12 Oct 2013

Verdades y mentiras sobre Siria (II): La guerra de Bush y Obama

Escrito por: Cordura el 12 Oct 2013 - URL Permanente

En relación con la trama imperial contra Siria, estos días asistimos a una especie de “distensión” que recuerda a las últimas décadas de la guerra fría, con noticias (¿engañosamente?) alentadoras (ver 1, 2 y 3.). A la vez, el Comité Noruego del Nobel de la Paz bendice oportunamente la propaganda imperial. Y, como fondo inevitable, el influyente estado criminalsionista sigue encizañando a base de calumnias y amenazas.

No hay motivos, pues, para bajar la guardia en defensa de la paz. Tras la primera entrega de esta serie, en la que ofrecíamos las claves sobre la situación de Siria, Guillermo Sánchez se centra esta vez en el contexto histórico e internacional del conflicto. [Texto publicado originalmente en LaExcepción.com]

Guillermo Sánchez
Coeditor de LaExcepción.com

1. ¿Qué estrategias ha ido diseñando Estados Unidos contra Siria desde 2003?

Como explicamos en la pregunta 8 de la parte 1 de esta serie, George W. Bush decidió acabar con el régimen de Siria, y en 2003 se aprobó una ley al efecto.

Desde entonces, «el presidente de Estados Unidos –cargo que hoy ejerce Barack Obamacuenta con la autorización del Congreso para atacar Siria y ni siquiera está obligado a presentarse ante los parlamentarios estadounidenses antes de dar la orden de abrir fuego. Así que la cuestión no es saber si la OTAN ha encontrado una justificación divina para desencadenar la guerra sino más bien si Siria podrá encontrar un medio de salir de esta situación, como ya logró hacerlo ante todas las acusaciones difamatorias, y para no caer en todas las trampas anteriores» (Thierry Meyssan, Red Voltaire, 29.11.11).

«En 2004, Washington acusó a Siria de esconder en su territorio las armas de destrucción masiva que no lograba encontrar en Irak. Aquella acusación naufragó cuando se admitió que nunca existieron las famosas armas de destrucción masiva y que sólo fueron un pretexto para invadir Irak.

»En 2005, después del asesinato de Rafik Hariri, Washington trató de entrar en guerra contra Siria, pero no pudo hacerlo porque el país árabe retiró su ejército del Líbano. Estados Unidos montó entonces una serie de testimonios falsos para acusar al presidente Al-Assad de haber ordenado el atentado y creó un tribunal internacional de excepción para juzgarlo. A la larga, Estados Unidos se vio obligado a retirar sus acusaciones falsas al ser reveladas sus propias manipulaciones.

»En 2006, Estados Unidos comenzó a preparar la "revolución siria" mediante la creación del Syria Democracy Program. Se trataba de crear y financiar grupos prooccidentales de oposición, como el Movimiento por la Justicia y el Desarrollo. Al financiamiento oficial del Departamento de Estado se agregó un financiamiento secreto de la CIA, a través de una asociación californiana llamada Democracy Council.

»También en 2006, Estados Unidos puso en manos de Israel el desencadenamiento de una guerra contra el Líbano, con la esperanza de implicar a Siria para poder intervenir. Pero la rápida victoria de Hezbollah hizo fracasar aquel plan.

»En 2007, Israel atacó a Siria al bombardear una instalación militar en la llamada Operación Orchard. Una vez más Siria mantuvo su sangre fría y no se dejó arrastrar a la guerra. Posteriores verificaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica demostraron que el blanco del ataque no era una instalación nuclear, desmintiendo así las afirmaciones de los israelíes.

»En 2008, en la reunión que la OTAN organiza bajo la denominación de Grupo de Bilderberg, la directora del Arab Reform Initiative, Bassma Kodmani, y el director de la Stiftung Wissenschaft und Politik, Volker Perthes, expusieron brevemente ante la crema y nata de Estados Unidos y Europa las ventajas económicas, políticas y militares de una posible intervención de la OTAN en Siria» (Thierry Meyssan, CIAR, 31.7.12; ver las referencias documentales que aporta el autor).

2. ¿Qué pasos se han dado bajo la administración Obama?

«En 2009, la CIA creó varios instrumentos de propaganda dirigidos hacia Siria, como los canales BaradaTV, con sede en Londres, y OrientTV, en Dubai.

«Agreguemos a esos elementos históricos la realización en El Cairo, durante la segunda semana de febrero de 2011, de una reunión a la que asistieron John McCain, Joe Lieberman y Bernard-Henri Lévy, personalidades libias […] y personalidades sirias […]. Aquella reunión dio la señal para las operaciones secretas que comenzaron simultáneamente en Libia y Siria (el 15 de febrero en Bengazi y el 17 en Damasco).

»En enero de 2012, los departamentos estadounidenses de Estado y de Defensa crearon el grupo de trabajo The Day After. Supporting a democratic transition in Syria, que redactó simultáneamente una nueva constitución para Siria y un programa de gobierno.

»En mayo de 2012, la OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) crearon el Working Group on Economic Recovery and Development of the Friends of the Syrian People, bajo la copresidencia de Alemania y de los Emiratos Árabes Unidos. En el marco de ese grupo, el economista sirio-británico Ossam el-Kadi elaboró una repartición de las riquezas sirias entre los países miembros de la coalición, repartición que se aplicaría a partir del "día siguiente", o sea, después del derrocamiento del régimen sirio por parte de la OTAN y del CCG» (Thierry Meyssan, CIAR, 31.7.12; ver las referencias documentales).

3. ¿Hay testimonios relevantes que prueben estos planes?

«El ex ministro francés de Relaciones Exteriores Roland Dumas reveló en un programa de la televisión del Parlamento francés que los británicos recurrieron a él en 2010, o sea antes de la "primavera árabe", en busca de apoyo para desatar una guerra contra Siria», lo cual «confirma la hipótesis de la Red Voltaire de que la agresión contra Siria ya estaba prevista en las cláusulas secretas del Tratado de Lancaster House, firmado el 2 de noviembre de 2010.»

«Aquel documento, que supuestamente debía organizar la cooperación militar franco-británica, ya incluía una serie de cláusulas secretas sobre la agresión contra Libia» (Red Voltaire, 17.6.13; ver nuestro artículo "Chapeau! La agresión imperialista a Libia ya es legal", 19.3.11).

4. ¿Qué declaró el comandante Clark sobre ese antiguo plan de ataque a Siria?

El diario británico The Guardian en un artículo titulado "Una intervención militar en Siria sería una catástrofe para su pueblo", expone cómo «el ex comandante de la OTAN, Wesley Clark reveló que pocas semanas después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, el entonces Secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, explicó cómo Washington se desharía de siete países en cinco años, comenzando por Irak, luego Siria, el Líbano y a continuación Libia, Somalia y Sudán y, por último, Irán» (SANA, 5.7.12).

Esto queda confirmado en una entrevista de 2007 en la que el propio Clark confirma ese plan de invasión de siete países (ver el vídeo de 5 minutos).

5. ¿Hay sobre este asunto otros testimonios del entorno del poder estadounidense?

El prestigioso periodista estadounidense Seymour M. Hersh publicaba en marzo de 2007 un reportaje (New Yorker, 5.3.07) en el que explicaba que ya entonces la administración de G. W. Bush apoyaba operaciones clandestinas contra Irán y Siria. Se dio por entonces un giro geopolítico, por el que Estados Unidos, con la complicidad de "Israel", apoyaría totalmente a cualquier fuerza suní (en especial a Arabia Saudí), con tal de que se enfrentara a las fuerzas chiíes (Irán, Siria y Hezbolá), etiquetadas como especialmente malvadas. De este modo, alentaron (en palabras de un destacado oficial y ex embajador bajo Bill Clinton) una "Guerra Fría suní-chií"; seis años después podemos ver en todo Oriente Próximo los siniestros frutos de aquella estrategia.

Flynt Leverett, ex oficial del Consejo de Seguridad Nacional bajo Bush, reveló a Hersh que esta estrategia forma «parte de una campaña de pasos provocadores para aumentar la presión sobre Irán. La idea es que en algún momento los iraníes respondan, y entonces la administración tendrá la puerta abierta para atacarlos». Hersh compara la campaña sobre la presunta fabricación de armas nucleares por Irán con la manipulación que el gobierno de Bush hizo con el asunto de las armas de destrucción masiva iraquíes, que que no existían.

Según el periodista, «el gobierno saudí, con la aprobación de Washington, proveería de fondos y apoyo logístico con el fin de debilitar el gobierno sirio de Basar al Asad», objetivo que el propio vicepresidente de Bush, Cheney, admitió. Para ello Estados Unidos comenzó a apoyar a los Hermanos Musulmanes y al Frente Sirio de Salvación Nacional. En palabras de un oficial de alto rango de la CIA: «Los estadounidenses proveen apoyo tanto político como financiero. Los saudíes han tomado la iniciativa con apoyo financiero, pero hay implicación estadounidense.»

También revela que Leslie H. Gelb, ex presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, afirmó que la política del gobierno de Estados Unidos está orientada menos a la defensa de la democracia que a la defensa de la "seguridad nacional" (lo cual es una obviedad para cualquier observador que no crea ciegamente en la propaganda imperial, y siempre que por "seguridad nacional" se entienda, pura y simplemente, los intereses de la elite que controla ese país y, prácticamente, el mundo entero).

6. ¿Qué interpretación ofrecía Hezbolá en aquellos años?

Hersh (New Yorker, 5.3.07) mantiene una entrevista con Sheij Hasán Nasralá, líder de Hezbolá, quien se muestra convencido de que el plan de Estados Unidos e Israel está fomentando la división sectaria entre los musulmanes, a fin de fragmentar la mayoría de los estados de la región, de modo que Israel quedaría como única gran potencia, rodeada de pequeños estados étnicos y confesionales.

Seis años después esta predicción está desenvolviéndose ante nuestros ojos, incluso "sugerida" por autores, informes y medios de comunicación del Sistema (ver "Cómo quedaría Siria tras su balcanización", ABC, 8.9.13 y la entrevista con Robert Kaplan: "Es muy probable que Siria deje de existir como país", ABC, 8.9.13).

7. ¿Qué consecuencias está teniendo este conflicto entre suníes y chiíes?

Hersh (New Yorker, 5.3.07) informa de que un ex agente de la CIA en Líbano, y como tal podemos entender que de ningún modo simpatizante de Hezbolá, se lamenta de cómo este giro está favoreciendo que «los árabes suníes se preparen para el cataclismo, y ahora necesitamos a alguien que proteja a los cristianos en el Líbano. Antes eran Francia y Estados Unidos quienes lo hacían; ahora serán Nasralá [líder de Hezbolá] y los chiítas». Y ahora, en 2013, también podemos ver cómo el conflicto auspiciado por Occidente en Siria está acabando con la protección que los Asad han proporcionado durante décadas a los cristianos sirios, que están siendo masacrados por los terroristas suníes financiados por Estados Unidos y Europa.

8. ¿Qué relación tiene el caso de Siria con la llamada "primavera árabe"?

Ya en 2011, y en referencia a sucesos previos a esa fecha, «en un informe de abril de AFP, Michael Posner, secretario asistente de Estado de EEUU para los Derechos Humanos y Trabajo, afirmó que […] "los EEUU organizaron sesiones de formación para 5.000 activistas de diferentes partes del mundo. Una sesión se celebró en el Medio Oriente seis semanas antes reuniendo activistas de Túnez, Egipto, Siria y Líbano, que después regresaron a sus países con el objetivo de formar a sus colegas allí". Posner añadía: "Volvieron de nuevo y se produjo un efecto dominó". Efecto dominó que, por supuesto, es la "primavera árabe", y en el caso de Siria, los actuales disturbios amenazan con desestabilizar el país e invitar a la intervención extranjera» (Diseccionando el Modus Operandi, 4.8.11).

9. ¿Cuál es el contexto geopolítico en el que se inscribe este conflicto?

Lo explica muy bien Nagham Salman (RT, 8.2.12): «Desde hace décadas Israel y Occidente muestran un interés casi obsesivo en que Siria caiga. En los últimos años Siria ha sido incluido en el Eje del Mal y ha sido deliberadamente aislado en la región, siéndole también impuestas dolorosas sanciones económicas que han afectado principalmente a la población.

»El presidente Sirio, Bashar Al Assad, para contrarrestar el efecto de las sanciones ideó el proyecto diplomático de los cinco mares con el objetivo de crear una alianza geopolítica en un marco de cooperación entre los países con fronteras marítimas en los mares Mediterráneo, Caspio, Negro, Rojo y Pérsico.

»Estados Unidos e Israel boicotearon cualquier acercamiento e intimidaron a los países vecinos para que contribuyeran a un mayor aislamiento, dado que un mayor protagonismo de Siria en la región ponía en peligro los intereses geoestratégicos de estas grandes potencias en la zona a medio plazo.

»Hace años Rusia y China no participaban plenamente en el juego político internacional. Mientras China jugaba un rol exclusivamente económico, Rusia consolidaba su profunda transformación político-económica. Pero en previsión del futuro protagonismo de ambos países en sus respectivas zonas naturales de influencia, Occidente creó la 'guerra contra el terror' e invadió Afganistán. Uno de los objetivos de esta guerra era la exclusión de China de la ecuación geográfica que la conectara con Irán. Como sabemos, Afganistán es el país que conecta a Irán con China, pasando por Tayikistan.

»Con la invasión de Irak en 2004, Irán pasaría a estar flanqueado por dos países ocupados por EEUU, y pese a su aislamiento y a las sanciones por parte de Occidente, el país persa sigue resistiendo y su alianza con Siria y Hezbollá sigue inquebrantable.»

10. ¿Por qué confluye todo ahora en Siria?

Continúa Nagham Salman (RT, 8.2.12): «El objetivo es que caiga Siria a corto plazo para atacar Irán, y la retirada progresiva y parcial de la OTAN de Afganistán y total de Irak, después de haber establecido bases militares en ambos países, no es más que la antesala del ataque.

»Siria y Líbano son los países que conectan el Mediterráneo con toda Asia. Si el plan occidental fracasara, un nuevo eje comercial y energético desde el Líbano, pasando por Siria, Irak, Irán, Afganistán y Tayikistán, nacería hasta China, que llegaría a estar conectada geográficamente con el Mediterráneo. Por otra parte, Rusia tendría acceso al Índico y reforzaría su posición en el Mediterráneo. Así, ambas potencias consolidarían sus posiciones en Asia Central y Oriente Próximo.»

Ver también, de la misma autora, Siria, refugio de Oriente Próximo, y las declaraciones del ministro de Exteriores sirio Muallem en RIA Novosti, 28.8.12.

11. ¿Cómo se dirige a los "rebeldes" desde el exterior?

La acción de los llamados "rebeldes" sirios no difiere en nada con lo sucedido en Libia. «El patrón subyacente es similar al de Libia donde las Fuerzas del Servicio Especial británico (SAS en sus siglas en inglés) estaban en el terreno antes de la intervención militar de la OTAN». Igualmente, en Siria, «estaban dentro de territorio sirio no sólo fuerzas especiales inglesas, sino de Estados Unidos, Israel y Francia. […] Las Fuerzas Especiales británicas mantenían reuniones con miembros del Ejército Sirio Libre (ELS), el brazo armado del Consejo Nacional Sirio.

»Los analistas europeos en temas militares mencionaban también los entrenamientos de las fuerzas especiales a los grupos armados entre los que estaban los "ejércitos privados" (mercenarios) y otros.

»Todo esto se iba preparando mientras se azuzaban movilizaciones de protesta contra Al-Assad que tenían una misma tónica con otras que se produjeron en la región, pero eran en todos los casos más pequeñas y dispersas» (Stella Calloni, CIAR, 27.3.12).

12. ¿Qué papel desempeñan la OTAN y Turquía?

«Durante los 18 meses de acciones armadas, estos grupos armados se han estructurado y, más o menos, han ido coordinándose. La gran mayoría se encuentra actualmente bajo las órdenes de Turquía, con la etiqueta del Ejército Sirio Libre. Pero la realidad es que se han convertido en milicias de la OTAN, ya que el cuartel general del ESL se encuentra incluso en la base aérea de la OTAN de Incirlik, en Turquía. Los islamistas más duros han formado sus propias organizaciones o se han unido a Al-Qaeda. Se hallan bajo control de Qatar o de la rama sudairi de la familia real saudita. De hecho, dependen de la CIA» (Alfredo Embid, CIAR, 31.7.12).

Según el ex agente de la CIA Philip Giraldo, «la OTAN ya está comprometida clandestinamente en el conflicto sirio y Turquía actúa a la cabeza como representante de Estados Unidos. El ministro de Exteriores de Ankara, Ahmet Davitoglu, ha admitido abiertamente que su país está preparado para invadir [Siria] en cuanto los aliados occidentales lleguen al acuerdo de hacerlo. La intervención se basaría en principios humanitarios, para defender a la población civil basándose en la doctrina de la "responsabilidad de proteger" que se esgrimió para justificar [la intervención en] Libia» (Global Research, 4.2.12, traducido en Rebelión, 9.2.12).

13. ¿Qué personas concretas están implicadas en la organización de las "revueltas"?

«El embajador estadounidense Robert Stephen Ford, que llegó a Damasco en enero de 2011, desempeñó un papel fundamental en crear el marco para una insurrección armada en Siria. Como "número dos" en la embajada estadounidense en Bagdad (2004-2005) bajo el mando del embajador John D. Negroponte, Ford desempeñó un papel clave en implementar la "Opción El Salvador Iraq" del Pentágono, que consistía en apoyar a escuadrones de la muerte y a fuerzas paramilitares iraquíes inspiradas en la experiencia en América Central a principios de la década de 1980.

»El mandato de Ford en Damasco es para reproducir la "Opción El Salvador" en Siria promoviendo de forma encubierta el desarrollo de la insurrección armada. En este contexto, se culpa de manera informal al gobierno sirio de los asesinatos de civiles perpetrados por algunas bandas armadas (apoyadas de forma encubierta por la alianza militar occidental), con lo que se confirma el mandato de Estados Unidos-la OTAN para intervenir "por razones humanitarias"» (M. Chossudovsky, Global Research, 4.2.12, traducido en Rebelión, 9.2.12).

14. ¿Existen precedentes de este modus operandi?

«Esta conformación progresiva, que comienza entre campesinos pobres para terminar con un flujo de mercenarios, es idéntica a la que tuvo que enfrentar Nicaragua cuando la CIA organizó a los Contras para derrocar a los sandinistas, o a lo que enfrentó Cuba cuando la CIA organizó el desembarco de Bahía de Cochinos para derrocar a los castristas. Y es ese precisamente el modelo que hoy siguen los grupos armados sirios: en mayo de 2012, los contrarrevolucionarios cubanos organizaron en Miami una serie de seminarios para entrenar a sus homólogos sirios en la realización de acciones de guerrilla urbana» (Thierry Meyssan, CIAR, 31.7.12).

15. ¿Cómo informaron sobre las operaciones de la CIA los medios de comunicación en los años 80?

«Al presidente estadounidense Ronald Reagan le costó mucho trabajo presentar a sus Contras como "revolucionarios". Creó para ello una estructura de propaganda, el Buró de Diplomacia Pública, cuya dirección puso en manos de Otto Reich. Este último sobornó a periodistas en la mayoría de los grandes medios de la prensa estadounidense y de Europa occidental para que intoxicaran al público. Entre otras cosas, echó a rodar el rumor de los que sandinistas disponían de armas químicas y que existía el riesgo de que las utilizaran contra su propio pueblo» (Thierry Meyssan, CIAR, 31.7.12).

