21 Sep 2008

MPM (III): ¿El estado contra el Poder?

Escrito por: Cordura el 21 Sep 2008 - URL Permanente

El título de esta reflexión puede resultar chocante. Lejos de contraponerse, al estado suele vérsele como la más obvia encarnación del Poder, incluso como su monopolio –o casi– en un marco geográfico determinado. Así que quizá muchos piensen que bastaría responder con un rotundo “NO”, sin necesidad de más explicaciones, y poner fin aquí a este artículo.

Pero las cosas, como sucede a menudo, no son tan simples. Lo que a primera vista parece absurdo, muchas veces se torna lógico, y hasta sabio, cuando se profundiza en ello. En este caso la cuestión dependerá, en gran medida, de cuál sea nuestra visión acerca de la naturaleza humana, en concreto de su condición moral.

Damos aquí un paso más en nuestra indagación sobre la misión política del Maestro (ver también). La abordamos ahora desde un ángulo distinto, pero siempre teniendo en mente sus enseñanzas.


La naturaleza humana caída

Sobre la condición moral del ser humano, la posición bíblica es clara: se trata de un estado caído y corrupto por naturaleza (ver Romanos 5: 12; 3: 10-18; Salmo 51: 5; 1 Corintios 2: 14; 2 Timoteo 2: 25-26; etc.).

No parece que haga falta ser muy culto ni demasiado observador para admitir que se trata de un diagnóstico acertado: basta saber un poquito de historia, mirar el mundo presente, recordar nuestras relaciones sociales, efectuar un mínimo de introspección (descubriendo, quizá, que hay más asesinos de los que creíamos).

Pero, en tal caso (terrible, sin duda), ¿cómo organizar la convivencia? Si, como afirmase Plauto hace más de veinte siglos, y lo popularizase mucho después Thomas Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”, ¿cómo garantizar que el ser humano no sufra, al menos en exceso, los arañazos y dentelladas de sus congéneres?

Para hacer frente al “estado de naturaleza”

Si la naturaleza humana es inicua, entonces resulta fácil comprender que una convivencia no organizada lleva pronto a lo que Hobbes llamó la “guerra de todos contra todos” (cap. XIII de su Leviatán). O sea, a una anarquía en el peor sentido del término. Es lo que él llama el “estado de naturaleza”.

Para hacer frente a ello, habrá que organizar colectivamente la convivencia, creando el estado civil. Ésa es la posición de la Biblia desde mucho tiempo antes de Hobbes (quien, pese a su ateísmo, no dejó de estar influido por ella). En concreto, de Pablo de Tarso en Romanos 13.

No entraremos aquí en el tipo concreto de estado (civil) que será necesario, aunque anticiparemos que la solución más razonable es la propuesta por los filósofos contractualistas (incluido el propio Hobbes), quienes abogaron por un real o hipotético contrato social para legitimar el estado (los más liberales, claro, le dieron un sentido más democrático, acentuando la tesis de que la soberanía reside en el pueblo; es el caso de Locke, quien además recalcó que la creación de la sociedad civil tenía que ser previa a dotarse de un gobierno).

Lo que nos interesa es que gracias a la constitución de un estado civil se puede evitar la “ley de la selva” que es propia del estado de naturaleza. En otras palabras, es así como se busca prevenir que unos humanos dominen arbitrariamente sobre otros.

Aunque ya Hobbes había hablado de ese estado civil como monopolio de la violencia, sería Max Weber quien, en La política como profesión (obrita de influencia maquiavélica) definiera al estado como «aquella comunidad humana que ejerce (con éxito) el monopolio de la violencia física legítima dentro de un determinado territorio» (La ciencia como profesión. La política como profesión, Espasa Calpe, 1992, pág. 94).

El Maestro y el Poder

Cuando hablamos aquí de 'Poder' nos referimos al dominio de humanos sobre humanos (lo que siempre encierra algún grado de violencia). Ya enfatizamos en otro sitio que eso no es algo querido por el Maestro.

Dada la enseñanza de éste contra el dominio de unos sobre otros, para no pocos cristianos resulta un problema la evidente defensa que hace el apóstol Pablo del estado. Pero también, p. ej., Pedro. E incluso el propio Maestro, cuando reconoció el deber de pagar tributos al estado. ¿No estaría, entonces, incurriendo en contradicción?

No, sino que la solución está, precisamente, en ver la función del estado como limitadora del Poder (i.e., del dominio y la explotación de humanos sobre humanos) para evitar caer en la completa barbarie. En un mundo corrupto (de “pecado”, por usar la terminología bíblica) no se puede aspirar a más.

Cuando el estado no cumple su función...

Por desgracia, los diferentes “reinos” de la Tierra suelen seguir más bien los caminos diabólicos que los del Maestro. Él mismo aludió a ello de manera contundente, llamando a su Enemigo “príncipe de este mundo” (cf. Mateo 4: 8-9).

En razón de ello, no es raro que los estados, en lugar de ser limitadores del Poder, se conviertan en verdaderos abusadores del mismo (pero tengamos en cuenta que, para el Maestro, el Poder ya es un abuso per se...). El despotismo está a la orden del día. Sí, lo estuvo en toda la historia pero lo está hoy igualmente, incluso en nuestras “democracias” (bancarias). De hecho, cualquier poder, con el tiempo, tiende a devenir abusador y totalitario, lo que implica, en mayor o menor grado, algún acercamiento (generalmente “sofisticado”) al inicial estado de naturaleza. Así ocurre, de manera concreta y terrible, en la presente evolución del Imperio (ver, por ejemplo).

En otras palabras, los estados civiles, pero cada vez más inciviles, se ponen al servicio de los poderes diabólicos que están detrás de los “reinos” terrestres. Frente a unos y otros (las potestades humanas y las demoníacas, soporte de las primeras: ver Efesios 6: 12; Romanos 8: 38-39; Colosenses 1: 16; 2: 15; 1 Pedro 3: 22) finalmente sólo cabe el recurso al Todopoderoso.

Eso, que siempre fue cierto desde la Caída, lo es hoy más que nunca antes (cf. Daniel 12: 1).

03 Sep 2008

¿Así que los asesinos son 'ellos'?

