<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<comments>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.203</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-11-25T13:36:44Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">196314</id>
    <message>O&#237;r el llamamiento
 
Pablo Mora
 

A la luz de Sun-Tzu y Roberto Juarroz
O&#237;r el llamamiento y presentarse. En el patio de honor tomar el arma &#8212;la lumbre genital en la batalla &#8212;. Celarla antes, despu&#233;s y en la faena. Alistarse. Entrenarse permanentemente. Partir de madrugada. Irse al frente. A primera l&#237;nea o retaguardia, con trinchera o sin trinchera, enfrentando al enemigo fuego a fuego, defendiendo, atacando, resistiendo. Calada en el fusil la bayoneta, empu&#241;ar la destreza necesaria. Sentir el apoyo del certero impacto de los misiles &#8212;los &#225;ngeles custodios de la justa&#8212;. O&#237;r rumores, nunca divulgarlos. Saber que el arte es una guerra en grande. 
Hablar de vez en cuando de temas menores. Ir formando gestos, lentamente. Usar la propia mano como almohada. Trasplantar los recuerdos. Hacer correr un pedazo de oscuridad sobre otro. Recortar el espacio que queda entre las cosas. Sacar de circulaci&#243;n nuestra imagen. Cambiar la propia imagen peri&#243;dicamente. Cambiar de imagen cada tanto como se cambia de sue&#241;o cada noche. 
Crear un marco para cada cosa. Cuidarse de poseer caracter&#237;sticas ajenas a nuestro destino. Aceptar el precio de la justicia por r&#225;pida, segura, funcional y ordenada. O&#237;r todas las verdades y todas las mentiras. Descifrar cuidadosamente cada una de las sorpresas vespertinas o de fines de semana, fin de a&#241;o o fin de siglo. Cambiar de voz, de nombre y de oficio para averiguar lo imposible. Comprender la semi&#243;tica de las iguanas y las lagartijas. 
Subir a la locura por la parte m&#225;s accesible. Evitar aparecer en las p&#225;ginas sociales de los diarios. Preparar el pensamiento para a los escamoteos de las cosas. Escapar de las miradas de los otros; despu&#233;s, de la propia mirada; luego, de la mirada de las cosas. Aprender a olvidarse del recuerdo. Desmadejar las l&#237;neas de la mano. Entremezclar los ojos y las cosas. Desencajar el silencio del sue&#241;o. 
Recogerlo poco que existe y crear lo que no existe. Empezar a no reflejarnos ya en los charcos. Disolver para siempre nuestro grotesco oficio de encuadernar la nada. Rechazar cualquier condecoraci&#243;n. Adorar hasta la demencia la rebeli&#243;n de Ad&#225;n y Eva. Dar una vuelta a la palabra cuando haya moros en el cable. Tomar en cuenta las notables diferencias entre un Pont&#237;fice y un Poeta de la Liberaci&#243;n. Valerse de la ocasi&#243;n para renovar las seguridades de alta y distinguida consideraci&#243;n. 
Aprender a afinar la guitarra con la punter&#237;a exacta del fusil para marchar al combate con el pueblo. Conocer los secretos de la lluvia y sus modales. Quebrar el hipnotismo de las cosas. Desenfrentarse de la vida y mirar hacia un ojo que no nos hipnotice. Inventar respiraciones nuevas. Inventar el regreso del mundo despu&#233;s de su desaparici&#243;n. Llevar una mirada de repuesto o comprar alguna en el mercado: inventar otra mirada. Y si a&#250;n faltare algo, inventar tambi&#233;n otra forma m&#225;s concreta del hombre. Abrir el o&#237;do al ojo o echarle ojo al o&#237;do. Despertar al silencio de la vida. 
