24 Ago 2008
La caja 3
-Oh si, es cierto. Me comporté mal. Más bien debía de haberte cortado en pedazos y esparcir tu cerebro por las paredes.
-Pero, ¿Y el perdón?
-¡Qué perdón! ¡Has tardado ocho meses y sólo me has traído una puta caja! Anda, y lárgate de una vez.
Le empujó y cerró la puerta con llave para impedir de que él entrara. Fuera como fuera él ya tenía la mercancía, y Héctor tenía su dinero, su asqueroso dinero. Heroína... paquetes y paquetes de heroína.
Abrió la caja que contendría los paquetes de heroína y dentro no había nada. Salió corriendo a la calle, y vio a Héctor en las caras de todas las personas.
-¿Pero que narices?
Rápidamente, volvió a su casa, cerró la puerta con llave y volvió a mirar la caja, y dentro seguía sin haber nada. Cerró la caja y la tiró por la ventana. La caja se abrió en el aire y soltó paquetes y paquetes de heroína en el aire. Corrió a la calle en busca de los paquetes y vio a varios policías que los observaba detenidamente. Cerró los puños, miró la caja abierta y vacía, y los paquetes de heroína en el suelo o en las manos de los agentes.
-¿Ha visto de donde ha caído todo esto?
-No tengo ni la menor idea, agente. Yo sólo pasaba por aquí.
-Se le ve un poco sudado...
-Es que estaba haciendo footing.
-¿Con esa ropa?
-Si, no tengo mucho dinero.
-¿Y por qué no lleva zapatillas de deporte, es malo correr con esos zapatos?
-Ya le he dicho que no tengo mucho dinero.
-¡Ni para unas zapatillas de deporte! ¡Usted se viene a comisaría!
-Pero si ya le he dicho que no sé nada.
-Eso ya lo veremos... en comisaría.
Lo esposaron y lo subieron en un coche de patrulla.
06 Jul 2008
La caja (2ª parte)
-Dime, ¿De dónde has sacado esa arma?
-¿Y qué te importa? - dijo apuntando al torso de su victima. - ¿Prefieres que comience con el estomago o por la entrepierna?
-¿No crees que estás llevando esto demasiado lejos? Quiero decir...
-No querías decir nada. - interrumpió.
Disparos.
Al principio era difícil disparar, había que acostumbrarse al golpe de retroceso. Desde pequeño su padre, un fanático de las armas, le había enseñado a disparar botellas vacías. El era inocente, no tenía culpa de los hechos.
Había conseguido su billete de avión justo horas después de matarla. Se había ocultado en casa de un viejo conocido del bar que frecuentaba. El era inocente, no tenía culpa de los hechos. El día después volaría a los E.E.U.U.
Al intentar coger el avión la policía le capturó y le llevaron a comisaría. Las huellas y los vecinos le delataron.
-Y bien, ya que le hemos contado nuestra versión díganos cual es la suya.
-Empezó como un juego. Debía saber que había dentro de su caja. No creo que puedan llegar a entenderlo.
-Entiendo. Cuente, cuente. Siempre he tenido una mente que mira más allá.
-Un día la abrí y... Sorpresa, no había nada. Entonces apareció de la nada en el espejo y luego en las caras de todas las gentes de la calle. Todos eran ella. Rápidamente cerré la caja y...
-Lo siento, no puedo entenderlo.
-Dejalo, deja que siga contando.
-¡Era real! Juro que era real. Cuando cerré la caja la magia despareció pero ella estaba allí enfrente mía. Y entonces siguió el juego. Ella dijo “Ves como no había nada.”, desapareció, y al día siguiente empezó a desaparecer gente. Gente importante en mi vida... Vosotros sabéis de que hablo, ¿No?
-Si, estamos investigando esos casos de desapariciones. En todas las casas había una caja abierta, y una nota que decía que si alguien cerraba alguna de las cajas, moriría dentro de 24 horas. De hecho Emilio cerró la primera que encontramos y murió 24 horas después. Nadie se ha vuelto a atrever a cerrar alguna de las cajas desde entonces.
-Veinticuatro cajas, veinticuatro personas desaparecidas. Una por cada caja aparecida. Y ninguna forma de sacarlas de aquel mundo de desapariciones. Yo seguía teniendo la caja, la primera caja, y la abrí para encontrar a mi mujer días después de las veinticuatro desapariciones. Ella volvió a aparecer en el espejo, rápidamente cerré la caja y ella apareció junto a esas veinticuatro personas, justo enfrente mía. ¡Lo había conseguido! Pero ella... ella...
-Tranquilícese, ¿Qué pasó?
-No puedo. No puedo estar tranquilo. Nunca lo estaré. La maté, ¿Saben? La maté porque la quería, porque no soportaba que la controlase. ¿Cómo podré vivir con la conciencia tranquila durante el resto de mis días?
-¿Qué la controlaba?
-¡Ellas! ¡Las cajas! De la caja salió una voz que le dijo que debía de hacer: matar a los veinticuatro desaparecidos.