Como se puede comprobar, el paralelismo con la campaña antisiria actual es total.

16. ¿Hay precedentes de un apoyo de Estados Unidos a terroristas islamistas?

Cuando la guerra de Afganistán durante la década de 1980, «con base en Pakistán (igual que ahora se ha hecho en Turquía) se armó a un ejército de mercenarios islamistas en alianza con sus servicios secretos, el ISI, la CIA y Arabia Saudí con la activa colaboración de Osama Ben Laden. El objetivo era provocar la desestabilización del gobierno prosoviético de Afganistán y la intervención de la URSS en su ayuda como reconocieron sus artífices.»

«Luego esos mercenarios convertidos en Al Qaeda se repartieron por Asia central, especialmente en Chechenia e incluso en Europa para seguir desestabilizando gobiernos comunistas y justificando intervenciones de la OTAN como sucedió en Yugoslavia».

«Estos antecedentes históricos de los actuales conflictos de Libia y Siria siguen siendo ocultados pero son importantes para comprender el fraude de la guerra contra el terrorismo. Están en la raíz de la estrategia de intervención "humanitaria" en Siria que es la puerta a la locura de lanzar una guerra nuclear contra Irán» (CIAR, 6.3.12).

17. ¿Desde cuándo está implicado Obama en el conflicto?

La propia prensa del Sistema revelaba en marzo de 2013 que "Estados Unidos entrena a rebeldes sirios en Jordania" (El País, 10.3.13). Pero ya en 2012, otro medio igualmente favorable a la guerra como el ABC había publicado que la CIA ayuda a distribuir armas a la oposición siria (ABC, 22.6.12).

Pero, como ya hemos mostrado, la intervención de los servicios secretos de Obama (continuando y completando la estrategia establecida en tiempos de Bush), intervención que se hace plenamente visible desde al menos 2012, se remonta no sólo a los inicios de los levantamientos "rebeldes", sino a mucho antes.

18. ¿Ha actuado Obama con debilidad, o se trata de 'smart power'?

Los objetivos y resultados concretos de la actuación internacional de Obama son exactamente los mismos que los de sus predecesores, incluido G. W. Bush. Pero su estrategia para conseguirlos consiste en el smart power, un ejercicio del poder astuto, mediante el que, jugando al despiste, simulando multipolaridad, consigue engañar a quienes no analicen detenidamente sus pasos.

Un ejemplo de esta forma de actuar se pudo ver en la intervención en Libia y el asesinato de Gadafi (19.3.11), en lo que constituye un claro precedente que anticipa lo que ocurrirá en Siria: Obama se hará el débil durante un tiempo, y mientras tanto sus servicios secretos y sus aliados de la región siguen efectuando operaciones en Siria, hasta encontrar la excusa para "intervenir".

19. Desde que se acepta el plan ruso sobre desarme químico, ¿está dando marcha atrás Obama?

El 9 de septiembre de 2013 Rusia lanza una propuesta de desarme químico; Obama la acepta (El País, 9.9.13), en un gesto que parece una marcha atrás en sus planes bélicos. Siria acepta las condiciones (El País, 9.9.13 ) y comienza a declarar sus arsenales de armas químicas (El País, 21.9.13).

Pero todo ello no puede parar el plan imperial, pues ya hemos mostrado que responde a intereses y planes trazados desde hace años. Y eso es así a pesar de que hoy en día la situación mundial no es igual que la existente cuando en 2001 Bush invadió Afganistán y en 2003 Irak; a pesar de las protestas populares en el segundo caso, la sombra cercana del 11-S "legitimaba" los proyectos de Estados Unidos, y Rusia y China no estaban tan activas en el tablero internacional.

Como prueba de que el Imperio no renuncia a nada en su obsesión bélica, basta recordar que en los acuerdos sobre el desarme químico sirio, incluido el aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno estadounidense ha logrado mantener la amenaza del uso de la fuerza contra Siria, aunque sea por medio de una cláusula de aplicación indirecta.

Por otro lado, los "errores" cometidos en Irak (mentira y montaje de las armas de destrucción masiva), y el estilo smart de Obama, les invitan a ser cautelosos en los pasos dados. Siendo que el objetivo final de la actual campaña es Irán, es significativo que Obama haya declarado que el "frenazo sirio" no detiene sus planes más amplios, incluido el ataque contra Irán, del que Siria es sólo el paso previo (ver The Washington Post, 15.9.13). A pesar del aparente idilio diplomático (por supuesto, más mediático que real) entre ambos países, habrá que seguir atentos, pues la manipulación con el tema iraní no viene siendo menor que con el sirio (ver ¿Dejaremos que los masacren?).

20. ¿Hay precedentes históricos en los que Estados Unidos usara ataques de bandera falsa o montajes para justificar "intervenciones"?

Muchos. Recordemos unos pocos: la explosión del 'Maine' en 1898, el incidente del golfo de Tonkín en la guerra del Vietnam (1964), la falsa enfermera "denunciando" que el ejérctio de Sadam hubiera asesinado bebés en Kuwait (1990), el ataque al mercado de Sarajevo durante la Guerra de Bosnia (1995), la masacre de Račak (Kosovo) en 1999, Colin Powell mostrando en la ONU un bote de "ántrax" y otras "pruebas" de que Irak producía armas de la destrucción masiva en 2003... (ver Manuel Freytas, Librered, 30.8.13).

Ver también un repaso gráfico a algunas "intervenciones" de Estados Unidos en los últimos 30 años (El Confidencial, 28.8.13).

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

06 Oct 2013

La impunidad de las corporaciones mediáticas en su guerra contra los gobiernos disidentes

Escrito por: Cordura el 06 Oct 2013 - URL Permanente

Nuevamente nos hacemos eco de un texto de Ángeles Diez tras recibir de la autora el enlace al sitio de su reciente publicación original, la web de la Embajada de Venezuela en España. Si el texto anterior de Ángeles denunciaba la complicidad de algunos “intelectuales” de izquierda, el presente se centra en la responsabilidad de los medios de comunicación masivos en su decisiva función como agentes propagandísticos del Poder.

Ángeles Diez Rodríguez
Doctora en Ciencias Sociales y Políticas. Profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

Durante la guerra y ocupación de Irak en 2003, los Estados Unidos, al conocerse las torturas y violaciones de sus soldados en Abú Ghraíb, emitieron un comunicado dirigido a la comunidad internacional en el que decían que no consentirían que ninguno de sus soldados fuera juzgado por crímenes de guerra. Ya en 2002 el gobierno estadounidense había conseguido una resolución del Consejo de Seguridad de NN.UU. por la que se eximía a las fuerzas estadounidenses de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, genocidio, o crímenes de lesa humanidad cometidos en relación con operaciones de la ONU establecidas o autorizadas. La impunidad no se garantizaba solo a los soldados estadounidenses sino también a los mercenarios y empresas contratadas para la guerra, es decir, al sector privado. Dicha resolución se prolongó al 2004. En realidad se trataba de hacer explícito, por un lado, quién mandaba en el mundo y en los organismos internacionales, una vez terminada la bipolaridad, y por otro, de evidenciar, una vez más, la prevalencia de la fuerza sobre el derecho.

Este tipo de actuaciones, cuando se hacen públicas, generan indignación entre las poblaciones y gobiernos que sufren las consecuencias de las acciones bélicas estadounidenses y también cierto rechazo, aunque con la boca pequeña, de los socios europeos. Sin embargo, las intervenciones militares directas son la cara más visible de la injerencia en países soberanos; los golpes de Estado, el derrocamiento de gobiernos y la guerra encubierta son las prácticas más habituales del ejercicio del dominio mundial.

Estas guerras encubiertas no han necesitado de resoluciones ni acuerdos para proteger a las fuerzas estadounidenses, porque los agentes que suelen llevarlas a cabo, en general, son ciudadanos, empresas o militares de los propios países a desestabilizar, financiados y alentados por las agencias estadounidenses creadas al efecto, como la Agencia Central de Espionaje (CIA). Se atribuye a Henry Kissinger la expresión “Pinochet es un hijo de puta. Pero es nuestro hijo de puta”.

En las guerras imperiales encubiertas, desde el inicio de la Guerra Fría, los oficiales y la tropa que llevan la voz cantante son las corporaciones mediáticas que gozan prácticamente de impunidad absoluta para operar, resguardadas por la consigna de la "libertad de información" considerada a su vez una extensión de la “libertad de expresión”.(1)

El espionaje, el terror y la guerra psicológica tienen en los medios de comunicación masivos y en los periodistas sus principales aliados, y en las corporaciones mediáticas su Estado Mayor. Desde la II Guerra Mundial se utilizan los métodos de guerra psicológica, que incluyen el uso de la propaganda a través de los medios de comunicación, aunque ha sido con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (NTIC) cuando este tipo de operaciones ha adquirido mayor importancia pues la potencialidad de este arma para destruir al gobierno que se considera enemigo se ha multiplicado exponencialmente. La definición técnica de la guerra psicológica es empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas, o en forma complementaria a su uso; y su fin último es incidir en la población civil de los países “enemigos” para que, una fracción del pueblo, erigida en totalidad y con el consentimiento del resto, sea quien derroque al gobierno.

Se trata de un hecho histórico reconocido ya en 1977 por Carl Bernstein, ex redactor del diario Washington Post y uno de los periodistas que denunció el escándalo Watergate, quien afirmó entonces que en veinticinco años las principales empresas de información habían colaborado de forma habitual con la CIA. En 2009, Maxime Vivas señalaba que esa organización estaba infiltrada en los medios de comunicación franceses y recogía las palabras de William Colby, ex director de la misma, diciendo que “la CIA controla a todos los que son importantes en los principales medios de comunicación”, y las de un agente de la organización: “Podemos encontrar periodistas más baratos que una buena prostituta, por doscientos dólares mensuales.”

Sin embargo, las distintas agencias norteamericanas no solo operan poniendo a su servicio a periodistas, muchas veces basta con que empresas norteamericanas se hagan con participación en los grupos empresariales a los que pertenecen los medios. De esta forma se garantiza que las líneas editoriales y las noticias no vayan en contra de los llamados “intereses norteamericanos”. Otras, se colabora financiando y distribuyendo la información adecuada a los medios locales a través de las agencias de información. Es importante tener en cuenta que Estados Unidos y la Unión Europea controlan el 90% de la información del planeta y que de las 300 principales agencias de prensa, 144 tienen sede en Estados Unidos, 80 en Europa y 49 en Japón. Sin duda hay muy poco margen para una información veraz, contrastada y no subordinada a las directrices imperiales. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) es uno de los principales organismos regionales en donde se trazan las pautas a seguir por los medios privados en una estrategia conjunta de desestabilización de gobiernos poco afines a Estados Unidos.

Hay que añadir que en América Latina, las corporaciones mediáticas no solo han sido grupos económicos con los que acumular beneficios y desde donde servir a los intereses neocoloniales, sino que se convirtieron tempranamente en sujetos y espacios desde donde las élites criollas hacen política. Con el ascenso de los gobiernos progresistas, especialmente en Venezuela, Ecuador y Bolivia, se convirtieron sin mayor esfuerzo en agentes golpistas y desestabilizadores. Podemos decir que las agencias norteamericanas dedicadas a la guerra encubierta no han necesitado grandes inversiones de esfuerzos ni recursos en estos medios.

La actuación de las corporaciones mediáticas locales e internacionales contra el proceso venezolano es un caso paradigmático de guerra encubierta. Se implicaron abiertamente en el golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez en el 2002, y desde entonces no han parado los bombardeos mediáticos que se recrudecen especialmente en los periodos electorales. Con la desaparición de la figura carismática de Chávez, el proceso venezolano se hace más vulnerable, como ya apuntaba el informe de Inteligencia a la Comisión del senado norteamericano (2012), y por tanto la campaña desestabilizadora va in crescendo. Los intentos de golpe de estado siguen siendo liderados por la oposición venezolana a través de los medios de comunicación.

La forma de actuar sigue pautas que se repiten y cuyos antecedentes podemos rastrear sin ir muy atrás en el tiempo en el golpe de estado a Salvador Allende en Chile. La forma en que actuaron los medios responde a parámetros establecidos por los manuales de guerra encubierta. El primer paso es preparar las condiciones para que la población acepte la inevitabilidad de un golpe de Estado, se alimenta y crea la imagen de caos económico y social, algo relativamente fácil al hacerse de forma coordinada con los sectores económicos que, por ejemplo, acaparan alimentos básicos, sabotean instalaciones eléctricas, etcétera. Se responsabiliza al gobierno de todos estos desastres y se va preparando a la ciudadanía para los “salvadores” que pondrán orden, la oposición y, en su defecto, las fuerzas del orden (policías y militares) que entregarán el poder cuando se restablezca la situación.

Los medios se encargan de magnificar los desastres económicos, ilustrar y dar voz a las víctimas de las políticas gubernamentales, alientan las discrepancias entre los sujetos políticos, tratan de socavar la confianza en los dirigentes, manipulan los símbolos nacionales y la religión, exageran, simplifican, omiten informaciones, hacen insinuaciones y fabrican noticias. En general, se trata de crear la imagen del caos económico y social. La desinformación y la mentira se combinan para incrementar la tensión y el miedo.

Los pueblos no suelen apoyar golpes de estado pero sí suelen solidarizarse con reivindicaciones aparentemente justas. Por eso, las reivindicaciones de algunos sectores de estudiantes y trabajadores que se sienten afectados por las políticas gubernamentales serán las privilegiadas por los medios, nacionales e internacionales. En estos momentos podemos encontrar titulares como el de El Nuevo Herald “Universitarios en Venezuela reclaman autonomía y recursos”. También reivindicaciones políticas que se consideran propias de la formalidad democrática como por ejemplo el caso de las elecciones del 14 de abril en las que la oposición se negó a reconocer el triunfo del candidato Nicolás Maduro y utilizó la excusa del recuento total de los votos. Los medios acuñan las razones para alimentar el descontento y dirigen la responsabilidad hacia el gobierno. Al mismo tiempo, las medidas que trata de poner el gobierno para paliar la situación, por ejemplo de desabastecimiento, son presentadas como autoritarias. Así el diario El País titulaba “Maduro ordena militarizar los súper”.

La imagen de caos y crispación es evidente en casi todos los titulares de El País, buque insignia de la corporación mediática PRISA (mayoritariamente participada por capital estadounidense), tales como “La oposición venezolana denuncia 'in extremis' el fraude electoral”, “La caza del dólar en Venezuela”, “Venezuela asoma como punto de salida internacional de la cocaína”, “Chávez nos sentenció a la guerra”, “Venezuela echa a tres diplomáticos de Estados Unidos acusados de sabotaje”. Las élites venezolanas se sienten permanentemente amenazadas por el proceso de transformación y reformas económicas que ha puesto en marcha la revolución bolivariana, pero también Estados Unidos y sus socios sienten desde hace 14 años esa amenaza pues ven cómo América Latina, liderada por Venezuela, se escapa a sus planes neocoloniales a través de la integración regional, la defensa de la soberanía y la independencia.

El golpe de estado se ha convertido en una prioridad de la agenda política no solo de la oposición venezolana sino de Estados Unidos y Europa. El golpe que destituyó al presidente Manuel Zelaya en Honduras (2009), el frustrado golpe en Ecuador (2010), el golpe encubierto al presidente Fernando Lugo en Paraguay (2012), además de revertir los procesos transformadores de estos países tienen como función rodear a Venezuela de gobiernos hostiles, debilitar y frustrar los procesos de integración regional como el ALBA o la CELAC. De ahí que las corporaciones mediáticas tanto locales como internacionales se empleen a fondo contra el proceso venezolano.

A pesar de que históricamente ha sido posible demostrar la implicación de los medios de comunicación en los golpes de estado, por ejemplo, El Mercurio y La Tercera en Chile en 1973, o RCTV, Globovisión, Venevisión y Televen, en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 en Venezuela, ninguno de los responsables de estas empresas de comunicación está en la cárcel. La libertad de expresión ha sido y sigue siendo la cobertura legal que garantiza la impunidad de las corporaciones mediáticas en su servicio a las guerras encubiertas; y el subterfugio para operar sin restricciones contra gobiernos democráticamente elegidos.

_____________________________________________

(1) El derecho a la libertad de información originalmente no se refiere a la libertad de los medios de comunicación para informar o publicar noticias sino al derecho de acceso a la información en manos de organismos públicos que tiene que ser accesible a todos los ciudadanos. La libertad de expresión es un derecho individual que utilizan los periodistas y dueños de periódicos para protegerse cuando son acusados de manipulación, falsedad, etcétera.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

26 Sep 2013

Verdades y mentiras sobre Siria (I): Las claves


Escrito por: Cordura el 26 Sep 2013 - URL Permanente

Autores: Guillermo Sánchez y Cordura

[Versión ligeramente adaptada del texto publicado originalmente en LaExcepción.com el 21.9.13 (aunque el trabajo de fondo es de ambos autores, la redacción corresponde casi en su totalidad a Guillermo Sánchez).]

Si no nos conformamos con aceptar acríticamente la brutal campaña de propaganda del Sistema en relación con Siria, estaremos mejor preparados para comprender lo que realmente pasa en aquel país. Conscientes de que las amenazas imperiales en absoluto han desaparecido, animamos a difundir este necesario dossier.

1. ¿Podemos tener una visión correcta de los conflictos de hoy a través de los medios habituales de comunicación de masas?

«Las agencias de noticias occidentales, entre ellas Reuters y France-Presse, fabrican las noticias en base a los intereses geoestratégicos de los países que las financian. Noticias que son impuestas a los diferentes medios de comunicación de masas, cuyas sociedades son víctimas de una manipulación mediática que los sume en una desinformación por tergiversación de la realidad, negándoles la posibilidad de contrastar la información recibida» (Nagham Salmam, 8.2.12).

Todos los grandes medios pertenecen a grupos empresariales vinculados, indirectamente por la publicidad que insertan y/o directamente por su accionariado, a las compañías energéticas, la banca, la fabricación y el comercio de armas, el entorno de los grandes partidos… (un par de ejemplos elocuentes: ¿Quiénes son los quince miembros del nuevo Consejo de Administración de Prisa?; Prensa, comprada por los multimillonarios de Estados Unidos). Aunque, a la hora de informar sobre conflictos complejos, puntualmente se cuelan en sus páginas algunos destellos de verdad, en general ejercen una propaganda y manipulación a veces sutil, otras veces descarada (pero imperceptible para el ciudadano medio). De ahí la necesidad de someter a intensa crítica sus textos, y contrastar sus informaciones con otras fuentes.

Para colmo, en el caso de Siria durante mucho tiempo la principal fuente “informativa” ha sido «el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede… en Londres, cuyos responsables se escudan tras el más estricto anonimato» (Red Voltaire, 29.11.11), y financiado por países europeos partidarios de la guerra contra Siria (Librered.net, 3.5.13).

En la presente serie fundamentalmente reproduciremos informaciones y análisis procedentes de fuentes muy diversas, con el fin de conocer las verdades y las mentiras en relación con Siria. Los destacados en negrita son añadidos nuestros.



2. ¿Comenzó la revuelta contra Asad como un movimiento pacífico del pueblo sirio?

Las protestas exigiendo reformas democráticas al gobierno del presidente sirio Basar Al Asad comenzaron en febrero de 2001. Según el analista Michel Chossudovsky, ya «a mediados de marzo de 2011 combatientes extranjeros entraron en territorio sirio en la ciudad fronteriza de Daraa, que es una pequeña ciudad en la frontera jordana. Eran terroristas armados y comenzaron a disparar tanto a civiles como a miembros de la policía y los informes son muy, muy claros tanto desde fuentes libanesas como desde fuentes israelíes de que se trataba de una insurrección armada desde el principio» (CIAR, 31.7.12). Ya en los primeros meses, y aunque con la boca chica, hasta los medios sistémicos tenían que reconocer la presencia de grupos armados (ver La verdad sobre los disturbios en Siria, 4.8.11).