Hacer silencio para darle paso a la luz. Colocar acento al tiempo antes de las palmadas de la muerte. Hundirse, hurgarse, ser, sentirse, serse. Dejarse ser, dejarse ser, ser, ser. Ser l&#225;mpara en la noche de la aldea. Escuchar el aplauso de los p&#225;jaros cuando revienta en diapas&#243;n el d&#237;a a pesar del estruendo de las hambres. Tentar, medir, pulsar, darle tiempo al camino a que regrese. Saber de d&#243;nde nos sac&#243; el hechizo y contar con la &#250;ltima embestida. Contar las cosas incre&#237;bles como si fueran reales y las reales, como si fuesen incre&#237;bles. 
Reconquistar nuestro origen. Reconocer que no hay quejido mayor que el del amor. Estar atento al parte de guerra. Saber que existen caminos que no hay que seguir, ciudades que no hay que asediar o atacar, ej&#233;rcitos que no conviene hostigar, preguntas que no hay que contestar y hasta &#243;rdenes que no hay por qu&#233; cumplir. 
Saber lo estrictamente indispensable. Participar en el enga&#241;o, en el ardid, la situaci&#243;n o la apariencia. Llevar la astucia al m&#225;ximo posible. Adaptarse a la situaci&#243;n, sobre todo a la situaci&#243;n ajena. Avanzar por caminos tan ins&#243;litos que nunca el adversario logre descubrir. Dar con el m&#225;s vulnerable de los puntos. Batirse en retirada o perseguirla. Contar con la moral, el &#225;nimo, el terreno, el clima, el mando, la ocasi&#243;n y la doctrina. 
Descubrir el esquema general del enemigo. Como el agua, adaptarse a las formas nuevas. Usar ataques directos e indirectos. Pulsar la ventaja y desventaja de la haza&#241;a. Protegerse del &#225;rbol que se agita, del p&#225;jaro que se espanta, del polvo alborotado, del llanto de la bandera en el contrario frente. 
Distinguir claramente entre terreno accesible, deleznable, angosto, accidentado, fronterizo, clave, convergente, dif&#237;cil o mortal. Conocer al enemigo como a s&#237; mismo para que nunca la victoria sea amenazada. Conocer las fuerzas naturales: el fuego, el risco, el agua por la escarpa. Contar con el agente secreto inevitable. Administrar pertrecho y proyectil. 
Adelantar, vivir, sobrevivir. Resistir hasta el &#250;ltimo combate. Cuidar con tiento cada retirada. Huir de frente, atacar de retirada, volver caras, triunfar en la derrota. Ir entre escaramuza y sorpresivo encuentro halando la explosi&#243;n del lauro. Rechazar la sentencia de la muerte. Asumir alto el triunfo de la vida. 
Blandiendo diapasones subversivos, llevar hasta la cima la bandera y desplegarla en rancho en cada aldea hasta colmar la l&#225;grima del pueblo. Coronada la lucha, asegurar la militancia plena por la belleza y la verdad del hombre, como un golpe de amor en cada miedo, como un claro de tierra en la mirada de cada madre.
</message>
    <name>An&#243;nimo</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri></uri>
    <user-id type="integer">10678</user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.203</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-11-25T14:02:17Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">196357</id>
    <message>