Escrito por: Cordura el 03 Sep 2008 - URL Permanente

Nota previa: De tanto leer a Renton (¿un blog recomendable?) estas vacaciones, hoy vengo más coloquial. Lo digo por si alguien se extraña.

Si estás en el mundo, sabrás que los:

  • etarras
  • terroristas “islámicos”
  • pederastas
  • y similares

son unos asesinos y/o unos completos depravados.

Con algo de refinamiento intelectual, no mucho, quizá no te cueste comprender que:

  • el Genocida en Jefe
  • los otros Azores
  • Putin
  • y similares

son también lo susodicho.

Sí, ellos son malos. Pero, ¿y tú? ¿Qué me dices de ti?

Ah, que tú nunca has matado... Que jamás cometiste una fechoría comparable...

Imagen extraída de aquí

.

Haz el favor de mirar la siguiente escala:

1. El jefe que te hace metódicamente la puñeta porque es el jefe.
2. Tu pareja, cuando descubres que te engaña.
3. Los banqueros en cuya sucursal tienes tu dinero y que te sustraen comisiones.
4. El compañero pelota (y, por tanto, potencialmente traidor).
5. Las niñas que se ríen de tu hija en el cole porque no lleva ropa de marca.
6. Las vecinitas ruidosas que están siempre de fiesta y no te dejan dormir (o leer, o pensar...).
7. El individuo que fuma en un lugar público y te echa el humo a conciencia (a ti, que odias el tabaco y eres más bien asmático/a).
8. El tío jeta (y cachas) que se te cuela en la caja del súper.
9. El sujeto, macho o hembra, que, simplemente, te precede en una cola (de tráfico, del súper, del cine...) y tú vas con prisa.
10. El tipo de al lado (vecino, compañero...) que, sin saber bien por qué, te cae gordo.

Sé que es algo muy subjetivo, pero he tratado de ordenarlos de mayor a menor “gravedad”. (He puesto diez sólo para que fueran diez).

Ahora viene el test, que estaría bien respondieras con la mano en el corazón...

a) Imagínate que conoces a un matón que te garantiza un “trabajo limpio” a cambio de, pongámoslo barato, mil euros. ¿A cuántos te cargarías y con cuántos te bastaría, no sé..., una buena paliza, o unos minutos de descarga eléctrica controlada, o tal vez aquello del ahogamiento simulado, o tan sólo una buena humillación en público (eso sí, que le traumatice un poco)?

b) ¿Que te parece muy caro? El gorila, como es de medio pelo, te lo deja en cien euros. ¿A cuántos...? (¿Seguro que ni al jefe?).

c) Si el problema sigue siendo el dinero, suponte que el matón está de oferta y te hace hasta cinco operaciones gratis. ¿Qué víctimas escogerías?

d) ¿Escrúpulos morales por relacionarte con un criminal a sueldo? Imagina entonces que no hay tal, sino que por un precio razonable te has agenciado un milagroso mando a distancia con un menú de botones que puede hacer el mismo trabajo pero (aún) más limpiamente. Piénsalo bien: lo programas, aprietas el botón deseado y enseguida tienes constancia informática de que el jefe se ha vaporizado (sin sufrir), las vecinitas se han quedado sordas (bueeeeno, sólo temporalmente, hasta que se cambien de piso) y el primer chulo que se te cuela siente repentinos retortijones de estómago. Y todo, por supuesto, sin que nadie pueda pillarte jamás. ¿A que mola?

Nota intermedia: Si la cosa ya te ha quedado más o menos clara, puedes dejar de leer (el resto ya se te haría prolijo) y pasarte por la sección de Comentarios.

e) Pero demos un paso más. Ahora imagínate que el mando sólo puede matar... Mejor dicho, como eso suena muy mal, dejémoslo en “hacer desaparecer”. Pulsas el botoncito y tus problemas sencillamente se desvanecen, de manera completamente indolora tanto para ellos como para ti. El poderoso mando, por cierto, tiene un radio de acción de cien kilómetros...

f) ¿Que te gustaría tener una constancia más directa...? (Más que nada, ya lo sé, por comprobar que en efecto no sufren...). Bueno, pues figúrate que el mando a distancia es un aparatito más discreto, manejable y ergonómico que un teléfono móvil, así que lo puedes llevar a cualquier parte (al trabajo, a la tienda, al banco, al cole...). De modo que ves al objetivo, pulsas y ¡zas!, desaparecido delante de tus narices (y sólo tú conoces el motivo, ¿no es fantástico?). Sin sufrimiento para nadie y no poco placer para ti, ¡guaaauuu! (¿Quedaría alguno en la larga fila que te precede...? ¿Se libraría al menos esa señora del ascensor, tan cariñosa pero que tanto se enrolla con sus achaques...?).

g) Espera un poco todavía... Ahora hazte a la idea de que el mando funciona sólo a distancia, como el del punto 'e', pero lo hace provocando ciertas reacciones en el objetivo antes de hacerlo desaparecer. Le llegan mensajes como: “Esto por haberte ido con mi mejor amiga” y de repente ve que un cuchillo volador va directo e imparable hacia su yugular. O: “Los jefes también se mueren”, frase firmada por ti en un papelito súbitamente aparecido ante sus ojos y que, al ser leído, despide un efluvio letal de efectos inmediatos. O: “A fumar al infierno. (El de la sala de espera del otro día)”, texto que el objetivo ve escrito, longitudinalmente, en su siguiente cigarrillo, justo antes de que éste explote proyectando al tipo y a su casa hasta el océano más cercano.

h) Ahora olvídate de matones, de mandos a distancia e incluso de nuestra desagradable lista de víctimas potenciales. Si todavía has dejado a alguno vivo (¡es un decir!), sitúate en un campo de concentración en el que llega un capo y, por capricho, te dice que o asesinas a tu compañero de litera (ése que no mata una mosca) o te asesina él a ti. (Vaaaaaale, te dejamos que lo hagas con el mando a distancia, pero no con el indoloro).

i) ¿Y así sucesivamente?


Epílogo

Hubo uno que podía haber apretado el “botón”, y no por tener problemas con el jefe, ni porque su mujer le fuera infiel, ni porque a su hijo en edad escolar le humillasen sus compañeros. La tentación venía del hecho de que le perseguían para matarle y finalmente, tras diferentes torturas físicas, le clavaron en una cruz. ¿Apretó el botón? (La solución está en Lucas 23: 34).