En noviembre de 2011 «Gregorios Laham III, patriarca de Antioquía y todo Oriente para los católicos romanos melquitas, afirmó que la intervención externa en Siria es clara y lo que presenciamos hoy en día afirma la certeza de las declaraciones del presidente Al Assad sobre la existencia de una conspiración, agregando que "quien niega eso es como quien se esconde detrás de su dedo"» (CIAR, 22.11.11).


3. ¿Qué fuerzas exteriores han promovido la revuelta siria desde el principio?

En agosto de 2011 Michel Chossudovsky (Global Research, 19.8.11) señalaba: «Los medios de comunicación occidentales han engañado a la opinión pública sobre la naturaleza del movimiento de protesta árabe», pues ocultan «el apoyo prestado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, así como fundaciones Estados Unidos (incluyendo la National Endowment for Democracy [NED]) para seleccionar a un grupo de la oposición pro-Estados Unidos.»

Ya entonces Chossudovsky anticipaba algo que en aquel tiempo no parecía tener mucho sentido, pero que después se ha confirmado con creces, cual es la participación de Turquía en la operación antisiria. También revelaba que Debka, página web de la inteligencia de Israel, «reconoce tácitamente que las fuerzas sirias se enfrentan a una organización paramilitar» (la información se puede ver aquí).


4. ¿Cómo actúan los "rebeldes"?

En marzo de 2012, Der Spiegel, medio claramente contrario al gobierno sirio, habla del «sangriento levantamiento contra el régimen de Asad» y explica que «Human Rights Watch ha condenado los abusos cometidos por los rebeldes sirios en su bastión de Homs. Pero un miembro de una "brigada de entierro" rebelde que ha degollado a cuatro hombres defendió su trabajo en una entrevista.»

Un "rebelde" llamado Huseín explica que los de la llamada brigada de interrogatorio «hacen el trabajo sucio". Considera que, en cambio, su propia tarea es «relativamente limpia. "La mayoría de los hombres pueden torturar, pero no son capaces de matar de cerca", explica. "No sé por qué, pero no me afecta. Por eso me dieron la tarea de verdugo. Es algo para un loco como yo".»

Abu Rami, un miembro antiguo de la milicia de Homs declara: «Desde el verano pasado, hemos ejecutado a algo menos de 150 hombres, lo que representa cerca de un 20% de nuestros prisioneros». Y pone en evidencia que entre los "rebeldes" hay desertores (algo que se suele decir sobre el ejército sirio): «Si descubrimos a un suní espiando, o si un ciudadano traiciona la revolución, actuamos rápido. A veces también absolvemos a algunos» (Der Spiegel, 29.3.12 , traducido en Rebelión, 3.4.12).

Ver más informes fidedignos de brutalidades de los "rebeldes" en CIAR, 10.4.12.


5. ¿Qué brutalidades concretas ilustran el modus operandi de los "rebeldes"?


Según El Mundo, «en la ciudad siria de Homs, los rebeldes hicieron a un niño de unos diez años decapitar a un hombre, según denuncia un vídeo que circula Internet. Las imágenes muestran a un niño que, alentado por varios hombres, corta la cabeza con una espada a un hombre desarmado tendido en el suelo. El vídeo muestra también el cadáver de un segundo decapitado, aunque no está claro si también lo mató el niño. Según círculos de la oposición, los fallecidos serían […] parte de un grupo de diez oficiales de la minoría religiosa alauita –como el presidente Asad– secuestrados por los rebeldes en Homs» (El Mundo, 10.12.12).


"Rebeldes sirios ejecutan a siete soldados de Asad y arrojan sus cuerpos a un pozo" titula El Mundo (6.9.13), mostrando otro espeluznante vídeo (por cierto, los propios "rebeldes" exhiben a menudo, jactanciosamente, estos documentos gráficos). Uno de los responsables del crimen asegura que tiene «imágenes de los soldados [del ejército regular de Siria] ejecutados violando a civiles sirios y saqueando», pero curiosamente este tipo de imágenes con supuestos crímenes de Asad nunca aparecen, mientras que son infinidad los vídeos que muestran las barbaridades de la oposición.




6. ¿Qué consideración han merecido estos "rebeldes" por parte de la "comunidad internacional"?

«Estados Unidos reconoció oficialmente la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFROS) como el representante legítimo del "pueblo de Siria" que lucha contra el Gobierno de Bashar Asad, anunció el presidente de EEUU, Barack Obama. "Se tomó la decisión de que la coalición, que en el momento actual es lo suficientemente unida, puede ser el representante legítimo del pueblo sirio y de la oposición de Siria"» (Ria Novosti, 12.12.12). Similares reconocimientos vinieron, por ejemplo, de la Unión Europea (Europa Press, 20.11.12).



7. ¿Qué ejemplos hay de manipulación informativa contra el gobierno de Asad?

Armas Contra las Guerras (CIAR) expone diez mentiras sobre la masacre de Hula, falsamente atribuida al gobierno sirio (Youtube, 5.12.12). Explican que esta matanza especialmente horrible (más de un tercio de las víctimas fueron niños) no tenía ningún valor estratégico, ni militar. Fue hecha con objeto de provocar una reacción emocional en la gente para que aceptase otra "guerra humanitaria", con la complicidad de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y de los medios de desinformación masiva (más información en CIAR, 29.5.12).

Un experto militar muestra el montaje televisivo sobre los supuestos ataques del ejército sirio contra civiles (Youtube, 10.2.12).

Otro ejemplo: "Thierry Meyssan sobre la masacre contra la libertad de información en la TV Al-Ikhbariya" (CIAR en Youtube, 6.7.12).

Un durísimo vídeo analiza el montaje de la masacre de la panadería en la ciudad de Halfaya, con evidencias clamorosas sobre la verdad (CIAR en Youtube, 28.12.12).


8. ¿Cuándo se diseñó la intervención en Siria?

«La decisión de imponer la guerra a Siria fue adoptada en una reunión en Camp David, por el presidente George W. Bush, el 15 de diciembre de 2001, justo después de los espectaculares atentados de Nueva York y de Washington. En aquel momento, lo previsto era intervenir simultáneamente en Siria y en Libia para demostrar que Estados Unidos podía intervenir en dos teatros de operaciones al mismo tiempo. El testimonio del general Wesley Clark, ex comandante supremo de la OTAN, demuestra la existencia de esa decisión, que encontró la oposición del propio Clark» (Thierry Meyssan, CIAR, 31.7.12).

Efectivamente, el general Wesley Clark, en un discurso el 3 de octubre de 2007 (ver vídeo), reveló una conversación con el entonces subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, en la que éste le indicaba (en 2001) que en unos cinco-diez años Estados Unidos eliminaría regímenes como los de Siria, Irán e Irak.

«En 2003, en el momento de la caída de Bagdad, el Congreso estadounidense adoptó dos leyes que instruían al presidente de Estados Unidos para que preparara una guerra contra Libia y otra contra Siria (la Syria Accountability Act)» (Meyssan, CIAR, 31.7.12).


9. ¿Cómo comenzó el asunto de las armas químicas?

En diciembre de 2012, Obama advirtió de que si Asad usaba armas químicas (la famosa "línea roja"), habría "consecuencias". Por entonces, ya había expertos que consideraban que se estaba cociendo un pretexto para atacar a Siria: «Mientras el secretario de defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, confirma que el Pentágono tiene información relativa a que el Gobierno sirio se prepara para usar armas químicas –acusación que Damasco rechaza de plano–, Washington podría estar planeando un ataque contra Siria usando la amenaza química como pretexto» (Periodismo Alternativo, 7.12.12).


10. ¿Quiénes mostraron entonces su arsenal de armas químicas?

En aquellos días, fue precisamente el Ejército "Libre de Siria" quien difundió un vídeo en el que puede verse a un individuo «que mata dos conejos utilizando gas en un laboratorio. Al final del vídeo, el mismo individuo se dirige a los espectadores y anuncia que ese es el destino reservado a los alauitas [como el presidente Asad] y a quienes los ayuden». En el vídeo puede verse la etiqueta de los laboratorios turcos Tekkim (Red Voltaire, 6.12.12; incluye el vídeo).


11. ¿Cuál es el primer ataque químico de que tengamos constancia en Siria?

Según RT (23.12.12), en diciembre de 2012 «los rebeldes utilizaron armas químicas contra las fuerzas militares sirias en el distrito de Darya, un suburbio de Damasco», matando a siete militares. «El representante permanente de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari, afirmaba en una carta dirigida al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y al Consejo de Seguridad: "Estamos muy preocupados de que algunos de los países que apoyan al terrorismo y los terroristas podrían proporcionar armas químicas a los grupos armados terroristas, solo para decir después que fueron utilizadas por el gobierno sirio".»


12. ¿Quién amenazó por entonces con el uso de armas químicas?

En enero de 2013, el consejero político del Ejército "Libre de Siria", Bassam al-Dada, afirmó que «la oposición siria es capaz de ensamblar los componentes necesarios para hacer armas químicas y usarlas cuando crean necesario», y añadió que «Bashar al Assad tiene que saber que la oposición puede tener a su disposición armas químicas», si bien «no tienen intención de usarlas si no lo hace el régimen sirio. "Si las usamos, será solo contra las bases y los centros pertenecientes al régimen", subrayó» (RT, 2.1.13). Por supuesto, el Imperio no profirió ninguna advertencia contra los "rebeldes" que así amenazaban.



13. Mientras Obama y sus medios afines acusaban a Asad de usar armas químicas, ¿quiénes, según se informó, fueron detenidos con un arsenal químico?

El 30 de mayo de 2013 algunos medios (La Voz de Galicia, RT…) informaban de que habían detenido en (Adana) Turquía a "rebeldes" sirios armados con gas sarín.

Con un día de retraso lo publicaba ABC (31.5.13): «La confusión en torno a quién tiene y quién utiliza armas químicas en la guerra civil de Siria se ahondó ayer un poco más, tras la detención en Turquía de una docena de jihadistas rebeldes sirios en posesión de dos kilos de gas sarín». Lo cierto es que la confusión la sembraban Obama y los gobiernos y medios afines a él, porque para cualquier observador atento era evidente, como documentamos a lo largo de este artículo y este dossier, quién tenía y usaba armas químicas.

Sigue ABC: «Según informaron tres diarios turcos, que citaron fuentes policiales anónimas, los detenidos pertenecen al Frente Al Nusra, el primer grupo rebelde en reconocer su lealtad a la red Al Qaida. Según uno de los rotativos, Zaman, los rebeldes detenidos pretendían trasladar el gas sarín a Siria.»

El País y otros medios influyentes silenciaron por completo esta información. Y el hecho de que al poco de ser dada a conocer se publicase un desmentido por parte del gobernador turco de Adana (ver p. ej. 1 y 2) no puede disculpar a esos medios –los mismos que tan a menudo se han apresurado a culpar a Asad de cualquier atrocidad sin disponer de pruebas, o incluso contra toda evidencia– por haber omitido una información tan relevante. [Nota: El dato del “desmentido” lo hemos añadido tras recordárnoslo un amable lector, sin que ello suponga una alteración de nuestras convicciones de fondo sobre este punto.]


14. ¿Cuáles fueron las primeras informaciones sobre el ataque químico de Guta del 21 de agosto de 2013?

El miércoles 21 de agosto de 2013 se produjo un ataque con gas sarín en Guta, la región agrícola en la periferia de Damasco. «La versión oficial del Ejército Sirio Libre responsabilizó al gobierno. Los medios de desinformación masiva repitieron esta versión sin verificarla, encabezados por el saudita Al Arabiya. En Israel, el mismo día del ataque, el ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, acusó al Gobierno sirio de haber usado armas químicas» (CIAR, 24.8.13).

Obama afirmó que Asad habría pasado la línea roja que él le había marcado meses antes.


15. ¿Qué indica un análisis cuidadoso de las supuestas pruebas del ataque del 21 de agosto?

Alfredo Embid demuestra el montaje de las primeras informaciones sobre el ataque químico de Guta (incluido el hecho de que... ¡se publicaron antes de producirse dicho ataque!) en CIAR, 24.8.13.


16. ¿Qué dice el sentido común sobre quién ha podido utilizar armas químicas en Siria?

Atendamos al análisis de personas y medios totalmente favorables a Estados Unidos y contrarios a Asad. Por ejemplo, el periodista Ramón Pérez-Maura: «Sigue faltando una lógica, una justificación a por qué iba el régimen de ese tirano a emplear un arma que en última instancia necesariamente mataría a quien la usara. Cui prodest? ¿A quien beneficia el uso de esos gases mortíferos?» (ABC, 29.8.13).

Una información de ABC meses antes del ataque del 21 de agosto (31.5.13), indicaba: «En cualquier caso, el aforismo latino “cui prodest” (“a quién aprovecha”) inclina a pensar que algunos grupos rebeldes sirios son los más interesados en utilizarlas engañosamente para provocar una intervención militar de Estados Unidos en su favor o, al menos, una ayuda más generosa de Occidente en dinero y armas».


17. ¿Qué evidencias hay de que fue un ataque de los "rebeldes"?

WND (26.8.13), un medio neocon estadounidense, muestra evidencias de que el ataque del 21 de agosto se debió a los "rebeldes", como varios vídeos, entre ellos uno en el que los opositores sitúan una lata sobre un lanzamisiles y otro que muestra productos químicos fabricados en Arabia Saudí. También recoge la llamada interceptada de un terrorista afiliado a una milicia antigubernamental a su jefe saudí (más información sobre esa llamada en Al-Manar, 2.9.13).

Thierry Meyssan publica: «Si bien el uso de armas químicas en la periferia de Damasco reportado el miércoles 21 de agosto de 2013 parece bastante probable, el Consejo de Seguridad de la ONU no concluyó que fuese atribuible al gobierno sirio. En una reunión urgente solicitada por los occidentales, los embajadores quedaron sorprendidos cuando su colega ruso les presentó fotos captadas por los satélites de su país en las que pueden verse los disparos de dos obuses –a las 01 horas y 35 minutos de la mañana– realizados desde la zona de los rebeldes en Duma hacia las zonas, también rebeldes, que resultaron afectadas por los gases –en Jobar y entre Arbin y Zamalka– en horarios que coinciden con los incidentes reportados. Las fotos de los satélites rusos no permiten determinar si se trata de obuses químicos pero sugieren que la “Brigada del Islam” que ocupa la localidad de Duma quiso matar tres pájaros de un tiro: eliminar a sus rivales en el seno mismo de la oposición, lograr que se acusara a Siria de usar armas químicas y contrarrestar al mismo tiempo la ofensiva del ejército sirio contra las posiciones de los grupos armados que hostigan la capital» (Red Voltaire, 27.8.13).


18. ¿Quién más denuncia que el ataque químico fue obra de los "rebeldes"?

Los testimonios son innumerables: La monja Agnes-Marie de la Croix, presidenta del Monasterio de Saint Jacob en Siria (Al-Manar, 5.9.13), un profesor belga secuestrado por los rebeldes sirios (ABC, 10.9.13), el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov (Ria Novosti, 9.9.13), un grupo de ex militares de inteligencia estadounidenses (Investigar11S, 9.9.13), etcétera.


19. ¿Quién apoyó logísticamente este ataque químico de la oposición?

World Tribune (28.8.13) documenta el apoyo del espionaje de Estados Unidos a esta operación, algo confirmado por un hacker estadounidense (Red Voltaire, 5.9.13).

Ver también La Gaceta (4.9.13) y Al-Manar (13.9.13).


20. ¿Cuál es el objetivo final de la intervención del Imperio contra Siria?

En esta zona del mundo, el objetivo de Estados Unidos es Irán; a plazo más largo, la dominación del mundo, como explicamos en “Perspectivas globales (II/II): Siria (Irán) y el Imperio” y “Libia, Siria, Irán: Paradas sucesivas del tren imperialista”.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

20 Sep 2013

La complicidad de algunos intelectuales en la guerra imperial contra Siria

Escrito por: Cordura el 20 Sep 2013 - URL Permanente

Nota previa: Ofrecemos en esta ocasión un texto ajeno pero que, modestamente, sentimos muy nuestro. Lo hacemos tras haber presenciado la exposición de la autora basada en él y con su autorización para publicarlo. Pero, sobre todo, desde la convicción de que ni la amenaza contra Siria ni la responsabilidad de quienes la promueven o facilitan se han extinguido en absoluto.


Ángeles Diez Rodríguez
Doctora en Ciencias Sociales y Políticas, y profesora de la Universidad Complutense de Madrid. El texto corresponde a su conferencia impartida en el Ateneo de Madrid el 9 de septiembre de 2013.


El caso de Siria es uno de los más paradigmáticos en los que desde 2011 se evidencian con claridad el papel legitimador de la guerra jugado por ciertos intelectuales de izquierda. Una parte importante de éstos ha optado por servir de coro a la guerra mediática contra Siria investidos de un aura ilustrada y cargados de principios morales de factura occidental. Desde sus púlpitos en los medios alternativos pero también en los masivos elaboran explicaciones, justificaciones y relatos que presentan como principios éticos cuando en realidad se trata de su opción política. Ridiculizan y simplifican, manipulan y tergiversan la opción de los militantes antiimperialistas e incluso se permiten enmendar la plana a los gobiernos latinoamericanos que, defendiendo la soberanía y el principio de no injerencia, se oponen a la guerra contra Siria.

En junio de 2003 en el marco de la guerra y ocupación de Iraq no fue muy complicado, en el ámbito universitario, en el de la cultura y en la militancia de izquierdas, que se alzaran cientos de voces contra la guerra; fuimos capaces de reconocer las trampas discursivas, capaces de descubrir los intereses del imperio y sus socios, de desvelar las mentiras mediáticas y sobre todo de establecer prioridades en la movilización y la denuncia. No pudimos parar la guerra ni la ocupación de Iraq pero pusimos los cimientos de un movimiento antiimperialista que podría haber sido el freno de mano de la barbarie bélica y que, de alguna manera, aplazó el objetivo de continuar la neocolonización de la zona.

Si en el 2003 nos fue relativamente fácil movilizarnos contra la guerra en Iraq y los planes imperiales, lo cual no significaba apoyar ninguna dictadura, muchos nos hacemos ahora la pregunta: ¿Qué ha pasado para que no surja o para que no se dé continuidad al movimiento que emergió en el 2003? Seguramente haya diversas razones entrecruzadas pero me gustaría destacar dos que me parecen centrales: los medios de comunicación masivos han hecho un buen trabajo disuasorio y una parte de los intelectuales de izquierdas que antes eran referentes políticos contra la guerra han optado por servir en el otro bando.


Intelectuales de izquierda al servicio de la legitimación bélica

Que los medios masivos mienten, tergiversan, ocultan, señalan, dan forma y rostro a nuestros enemigos es una evidencia repetida una y otra vez en la historia. Lo hacen no porque sean instrumentos del imperio, no, lo hacen porque son parte consustancial del poder. Pero la justificación de las guerras, la “fabricación del consenso” que diría Chomsky, no sólo se hace a través de las corporaciones mediáticas. La propaganda es un sistema en el que se insertan las empresas mediáticas, la clase política y sus discursos, la cultura occidental prepotente y colonialista, los periodistas, los artistas, los intelectuales, los académicos y los filósofos mediáticos. Todos estos intelectuales se han convertido en un “clero secular” y “optan por jugar un papel fundamental en la interiorización de la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación” (Bricmont, Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra, El viejo Topo, 2005, p. 126). Unos conscientemente, otros no tanto, se han puesto al servicio de la propaganda de guerra del imperio.

