22 Jun 2013

Repensar el 11-S (ReThink 9/11) ante el totalitarismo emergente

Escrito por: Cordura el 22 Jun 2013 - URL Permanente

Ya es hora de desterrar todas las teorías conspirativas absurdas. Como esa de que los amos del mundo son de raza “reptiliana”. O esa otra de que “Elvis está vivo”. O aquella, la peor, según la cual el 11-S fue obra de unos terroristas islámicos que burlaron a todo un Imperio.

«No participéis en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, sacadlas a la luz.»
(Pablo de Tarso)


ReThink911 aboga por que al fin todo el mundo conozca la verdad sobre los macroatentados de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono estadounidenses. Que llegue a ser de dominio público, por ejemplo, el que una tercera torre del WTC neoyorquino cayó en aquel día fatídico sin recibir el impacto de avión alguno. Y que se comprenda el verdadero propósito de esos bárbaros ataques en el marco del programa imperial de dominación del planeta.

Con tal fin, ReThink911 tiene prevista una masiva campaña publicitaria para septiembre del presente año en muchas de las grandes ciudades del mundo. Se trata de hacer al fin visible para todos la crítica a la versión oficial. Calles, carreteras, metro, autobuses…, en todas partes está previsto que luzcan carteles y pegatinas proclamando la verdad. Todo aquel que comprenda la importancia del asunto hará bien colaborando en la difusión y financiación de esta campaña. Se ha de recaudar lo necesario para materializar el proyecto. Aquí nos proponemos recordar brevemente por qué merece la pena.


Consecuencias del 11-S

Para comprender lo necesario que es conocer la verdad del 11-S, resulta de gran ayuda recordar sus terribles efectos históricos. He aquí los más relevantes:

–Guerras de agresión imperialista: Con la excusa de castigar a los responsables de los atentados, ya en 2001 se procedió a invadir ilegalmente Afganistán, país que sigue siendo metódicamente destrozado en nuestros días. Irak, Libia y Siria son otros tres países destruidos por el Sistema-Imperio (S-I), que en estos casos siempre invoca en mayor o menor grado relaciones de sus gobiernos con el “terrorismo”, sin duda en la estela del 11-S (como ya sabemos, otra víctima señalada por el S-I es Irán). Buena parte de las condenas morales de Núremberg tras el fin de la Segunda Guerra Mundial son ya papel mojado. Tanto las guerras de agresión y rapiña como las guerras “preventivas” y otros crímenes contra la humanidad se practican hoy en día con el mayor desparpajo. Lejos de recibir castigo alguno, sus responsables se autopremian con el Nobel de la Paz (recuérdese quiénes lo recibieron en 2009 y 2011).

–Brutales atentados adicionales: Con el objeto de mantener viva la llama inicial, la del 11-S, de entonces acá se han venido sucediendo extrañísimos atentados, o no menos llamativos amagos, en diversos lugares, destacando por su repercusión mediática los acaecidos en países occidentales. Madrid, Londres, Toulouse, Nueva York, Boston... han sido escenarios de casos más o menos masivos y sangrientos, en los que siempre han aparecido curiosas conexiones policiales o con los servicios secretos internos o las principales agencias internacionales de “seguridad”.

–Severos recortes de las libertades: En Estados Unidos, las leyes PATRIOT, NDAA, Comisiones Militares, entre otras, han restringido derechos ciudadanos básicos que antes se consideraban intocables. No importa que atenten contra la Constitución, pues cuentan con la connivencia de todos los poderes del estado. Principios como la presunción de inocencia o el hábeas corpus son sistemáticamente pisoteados ante la pasividad de la mayoría. A otra escala, pero siempre creciente, normas de ese tipo se vienen aplicando también en muchos otros países, incluidos los controles que en los aeropuertos nos tratan a todos como a presuntos terroristas.

–Tortura y campos de concentración: Guantánamo, las cárceles de la CIA, prisiones en países conquistados por el Imperio… son recintos donde se practica secretamente todo tipo de horrores contra seres humanos, que además en la mayor parte de los casos no han sido objeto de nada que se asemeje a un juicio justo. Cuando estos gigantescos atropellos a los derechos humanos salen a la luz, la reacción dista mucho de involucrar un escándalo general.

–“Guerra contra el Terrorismo”: La etiqueta abarca otros puntos de esta lista (casi todos), pero alude en especial a la persecución sistemática de supuestos terroristas en cualquier parte del mundo. El protagonismo principal de estas operaciones corresponde a la CIA. En los últimos tiempos se han centrado en el empleo de aviones no tripulados. El Señor de los Drones, principal cabeza visible del S-I, ha justificado su uso tanto dentro como fuera del territorio estadounidense. Fruto de esta campaña han sido asesinados cientos de civiles, sobre todo en Pakistán, y ha arraigado en todo el mundo una angustia creciente.

–Espionaje masivo e impune a todo el mundo: Recientemente se ha confirmado lo que era un secreto a voces, relativo a la sistemática violación de la intimidad por parte de los servicios secretos estadounidenses y británicos (cuyos gobernantes son los principales responsables visibles de la presente guerra contra la humanidad). Con la complicidad de las grandes compañías tecnológicas, como Microsoft, Google, Facebook y Apple, millones y millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas han quedado grabadas en gigantescas bases de datos del S-I que sin duda buscan tenernos a todos fichados. Cuando se entiende que la intimidad y la privacidad son partes esenciales de la dignidad humana, solo cabe concluir que vivimos ya en los albores de un estado totalitario.

–Pandemias artificiales: La llamada “gripe A” de 2009, como la aviar de unos años antes, fueron experimentos de control social con las más oscuras intenciones facilitados por el escenario post11-S, obsesionado por la seguridad y signado por una globalización crecientemente autoritaria. Destacado papel en ellos lo tuvo la OMS, esa agencia de la ONU (i.e., del S-I) que supuestamente se dedica a promover la salud en el mundo. Nadie debería descartar que, no tardando mucho, vuelvan a aterrorizarnos con una campaña similar, esta vez aún más sutil y con más éxito, salvo que estemos realmente preparados.

–Mayor confluencia de los grandes poderes planetarios en pos de unos mismos fines, sintetizables en la implantación de un Gobierno Mundial de carácter totalitario: Con el 11-S, con sus primeras secuelas (guerras contra Afganistán y contra Irak) y con la infusión de terror a escala global, los poderes terrenales consolidaron aún más sus lazos, que ya venían estrechándose desde el fin de la guerra fría. Su grado de cohesión es algo inédito en la historia de la humanidad. La gran banca, las grandes corporaciones, los responsables de las instituciones y organismos globales, los gobiernos de las principales potencias, el sionismo internacional y el Gran Tapado son todos ellos socios en la construcción del Nuevo Orden Mundial. Unos actúan más abiertamente, a otros su silencio los delata.

–Sumisión al Poder Global de los “contrapoderes” y otros estamentos antes críticos en mayor o menor grado con aquel: Bien porque cayeron en las redes societarias de los grandes grupos económico-financieros, bien porque aceptaron el relato oficial sobre el 11-S (y con él, las premisas para la destrucción general que ahora sufrimos), los medios de información convencionales y las ONG humanitarias más destacadas hoy son básicamente instrumentos del S-I. La prensa, antaño tenida como un poder social relevante en el control del Poder, hoy es su más poderosa avanzadilla, al asegurar una permanente desinformación de sus lectores y espectadores. Ese y no otro es el papel de medios tan poderosos como la BBC, la CNN, The New York Times, The Guardian o El País. Por su parte, organizaciones como Avaaz, Human Rights Watch o Amnistía Internacional han devenido meras agencias del S-I para legitimar en lo fundamental sus campañas bélicas dándoles un barniz “humanitario”.

–“Crisis económica”: Esencial para la sensación de caos e inseguridad colectiva que acabe demandando un Gobierno Mundial es la presente destrucción económica. El 11-S también puso las bases de todo esto, con las ya citadas leyes liberticidas. Estas fueron pensadas en buena medida para reprimir a quienes protestasen contra las políticas antisociales emprendidas con el pretexto de la “crisis”, que es mucho más que una recesión cíclica del sistema capitalista. Sus metas son tanto destruir el estado del bienestar como minar las bases mismas del estado de derecho (cooperando en esto último con otras estrategias ya citadas).

–Creciente impunidad de los mayores criminales y de muchos de sus esbirros: Ya hemos visto que los crímenes contra la humanidad son incluso premiados. Además, está claro que la Elite del S-I ha puesto en marcha un plan de adaptación de nuestras mentes a lo que nos tienen preparado. Es un proceso gradual, aunque con periódicos acelerones, y busca que aceptemos sus designios con la mayor resignación posible, persuadiéndonos de que se trata de algo fatal e inexorable. Esa adaptación incluye dejarnos claro que hay dos varas de medir los delitos según que sus responsables pertenezcan o no al Poder (o a sus brazos organizados). De ahí la impunidad de que gozan en general, y salvo excepciones menores, los grandes responsables de la “crisis”, así como sus agentes policiales que reprimen salvajemente al pueblo que protesta contra ellos. El mensaje es evidente: “Que nadie se engañe, estamos resueltos a llegar hasta el final.”

–Progresiva asunción de una nueva y generalizada cultura de la “violencia justa”: Hemos mencionado ya la aceptación de la tortura y de las guerras (¿dónde quedó aquel aún reciente “No a la guerra”?). Todo esto ha acontecido, irónicamente, durante la Década que la ONU dedicó a la Cultura de la Paz y la No Violencia (2001-2010), detalle ante el que muy pocos se han mostrado escandalizados. Hoy parece darse por bueno que el S-I intervenga donde le plazca para arrasar ciudades (como ocurrió con Sirte, ciudad libia, a manos de la OTAN) o para asesinar personas sin juicio previo mediante drones u “operaciones especiales” (recordemos la que asesinó al pseudoBin Laden). Así, con la obsesión por la seguridad, los pueblos hemos permitido de un modo demasiado natural que el Poder reduzca no solo nuestra libertad, nuestra intimidad y la propia seguridad, sino también la paz.

–Miedo generalizado: A nivel de calle, no se habla mucho de él (quizá porque da miedo hablar del miedo), pero es un hecho. Prometieron que nos sentiríamos más seguros con las medidas tomadas tras el día fatídico, pero ha sido al contrario.

En suma, a lo que estamos asistiendo no es a una “Guerra contra el Terrorismo”, sino a una guerra de la ínfima minoría que detenta el poder planetario contra toda la humanidad para hacerla su esclava.


Repensar y actuar

Por supuesto, habrá muchos que dirán que vemos fantasmas. No han podido o no se han molestado en recabar información suficiente durante estos años. Son ya, en mayor o menor medida, esclavos mentales del Sistema-Imperio, aunque no necesariamente irrecuperables para la causa de la libertad.

A esos, especialmente a los más cultivados, habría que preguntarles por qué les resulta tan difícil admitir que el Poder conspira. ¿Tan descaminado estaba Orwell? ¿Se creen que lo de El príncipe de Maquiavelo iba en broma? ¿Tanto cuesta comprender que quien tiene sed de poder siente la propensión a acapararlo, y que para ello miente y trama a escondidas? ¿No nos lo enseña la historia? ¿No nos dice nada Bilderberg? ¿No hemos asimilado lo que ocurrió durante la planificación de la guerra contra Irak y sus célebres “armas de destrucción masiva”? ¿No nos hemos preguntado qué había detrás de aquella gripe A(rtificial) que, según nos decían hace cuatro años, iba a afectar a «entre un 40% y un 50% de la población europea»?

Cuando hay tanto en juego, nada puede ser más triste que constatar que no asimilamos las lecciones de la historia. De la historia reciente, lo que aún es más grave. Meditar en ellas seguramente nos abriría los ojos. Comprenderíamos al fin que, como dice Elias Canetti, «el secreto se halla en la médula misma del poder» (Masa y poder, Obras Completas I, Barcelona: Círculo de Lectores, 2002, p. 370).

Naturalmente, que el Poder conspire es necesario pero no suficiente para aceptar que lo hizo en el 11-S. Si sabemos que lo hizo es porque disponemos de infinidad de indicios acerca de ello. Aparte del 'cui prodest' (a quién beneficia) y de otras consideraciones sobre el móvil de tamaño crimen, contamos con gran número de evidencias que reducen al absurdo el mito oficial. No hace falta ser arquitecto, ni ingeniero, ni militar para verlas. Ahí están el modo en que cayeron las torres del WTC, o la nula reacción de las alarmas antiaéreas durante más de hora y cuarto, o la caída libre del Edificio 7 sin sufrir “avionazo” alguno, o tantos detalles incongruentes del vuelo oficialmente truncado contra el suelo de Pensilvania (para muchos otros datos y argumentos, véase este dossier). Cualquiera de esos indicios debería llevar, por sí solo, a cuestionar el relato oficial. A poco que se comprendan las tremendas implicaciones del 11-S en el presente siglo belicista y liberticida, ese debería ser el proceder honesto de todo observador.

La realidad viene siendo mayormente la contraria. Y más en España, donde no recordamos ni un solo periodista de relevancia social, ni un solo político del signo que sea (a excepción, como casi siempre, del honesto Julio Anguita), ni siquiera un solo personaje masivamente conocido que haya asociado jamás su nombre, en los casi doce años transcurridos, al movimiento por la verdad sobre aquellos atentados. En otros países, aunque aisladamente, cabe encontrar ejemplos. En el nuestro, la confusión reinante en torno al doméstico 11-M, “hijo” del 11-S, ha entorpecido la investigación fría y objetiva sobre su “padre”. Confusión enraizada a su vez en la falsa dicotomía “izquierda-derecha”, esa red atrapaincautos tan del gusto del Sistema… Pero nada de esto puede servir de excusa.

Por eso han de ser los ciudadanos concienciados de a pie quienes, como en la lucha frente a la “crisis”, lleven la voz cantante. Y ese es precisamente el reto de “Repensar el 11-S” (ReThink911), campaña a la que arriba nos referíamos. Seguramente sea la última oportunidad que tenemos de alertar al mundo entero sobre la locura totalitaria y genocida que está en marcha a escala global. La de unos seres endemoniados que juegan a dioses de la peor especie y que algún día se las tendrán que ver con Aquel cuyo lugar usurpan (ver Gálatas 6: 7).

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04 May 2013

'El País', cruzando toda “línea roja”, llama a la guerra contra Siria

Escrito por: Cordura el 04 May 2013 - URL Permanente

Esta es una carta pública dirigida a 'El País' por un modesto bloguero de La Comunidad (la sección de blogs no oficiales de este periódico y, por tanto, ajenos a su línea editorial).

El diario obamista de referencia en español publicaba el pasado martes 29 de abril un editorial que no debiera pasar inadvertido. Bajo el título “Siria y la 'línea roja'”, era un auténtico llamamiento a la guerra imperialista abierta contra ese país, acompañado de críticas y lamentos por su demora. La sensibilidad pacifista más elemental debiera levantarse contra un texto tan bárbaro.

«¡Ay de vosotros, que llamáis bueno a lo malo, y malo a lo bueno...!»
(Isaías hijo de Amós)

Estimad@s responsables de El País:

Apelo a una sensibilidad moral que me gustaría creer no habéis perdido del todo. A eso que, un tanto engañosamente, suele llamarse “humanidad” (ver DRAE 5). Y lo hago esperando que, si os dignáis leer estas líneas, brote en vosotros cuando menos un mínimo impulso a recapacitar.

Aquí no tengo intención de reiterar, ni de ampliar sustancialmente, los argumentos que demuestran la falsedad de la versión sistémica sobre el conflicto sirio, entusiásticamente sostenida y promovida por vosotros. Para ello remito a mis textos previos (en particular 1, 2, 3 y 4), así como a las informaciones y análisis que en estos años han venido ofreciendo medios más o menos alternativos como RT, la Red Voltaire, Global Research y el CIAR que dirige Alfredo Embid. Lo que sí haré, con vistas a enmarcar vuestras gravísimas responsabilidades, será contextualizarlas ofreciendo algunos recordatorios y también varios detalles nuevos.