<<Comenzó a morir gente en nuestra habitación. Ella los mataba disparándoles con una pistola que sacó del bolso. Ella había matado ya cinco personas cuando saqué la pistola de la cómoda y le apunté. Ella me miraba y yo no moría, sentí como una sensación de poder. Directamente me dijo:
-No interrumpas y dejá que terminé.
-¿Quién es el de la caja?
-No te importa. No hagas tonterías.
Disparé dos veces a la caja, rompiéndose ésta en varios pedazos y desapareciendo a su vez todas las personas menos ella.
-Acabas de cerrar el portal para siempre. Hijo de puta.
-¿Y tú?, que los ibas a matar a todos.
-Pero tú los has condenado para siempre a la vida.
-No te entiendo.
-Nunca lo entenderás.
De repente de los restos de la caja salió otra vez la voz, y ordenó: “Mátale y todos ellos morirán.”
-Dime, ¿De dónde has sacado esa arma?
-¿Y qué te importa? - dijo apuntándome. - ¿Prefieres que comience con el estomago o por la entrepierna?
-¿No crees que estás llevando esto demasiado lejos? Quiero decir...
-No querías decir nada. - me interrumpió.
Disparé antes que ella y salí huyendo del lugar.>>
-Bien, bonito relato. Ahora lleváoslo, muchachos.
-¡Qué! ¡Pero si soy inocente!
-Eso lo decidirá el juez.
Y tres hombres lo sacaron de la sala de interrogatorios para meterle en el calabozo.
-Tal vez... Quién sabe si es cierto.
-Un calabozo, un juicio rápido y al psiquiátrico.
-Pero, ¿Y lo que contó? Tal vez deberíamos de hablar con algún psicólogo o con alguien que sea capaz de investigar mejor su mente.
-Por favor, no me vengas con chorradas. Está claro lo que pasó. El tío se obsesionó con el tema del asesino de las cajas de los periódicos y se hizo una paranoia en su cabeza finalizando ésta con la muerte de su mujer.
-Interesante reflexión.
-Ya lo creo. Bueno, este éxito me ha dado hambre, reflexiono que bajemos al bar a tomar algo.
-Si, a mí con la captura también me ha venido el apetito.
09 Abr 2008
La caja
Las navidades pasadas el sobrino de mi novia le regalo una caja cerrada. Era una caja de cartón, marrón del tamaño de veinte cajas de cds apiladas.
Desde ese día cambio todo. Decidió centrarse en la caja las 24 horas del día. Y cada vez que me acercaba a ella, cerraba su caja y la guardaba.
-Dime una cosa.
-¿Qué quieres?
-¿Qué hay de interesante en esa caja que llevas con ella todo el rato desde diciembre?
-Nada, supongo.
-¿Seguro que no hay nada?
-Seguro.
-Entonces, ¿Por qué la cierras cada vez que me acerco o porque la escondes para que no la vea?
-Porque las cajas también tienen sentimientos, y esta es muy vergonzosa.
"Se estaba quedando conmigo, seguro." - pensé. Era muy raro. Recuerdo que la conocí una mañana de abril que decidí invitarla a merendar a un bar. Nunca se había comportado así... Esa caja tenía que tener algo extraño.
Pero, extrañamente, un día que se fue a trabajar la dejo sobre la cama. Y no se la llevo a ninguna parte. Estaba ahí, sin ninguna protección ni nada. Cualquier curioso podía abrirla y ver lo que hay dentro. ¿He dicho cualquier curioso? Quería decir yo.
Así que la abrí y ¿Qué había dentro? Nada. Vacía, absolutamente vacía. Que gran decepción, ¿Tenía ella razón? ¿O se había llevado esta vez el secreto que escondía la caja con ella? Me fui al baño y me mire al espejo. Y adivinad a quien vi reflejado en él. ¡Era ella! Es decir, mi imagen en el espejo no estaba. Había sido sustituida por la de ella. Mire mis manos y la ropa que yo llevaba. Para nada yo era ella, pero el reflejo de ella estaba ahí en el espejo haciendo los mismos gestos que yo.
Rápidamente me fui para la habitación y abrí la ventana. Nada como el aire fresco de la calle para aliviar la tensión. Pero sin querer vi la calle, y ahí estaba ella otra vez. Replicada en montones de gentes, montones de ella por todas partes. ¿Qué demonios estaba pasando?
Era la caja, tenía que ser la caja. Me dirigí hacía ella y la cerré de inmediato. Y entonces vi a mi novia justo enfrente mía, tumbada en la cama.
-Ves como no había nada.
Sobre este blog
Personalidad múltiple
Griseo Mitran
Personalidad múltiple es un blog como otro cualquiera. No trata de personalidades múltiples, pero si de temas múltiples. Es decir este no será un blog de un sólo tema. Lo mismo escribo un relato que me expando en un articulo de opinión sobre algo, o que me lió a hablar de música, o a contar chistes, o a hablar de tu abuela,... o vete a saber que cosa.
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