POESIA, SOCIEDAD AN&#211;NIMA


Como yo no soy yo, represento a cualquiera
y le presto mi voz a quien a&#250;n no la tenga;
o repito otras voces que siento como m&#237;as
aunque, hasta sin querer, siempre de otra manera.

Parezco personal, mas digo lo sabido
por otros hace siglos. O quiz&#225;s, ayer mismo.
Ojal&#225; me repitan sin recordar quien fui
como ahora yo repito a un an&#243;nimo amigo.

&#161;Oh futuro perfecto! No hay otra permanencia
que la de ser un eco corregido por otros
que no sabr&#225;n mi nombre, ni - espero - mi aventura.
Tampoco yo s&#233; bien qui&#233;n habla en mi conciencia.

Si alg&#250;n d&#237;a un muchacho nos plagia sin saberlo
y en &#233;l, lo ya sabido, vuelve a ser un invento,
estaremos en &#233;l, invisibles, reales,
como otros, ahora en m&#237;, son coraz&#243;n de un ave.

Es eso, y no los versos guardados en los libros,
lo que, venciendo el tiempo, sin forma durar&#225;
en la obra colectiva y an&#243;nima, a&#250;n en ciernes,
transformando y creando conciencia impersonal.

                                                 Gabriel Celaya 






De donde nos enorgullece cerrar filas en su POES&#205;A, SOCIEDAD AN&#211;NIMA. "No entiendo porqu&#233; escribo estos versos si s&#233; muy bien que otros los escribieron por m&#237;", nos dir&#237;a con Gustavo Pereira.

Raz&#243;n la de Gabriel Celaya al hablar de la Poes&#237;a como una Sociedad An&#243;nima, integrada por los sue&#241;os, las tentativas y las an&#225;logas funciones del din&#225;mico relevo generacional, en b&#250;squeda de la belleza, "el lugar y la f&#243;rmula" del Vidente de las Vocales.

Es como si dij&#233;ramos que de &#233;poca en &#233;poca, mientras el hombre ha so&#241;ado y querido sentar la belleza en sus rodillas, entre investigaci&#243;n e investigaci&#243;n, siempre una hoja en blanco ha sido el testimonio mayor de los jalones de su inspiraci&#243;n, enhebrada en el espacio y el "testimonio en el tiempo del hombre que ha sido &#8212;haci&#233;ndose&#8212; y que va siendo", existiendo en la duraci&#243;n del universal poema.

Solidaridad po&#233;tica universal o Sociedad An&#243;nima Po&#233;tica que explican por s&#237; solas el recurso de un Denzil Romero cuando, como otros tantos, apela al cl&#225;sico repertorio del Amor &#8212;y del amor de un Pedro Salinas&#8212; para que un Bol&#237;var ambiente la antesala de un acto de amor con Manuelita. O para que un autor de la moderna narrativa latinoamericana pida prestados a las quenas de un Vallejo sus Heraldos Negros a modo de f&#233;rvido homenaje.

Sociedad An&#243;nima que para Gabriel Celaya significa alegr&#237;a, alborozo, en orden a la obra colectiva en cierne, a la transformaci&#243;n y creaci&#243;n de la conciencia impersonal, al celebrar si alg&#250;n d&#237;a un muchacho, creyendo descubrir un verso, no hiciese sino repetir los suyos, tal como &#233;l repet&#237;a otras voces que sent&#237;a como suyas; mientras era un an&#243;nimo amigo quien hablaba en su conciencia.

Poes&#237;a, Sociedad An&#243;nima, en cuanto solidaridad no s&#243;lo referida al presente sino tambi&#233;n con trascendencia futura. Sociedad An&#243;nima en cuanto somos una sola voz quienes escribimos ahora conjuntamente con los que escribieron antes de nosotros y con los que escribir&#225;n despu&#233;s. Entendiendo la Poes&#237;a como una especie de metal&#243;gica o metalenguaje o metaespiritualidad que est&#225;, como si dij&#233;ramos, dentro de la herencia de la especie. Es decir, poetas que nacemos poetas, y que en nuestros propios genes, gen&#233;ticamente, deben estar los poetas que ya fueron, los poetas muertos, los poetas que viven y los que vivir&#225;n en una especie de herencia po&#233;tica. En fin, Sociedad An&#243;nima que significa la solidaridad humana que todos tenemos, la posici&#243;n de humanidad solidaria ante la espiritualidad de la especie. (Mar&#237;a Luisa Alonso).


Pablo Mora
</message>
    <name>En torno a Poes&#237;a, Sociedad An&#243;nima</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://cid-1e9c5ca443137170.spaces.live.com/lists/cns!1E9C5CA443137170!301/</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.203</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-11-26T01:47:23Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">197412</id>
    <message>



micropoema


ensayo
          continuas
                       eternidades



&#169; pablo mora



http://bp0.blogger.com/_pDW0bxjrlzM/R0oKCOl04lI/AAAAAAAAEeg/6cQcmuAxgOQ/s1600-h/El%2520regreso%252C%25201996.jpg