Que la suerte está echada contra Siria (e Irán) es algo palpable desde hace tiempo, al menos si nos atenemos a la poderosa campaña belicista imperial contra esos países, siniestramente avalada por los ya conocidos precedentes de destrucción de Afganistán, Irak, Libia… Aquí, como en otros sitios, vengo documentando desde hace años esa trayectoria y denunciando a muchos de los responsables de la misma, incluidos vosotros. También lo son, a su escala, no pocos cómplices pertenecientes a buena parte de la izquierda “real”: desde los pro imperialistas de facto que activamente defienden las premisas sistémicas, hasta partidos pseudoizquierdistas como ICV (ligado a IU), ERC o Equo –que incluso apoyaron explícitamente la intervención de la OTAN contra Libia y, al menos en el caso de Equo, abogan por la invasión de Siria–, pasando por otros sectores que callan o mantienen un perfil muy bajo al respecto.

Este último es el caso de la propia Izquierda Unida (IU). Esta coalición empezó, incluso, asumiendo acríticamente la versión oficial contra Siria. Después, aunque dice oponerse a la agresión imperial contra ese país, suele hacerlo en voz baja (han de resaltarse, no obstante, las insistentes denuncias del eurodiputado Willy Meyer: ver 1, 2, 3 y 4; pero se echa de menos una campaña más nítida y global, que incluya pronunciamientos de las principales figuras mediáticas del partido: Cayo Lara y Alberto Garzón). Se ve que muchos de sus miembros, abrumados por la propaganda sistémica, temen verse identificados con Asad en el caso sirio, como en su día con Gadafi en el caso libio (y, todavía, con el régimen de los ayatolás, en el iraní).

No deja de llamar la atención toda esta cobardía moral (en diferentes grados, como hemos visto) de gran parte de la izquierda. Todavía están frescos, incluso en marcha, los ya mencionados precedentes de sistemática asolación de países enteros. Parece que el camelo de la “guerra humanitaria” se ha probado (aún) más eficaz que las patrañas sobre Al Qaeda y las “armas de destrucción masiva”, sin perjuicio de que los urdidores de los planes genocidas vuelvan una y otra vez a tales infundios. El hecho es que esa izquierda se une así al coro político-mediático-militar contra pueblos enteros. Inconsciente, quizá, de que es precisamente en Siria e Irán donde, además de millones de vidas amenazadas, se encuentra hoy el principal frente de batalla por nuestras libertades.

Entretanto, los estrategas imperiales no pierden tiempo y no han dejado de instigar el terrorismo de raíz mercenaria y/o fanática contra los sirios, financiándolo y armándolo, así como reconociendo diplomáticamente a sus representantes oficiales (ver 1, 2, 3 y 4). Todo ello, en contra de los esfuerzos diplomáticos encabezados por los gobiernos de Rusia y China para lograr la paz en Siria; torpedeando incluso los acuerdos que el propio Imperio alcanza (o finge alcanzar) con el primero de esos gobiernos, como el reciente plan Kerry-Lavrov (ver también 1 y 2). Esfuerzos que quizá el reciente, y extraño, atentado contra la maratón de Boston ayude a torpedear, como ya ha sido apuntado por algunos expertos (ver además). Y justo en ese punto, pero coincidiendo (?) también con una dura racha de derrotas de los “rebeldes” a manos del ejército sirio (ejemplo), arrecia la campaña de acusaciones contra Asad por su supuesto empleo de armas químicas. En el marco de una estrategia bien coordinada, primero el gobierno de “Israel”, luego el estadounidense, luego el británico, el turco, el francés …, todos ellos jueces y parte en esta historia, han corrido a corear con mayor o menor énfasis esas imputaciones, que el buen sentido no puede sino rechazar como cuentos absurdos y miserables. (Pero aunque fueran ciertos, ¿acaso podrían justificar jamás una nueva invasión otanista, de efectos ya sobradamente conocidos?).


El País, contra Siria

Recordemos, antes de adentrarnos en vuestro reprobable editorial del martes pasado, que El País aún tiene imagen de medio progresista en España. Para muchos es el gran periódico de la “democracia” española, por su línea editorial desde la transición y, en especial, durante los años ochenta y noventa (también hay muchos que lo ven, por su afinidad con los primeros gobiernos del PSOE, como el gran defensor del felipismo corrupto y criminal). Conductas como la mostrada ante el 23-F abonaron esa imagen. Al margen de qué ocurriera realmente tras los bastidores de ese golpe de estado, es indudable que El País exhibió una firme actitud de defensa de la Constitución frente a los golpistas.

Actitud que, en cambio, no viene mostrando en los últimos años, en los que, con la excusa de la “crisis”, asistimos al triunfo de una trama golpista –de origen internacional y no tejida solo contra España– mucho más poderosa que la del 23-F. Como ya mostramos aquí, lejos de denunciarla, vosotros venís de hecho bendiciéndola (p. ej., dando por bueno, aunque en lenguaje un tanto ambiguo, el reciente robo a los ahorradores chipriotas decidido por la Troika). En realidad, se trata de algo coherente con el resuelto apoyo de vuestro periódico al golpe contra el gobierno venezolano legítimo en 2002.

Pero aún más grave es vuestra postura sobre las guerras del Imperio, dado el tremendo coste humano implicado en ellas y la nada desdeñable influencia de El País. Cronistas como Juan Miguel Muñoz (citado aquí como “JMM”), Antonio Caño (véanse aquí sus textos sobre Siria) o, más recientemente, Carmen Rengel os venís caracterizando por publicar informes tendenciosos en favor de los “rebeldes”, primero (anti)libios y luego (anti)sirios. De más largo recorrido es, que sepamos, la trayectoria objetivamente belicista de Ángeles Espinosa. Esta señora está especializada en preparar el terreno para la creciente agresión contra Irán, país del que tampoco os olvidáis en vuestro macabro editorial. Para ello, Espinosa habla sistemáticamente de “desafío iraní” cuando es a todas luces ese país el amenazado por Occidente, y no al revés (ver cinco ejemplos: 1, 2, 3, 4 y 5; ver también ¿Dejaremos que los masacren?).

En lo referente a Siria, no vamos a repetir aquí lo que hemos afirmado y documentado en artículos previos. Solo por añadir algún ejemplo reciente, puede verse cómo Antonio Caño da por buena la acusación obamista de las “armas químicas” cuando, como él mismo documenta, el propio gobierno estadounidense no hace más que contradecirse sobre las “pruebas” disponibles (nótese que Caño, a quien parece que se le va la mano, habla incluso de «arsenal nuclear» sirio; por cierto, días atrás ese término aparecía como parte de un enlace a otro texto que no hablaba de eso; aunque luego han “desenlazado” la frase, esta sigue estando ahí, al menos en este momento). En cuanto a Carmen Rengel, en los últimos días se ha venido esforzando por asegurar que Hezbolá ha confirmado públicamente su implicación directa en Siria dando a entender que lo prueba mediante declaraciones de esa milicia libanesa… que no dicen eso (ver 1, donde remite a 2; cf. web oficial de Hezbolá). Al margen de que tenga o no base dicha acusación a Hezbolá, lo cierto es que no es la primera vez que se le usa como excusa para facilitar las agresiones imperiales (ver p. ej. esta patraña). En cualquier caso, queda claro el afán de El País por suministrar pretextos para la abierta internacionalización del conflicto en Siria, es decir, para la intervención militar occidental.

Por cierto, he aquí algunas muestras del rigor informativo, analítico y predictivo que venís exhibiendo. Al final de uno de los citados textos de Rengel, la autora afirma que «las informaciones de estos grupos opositores, como las que facilita el Ejecutivo sirio, son difícilmente contrastables por la falta de fuentes independientes». Lo dices, Carmen, después de haber redactado toda tu crónica, titular incluido, desde el punto de vista de tales grupos, y sin duda dándolo por bueno. ¿Es eso periodismo? Pero cualquiera que haya seguido vuestras crónicas sobre Siria, como antes las de Libia, sabe que esa ha sido vuestra manera habitual de proceder.

Otro ejemplo. En el primer párrafo de vuestro editorial guerrerista del pasado martes, afirmabais que «la evidencia de que esas armas de terrible toxicidad —–gas sarín–— han sido usadas recientemente parece muy asentada, a juzgar por las opiniones coincidentes de franceses, británicos, israelíes y del propio espionaje estadounidense». Interesante lo de “parece” y lo de “opiniones”, por no hablar de que todas esas fuentes serían, desde hace años, parte interesada. Pero tan solo tres párrafos después, en el último del artículo, agregáis: «El uso del terror químico por quien antes ha lanzado misiles y aviones contra su pueblo representa ahora un desafío...» De repente ya no es cuestión ni de “pareceres” ni de “opiniones”, sino de puros hechos.

En el mismo texto, lamentabais con amargura que «la renuencia de Obama a intervenir en Siria es manifiesta». Hoy sábado, tan solo cuatro días después, Antonio Caño titula su crónica: “Obama descarta el uso de tropas terrestres en Siria”, lo que supone una manera indirecta de anunciar la agresión militar abierta. Pero quizá es que os ha leído y le habéis convencido...

Por otra parte, anteayer Rengel aseguraba que “Israel” no quiere intervenir en Siria. Al día siguiente (ayer mismo), como informaba hoy vuestro propio diario, se ha producido un ataque aéreo del ejército sionista en territorio sirio, con la excusa de las armas químicas y Hezbolá (no es el primer bombardeo “israelí” contra Siria en lo que llevamos de año).

¿Simples torpezas del “periódico global en español”? ¿O ceremonia de la confusión en el proceso de fabricación de verosimilitud? Por si tal confusionismo se quedara corto, hoy nos topamos con esta noticia de Europa Press: “El ministro de Defensa israelí asegura que las armas químicas sirias están a salvo y que Hezbolá no las quiere”.

Ahora mismo, en otro de vuestros “excesos”, la portada de El País se abre con el grueso titular “Cientos de suníes huyen de una nueva matanza del régimen de El Asad”. No cabe encontrar ningún énfasis similar en los restantes diarios españoles, por sistémicos que sean todos ellos. Ni siquiera la poco –muy poco– antiimperialista BBC pisa tan fuerte, pues, aunque animada por propósitos similares a los vuestros, titula: “El odio sectario en Siria se cobra una nueva masacre”.

Pero no soy yo, sois vosotros mismos quienes ponéis de manifiesto vuestro susodicho “exceso”: cuando se pincha el mencionado enlace de portada, ¿qué nos encontramos dentro? Primero, un titular ya menos incriminatorio. Segundo, un primer párrafo de texto que, como casi siempre, remite al llamado “Observatorio Sirio de Derechos Humanos” (el «grupo activista» que “observa” desde su sede londinense). Y tercero, lo más clarificador, que la «información no ha podido ser contrastada por fuentes independientes» (¡una vez más!). Todo lo cual, en otro alarde de antiperiodismo, no os impide insertar la citada acusación en portada ni reiterarla en otros párrafos interiores (de Carmen Rengel, por cierto).

Pero es que vuestra opción está clara: la guerra. No contentos con la que ya venís apoyando desde el principio, guerra sucia y secreta de vuestro Imperio contra todo un país usando los medios más abyectos, sin conformaros ya siquiera con el apoyo militar abierto a los “rebeldes” que veníais reclamando en editoriales previos (ver 1 y 2), parecéis obsesionados por pasar a una fase de destrucción total, con o sin aprobación de Naciones Unidas: la OTAN en Siria, haciendo lo mismo que sus ejércitos ya perpetraron al destrozar Afganistán, Irak, Libia... Fruto de tan obsceno empeño es ese último párrafo de vuestro editorial del martes, cuya primera parte ya os he citado, y que completo reza así: «Hace mucho tiempo que los crímenes de guerra de El Asad reclaman, como mínimo por imperativo moral, una contundente respuesta internacional. El uso del terror químico por quien antes ha lanzado misiles y aviones contra su pueblo representa ahora un desafío ante el que Washington debe manifestar inequívocamente su disposición a intervenir» (negrita añadida).


Conclusiones

Hasta el “verosímil” Obama, de momento, ha declarado no saber, al menos con certeza, quién usó esas armas químicas cuyos indicios los suyos afirman tener (ver también). Pero he aquí que vosotros, los responsables del diario ultraobamista español, no solo lo sabéis (en el cuarto párrafo...), sino que además apremiáis descaradamente al emperador a que inicie su ataque militar contra Siria. ¿Será que sois más obamistas que Obama? Ciertamente no. Lo que hacéis es sencillamente allanar el terreno a los planes belicistas del Imperio, de quien tanto aquel como vosotros sois meros siervos. Vuestra misión es, de una manera o de otra, fabricar verosimilitud. Sin importaros la suerte del pueblo sirio, al que de este modo, lejos de proteger, contribuís a aniquilar (aún más intensa y brutalmente) durante los próximos años, como ya lo vienen siendo los afganos, los iraquíes y los libios en lo que llevamos de “Nuevo Siglo Americano”. ¿Qué extraño afán os anima a defender y promover tanta atrocidad?

Pero que nadie confunda escándalo con sorpresa. Esta no debiera caber en ninguna cabeza mínimamente informada. Que sepa, por ejemplo, quiénes son los miembros del Consejo de Administración de Prisa (el grupo empresarial al que pertenece vuestro diario), como ya documentó hace algo más de dos años el periodista –él sí– Pascual Serrano. Respetables ricachos de alto copete. Banqueros de Goldman Sachs, Santander, BBVA y la Caixa (alguno de ellos asesor y amigo de Sarkozy). Un Bilderberger que es en España la cara más conocida del periódico y de Prisa. El presidente de un par de empresas farmacéuticas en nuestro país (el recuerdo de cómo en 2009 alentabais el pánico a la gripe A resulta inevitable; ver también 1 y 2). El presidente de la Metro-Goldwyn-Mayer (¿tal vez porque de montar películas se trata?), a su vez mecenas del “Partido Republicano” estadounidense (sic). En los currículos aparecen además conexiones con el inmoral especulador George Soros, ya hace tiempo metido a “activista” para desgracia de tantos pueblos del planeta. Y con think tanks reaccionarios como el Club de Roma y el Club de Madrid. Vínculos, incluso, con la jerarquía de la Iglesia Católica Romana (pero que seguramente no basten para explicar vuestra actual deriva papista, sobre la que algún día tenemos que hablar).

La presencia de tres estadounidenses entre los miembros del Consejo recuerda que dos de ellos son los fundadores de Liberty Acquisitions Holding, compañía norteamericana que posee la mayoría absoluta de las acciones de Prisa.

Con estos datos, ¿quién podría extrañarse de que El País haya acabado siendo, en lo esencial, el órgano más reaccionario y belicista del Sistema en España? Un halcón entre los halcones, en un ámbito –el del Gran Poder Terrenal– en el que ya apenas quedan palomas.

Concluyamos. Cuando, con vuestro estimable concurso, Siria e Irán sean abatidos, se implicará que Rusia y China han cedido en su empeño por contener al Imperio que quiere someter a todo el planeta. Los gobiernos disidentes de Iberoamérica no tardarán en caer después. A partir de ahí, por decirlo en términos popperianos, el mundo quedará cerrado. En los propios países occidentales, donde ya vemos una tiranía incipiente, esta se hará mucho más franca y descarada. Ya no habrá países con los que comparar “positivamente” los nuestros. Ya no habrá donde huir. Por eso decía al principio que en Siria e Irán se ubica actualmente el principal frente de batalla por nuestras libertades. Y por eso es preciso ayudar a esos pueblos desmontando las mentiras genocidas del Sistema-Imperio. ¡Ni siquiera los terribles efectos, ya evidentes, de la “crisis” económica en países como Grecia y España serán comparables a lo que entonces vendrá!