Pero no nos pongamos ñoños... El caso es que él, antes de aquello, ya nos advirtió de que hay muchas maneras de matar (y sin necesidad de ser etarra ni de llamarse George W. Bush).

¿Eres un asesino?

Nota final: La pregunta anterior también la formulo mirándome a un espejo.

23 Ago 2008

MPM (II): Historia de cualquier poder

Escrito por: Cordura el 23 Ago 2008 - URL Permanente

Para seguir profundizando en la misión política del Maestro y de sus seguidores, esta vez contaremos una historia. Es sobre cierto pueblo, pero podría ser igualmente sobre un país, una iglesia, una “secta”, un partido político, un sindicato o incluso una cooperativa de producción...

Nota previa: Entendemos 'poder' como poder de unos humanos sobre otros.

«Sabéis que los gobernantes de las gentes se enseñorean de ellas, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellas. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo.»
(Mateo 20: 25-27).


El pueblo estaba contento y compartía
básicamente un mismo sentir hasta que surgió cierto desorden. Buscaron entonces organizarse para evitarlo: se dieron unas bases legales y escogieron a unos líderes sensatos y capaces que formaron el Consejo. Se trataba de garantizar el orden y la unidad; en resumidas cuentas, la convivencia.

Con su mejor voluntad, el Consejo empezó a funcionar tras elegir al presidente. Sobre la bases dadas, elaboraron unas normas que sometieron a la asamblea del pueblo. Éste, tras algunos retoques, las aprobó.

La primera, la Norma de las normas, decía que «los miembros del Consejo eran servidores del pueblo». Y el presidente, su mayor servidor. Merecedor, como todos, del mayor respeto, pero consciente de su gran responsabilidad. El Servicio, como lo llamaban, así con mayúscula, debía ser el espíritu que rigiese la comunidad entera. Y los consejeros, justamente en honor a ello, asumían gustosamente sus cargas.

Periódicamente, los miembros del Consejo eran renovados, incluido el presidente. Se valoraba su gestión previa y, en virtud de ella, se les reelegía o no.

En principio, y durante un tiempo, reinó la armonía. Ahora todos eran conscientes de que se habían dado unas normas para el bien común, de manera que la vida en el pueblo discurría tranquila, ordenada y próspera. Si, ocasionalmente, alguien del pueblo infringía esas normas, se denunciaba, era castigado y se restablecía la armonía.

Cierto problema se vislumbró cuando, pasando el tiempo, se supo de una infracción cometida por uno de los miembros del Consejo. Ellos, pese a ser también humanos, eran los representantes públicos y se esperaba que predicasen con el ejemplo. Por eso, si infringían las normas podían quedar muy en evidencia. De hecho, aquel pobre infractor, al sentirse señalado, experimentó en su corazón una gran incomodidad. No obstante se entendió, un tanto rigurosamente, que tenía que pagar el precio y fue castigado de acuerdo con su falta. Pero aquella experiencia causó desasosiego a sus compañeros del Consejo (a quienes ya por entonces empezaba a llamarse “cargos”).

Pasó más tiempo y aparecieron nuevos casos de consejeros que infringían las normas (¿acaso, insistimos, no eran ellos seres de carne y hueso como los demás?). Ahora bien, como les resultaba muy incómodo verse denunciados, dada su posición de especial notoriedad, trataban comprensiblemente de que nadie se enterase. Empezó a ponerse en marcha el saludable secretismo, que obligaba a los miembros del Consejo a no decir ni “mu” a nadie acerca de sus deliberaciones (a veces, tampoco de sus decisiones). Y si, pese a ello, se notaba o filtraba algo, recurrían a persuasivas y bien trabajadas eximentes jurídicas, que por algo eran ellos los expertos. Además, se puso más énfasis público en que los consejeros, por su enorme responsabilidad, merecían lógicamente un respeto cuasi sagrado.

Fue así como a los infractores del Consejo se les comenzó a aplicar un tan generoso como razonable perdón de sus faltas. Funcionaba ya, entre los cargos, el “hoy por ti, mañana por mí”, que les proporcionaba una relativa seguridad. En particular, les preocupaba cada vez más cuidar su imagen, de manera que un deterioro de la misma no les forzase a abandonar el Consejo, privando así a sus vecinos de tan valiosos gobernantes. Fue por entonces cuando surgió la Casta del Poder.

El pueblo, por lo general, era bueno y confiado, pues se había acostumbrado a la armonía y a pensar bien. Sin embargo, en su seno, algunos vecinos, más díscolos, empezaron a percibir los crecientes cambios y levantaron la voz con desagradable estridencia.

¿Tenían razón? Quizá muchos pudieran llegar a pensar que sí, pero los cargos hicieron ver al pueblo que en realidad ésa no era la cuestión. El problema, subrayaron, era que por culpa de esos levantiscos peligraba la unidad del pueblo... bueno, la Unidad, pues ya se escribía siempre con mayúscula (en cambio, 'servicio' pasó a escribirse sin ella).

Afortunadamente, el Consejo estaba muy bien organizado (mucho mejor que el pueblo, de hecho). Disponía, gracias a ello, de eficaces resortes con que proclamar sus bondades y las maldades de los criticones. Por eso éstos comenzaron a quedar en entredicho e incluso a ser legítimamente perseguidos si no se callaban. De nada les servía protestar, pues entonces eran públicamente desenmascarados y a quienes aun así no cerraban el pico se les empezó a castigar con la dureza que merecían.

De este modo surgieron normas nuevas y necesarias (ciertamente, no escritas, pero que todos conocían, entendían y seguían). Por ejemplo, la del Grado de Gravedad de las Infracciones: «Denunciar una fechoría del Consejo es siempre más grave que cometerla.» O la de las Dos Varas de Medir: «Cuando alguien del pueblo viola una norma, debe ser automáticamente castigado de acuerdo con la Ley. Cuando es alguien del Consejo quien la viola... debe ser automáticamente castigado quien lo denuncie.» O, con el tiempo, la muy benéfica y sintética norma del Monopolio de la Crítica: «Sólo el Consejo tiene derecho a criticar.»