Lo interesante es que esta cohorte creadora de opinión pública antes se reclutaba en las filas conservadoras, en las liberales y una parte en las de los socialdemócratas (recordemos la campaña del PSOE con “la OTAN de entrada No”) pero desde la guerra de Yugoslavia (1999) son cada vez más los grupos de intelectuales que proceden o se reclaman revolucionarios de izquierda, anticapitalistas y antiimperialistas. Se explican a sí mismos con argumentos morales universalistas y humanitarios: luchar contra las dictaduras (estén donde estén) y defender la causa de los pueblos (siendo éstos las mujeres afganas, los insurgentes libios, los manifestantes sirios o la parte de pueblo que los medios masivos señalen como víctima de las dictaduras).

Algunos de estos intelectuales enarbolaron el “No a la guerra” contra Iraq en el 2003, sin embargo, desde el inicio de las llamadas “primaveras árabes” tocan en la misma orquesta que sus gobiernos llamando al derrocamiento del tirano Bashar Al-Assad y a la transición democrática en Siria; incluso hay quien reclama la intervención militar de Occidente como la novelista Almudena Grandes: “Al fondo está El Asad, un dictador, un tirano, un asesino en serie que resultará el único beneficiario de la no intervención”.

Suponemos que para ellos Sadam Huseín era menos dictador que Al-Assad o quizá se trate de que en esa guerra había cientos de miles de ciudadanos en las calles gritando “No a la guerra”, caso que no se da ahora.

El papel que juega este “clero secularizado” es doble: por un lado suministran argumentos justificadores de la intervención armada; por otro, dividen, debilitan o bloquean cada vez con mayor intensidad el surgimiento de una oposición fuerte a las guerras imperiales.

Unas veces por ignorancia política, otras por confusión, pero la mayoría de las veces por un sentido subyacente de superioridad moral como intelectuales del mundo desarrollado, esta “izquierda” ha interiorizado los argumentos de la derecha. Según Bricmont, se ha movido en dos actitudes: a) lo que llama el imperialismo humanitario, que se apoya en creer que nuestros “valores universales” (la idea de libertad, democracia) nos obligan a intervenir en cualquier lugar. Sería una especie de deber moral (derecho de injerencia); b) el “relativismo cultural”, que parte de que no hay costumbres buenas o malas. Tendríamos el caso de que si hay un movimiento wahabista o fundamentalista que se revela contra la represión hay que aplaudirlo porque “los pueblos no se equivocan” o, como me explicó un filósofo español “cuando los pueblos hablan, la geoestrategia calla”.


Extrañas coincidencias por la libertad y la democracia

La dominación imperial es siempre militar pero necesita una ideología que la justifique para eliminar resistencias en la retaguardia. Hoy día, gracias a la complejidad del sistema de propaganda cada vez más sofisticado, tecnificado y efectivo, una gran parte de la construcción de esta ideología legitimadora está en manos de una izquierda, ahora ya respetable, que cuenta con credibilidad para la opinión pública crítica gracias a su currículo como defensora de la causa palestina. El núcleo duro de los discursos legitimadores se ha desplazado de la ya clásica “libertad” a la críptica “dignidad” y mantiene la “democracia” y los derechos humanos como consignas. La democracia como “la intervención soñada” del filósofo Santiago Alba sirve de utopía light para sumar adeptos y confundir los deseos con la realidad.

Sin embargo, hay ocasiones en las que la consigna de la libertad emerge cual ave fénix cuando el público al que se dirigen es demasiado occidentalizado para desentrañar el enigma de la “dignidad”. Dice Bricmont que justo cuando el imperio abandona el lenguaje de la libertad porque ya no resulta creíble, lo retoma este clero humanitarista. Así, en el llamamiento de la campaña de solidaridad global con la Revolución Siria firmado entre otros por G. Achcar, S. Alba y Tariq Ali cuyo título es “Solidaridad con la lucha siria por la dignidad y la libertad”, en apenas dos páginas se utiliza 14 veces la palabra 'libertad'.

A medida que la guerra mediática contra Siria se ha ido recrudeciendo, han aumentado las coincidencias entre los relatos imperiales y los discursos de los que dicen apoyar a los “revolucionarios sirios”. Sigamos con los ejemplos ilustrativos y comparemos el “llamamiento de solidaridad global con la Revolución Siria” con la declaración conjunta sobre Siria que firmaron 11 países en el marco de la reunión del G20, a propuesta de Estados Unidos, para forzar un frente de estados que apoyen la intervención armada.

En el llamamiento del clero humanitarista se apuntan los siguientes argumentos:

1. En Siria hay una revolución en marcha.
2. El único responsable de las muertes, de la militarización del conflicto y de la polarización de la sociedad es B. Al-Assad.
3. Hay que apoyar a los revolucionarios sirios porque “luchan por la libertad a nivel regional y mundial”.
4. Hay que “apoyar una transición pacífica hacia la democracia para que decidan los propios sirios”.
5. Se pide una “Siria libre, unificada e independiente”.
6. Se pide ayuda a todos los refugiados y desplazados internos sirios.

En la web de la campaña se introduce el texto del llamamiento especificando que “la revolución del pueblo debe ser apoyada por todos los medios” –suponemos que “todos los medios” significa todos los medios–, y se exige que B. Al-Assad dimita, sea juzgado y se ponga fin al apoyo militar y financiero al régimen sirio, sólo al “régimen sirio”.

Por su parte la declaración conjunta de Estados Unidos y sus socios, entre los que curiosamente no se encuentra ningún país latinoamericano y el único árabe es Arabia Saudita, expone los siguientes tópicos:

1. Condena exclusivamente al gobierno sirio al que hace responsable del ataque con armas químicas.
2. La guerra contra Siria es para defender al resto del mundo de las armas químicas evitando su proliferación.
3. La intervención trataría de evitar males mayores: “un mayor sufrimiento del pueblo sirio y la inestabilidad regional”.
4. Se condena la violación de los Derechos humanos “por todas las partes”.
5. Se pide una salida política, no militar, y se dice: “Estamos comprometidos con una solución política que se traduzca en una Siria unida, incluyente y democrática”.
6. Se llama a la asistencia humanitaria, a los donantes y a la ayuda a las necesidades del pueblo sirio.

En la comparación de ambos textos lo sorprendente es que en el primero se destila un aire mucho más belicista, no se reconoce que haya dos bandos en el conflicto, la responsabilidad se reduce a B. Al-Assad, se justifica el apoyo a los “revolucionarios sirios” porque están haciendo la revolución mundial y no se plantea una salida política sino la derrota del gobierno sirio. Pareciera que este llamamiento hubiera sido redactado precisamente por uno de los bandos en conflicto que se arroga la portavocía del pueblo sirio en su conjunto.


Las trampas del lenguaje: “Condenamos la intervención, ni con unos ni con otros, los pueblos siempre tienen razón”

La construcción de la ideología del imperialismo humanitario ha tenido distintos recorridos. Como decíamos al inicio de esta intervención, ha sido el estandarte de la izquierda biempensante que desde la guerra contra Yugoslavia (1999) fue dando forma a un discurso moralista cómodo que la homologaba como “izquierda respetable” aunque se declarara “anticapitalista”.

Si analizamos algunos de sus discursos sobre Siria encontramos las pautas que se repiten. En primer lugar hay que dejar claro constantemente el punto de partida antiimperialista, y negar que se esté con “la intervención militar extranjera”, como hace G. Achcar en el artículo “Contra la intervención militar extranjera, apoyo a la revuelta popular siria”, o S. Alba en “Siria, la intervención soñada”, que termina con un “condeno, condeno, condeno, la intervención militar estadounidense”. Decía V. Klemperer en su obra La lengua del Tercer Reich que “el lenguaje saca a la luz aquello que una persona quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo, y aquello que lleva dentro inconscientemente”. El clero humanitarista no está a favor de la intervención militar pero se ve obligado a repetirlo constantemente en sus escritos y conferencias como si el público al que se dirigen no estuviera del todo convencido. Tampoco conviene hablar de guerra y por tanto se utiliza constantemente el eufemismo “intervención militar extranjera” o “intervención militar estadounidense”.

Ni con Estados Unidos ni con B. Al-Assad. La equidistancia es sin duda un refugio ideal para las buenas conciencias y tiene la ventaja de la ambigüedad que permite posicionarse en un lado o en otro según discurran los acontecimientos. Se trata de una falsa simetría que coloca en el mismo plano al agresor y al agredido. Si en una situación en la que un estado o un conjunto de estados amenazan y declaran la guerra a otro nos declaramos neutrales, en realidad, apoyamos la opción del más fuerte. No ha sido Siria quien ha declarado la guerra a Estados Unidos o a Europa, y el poderío y capacidad bélica de Siria respecto al imperio y sus socios (armas químicas, nucleares y convencionales) es incomparablemente menor.

Al clero humanitarista no le convence el posicionamiento “ni-ni” y trata por todos los medios de decantar las opiniones hacia el lado del bando donde se encuentran los llamados “revolucionarios sirios”. En ese intento no escatima adjetivos contra el gobierno sirio y su presidente y se sitúan por encima de la realidad o la veracidad de los hechos; tenemos así a S. Alba diciendo que es un hecho irrefutable que “con independencia de que haya usado o no armas químicas contra su propio pueblo, el régimen dictatorial de la dinastía Assad es el responsable primero y directo de la destrucción de Siria, del sufrimiento de su población y de todas las consecuencias, humanas, políticas y regionales que se deriven de ahí”; o a Almudena Grandes calificando a El Assad como “asesino en serie”. Pero lo cierto es que, como dice Bricmont, “en tiempos de guerra denunciar los crímenes del adversario, aun suponiendo que estén sólidamente fundamentados, algo que con frecuencia no es así, acaba contribuyendo a estimular el odio que hace que la guerra sea aceptable” (op. cit., p. 193).

Otro de los tópicos clásicos es estar del lado de los pueblos. Aquí tenemos un escollo difícil de salvar ya que, en el caso de las primaveras árabes, los gobiernos imperiales se han posicionado claramente a favor de los pueblos y han sido los primeros en señalar su apoyo a los “revolucionarios” sirios. La explicación más rocambolesca de estos intelectuales humanitarios es la pura casualidad, el cinismo o las intenciones perversas del imperio que le lleva a apoyar a los pueblos árabes para luego apropiarse de las revoluciones e imponer sus propios intereses. La realidad es, según ellos, que ni a Estados Unidos ni a Europa les interesa intervenir militarmente en Siria. Pero cuando los “rebeldes y los refugiados sirios”, como antes hicieron los rebeldes libios, manifiestan que “anhelan el ataque de Estados Unidos a Siria”, se complica la definición de “revolucionarios” y la de “pueblo”, pues, ¿quién es ese pueblo revolucionario o parte del pueblo que clama por un ataque militar de otros estados?


“Dada la complejidad de la situación, refugiémonos en nuestros principios”

Podemos denunciar a las corporaciones mediáticas, a los políticos y publicistas que nos siguen vendiendo la guerra con la misma retórica moralista y con prácticas cínicas, pero el problema es que les sigue funcionando, por lo menos con la gente poco concienciada. La novedad es que ahora disponen de una cohorte de filósofos, intelectuales y artistas que se venden como estrellas mediáticas, aunque sea en medios alternativos, que incluso se creen lo que dicen, creen defender realmente los derechos humanos y estar del lado de los pueblos, pero su labor ha sido la de acompañar los discursos imperialistas y bloquear el surgimiento de movimientos de oposición a la guerra enfangándonos en discusiones estériles sobre su propio posicionamiento.

Sus textos, conferencias e intervenciones mediáticas han tenido una gran eficacia para confundir, persuadir y culpabilizar a los activistas contra la guerra, a la gente más dispuesta a ofrecer resistencia efectiva a la guerra imperial y a la propaganda de guerra. Para curarse en salud suelen afirmar que todo es más complejo, impredecible, de modo que la única opción que nos queda como gente buena que somos es refugiarnos en nuestra buena conciencia. Si nuestros conocimientos y retórica son tergiversados y utilizados para favorecer el apoyo a la guerra será un efecto no querido, un daño colateral por el que no se nos puede responsabilizar.

Lo cierto es que los discursos, los llamamientos y las exigencias del clero humanitarista no tienen la más mínima repercusión sobre los gobiernos occidentales, pero también es cierto que sí afectan a la posibilidad de un movimiento antiimperialista. Quisiera terminar con unas palabras de R. Sánchez Ferlosio sobre la guerra: “Aparte de unos pocos exaltados, todos vemos la guerra con matices pero en momentos decisivos los matices no pueden ser el lastre que nos impida oponernos a la guerra con la contundencia necesaria. Ni debemos dejar que se conviertan en munición en nuestra contra. Es nuestra responsabilidad política” (Sobre la guerra).

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

22 Jun 2013

Repensar el 11-S (ReThink 9/11) ante el totalitarismo emergente

Escrito por: Cordura el 22 Jun 2013 - URL Permanente

Ya es hora de desterrar todas las teorías conspirativas absurdas. Como esa de que los amos del mundo son de raza “reptiliana”. O esa otra de que “Elvis está vivo”. O aquella, la peor, según la cual el 11-S fue obra de unos terroristas islámicos que burlaron a todo un Imperio.

«No participéis en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, sacadlas a la luz.»
(Pablo de Tarso)


ReThink911 aboga por que al fin todo el mundo conozca la verdad sobre los macroatentados de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono estadounidenses. Que llegue a ser de dominio público, por ejemplo, el que una tercera torre del WTC neoyorquino cayó en aquel día fatídico sin recibir el impacto de avión alguno. Y que se comprenda el verdadero propósito de esos bárbaros ataques en el marco del programa imperial de dominación del planeta.

Con tal fin, ReThink911 tiene prevista una masiva campaña publicitaria para septiembre del presente año en muchas de las grandes ciudades del mundo. Se trata de hacer al fin visible para todos la crítica a la versión oficial. Calles, carreteras, metro, autobuses…, en todas partes está previsto que luzcan carteles y pegatinas proclamando la verdad. Todo aquel que comprenda la importancia del asunto hará bien colaborando en la difusión y financiación de esta campaña. Se ha de recaudar lo necesario para materializar el proyecto. Aquí nos proponemos recordar brevemente por qué merece la pena.


Consecuencias del 11-S

Para comprender lo necesario que es conocer la verdad del 11-S, resulta de gran ayuda recordar sus terribles efectos históricos. He aquí los más relevantes:

–Guerras de agresión imperialista: Con la excusa de castigar a los responsables de los atentados, ya en 2001 se procedió a invadir ilegalmente Afganistán, país que sigue siendo metódicamente destrozado en nuestros días. Irak, Libia y Siria son otros tres países destruidos por el Sistema-Imperio (S-I), que en estos casos siempre invoca en mayor o menor grado relaciones de sus gobiernos con el “terrorismo”, sin duda en la estela del 11-S (como ya sabemos, otra víctima señalada por el S-I es Irán). Buena parte de las condenas morales de Núremberg tras el fin de la Segunda Guerra Mundial son ya papel mojado. Tanto las guerras de agresión y rapiña como las guerras “preventivas” y otros crímenes contra la humanidad se practican hoy en día con el mayor desparpajo. Lejos de recibir castigo alguno, sus responsables se autopremian con el Nobel de la Paz (recuérdese quiénes lo recibieron en 2009 y 2011).

–Brutales atentados adicionales: Con el objeto de mantener viva la llama inicial, la del 11-S, de entonces acá se han venido sucediendo extrañísimos atentados, o no menos llamativos amagos, en diversos lugares, destacando por su repercusión mediática los acaecidos en países occidentales. Madrid, Londres, Toulouse, Nueva York, Boston... han sido escenarios de casos más o menos masivos y sangrientos, en los que siempre han aparecido curiosas conexiones policiales o con los servicios secretos internos o las principales agencias internacionales de “seguridad”.

–Severos recortes de las libertades: En Estados Unidos, las leyes PATRIOT, NDAA, Comisiones Militares, entre otras, han restringido derechos ciudadanos básicos que antes se consideraban intocables. No importa que atenten contra la Constitución, pues cuentan con la connivencia de todos los poderes del estado. Principios como la presunción de inocencia o el hábeas corpus son sistemáticamente pisoteados ante la pasividad de la mayoría. A otra escala, pero siempre creciente, normas de ese tipo se vienen aplicando también en muchos otros países, incluidos los controles que en los aeropuertos nos tratan a todos como a presuntos terroristas.

–Tortura y campos de concentración: Guantánamo, las cárceles de la CIA, prisiones en países conquistados por el Imperio… son recintos donde se practica secretamente todo tipo de horrores contra seres humanos, que además en la mayor parte de los casos no han sido objeto de nada que se asemeje a un juicio justo. Cuando estos gigantescos atropellos a los derechos humanos salen a la luz, la reacción dista mucho de involucrar un escándalo general.

–“Guerra contra el Terrorismo”: La etiqueta abarca otros puntos de esta lista (casi todos), pero alude en especial a la persecución sistemática de supuestos terroristas en cualquier parte del mundo. El protagonismo principal de estas operaciones corresponde a la CIA. En los últimos tiempos se han centrado en el empleo de aviones no tripulados. El Señor de los Drones, principal cabeza visible del S-I, ha justificado su uso tanto dentro como fuera del territorio estadounidense. Fruto de esta campaña han sido asesinados cientos de civiles, sobre todo en Pakistán, y ha arraigado en todo el mundo una angustia creciente.

–Espionaje masivo e impune a todo el mundo: Recientemente se ha confirmado lo que era un secreto a voces, relativo a la sistemática violación de la intimidad por parte de los servicios secretos estadounidenses y británicos (cuyos gobernantes son los principales responsables visibles de la presente guerra contra la humanidad). Con la complicidad de las grandes compañías tecnológicas, como Microsoft, Google, Facebook y Apple, millones y millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas han quedado grabadas en gigantescas bases de datos del S-I que sin duda buscan tenernos a todos fichados. Cuando se entiende que la intimidad y la privacidad son partes esenciales de la dignidad humana, solo cabe concluir que vivimos ya en los albores de un estado totalitario.

–Pandemias artificiales: La llamada “gripe A” de 2009, como la aviar de unos años antes, fueron experimentos de control social con las más oscuras intenciones facilitados por el escenario post11-S, obsesionado por la seguridad y signado por una globalización crecientemente autoritaria. Destacado papel en ellos lo tuvo la OMS, esa agencia de la ONU (i.e., del S-I) que supuestamente se dedica a promover la salud en el mundo. Nadie debería descartar que, no tardando mucho, vuelvan a aterrorizarnos con una campaña similar, esta vez aún más sutil y con más éxito, salvo que estemos realmente preparados.

–Mayor confluencia de los grandes poderes planetarios en pos de unos mismos fines, sintetizables en la implantación de un Gobierno Mundial de carácter totalitario: Con el 11-S, con sus primeras secuelas (guerras contra Afganistán y contra Irak) y con la infusión de terror a escala global, los poderes terrenales consolidaron aún más sus lazos, que ya venían estrechándose desde el fin de la guerra fría. Su grado de cohesión es algo inédito en la historia de la humanidad. La gran banca, las grandes corporaciones, los responsables de las instituciones y organismos globales, los gobiernos de las principales potencias, el sionismo internacional y el Gran Tapado son todos ellos socios en la construcción del Nuevo Orden Mundial. Unos actúan más abiertamente, a otros su silencio los delata.