Pero si eso, a vosotros, responsables de un periódico “progresista”, no os dice nada; si la libertad y la democracia genuinas, de las que siempre os proclamasteis abanderados, en realidad nada significan para vosotros…, dejad que al menos sea algo todavía más importante, el respeto a la vida humana, lo que os haga reflexionar. De sobra sabéis que estáis poniendo en juego el porvenir vital de millones y millones de personas (sirios, iraníes...) con vuestra metódica siembra de calumnias guerreristas. Preguntaos qué ganáis realmente con eso, en particular quienes aún no os habéis rendido del todo a los encantos del Dinero y del Poder. Quienes os limitáis a la “obediencia debida”, al precio de sacrificar vuestra noble profesión y, lo que es mucho más grave, vuestras conciencias.

Dejadme pediros que, por amor a la humanidad, demostréis al fin sensibilidad moral y seáis valientes. ¡Rebelaos!

Última hora: En el momento de cerrar la edición de este artículo, compruebo que ahora encabeza vuestra portada el titular “Estados Unidos estudia bombardeos selectivos contra el Ejército sirio”. ¡Bravos, chic@s, lo estáis consiguiendo!

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20 Dic 2012

¿Qué fue del cristianismo? (I): Patética impostura

Escrito por: Cordura el 20 Dic 2012 - URL Permanente

Más de dos décadas con la globalización “neoliberal” arrasando, y el grueso del cristianismo nominal sigue de brazos cruzados (cuando no reforzándola activamente). Por eso, en medio de un mundo que se nos cae a pedacitos, y cuando ya tenemos encima la inevitable farsa navideña, no viene mal lanzar una mirada crítica a la cristiandad que la celebra. Se trata quizá de una tarea inexcusable para quien anhele recobrar el mensaje y la praxis auténticos.

«En el fondo no hubo más que un cristiano, y éste murió en la cruz.»
(Nietzsche, El Anticristo)

«¡Qué bello el cristianismo, si no fuera por los cristianos!»
(atribuida a Gandhi)

«Separados de mí, nada podéis hacer.»
(Jesús de Nazaret a sus discípulos)


«Queremos atraer a la gente... y vamos a probar cualquier cosa que podamos para lograrlo», cuentan que declara el predicador de una iglesia bautista de Carolina del Norte (ver también). Lo dice para justificar los cursos de uso de armas de fuego que imparten, con la finalidad indicada, en el ámbito de su feligresía. No es el único caso de recurso a clases de tiro con propósitos “misioneros” en ese país tan acostumbrado a bendecir la violencia.

Es una aberración pero tiene sentido si se conoce el trasfondo. Basta pensar en cómo, desde hace más de cuatro décadas, muchos cristianos (¿cristianos?) de Estados Unidos aplauden el sionismo criminal incluso en el fragor de sus masacres. En sus delirios (anti)bíblicos, consideran que los éxitos del estado de “Israel”, aunque impliquen exterminios de palestinos, aproximarán la segunda venida de Cristo. Esperan el regreso del Maestro del Amor alentando el odio y el derramamiento de sangre de aquellos a quienes debieran considerar sus hermanos (¿no se lo enseñó el propio Maestro?). “Israel Will Live Forever”, proclaman en tono fanático las huestes de la llamada Christian Coalition. Su influencia, que es la de ese país tan grande como degenerado, se deja ver en muchos otros supuestos seguidores de Jesús, como los que en las páginas electrónicas de Fuerza Latina Cristiana dejan infames comentarios antipalestinos.


Conspiración contra la esperanza

Pero es lógico... Son ya muchos siglos desoyendo las advertencias del Maestro y de sus más fieles seguidores. Por ejemplo, la que previene contra la comunión con las tinieblas, incluidos los poderes establecidos (ver también).

Que no son tontos y se aprovechan... A mayor sintonía de una creencia con el íntimo sentir y latir del pueblo, mayor es también su valor instrumental en manos del Poder. Este, agudo sabueso de cualquier medio útil de dominación, verá en ella el chollo de su vida. Así se entiende que hasta la filosofía más liberadora pueda devenir la más atroz caricatura de sí misma, quedando casi por entero irreconocible (por desgracia, solo casi, pues justo en esa confusión radica finalmente el éxito del fraude). Con la complicidad, claro está, de tantos que se dicen cristianos, no ya sin serlo, sino en muchos casos sin saber siquiera en qué consiste...

La historia de Occidente es la de una maravillosa fe y estilo de vida tempranamente adulterados para anular su capacidad emancipatoria. Es la crónica, nunca contada del todo, de una triunfante conspiración contra la esperanza. Decisiva fue en la victoria de la impostura la “conversión” del emperador Constantino. Pero no sin la complacencia en ella de tantos cristianos que de ese modo, con la excusa de evitarse nuevas persecuciones, dejaban de ser fieles al Maestro para seguir al Poder, pensando que así lo conseguían. Entonces empezó el orden curial como prolongación de un Imperio Romano que, en realidad, nunca dejó de ser (véanse los históricos imperios “sacros”, “romanos” y “germánicos”, que llegan hasta el austrohúngaro y acaban de algún modo condensados en un diminuto pero poderoso estado actual). Muchos siglos después de la trampa constantiniana y de la puntilla de Justiniano a toda disidencia, se alzaría en muchos países de Europa una Reforma que vino a traer un respiro, ya favorecido por el preludio renacentista. El fenómeno tuvo efectos incontestablemente positivos para el avance europeo en todos los aspectos. Sin embargo, aliada con la corrupción antropológica, también entonces la inercia del Poder acabaría arruinando el proyecto. Buena parte de los cristianos reformados harían piña con los gobiernos nacionales una vez más con la excusa de la supervivencia (¡qué pronto olvidaron el reino de la fe!), y así degeneró también el grueso de la Reforma. A la cristiandad sustentadora de servidumbres y absolutismos feudales le sucedería el (pseudo)protestantismo cómplice y legitimador de un capitalismo cada vez más salvaje (y cada vez más aliado con el romanismo heredero de la cristiandad previa).

Con todo esto, ¿es raro que el “cristianismo” haya alumbrado cruzadas, inquisiciones, apartheids y “destinos manifiestos”? ¿Nos ha de extrañar que, también hoy mismo, bendiga más o menos solapadamente la voracidad financiera y belicista, a costa de los valores más genuinamente cristianos? (Pero, ¿no es esta una burla a Cristo quizá comparable a la que sufrió por parte de sus torturadores romanos?).

En esas estamos, máxime después de que fracasaran los experimentos reales de las ideologías que en mayor o menor medida “secularizaron” el cristianismo (i.e., trataron de aprovechar su potencial revolucionario sin someterse a sus valores esenciales): liberalismo, socialismo, fascismo..., vástagos todos ellos, más o menos bastardos, del etos bíblico. Víctimas hoy de una corriente equívocamente llamada “neoliberal” que es, no obstante, incapaz de contentar a las masas populares. En razón de lo cual la Elite que la impulsa se verá obligada a recurrir –ya lo hace– de nuevo a los resortes religiosos. Es decir, a manipular otra vez el cristianismo en su provecho. Algo que será cada vez más visible en los “países cristianos”.

¿Países cristianos, decimos? ¡No cabe un oxímoron más descarado! Al menos, y eso parece no tener remedio, mientras se caractericen de facto por unos valores tan opuestos a los del Maestro de Nazaret, pues fundan su estabilidad como tales (y, por tanto, su esencia y aun su existencia) en la dominación humana sobre humanos.


Cristianismo de traje y corbata

Hace ya más de veinte años que empezó la fase irrestricta del capitalismo, ha pasado más de una década desde el brutalmente engañoso 11-S, llevamos ya un lustro de “crisis” económica para gozo y disfrute de la Elite Global... ¡y el grueso de los “cristianos” calla! Lejos de acudir al grito de los cada vez más numerosos dolientes, siguen con su pasiva inercia de siglos, evitando proferir una palabra más alta que otra, procurando no enfrentarse nunca con el Sistema-Imperio (“Somos gente de paz”, te explicarán) mientras dicen amén a sus guerras, comprenden las recetas para “salir de la crisis”, y cohonestan el odio prefabricado al infiel (vía islamofobia) o a los “demonios” de usar y tirar (Hamás, Gadafi, Asad...). En su burbuja burguesona o burguesita, muchos de ellos, los más furiosos, continúan maldiciendo al ateo y al “laicista” (a pesar de Romanos 2: 14-16) a la vez que se olvidan del pobre, del maltratado sin nombre, del afgano, del libio, del congoleño, del palestino... ¿Dónde quedó el clamor del profeta Isaías a «romper todo yugo»? ¿Dónde, las diatribas del apóstol Santiago contra los ricos injustos que roban «el jornal de los obreros» mientras viven «en deleites sobre la tierra»? ¿Dónde, las propias llamadas del Maestro a hacer nuestra la suerte del débil y a llevar adelante su programa profundamente liberador en todos los terrenos (ver también)?

Han dejado esa lucha, que apenas si se plantean, sobre las espaldas de los denostados “antisistema” (15-M en España, indignados griegos, Occupy Wall Street...), o de reductos inconformistas no menos “laicos” en cuyas exiguas manos quedan las causas más subversivas. ¡¡¡Más de veinte años sin haber dado testimonio!!! (Y eso, porque empezamos a contar desde la Caída del Muro...).

Son (¿somos?) gente de orden. Cristianos de traje y corbata capaces de avergonzar a Juan el Bautista y al propio Jesús. En el “mejor” de los casos, cristianistas más que cristianos. Que han (¿que hemos?) convertido la cruz en crucifijo, la fe en mercadería, y a Cristo en un idiota mansurrón (pero no el Mishkin de Dostoyevski). Cristianos ateos, como diría el teólogo Alaiz, que no se dan cuenta de cuánto podrían aprender de los ateos cristianos.

Pseudocristianos que ignoran (¿ignoramos?) que el cristianismo era para cambiar el mundo (ver 1 y 2). Y que su Fundador lo acabará haciendo con ellos o sin ellos.


Y aun así el Sol sigue brillando...

Antes de terminar, subrayemos un interesante fenómeno que podría hacer pensar a más de uno (en este caso, sobre todo del ámbito de los no creyentes). Esos chiflados de las armas de los que hablábamos al principio son noticia, incluso en medios laicos, precisamente porque su actitud choca con el cristianismo que profesan. Lo mismo cabe decir, aunque la prensa no lo resalte tanto, de la indiferencia o la molicie de ciertos ricachos cristianos, y de la brutalidad o el cinismo de gobernantes autodeclarados creyentes (Obama, Bush, Aznar, Rajoy, Blair, Merkel, De Cospedal, Ratzinger..., todos ellos profesan serlo). Aun al menos religioso –o quizás a él más que a nadie–, a poco que lo piense, le llamará la atención tamaño contraste entre conductas y creencias.

¿Qué tendrán las últimas –a quién– que sus más siniestros “representantes” no logran empañarlas del todo? ¿A qué se debe que, pese a tanta dejación e hipocresía acumuladas, todavía su espíritu proteste contra la incoherencia? ¿Cómo es posible, incluso, que aún podamos seguir hablando de incoherencia, en lugar de haber quedado sepultada la sola evidencia de esta bajo los escombros de tantísimas prácticas negadoras de la rectitud cristiana?

Siglos y siglos de destrozo del cristianismo a cargo de los “cristianos” no han logrado borrar del todo su esencia. No han conseguido que el Sol deje de brillar. A despecho del pésimo ejemplo, se mantiene el contraste entre Cristo y los “cristianos”... ¡Sigue vivo el Modelo! Debiera hacer reflexionar.

Merecerá la pena ahondar en este asunto en sucesivas entregas. Tanto para seguir exponiendo ese contraste, como para promover la recuperación de esa esencia y de esa coherencia hoy apenas perceptible...

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23 Jun 2012

Julio Anguita: Por un Frente Cívico que defienda a la mayoría oprimida

Escrito por: Cordura el 23 Jun 2012 - URL Permanente

No somos dados a loar mucho a simples mortales. Nuestro modelo y fuente suprema de inspiración es otro. Estimamos, sin embargo, la humana ejemplaridad. Como esa que, con una coherencia a prueba del tiempo, no ceja en la defensa de la dignidad. Y nos congratulamos cuando vemos esos valores reflejados en un raro personaje público que rompe moldes. Para vergüenza, si la tuvieran, de la inmensa mayoría de los demás.

Julio Anguita ha decidido dar un nuevo paso al frente. Veterano luchador, alma sensible y profunda, lleva años horrorizado ante la deriva del mundo y en particular de España. Como tantas veces en el pasado (no a la corrupción felipista, juicio al belicista Aznar, contra la dictadura de los “mercados”...), vuelve a alzar su voz para reclamar justicia y acción en este país dominado por la pasividad de los muchos y la hiperactividad de los más aprovechados.

Y así, frente a la mediocridad política y moral exhibida por sus compañeros andaluces de IU, que subieron electoralmente protestando contra los recortes sociales y están dispuestos a practicarlos ahora, él sigue adelante caiga quien caiga (aunque fuera él mismo). Con la cruda lucidez de quien se entrega a una misión fraternal y está por encima de arribismos, demagogias y medias tintas, ya hace unos meses afirmó: «Va siendo hora de que los hombres y mujeres que nos reclamamos de la izquierda asumamos con todas sus consecuencias que hemos perdido la guerra. No se trata de una derrota parcial en una fase histórica precisa del desarrollo del sistema al que, mal que bien, hemos combatido. Es el final de un enfrentamiento multisecular que se ha saldado con el cadáver del vencido yaciendo en el campo de batalla.»

En fechas más recientes, en su propuesta de un bloque amplio que haga frente al Sistema, ha dejado claro que entiende la magnitud de los retos presentes y que lo que urge es buscar la unidad popular: «Estoy evitando hablar de izquierdas, de derechas, de socialismo, de comunismo, de república». Parece haber comprendido que aquello de la III República era un error.

Anguita sigue siendo un referente mediático de político honesto (sus enemigos, que los tiene, se pueden reír en público de sus ideas y su idealismo, pero ni en público ni en privado pueden negar su notoria integridad moral). Por este motivo, y porque su lucha vale la pena por encima de nuestras diferencias ideológicas, hemos decidido apoyar aquí su propuesta programática (“Somos mayoría”) para el citado Frente Cívico. En ella rechaza la trampa de la deuda «impagable» que nos esclaviza, denuncia que «que la corrupción se ha transformado en el hábitat cotidiano de nuestra existencia», vuelve a reclamar el cumplimiento de la Constitución y, tras muchas sabias consideraciones, acaba proponiendo esta base mínima para el debate de un programa político elaborado colectivamente:


1. Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.000 euros al mes. Esta cantidad es exactamente el 72% de la media de los seis países de la UE que lo tienen más alto: Luxemburgo (1.610 euros), Irlanda (1.462 euros), Holanda (1.357 euros), Bélgica (1.336 euros), Francia (1.321 euros), Gran Bretaña (1.148 euros).

2. Ninguna pensión por debajo del SMI.

3. Extensión y ampliación de la prestación por desempleo. Todo lo anterior puede servir también para abordar con presupuestos concretos la posibilidad de la Renta Básica.

4. Reforma Fiscal: progresividad, persecución del fraude fiscal, la economía sumergida y los paraísos fiscales. Revisión de la legislación sobre las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Dotar de infraestructuras de todo tipo a la Inspección de Fiscal de la Hacienda Pública.

5. Banca pública como corolario de la nacionalización de la banca privada y las cajas de ahorros.

6. Nacionalización de los sectores estratégicos de la economía. Ley sobre la obsolescencia programada.

7. Desarrollo de los contenidos de los Títulos Preliminar y VII de la Constitución.

8. Control y democratización de los canales de distribución y comercialización del sector primario de la economía a fin de evitar situaciones de oligopolio que inciden negativamente sobre los precios pagados a los productores y sobre los precios pagados por los consumidores.