http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com/





</message>
    <name>micropoema</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com/</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.203</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-11-26T05:05:56Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">197436</id>
    <message>
Estado Social
Pablo Mora
El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores, con el fin supremo de consolidar la Rep&#250;blica &#8212;constituida en un Estado democr&#225;tico y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jur&#237;dico y de su actuaci&#243;n, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la &#233;tica y el pluralismo pol&#237;tico&#8212; se apresta a aprobar el Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente Hugo Ch&#225;vez Fr&#237;as, donde se consagran los derechos del venezolano en cuanto ser social, a quien se le garantiza la equidad, la seguridad social, como en el caso del Art&#237;culo 87 donde se tiene previsto un &#8220;Fondo de estabilidad social para trabajadores y trabajadoras por cuenta propia&#8221;, para que con el aporte del Estado y del trabajador, pueda &#233;ste gozar de los derechos laborales fundamentales tales como jubilaci&#243;n, pensi&#243;n, vacaci&#243;n, reposos prenatal y postnatal, y otros que establezcan las leyes. 
Venezuela, as&#237;, confirmar&#225;, signar&#225; un Estado Social amparado en una solidaridad fundada en el valor universal de la persona en su doble car&#225;cter individual y social, sobre todo en la acentuaci&#243;n de la dimensi&#243;n social, con derechos y deberes de solidaridad. 
A pesar de quienes se oponen a un plan general de liberaci&#243;n, en reconstrucci&#243;n hist&#243;rica, en concomitancia con una real praxis liberadora, asistimos al renacimiento de un pa&#237;s. Nueva v&#237;a donde el viento del tiempo sopla a favor del hombre con la esperanza de que la ruta sea la m&#225;s justa y la propia tribulaci&#243;n la que defina las l&#237;neas maestras del devenir. 
En vigilia creadora, en desaf&#237;o hist&#243;rico cultural, en aut&#233;ntica renovaci&#243;n creativa, decididos a echar adelante la nueva historia, con las mejores energ&#237;as a medida de hombre en cuanto Proyecto Factible, los venezolanos, conscientes de sus objetivos, art&#237;fices del hombre nuevo, dar&#225;n raz&#243;n al tiempo: al Estado Social Naciente &#8212;paso definitivo nacional&#8212;. 
Empe&#241;o de todos ha de ser el que las ideas matrices de Libertad, Igualdad, Justicia y Solidaridad, se tornen  compartida realidad, donde la verdad y el  saber social sean normas de ser de nuestra m&#225;s leg&#237;tima elecci&#243;n. &#8220;S&#243;lo dedic&#225;ndose a la sociedad, puede el hombre encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es.&#8221; (Albert Einstein). 
El Estado Social Naciente, la aut&#233;ntica transici&#243;n social fincada en la mejor exploraci&#243;n de lo posible y lo factible dentro de los rieles del Proyecto Nacional. Juntamente con la viabilidad f&#237;sica y la social, se definir&#225; de una vez por todas, en aceleraci&#243;n evolutiva, la viabilidad pol&#237;tica en funci&#243;n del Socialismo Nacional Creativo, del Humanismo Socialista, pendiente del desarrollo de las potencialidades del hombre, encargado de plasmar su propia historia en cuanto creador de s&#237; mismo y creador social. 
Una y otra instituci&#243;n, particularmente la universidad, deben estar constantemente ligadas a las metas productivo-creativas del Proyecto Nacional, de cara a la sociedad en conjunto, al pa&#237;s socialista, al servicio de las fuerzas sociales que levantan el nuevo orden nacional. Integrante de una sociedad socialista creativa, el venezolano contribuir&#225; al logro de los cambios en la sociedad proyectada, convirtiendo las fuerzas del mundo f&#237;sico en herramientas de su libertad. 
Con orgullo en alma, pecho y coraz&#243;n: &#161;Patria, socialismo o muerte! &#161;Hasta la Victoria Siempre! pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Venezuela Estado Social</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://lacomunidad.elpais.com/gortizmvr/2007/11/25/estado-social</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">65.40.35.90</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-12-02T14:39:14Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">208551</id>
    <message>Habra de haber lugar para la Paz si no quieren pueblos y hombres sucumbir antes de tiempo. Al baravo pueblo venezolano auguro la mejor decision en esta hora crucial de su destino. Hasta la Victoria siempre.  (Orlando, USA, 2.12.2007)</message>
    <name>Pablo</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://lacomunidad.elpais.com/poesia-sociedad-anonima/2007/11/25/oir-llamamiento#comentarios</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">67.191.83.136</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-12-04T01:26:55Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">211373</id>
    <message>
Llegar a enero vivos
Pablo Mora

