Ayer me dieron una grata sorpresa. Cuando llamé al Instituto de mi hija -para segurarme de la hora de recogida de notas- me dijo su tutora que era una de las dos alumnas elegidas de su clase para recibir el premio anual por estudiante aplicada, afán de superación y buen expediente académico. Toma ya!!! Y yo que ni sabía que existían esos premios en su centro de estudios. Así que allá me voy corriendo como las locas con cámara y video en mano para no perder detalle del acto. Pero antes llamo a su chico, a su padre -haciendo tripas de corazón-, a sus abuelos y abandono mi trabajo -previo aviso claro- y me voy hacia el centro acompañada de mi pocholín.
Después de tanto ajetreo, en una mañana de 35º a la sombra -que el sur va por libre del resto del país donde el lunes estaban en alerta naranja- llego al Instituto y me veo a mi niña con su amiga L. que me dice emocionada que mi B. va a recibir un premio por buena estudiante. Miro a B. le pregunto que cómo se siente y me responde que bien, que qué tiene eso de especial? Yo me quedo a cuadros y le respondo que es algo muy especial que solo reciben los dos mejores alumnos de cada clase. A lo que ella me mira, con esa cara incrédula y típica de adolescente que lleva puesta desde hace ya dos años, y me responde que “solo se trata de un diploma y de un cheque regalo para gastarlo en material escolar”; así que respiro hondo, controlando mis más bajos instintos, y en ese momento llegó su tutora para entregarnos la notas.
Llegó el momento de la entrega de premios en el Salón de Actos pero minutos antes nos fuimos congregando en la recepción los asistentes, entre los que estábamos: mi marido y yo, el padre de B., el chico de B., familia, amigos, profesores... Y la tensión de B. iba en aumento.
Luego se fue a comer con su padre y a la tarde, cuando vuelve a casa, le pregunto que si cree que fue normal su comportamiento de por la mañana a lo que me contesta: “desde luego que no. No sé lo que me pasaba mamá pero no estaba normal, estaba muy tensa y no sé por qué”. Uff, menos mal -pienso yo para mis adentros- por lo menos lo ha reconocido. Y con eso ya me siento satisfecha.
No sé si alguien que lee esto y tiene hijos adolescentes puede identificarse con este episodio -espero que sí-. Cuando son chicos no quieres que crezcan porque están tan monos... y son tan cariñosos... Cuando crecen quieres que crezcan aún más, que se hagan adultos porque en esa fase que es la adolescencia no los entiendes y te frustas. ¿Dónde está aquella adorable niña? Que me la han cambiado!!! -mamá, era yo así de teenager???-
En fin. Tiempo al tiempo. Hoy nos vamos de rebajitas las dos -premio materno al estudio- A ver cómo se nos da la tarde!!!
Cambiando de tercio -argot torero-. Aquí os dejo algunos accesorios y modelitos, que me encantan, de Sphera, Primark, Blanco, Massimo Dutti, New Yorker, mercadillos callejeros de sitios donde he estado y broches de fieltro de mis hermanitas. Y la imagen eterna del “qué zapatos me pongo” ¿Os suena?




Ciudad naval por excelencia, Portsmouth se estableció en 1623 y tiene varios puntos de interés muy emblemáticos, como el buque insignia del capitán Nelson, la Victoria y el acorazado de la reina Victoria; la casa donde nació Charles Dickens; su museo naval y ya en la parte más moderna,
la torre de Spinnaker de 170 metro de altura, ubicada en su puerto con un gran centro comercial y de ocio.
En la imagen, una de las ventanillas del barco que nos devolvió a Francia y en la que se ve esta torre iluminada.
En el próximo post os hablaré de Angers, puerta del Valle del Loira, que nos quedó por conocer el pasado año cuando hicimos esa ruta.

Pero es que hoy quiero dejar espacio para incluir imágenes de estos bolsos de Bimba & Lola que me encanta
y de este otro must de temporada -viva el tartán!- diseño de la firma española LAGA.
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La mañana estaba despejada y no superamos los 15 nudos de velocidad. Un viaje tranquilo que duró una hora larga para caer en un campo de trigo -el otro globo casi cayó en un sembrado de girasoles- donde tras desmontar los globos -con capacidad para 10 personas-, nos recogió un todoterreno que nos llevó de nuevo a la Venta El Pazo donde tomamos un desayuno andaluz (zumo de naranja natural, tostadas con aceite, jamón y tomate y café) y después, en los jardines, procedimos al ritual del bautismo con champán -¡Qué horror!- que nadie se salvó de la quema. 

De ahí a casita -jabón y más jabón en el pelo borracho- para cambiar de tercio y coger carretera hacia el Puerto de Santa María en Cádiz donde nos esperaba Romerijo, restaurante que os recomiendo si os gusta el marisco y el pescaíto frito. Allí me encontré algo que me pareció insólito: un librito de ocio, editado por el Ayuntamiento, donde aparecía nuestra heroína de “Sexo en Nueva York”, en la portada.
Y un paseíto por la playa de Valdelagrana antes de volver a la ciudad.
El domingo fue el último día de “Olivares Barroco” una actividad organizada por el Ayuntamiento de Olivares (Sevilla) donde hay Teatro del siglo de Oro, talleres de artesanos en directo, tabernas, animación callejera, conferencias y un mercado donde encuentras cosas insólitas y divinas como este puesto de especias.

Apparat
Rufus

Día 30 de Abril a las 21:00h

Esta historia no sé si la sabéis: La piscina de la ciudad de Zwole (norte de Holanda) -parcialmente financiada con fondos públicos- prohibió el uso del burkini en horarios regulares porque “espantaba a los usuarios que acudían a nadar con trajes de baño normales”. De manera que pidió a las musulmanas que usan el burkini, que acudieran en el horario especial -como lo hacen los nadadores nudistas-.
Y vosotros ¿qué opináis? Burkini ¿sí o no?

Los accesorios, parte importante del estilismo ferial. Este año le acompaño al traje la creación de una de mis hermanas.
Viernes de Feria sin lluvia. Reencuentro con amigos de la juventud al son de sevillanas. Recuerdos de Ferias pasadas. Costumbres familiares que con el tiempo van tomando peso. Herencia a las generaciones postreras.
Los complementos me gusta buscarlos en tiendas que no sean las típicas de accesorios de flamenca, excepto las flores, a no ser que te pongas claveles naturales que es otra opción pero prefiero las de tela que te duran "frescas" toda la jornada.
Peina de Accesorios Güendigo de Sanlúcar la Mayor (Sevilla). Allí te diseñan los accesorios en exclusiva. No hay dos iguales. Los pendientes son de Dublos. Los hay enormes y no pesan nada. Son muy usados por bailaoras profesionales por su comodidad, además de originalidad y estilo. Victorio & Luccino los usa en sus desfiles.
Las pulseras son de cristal de murano -adquirida en Venecia- y DayaDay. El anillo de Bimba y Lola.
Portada de feria 2008 inspirada en el Costurero de la Reina.
Y Sevilla, asomando a la Giralda. Reflejos de ciudad mágica en su río Guadalquivir. Eterna...