9. Efectiva separación entre las iglesias y el Estado.

10. Reforma del Sistema Electoral en el sentido de implantar otro proporcional, con las CCAA como circunscripción y un colegio nacional de restos.

El texto completo de “Somos mayoría” se puede leer aquí, o bien aquí.

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26 May 2012

Sobre “La mujer, ¿un error de Dios?”

Escrito por: Cordura el 26 May 2012 - URL Permanente

«Que aprendan, al menos, cuál es la religión que combaten antes de combatirla.»
(Blas Pascal, Pensamientos, artículo primero)

En los respetables medios progres, generalmente no muy doctos en materia religiosa, es común tomarse a broma estos asuntos y –lo que no es menos malo– favorecer con ello a los principales beneficiarios de esa ignorancia, a saber: quienes han hecho secularmente de la religión una incomparable plataforma de poder. Algo así hemos constatado esta misma mañana en la Cadena Ser. Ha sido al dar la noticia del mayordomo del papa detenido por haber filtrado documentos secretos. El periodista de turno no ha podido evitar concluir al hilo de ello que, por tanto, de tales problemas «no se libra ni Dios». De esta manera se identificaba, una vez más, a la Divinidad con esa entidad político-religiosa que siempre ha querido monopolizarla (y que en la práctica es su mayor usurpador). Los principales responsables de la misma deben de sonreír gozosamente cada vez que escuchan o leen tales reconocimientos por parte de quienes, supuestamente, los critican. Cosa que, insistamos en ello, ocurre a menudo gracias a la mencionada incultura y el superficial tratamiento de estos temas.

La religión es con harta frecuencia un elemento reaccionario y un factor de opresión. Buena parte de sus críticos acertaron al constatarlo. Sin embargo, es absurdo negar que, bien entendida, contiene un enorme potencial liberador e incluso revolucionario (algo que comprendió perfectamente, p. ej., un filósofo tan ateo como Ernst Bloch). Razón por la cual cabe preguntarse si es sabio despreciarla en bloque y dejar que solo se beneficien de ella, con el peor fin, los poderosos.

Otros medios menos frívolos, pero algo imbuidos del mismo espíritu progre, también incurren a veces en estos errores. Es el caso de la habitualmente seria Rebelión, que ayer publicaba en portada –y en lugar destacado– el artículo de Hernando Calvo Ospina “La mujer, ¿un error de Dios?”. Con la mejor intención –la defensa de los derechos de la mujer–, Calvo tergiversaba considerablemente la Biblia y, por supuesto, trazaba una identificación entre esta y la institución papal (la mayor experta en tergiversar aquella). El texto, reproducido al día siguiente en otro medio usualmente serio y alternativo como Kaos en la Red, se anunciaba además como el primero «de un libro, en creación», con lo que puede tener de consagrar tales errores en una obra de mayor volumen y pervivencia en el tiempo. Sin otro ánimo que el de ayudar y esclarecer, procedemos a un breve análisis de ese artículo.


¿Una creación machista?

Empieza así Calvo: «Y Dios hizo al hombre a su “imagen y semejanza”, dice la mitología cristiana en la Biblia. O sea, hombre y perfecto. Adán, lo llamó. Como lo vio tan solito en la inmensa extensión del Paraíso, le sacó una costilla y se la convirtió en un ser con algunas diferencias corporales. Le dijo que era una mujer, y que Eva se llamaba.» Y añade poco después que a Eva «no la hizo a su “semejanza”».

Es comprensible y plenamente respetable que un no creyente hable de “mitología” en alusión a los relatos bíblicos. Menos tolerable resulta distorsionar estos así (aunque sea de manera seguramente involuntaria). Basta tomarse la molestia de leer los dos primeros capítulos del libro de Génesis (que no suelen ocupar más de tres páginas en cualquier versión bíblica) para comprobar que no afirman lo que Calvo les atribuye.

Lejos de ello, según dicho relato, la mujer fue creada a imagen divina tanto como el hombre: «Y Dios creó al hombre a su imagen. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó» (Gén. 1: 27; donde se define al ser humano completo, en cuanto especie, y luego se distingue entre sus dos sexos, ambos parte de la misma). Seguidamente, ambos reciben exactamente las mismas instrucciones divinas (1: 28-29). En el capítulo 2, donde el narrador bíblico se concentra más extensamente en la creación de la humanidad, se refuerza la idea de igualdad completa de la pareja, a la vez que se reafirma el hecho de que forman una unidad: «Entonces Adán dijo: “Ésta es ahora carne de mi carne y hueso de mis huesos; será llamada “mujer”, porque fue sacada del hombre.” Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser» (Gén. 2: 23-24). Que uno de ellos –Adán– fuera creado antes que la otra –Eva– no tiene por qué implicar más desigualdad que la meramente cronológica, salvo que instilemos en el relato ideas anacrónicas (y, por tanto, circulares). Y que, según el relato, Eva fuera formada a partir de una costilla de Adán, más bien confirma la paridad entre ambos sexos, a diferencia de lo que hubiera ocurrido de ser formada a partir de la cabeza del varón –simbolizando superioridad– o de los pies –inferioridad–.

Además, el autor del artículo que nos ocupa efectúa la clásica identificación de la “fruta prohibida” con la sexualidad; más concretamente, con una parte específica del cuerpo de la mujer: Adán «no pudo aguantar la tentación de devorar esa manzana que se escondía entre las piernas de Eva». Por supuesto, se trata de una interpretación por entero gratuita –aparte de anacrónicamente “maliciosa”–, sin base alguna en el texto. Se funda en una hermenéutica alegórica de los primeros capítulos del Genésis (por cierto, muy cara desde antiguo a la teología católica romana), cuando el buen sentido reclama hacer una lectura literal de los mismos (al margen de que se acepte o no su veracidad). En cualquier caso, nadie podrá acreditar jamás que el citado referente valga para el fruto del «árbol del bien y del mal».

El texto de Calvo discurre entre chanzas y tópicos (como cuando llama a Dios «ese señor canoso, barbudo, de ojos claros, de piel blanca y que escondía casi todo su cuerpo detrás de una nube»), o especulaciones infundadas (como cuando da a entender que Dios «no sabía lo que iba a suceder», dato que no puede deducir del relato) para de repente inventarse que el creador «apareció “lleno de ira” [...] y los expulsó del Paraíso». Algo que contrasta con el pacífico aproximarse del creador –según la Escritura– para entablar un diálogo con sus criaturas (ver Gén. 3: 8-13). Diálogo seguido con la promesa de un Liberador futuro (la «descendencia» de Eva), el anuncio de una realidad ciertamente más dura tanto para el hombre como para la mujer, y la renovación de la protección, pese a la desobediencia, como se muestra en la confección de unas «túnicas de pieles» para ambos (3: 14-21). Solo después se produce la expulsión del Edén (sin el menor signo de ira), medida que no supone –siempre según el relato bíblico– abandono de Adán y Eva por parte de Dios (ver 3: 22-24).

Afirma también Calvo, en su irónica recreación de los hechos, que «Eva le argumentó a Adán: esto de pecar es tan sabroso que vale la pena seguir. Por lo tanto se dedicaron a gozar, y a procrear hijos e hijas», ignorando que había sido su propio creador quien les había dicho: «Fructificad y multiplicaos» (1: 28), con la obvia bendición de las relaciones sexuales que eso conlleva (lo cual, de paso, desmonta por completo la teoría de que la “fruta prohibida” sea el sexo; pues además, de acuerdo con el relato de Génesis, esa orden fue previa a la prohibición de comer de ese fruto).

Algo más adelante, el autor del artículo sostiene que «a partir de las primeras páginas del Antiguo Testamento, se dice que Eva merece persecución y humillaciones por haber orientado aquel “pecado original”». Vendría bien que nos dijera dónde aparece eso (llevamos años estudiando la Escritura y jamás lo hemos visto). Y es inmediatamente después cuando Calvo invoca una y otra vez a históricos prebostes de la Iglesia Católica Romana (ICR) para reforzar la idea de que el cristianismo es misógino. Reiteramos que es loable defender los derechos de la mujer, pero hacerlo enalteciendo a la vez a la institución espuria que –en el marco de la cristiandad– más los ha conculcado no parece lo más inteligente ni recomendable. Y al dar por hecho que la ICR es bíblica, incluso la continuadora de “San Pablo”, Calvo –aunque inconscientemente– la enaltece para mayor gloria de la misma.

Sería bueno, por cierto, que este autor dedicase tiempo a leer las cartas de Pablo. En ellas, aparte de consejos adaptados a la situación cultural de su tiempo (ver p. ej. 1 y 2), podría leer frases nítidamente igualitarias como estas: «El marido debe cumplir con su mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con su marido. La mujer no tiene dominio sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido dominio sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento» (1 Corintios 7: 3-5; lo que supone nuevamente una reivindicación de la sexualidad, alejada además de las limitaciones católicas romanas al ámbito reproductivo). «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3: 28). «Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella» (Efesios 5: 25; texto que sin duda implica el mayor y más incondicional respeto hacia la esposa).


Conclusiones prácticas

En nuestros días, la igualdad de derechos hombre-mujer sigue siendo un desafío. Bienvenida sea su defensa, pues. Pero nunca al precio de la verdad o mediante la distorsión de la realidad.

Más necio es aún hacerlo favoreciendo de facto a poderes históricamente adversarios de la dignidad femenina, además de fieles enemigos de la justicia en general (nos referimos a jerarquías obsesionadas por dominar las conciencias, pero lo decimos siempre desde el respeto hacia cualquier confesión religiosa).

Por otra parte, estaría bien que en el campo alternativo se reconociera de una vez que en su seno hay una cantidad no desdeñable de creyentes, incluso de creyentes bíblicos. Para los cuales Jesús de Nazaret (el verdadero protagonista de la Escritura –según se recoge en 1 y 2–, torturado y asesinado por los poderosos de su tiempo) es un Liberador y jamás un opresor.

Por último, tampoco estaría de más que los disidentes frente al orden emergente profundizaran un poco en la cuestión religiosa, más allá de lugares comunes. Aunque solo sea porque, dados los vientos que corren (con el Gran Tapado esperando su momento), lo van a necesitar.

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09 May 2012

12-M: Mariano, ¡que se te ve venir...!

Escrito por: Cordura el 09 May 2012 - URL Permanente

«Haré cualquier cosa [...] aunque haya dicho que no la iba a hacer.»
(Mariano)

Estimado hermano presidente del gobierno:

Circula por ahí un vídeo de unos veinte minutos que resume lo que ya cualquier español podía saber: entre vuestros dichos y vuestros hechos, hay demasiado trecho. Dichos, todos ellos, pronunciados antes de las elecciones que os dieron el poder:

1. «Con nosotros [...] no va a haber los recortes sociales que ha hecho el Partido Socialista.»
2. «Subir los impuestos hoy [lo decías en tiempos de Zapatero, pero actualmente estamos aún peor] es darle [sic] una vuelta de tuerca más a las maltrechas economías de las familias...»
3. «Ahora el gobierno habla de que va a subir los impuestos [...]. Eso es un insulto a los españoles
4. «[Lo que nos parece] impresentable es que la salida que tenga el gobierno para colocar la deuda sea dando una amnistía fiscal a aquellos que han defraudado a Hacienda. [...] Es tan injusto, es tan antisocial y es tal barbaridad que desde luego el Partido Popular está en contra.»
5. «Este gobierno no va a subir el impuesto sobre el valor añadido.»
6. «La subida del IVA es un disparate
7. «Yo desde luego no pienso dar [a los bancos] ni un solo euro de dinero público a diferencia de lo que han hecho ustedes.»

Casi todas son tuyas, exceptuando la cuarta y quinta (de Cospedal y Soraya: tan oficiales como las tuyas). La realidad presente es justo la opuesta de lo que prometíais para ganar las elecciones. Habéis recortado ya ampliamente nuestros derechos sociales (ver p. ej. 1 y 2), dejando muy atrás los registros del inmoral gobierno del PSOE. Enseguida subisteis los impuestos, de manera que, conforme a tus propias palabras, habéis insultado a los españoles y atornillado aún más sus maltrechas economías. Luego otorgasteis una generosa amnistía fiscal a una panda de ladrones: vuestra conducta es, por tanto, “impresentable”, “injusta”, “antisocial” y una “barbaridad”. Habéis anunciado ya reiteradamente que pensáis subir el IVA para el año que viene... ¡un “disparate”!, según dijo un tal Mariano Rajoy. Por último (?), habéis decidido entregarle un montón de dinero público a Bankia (¿“ni un solo euro”?), algo que hasta al órgano por excelencia de vuestro capitalismo salvaje le parece un completo despropósito, y que alguno más decente se atreve a llamar por su nombre: estafa. Y toda esta brillante ejecutoria, en el tiempo récord de menos de cinco meses. A este paso no tardaréis en superar las bellaquerías del sin par Felipe González (¡pero él estuvo más de trece años en el poder!).

¡En menos de cinco meses! Me pregunto quién te has creído que eres (con aprecio te lo digo). ¿Debo recordarte tu condición de simple mortal? Como yo, como la quiosquera de la esquina, como el chico que le trae la fruta a mi anciana vecina, como la sonriente panadera de mi barrio, como aquel parado que tímidamente me ofrece pañuelos en los semáforos. Te conduces con prepotencia cuando ni siquiera pasaste de un treinta por ciento del censo electoral (¡el setenta por ciento no te votó, Mariano!). Y no puedes ignorar que tus medidas son medidas contra el pueblo. Así lo decías tú mismo antes de llegar al poder. Eres rehén de tus palabras y lo sabes. Por eso, en tu desenfrenado acoso al pueblo español, añadiste cínicamente que harás lo que estimes necesario «aunque haya[s] dicho que no lo iba[s] a hacer».

Te has venido escudando en que os encontrasteis con un déficit público mayor que el declarado por el gobierno anterior. ¿Cambia eso los principios que decíais defender, Mariano? ¿Dejan de ser un atropello las subidas de impuestos a los trabajadores, la amnistía fiscal a los ricachos defraudadores, los recortes masivos en sanidad y educación? Pero es que además sabemos que, ya en marzo, la (ominosa) Unión Europea os permitió rebajar los objetivos de déficit para este año. Y que ahora, tras la victoria de Hollande en Francia, hablan de daros un año más para llegar al 3%. Es decir, que las excusas para vuestras fechorías (que lo son en cualquier caso) se están quedando en nada. ¿Seguiréis perpetrándolas? ¿Seguiréis haciéndonos esperar la llegada de cada viernes con temor y temblor? ¿Os creéis más que nosotros, hermano?

Estáis tensando mucho la cuerda, pero da toda la impresión de que lo hacéis a conciencia. De que ya os da igual la imagen, porque a fin de cuentas sois parte de la Casta. Y porque la Elite Global, cuyo omnímodo poder bien conocéis como criados suyos que sois, lleva todas las de ganar en esta loca encrucijada histórica. Camino del poder absoluto. Ahora bien, cabe preguntarse si has calibrado debidamente las consecuencias sociales y, sobre todo, éticas de lo que estáis haciendo. Si os importa un comino la suerte de millones y millones de compatriotas. Y si esperas que, una vez consumada tanta abyección, podrás sentirte orgulloso o, siquiera, mínimamente satisfecho.

Digo esto porque me cuesta creer que no sepas lo que deberías hacer. Si, por la razón que sea (excesivas presiones, cobardía frente a los “mercados”...), eres incapaz de cumplir tus promesas (pre)electorales y empezar a rectificar tanto desafuero, has de saber que tienes una salida: marcharte por donde has venido (y si este fuera un país serio –como Islandia–, asumir las correspondientes responsabilidades penales). Algo me dice que no lo harás...