Gracias a estas máximas consuetudinarias, fueron preservadas la paz, la armonía y la Unidad. Algunos maledicentes, cada vez menos y por lo bajini, llamaban a eso “Régimen de Terror”, pero la gran mayoría del pueblo sabía bien quiénes eran los verdaderos terroristas.

20 Ago 2008

11-S: “Las demoliciones controladas son innecesarias”

Escrito por: Cordura el 20 Ago 2008 - URL Permanente


Reproducimos una relevante noticia facilitada por el siempre documentado Greg Grisham.

...

Asociación de Constructores de Nueva York:
“Las demoliciones controladas son innecesarias”


Una pequeña ayuda para paliar las crisis de las constructoras

Bill Derberg, A.P.

Nueva York, 2008-08-17

En un informe que acaba de darse a conocer, representantes de la Asociación de Constructores de Nueva York (NYBA) declaran que las conocidas demoliciones controladas efectuadas por métodos de implosión estructural, son un gasto totalmente innecesario para derribar los edificios. Según los portavoces, estas demoliciones resultan muy caras y el gasto puede ser evitado; el importante ahorro así obtenido repercutiría en los promotores, constructores y en última instancia, en los consumidores y usuarios.

Los ingenieros que representan a la Asociación, Tom McMillan y Andrew J. Sollozzo, certifican que los edificios, especialmente los rascacielos de mayor altura, pueden ser reducidos a escombros de la manera más sencilla, segura y simétrica estrellando aviones contra ellos o con sólo provocar incendios en su interior. Los especialistas insisten en que la industria de demoliciones controladas es básicamente un fraude, pues las elevadísimas tarifas cobradas por ellas no están justificadas y el servicio correspondiente no es, por lo general, en absoluto necesario.

La Asociación de Constructores, buscando soluciones para afrontar la actual crisis inmobiliaria, presenta en su informe una argumentación que podría tener profundas implicaciones para el sector. Además, ha decidido promover la presentación de un proyecto de enmienda a la parcialidad y/o totalidad de la Normativa de Derribo de Edificios de la ciudad de Nueva York. El informe técnico va acompañado de pruebas que demuestran fehacientemente sus conclusiones. Como evidencia básica se remite a la demolición de los tres rascacielos del complejo World Trade Center que tuvieron lugar el día 11 de Septiembre del 2001. Según el informe técnico, «los hundimientos espontáneos de los edificios 1, 2 y 7 del World Trade Center fueron aún más rápidos, simétricos y eficientes que cualquier demolición controlada en la historia». De hecho, añade el documento, «los derrumbes espontáneos del 11 de Septiembre se clasifican técnicamente como demoliciones controladas de ejecución perfecta». Según el experto en ingeniería estructural de la NYBA, Larry Silverstein, «las alegaciones de la Asociación se justifican con pruebas físicas indiscutibles y evidencian que el sector de desarrollo urbanístico soporta tarifas abusivas a cambio de unos servicios absolutamente innecesarios por parte de las empresas que realizan las demoliciones».

10 Ago 2008

La misión política del Maestro (I): ¿Hubo tal?

Escrito por: Cordura el 10 Ago 2008 - URL Permanente

«Mi reino no es de este mundo.»
(Juan 18: 36)

En la Era Neorreligiosa (ver también) se hace aún más necesario preguntarse si la religión ha de tener relación con la política (y, en su caso, en qué sentido, de qué manera y con qué límites, si es que debe haberlos). Como estamos en “Occidente”, como éste marca la pauta en el mundo, y como la cultura religiosa que suele asociársele es el cristianismo, para tratar el tema nos centraremos en éste.

Antes de abordar nuestro asunto, sentemos varias bases inexcusables:

1. El cristianismo es ante todo Cristo, y sin éste no hay cristianismo real.


2. Al hablar de Cristo, es ineludible que hablemos del Cristo bíblico, referencia esencial y suficiente.


3. En razón de ello, habremos de remitirnos al estudio de los Evangelios, y de la Biblia en su conjunto, como fuente privilegiada y básica para conocer la misión del Maestro, y si ésta tuvo o no una dimensión política.

Sobre esas bases analizaremos después si cabe hablar de un “cristianismo político” (incluso de una “cultura cristiana”) y de una misión política de los cristianos.

Ya anticipamos, para quien no esté sobre aviso, que el tema resultará espinoso. También, que nos distanciaremos de las corrientes más o menos al uso que utilizan al Maestro, distorsionándolo en mayor o menor grado, para fines más o menos confesables. Entre ellas será obligado referirnos a algunas contemporáneamente tan relevantes como la teología política, la teología de la revolución y la teología de la liberación –las tres ya declinantes–, pero con mayor atención aún, por su creciente actualidad, a todo el conglomerado agrupable bajo la etiqueta 'derecha cristiana' (movimientos “evangélicos” y fundamentalistas con implicaciones políticas, 'lobbies' cristianistas, 'teocons' y 'neocons' que instrumentalizan la religión).


¿Tuvo relación el Maestro con la política?

El énfasis de Jesús de Nazaret, a lo largo de todo su ministerio público, incidió en la transformación de los corazones. Veamos algunos ejemplos:

«Arrepentíos, que el reino de los cielos está cerca» (Mateo 4: 17).

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Porque limpiáis el exterior del vaso y del plato; y por dentro estáis llenos de robo y desenfreno. ¡Fariseo ciego! ¡Limpia primero el interior del vaso y del plato, para que el exterior también quede limpio!» (Mateo 23: 25-26).

«El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios» (Juan 3: 3).

Además, para el Maestro el hombre sólo puede progresar moralmente relacionándose estrechamente con él: «Separados de mí, nada podéis hacer» (Juan 15: 5; ver también 4: 13-14; 6: 48-51). Así pues, nuestra primera conclusión es que no serán reformas externas las que hagan mejorar real, profunda y duraderamente a las personas; y en tanto que son éstas las que forman la sociedad, tampoco a esta última. Debe haber un cambio del corazón (o sea, de la mente: ver Lucas 6: 45).