–Sumisión al Poder Global de los “contrapoderes” y otros estamentos antes críticos en mayor o menor grado con aquel: Bien porque cayeron en las redes societarias de los grandes grupos económico-financieros, bien porque aceptaron el relato oficial sobre el 11-S (y con él, las premisas para la destrucción general que ahora sufrimos), los medios de información convencionales y las ONG humanitarias más destacadas hoy son básicamente instrumentos del S-I. La prensa, antaño tenida como un poder social relevante en el control del Poder, hoy es su más poderosa avanzadilla, al asegurar una permanente desinformación de sus lectores y espectadores. Ese y no otro es el papel de medios tan poderosos como la BBC, la CNN, The New York Times, The Guardian o El País. Por su parte, organizaciones como Avaaz, Human Rights Watch o Amnistía Internacional han devenido meras agencias del S-I para legitimar en lo fundamental sus campañas bélicas dándoles un barniz “humanitario”.

–“Crisis económica”: Esencial para la sensación de caos e inseguridad colectiva que acabe demandando un Gobierno Mundial es la presente destrucción económica. El 11-S también puso las bases de todo esto, con las ya citadas leyes liberticidas. Estas fueron pensadas en buena medida para reprimir a quienes protestasen contra las políticas antisociales emprendidas con el pretexto de la “crisis”, que es mucho más que una recesión cíclica del sistema capitalista. Sus metas son tanto destruir el estado del bienestar como minar las bases mismas del estado de derecho (cooperando en esto último con otras estrategias ya citadas).

–Creciente impunidad de los mayores criminales y de muchos de sus esbirros: Ya hemos visto que los crímenes contra la humanidad son incluso premiados. Además, está claro que la Elite del S-I ha puesto en marcha un plan de adaptación de nuestras mentes a lo que nos tienen preparado. Es un proceso gradual, aunque con periódicos acelerones, y busca que aceptemos sus designios con la mayor resignación posible, persuadiéndonos de que se trata de algo fatal e inexorable. Esa adaptación incluye dejarnos claro que hay dos varas de medir los delitos según que sus responsables pertenezcan o no al Poder (o a sus brazos organizados). De ahí la impunidad de que gozan en general, y salvo excepciones menores, los grandes responsables de la “crisis”, así como sus agentes policiales que reprimen salvajemente al pueblo que protesta contra ellos. El mensaje es evidente: “Que nadie se engañe, estamos resueltos a llegar hasta el final.”

–Progresiva asunción de una nueva y generalizada cultura de la “violencia justa”: Hemos mencionado ya la aceptación de la tortura y de las guerras (¿dónde quedó aquel aún reciente “No a la guerra”?). Todo esto ha acontecido, irónicamente, durante la Década que la ONU dedicó a la Cultura de la Paz y la No Violencia (2001-2010), detalle ante el que muy pocos se han mostrado escandalizados. Hoy parece darse por bueno que el S-I intervenga donde le plazca para arrasar ciudades (como ocurrió con Sirte, ciudad libia, a manos de la OTAN) o para asesinar personas sin juicio previo mediante drones u “operaciones especiales” (recordemos la que asesinó al pseudoBin Laden). Así, con la obsesión por la seguridad, los pueblos hemos permitido de un modo demasiado natural que el Poder reduzca no solo nuestra libertad, nuestra intimidad y la propia seguridad, sino también la paz.

–Miedo generalizado: A nivel de calle, no se habla mucho de él (quizá porque da miedo hablar del miedo), pero es un hecho. Prometieron que nos sentiríamos más seguros con las medidas tomadas tras el día fatídico, pero ha sido al contrario.

En suma, a lo que estamos asistiendo no es a una “Guerra contra el Terrorismo”, sino a una guerra de la ínfima minoría que detenta el poder planetario contra toda la humanidad para hacerla su esclava.


Repensar y actuar

Por supuesto, habrá muchos que dirán que vemos fantasmas. No han podido o no se han molestado en recabar información suficiente durante estos años. Son ya, en mayor o menor medida, esclavos mentales del Sistema-Imperio, aunque no necesariamente irrecuperables para la causa de la libertad.

A esos, especialmente a los más cultivados, habría que preguntarles por qué les resulta tan difícil admitir que el Poder conspira. ¿Tan descaminado estaba Orwell? ¿Se creen que lo de El príncipe de Maquiavelo iba en broma? ¿Tanto cuesta comprender que quien tiene sed de poder siente la propensión a acapararlo, y que para ello miente y trama a escondidas? ¿No nos lo enseña la historia? ¿No nos dice nada Bilderberg? ¿No hemos asimilado lo que ocurrió durante la planificación de la guerra contra Irak y sus célebres “armas de destrucción masiva”? ¿No nos hemos preguntado qué había detrás de aquella gripe A(rtificial) que, según nos decían hace cuatro años, iba a afectar a «entre un 40% y un 50% de la población europea»?

Cuando hay tanto en juego, nada puede ser más triste que constatar que no asimilamos las lecciones de la historia. De la historia reciente, lo que aún es más grave. Meditar en ellas seguramente nos abriría los ojos. Comprenderíamos al fin que, como dice Elias Canetti, «el secreto se halla en la médula misma del poder» (Masa y poder, Obras Completas I, Barcelona: Círculo de Lectores, 2002, p. 370).

Naturalmente, que el Poder conspire es necesario pero no suficiente para aceptar que lo hizo en el 11-S. Si sabemos que lo hizo es porque disponemos de infinidad de indicios acerca de ello. Aparte del 'cui prodest' (a quién beneficia) y de otras consideraciones sobre el móvil de tamaño crimen, contamos con gran número de evidencias que reducen al absurdo el mito oficial. No hace falta ser arquitecto, ni ingeniero, ni militar para verlas. Ahí están el modo en que cayeron las torres del WTC, o la nula reacción de las alarmas antiaéreas durante más de hora y cuarto, o la caída libre del Edificio 7 sin sufrir “avionazo” alguno, o tantos detalles incongruentes del vuelo oficialmente truncado contra el suelo de Pensilvania (para muchos otros datos y argumentos, véase este dossier). Cualquiera de esos indicios debería llevar, por sí solo, a cuestionar el relato oficial. A poco que se comprendan las tremendas implicaciones del 11-S en el presente siglo belicista y liberticida, ese debería ser el proceder honesto de todo observador.

La realidad viene siendo mayormente la contraria. Y más en España, donde no recordamos ni un solo periodista de relevancia social, ni un solo político del signo que sea (a excepción, como casi siempre, del honesto Julio Anguita), ni siquiera un solo personaje masivamente conocido que haya asociado jamás su nombre, en los casi doce años transcurridos, al movimiento por la verdad sobre aquellos atentados. En otros países, aunque aisladamente, cabe encontrar ejemplos. En el nuestro, la confusión reinante en torno al doméstico 11-M, “hijo” del 11-S, ha entorpecido la investigación fría y objetiva sobre su “padre”. Confusión enraizada a su vez en la falsa dicotomía “izquierda-derecha”, esa red atrapaincautos tan del gusto del Sistema… Pero nada de esto puede servir de excusa.

Por eso han de ser los ciudadanos concienciados de a pie quienes, como en la lucha frente a la “crisis”, lleven la voz cantante. Y ese es precisamente el reto de “Repensar el 11-S” (ReThink911), campaña a la que arriba nos referíamos. Seguramente sea la última oportunidad que tenemos de alertar al mundo entero sobre la locura totalitaria y genocida que está en marcha a escala global. La de unos seres endemoniados que juegan a dioses de la peor especie y que algún día se las tendrán que ver con Aquel cuyo lugar usurpan (ver Gálatas 6: 7).

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

04 May 2013

'El País', cruzando toda “línea roja”, llama a la guerra contra Siria

Escrito por: Cordura el 04 May 2013 - URL Permanente

Esta es una carta pública dirigida a 'El País' por un modesto bloguero de La Comunidad (la sección de blogs no oficiales de este periódico y, por tanto, ajenos a su línea editorial).

El diario obamista de referencia en español publicaba el pasado martes 29 de abril un editorial que no debiera pasar inadvertido. Bajo el título “Siria y la 'línea roja'”, era un auténtico llamamiento a la guerra imperialista abierta contra ese país, acompañado de críticas y lamentos por su demora. La sensibilidad pacifista más elemental debiera levantarse contra un texto tan bárbaro.

«¡Ay de vosotros, que llamáis bueno a lo malo, y malo a lo bueno...!»
(Isaías hijo de Amós)

Estimad@s responsables de El País:

Apelo a una sensibilidad moral que me gustaría creer no habéis perdido del todo. A eso que, un tanto engañosamente, suele llamarse “humanidad” (ver DRAE 5). Y lo hago esperando que, si os dignáis leer estas líneas, brote en vosotros cuando menos un mínimo impulso a recapacitar.

Aquí no tengo intención de reiterar, ni de ampliar sustancialmente, los argumentos que demuestran la falsedad de la versión sistémica sobre el conflicto sirio, entusiásticamente sostenida y promovida por vosotros. Para ello remito a mis textos previos (en particular 1, 2, 3 y 4), así como a las informaciones y análisis que en estos años han venido ofreciendo medios más o menos alternativos como RT, la Red Voltaire, Global Research y el CIAR que dirige Alfredo Embid. Lo que sí haré, con vistas a enmarcar vuestras gravísimas responsabilidades, será contextualizarlas ofreciendo algunos recordatorios y también varios detalles nuevos.

Que la suerte está echada contra Siria (e Irán) es algo palpable desde hace tiempo, al menos si nos atenemos a la poderosa campaña belicista imperial contra esos países, siniestramente avalada por los ya conocidos precedentes de destrucción de Afganistán, Irak, Libia… Aquí, como en otros sitios, vengo documentando desde hace años esa trayectoria y denunciando a muchos de los responsables de la misma, incluidos vosotros. También lo son, a su escala, no pocos cómplices pertenecientes a buena parte de la izquierda “real”: desde los pro imperialistas de facto que activamente defienden las premisas sistémicas, hasta partidos pseudoizquierdistas como ICV (ligado a IU), ERC o Equo –que incluso apoyaron explícitamente la intervención de la OTAN contra Libia y, al menos en el caso de Equo, abogan por la invasión de Siria–, pasando por otros sectores que callan o mantienen un perfil muy bajo al respecto.

Este último es el caso de la propia Izquierda Unida (IU). Esta coalición empezó, incluso, asumiendo acríticamente la versión oficial contra Siria. Después, aunque dice oponerse a la agresión imperial contra ese país, suele hacerlo en voz baja (han de resaltarse, no obstante, las insistentes denuncias del eurodiputado Willy Meyer: ver 1, 2, 3 y 4; pero se echa de menos una campaña más nítida y global, que incluya pronunciamientos de las principales figuras mediáticas del partido: Cayo Lara y Alberto Garzón). Se ve que muchos de sus miembros, abrumados por la propaganda sistémica, temen verse identificados con Asad en el caso sirio, como en su día con Gadafi en el caso libio (y, todavía, con el régimen de los ayatolás, en el iraní).

No deja de llamar la atención toda esta cobardía moral (en diferentes grados, como hemos visto) de gran parte de la izquierda. Todavía están frescos, incluso en marcha, los ya mencionados precedentes de sistemática asolación de países enteros. Parece que el camelo de la “guerra humanitaria” se ha probado (aún) más eficaz que las patrañas sobre Al Qaeda y las “armas de destrucción masiva”, sin perjuicio de que los urdidores de los planes genocidas vuelvan una y otra vez a tales infundios. El hecho es que esa izquierda se une así al coro político-mediático-militar contra pueblos enteros. Inconsciente, quizá, de que es precisamente en Siria e Irán donde, además de millones de vidas amenazadas, se encuentra hoy el principal frente de batalla por nuestras libertades.

Entretanto, los estrategas imperiales no pierden tiempo y no han dejado de instigar el terrorismo de raíz mercenaria y/o fanática contra los sirios, financiándolo y armándolo, así como reconociendo diplomáticamente a sus representantes oficiales (ver 1, 2, 3 y 4). Todo ello, en contra de los esfuerzos diplomáticos encabezados por los gobiernos de Rusia y China para lograr la paz en Siria; torpedeando incluso los acuerdos que el propio Imperio alcanza (o finge alcanzar) con el primero de esos gobiernos, como el reciente plan Kerry-Lavrov (ver también 1 y 2). Esfuerzos que quizá el reciente, y extraño, atentado contra la maratón de Boston ayude a torpedear, como ya ha sido apuntado por algunos expertos (ver además). Y justo en ese punto, pero coincidiendo (?) también con una dura racha de derrotas de los “rebeldes” a manos del ejército sirio (ejemplo), arrecia la campaña de acusaciones contra Asad por su supuesto empleo de armas químicas. En el marco de una estrategia bien coordinada, primero el gobierno de “Israel”, luego el estadounidense, luego el británico, el turco, el francés …, todos ellos jueces y parte en esta historia, han corrido a corear con mayor o menor énfasis esas imputaciones, que el buen sentido no puede sino rechazar como cuentos absurdos y miserables. (Pero aunque fueran ciertos, ¿acaso podrían justificar jamás una nueva invasión otanista, de efectos ya sobradamente conocidos?).


El País, contra Siria

Recordemos, antes de adentrarnos en vuestro reprobable editorial del martes pasado, que El País aún tiene imagen de medio progresista en España. Para muchos es el gran periódico de la “democracia” española, por su línea editorial desde la transición y, en especial, durante los años ochenta y noventa (también hay muchos que lo ven, por su afinidad con los primeros gobiernos del PSOE, como el gran defensor del felipismo corrupto y criminal). Conductas como la mostrada ante el 23-F abonaron esa imagen. Al margen de qué ocurriera realmente tras los bastidores de ese golpe de estado, es indudable que El País exhibió una firme actitud de defensa de la Constitución frente a los golpistas.

Actitud que, en cambio, no viene mostrando en los últimos años, en los que, con la excusa de la “crisis”, asistimos al triunfo de una trama golpista –de origen internacional y no tejida solo contra España– mucho más poderosa que la del 23-F. Como ya mostramos aquí, lejos de denunciarla, vosotros venís de hecho bendiciéndola (p. ej., dando por bueno, aunque en lenguaje un tanto ambiguo, el reciente robo a los ahorradores chipriotas decidido por la Troika). En realidad, se trata de algo coherente con el resuelto apoyo de vuestro periódico al golpe contra el gobierno venezolano legítimo en 2002.

Pero aún más grave es vuestra postura sobre las guerras del Imperio, dado el tremendo coste humano implicado en ellas y la nada desdeñable influencia de El País. Cronistas como Juan Miguel Muñoz (citado aquí como “JMM”), Antonio Caño (véanse aquí sus textos sobre Siria) o, más recientemente, Carmen Rengel os venís caracterizando por publicar informes tendenciosos en favor de los “rebeldes”, primero (anti)libios y luego (anti)sirios. De más largo recorrido es, que sepamos, la trayectoria objetivamente belicista de Ángeles Espinosa. Esta señora está especializada en preparar el terreno para la creciente agresión contra Irán, país del que tampoco os olvidáis en vuestro macabro editorial. Para ello, Espinosa habla sistemáticamente de “desafío iraní” cuando es a todas luces ese país el amenazado por Occidente, y no al revés (ver cinco ejemplos: 1, 2, 3, 4 y 5; ver también ¿Dejaremos que los masacren?).

En lo referente a Siria, no vamos a repetir aquí lo que hemos afirmado y documentado en artículos previos. Solo por añadir algún ejemplo reciente, puede verse cómo Antonio Caño da por buena la acusación obamista de las “armas químicas” cuando, como él mismo documenta, el propio gobierno estadounidense no hace más que contradecirse sobre las “pruebas” disponibles (nótese que Caño, a quien parece que se le va la mano, habla incluso de «arsenal nuclear» sirio; por cierto, días atrás ese término aparecía como parte de un enlace a otro texto que no hablaba de eso; aunque luego han “desenlazado” la frase, esta sigue estando ahí, al menos en este momento). En cuanto a Carmen Rengel, en los últimos días se ha venido esforzando por asegurar que Hezbolá ha confirmado públicamente su implicación directa en Siria dando a entender que lo prueba mediante declaraciones de esa milicia libanesa… que no dicen eso (ver 1, donde remite a 2; cf. web oficial de Hezbolá). Al margen de que tenga o no base dicha acusación a Hezbolá, lo cierto es que no es la primera vez que se le usa como excusa para facilitar las agresiones imperiales (ver p. ej. esta patraña). En cualquier caso, queda claro el afán de El País por suministrar pretextos para la abierta internacionalización del conflicto en Siria, es decir, para la intervención militar occidental.

Por cierto, he aquí algunas muestras del rigor informativo, analítico y predictivo que venís exhibiendo. Al final de uno de los citados textos de Rengel, la autora afirma que «las informaciones de estos grupos opositores, como las que facilita el Ejecutivo sirio, son difícilmente contrastables por la falta de fuentes independientes». Lo dices, Carmen, después de haber redactado toda tu crónica, titular incluido, desde el punto de vista de tales grupos, y sin duda dándolo por bueno. ¿Es eso periodismo? Pero cualquiera que haya seguido vuestras crónicas sobre Siria, como antes las de Libia, sabe que esa ha sido vuestra manera habitual de proceder.

Otro ejemplo. En el primer párrafo de vuestro editorial guerrerista del pasado martes, afirmabais que «la evidencia de que esas armas de terrible toxicidad —–gas sarín–— han sido usadas recientemente parece muy asentada, a juzgar por las opiniones coincidentes de franceses, británicos, israelíes y del propio espionaje estadounidense». Interesante lo de “parece” y lo de “opiniones”, por no hablar de que todas esas fuentes serían, desde hace años, parte interesada. Pero tan solo tres párrafos después, en el último del artículo, agregáis: «El uso del terror químico por quien antes ha lanzado misiles y aviones contra su pueblo representa ahora un desafío...» De repente ya no es cuestión ni de “pareceres” ni de “opiniones”, sino de puros hechos.

En el mismo texto, lamentabais con amargura que «la renuencia de Obama a intervenir en Siria es manifiesta». Hoy sábado, tan solo cuatro días después, Antonio Caño titula su crónica: “Obama descarta el uso de tropas terrestres en Siria”, lo que supone una manera indirecta de anunciar la agresión militar abierta. Pero quizá es que os ha leído y le habéis convencido...

Por otra parte, anteayer Rengel aseguraba que “Israel” no quiere intervenir en Siria. Al día siguiente (ayer mismo), como informaba hoy vuestro propio diario, se ha producido un ataque aéreo del ejército sionista en territorio sirio, con la excusa de las armas químicas y Hezbolá (no es el primer bombardeo “israelí” contra Siria en lo que llevamos de año).

¿Simples torpezas del “periódico global en español”? ¿O ceremonia de la confusión en el proceso de fabricación de verosimilitud? Por si tal confusionismo se quedara corto, hoy nos topamos con esta noticia de Europa Press: “El ministro de Defensa israelí asegura que las armas químicas sirias están a salvo y que Hezbolá no las quiere”.

Ahora mismo, en otro de vuestros “excesos”, la portada de El País se abre con el grueso titular “Cientos de suníes huyen de una nueva matanza del régimen de El Asad”. No cabe encontrar ningún énfasis similar en los restantes diarios españoles, por sistémicos que sean todos ellos. Ni siquiera la poco –muy poco– antiimperialista BBC pisa tan fuerte, pues, aunque animada por propósitos similares a los vuestros, titula: “El odio sectario en Siria se cobra una nueva masacre”.