Pero aún no hemos hablado de lo peor. ¡¿Puede haber algo peor?! Sí, Mariano. No sé si sabes a qué me refiero. Tiene que ver con lo que puede suceder, por ejemplo, el próximo fin de semana (y hasta el día 15 sobre todo en Madrid). Se os ve venir... Hasta dos mil policías, cantidad desorbitada, apabullante, obscena, habéis reservado para reprimir a vuestro pueblo en la Puerta del Sol y aledaños. A vuestros hermanos. Aunque portavoces del movimiento 15-M ya dejaron clara su intención de no acampar. Pese a lo cual, vosotros vais a restringir su derecho a reunirse y manifestarse, reconocido explícitamente por la Constitución. ¿Qué buscáis? ¿Tensar aún más la situación?

Comprende que la sospecha sobre vuestras intenciones es lógica y razonable. Tras protestas anteriores, os habéis propuesto, declarándolo explícitamente, criminalizar a quienes ejercen ese derecho. En una deriva ya claramente (pre)fascista, y al poco de consagrar la impunidad policial por abusos constatados (ver también), habéis anunciado que consideraréis terrorismo incluso la resistencia pasiva a vuestra policía, a la que habéis lanzado furiosamente contra el pueblo. Estáis llamando “terroristas” a Gandhi, a Rosa Parks, a Martin Luther King. Pero está claro por qué y para qué lo hacéis. Para asustarnos, para intimidarnos, para disuadirnos de oponernos a vuestros planes y a vuestras ofensas. Para aterrorizarnos.

¿Quiénes son los terroristas?

¿Qué es lo que tenemos en este país? ¿Una banda de forajidos que le roba al pueblo, le miente y, para colmo, cuando el pueblo va a quejarse, primero le amedrenta y luego, si aun así se manifiesta, le reprime salvajemente?

Vuestro atraco a mano armada al pueblo español ya está siendo denunciado ante la ONU por decenas de ONG especializadas en derechos humanos, incluida Amnistía Internacional. Qué ironías... ¿Tendremos que acabar llamando a vuestra OTAN para que te echen del poder, Mariano? Porque de ti sí nos consta que estás reprimiendo al pueblo que protesta.

Con el mayor respeto te digo: ¡Ten cuidado, hermano! (Te llamo así –consideraciones trascendentes aparte– porque no eres más que yo; ni menos, por más que te empeñes). Estás jugando con fuego. Es cierto que siempre puede, incluso suele, haber algún idiota violentista entre los manifestantes (sin perjuicio de los infiltrados policiales). Pero no puedes ser ajeno a que toda esta situación la estás provocando esencialmente tú con tus mentiras, incumplimientos, estafas, violaciones de derechos sociales y extorsiones al pueblo. ¡Recapacita! ¿O quieres iniciar un camino sin retorno? Si no en esta cita indignada del 12-M, antes o después cometerás lo irreparable, y entonces...

A muchos les engañaron tus aires pacíficos de barbudo modosito. Gentes sencillas que te dieron su voto. Ojalá todos despierten de una vez y comprendan hasta dónde estás dispuesto a llegar.

¡Mariano, que se te ve venir! Sucias tienes ya las manos, ¿vas a teñirlas de sangre?

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28 Abr 2012

Nace el Observatorio Español de los Derechos Humanos

Escrito por: Cordura el 28 Abr 2012 - URL Permanente

Ante la deriva totalitaria que ya experimenta nuestro país, surge una nueva iniciativa ciudadana que entendemos merece el mayor apoyo. Se trata, en principio, de un sitio en Internet pero con vocación de llegar a los ámbitos más variados. Reproducimos a continuación su presentación y parte de su primer post.


Observatorio Español de los Derechos Humanos
En guardia frente a la tiranía

En muy pocos años, la nuestra está dejando de ser lo que Karl Popper llamara una “sociedad abierta”. Asistimos a una grave involución sociopolítica en España y en todo el llamado “mundo libre”. A la ya manifiesta dictadura de los mercados se añaden paulatinos recortes en los derechos laborales e incluso en las libertades de expresión y de protesta. El régimen político se policializa cada día, con abusos que en su mayor parte quedan impunes, reflejo de la fría determinación que subyace al proceso. Y como fondo que no hace sino confirmar la deriva global, el belicismo de las grandes potencias completa el terrorífico panorama arrasando países y amenazando con hacer lo mismo en otros a los que acosan.

Entendemos que no podemos asistir pasivamente a la presente erosión de la democracia. Este sitio aspira a registrar, mientras sea posible, todos los datos relevantes sobre restricciones de derechos y libertades en nuestro país y en otros de nuestro ámbito. Lo hacemos desde la convicción de que solo una activa, y a ser posible masiva, respuesta ciudadana puede detener el proceso o siquiera ralentizarlo al máximo.

Con tal fin, esperamos tu colaboración enviándonos todo tipo de informaciones relacionadas con este asunto. Muchas gracias por anticipado.


Retrocesos ya consumados en los derechos de los españoles

En el momento de nacer la presente iniciativa para vigilar el respeto a los derechos y libertades, en España ya contamos con una amplia lista de recortes y restricciones de los mismos. La nueva dinámica tomó forma sobre todo a partir de mayo de 2010, cuando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero claudicó definitivamente ante la dictadura de “los mercados”, conculcando así la soberanía del pueblo español reconocida por la Constitución en su artículo 1.2. De entonces acá podemos destacar una serie de decisiones antisociales y liberticidas (la lista no es exhaustiva pero sí muy ilustrativa de lo esencial):

Mayo de 2010: Incumpliendo su programa electoral, el gobierno de Zapatero anuncia un paquete de medidas de “ajuste” en sumisión a “los mercados”: entre otras, incluye un endurecimiento en la normativa sobre jubilaciones, así como la reducción de sueldos de los funcionarios, del gasto social y la congelación de las pensiones. Sigue leyendo →

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01 Abr 2012

Siria y Santiago Alba Rico (II/II): Paz vs. ¿“revolución”?

Escrito por: Cordura el 01 Abr 2012 - URL Permanente

Segunda parte (ver aquí la primera) de nuestro análisis sobre el conflicto sirio y cómo se interpreta en ciertos textos, concretamente los de SAR. Con especial preocupación por la situación en ese país y ante la nueva guerra de agresión que sigue gestándose contra su pueblo. Y desde la convicción de que un crítico del sistema dominante tiene que contribuir a parar las guerras, no a facilitarlas.

«Santiago Alba Rico y Alma Allende, de vosotros esperamos una nueva y sabia reflexión, nuevas preguntas y, quizá, algún humano retracto» (Mikel Arizaleta).


Concluimos aquí el análisis de las posturas de SAR sobre Siria y, de paso, ofrecemos las nuestras. No nos ha guiado ningún afán polemista sino la preocupación por la verdad y, sobre todo, por el sufrimiento de los habitantes de ese país, contra el cual el Imperio Genocida lleva más de un año fijando sus ojos para destrozarlo igual que hizo antes con Afganistán, Irak, Libia y pretende también hacer con Irán. Conscientes de que nadie puede dogmatizar sobre lo que ocurre allí, hemos tratado de señalar las lagunas (más bien, océanos) y falsedades de buena parte de la versión dominante, la cual Santiago Alba comparte en gran medida.

Como fondo, al igual que en los demás textos de este blog, siempre ha estado nuestra entrega a la causa de la paz. Estamos convencidos de que la mayoría del pueblo sirio, si bien rechaza la opresión, detesta aún más la guerra (de origen interno –“civil”– o externo), que es siempre un compendio de toda la barbarie humana. Por ello rechazamos radicalmente la cosmovisión de SAR, para quien pareciera que es más importante una (improbable, por no decir inverosímil) victoria “revolucionaria” que las vidas de los millones de personas que forman la nación siria. Frente a la propaganda bélica del signo que sea, oponemos la cultura de la paz. Decir no a la locura de la guerra es parte destacada de nuestros objetivos.


Demonización al gusto del Sistema

Un rasgo primordial de todas las campañas bélicas del Imperio, particularmente desde el 11-S, es la demonización del representante del bando supuestamente enemigo. Bin Laden, los talibanes, Sadam, Gadafi, Merah..., todos ellos fueron degradados a niveles de suprema abyección, gracias al monocorde griterío mediático, antes de ser convenientemente machacados y/o eliminados (de forma real o supuesta). La moraleja es clara y terrorífica: ser declarado un demonio es el paso previo a ser exterminado. Desde luego, Ahmadineyad y Jamenei (líderes iraníes), Asad (sirio) y Kony (el ugandés que protagoniza –antagoniza– el último show imperial-hollywoodino) no deben de sentirse muy cómodos ante semejante ley de hierro, siendo como son ya demonios oficiales.

Supongamos, incluso admitamos, que ninguno de esos tipos es un bendito. Aun así, cabe preguntarse si la imagen que se ha creado de ellos no resulta desmesurada hasta lo grotesco. Recordemos que a Osama se le atribuyó el 11-S sin mostrar jamás una sola prueba, a Sadam armas de destrucción masiva (inexistentes) y vínculos con Al Qaeda (tan falsos como absurdos), a Gadafi bombardeos aéreos contra manifestantes (jamás probados e incluso desmentidos), al régimen iraní se le imputa un programa nuclear bélico (contra los informes de las propias agencias de seguridad estadounidenses)...

Demasiados precedentes. Quizá ya deberíamos estar prevenidos. Traigamos un ejemplo doméstico para fijar aún mejor las ideas: la hoy agonizante ETA sin duda lleva décadas acreditando ser una banda terrorista. Llena de tipos objetivamente perversos. Blanco, y con razón, de las iras ciudadanas. Aun así, ¿es lícito cargarle con lo que no ha hecho, o al menos nadie ha probado que hiciera? Algunos aquí se pasaron años intentándolo con el 11-M, pese a lo inverosímil de la acusación y a la absoluta falta de pruebas.

Ser un terrorista implica ser muy malo, sí. Pero no implica ser el responsable de todos los atentados a su alcance.
Un dictador es también alguien muy malo. Ahora bien, eso tampoco implica –y la experiencia lo demuestra– que sea culpable de todo lo que se le acusa.

Pero en eso consiste la demonización. Una vez aplicada con éxito, el “demonio” de turno tiene que cargar con todos los “mochuelos”, reales o simplemente atribuidos. De alguien taaaannnn malo, todo lo que se diga es poco. Qué fácilmente olvidamos que es, a fin de cuentas, una persona y, como tal, titular de unos derechos inalienables. Incluso llega a ser (cuasi)tabú atreverse a cuestionar que sea responsable de todos los crímenes que se le imputan. “¿Estás negando que es un dictador?”, te espetarán enseguida los demonizadores de tres al cuarto (para regodeo de los verdaderos demonios, humanos y no humanos, que han gestado todo el juego).

Santiago Alba Rico, por desgracia, viene participando del juego satanizador, aunque lo haga por su cuenta, al margen de los medios convencionales. Ya lo vimos en la primera parte de este análisis respecto a Gadafi, pero lo mismo está haciendo con Bashar el Asad. El discurso de SAR, en la práctica, se puede resumir en que si Asad es un dictador “brutal”, “feroz”, “sanguinario” (u otros calificativos que aplica a Bashar o a su régimen), entonces sin duda ha de estar exterminando a su pueblo desde que este, supuestamente, se levantó contra él en marzo de 2011. Para ello, Santiago recordará pasadas masacres protagonizadas por esa «dictadura feroz transmitida por vía sanguínea [heredada por Bashar de su padre, Hafez] que durante 42 años ha reprimido, encarcelado y torturado a su pueblo». Como si el hecho de haber cometido crímenes en el pasado implicara que son ciertos todos los que se atribuyan en el presente, los cuales en ningún momento vemos que Alba demuestre o documente mínimamente.


Cuestionamiento de la indudable oposición Asad-sionismo

De cara a los sectores de izquierda y antisionistas, la demonización del gobierno sirio practicada por SAR también incluye minimizar, o incluso negar, la sinceridad de su oposición al estado de “Israel”. Así, por ejemplo, afirma que la «alianza [de dicho gobierno] con Irán y Hizbulah y su beligerante retórica antiisraelí no deben hacer olvidar la ausencia de tensiones en la frontera con Israel ni la renuncia siria a reclamar los Altos del Golán». Esto es coherente con un artículo previo en el que decía que el «régimen feroz» de Asad «ha garantizado durante décadas el estatus [sic] quo en la zona».

Da la impresión de que Alba, confirmando su óptica violentista, lamenta que Siria no le haga la guerra a su vecino sionista. Según él, se deduce por ello que el antisionismo de Asad no es creíble. Lo cierto es que ese gobierno nunca ha renunciado a los Altos del Golán. En los últimos años (2007, 2008, 2009, 2010...) el tema ha surgido de manera recurrente entre ambos estados, por lo general a través de mediadores. La condición “israelí” para devolver los Altos siempre ha sido que Siria cortase lazos con Irán (y Hezbolá), algo que su gobierno se ha negado a hacer. Pero es que, además, pensar en atacar al estado con nombre de pueblo elegido sería, hoy por hoy, una locura suicida. No estamos hablando de un enemigo pequeño, ni mucho menos lo son sus aliados. De hecho, al menos de unas décadas a esta parte, suele ser ese estado la potencia agresora, y los árabes sus víctimas. ¿A qué viene, pues, ese reproche de SAR?

Con todo, se diría que Santiago Alba olvida la guerra sionista contra el Líbano en 2006, que por cierto involucró los Altos del Golán y en la que Hezbolá y sus aliados en ella implicados (como el FPLP y Amal) contaron con el respaldo sirio en su defensa frente a la agresión. También parece olvidar que Damasco, la capital siria, alberga la sede de la dirección política de Hamás en el exilio, lo que dice mucho de su apoyo al sector más coherente, al menos hasta ahora, de la resistencia palestina. Algo, desde luego, muy diferente de la actitud del Consejo Nacional Sirio (CNS), la oposición militarista siria, cuyo presidente ha declarado que, de llegar al poder, romperán con Hamás, así como con Hezbolá y con Irán.

Para reforzar la idea de que Asad no es ni remotamente un baluarte antiimperialista (o antiimperialsionista), SAR sostiene además que al propio gobierno “israelí” está «aterrorizado frente a la inestabilidad creciente» en la zona. Pero esto es dar por sentado que el tipo de cambios previsibles en Siria perjudicarían al régimen de Netanyahu y compañía. Más bien, las mayores evidencias –del pasado y del presente– apuntan al lógico interés sionista por acabar con su viejo enemigo. Entre otras razones, por su aludida obsesión contra Irán, cuyo régimen se quedaría completamente aislado en la región sin Asad. Lo cual explica que “Israel” sea uno de los países que están detrás de las revueltas sirias.

No hace falta dar muchas vueltas para admitir ese interés sionista. De hecho, el propio SAR lo admitía, en términos claros e indistintos, al poco de comenzar el conflicto sirio. En un artículo suyo aparecido en Rebelión el 6 de abril de 2011, afirmaba: «Todos los dictadores, he dicho, eran aliados suyos [de los imperialista]. No es verdad. Hay una excepción: Bachar Al-Asad en Siria. El único obstáculo para los planes de la UE, EEUU e Israel en el Magreb y en el Próximo Oriente, era el régimen sirio [...]. Aliado de Irán y de Hizbulah en el Líbano y enemigo por tanto de Israel.» Incluso él mismo, entonces sí, comprendía lo obvio cuando enseguida añadía que «son muchas las fuerzas interesadas en desestabilizar y derribar el régimen sirio». Habría que pedirle a Santiago que nos explicase qué ha cambiado desde entonces para que, ya en diciembre del mismo año –si no antes–, sostuviese justo lo contrario. ¿Por qué Asad había dejado de ser enemigo de “Israel”, al punto de que el gobierno de este último país, de repente, había pasado a desear su continuidad en el poder?


