquiciar. El Derecho debe formarse DE PRINCIPIOS, como MEDIO DE DEFENSA, COOPERACIÓN E INTERCAMBIO PARA EL BIENESTAR COMUN. Si logramos almacenar lo valioso y dejar a un lado todo aquello que no resulta útil ni práctico, nos volveremos mejores personas, y aprenderemos a vencer la pereza, la indolencia, y a dominar los vicios.

Cordura dijo

RB:

Tengamos en cuenta algo importante: una cosa es la realidad y otra cómo se presenta, a menudo deformada, ante la gente. Lo hemos visto hace mes y pico con lo de Bin Laden (aparte de que llevaba años muerto, hubo en todo caso numerosas mentiras comprobables en los relatos oficiales). La gente en gran medida se tragó la versión oficial, como en su día la del 11-S. Y es sobre esa base, la de la percepción pública, donde se plantea el (supuesto) dilema de qué hacer con el (supuesto) malhechor.

Lo mismo ocurre en el caso de Cristo. Los gobernantes, ya vimos que no sólo Caifás, fueron capaces de embaucar al pueblo contra Cristo, al punto de que la masa acabó gritando “¡Crucifícale!” (Marcos 15: 13).

Lo que yo sostengo es que, aun en el caso de que fuera cierto que se tratase de verdaderos malhechores (o sea, que fuera cierto lo que se cree la gente), ésta sigue siendo culpable si no se respetan cien por cien los derechos de tales malhechores.

Por lo demás, no olvides que siempre que se habla de un “peligro real” (como hacías en tu primer comentario), o de una “amenaza global”, como haces ahora, no deja de ser una especulación, por probable que parezca su cumplimiento. Y si se procede contra el (supuesto) malhechor, el razonamiento ¿ético? consiste en perpetrar un “mal menor” para evitar un (hipotético) “mal mayor”. O sea, en cambiar un mal posible por un mal seguro. Así, de paso, el fin justifica los medios, cosa que jamás aceptaré.

Por supuesto, podemos poner ejemplos límite. Planteamientos así le hacían a Gandhi, como sabrás... Él, pese a su indudable genialidad, a veces dio respuestas más bien absurdas debido a su empeño en mantenerse dentro de los límites de la lógica humana.

Llegado un punto, ciertamente es precisa la fe (pero no hablo de fe ciega en absoluto). Hay un Dios capaz de dar un giro a los acontecimientos.

ALFONSO:

De hecho, desde que se generalizó la televisión, un niño de 10 años ya ha visto más asesinatos que la mayoría de los humanos de siglos previos en toda su vida. Nadie debería dudar que eso tiene un efecto relativizador de(l valor de) la vida humana. Por eso es tan atroz el abuso de la violencia en los medios de masas.

El colmo es que hoy, además, esos medios son meras correas de transmisión del Sistema para legitimar la violencia de éste. Son ellos, en realidad, los que empiezan las guerras, a base de propaganda machacona que demoniza al “enemigo” elegido de turno...

Un saludo muy cordial.

Alfonso Germán Arreola

Alfonso Germán Arreola dijo

Cordura
Estoy de acuerdo con tu comentario y si analizas tus propias palabras, te darás cuenta que no es el "diablo" la causa de los problemas que tiene la "humanidad" sino el empleo de un lenguaje no apropiado. Los medios de comunicación y las películas, las hacen individuos que no quieren que mas personas entenderán, que la sociedad no debe ser solo para vivir, sino para convivir de la mejor manera posible. Todos vemos las cosas de manera diferente, y sin embargo, son posibles el acuerdo y el intercambio de bienes y servicios, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad etc. El "mal" es un producto de grupos que se benefician con el desacuerdo y la falta de preparación de las mayorías que creen que es "su destino" vivir en la ignorancia y la miuseria.

Cordura dijo

La cuestión, amigo Alfonso, es cómo se introdujo el mal en el mundo. Y por qué medra hoy en día de manera sistemática (y sistémica).

Alguien lo introdujo. Y tiene gente a su servicio.

En cuanto al intercambio de bienes y servicios, lo hace posible sobre todo el mero interés. Ahí sí tenía razón el amigo Adam...

Rosi  M.  M.

Rosi M. M. dijo

Al ser tentado, Jesús dijo:"Mi reino no es de este mundo".
Peligro era Barrabas, y el pueblo quiso su liberación.
Muerte=violencia. Se debe procurar encarcelar a quien daña, y no ejecutarlo.
Pero, en cierto modo, Jesús socavaba los cimientos
de la sociedad, al predicar
dos grandes bienes:
la fraternidad humana y el evitar hacer daño.

Saludos interoeceánicos. Rosi M. M.

rb

rb dijo

Cordura:
Me ha gustado mucho tu respuesta a los casos limites...
Son en realidad una trampa... aunque real... los casos limites no pueden juzgarse con el metro de la logica... si se presnetan son temas 'fuera de la lógica'... solo se resuelven con Fe o con acciones 'humanas' que salen del marco normal ....

"Por supuesto, podemos poner ejemplos límite. Planteamientos así le hacían a Gandhi, como sabrás... Él, pese a su indudable genialidad, a veces dio respuestas más bien absurdas debido a su empeño en mantenerse dentro de los límites de la lógica humana.

