Crónicas de la barbarie
Tal vez porque estos días la atención ha estado excesivamente centrada en la elección del nuevo presidente americano, apenas se ha comentado un suceso tan horrible como ha sido la ejecución por lapidación de una niñita de 13 ó 14 años en Somalia, un asesinato perpetrado con el ritual del integrismo más cruel, y con la presencia de una multitud que se complacía con la visión de un espectáculo tan espeluznante, que todavía perdura en algunos países. Es muy fuerte todo esto, porque...
Cuba: ¿Realmente es un paraíso?
Acabo de llegar de mi tercer viaje a Cuba. Y de los tres, ha sido el peor. Yo en Cuba vivo como cubana: vivo en una casa de familia, con apagones y cortes de agua, con falta de comida y de artículos de primera necesidad. Cuando voy allí sufro por todo lo que le falta a la gente y aquí tenemos de sobra, incluso derrochamos. En un mes en Cuba no hemos podido darle a mi hijo ni una verdura ni una fruta porque los mercados están vacíos. Ante esta situación, tener dinero tampoco vale...
Los vicios de este país
Cada día me avergüenzo más de ser español por una serie de vicios que tiene este país. No puedes irte de un trabajo. Si eres feo estás condenado a la soledad. Los enfermos mentales son enfermos de segunda con respecto de los otros, especialmente en lo que se refiere a las pagas, ayudas, etc. Otro vicio lamentable es que los buenos o, incluso los malos trabajos, se consiguen a base de enchufismos y amiguismos hasta el punto de que en algunas empresas no entras si no e...
Celebraciones y fiestas patrias
Una monja católica me escandalizó hace muchos años al decirme que rezar el Santo Rosario era muy aburrido, un coñazo. Hoy tengo más bien dudas de que Jesús recomendara a sus discípulos actuales con esos mantras. En modo parecido, hubo épocas en que no parecía que se podía celebrar debidamente una fiesta patria si no se echaba a las fieras a algunos cristianos en el circo romano; o, después, si no se quemaba a algunos herejes en la Plaza Mayor. Más tarde se pusieron de mo...
El Buda español
“Gerardo, no te van a arrestar. Por favor, quédate quieto”, le gritaba un español, con un megáfono que le había dejado la poli. Y Gerardito, a lo suyo, como un patito, chapoteando en uno de los fosos que rodean el Palacio Imperial de Tokio. ¡Tal como son allí con sus emperadores, sus sushis y sus terremotos! El bañista había burlado a los hombres de seguridad y había decidido darse un chapuzón, en pelota picada. Los turistas japoneses, siempre hombres a una cámara de fotos peg...
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