Pero no soy yo, sois vosotros mismos quienes ponéis de manifiesto vuestro susodicho “exceso”: cuando se pincha el mencionado enlace de portada, ¿qué nos encontramos dentro? Primero, un titular ya menos incriminatorio. Segundo, un primer párrafo de texto que, como casi siempre, remite al llamado “Observatorio Sirio de Derechos Humanos” (el «grupo activista» que “observa” desde su sede londinense). Y tercero, lo más clarificador, que la «información no ha podido ser contrastada por fuentes independientes» (¡una vez más!). Todo lo cual, en otro alarde de antiperiodismo, no os impide insertar la citada acusación en portada ni reiterarla en otros párrafos interiores (de Carmen Rengel, por cierto).

Pero es que vuestra opción está clara: la guerra. No contentos con la que ya venís apoyando desde el principio, guerra sucia y secreta de vuestro Imperio contra todo un país usando los medios más abyectos, sin conformaros ya siquiera con el apoyo militar abierto a los “rebeldes” que veníais reclamando en editoriales previos (ver 1 y 2), parecéis obsesionados por pasar a una fase de destrucción total, con o sin aprobación de Naciones Unidas: la OTAN en Siria, haciendo lo mismo que sus ejércitos ya perpetraron al destrozar Afganistán, Irak, Libia... Fruto de tan obsceno empeño es ese último párrafo de vuestro editorial del martes, cuya primera parte ya os he citado, y que completo reza así: «Hace mucho tiempo que los crímenes de guerra de El Asad reclaman, como mínimo por imperativo moral, una contundente respuesta internacional. El uso del terror químico por quien antes ha lanzado misiles y aviones contra su pueblo representa ahora un desafío ante el que Washington debe manifestar inequívocamente su disposición a intervenir» (negrita añadida).


Conclusiones

Hasta el “verosímil” Obama, de momento, ha declarado no saber, al menos con certeza, quién usó esas armas químicas cuyos indicios los suyos afirman tener (ver también). Pero he aquí que vosotros, los responsables del diario ultraobamista español, no solo lo sabéis (en el cuarto párrafo...), sino que además apremiáis descaradamente al emperador a que inicie su ataque militar contra Siria. ¿Será que sois más obamistas que Obama? Ciertamente no. Lo que hacéis es sencillamente allanar el terreno a los planes belicistas del Imperio, de quien tanto aquel como vosotros sois meros siervos. Vuestra misión es, de una manera o de otra, fabricar verosimilitud. Sin importaros la suerte del pueblo sirio, al que de este modo, lejos de proteger, contribuís a aniquilar (aún más intensa y brutalmente) durante los próximos años, como ya lo vienen siendo los afganos, los iraquíes y los libios en lo que llevamos de “Nuevo Siglo Americano”. ¿Qué extraño afán os anima a defender y promover tanta atrocidad?

Pero que nadie confunda escándalo con sorpresa. Esta no debiera caber en ninguna cabeza mínimamente informada. Que sepa, por ejemplo, quiénes son los miembros del Consejo de Administración de Prisa (el grupo empresarial al que pertenece vuestro diario), como ya documentó hace algo más de dos años el periodista –él sí– Pascual Serrano. Respetables ricachos de alto copete. Banqueros de Goldman Sachs, Santander, BBVA y la Caixa (alguno de ellos asesor y amigo de Sarkozy). Un Bilderberger que es en España la cara más conocida del periódico y de Prisa. El presidente de un par de empresas farmacéuticas en nuestro país (el recuerdo de cómo en 2009 alentabais el pánico a la gripe A resulta inevitable; ver también 1 y 2). El presidente de la Metro-Goldwyn-Mayer (¿tal vez porque de montar películas se trata?), a su vez mecenas del “Partido Republicano” estadounidense (sic). En los currículos aparecen además conexiones con el inmoral especulador George Soros, ya hace tiempo metido a “activista” para desgracia de tantos pueblos del planeta. Y con think tanks reaccionarios como el Club de Roma y el Club de Madrid. Vínculos, incluso, con la jerarquía de la Iglesia Católica Romana (pero que seguramente no basten para explicar vuestra actual deriva papista, sobre la que algún día tenemos que hablar).

La presencia de tres estadounidenses entre los miembros del Consejo recuerda que dos de ellos son los fundadores de Liberty Acquisitions Holding, compañía norteamericana que posee la mayoría absoluta de las acciones de Prisa.

Con estos datos, ¿quién podría extrañarse de que El País haya acabado siendo, en lo esencial, el órgano más reaccionario y belicista del Sistema en España? Un halcón entre los halcones, en un ámbito –el del Gran Poder Terrenal– en el que ya apenas quedan palomas.

Concluyamos. Cuando, con vuestro estimable concurso, Siria e Irán sean abatidos, se implicará que Rusia y China han cedido en su empeño por contener al Imperio que quiere someter a todo el planeta. Los gobiernos disidentes de Iberoamérica no tardarán en caer después. A partir de ahí, por decirlo en términos popperianos, el mundo quedará cerrado. En los propios países occidentales, donde ya vemos una tiranía incipiente, esta se hará mucho más franca y descarada. Ya no habrá países con los que comparar “positivamente” los nuestros. Ya no habrá donde huir. Por eso decía al principio que en Siria e Irán se ubica actualmente el principal frente de batalla por nuestras libertades. Y por eso es preciso ayudar a esos pueblos desmontando las mentiras genocidas del Sistema-Imperio. ¡Ni siquiera los terribles efectos, ya evidentes, de la “crisis” económica en países como Grecia y España serán comparables a lo que entonces vendrá!

Pero si eso, a vosotros, responsables de un periódico “progresista”, no os dice nada; si la libertad y la democracia genuinas, de las que siempre os proclamasteis abanderados, en realidad nada significan para vosotros…, dejad que al menos sea algo todavía más importante, el respeto a la vida humana, lo que os haga reflexionar. De sobra sabéis que estáis poniendo en juego el porvenir vital de millones y millones de personas (sirios, iraníes...) con vuestra metódica siembra de calumnias guerreristas. Preguntaos qué ganáis realmente con eso, en particular quienes aún no os habéis rendido del todo a los encantos del Dinero y del Poder. Quienes os limitáis a la “obediencia debida”, al precio de sacrificar vuestra noble profesión y, lo que es mucho más grave, vuestras conciencias.

Dejadme pediros que, por amor a la humanidad, demostréis al fin sensibilidad moral y seáis valientes. ¡Rebelaos!

Última hora: En el momento de cerrar la edición de este artículo, compruebo que ahora encabeza vuestra portada el titular “Estados Unidos estudia bombardeos selectivos contra el Ejército sirio”. ¡Bravos, chic@s, lo estáis consiguiendo!

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

13 Abr 2013

De Chipre al fin del mundo pasando por el FMI

Escrito por: Cordura el 13 Abr 2013 - URL Permanente

Vivimos tiempos apasionantes. No a todas las generaciones que nos precedieron les fue dado vivir la transición hacia una tiranía global. Lo de Chipre de estas semanas, sin ser un gran acelerón histórico, supone un nuevo paso relevante hacia ese Nuevo Orden Mundial.

«Es irracional que los ahorradores mantengan su dinero en los bancos españoles»
(Wolfgang Münchau, Financial Times).

Con la explosión de Chipre se confirmó que los meses de calma en la Europa periférica solo eran el preludio de una nueva tempestad. Antes de que esa calma generase una visión optimista del futuro, el mazazo chipriota desencadenó una nueva oleada del pesimismo más crudo, nuevamente prefabricado por los maquiavelos que manejan el mundo a su antojo y construyen la realidad. Quedó demostrado que “2014”, el año fijado por tecnócratas y políticos para la ansiada recuperación, no era más que un nombre dado a la línea del horizonte. Del mismo modo que esta se aleja cuanto más te acercas, se asigna a la recuperación económica una fecha que podrán ir reemplazando a discreción (por “2015”, “2016”, “2017”…).

Se sentaba así la base “realista” (si las perspectivas vuelven a ser negras, algo habrá que hacer) para las nuevas exigencias destructivas. Estas no tardaron en volver a hacerse patentes sobre España. Hace escasos días los medios informaron acerca de las órdenes de Bruselas (léase, de la Troika) para proceder a más “reformas” urgentes. Primero sonaron las presiones de Durao Barroso, el presidente de la Comisión Europea y anfitrión, años atrás, de “Los Azores” que emprendieron la metódica destrucción de Irak. Al día siguiente, las del comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. Exigen, por ejemplo, más recortes en los derechos laborales, nuevas subidas de impuestos y otro “pensionazo”. Y lo quieren ya. De hecho, se espera que el 26 de este mes el dócil Rajoy –aunque a la vez algo remiso por puro cálculo electoral– anuncie el paquete.

Casi al mismo tiempo llegaban los últimos datos sobre el desplome de la producción industrial en España: un 8,5% en el mes de febrero. Por si quedaran dudas de que “algo habrá que hacer”…

Así es como la realidad se sigue acomodando a las directrices del FMI, ministerio de Economía de un Gobierno Mundial cada vez más visible. Recordemos, por ejemplo, que este organismo lleva tiempo reclamando una subida adicional del IVA, insatisfecho con las que ya elevaron el tipo máximo al 18 y al 21% sucesivamente. Algo similar venía ocurriendo con las pensiones, por limitarnos a otro ejemplo.


Chipre en la diana

Hace unas semanas estallaba la noticia: anuncio del corralito chipriota y de la confiscación de parte de sus fondos a los depositantes ricos y pobres de varias entidades bancarias. Ambas medidas suponían un verdadero salto cualitativo en la “crisis económica” europea. La primera violaba un principio básico de la UE, la libre movilidad de capitales. La segunda era, con todo, aún más llamativa: de repente saltaba por los aires la seguridad oficialmente provista, en toda la Zona Euro, por la garantía de los depósitos de hasta cien mil euros.

Diseñada por los poderes internacionales que suelen resumirse en la llamada Troika, esta medida finalmente no llegó a concretarse tal cual. Como ocurre a menudo en el juego de los políticos, el anuncio inicial seguramente tenía no poco de globo sonda, en el marco de los experimentos con la realidad (tanto dialécticos como materiales) que tanto le gustan al Sistema en los últimos tiempos. La formulación inicial de la medida era una manera de probar reacciones, que ciertamente fueron muy adversas y “obligaron” a modificarla. Pero el mensaje sobre las torvas intenciones de quienes manejan Europa quedó claro para todos aquellos que no se dejan (auto)engañar: el Poder Global está dispuesto a saltarse, a la primera ocasión, las propias normas que él mismo establece. Es, de paso, una manera de ir preparando al personal. La inseguridad creada con ello hace añicos cualquier remanente de confianza en la llamada “construcción europea”.

Pero un mínimo análisis, como el que aquí nos proponemos siquiera a modo de tentativa, revela otros detalles de importancia y no menos alarmantes.


Principios de usar y tirar

La razón usada para dedicar miles de millones de dinero público a “rescatar” bancos, en particular los grandes, apelaba a salvaguardar los depósitos de la gente. De este modo, el conjunto del pueblo (no solo, como suele decirse, los “contribuyentes”, lo que ya sería mucho) soportaba el coste de “sanear” una entidad bancaria –caso de Bankia–, aunque no todos tuviéramos dinero en ella. A esto se lo llama(ba), con justicia, “socializar las pérdidas”. O sea, una forma de robar al conjunto de la sociedad para auxiliar a una empresa privada arruinada.

Ahora, súbitamente, esa razón ha cambiado. Según Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, «sacar el riesgo del sistema financiero y hacerlo caer sobre las espaldas de los contribuyentes —tal y como ha sucedido hasta la fecha con Irlanda y con España— no es la aproximación correcta». La pregunta inmediata es, entonces, a qué esperan para devolver ese dinero a los “contribuyentes” irlandeses, españoles y del resto de Europa.

Pero no parece que tengan tan buenas intenciones. El propio Dijsselbloem, en el marco de un nuevo globo sonda, anunció que la “solución” aplicada a Chipre puede ser válida en el futuro para otros países, lo que supondrá más golpes económicos a la ciudadanía (?) europea, en principio la “periférica”. Tras algún posterior desmentido (más o menos parcial), la propia Comisión Europea reconoció que ese es el plan. Así pues, se ha empezado a consagrar un principio opuesto al que se venía utilizando: los depósitos dejan de ser “sagrados” y los depositantes (de momento, dicen, solo los de más de cien mil euros) son tratados como los accionistas –y otros inversores– de las entidades bancarias en crisis.

Vamos a tratar de ver más gráficamente lo que implica este (aparente) cambio de lógica:

Lógica A: “Tenemos una crisis económica grave que, entre otras cosas, afecta a la solvencia de la banca. No se puede consentir que los bancos se vengan abajo porque entonces peligrarían los depósitos de millones de ahorradores. Así pues, financiemos con dinero de todos el rescate de las entidades afectadas, de manera que se diluya el perjuicio económico.”

Una excusa falaz. Primero, por la mencionada socialización de pérdidas que implica, máxime cuando se puede hacer pagar a los dueños –empezando por los opulentos banqueros, principales responsables de la mala gestión– y cuando apenas se atajan las enormes bolsas de fraude fiscal (en muchos casos, refugiadas en “paraísos” de esa índole por los propios bancos afectados). Segundo, porque, como implica dicha socialización de pérdidas, los fondos para ese “rescate” se detraen de un erario común, restándolos de partidas socialmente básicas como las más típicas del estado del bienestar: sanidad, educación…

Lógica B: “Lo verdaderamente correcto es que quienes paguen los rescates bancarios sean las personas más directamente relacionadas con los propios bancos, por ser las que han confiado en ellos, con el riesgo consiguiente. Esto incluye a los ahorradores, en particular a los que tienen los depósitos más voluminosos.”

Esta opción es (aún) más acorde con la ideología “neoliberal”, sobre todo con sus escuelas teóricas. Por eso tiene sentido que haya encontrado el aplauso de conspicuos portavoces de la misma. Sostienen que, frente a la socialización de las pérdidas de un banco, es más justo “privatizarlas” (¡como si no fueran privadas ya!); es decir, que sea el propio ámbito interno de la banca afectada la que peche con las pérdidas y la recapitalización de la entidad.

En principio, esta “solución” suena bien, pero en realidad no es menos falaz. Primero, porque no es una verdadera alternativa de facto a la lógica A, sino que podría acumularse a ella: como ya hemos visto, no parece que la lógica B vaya a aplicarse con “efecto retroactivo”. Esto significa que muchas personas pueden pagar por ambas (p. ej., como “contribuyentes” que ya lo hicieron antes y como ahorradores si a partir de ahora se ven afectados por las medidas contra los depósitos).

Pero es que además hay un grave “error” conceptual aquí, dada la naturaleza del bien (dinero) con que comercia la banca. Por decirlo escuetamente, no se puede equiparar el dinero de un accionista (propietario en cuanto tal) con el de un ahorrador. El primero es claramente capital de la compañía, no así el segundo. A este se le considera contablemente “pasivo”, pero sin duda es de otra índole (ajena, no propia), y hasta esa misma denominación resulta problemática.

Los ahorradores son, sencillamente, los clientes de la empresa llamada banco. Jamás se pueden equiparar a los accionistas por el hecho de que ambos tengan dinero en ella. Son dineros distintos. El de los primeros es la propia mercancía con que se transa, mientras que el de los segundos –aunque las acciones sean negociables– es esencialmente la base o prerrequisito para que el negocio pueda ponerse en marcha o crecer; es decir, el capital.

La trampa está, por tanto, en hacernos creer que, como en ambos casos se trata de “dinero en el banco”, accionistas y clientes pueden entrar por igual en el “saco” de los acreedores y, por tanto, es exigible que se responsabilicen igualmente de las pérdidas. Pero esto es como si al venirse abajo una compañía propietaria de garajes públicos, se quedasen con tu coche (o con el volante, un par de ruedas…) en caso de que tuvieras la desgracia de tenerlo allí guardado. O si por quebrar la peluquería a la que asiste Doña María, esta señora tuviera que quedarse calva. Por supuesto, usamos ejemplos y, como tales, aproximados. Pero se trata en los tres casos de empresas de servicios y no es difícil comprender que el dinero de los ahorradores es a los bancos lo que el vehículo es a los parkings y las cabelleras a las peluquerías.


Lo quieren todo

Resulta particularmente lamentable que se equipare a un ahorrador con un especulador o incluso con un inversor. ¡No es lo mismo ahorrar, poco o mucho, que invertir o especular!, ni siquiera cuando se obtiene un interés a cambio (con esto tampoco estamos afirmando que todo accionista –ni que todo bonista o inversor– sea un especulador). Pero en la práctica se los está equiparando. ¿Por qué estas semanas, en relación con el ataque a Chipre, ciertos medios tienden a hablar de “depositantes” con preferencia sobre “ahorradores”?

El hecho es que robar a los ahorradores sigue siendo recapitalización externa, no interna, respecto a la empresa (bancaria) en cuestión. Sigue tratándose de una socialización de las pérdidas (con un ámbito más restringido, pero no por ello menos cierta). Esto, aunque lo disfracen, es lo que vienen bendiciendo tanto los “liberales” ortodoxos como el respetable gurú Juan Ramón Rallo (de quien ya hemos citado antes), cuanto el influyente diario El País, viejo emblema de la progresía, que en su editorial “Sembradores de miedo” afirmaba: «Incluir sin más a los depósitos en la secuencia de activos responsables carece de sentido jurídico, porque un depósito difiere esencialmente de una inversión». En principio, un interesante reconocimiento de lo que aquí venimos diciendo. Pero el “sin más” ya nos preparaba para lo que se añadía tras el punto y seguido: «Por eso solo puede someterse al riesgo de pérdida en casos especialísimos, como el de Chipre.» ¿Solo la Troika siembra miedo? [Más chocante es que algunas voces de la izquierda real no hayan sido mucho más críticas con la experiencia chipriota, pese a sus sin duda rotundas discrepancias de fondo: ver.]

En este aspecto, y aunque no debiera sorprendernos demasiado, la incoherencia es realmente aún mayor entre los “liberales” como Rallo (versión “escuela austríaca”), que suelen oponerse al sistema bancario de reserva fraccional; es decir, a que se permita a los bancos mantener en sus arcas solo una fracción de los depósitos totales de sus clientes. Esa es la causa, llegadas las crisis, de los corralitos financieros, pero también lo es, en última instancia, de atropellos como el sufrido por los ahorradores chipriotas, finalmente solo aquellos con más de cien mil euros en sus cuentas. Si el banco no hubiera jugado con su dinero de la manera en que se lo permite el sistema de reserva fraccional, es obvio que no se habría llegado a la bancarrota presente.

Nos decían que garantizarían los depósitos en caso de crisis, pero quienes lo decían son los que ahora llegan con las “quitas” sobre esos ahorros. Los que deberían proteger al pueblo, y así se comprometieron, no solo no lo protegen sino que lo esquilman (de momento solo a una parte de él, pero no olvidemos el precedente en clave de intento más masivo).

Al pueblo se le vende la idea de que lo que pasa en Europa, y lo que viene sufriendo sobre todo la Europa periférica, es básicamente un problema económico de tipo nacionalista. “La Merkel” es la mala bestia que lo quiere todo para su país, no hay que darle más vueltas. Pero, aun cuando esa señora sea parte del problema, hay que estar muy ciegos para no ver que lo es solo en grado ejecutor (o sea, como criada –aunque con cierto caché– de instancias superiores a ella). Desde luego, el plan para asegurar la destrucción de las economías no parte de Alemania, aunque de momento este país se beneficie relativamente de él a escala macroeconómica (y microeconómica en el caso de sus grandes bancos).