Sin embargo, no podemos ignorar que si ese positivo cambio individual se extendiese y aun se generalizase, tendría muy saludables consecuencias políticas. La política tiene que ver con la implicación y la gestión de los asuntos públicos (comunes, colectivos), no sólo con el gobierno o el estado (ver DRAE, acepciones 7-9). Pero no hay duda de que una conversión general de los corazones repercutiría también en este último.

Ahora bien, no pretendemos afirmar que en razón de ello el Maestro tuviera relación con la política. Hay otros detalles de su ministerio, mucho más directos, que sí apuntan en esa línea. Vamos a verlos esquemáticamente:

  • El Maestro se pasó buena parte de su vida pública hablando sobre la Ley de Dios y sobre asuntos públicos, e incluso debatiendo con los dirigentes políticos (y religiosos) de su tiempo, cuando no amonestándolos directamente (ejemplo de lo cual es la segunda cita de arriba). Ver ejemplos como: Mateo 5: 17-48; 12: 1-8; 15: 1-20; 17: 24-27; 19: 1-12; 23; Lucas 13: 31-32; 17: 20; 20: 1-8, 20-47; Juan 10: 34 (y buen número de otros, algunos ya citados antes). Pero recordemos que Israel era entonces una teocracia, donde política y religión estaban íntimamente unidas. En ella, la Ley de Dios era también la ley vigente en el terreno civil, de modo que debatir sobre ella y sus principios, y denunciar su interpretación e incumplimiento –cosas que solía hacer Jesús– era hablar de política. (Por cierto, buena parte de dichas prédicas e intervenciones, ya aludidas en referencias previas, mostraban una gran sensibilidad por los asuntos sociales, regulables políticamente).
  • Determinados actos suyos tuvieron muy destacadas connotaciones políticas. Así ocurrió con la purificación del Templo (Juan 2: 13-22; Mateo 21: 12-13), que era el centro de la teocracia hebrea. Y, muy especialmente, con su entrada real en Jerusalén (Mateo 21: 1-11).
  • Otros hechos directamente asociados con el paso de Jesús por este mundo también tienen una significación política. Así, los cálculos de los gobernantes hebreos que condujeron a su muerte (ver Juan 11: 47-50). O la adhesión a Roma que los tales estuvieron dispuestos a declarar con tal de quitárselo de encima (Juan 19: 15). O el letrero que Pilato se empeñó en poner sobre la cruz de Cristo (19: 19-22; lo cual, como sostiene el teólogo Oscar Cullmann en su obrita Jesús y los revolucionarios de su tiempo, evidenciaba que lo que a Roma le interesaba era el aspecto político del Maestro).
  • Las predicciones de Cristo que incluyen detalles relativos a la historia política del pueblo hebreo y de la humanidad, o a hechos que requerirían el uso de poder político-temporal (ver Mateo 24: 6-9, 30; Lucas 13: 31-35; Juan 16: 2).
  • Lo que podríamos llamar la “filosofía política” del Maestro, es decir: su visión básica acerca del poder del hombre sobre el hombre, que manifiesta explícitamente rechazar (Mateo 20: 20-28; Lucas 22: 24-27). De paso, delimita el campo del poder temporal (ver Mateo 22: 21) y subraya el valor de la libertad de conciencia (Lucas 9: 51-55; 11: 46; cf. Juan 8: 32).


Primeras conclusiones y cuestiones inmediatas

Hasta aquí, podemos concluir que, si bien para el Maestro la clave del progreso moral del ser humano en absoluto radica en la política, tanto su obra pública como las implicaciones de la misma, el significado histórico-religioso de su paso por la tierra y hasta sus objetivos supremos están fuertemente connotados de aspectos políticos.

A partir de aquí nos queda por ver, y no es poco, qué consecuencias y aplicaciones puede tener eso respecto a la misión de los cristianos, es decir, de los seguidores del Maestro. En particular, claro, en relación con el delicado asunto de si es legítimo que se impliquen políticamente. Aunque, dado que se les llama a seguir el ejemplo de Cristo (ver 1 Juan 2: 6), la cuestión es más bien qué tipo de implicación política deberían tener (lo que, además, exigirá matices sobre qué entendemos por “implicación política”).

De manera especial, aunque no exclusiva, habrá que preguntarse cuál ha de ser el papel que la iglesia de Cristo debe cumplir en relación con el poder político, habida cuenta de que su misión central no es otra que el anuncio del reino de Dios (ver Mateo 10: 7; 24: 14).

Sobre la marcha, será necesario seguir profundizando en la dimensión política de la misión del Maestro, foco iluminador de la de sus seguidores.

Pero de todo esto y de mucho más hablaremos en futuras entregas de la presente serie.

06 Ago 2008

Sobre el “sueño americano”

Escrito por: Cordura el 06 Ago 2008 - URL Permanente

Ha sido un hallazgo reciente, tal que de hoy mismo (agradezco a sMAb que me lo diera a conocer). Se trata de un breve monólogo de George Carlin, un humorista estadounidense... un tanto especial. Y lamentablemente fallecido hace escasamente mes y medio.

Pero lo que importa aquí es que, a mi modesto entender, todo lo que dice es real. Dolorosamente cierto (aunque alguno dirá que sólo en Estados Unidos; en fin...). Y que el monólogo, como me decía hoy otro amigo, es “asquerosamente bueno”.

• ¿Existe realmente la democracia?

¿Somos algo más que simples marionetas del Poder?

¿Son los políticos algo más que simples marionetas del Poder?

¿Cuál es la palabra que mejor les cuadra a quienes manejan la Bolsa?

¿Hay solución para todo esto?

Son preguntas que os invito a responder(os). Y a las que, de algún modo, contesta Carlin en este vídeo, con el que os dejo ya.

Nota final: Si escuchar esto no ha suscitado en ti una sana y profunda rebeldía contra el Sistema, hazme el favor de no regresar nunca más a este blog (tú me entiendes...).

02 Ago 2008

¿Sólo De Juana Chaos?

Escrito por: Cordura el 02 Ago 2008 - URL Permanente

Hoy, 2 de agosto de 2008, tras pasar más de dos décadas en prisión, era excarcelado José Ignacio de Juana Chaos, un pobre hombre de casi 53 años y con 25 asesinatos a sus espaldas, de los cuales aún no ha tenido a bien arrepentirse (lejos de ello, ha mostrado incluso chulería). Esto último supone, en la práctica, que podría estar dispuesto a cometer nuevos crímenes o a participar en algún grado en los mismos.