Escepticismo sobre las evidentes intenciones intervencionistas del Imperio en Siria

Respecto a Siria, SAR –no en vano sigue contumazmente la misma lógica– viene abundando en los mismos errores analítico-predictivos que ya cometiese respecto a Libia. Una vez más, no cree en el interés del imperialismo por intervenir militarmente ni, por tanto, ve probable que lo haga. Las posturas de SAR son tanto más lamentables por cuanto –en un gesto que le honra y que es de justicia mencionar– sí llegó a reconocer su error predictivo respecto a Libia: «Me equivoqué con Libia y quiero ser prudente», declara en una entrevista de diciembre pasado, a la que hemos tenido acceso después de la primera parte de nuestra miniserie (donde declarábamos echar de menos reconocimientos de ese tipo). Pero, como de costumbre, mantiene lo esencial de su análisis añadiendo que ve «muy difícil una intervención». Lo cual dudamos que denote prudencia. Tratar de prevenir la misma es lo verdaderamente prudente.

Aún hace escasas semanas insistía en que «EEUU y la UE [...] no quieren la intervención y se resisten incluso a armar de manera pública a los rebeldes» (pero, en un nuevo equilibrismo, el autor agrega acto seguido que «minan desde dentro el régimen -con la más que probable presencia de consejeros militares e instructores de la OTAN»; ¿por qué se iban a conformar con esto los imperialistas si no les da el resultado lógicamente apetecido, a saber, el fin del gobierno de Asad?). Añade que dichas potencias se sienten «aliviad[a]s de la respuesta rusa y china en la ONU (que les ha permitido no hacer lo que no querían hacer y además desprestigiar a dos potencias rivales)». Pero lo cierto es que no se aprecia señal alguna de dicho alivio. Lo que venimos viendo, por un lado, es cómo desde el veto chino-ruso el Imperio –cabreado–, se dedica en efecto a desacreditar, incluso a amenazar más o menos veladamente, a esos dos países; y cómo, a la vez, sigue tramando para llegar al mismo puerto por otros caminos “diplomáticos” (como las reuniones de los “Amigos de Siria”, un remake de la versión igualmente siniestra de los “Amigos de Libia”). Nada de lo cual debería extrañar a nadie, dado que, a fin de cuentas, lo que hizo el veto fue, precisamente, impedir una resolución de la ONU que abriera el camino a la invasión.

En las premisas de fondo –versión de los hechos sirios– ya hemos dicho que SAR coincide en lo básico con la prensa convencional. La misma que, paradójicamente, él admite que manipula «para justificar o inducir una intervención militar». La pregunta entonces cae de su peso: ¿Para qué manipulan esos medios si no es para llevar adelante el programa del Imperio al que sumisamente sirven? ¿O es que ya no cree Santiago que se trata de «sus medios»?


Desconsideración del informe de los observadores de la Liga Árabe

Esa asunción de la versión occidental de lo que pasa en Siria le lleva también a ignorar otras evidencias incontestables, a pesar de que alguna vez se aproxima tanto a ellas que solo le falta “quemarse”. Así sucede cuando, en tiempos en que los medios nos abrumaban con las supuestas matanzas de Asad en Homs, se refiere a la «feroz represión que en estos días de principios del año pasado se está llevando [...] ante los ojos mismos de los observadores de la Liga Árabe» (cursiva añadida). Es inexcusable preguntarle a Santiago: ¿Por qué dejas pasar la ocasión para aludir al informe, ya entonces conocido, de esos observadores? El cual os quita por completo la razón tanto a ti como a los medios convencionales, dándosela en gran medida al gobierno sirio y a su agencia SANA (a la que tú condenas por su «propaganda infame», como siempre sin explicitar por qué)? El informe, emitido no más tarde del 27 de enero del presente año (y que puede leerse íntegro aquí), corresponde a la estancia de algo más de tres semanas de una misión de observadores de dicha Liga. Y, como denunció claramente uno de los observadores, fue «sepultado» y hurtado al mundo por la propia presidencia (catarí) de la Liga Árabe debido a que sus conclusiones no se ajustaban a sus intereses antisirios, totalmente coincidentes con los del Imperio. Hasta donde sabemos, y pese a la trascendental evidencia independiente que supone dicho informe, SAR no lo tiene en cuenta.


Más afirmaciones y posturas desconcertantes

Sobre unas bases tan sesgadas, no es raro que llegue a descalificar a Telesur, un medio alternativo defensor de la versión crítica, tanto como a la probadamente falaz Al Yasira (de la que no puede negar su obediencia al Imperio; dicho sea de paso, SAR no ha comprendido que Al Yasira siempre fue un instrumento occidental, como lo delataban una y otra vez sus oportunos “vídeos” y “audios de Bin Laden”). O que exija que los antiimperialistas muestren hacia los medios oficiales sirios e iraníes «cuando menos el mismo espíritu crítico y el mismo escepticismo que frente a The New York Times o El Mundo». (¿Por qué “cuando menos”? ¿Es que para SAR el rechazo a los primeros debe ser aún mayor que el dispensado a los segundos? Probablemente sí, ya que al menos en el asunto sirio –como en su día en el libio– su grado de acuerdo con los últimos es mucho mayor, pese a las evidencias que cuestionan su propaganda y que aquí estamos mostrando).

Por cierto, y como ya ocurriera en el precedente libio, también respecto a Siria nuestro autor deja frases que parecen de algún modo partidarias de esa intervención que dice no esperar (casi se diría que acusa al Imperio de no llevarla a cabo). Así parece ocurrir cuando dice de las «potencias occidentales» que «se ajusta más a sus intereses en la zona el sacrificio del pueblo sirio» (se entiende que a manos de Asad). Pero ocurre más claramente cuando, en una especie de carta-manifiesto “Al pueblo de Siria que lucha contra la tiranía” (30.1.2012) le informa de que «somos conscientes de que las naciones poderosas os han ignorado y están mirando a otro lado mientras siguen las matanzas». (Para después agregar –de nuevo los “paradójicos” equilibrios, igualmente presentes respecto a la guerra contra Gadafi– que «no vendrá nada bueno del imperio estadounidense y de los gobiernos occidentales»). Frente a toda evidencia, llega a hablar de una «política de colaboración de estas potencias y de sus gobiernos con el régimen de Bashar». Desde luego, no parece que SAR haya aprendido de la lección libia. No será raro, entonces, que cuando llegue la invasión abierta de la OTAN siga apoyando a sus esbirros los “rebeldes”, igual que hizo de manera obstinada respecto al país norteafricano.


Omisión de la presencia de mercenarios extranjeros en Siria

No podemos ser exhaustivos, ni seguramente valga la pena. Pero es preciso seguir mostrando cómo Santiago se aleja de la realidad una y otra vez. Por ejemplo cuando afirma, además de todo lo que hemos visto ya, que el “Ejército Libre de Siria” (ELS; el grupo principal de los “rebeldes” armados) se constituyó «el pasado mes de noviembre [!!!] a partir de desertores del Ejército sirio». Para empezar, ya existía como tal por lo menos desde julio de 2011. (¿Por qué dice Santiago “noviembre”? Si no fuera por sus continuas concesiones a los intereses de la versión dominante, con gusto lo atribuiríamos a una simple errata). En segundo lugar, es conocida la conexión del ELS con el CNS, la matriz violentista –controlada por miembros de los Hermanos Musulmanes– que dirige sus operaciones desde el principio. El CNS ya tenía (según Wikipedia) 270 miembros en febrero de 2011 (es decir, antes incluso de la fecha de comienzo de las revueltas sirias –15 de marzo de 2011– admitida por el propio SAR), aunque su presentación ante la “comunidad internacional” fuera en el mes de agosto. De hecho, ya desde antes de la aparición oficial del ELS diversos medios internacionales, todos ellos sistémicos, reconocían que había protestas armadas (lo hacían de manera incidental y como a regañadientes, pero lo hacían). Son demasiados indicios como para pensar en que la violencia contra Asad estuviera realmente alejada del comienzo de las “protestas”.

Sobre esa base, parece increíble que en una fecha tan avanzada como ¡diciembre de 2011! apareciera un artículo de SAR en el que este decía que «las protestas y manifestaciones [...] siguen siendo obstinadamente pacíficas». Si alguna vez lo fueron (en su conjunto, queremos decir), cosa harto cuestionable, desde luego ya hacía bastantes meses que habían dejado de serlo.

En cuanto al asunto de los desertores, es otro punto en el que SAR sigue fielmente la versión de los medios convencionales. Sin negar que haya habido deserciones, cuesta creer en un fenómeno realmente masivo (se habla de muchos miles). Si así fuera, cabe suponer que la descomposición del propio ejército oficial sirio, dado el contexto internacional hostil a Asad, habría sido bastante rápida. Lejos de ello, lo que venimos presenciando en todos estos meses es una consolidación militar del régimen sirio incluso en las zonas donde más fuertes se habían hecho los “rebeldes”.

Santiago, en cambio, no dice nada de los “islamistas” libios, de alto rango, alistados en el bando “rebelde” sirio para brindarle a este su valiosa experiencia criminal. Esto es algo que dio a conocer, entre otros, una fuente tan poco sospechosa como el ultrasistémico diario español ABC. La crónica, de Daniel Iriarte, es de diciembre pasado y muestra las conexiones directas de dichos “islamistas” con la CIA (revelando así, por si aún quedasen dudas, a quién obedecieron al luchar contra Gadafi). No menos llamativo es que el periodista informe de la adscripción a Al Qaeda de uno de esos combatientes de primer nivel. Todo lo cual confirma las acusaciones sobre la presencia en Siria de mercenarios extranjeros que, desde hace muchos meses, viene realizando el admirable reportero crítico Thierry Meyssan desde su Red Voltaire (ver también).

En el mismo artículo de hace unas dos semanas (18.3.12) que ya hemos citado repetidamente, SAR habla de «la apuesta cada vez más impudorosa del CNS por la intervención militar» extranjera en Siria. Es cierto que pocos días antes ese organismo “rebelde” reclamó una intervención «urgente». Pero Alba no puede ignorar que el CNS lleva en realidad mucho más tiempo mostrando nítidamente –“impudorosamente”– ese anhelo (ver 1, 2 y 3). De hecho, ya en septiembre de 2011, sectores opositores internos al régimen de Asad se desmarcaban públicamente de los del CNS por considerar que estos eran «favorables a una intervención extranjera para resolver la crisis en Siria».


“Equilibrios” en torno a los “islamistas” emergentes

Ya dijimos que no pretendemos acusar a Santiago Alba de mentir, a diferencia de lo que él hace –pero entiendo que sin intenciones difamatorias– con quienes discrepan de la versión dominante sobre Siria. Nuestra intención es solo poner de manifiesto el abismo entre sus posiciones y la realidad a la luz del conjunto de evidencias disponibles. Un abismo causado, en nuestra opinión, por sus erróneas premisas de partida, pero también porque SAR apenas documenta muchas de sus afirmaciones, como si esperase que las aceptásemos por fe.

Como cuando, a principios de este año, aún decía que en Libia su «criminal intervención» no les estaría proporcionando «a las potencias occidentales ninguna ventaja comparativa». Qué extraño... El propio SAR ponderaba, en febrero de 2011, lo «inteligentes» que son los imperialistas (desde luego, más que la izquierda). Y unos días después subrayaba que son «más listos». Siendo así, cuesta creer que hicieran una guerra para nada, pese al coste financiero y los riesgos de imagen en ella implicados. De hecho, ya mucho antes del linchamiento de Gadafi se supo que el reparto del petróleo libio había comenzado (ver también).

Pero en las palabras citadas, SAR parece referirse más bien al hecho de que sean los “islamistas” (él cita además expresamente a los «Hermanos Musulmanes libios»), y no los occidentales, quienes llevan las de ganar en los distintos países de la llamada “primavera árabe”. En concreto, señala: «Si es aventurado decir que el islamismo -ahora “democrático”- vaya a enfrentarse al imperialismo, mucho más absurdo es pretender que es y ha sido siempre un obediente peón imperialista. Los islamistas harán toda clase de concesiones económicas y políticas, pero permanecerá siempre viva la cuestión que garantiza el carácter anti-imperialista de unos levantamientos que en su origen no son ni de izquierdas ni de derechas, ni partidistas ni islámicos: Palestina.»

Lo realmente absurdo es pretender que unos “islamistas” que, como los libios (y los sirios), reclaman la intervención de la OTAN para hacerse con el poder, vayan luego a enfrentarse realmente a esta. En su optimismo, SAR se niega una vez más a reconocer los estrechos vínculos existentes desde el principio entre los “islamistas” libios y los imperialistas que los llevaron en volandas al poder, pese a lo cual no puede dejar de admitir la existencia de “toda clase de concesiones...” de los primeros a los segundos (por cierto, tanta concesión económica y política, por mucho que –supongámoslo– no incluya la cuestión palestina, ¿deja muchos resquicios a una verdadera posición antiimperialista?). Pero él sin duda tiene también en mente a Siria, a la que dedica un párrafo explícito de su artículo. Ocurre que los “islamistas” sirios son básicamente, de nuevo, los Hermanos Musulmanes, cuya sede mundial está en Londres, y que –como ya hemos visto– son quienes controlan el CNS. Allí se encuentra también la sede del llamado “Observatorio Sirio de los Derechos Humanos” (fuente primordial, por no decir única, de la “información” mediática que venimos padeciendo), y cuyo portavoz es, según Meyssan, miembro de la misma Hermandad (ver también), aunque él lo niega.

Como lo reconoce implícitamente el párrafo anterior de SAR, los Hermanos Musulmanes no exhiben hoy la animosidad antioccidental que mostraban en el pasado, sobre todo en el terreno político. Ha de reseñarse su evolución desde el yihadismo, e incluso desde una especie de fascismo inicial, hacia la defensa de una democracia de corte occidental (tan denostada en el pasado por líderes e ideólogos tan emblemáticos como Sayyid Qutb). Quizá por ello no es raro que hoy la crème de la crème del Imperio le dé a este grupo su visto bueno. Así, ya en 2007, la influyente revista Foreign Affairs –la voz del poderoso Council on Foreign Relations–, parecía recibir a “La moderada Hermandad Musulmana” con los brazos abiertos, señalando significativamente que «los responsables políticos [estadounidenses] deberían reconocer» que esa organización «representa una notable oportunidad». Sobre esta base, ¿a alguien puede extrañarle que el Imperio haya reconocido ya al CNS, emanado de aquella?

[La extraña evolución actual de Hamás (ver por ejemplo) y la intensificación de sus relaciones con el emirato pro imperialista de Catar (ver 1 y 2), país que financia también a los Hermanos Musulmanes –de los que proviene históricamente la propia Hamás–, podría tener algo que ver con todo esto, pero no parece prudente asegurar nada de momento.]


Observaciones finales

Dejaremos, por fuerza, infinidad de datos en el tintero. En este último apartado nos limitaremos a un repaso muy somero de algunas de las muchas evidencias adicionales que ponen en entredicho la visión de SAR y, por supuesto, la de los medios dominantes. He aquí unas cuantas:

–Es sencillamente innegable, guste o no, el enorme apoyo popular que conserva Asad (ver 1, 2 y 3), y que se evidencia en las casi continuas manifestaciones masivas a su favor (reconocidas incluso por medios tan bellacos como El Mundo, que en su momento presentó la foto de una concentración pro Gadafi como contraria a este; aún se puede ver en la segunda imagen de esta página). Alba no debería desdeñar este dato. No cabe recordar un fenómeno comparable a favor de Ben Alí (el déspota tunecino) o de Mubarak (el egipcio). Sí, en cambio, del líder libio después asesinado.