Llegado un punto, ciertamente es precisa la fe (pero no hablo de fe ciega en absoluto). Hay un Dios capaz de dar un giro a los acontecimientos."

alfonso german arreola

alfonso german arreola dijo

Malos tratos, agresiones y abusos a mujeres e infantes; son el resultado de un condicionamiento dentro del hogar para aceptar el sometimiento que harán el gobierno, la iglesia y otros poderes opresores de los individuos adultos. Hasta que no se ejerza una libertad responsable y haya igualdad de oportunidades en la vida diaria, no habrá libertad ni igualdad en absoluto. Basta con mirar cualquier revista o film, para comprobar que la represión lleva a la dominación y a la sumisión.

Cordura dijo

Interesante esto que dices, ALFONSO: “Malos tratos, agresiones y abusos a mujeres e infantes; son el resultado de un condicionamiento dentro del hogar para aceptar el sometimiento que harán el gobierno, la iglesia y otros poderes opresores de los individuos adultos.”

¿Podrías explicarlo un poco más?

ROSA:

¡Equilicuá!

Saludos y feliz jornada.

Alfonso Germán Arreola

Alfonso Germán Arreola dijo

Más que explicar, basta darse cuenta que durante siglos, los "representantes" de Dios, han sido hombres. No hay mujeres Pápas. Las funciones de las monjas y los niños y niñas, parten de la obediencia.
A Dios, se le dan cualidades de "hombre" y "No tendrás otros dioses delante de mí" me parece una frase de soberbia e inseguridad.
Hay mucho que decir, pero lo importnte es darnos cuenta que el "mal" no es otra cosa que ignorancia.
Einsteín (Para mí) es un ejemplo de lo que implica pensar con responsabilidad y admirarse de que hayan surgido la vida y la inteligencia (No por azar) y sí de una manera que, hasta la fecha, carece de toda explicación.

Mr.Deportaciones

Mr.Deportaciones dijo

Cuando tengas tu primer muerto (por ejemplo en alguna de esas escaramuzas alrededor del Parlament) encima tendrás la conciencia tranquila. Igual que tenían la conciencia tranquila los "seguidores de la senda del maestro" que impulsaron a Sendero luminoso desde sus púlpitos

Cordura dijo

ALFONSO:

Dices: “No hay mujeres Papas.”

¿Y eso es malo? ¿Es que deseamos compartir todos nuestros vicios con ellas?

Añades: “"No tendrás otros dioses delante de mí" me parece una frase de soberbia e inseguridad”

No recuerdo si ya te expliqué otra vez que Dios no dice eso por ni para sí mismo, sino por y para nosotros. Nos quiere proteger de endiosar a simples mortales, a la Luna y al Sol, a los animales, al Dinero, al Poder... Él desea que sólo sigamos al Dios-Amor, y que de temer a alguien sea sólo a él (ver Mateo 10: 28).

“Hay mucho que decir, pero lo importnte es darnos cuenta que el "mal" no es otra cosa que ignorancia.”

Ojalá fuera sólo eso... Te puedo hablar de mi propia experiencia. Muy parecida, por cierto, a la del apóstol Pablo, quien sabía de sobra lo que eran el bien y el mal: “No hago bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago...” (Romanos 7: 15).

MR:

¿Por qué lo dices exactamente? Lo del muerto.

¿Realmente crees que quienes impulsaran, desde donde fuera, a Sendero Luminoso podrían ser jamás “seguidores de la senda del Maestro”?

Saludos cordiales.

Lic. Alfonso Germán Arreola

Lic. Alfonso Germán Arreola dijo

Cordura
Lo que creo, es que hay que aprender a cambiar nuestra visión del hombre. Y evitar las trampas del lenguaje Mucha gente cree en supersticiones, horóscopos, magia, y consulta a adivinos. Es necesario y urgente capacitar a todos para el ACUERDO Y la COOPERACIÓN. La “cultura” (Religión, costumbres, sistemas económicos y formas de esparcimiento,) son factores determinantes en la percepción de cada grupo social; Sin embargo, sin mentiras intencionadas o errores motivados por la ignorancia, se puede generar un nuevo y mejor panorama mundial. Las creencias religiosas en las grandes multitudes de todos los pueblos, han provocado aberraciones.

Alfonso German

Alfonso German dijo

Estado y Gobierno no significan lo mismo. El Estado (Territorio poblacion y reglas) son elementos de una organización de la sociedad, que permite una igualdad de oportunidades, respetando a cada uno lo que le pertenece por haberlo creado cuidado o producido. LA COOPERACIÓN la negociación y el diálogo deben ser la base del intercambio de bienes y servicios. Tanto el Estado como el gobierno, surgen como intereses de grupos minoritarios, pero la interdependencia entre individuos y Naciones requiere igualdad de oportunidades. Se debe promover la colaboración internacional entre los Países, mediante tratados, acuerdos y planes de acción comunes, para salvaguardar el derecho al trabajo, a nivel nacional e internacional, con formas de participación, de cooperación y de autogestión, para que los bienes producidos y los servicios prestados en diversos ámbitos (educación, cuidado de la salud, servicios sociales básicos etc.) constituyan una consideración más conforme a la realidad, y una atención que las abarque conjuntamente. La justa solución de los problemas se da con el discernimiento adecuado de las consecuencias de nuestras acciones.

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