Múltiples voces han mostrado su repulsa por el hecho de que salga a la calle, con la penosa circunstancia agravante de que vivirá cerca de algunas de las víctimas de ETA. Destacan las voces de la Derechosa, que, como ya ocurriera hace unos años, ha clamado contra la excarcelación (ver 1, 2 y 3), subrayando una y otra vez el dato de que De Juana ha pagado con menos de un año de prisión por cada uno de sus asesinatos.

En los aledaños de la Derechosa, ha habido incluso un partido político que ha amenazado con aplicar por su cuenta al etarra la “justicia” que el estado, de acuerdo con la ley vigente, no habría querido darle.

Pero también otros sectores, e incluso el presidente del gobierno (aunque en tono muy diferente), han mostrado públicamente su desprecio por De Juana en el momento de su salida de prisión.

* * *

Hoy, 2 de agosto de 2008, sigue sin conocer la prisión José María Alfredo Aznar López, un pobre hombre de 55 años corresponsable de miles y miles de víctimas mortales, de lo cual aún no ha tenido a bien arrepentirse (lejos de ello, más bien parece reafirmarse en lo que hizo). Esto último podría suponer, en la práctica, que estaría dispuesto a cometer nuevos crímenes o participar en algún grado en los mismos. Varias declaraciones suyas en tiempos aún recientes confirman este riesgo (ver 1 y 2).

Diversas voces, aunque menos numerosas y estridentes que las que se levantan contra De Juana, han mostrado su repulsa por el hecho de que alguien así todavía no haya sido procesado (véase 1, 2 y 3).

La mayoría, en cambio, calla. Bien por miedo, bien porque no acaba de ver la lógica del asunto. No es lo mismo, claro, perpetrar sucios crímenes desde la clandestinidad que promoverlos y emprenderlos a la sombra de los grandes poderes terrenales.

Incluso el presidente del gobierno español y hasta el rey Juan Carlos salieron a defender públicamente a Aznar cuando un mandatario extranjero recordó las fechorías de éste.

* * *

Al final ambos criminales, como el resto de los pecadores, habrán de comparecer ante un mismo Tribunal, en este caso divino (ver Gálatas 6: 7; Santiago 2: 12-13). De poco les valdrán entonces su chulería o su impunidad.

Más valdría, pues, que ambos se fueran arrepintiendo, y actuando en consecuencia (ver también Hebreos 10: 31).

27 Jul 2008

Un fraude llamado “Obama”

Escrito por: Cordura el 27 Jul 2008 - URL Permanente

Las trae locas... A las almas de la respetable progresía, me refiero. Y no sólo a la hispánica. Hablando de ésta, el Yes, we can del candidato que la encandila le sirvió a la cadena Cuatro para su adocenador eslogan “Podemos” de la Eurocopa. Pero es sólo un ejemplo entre tantos del mismo sector sociológico y político. Respecto a la veneración foránea, el mitin de Berlín resultó emblemático aparte de una curiosa reedición, 45 años después, del discurso del “renovador” JFK (sí, el católico mujeriego que empezó la guerra de Vietnam).

Es normal: cualquier alternativa al rudo genocida Bush, a poco que parezca distinta (juvenil, de otro partido, incluso de otra raza...), invita a la más cordial bienvenida. Sobre todo si recordamos que la progresía es una corriente más bien vacua y superficial. Pero incluso los oficiales representantes de la derecha (no exenta de progres, por cierto) muestran pleitesía hacia el candidato, bien sea a través del ¿plagio?, o bien como simple excusa para su habitual acoso a Zapatero. No le recibieron igual, en cambio, las siniestras voces de la Derechosa, que asociaron al senador de Illinois nada menos que con la extrema izquierda (ver 1, 2 y 3).

Todo esto son síntomas del “fenómeno Obama”, moda que en los últimos meses viene ilusionando a millones de personas tanto en el corazón del Imperio como, quizás aún más, en buena parte de sus dominios, particularmente los europeos.

Ahora bien, ¿hay para tanto? ¿Realmente el mozo en cuestión lo merece? Y, sobre todo, ¿tiene sentido que un genuino progresista del mundo actual se ilusione con él?

Lo que cabe esperar del mozo en cuestión

Aparte de rasgos propios del típico liberal estadounidense (asimilable en buen grado a un progre español), como la defensa del aborto, de las uniones del mismo sexo, cierta atención a los derechos humanos y “libertades civiles”, el énfasis en preservar la neutralidad de Internet..., lo cierto es que Obama tiene muy poco de revolucionario social y político. Por ejemplo, aunque con matices (sin duda más que los que hace Bush), es partidario de la pena de muerte. Lo es también del vergonzoso muro fronterizo antiinmigratorio entre Estados Unidos y México. Y de las peligrosas campañas de apoyo y financiación pública a organizaciones religiosas que prestan servicios humanitarios (faith-based initiatives), creadas por el todavía presidente al poco de llegar al cargo.

Pero es en sus propuestas de política exterior –el tema que de verdad interesa al resto del mundo, progresía europea incluida– donde resulta más evidente que Obama no tiene intención real de cambiar el statu quo. Aunque en países como España se ha granjeado enorme popularidad por sus palabras de paz (incluso afirma que promoverá la total desnuclearización del planeta), de acabar con el unilateralismo estadounidense, de dialogar con todos (hasta con Siria e Irán) y, sobre todo, de poner fin a la guerra contra Irak (en relación con ésta, honra a Barack que se opusiera a ella desde el principio), cuando se conoce con más detalle el programa del candidato la impresión que se obtiene es muy otra. Veámoslo esquemáticamente:

• Sobre la salida de Irak, su propósito declarado de abandonar este país devastado para el verano de 2010 no difiere gran cosa, en el fondo, de algunas de las ideas lanzadas últimamente por el propio Genocida en Jefe. Éste, en reciente videoconferencia con el primer ministro títere, Al Maliki, ha llegado a un preacuerdo para retirar las tropas en cuanto «el ejército iraquí asuma la seguridad». Algo parecido a lo que expresó un portavoz iraquí en ocasión de la reciente visita de Obama (quien también se entrevistó con Al Maliki), cuando señaló que, si bien esperaba que la retirada pudiera ser en 2010, los planes “podrían tener que cambiar” en caso de que la violencia se recrudeciese. Condición que probablemente ligase también al hipotético presidente Obama, quien además habla de una retirada “responsable”. [Por cierto, no son consideraciones humanitarias las que le mueven a querer acabar con esa ocupación, sino el hecho de considerarla una “guerra estúpida” para los intereses estadounidenses.]