–Al menos desde el 11-S, Al Yasira siempre ha sido funcional a los intereses del Imperio, pero no es menos cierto que antes disimulaba mejor. Desde su campaña contra Libia, su sesgo ya resulta pintoresco de puro descarado. Por eso no debiera sorprender demasiado que hayan aparecido filtraciones sobre serias discrepancias entre su personal debido a lo que parte del mismo considera «sesgada y poco profesional» la cobertura dada al conflicto sirio.

–La verdad de las matanzas perpetradas por los “rebeldes” sirios viene siendo avalada también por sectores cristianos de Homs, según la vaticana Agenzia Fides (por desgracia, pero previsiblemente, eso no hace que el Gran Tapado se distancie pública y enérgicamente de las mentiras imperiales sobre el conflicto).

–Las versiones que imputan toda la violencia, o el grueso de la misma, al gobierno sirio han quedado desafiadas al conocerse la guerra interna dentro de la diplomacia francesa a raíz de que su embajador en Damasco, Eric Chevallier, se rebelase contra la manipulación de sus informes por parte del ultrabelicista ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé.

–Frente al supuesto desinterés en intervenir que, al menos por momentos, atribuye SAR a Occidente, Luiz Alberto Moniz Bandeira sintetiza en un párrafo las razones de su interés: «La caída del régimen sirio tras el derrocamiento de Muammar Gadafi en Libia eliminaría la presencia de Rusia de sus dos bases navales (Tartus y Latakia), cortaría las rutas de suministro de armas para las organizaciones pro chiíes Hezbollá, en el Líbano, y Hamás, en Palestina, detendría el progreso de China hacia las fuentes del petróleo, y aislaría completamente y estrangularía a Irán, con la consiguiente eliminación del gobierno de Mahmoud Ahmadinejad. El resultado de la ecuación, al modificar por completo el equilibrio de fuerzas en el Oriente Próximo, sería el establecimiento por Estados Unidos y sus socios de la Unión Europea de una full-spectrum dominance es decir, la supremacía completa territorial, marítima, aérea y espacial, así como la posesión de todos los activos del Mediterráneo. Y los recursos naturales (petróleo y gas) de la zona.»

–El gobierno estadounidense, a la vez que finge respetar el plan de Kofi Anán, no se recata en erigirse como jefe supremo de los “rebeldes” sirios al instarles «enérgicamente» a presentar «una posición unificada». No debiera quedar dudas sobre a quién sirven aquéllos.

–Como ocurrió en el caso libio, hay fuerzas especiales de Occidente –particularmente británicas y francesas– entrenando a los “rebeldes” sirios del “Ejército Libre de Siria” (ver también). Además han aparecido filtraciones que probarían su presencia incluso en territorio sirio.

–Existe abundante evidencia de que múltiples “periodistas” occidentales son en realidad, o son también, colaboradores de los servicios de inteligencia o de los ejércitos de sus países en las tareas de desestabilización de Asad.

–Hay serios indicios de armamento “israelí” en manos de los “rebeldes” sirios (ver 1 y 2).

–A veces, el respetable marxista Santiago Alba alude a algún partido comunista que se opone a los “tiranos” (p. ej., al Partido Comunista Obrero de Túnez). En cambio, quizá se echa de menos que mencione que sigue siendo firme el apoyo de los dos principales partidos comunistas sirios al gobierno de Asad (el Bakdash y el Unificado).

E infinidad de datos más..., pero ya lo dejamos aquí.

Y lo hacemos renovando las exigencias de paz en Siria que todo ser humano debería suscribir. Sistemáticamente boicoteadas por los señores de la guerra imperiales (ejemplo), como cada vez que el gobierno ha buscado negociaciones con la oposición no violenta siria. Las cuales han llevado, por cierto, a la aplicación de reformas, aprobadas por el pueblo en referéndum, que a su vez se empezarán a concretar en las elecciones parlamentarias convocadas para el próximo 7 de mayo. Todo lo cual viene siendo sistemáticamente despreciado tanto por los medios convencionales como por Santiago Alba Rico, a pesar de que son hechos que muestran evidentes señales de cambio en el régimen y podrían alumbrar horizontes de paz.

Unos horizontes que, a nuestro modo de ver, son más importantes que cualquier prurito intelectual.

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28 Mar 2012

Sí a la huelga general porque quieren acabar con TODO

Escrito por: Cordura el 28 Mar 2012 - URL Permanente

El eslogan de la campaña contra la reforma laboral del gobierno (“Quieren acabar con todo”) no puede ser más acertado. No son muchos, sin embargo, quizá ni siquiera sus creadores, los que parecen intuir el alcance de ese “todo”.

La conciencia ante lo que se avecina es cada vez más clara. Ya no es solo que, a nuestro alrededor, proliferen los conocidos (familiares, amigos, vecinos...) repentinamente parados, subempleados o incluso embargados. Se intuye de manera creciente que no estamos ante una “crisis económica” más, sino frente a un fenómeno de mayor alcance. Cada vez son más los que perciben la determinación del Poder por llevar adelante su programa antisocial, que implica una progresiva extinción de derechos laborales, aunque todavía pocos disciernen que también incluye el derecho a protestar por ello.

Esa conciencia se basa, en unos casos, en la mera constatación de los hechos que están ocurriendo: «Nunca ha habido tanto miedo a seguir la huelga», ha dicho el actor Juan Diego Botto en relación con lo que pasa en su gremio. En otros, además, se saca punta con tino a las declaraciones ajenas: «El PP dice que la huelga general es irresponsable y que no se le ha dado 100 días al gobierno. ¿Les han dado ellos 100 días a la ciudadanía?» (Alberto Garzón, diputado de IU). Pueden leerse también comentarios que entrañan comparaciones de amplio espectro, como los del historiador Josep Fontana: «Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo.» Y luego hay alguien sabio, reacio siempre al autoengaño, que sentencia crudamente: «Va siendo hora de que los hombres y mujeres que nos reclamamos de la izquierda asumamos con todas sus consecuencias que hemos perdido la guerra. No se trata de una derrota parcial en una fase histórica precisa del desarrollo del sistema al que, mal que bien, hemos combatido. Es el final de un enfrentamiento multisecular que se ha saldado con el cadáver del vencido yaciendo en el campo de batalla»

Fiel reflejo de esa conciencia acrecentada, el eslogan de la campaña sindical resuena como un aldabonazo de lo más contundente: “Quieren acabar con todo”. Como el vídeo de una de los centrales mayoritarias (ahora van de radicales..., ¿para compensar su entreguismo de estos años, o quizá porque ven peligrar los privilegios de su burocracia sindical?).

No se equivocan (aunque restrinjan ese “todo”, en sus carteles, a “los derechos laborales y sociales”). Al menos desde mayo de 2010, el gobierno español del PPSOE, con sus distintas caretas, se viene aplicando resueltamente a la tarea de acabar con todo el estado del bienestar. Voluntad consagrada en una reforma (anti)constitucional que no sometieron al pueblo y que antepone los intereses mercantiles a las necesidades de las personas.

Si fueron capaces de semejante atropello, en medio de sucesivos paquetes de medidas que lo corroboraban, es porque efectivamente van a por todas. Algo que percibe el empresariado más desalmado y por eso no es extraño que cada vez más trabajadores sufran amenazas de despido (ver también) si hacen huelga este jueves. Luego, como siempre, el grueso de la prensa aireará a los cuatro vientos la no menos reprobable violencia de los piquetes sindicales, por aislada que sea. Y los perjuicios a los consumidores y usuarios. Pues ya se sabe que el programa del Poder incluye también promulgar una ley de huelga (es decir, una drástica restricción del ejercicio de este derecho). A pesar de que los portavoces más suaves del monopartido recuerden que «España es el país de Europa occidental con menos conflictividad laboral».


Grecia es el futuro

Los griegos nos llevan la delantera. Podemos mirarnos en su espejo para saber lo que, no tardando mucho tiempo, pasará también aquí. Pero también para comprender mejor lo que está pasando a nivel global.

Cada nuevo “rescate” griego, saludado hasta con alborozo en algunos ámbitos, no es más que la adición de nuevas cadenas y grilletes. Grecia es hoy un país esclavo de la Troika, sin soberanía nacional ni popular. Con la excusa de salvar la macroeconomía –o ciertos índices de la misma–, los agentes del capitalismo más voraz están reduciendo al pueblo a la miseria.

El diputado alemán del partido Die Linke (La Izquierda) Gregor Gysi protestaba en el Bundestag contra ellos, encarnados en la canciller Angela Merkel: «Ustedes aplican a Grecia Versalles. Pero los griegos necesitan Marshall.» Gracias a los famosos “rescates”, pensados supuestamente para aliviar la deuda pública griega, esta no ha hecho más que aumentar (pero en eso radica el negocio de los especuladores) en paralelo con la reducción de derechos de los trabajadores helenos y la creciente pobreza. Para colmo, los estridentes voceros del “neoliberalismo”, pero también los mandamases internacionales, les echan la culpa a los griegos de que las medidas de ajuste no hayan producido el éxito “esperado”. Sin embargo, la realidad es que el bienestar de la población está siendo sacrificado de manera progresiva pero implacable. Con la eliminación de los convenios laborales –algo que está en marcha también en España–, los salarios se han reducido una media de un 20% (se ve que muchos patronos no pierden el tiempo). «Además, el salario mínimo para una jornada de ocho horas, anteriormente de 751 euros brutos, se redujo hasta los 500 euros netos, 400 en el caso de los menores de 25 años.» Con la lógica caída del consumo, los negocios cierran por millares. Y «un tercio de los trabajadores helenos no cobra su salario, no lo recibe a tiempo o sus patronos han dejado de pagar sus cotizaciones a la Seguridad Social». En la Helleniki Halyvourgia (Acería Griega), sus empleados ya casi completan su quinto mes de huelga. Es decir, llevan más de 140 días sin cobrar, subsistiendo gracias a la solidaridad obrera internacional.

Pero, detalle harto significativo comentado por Daniel Gómez-Olivé, «mientras se recortan pensiones, sueldos y prestaciones sociales, la Troika no exige recortes en el gasto militar» (y recordemos que las guerras son otra de las modas que se llevan hoy). A pesar de que aparentemente lo único que importa es «poder alcanzar un nivel ‘sostenible’ de deuda del 120% del PIB en el 2020», por medio de nuevos ajustes estructurales de la economía que no es difícil imaginar cómo dejarán al pueblo griego (describiendo los efectos ya visibles del huracán “neoliberal”, unos cineastas griegos han realizado un documental con el expresivo título de Catastroika; ver también).

Ante la creciente convicción de muchos griegos de que les están destrozando las vidas, las manifestaciones y huelgas generales se encuentran a la orden del día. Y en medio de ellas, un viejo luchador, el artista Mikis Teodorakis, llama al pueblo a la resistencia desde sus 87 años de edad y una trayectoria que le avala.

En febrero pasado, los trabajadores de un hospital lo ocuparon y declararon bajo su control. En su comunicado constataban «el empobrecimiento social creado por las autoridades políticas», denunciaban que el pueblo griego «está hoy bajo el ataque del capitalismo más brutal» y, llamativamente, subrayaban la necesidad de cuestionar «no sólo la legitimidad política, sino también la legalidad de un poder arbitrario, autoritario e impopular que avanza a paso firme hacia el totalitarismo» (negrita añadida).

Los que nos llevan la delantera, y especialmente los que están en primera línea de combate, ya están llamando a las cosas por su nombre.


Necesidad de la huelga general pacífica y masiva

¿No sobran las razones para el paro del próximo jueves? Aunque no falten las excusas de siempre (“no sirve para nada”, “no quiero perder el salario de ese día”, “no pienso seguirles el juego a los sindicatos”, etc.), la realidad es que solo una masiva respuesta popular, pacífica y firme, puede frenar la marea actual.

Una marea que no se conformará con esclavizar laboralmente a los asalariados, sino que ya está convirtiendo a los ciudadanos en súbditos. Desde diversas ópticas, más o menos vagamente, algunos autores empiezan a comprender que se trata precisamente de eso. Y, con la experiencia griega en mente, ya hablan de un «totalitarismo rampante» (algo que otros llevan once años avisando).

En realidad, no se puede negar que todo confluye en esa dirección. Es un error pensar, por ejemplo, que el persistente gasto militar griego no tiene nada que ver con los negocios del complejo militar-industrial que emprende guerras de dominación cada dos por tres. A poco atentos que estuviéramos a lo que pasa en el mundo, no debiera costarnos entender que «quienes emprenden esas campañas bélicas son los mismos que los condenan a una condición de “submileuristas”, y que policializan y militarizarán las llamadas sociedades “democráticas”». ¡Son los mismos!

El pueblo griego le está viendo la patita al monstruo antes que otros pueblos de Occidente. Su experiencia debería prevenirnos y aleccionarnos. Hacernos comprender que el “todo” de “Quieren acabar con todo” que pregonan los sindicatos españoles es ciertamente todo. No solo el estado del bienestar, con ser mucho. No solo el conjunto de derechos sociales que, según Fontana, «ni siquiera el fascismo logró» erradicar. Es la ciudadanía misma, la dignidad reconocida gracias al pensamiento y las luchas de la Modernidad (Reforma, Ilustración, movimientos socialistas...), lo que se viene abajo. Es la libertad. Y el concepto de persona en su plenitud, que tanto costó definir y reivindicar, llegando a plasmarse en la célebre Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Algunos se niegan a creerlo. Les cuesta aceptar lo que sus ojos les muestran de manera cada día más diáfana. En particular, objetan contra el hecho de que se trate de una “crisis” programada, diseñada por la Elite Global. Pues –preguntan–, ¿qué interés puede tener el capitalismo en depauperar a la gente?

El problema es que parten de una premisa falsa, que da por supuesta la continuidad de la sociedad de consumo tal como la conocíamos desde el siglo XX. No comprenden que estamos entrando en un nuevo modelo “productivo”, marcado por las necesidades del totalitarismo emergente.

Algunos, cada vez que el Imperio amaga con una nueva guerra, arguyen que no llegará a emprenderla porque no da abasto. “Le resulta demasiado costoso”, añaden. Y así, no creyeron que empezaría la campaña contra Irak porque ya estaba en marcha la guerra contra Afganistán. Y luego no se creyeron que el Imperio fuese a atacar a Libia porque ya tenía bastante con las otras dos. Y ahora ven improbable la agresión a Siria, y no digamos a Irán... Pero esto es porque no comprenden que el nuevo modelo “productivo” será una economía de guerra(s). En el marco de un estado policiaco cada vez más globalizado,

Para tales proyectos bélicos y policiales ya cuentan, en las crecientes tasas de paro y en las tremendas bolsas de subempleo, con la necesaria carne de cañón.

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24 Mar 2012

Siria y Santiago Alba Rico (I/II): El precedente libio

Escrito por: Cordura el 24 Mar 2012 - URL Permanente

A causa de otras noticias, como los extraños sucesos de Toulouse, Siria lleva unos días en un relativo segundo plano. Pero la dinámica de fondo es la misma y la trama occidental contra ese país no cesa. Por ello, y por la confusión que impera en el campo alternativo, abordamos aquí el conflicto sirio aunque ello suponga recuperar una costumbre que deseábamos abandonar.

«Sólo la verdad y la justicia social son realmente anti-imperialistas.»
(Santiago Alba Rico)


El escritor Santiago Alba Rico (SAR), ya lo dijimos aquí, tiene una reconocida trayectoria en los medios alternativos. Al margen de las serias diferencias ideológicas que podamos tener con él, son de agradecer sus aportaciones desde hace años a la lucha por un mundo mejor. Especialmente su crítica filosófica al capitalismo (ejemplo de ella es “Condición humana, derecho a la rebelión y alternativas post-capitalistas”, texto del cual citaremos seguidamente; ver también).

Vaya, pues, por delante que respetamos su derecho a tener su propia teoría sobre lo que pasa en Siria. Este no es un artículo contra SAR, hombre comprometido, sino un cuestionamiento de sus posturas. Procurando evitar, por delicado que sea el asunto involucrado, cualquier tergiversación o juicio de intenciones (lejos de nosotros el deseo de acentuarle un sufrimiento que él mismo confesó).