La Troika tiene tres patas siniestras, pero la más feroz y poderosa es la del FMI, que por algo es el representante directo del Gobierno Mundial. Esa entidad, con la Troika o sin ella, es responsable en grado máximo de todo lo que está aconteciendo en Europa. Estuvo, pese a que luego se quisiera culpar en exclusiva al mediocre gobierno chipriota, detrás del plan inicial de robar a todos los ahorradores (ver 1, 2 y 3). Fue quien dictó el tope de deuda pública sobre el PIB (un 100%) que se impone a Chipre. Enseguida, una vez aplicada su “solución”, empezó a presionar públicamente para que ese gobierno despidiera a miles de funcionarios y rebajase sueldos públicos. Y ahora, al socaire de la crisis chipriota, aprovecha para seguir promoviendo la «unión bancaria» europea, como parte de sus planes globalistas. Las directrices del Fondo, ya lo venimos diciendo (y ver de nuevo), las acaban siguiendo escrupulosamente sus lacayos de la Europa muerta. Una Europa que se ha creído rica y poderosa antes de la “crisis”, pero que ya entonces era un continente cautivo del Imperio y, sobre todo, de la falta de unidad entre los pueblos que la componen.

Nos tienen atrapados, en realidad bajo un corralito permanente, aunque de momento, salvo el caso chipriota, solo latente. Ya llevan años enajenándonos derechos que antaño ellos mismos proclamaban intocables, y cada vez se atreverán con más, negándonos hasta el derecho a protestar (ver también). Tienen programada la destrucción del mundo tal cual lo conocemos, y está en sus manos decidir cuándo procederán a las próximas “quitas”, pero entretanto –y callamos– nos siguen quitando algo todavía más importante que el dinero y que el estado del bienestar: el estado de derecho. La libertad.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

22 Feb 2013

¿Un papa que abandona? (II/II): Un paso al frente

Escrito por: Cordura el 22 Feb 2013 - URL Permanente

Quizá en la renuncia papal (casi) nada es lo que parece... Tal vez solo sea el primer movimiento visible de una estrategia más compleja hacia el Gobierno Mundial de la Era Neorreligiosa... Acaso Joseph Ratzinger, aunque deje de ser papa, no se vaya del todo realmente...

Sugeríamos hace escasos días que el abandono papal ya estaba preparado. El mediático acontecimiento, aunque no necesariamente su protagonista, había sido previsto (legislado) treinta años atrás. El propio Benito 16 había expresado esa posibilidad en 2010. Añadíamos que la renuncia llegó seguida de “análisis” periodísticos sobre la supuesta debilidad política del papa, pero sin la menor prueba solvente de esta. Tampoco faltaron, ni faltarán, los panegíricos por su afán “limpiador” y regenerador de la Iglesia Católica Romana (véase este del creyente “crítico”, pero majete, José Manuel Vidal, que en su emotiva despedida a B16 llega a extremos como el de llamar a B16 «un Papa crucificado» que «acepta con gallardía la cruz del chivo expiatorio de la pederastia clerical sobre sus hombros ancianos»). Aunque en algún medio a Ratzinger se le quiera enfrentar, «por el control del dinero», con su secretario de Estado, Tarcisio Bertone, resulta que otro texto del mismo diario reconoce y documenta cómo el propio papa mantuvo a su número dos a toda costa.

Insistimos, pues, en que no existe evidencia alguna de que el viejo Panzerkardinal haya perdido jamás el control del aparato. Sus dotes como teólogo, su tan traída y llevada timidez, en absoluto están reñidas –lleva décadas demostrándolo– con su habilidad para guiar férreamente la nave administrativa vaticana en aspectos esenciales. Ni, por supuesto, con su capacidad de cálculo.

Joseph Ratzinger es un tipo muy listo. Como buen papa y buen curial de toda la vida. Nada más conocerse públicamente su renuncia a la “Santa” Silla, disciplinados obispos y religiosos de todas partes corrieron a saludar su “valiente” decisión. Así la calificó el obispo de Bilbao. Y el arzobispo de Tlalnepantla (México). Y el obispo de Talca (Chile). Y el arzobispo de Sevilla. Y los obispos de Míchigan. Y el boliviano de Oruro. Y el cardenal, también mexicano, Norberto Rivera. Y el ex portavoz vaticano Joaquín Navarro-Valls. Y el obispo de Orlando (Florida). Y al menos varios de Texas. Y los costarricenses. Y el cardenal Cañizares. Y... Y... Y... En muchos de esos casos, hablando también de la “humildad” y la “falta de egoísmo” implicadas en tal decisión.

De haber habido una consigna, quizá la coincidencia no habría sido mayor... Pero, ¿por qué “valiente”? Cuando hace falta valor es porque se enfrenta un peligro o una amenaza u oposición serias. Ya hemos visto que no existen elementos de juicio para pensar así respecto al entorno del papa. ¿Se subraya solo la valentía de haber renunciado a un puesto tan destacado y habitualmente vitalicio? Tal referencia implica dejar mal a los papas anteriores, en particular a Wojtyla (que, mucho peor de salud, resistió dramáticamente hasta el final). Incluso quizá al propio Ratzinger, pues podría entenderse que tuvo que luchar contra su propio afán de poder y de perpetuarse...

Tanta afirmación de “valentía” y virtudes morales, suscrita también por muchos cronistas y comentaristas (católicos o no), y avalada por “críticos” como Estulin y Frattini, tiene por efecto subliminal presentar a Ratzinger como una víctima de las intrigas de la Curia y de otros poderes relacionados con el Vaticano. ¿Se trata de un efecto buscado también por la supuesta víctima?

Él subrayó que se iba libremente, cumpliendo así el requisito canónico. Pero en una comparecencia posterior advirtió sobre la necesidad de que se abandone el “egoísmo” en la ICR. Los cronistas contaron que llamaba a la “renovación” y que volvía a «arremeter duramente contra el poder» (?), lo que sería una «clara referencia a las luchas de poder que se libran en la cúpula de la jerarquía católica». Desde luego, el complemento interpretativo de los grandes medios le viene de perlas al Vaticano.

Si nos atenemos a las propias palabras del papa –que es probable previesen de antemano dicha ayuda periodística–, la traducción que parece imponerse es: “Yo puedo hablar contra el egoísmo y el afán de poder porque con mi retirada estoy dando ejemplo.” Es decir, algo ideal para contribuir a represtigiar ante propios y extraños a una institución, y a un personaje (el propio B16), que arrastran tanto lastre (in)moral. Quizá en vista de ello resulte menos sorprendente encontrar, incluso en el campo alternativo, verdaderas apologías del papa, como esa de Rebelión titulada “Los teólogos no tienen vocación de poder”.

Por si todo ello no bastara, la humildad papal quedó reforzada cuando poco después se supo, a través de su biógrafo, que Ratzinger ha declarado: «Ya no se puede esperar mucho más de mí. Soy un hombre anciano. Las fuerzas me abandonan. Creo que basta con lo que hice hasta ahora.» Parecen las palabras de alguien que anuncia, incluso pide, retirarse tranquilamente para, acaso, afrontar la muerte en breve plazo. Pero esa apariencia, en alguien tan calculador, quizá no debiera dejarnos satisfechos.


La importancia política de Joseph Ratzinger

Al observador atento debiera llamarle la atención un dato de estos días posteriores a la renuncia papal: las reacciones a la misma han ignorado la dimensión política del personaje (algo que le encantará a este). Se le ha reducido a poco más que un administrador de la Curia, y encima bastante malo (su presunto idealismo haría de él alguien poco “práctico”); o, en el mejor de los casos, a un impulsor de cambios dentro de la ICR (en línea neotridentina a la vez que hacia unas mayores cotas de moralidad y transparencia). En todo esto late una concepción errónea, fundada en una vasta ignorancia, acerca de la naturaleza de la propia Iglesia Romana. No se acaba de comprender que estamos ante una entidad de carácter religioso pero, sobre todo, político. Y que, por supuesto, políticos son sus dirigentes; con mayor razón, el supremo. Pero, además, los tentáculos mediáticos del Vaticano, que van mucho más allá de los medios más obviamente afines, consiguen que la atención se fije en el presente y se olvide el pasado, incluso el todavía muy reciente. O que el énfasis en el primero permita una reinterpretación del segundo (ejemplo de ello es el ya mencionado panegírico de Vidal).

La propia naturaleza de esa entidad abona la confusión (por no decir que esta es su esencia). Experta en mezclar sistemáticamente lo religioso y lo político, lo público y lo privado, lo “temporal” y lo “espiritual”..., lo más noble y lo más inmoral, la ICR suscita un grado de desconcierto seguramente sin parangón, máxime por ser tan longeva (pero en absoluto trasnochada). Camaleónica, sinuosa, subrepticia, adicta al principio de sí contradicción, ha hecho del disfraz su rasgo más característico junto con el sagrado fin al que sirve aquel: el de acaparar Poder. El Gran Tapado es el mejor disfrazado, el que mejor tapa su Poder. Así, hasta críticos sinceros llegan a creerle débil. En este modesto blog hemos aludido no pocas veces a él, destapándolo en mayor o menor medida. Y hemos anticipado (ver p. ej. 1 y 2) que en los tiempos actuales tiende él mismo a destaparse cada vez más. Conviene tener esto muy en cuenta cuando se analizan los presentes acontecimientos vaticanos. Aún más si aceptamos que nos hemos adentrado en la Era Neorreligiosa, para la cual la ICR se encuentra muy bien preparada.

El descuido de esa dimensión política es tanto más grave en países como el nuestro, que han padecido la reiterada intrusión de Benedicto y sus huestes en los últimos años (fieles a una ancestral tradición, por lo demás). Siempre, claro, con su estilo confuso y solapado para evitar desenmascararse. Ahí queda el recuerdo de las teleapariciones del papa en la Plaza de Colón, o de sus amables visitas a nuestro país (con auténticos hitos en la siembra de cizaña y en la exhibición de papolatría). Toda una presión de alto nivel sumada a la de sus representantes patrios. Dejando seriamente condicionada la política española y reforzados los privilegios de la ICR.

En la esfera internacional y global, aunque no tan viajero como su predecesor, el papel de B16 no ha sido menos relevante. Recordemos que este gran político fue aupado al frente del Vaticano, cuyos hilos él mismo ya movía, a los pocos días de la adoración tripresidencial que tributó el Imperio al cadáver de Wojtyla. «Ese gesto –advertíamos– no implicaba sólo gratitud hacia el papa muerto, sino también compromiso con su sucesor.» Aunque usando el cuentagotas, las intervenciones visibles del todavía papa actual supieron estar por su parte a la altura de ese compromiso: de ahí su nada pacífica conferencia en Ratisbona alimentando la islamofobia; sus oportunas declaraciones reflejando “preocupación” por la «amenaza nuclear» en momentos en que el Imperio la señalaba en relación con Irán; sus excelentes relaciones con egregios genocidas que parecen sentirse magnetizados por él; o, lo más relevante, su “patita” mostrada para invocar la necesidad de un gobierno mundial –no ajeno a la propia autoridad papal– con la excusa de la crisis económica (ver también 1).

Su identidad con el Occidente atlantista en las grandes líneas de la política internacional parece absoluta. De ahí su actitud habitualmente acrítica respecto a las guerras “humanitarias” y a la “crisis” económica programada por la Elite Global del Sistema-Imperio. Una complicidad y un silencio que naturalmente no son gratis. El papado está bien situado ante los retos globales que, caos mediante, él mismo viene contribuyendo a crear.


¿Qué cabe esperar a partir de ahora?

Todo está mucho más medido y calculado de lo que nos dan a entender. Es la manera de actuar de Ratzinger y tiene sobrada experiencia. Él mismo dirigió todo el proceso del cónclave que, tras la muerte de Juan Pablo II, le acabó eligiendo como papa. Tampoco tendría nada de raro que ya estuviera designado el sucesor.

Durante el reinado de B16 se ha asistido a todo un récord en la “creación” de cardenales (90 en menos de ocho años; proporcionalmente, quizá como ningún otro papa). De los 117 cardenales que elegirán al nuevo jefe supremo, 67 han sido nombrados por él (los 50 restantes, por su compañero Juan Pablo II).

Sobre estas bases, no parece descartable que la renuncia de Ratzinger solo sea parte de una jugada maestra de mayor alcance. Toda ella al servicio, no tanto suyo (aunque seguramente él disfrute jugándola), como de su querida ICR. En esa institución se subordina todo, empezando por las personas (jerarcas también), al sacrosanto afán de poder. Si es necesario, con sacrificio personal incluido. Esto llega en ella a un grado desconocido en cualquier otra entidad de poder. De ahí su éxito diferencial.

El pronto ex papa es un anciano achacoso, pero, si nos atenemos a los datos disponibles, no sufre problemas perentorios de salud. Se le ha visto bien en sus últimas apariciones públicas. Parece conservar en lo básico sus facultades mentales. Cuesta mucho creer que en el convento de monjas del Vaticano donde vivirá la última etapa de su vida, se vaya a limitar a rezar. El próximo papa no será un muñeco de Joseph Ratzinger mientras dure este, pero sus comienzos y estrategias seguramente vendrán marcados por su antecesor en el cargo. También su perfil, puede que hasta su nombre y apellidos.

En algún momento, quizá incluso antes de liderar la ICR, Ratzinger se dio cuenta de que él no sería un papa definitivo. La edad ya le desbordaba y carecía del carisma suficiente. No quiso, por supuesto, perderse la gloria de asumir el papado, pero tampoco renunció con ello a un legado de mayor enjundia todavía. Sería un papa de transición sí, pero no una transición cualquiera. ¿Por qué iba a limitarse a ser cerebro en dos reinados pudiendo serlo en tres? Máxime si el tercero se le aparecía con tantas expectativas...

Estas semanas, los medios nos venden una imagen mítica de un papa que renuncia tras llegar a sentirse asfixiado por un ambiente demasiado hostil (y/o demasiado procaz, según las variantes más sensacionalistas). El cuadro de un hombre de fuertes convicciones y humildad genuina que prefiere la paz de un convento de clausura a la atmósfera enrarecida de la Curia, las altas finanzas y la alta política. Para mayor aderezo de la novela heroico-victimista, nos hablan de intrigas, masones y puñaladas traperas contra el “revolucionario limpiador”. Pero no dicen la verdad, pues, aparte de especular y exagerar sin apenas fundamento, omiten mencionar responsabilidades –incluso propias– que B16 nunca ha depurado.

¿Cómo será el nuevo papa? Habrá de estar adaptado a lo que Ratzinger llamó ya hace años la “era neopagana” (amor al dinero, placer, poder... pero también sed de Dios). Y, más específicamente, al momento actual de la historia que los Poderes Terrenales (con el propio papado, sobre todo entre bastidores) han venido modelando. Un momento caracterizado por el Caos creciente y programado. En el cual la neorreligiosidad será cada vez más determinante.

Lo de menos es que el nuevo líder sea italiano, negro o latinoamericano. Si se le prevé definitivo, habrá de ser alguien muy dinámico, incluso juvenil, que despierte ilusión en un mundo angustiado por la “crisis” y las guerras. Para lo cual convendrá que, además, irradie pureza –que no tenga la cara de malo de B16– después de tantos años salpicados por desórdenes financieros y escándalos de pederastia en el ámbito de la ICR; y fuera de este, por una confabulación para destruir la economía mundial a la par que en todas partes medran los corruptos y oportunistas.

Señaladamente, en España, laboratorio “privilegiado”, país en vanguardia de lo que viene. Ahí tenemos a sus dos principales diarios, mano a mano, erosionando lo poco que queda de “Régimen”: hoy Bárcenas, mañana Urdangarín, pasado otra vez Bárcenas, al día siguiente Corinna... Se impone un reajuste de la realidad nacional de acuerdo con el Sistema-Imperio. El campo de pruebas español seguro que aporta datos interesantes para posteriores experiencias, cada vez más globales.


Conclusiones

La renuncia de B16 es síntoma de que hay serios “movimientos telúricos” por detrás del escenario. De que se avecinan horas decisivas y el Vaticano quiere estar en primera línea para afrontarlas (léase, subordinarlas a sus intereses). Ahora seguramente los acontecimientos se precipiten, y no solo porque pronto habrá un nuevo papa. Inevitablemente, parte de ellos se nos escapan. Llaman la atención las prisas del propio Benedicto por celebrar el cónclave, adelantándolo si es preciso. La excusa aducida, un tanto pobre, sería evitar las “quinielas” sobre los candidatos a sucederle.

Mientras, y pese a todo, llevamos un tiempo de calma chicha. La prima de riesgo, bastante templada. La guerra contra Siria, igual de sanguinaria pero metida en un impasse porque las potencias díscolas siguen sin ceder y el Imperio aguarda al momento más propicio para dar el zarpazo decisivo.

Por supuesto, los gerifaltes políticos todavía fingen (también habrá algunos sinceros) que desean superar la “crisis”. Pero el plan de los de Arriba, cuyos más visibles representantes son los del FMI, sigue siendo destrozarlo todo.

Es probable que Ratzinger aún pueda contemplar todo esto, o buena parte de ello. Pero no lo es tanto que se limite a ser espectador. En el fondo, más que un paso atrás, con su renuncia estaría dando un paso al frente. Sea como fuere, su Vaticano ya está aggiornato otra vez para lo que se (nos) viene encima: el Nuevo Orden Mundial que será impuesto con la excusa del Caos que llevan tiempo sembrando.

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

17 Feb 2013

¿Un papa que abandona? (I/II): Desmontando panegíricos

Escrito por: Cordura el 17 Feb 2013 - URL Permanente

Si un papa anciano y enfermo –el anterior– aguanta hasta el final en medio de una dura agonía, se le trata de mártir heroico. Si otro papa anciano y enfermo –el actual– renuncia invocando falta de fortaleza física, se le llama valiente y honrado. ¿Qué tiene esa institución para salir siempre bien parada? ¿Por qué abandona Benito 16? ¿Y qué nos espera a partir de ahora?

«Porque vino Juan que no comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio." Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: "Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores." Pero la sabiduría se justifica por sus hechos» (Jesús de Nazaret).

¿Que un papa renuncia al puesto? Qué raro... No se ajusta a la tradición histórica. Los precedentes apenas existen y en su mayoría se asemejan bastante a destituciones de facto. Solo Celestino V, el ermitaño que accedió al solio por llenar un vacío que ya duraba dos años, renunció al parecer libremente a los cinco meses de ocupar el cargo (ver p. ej. el Diccionario de los papas de César Vidal). No se trataba, por supuesto, de alguien previamente poderoso ni con influencia en la Curia.

El máximo jerarca vaticano alcanza ese grado tras la invocación cardenalicia al Espíritu Santo. A partir de ahí, su potestad es internamente reconocida como suprema. Pero la influencia y el poder externos también son conocidos, aunque no siempre bien valorados. Un bocado demasiado apetitoso para que almas ambiciosas renuncien a él.


Una renuncia preparada con tiempo

Nuestro mayor respeto hacia Joseph Ratzinger en cuanto persona. Hermano nuestro, a fin de cuentas, por nuestra común condición humana. Aquejado, sin duda, por problemas de salud en buena parte asociados a su ancianidad. Los cuales harían más fácil entender que cualquiera dejase un cargo como el suyo... Salvo si recordamos que el suyo es el de papa. Y que los papas suelen morir con la tiara puesta.

Parece que llevaba tiempo preparando el terreno. En un libro suyo de 2010 advertía que «si el Papa se da cuenta claramente de que ya no es física, psicológica y espiritualmente capaz de manejar los deberes de su cargo, entonces tiene el derecho, y bajo ciertas circunstancias la obligación, de renunciar». Palabras similares a las que usó para expresar su renuncia hace una semana, cuando aludió a su «incapacidad para cumplir adecuadamente el ministerio» debido al deterioro de su «fortaleza», en particular «la del cuerpo».