• Pero frente a la guerra “mala”, Obama defiende la guerra “buena”, la que el gobierno de su país lleva casi siete años ejecutando contra Afganistán. De hecho, propone el envío de nuevas tropas a este país e invita a los aliados de Estados Unidos a hacer lo mismo.

• Además, enmarca esa prolongada, criminal y sangrienta invasión en la lucha contra Al Qaeda y los talibanes (ver también).

• Hace énfasis en combatir la amenaza de los “terroristas y los estados gamberros” (una terminología que nos sonaba ya...).

• Para los fines susodichos, se propone aumentar los efectivos del ejército norteamericano en más de noventa mil soldados, manteniendo su orientación de control exterior (habla, p. ej., de “contrainsurgencia y estabilización”).

• En medio de bonitas palabras como “nueva estrategia”, “la fuerza de las ideas” y los “ideales de libertad y democracia”, recuerda el interés de su país en mantener “mercados abiertos”, con mención expresa de organizaciones como la OTAN y hablando de “centrar la atención en todos los rincones del globo”.

• De Hamás, la fuerza más votada por los palestinos, sostiene que es tan terrorista e impresentable como la considera Bush, a la vez que deja claras sus particularísimas simpatías por el estado de “Israel” (incluso con elogios al no menos terrorista Sharón).

• Pero lo más llamativo es su postura sobre Irán. En realidad, es apenas indiscernible de la que ha venido caracterizando al Genocida en Jefe estos últimos años en su acoso a esa nación todavía soberana. Aunque habla de diálogo y de que aún no se ha agotado la vía diplomática, en absoluto descarta la “solución” militar contra ese país, y en algún caso llega a citarla explícitamente. En términos muy complacientes para sus amigos sionistas, califica con insistencia a Irán como “la mayor amenaza en Oriente Próximo” (ver también). Por supuesto, todo ello sobre la base de las excusas, jamás demostradas (al contrario, según los inspectores de la ONU), de que el régimen iraní enriquece uranio para fabricar la bomba atómica.

Agréguese a esto que, aunque habla de cerrar el campo de torturas de Guantánamo (pero curiosamente no apoyó proyectos legales específicos para tal fin), y aun cuando se opuso a la legalización de la tortura (Ley de Comisiones Militares), Obama votó a favor de la versión actual de la infame PATRIOT Act, que restringe descaradamente los derechos humanos en Estados Unidos a los extranjeros pero también a sus ciudadanos.

En materia religiosa, aparte de lo ya expuesto arriba, el candidato se declara partidario del principio (constitucional) de separación iglesia-estado. Sin embargo no tiene reparo en defender (atención, queridos progres) que los valores religiosos deben traducirse en “términos morales que todos puedan compartir, incluidos los no creyentes”. Una expresión ambigua pero claramente peligrosa.

Un “Bush” más amable

En resumidas cuentas, Obama inserta su cacareado “cambio” en el marco de la bushiana “guerra contra el terror”. Por algo da por cierta la (inverosímil) versión oficial del 11-S, la excusa perfecta para el imperialismo aún más criminal que caracteriza a su país desde la fecha de tan extraños macroatentados.

Además, se le ve muy cercano al lobby pro “israelí”, y no hay duda de que el factor sionista sigue condicionando decisivamente la política internacional. En la medida en que depende de aquél, se verá maniatado para llevar adelante una política independiente... suponiendo que realmente deseara hacerla.

En otras palabras, Obama no será más que una continuación de Bush pero seguramente con un rostro más diplomático y menos descerebrado (aunque no está exento de errores de fondo, vale la pena leer el interesante análisis de Thierry Meyssan al respecto). Justo por ello, más engañoso.

En cualquier caso, la progresía seguirá obnubilada con el candidato. Confirmará así, además de su mediocridad intelectual, su total avenencia con el Sistema (i.e., su carácter profundamente conservador). A fin de cuentas, ¿qué les importa Irán (el pueblo iraní) a los progres (hoy ya mayormente pijoprogres, al menos si nos fijamos en sus referentes mediáticos)? Ellos siempre se caracterizaron más por el libertinaje material-hedonista que por genuinos anhelos libertarios. A la mayoría le bastará con que les dejen seguir su modo de vida, mera variante del capitalismo. Además, para abandonar a su suerte al pueblo iraní, gozan de la valiosa excusa del teocratismo del régimen de los ayatolás (nada que ver con su querido laicismo... por el que en realidad apenas luchan).

El Sistema lo tiene todo atado y bien atado. Soñar con que la renovación prometida por Obama será algo más que un fenómeno mediático es desconocer por completo los hilos que mueven este mundo mortalmente enfermo. De momento, ya es mucho que podamos dar gracias por que el totalitarismo de facto que impera en él aún no resulte brutal en todo el planeta. Pero, ¡pobre de quien sólo espere en la política humana como vía fiable para un mundo mejor!

01 Jul 2008

Derrota de España

Escrito por: Cordura el 01 Jul 2008 - URL Permanente

Tras el magno acontecimiento y mientras aún padecemos sus penosas secuelas, traemos aquí esta reflexión de Guillermo Sánchez Vicente, recién publicada en La Excepción.

* * *

Victoria de la selección española, derrota de España
© Guillermo Sánchez Vicente
www.laexcepcion.com (30 de junio de 2008)

La selección española de fútbol ha ganado una cosa que se llama “Eurocopa”. Los pocos españoles a quienes realmente les gusta el fútbol disfrutaron del partido. Los demás, disfrutaron del resultado. Un par de goles del equipo alemán en el último momento, con la consiguiente derrota de los jugadores españoles, habría tornado la actual euforia en depresión y lamentaciones, como suele ocurrir en tales ocasiones.