Pero, ¿por qué nos centramos en las posiciones de SAR? Porque es indudable que vienen provocando serias discrepancias, incluso bandos enfrentados, en el ámbito antiimperialista español. Polémica de la que él mismo asume haber «sido de alguna manera el causante o el detonante».

Hay otra razón: en los últimos tiempos, SAR viene acusando explícita y reiteradamente de mentir –no solo de sostener falsedades– a quienes, dentro de ese ámbito, se niegan a aceptar su visión de los conflictos libio y sirio (ver 1 y 2). Es decir, aunque seguramente sin mala fe, tiende a deslegitimar a los discrepantes con él. Entendemos que eso implica un salto cualitativo que merece respuesta e incluso involucra el derecho a ella. Trataremos de dársela aquí sin acusarle a él de lo mismo.

Pero, como es natural, nuestro propósito es ir más allá de SAR. Nuestra preocupación es Siria y la presente deriva del mundo.


Antecedentes: Libia

Con el fin de comprender la confusión (y la consiguiente pasividad relativa) ante lo que ocurre en Siria, es relevante conocer la visión de Santiago Alba, paradigmática de un sector de la llamada “izquierda radical”. Pero para conocerla, resulta obligado remontarse a la todavía reciente controversia sobre Libia, por ser donde aquella cuajó.

SAR, quien de acuerdo con su propia información lleva más de veinte años viviendo en el norte de África (Egipto y Túnez), sostiene que existe efectivamente una “primavera árabe” y que las revueltas en Túnez, Egipto, Libia y Siria (así como otros países árabes) son en todos los casos populares y espontáneas. Por tanto, merecen ser apoyadas por quienes desean el avance de los pueblos.

Lo peor no es que esta teoría parezca calcada, siquiera a grandes rasgos, de la que difunden los medios sistémicos (los cuales, aunque con un sentido diferente al de SAR, también saludan las experiencias tunecina y egipcia). Lo peor es el modo en que este escritor defiende su teoría (y lo es, sobre todo, por los efectos que produce en el campo alternativo).

En ese modo hay detalles alarmantes que iremos mencionando. Empezaremos por el hecho de que, pese a los resultados ya conocidos del conflicto libio, SAR mantenga ahora respecto a Siria exactamente la misma línea que siguió durante el apogeo (mediático) de aquel. Parece como si no debiera importarnos que los “rebeldes” libios fueran aupados al poder que ahora detentan por los bombardeos de la OTAN. O que, como es ya público y notorio (ver 1 y 2) y lo han reconocido desde Ban Ki Moon, el servil secretario general de la ONU, hasta las ONG que también contribuyeron a la guerra contra Libia (1 y 2), el nuevo gobierno libio esté violando los derechos humanos. (Por supuesto, no afirmamos que SAR esté a favor de todo ello. Lo que decimos es que tales resultados deberían llevarle a recapacitar sobre su empeño de seguir la misma estrategia en el caso sirio). Con imposición de la sharia (ver 1 y 2) en lo que antes era un país bastante laico.

Pero es que, como ya documentamos aquí, además SAR cometió respecto a Libia errores analíticos clamorosos. Los cuales, hasta donde sabemos, no ha reconocido pese a ser actualmente incuestionables.

«No es la OTAN quien está bombardeando a los libios sino Gadafi.» Esto lo afirmó en un texto aparecido en Rebelión el 24.2.2012. O sea, cuando, en efecto, aún la OTAN no había empezado a arrojar bombas sobre Libia. Pero es obvio que lo decía replicando a quienes se temían la agresión atlantista. Además, daba crédito a la propaganda mediática sobre los supuestos bombardeos de Gadafi sobre su pueblo, pese a no estar en absoluto probados. Cuando el desmentido empezó a circular, SAR pudo tenerlo en cuenta, pero no disponemos de noticias de que lo hiciera. Ni siquiera una vez que altos cargos del Pentágono, como Robert Gates (a la sazón ministro de Defensa) y el almirante Mike Mullen, negasen semanas después tener evidencias de dichos bombardeos.

En el mismo artículo, como para transmitir la idea de que su énfasis pro “rebeldes” no implicaba demasiados riesgos de favorecer la postura del Imperio, Santiago Alba afirmaba: «No creo, sinceramente, que la OTAN vaya a invadir Libia». Pero ya entonces los signos más evidentes apuntaban a lo contrario. [Ver, por las mismas fechas: síntomas de orquestación prebélica (19.2.11), y Libia, seriamente amenazada (26.2.11).]

Todavía ocho días después, el 4 de marzo de 2011, SAR se empeñaba en apuntarse a «la opinión general entre la izquierda y la población del mundo árabe» según la cual «no habrá invasión». A las dos semanas, la OTAN ya estaba invadiendo y machacando Libia.

Aún peor: en septiembre pasado, con la OTAN y sus esbirros del CNT haciendo estragos en Libia, SAR seguía con la misma tónica (ver también). Defendiendo, en su artículo “Libia, el caos y nosotros”, a unos “rebeldes” que avanzaban en su toma de Libia bajo el paraguas imperial. Pero, ¿cómo es posible que alguien pueda creer que la OTAN vaya a amparar o facilitar jamás la llegada al poder de unos revolucionarios verdaderos?


Arriesgados equilibrios

En dicho artículo, Alba iba aún más lejos. Aunque no sin todo tipo de matices –más propios de un equilibrista– para dejar clara su postura contraria al Imperio, dejaba caer perlas como: «La intervención de la OTAN salvó vidas.» «[La OTAN] ha bombardeado muy poco Libia con el propósito de alargar la guerra y tratar de gestionar una derrota del régimen sin verdadera ruptura con él» (algo más de un mes después, los medios convencionales hablaban de “26.000” operaciones de la Alianza; un promedio de muchos más de cien al día). «Nos guste o no, aun tratándose de una de las zonas más anti-imperialistas del mundo, no ha habido ninguna protesta contra la intervención de la OTAN» (desdeñaba así, para empezar, las masivas manifestaciones de ese signo que había habido en la propia Libia: ejemplo).

No es menos llamativo que, ya en noviembre pasado, comentase: «Vemos en qué se está convirtiendo ya el CNT; hemos asistido al linchamiento ignominioso de Gadafi, que espero que conduzca a sus autores -que son no solamente los ejecutores directos en Sirte, sino obviamente, todos aquellos que la han apoyado con bombardeos y declaraciones- ante un tribunal. Y si no, como hay pocas esperanzas de que sean juzgados, habrá que hacer como estamos haciendo en el caso de José Couso y en otros, habrá que presionar para que así ocurra.»

Un momento... ¿Es que para entonces el CNT no llevaba ya mucho tiempo desenmascarado a ojos de cualquier mente crítica? ¿No era evidente desde hacía meses, si no desde el principio, su complicidad con la OTAN? ¿No habían sido denunciados, hasta por la organización “humanitaria” (y pro Imperio) HRW, sus crímenes de guerra? ¿No había exaltado su líder, Abdel Jalil, el colonialismo? ¿No había pedido, incluso, el mismo CNT la continuidad de la presencia de la OTAN en Libia incluso una vez expirado el (supuesto) mandato de la ONU?

SAR utiliza, ¡nada menos que en el mes de noviembre!, el presente continuo (“se está convirtiendo”), cuando parece obvio que lo correcto sería emplear, suponiendo que hubiese habido “conversión” alguna, un pasado rotundo. De hecho, él mismo dice, no muchas líneas más abajo en ese mismo texto, que «esa revuelta popular fue inmediatamente infiltrada por oportunistas del antiguo régimen, por liberales que volvieron de Estados Unidos, y luego también por islamistas entrenados en Afganistán» (cursiva añadida). Recordemos que dicha “revuelta popular” habría empezado en febrero de 2011. Pasado rotundo, pues. Y que el CNT ya había quedado constituido el 27 de ese mes...

Habrá que preguntarse si tanto equilibrismo no lleva necesariamente a caerse. O sea, a contradecirse e incluso a defender, en la práctica, lo más claramente indefendible. (Por cierto, ¿ha puesto en práctica SAR esas presiones de las que hablaba para que los asesinos de Gadafi acaben en la cárcel? Téngase en cuenta su propia contribución a ese crimen; o más bien, a su justificación).

Lo cierto es que, al repasar los dichos de SAR sobre el caso libio, resultan comprensibles las reacciones de rechazo que ha suscitado (ejemplos: 1 y 2), por más que en algunas ocasiones hayan traspasado los límites de lo que ha de ser una crítica intelectual y política.

En ese mismo artículo incurre en otro notable error analítico cuando afirma: «La OTAN no es una instancia de poder homogénea. Hay nuevos actores regionales, como Arabia Saudí, como Qatar, como Turquía. Estados Unidos ha tenido un papel muy periférico en la intervención de la OTAN en Libia, mientras que ha habido otros actores que han aprovechado, como Sarkozy, para re-prestigiarse en una zona del mundo muy convulsa donde había perdido todo su prestigio después de haber apoyado a Mubarak y a Ben Alí hasta el final.»

Una descripción que no desentona con la que durante meses leímos en la prensa convencional. ¿También SAR resultó engañado por el smart power (poder astuto: ver 1 y 2)? Sin duda que, respecto a casos previos (Afganistán, Irak...), el gobierno estadounidense optó por mostrar un perfil bajo. Pero que nadie se engañe:

1. Recordemos que la intervención militar del Imperio contra Libia se conoció inicialmente con el nombre dado al operativo estadounidense en la misma (“Amanecer de la Odisea”).

2. Incluso en la fase siguiente, en la que se entregó la coordinación de las operaciones a la OTAN, el mando militar global estuvo en manos del comandante supremo aliado en Europa (SACEUR, por sus siglas en inglés), y por tanto –como siempre– de un general estadounidense (en concreto, del almirante James G. Stavridis).

3. El hecho de que, no obstante, Estados Unidos adoptase el citado perfil bajo seguramente refleja, más que una pérdida de poder relativo en el seno de la OTAN (como parece insinuar SAR), una confirmación de su inmenso poder: la superpotencia logró lo que buscaba con menos desgaste directo de sus propias tropas.

4. Como prueba de que el gobierno estadounidense estaba plenamente interesado en la macabra operación, recuérdese que el presidente Obama metió a su país en la guerra sin autorización del Congreso. Y tampoco olvidemos, entre otros detalles, cómo a la hora de la verdad (una vez asesinado Gadafi), la ministra de Defensa imperial, entre risas diabólicas, no dudó en anotarse el tanto para su país.

5. En cuanto al afán de “re-prestigio” de Sarkozy –en lo que podemos estar de acuerdo–, el dato más bien evoca cómo lo había perdido muy pocos meses antes: precisamente, entre otras razones, porque se topó con la oposición estadounidense. Esta, más hábil (smart), y desde luego más poderosa, ya estaba ordenando la salida del déspota tunecino, Ben Alí, cuando el gobierno francés aún le estaba apoyando. Y ya sabemos qué postura prevaleció.

6. Arabia Saudí y Catar no son más que peones del Imperio en la zona. Sorprende que nadie pueda creer otra cosa. Sus canales internacionales “de cabecera”, Al Arabiya –que emite desde Dubái– y Al Yasira, están continuamente emitiendo información favorable a los intereses occidentales frente a Siria, como hicieron antes frente a Libia. Que Estados Unidos es el capo indiscutible sobre los países que forman parte del Consejo de Cooperación del Golfo lo vemos no solo en cómo sus miembros (sobre todo, los dos citados) manejan la Liga Árabe al servicio del Imperio, sino también en cómo algún otro de ellos –en concreto, Emiratos Árabes Unidos– implora al gobierno estadounidense que no le obligue a romper sus intercambios comerciales con Irán, en el marco de las sanciones impuestas por aquel. ¿Turquía? Basta recordar que el gobierno de este país miembro de la OTAN ha aceptado la instalación en su suelo de partes del escudo antimisiles (para intranquilidad de su ¿ex amigo? Irán).


Gadafi, ¿un simple tirano inocuo para el Imperio?

Antes de concluir esta primera parte de nuestro análisis, abordemos otro asunto recurrente en la visión de SAR sobre Libia (y que, como veremos en la segunda entrega, trasplanta luego casi tal cual al caso de Asad en Siria): se trata de reducir a Gadafi a un tirano que además no tenía nada de antiimperialista (ver 1, 2 y 3). Por nuestra parte, en su momento reiteramos que no nos movían especiales simpatías hacia ese dictador (1, 2 y 3). Pero, a cada cual lo suyo, añadíamos que eso no justificaba la demonización a la que estaba siendo sometido (y menos, en general, desde fuentes que éticamente en modo alguno son mejores que él).

A este afán demonizador –otro detalle coincidente entre SAR y los grandes poderes político-mediáticos– volveremos a referirnos, más ampliamente, en la segunda parte de este artículo. Pero de momento recordemos que sí había razones, como no podía ser de otro modo, para que el Imperio quisiera deshacerse de Gadafi. Es cierto que este había seguido una trayectoria aparentemente errática en su relación con las potencias occidentales. No en vano vio durante años muy de cerca las orejas al lobo, lo que ayuda a comprender que él también actuase como un auténtico equilibrista (pero de un trapecio más peligroso que el de SAR). Ahora bien, no es menos cierto que hay motivos de sobra para que los dictadores del mundo lo tuviesen en el punto de mira. Para empezar, su afán de renacionalizar el petróleo libio al menos desde 2009, con expreso deseo de que los ingresos petroleros llegasen más directamente al pueblo, para lo cual se enfrentó con el Congreso de su país (no es raro que hombres de su régimen, aliados con las potencias extranjeras, le traicionasen; y que varios de ellos, incluido su ex ministro de Justicia, Mustafá Abdel Jalil –hoy jefe del estado libio–, pasasen a liderar el siniestro Consejo Nacional de Transición).

Otro detalle no menor es el discurso que en septiembre del mismo año pronunció Gadafi ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ver desde pág. 17). Es difícil leerlo actualmente y no pensar que el líder libio se estaba cavando la tumba... Se trata de una crítica de fondo, no ya a las superpotencias, sino al sistema mismo de la ONU que permite su despótico predominio. Con argumentos bien expuestos, transmitiendo una convicción que parece genuinamente idealista, Gadafi atacó duramente el poder de veto y pidió, de hecho, una reforma radical de ese organismo mundial. Un “mal ejemplo” para otras naciones, como muchas de África a las que por ese tiempo empezaba a liderar (además era entonces el presidente de turno de la Unión Africana, cuya fundación había impulsado diez años antes). Y rociando su intervención de un mensaje subversivo tras otro (hasta invocó la necesidad de reabrir el expediente sobre el asesinato de Kennedy).

En aquel discurso, Muamar no se olvidó de los palestinos, a los que siempre reivindicó. Allí, de hecho, defendió la solución al sempiterno conflicto abogando por un solo estado, al que llamaba “Isratina” (o “Isratin”, en inglés), basándose en una propuesta de su hijo Saif. He ahí un tercer motivo para que los imperialsionistas quisieran quitarlo de en medio.

No, tampoco parece que SAR acierte cuando se empeña en negar –absurdamente, visto lo visto– que Gadafi fuera molesto para el Imperio.

Sobre la base de esta manera de pensar, en la segunda y última parte de este análisis nos centraremos ya en el enfoque de Santiago Alba sobre Siria y, particularmente, en las evidencias que lo desmienten o, cuando menos, cuestionan en grado importante.

Concluyamos esta primera entrega evocando la máxima de SAR citada al principio: “Sólo la verdad y la justicia social son realmente anti-imperialistas.” No dudamos de que él cree sinceramente en estos valores. Pero entonces quizá va siendo hora de que reexamine sus posiciones en los temas aquí tratados para ver si hacen honor a ellos.

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