Hay, sin embargo, otro hecho que llama la atención. Hace ahora treinta años que fue reformado el Código de Derecho Canónico (promulgado el 25 de enero de 1983). Reinaba entonces Juan Pablo II. Para entonces Ratzinger llevaba más de un año como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (la moderna “Santa Inquisición”). Mencionamos esto porque el nuevo Código, por primera vez, recoge la posibilidad de que un papa abandone el puesto: «Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie.» No sería el entonces papa, Wojtyla, quien pusiese en práctica esa opción (sabemos que la suya fue la opuesta). En aquel tiempo, no habría muchos que sospecharan que lo haría su sucesor, segundo de Juan Pablo II durante buena parte del reinado de este.


Especulaciones engañosas sobre los motivos del abandono

Los anteriores son datos interesantes. Por otra parte, pese a las especulaciones de los últimos días (o a otras que se remontan más atrás), no parece que estemos ante un papa políticamente débil, ni en el ámbito interno ni en el externo al Vaticano. Se habla mucho de los obstáculos que habría venido encontrando B16 en su supuesta lucha por la transparencia en los asuntos económicos vaticanos (ver p. ej.). Como «un pastor rodeado de lobos feroces», lo describe algún medio. El periodista Eric Frattini publicó el año pasado un libro, Los cuervos del Vaticano, que ofrecía la típica imagen de un papa rehén de las luchas intestinas de la Curia. Además se recuerda, una y otra vez, que B16 se habría empeñado en resolver al fin los escándalos de pederastia en el seno de la ICR. Con tal misión, llegó a afirmar que «las víctimas son nuestra prioridad». Afrontar ese problema le habría ocasionado cuando menos un importante desgaste personal.

Se nos pinta así a un Ratzinger que encarnaría a una especie de solitario luchador ante el peligro; incluso a un “Robin Hood de los papas”, defensor de la justicia y de los oprimidos. «Ha sido un Papa revolucionario y limpiador», afirma Frattini a raíz de la renuncia papal. No parece un aserto muy serio, viniendo de alguien que parece haber estudiado de cerca el presente y el pasado del Vaticano (véase su interesante libro La Santa Alianza, cinco siglos de espionaje vaticano). La imagen cuadra poco con la trayectoria conocida del personaje. Da a entender que, en sus siete años de reinado, B16 ha procurado arreglar cosas que otros antes no enfrentaron. El problema es que Ratzinger era uno de esos otros.

Recordemos que el todavía papa es desde hace no pocas décadas un hombre destacado de la ICR. Ya tuvo un papel activo en el Concilio Vaticano II (años sesenta). En 1977 fue nombrado cardenal por Pablo VI. En 1981, como hemos indicado, Juan Pablo II le designó “Gran Inquisidor” (cargo que ocuparía hasta 2005, cuando ascendió a “Romano Pontífice”). Luego le encargó la elaboración del Nuevo Catecismo, misión que cumplió entre 1986 y 1992. Suya es también la extensa declaración Dominus Iesus (2000), en la que con lenguaje estudiadamente “ecuménico” (?) se reafirma la tradicional doctrina romanista de que la ICR es la “única Iglesia de Cristo” en sentido estricto y se condena el relativismo tal como lo entiende esa entidad político-religiosa.

No hablamos de tareas triviales. Durante casi 24 años, Ratzinger fue percibido como el número dos del Vaticano. No es inusual que se afirme que él y Wojtyla eran «almas gemelas» (ver 1 y 2), e incluso ver al primero como “cerebro” del reinado del segundo (1, 2 y 3). Alguien así es difícilmente asimilable a esta afirmación que encontramos en una sinopsis del citado libro de Frattini: «No sabía entonces [al ser elegido papa] que, al igual que sus predecesores, iba a encontrarse con un hueso duro de roer: el IOR (Instituto para las Obras de Religión) o Banco Vaticano.» Se trataba más bien de un estrecho conocedor de los entresijos de la Curia Romana, en la que su Congregación para la Doctrina de la Fe ocupa un lugar prominente. Era un personaje que controlaba el aparato. Eso incluye, sin duda (es inconcebible lo contrario), estar al tanto de las enormes irregularidades asociadas a las finanzas vaticanas. Recordemos que además estas vienen de lejos y que, como documentó David Yallop en su libro En el nombre de Dios, le costaron la vida a Juan Pablo I, tras lo cual nunca se ha procedido a una limpieza a fondo dentro del Vaticano. Todo lo cual es imposible que no lo tuviera en cuenta B16 desde el comienzo de su reinado (desde mucho antes, en realidad).

Pero es que además quienes presentan a Ratzinger como ese “Robin Hood” no aducen nada concreto que haya hecho y que sea realmente revolucionario. Todo lo más, mencionan cuestiones menores como algún cambio de nombres al frente de la Banca Vaticana (¿poner a un directivo opusdeísta procedente del Banco Santander al frente del IOR, como hizo B16 en 2009, puede tranquilizar a quien espera que se acabe con el blanqueo de dinero?). Nada rompedor de verdad, como hubiera sido sacar todos los trapos sucios e investigar hasta el final todos los chanchullos ya denunciados de antiguo por Yallop y muchos otros. No ha habido nada ni remotamente comparable a eso. Más que de valentía, como han hablado tantos, ¿no se podría hablar como mínimo de cobardía? Máxime si al renunciar ni siquiera es capaz de proclamar que lo hace porque no le dejan otra opción.

Daniel Estulin, todo un “crítico” del Sistema (incluso del Vaticano), tampoco se ha quedado atrás a la hora de encomiar el gesto de renuncia papal. Atribuye esta a una «lucha a muerte entre la masonería y la fe católica» y añade que el Vaticano es «uno de los principales enemigos de algunas de las sociedades secretas más poderosas del mundo». Abona así la vieja idea victimista de que los masones odian a muerte a la ICR, tesis cultivada a menudo por los propios portavoces de esta (ver aquí un análisis basado en ejemplos aún recientes). Por supuesto, Estulin no ofrece la más mínima prueba de sus afirmaciones.

Al margen de ello, es conocido que la masonería vaticana constituye una de las corrientes de la Curia desde hace muchos años (otra, poderosa sobre todo desde Juan Pablo II, es el Opus Dei). El hecho está bien documentado en los libros de los “Discípulos de la Verdad” (etiqueta usada por autores que sin duda conocen esos ambientes por dentro) Mentiras y crímenes en el Vaticano y A la sombra del papa enfermo. Pero no sería tanto una corriente infiltrada como una tendencia perfectamente asimilada (o sea, que sus miembros serían tan vaticanos con todas las de la ley como los ajenos a la misma) y tenida en cuenta a la hora de llegar a consensos decisorios y electivos. De hecho, hay en tiempos cercanos antecedentes de dirigentes masones de la Curia vinculados al papa. Tal fue seguramente el caso del arzobispo y delincuente Marcinkus (ver 1, 2 y 3), por quien veló nada menos que el propio Wojtyla, el mismo que había nombrado al Opus “prelatura personal” suya.

No más creíble es la leyenda de B16 como “limpiador” de los escándalos de pederastia. Está sobradamente probado, pese a los esfuerzos censores de la ICR (reflejados p. ej. en la Wikipedia), que el propio Ratzinger, junto con JPII, se dedicó a encubrir tales casos, cumpliendo así el derecho canónico de la ICR. Especial interés tiene el artículo del filósofo y periodista italiano Paolo Flores d'Arcais, publicado hace escasos años, en el que resumía la responsabilidad de Wojtyla y Ratzinger en dicho encubrimiento, y además lo hacía citando (involuntarios) reconocimientos vaticanos (ver también). Una responsabilidad que requirió que Obama, el emperador, garantizase la inmunidad de B16 para que este no fuese llamado a declarar, al menos como testigo, por un tribunal estadounidense.


Primeras conclusiones

Con semejante currículum, B16 solo habría sido realmente “revolucionario y limpiador”, como lo pinta Frattini, si hubiera empezado por confesar sus propias culpas. Pero no lo hizo –¡aunque todavía está a tiempo!–, y tal omisión constituye la auténtica medida de su sinceridad en este asunto, así como una señal de hasta dónde está dispuesto a llegar el Vaticano en las reparaciones correspondientes (lo que no obsta para que se hayan pagado cuantiosas indemnizaciones, forzadas por la enorme magnitud adquirida por los escándalos). ¿De veras se ha priorizado a las víctimas?

Nuestras reflexiones previas delatan la superficialidad de muchos “análisis periodísticos” a la hora de enjuiciar a B16 en el ocaso de su reinado, así como al indagar en las claves de su renuncia al puesto. Esos textos parecen motivados más por una reverencia mal entendida que por el respeto a la verdad y la justicia. Aún hemos de ver, sin embargo, cuál puede ser la verdadera razón de la renuncia de Ratzinger. Lo haremos, Dios mediante, en la segunda y última parte de este artículo (donde habrá que hablar de la importancia de B16 en la política internacional de nuestros días; un factor sorprendentemente relegado –en el mejor de los casos– por los “análisis” susodichos).

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

20 Dic 2012

¿Qué fue del cristianismo? (I): Patética impostura

Escrito por: Cordura el 20 Dic 2012 - URL Permanente

Más de dos décadas con la globalización “neoliberal” arrasando, y el grueso del cristianismo nominal sigue de brazos cruzados (cuando no reforzándola activamente). Por eso, en medio de un mundo que se nos cae a pedacitos, y cuando ya tenemos encima la inevitable farsa navideña, no viene mal lanzar una mirada crítica a la cristiandad que la celebra. Se trata quizá de una tarea inexcusable para quien anhele recobrar el mensaje y la praxis auténticos.

«En el fondo no hubo más que un cristiano, y éste murió en la cruz.»
(Nietzsche, El Anticristo)

«¡Qué bello el cristianismo, si no fuera por los cristianos!»
(atribuida a Gandhi)

«Separados de mí, nada podéis hacer.»
(Jesús de Nazaret a sus discípulos)


«Queremos atraer a la gente... y vamos a probar cualquier cosa que podamos para lograrlo», cuentan que declara el predicador de una iglesia bautista de Carolina del Norte (ver también). Lo dice para justificar los cursos de uso de armas de fuego que imparten, con la finalidad indicada, en el ámbito de su feligresía. No es el único caso de recurso a clases de tiro con propósitos “misioneros” en ese país tan acostumbrado a bendecir la violencia.

Es una aberración pero tiene sentido si se conoce el trasfondo. Basta pensar en cómo, desde hace más de cuatro décadas, muchos cristianos (¿cristianos?) de Estados Unidos aplauden el sionismo criminal incluso en el fragor de sus masacres. En sus delirios (anti)bíblicos, consideran que los éxitos del estado de “Israel”, aunque impliquen exterminios de palestinos, aproximarán la segunda venida de Cristo. Esperan el regreso del Maestro del Amor alentando el odio y el derramamiento de sangre de aquellos a quienes debieran considerar sus hermanos (¿no se lo enseñó el propio Maestro?). “Israel Will Live Forever”, proclaman en tono fanático las huestes de la llamada Christian Coalition. Su influencia, que es la de ese país tan grande como degenerado, se deja ver en muchos otros supuestos seguidores de Jesús, como los que en las páginas electrónicas de Fuerza Latina Cristiana dejan infames comentarios antipalestinos.


Conspiración contra la esperanza

Pero es lógico... Son ya muchos siglos desoyendo las advertencias del Maestro y de sus más fieles seguidores. Por ejemplo, la que previene contra la comunión con las tinieblas, incluidos los poderes establecidos (ver también).

Que no son tontos y se aprovechan... A mayor sintonía de una creencia con el íntimo sentir y latir del pueblo, mayor es también su valor instrumental en manos del Poder. Este, agudo sabueso de cualquier medio útil de dominación, verá en ella el chollo de su vida. Así se entiende que hasta la filosofía más liberadora pueda devenir la más atroz caricatura de sí misma, quedando casi por entero irreconocible (por desgracia, solo casi, pues justo en esa confusión radica finalmente el éxito del fraude). Con la complicidad, claro está, de tantos que se dicen cristianos, no ya sin serlo, sino en muchos casos sin saber siquiera en qué consiste...

La historia de Occidente es la de una maravillosa fe y estilo de vida tempranamente adulterados para anular su capacidad emancipatoria. Es la crónica, nunca contada del todo, de una triunfante conspiración contra la esperanza. Decisiva fue en la victoria de la impostura la “conversión” del emperador Constantino. Pero no sin la complacencia en ella de tantos cristianos que de ese modo, con la excusa de evitarse nuevas persecuciones, dejaban de ser fieles al Maestro para seguir al Poder, pensando que así lo conseguían. Entonces empezó el orden curial como prolongación de un Imperio Romano que, en realidad, nunca dejó de ser (véanse los históricos imperios “sacros”, “romanos” y “germánicos”, que llegan hasta el austrohúngaro y acaban de algún modo condensados en un diminuto pero poderoso estado actual). Muchos siglos después de la trampa constantiniana y de la puntilla de Justiniano a toda disidencia, se alzaría en muchos países de Europa una Reforma que vino a traer un respiro, ya favorecido por el preludio renacentista. El fenómeno tuvo efectos incontestablemente positivos para el avance europeo en todos los aspectos. Sin embargo, aliada con la corrupción antropológica, también entonces la inercia del Poder acabaría arruinando el proyecto. Buena parte de los cristianos reformados harían piña con los gobiernos nacionales una vez más con la excusa de la supervivencia (¡qué pronto olvidaron el reino de la fe!), y así degeneró también el grueso de la Reforma. A la cristiandad sustentadora de servidumbres y absolutismos feudales le sucedería el (pseudo)protestantismo cómplice y legitimador de un capitalismo cada vez más salvaje (y cada vez más aliado con el romanismo heredero de la cristiandad previa).

Con todo esto, ¿es raro que el “cristianismo” haya alumbrado cruzadas, inquisiciones, apartheids y “destinos manifiestos”? ¿Nos ha de extrañar que, también hoy mismo, bendiga más o menos solapadamente la voracidad financiera y belicista, a costa de los valores más genuinamente cristianos? (Pero, ¿no es esta una burla a Cristo quizá comparable a la que sufrió por parte de sus torturadores romanos?).

En esas estamos, máxime después de que fracasaran los experimentos reales de las ideologías que en mayor o menor medida “secularizaron” el cristianismo (i.e., trataron de aprovechar su potencial revolucionario sin someterse a sus valores esenciales): liberalismo, socialismo, fascismo..., vástagos todos ellos, más o menos bastardos, del etos bíblico. Víctimas hoy de una corriente equívocamente llamada “neoliberal” que es, no obstante, incapaz de contentar a las masas populares. En razón de lo cual la Elite que la impulsa se verá obligada a recurrir –ya lo hace– de nuevo a los resortes religiosos. Es decir, a manipular otra vez el cristianismo en su provecho. Algo que será cada vez más visible en los “países cristianos”.

¿Países cristianos, decimos? ¡No cabe un oxímoron más descarado! Al menos, y eso parece no tener remedio, mientras se caractericen de facto por unos valores tan opuestos a los del Maestro de Nazaret, pues fundan su estabilidad como tales (y, por tanto, su esencia y aun su existencia) en la dominación humana sobre humanos.


Cristianismo de traje y corbata

Hace ya más de veinte años que empezó la fase irrestricta del capitalismo, ha pasado más de una década desde el brutalmente engañoso 11-S, llevamos ya un lustro de “crisis” económica para gozo y disfrute de la Elite Global... ¡y el grueso de los “cristianos” calla! Lejos de acudir al grito de los cada vez más numerosos dolientes, siguen con su pasiva inercia de siglos, evitando proferir una palabra más alta que otra, procurando no enfrentarse nunca con el Sistema-Imperio (“Somos gente de paz”, te explicarán) mientras dicen amén a sus guerras, comprenden las recetas para “salir de la crisis”, y cohonestan el odio prefabricado al infiel (vía islamofobia) o a los “demonios” de usar y tirar (Hamás, Gadafi, Asad...). En su burbuja burguesona o burguesita, muchos de ellos, los más furiosos, continúan maldiciendo al ateo y al “laicista” (a pesar de Romanos 2: 14-16) a la vez que se olvidan del pobre, del maltratado sin nombre, del afgano, del libio, del congoleño, del palestino... ¿Dónde quedó el clamor del profeta Isaías a «romper todo yugo»? ¿Dónde, las diatribas del apóstol Santiago contra los ricos injustos que roban «el jornal de los obreros» mientras viven «en deleites sobre la tierra»? ¿Dónde, las propias llamadas del Maestro a hacer nuestra la suerte del débil y a llevar adelante su programa profundamente liberador en todos los terrenos (ver también)?

Han dejado esa lucha, que apenas si se plantean, sobre las espaldas de los denostados “antisistema” (15-M en España, indignados griegos, Occupy Wall Street...), o de reductos inconformistas no menos “laicos” en cuyas exiguas manos quedan las causas más subversivas. ¡¡¡Más de veinte años sin haber dado testimonio!!! (Y eso, porque empezamos a contar desde la Caída del Muro...).

Son (¿somos?) gente de orden. Cristianos de traje y corbata capaces de avergonzar a Juan el Bautista y al propio Jesús. En el “mejor” de los casos, cristianistas más que cristianos. Que han (¿que hemos?) convertido la cruz en crucifijo, la fe en mercadería, y a Cristo en un idiota mansurrón (pero no el Mishkin de Dostoyevski). Cristianos ateos, como diría el teólogo Alaiz, que no se dan cuenta de cuánto podrían aprender de los ateos cristianos.

Pseudocristianos que ignoran (¿ignoramos?) que el cristianismo era para cambiar el mundo (ver 1 y 2). Y que su Fundador lo acabará haciendo con ellos o sin ellos.


Y aun así el Sol sigue brillando...

Antes de terminar, subrayemos un interesante fenómeno que podría hacer pensar a más de uno (en este caso, sobre todo del ámbito de los no creyentes). Esos chiflados de las armas de los que hablábamos al principio son noticia, incluso en medios laicos, precisamente porque su actitud choca con el cristianismo que profesan. Lo mismo cabe decir, aunque la prensa no lo resalte tanto, de la indiferencia o la molicie de ciertos ricachos cristianos, y de la brutalidad o el cinismo de gobernantes autodeclarados creyentes (Obama, Bush, Aznar, Rajoy, Blair, Merkel, De Cospedal, Ratzinger..., todos ellos profesan serlo). Aun al menos religioso –o quizás a él más que a nadie–, a poco que lo piense, le llamará la atención tamaño contraste entre conductas y creencias.

¿Qué tendrán las últimas –a quién– que sus más siniestros “representantes” no logran empañarlas del todo? ¿A qué se debe que, pese a tanta dejación e hipocresía acumuladas, todavía su espíritu proteste contra la incoherencia? ¿Cómo es posible, incluso, que aún podamos seguir hablando de incoherencia, en lugar de haber quedado sepultada la sola evidencia de esta bajo los escombros de tantísimas prácticas negadoras de la rectitud cristiana?

Siglos y siglos de destrozo del cristianismo a cargo de los “cristianos” no han logrado borrar del todo su esencia. No han conseguido que el Sol deje de brillar. A despecho del pésimo ejemplo, se mantiene el contraste entre Cristo y los “cristianos”... ¡Sigue vivo el Modelo! Debiera hacer reflexionar.

Merecerá la pena ahondar en este asunto en sucesivas entregas. Tanto para seguir exponiendo ese contraste, como para promover la recuperación de esa esencia y de esa coherencia hoy apenas perceptible...

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

Sobre este blog

Avatar de Cordura

El Blog de Cordura

Sobre el poder y el amor por la senda del Maestro.

ver perfil »

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):