Aparte de que pocos de los aficionados a ver este tipo de espectáculos tienen la sana costumbre de practicar algún deporte, es obvio que a la mayoría de la gente no le gusta el fútbol: lo que les gusta es que gane “su” equipo. Si además hay buen juego, miel sobre hojuelas. Pero lo importante es que venza el equipo patrio (ver ¡Qué poco gusta el fútbol!). Así, las masas desbocadas podrán ocupar las calles del país y ejecutar todo aquello que un ciudadano común en otro momento no se permitiría hacer: tocar la bocina a altas horas de la noche, abrazar a desconocidos, gritar hasta perder la voz, emborracharse pública e impúdicamente, bambolear los vehículos que circulan por la vía (como me hicieron una vez a mí, cuando volvía del cine ajeno por completo al ritual festivo que todos estábamos forzados a celebrar)… Todo por un resultado que nada modificará las vidas reales de casi nadie, pero que otorga la dosis de narcótico suficiente como para seguir alienados (ver Pan y fútbol: el refugio de la ilusión).

El saldo de la “victoria”: en Madrid, una batalla campal de festejantes a botellazo limpio contra la policía (cincuenta y dos detenidos), un aumento en casi el cien por cien con respecto a lo habitual de avisos al 112, de agresiones, de accidentes de tráfico, de incendios y de intoxicaciones etílicas, al menos ciento cincuenta heridos, más de 43.300 kilos de basura (que requirieron el doble de operarios de limpieza que lo inicialmente estipulado), un autobús con pasajeros apedreado, jóvenes rompiendo los retrovisores de los vehículos que circulaban a última hora de la noche… En Cataluña, más de 80 incendios de contenedores de basura y catorce detenidos. En Alcalá de Henares, un hombre apareció vestido con la camiseta de la selección y un pantalón corto, tirado en el suelo, inconsciente, y en medio de un gran charco de sangre; murió poco después, al parecer por haber caído ebrio y haberse golpeado brutalmente la cabeza contra el suelo de mármol. (Leer más).

18 Jun 2008

El papado, ¿imán de genocidas?

Escrito por: Cordura el 18 Jun 2008 - URL Permanente

Imagínate que unos tipos hacen cosas muuuy feas (bárbaros crímenes continuados, de hecho) en presencia de mucha gente, y que llega otro y los reprende públicamente por ello con cierta dureza. Es probable que a ti te parezca bien la reprensión.

Ahora figúrate que el tiempo pasa y los crímenes de esos tipos siguen vigentes mientras ellos quedan impunes. Y éstos, de repente, se convierten en seguidores del tipo que los reprendiera, quien los recibe con los brazos abiertos sin exigirles arrepentimiento público alguno por sus notorias maldades.

¿Qué pensarías?

* * *

Sabido es que el papa Wojtyla se granjeó mucho prestigio por emitir algunas –pocas– duras condenas de la guerra contra Irak en los tiempos en que ésta aún no había comenzado (ejemplo). A raíz de ello, muchos convirtieron a Juan Pablo II en el gran adalid contra el belicismo imperialista, por más que no todos los datos disponibles apuntasen en la misma dirección (ver Juan Pablo II, ¿“el papa de la paz”?).

No menos sabido es que fueron particularmente tres personajes los responsables de esa guerra sucia, mentirosa, ilegal, cruel y devastadora que todavía sigue en marcha: los tres Azores. Dos de ellos, los co-genocidas Tony Blair y José María Aznar, perdieron su liderazgo gubernamental en sus respectivos países por su papel como obstinados promotores de dicha contienda bélica (al menos, este motivo pesó en buena medida en ambos casos).

El segundo, que perdió las elecciones en 2004, es un católico romano de toda la vida. Pero el primero de los citados, aunque llevaba tiempo flirteando con esa religión, sólo se adhirió oficialmente a ella tras dimitir de su cargo de primer ministro del Reino Unido (ver 1 y 2). Como signo de los tiempos, el hecho apenas escandalizó a nadie pese a que Blair, además de como guerrerista, se distinguió durante su mandato por su defensa del aborto (supuesta bestia negra de la Iglesia Católica Romana). Una actitud que en su día costó al católico pro abortista John Kerry el rechazo del Vaticano (ver también) en beneficio del oficialmente metodista Bush para la carrera presidencial de 2004. Pero que en diciembre de 2007 ya no supuso el menor problema para que el Vaticano y la ICR (ya liderados por Benito 16, el sucesor de Wojtyla), acogieran con “respeto” y gran “contento” al ex primer ministro británico (ver).

Faltaba el Genocida en Jefe. Sobradas vienen siendo desde hace tiempo las evidencias de su entreguismo al papado (ver también 1 y 2). Pero desde hace escasos días crecen los rumores según los cuales el mayor terrorista planetario podría seguir los pasos de su colega de travesuras Tony Blair (véase igualmente). Sería también, quizá, una vez que abandonase la presidencia, cosa que se espera ocurra en unos meses. La expectativa ya está despertando el entusiasmo de sus acérrimos seguidores los liberticidas españoles.

Caso de confirmarse la noticia, no parece previsible que Benito 16 vaya a exigir mayor arrepentimiento en su amigo Bush (quien acaba de visitarle con un alarde de honores mutuos) que el que reclamase hace unos meses al co-genocida Blair. Quizá, a lo sumo, y dada la pésima fama del potencial “converso”, se produzca algún gesto ambiguo de ésos a los que la diplomacia vaticana nos tiene acostumbrados. Sin embargo, en lo básico el hecho será un síntoma más de la entente entre el Imperio y el papado, unidos ambos en el presente proyecto imperialbelicista y totalitario (ver además).

Es así como la “autoridad moral” vaticana contribuye a lavar la cara de dos criminales impunes que, además de su guerrerismo salvaje, han venido ejecutando reiteradas violaciones al estado de derecho en sus respectivos países (sólo algunos ejemplos: 1, 2 y 3).

* * *

Volviendo a nuestra ilustración inicial, ¿crees que presenta algún parecido con el tema que después hemos tratado?

Y, ¿consideras que habría que hacer algo al respecto?

Sobre este blog

Avatar de Cordura

El Blog de Cordura

Sobre el poder y el amor por la senda del Maestro.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):