Desde el coraje del silencio. Desde alg&#250;n diciembre sin enero. A pocas horas de romper el a&#241;o. Al lado de la vida de por vida. Bajo el granado trigal de la noche insomne, rumorosa de viento alto y de luceros. Bajo el caudal enloquecido, la lumbre agazapada, el c&#243;smico pavor de la centella, la sombra mensajera de misterios. Cabe la lumbre de un amanecer repleto de luci&#233;rnagas. Entre lunas amarillas, nada azul marinas. Con mares hambrientos, crispados de venganza. Al comp&#225;s de un mismo sue&#241;o. Dispuestos a alcanzar el horizonte. Desde estas alboradas so&#241;olientas. Desde el relente de estos portachuelos. Ante la huerta, jalonando soles, madrugadas, ventisqueros. Cruzando r&#237;os en noches espantosas. Rasgando la neblina. Cruzando mares. Invocando orillas inasibles. Capeando turbias confusiones. Remando entre tif&#243;n enfurecido. Despu&#233;s del llanto, el miedo, el desespero. El hombre al desamparo de los dioses. A cielo descubierto, galopando tristuras, soledades y esperanzas. Vivo, vivo todav&#237;a.

De mano del lucero. Junto al grano, la simiente. A la derecha de la sombra. Del lado ac&#225; del cielo. Sobre las entra&#241;as de la noche. De cara hacia el misterio para siempre. La noche sepulcral donde morimos cuando a nacer apenas empezamos. Huy&#233;ndole al buitre de las aguas. Huy&#233;ndole a las garras del barranco. Huy&#233;ndole a la furia, a la jaur&#237;a. Huyendo de la tarde y de la nada. De la angustia crispada de la muerte. Sacando cuentas, esperando olvidos. Sintiendo las tinieblas y el rel&#225;mpago. El ansia desgarrada de la luz. El canto, el rezo, el grito, el alarido. El coro, la canci&#243;n, el griter&#237;o. El aullido terrible de los hombres. En el lugar del hambre todav&#237;a. En el lugar del grito todav&#237;a. Vivos, en este mundo todav&#237;a. En las sombras todav&#237;a. 

A la espera del juicio, la sentencia. Frente a triunfos y derrotas. Venimos de la muerte hacia la vida. Nos espera la sombra de la estrella. Lo saben las espumas de la mar, las monta&#241;as diluviales. Somos s&#243;lo un sue&#241;o de la insomne lumbre que nos crea. Asombro con ojos de venado que se lleva el tiempo. Sombra, sue&#241;o, soplo, polvo, polvillo, noche, alba. Gemido, fuga, ruina, el paso de los hombres que se esfuma. Vaso de muerte, vuelo, humo, el aliento que nos cruza. Orfandad, hilo, alianza, sol y sombra, exactamente enigma. El olvidado asombro de estar vivos. En pasto, en noche, en cielo, en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. Vamos de la sombra a la pena. De la pena al sollozo. Del sollozo al sue&#241;o. De la Nada a la Vida. De la Vida a la Muerte. De la Muerte al Misterio. En este barro todav&#237;a.

No queda sino amarnos los vivos a los vivos, apretar  el alma, que siempre no estaremos como estamos. Vernos con los dem&#225;s, al borde de una ma&#241;ana eterna, desayunados todos. Saber que existe una puerta y otra puerta y el canto cordial de las distancias. Subir. Nunca bajar. Recogerse a re&#237;r en lo &#237;ntimo de este celo de gallos ajisecos soberbiamente, soberbiamente ennavajados. Beberse una copa de agua desde la pulper&#237;a de una esquina cualquiera. Cruzar en diagonal por encima del tiempo. Agarrar la hora al vuelo. Medirle el tiempo a los recuerdos. Creer en el hoy, el a&#250;n, el todav&#237;a. La lucha es a muerte por la vida. Estar en guerra contra el dolor y el olvido. Llegar a enero vivos todav&#237;a.
</message>
    <name>Llegar a enero vivos</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://cid-1e9c5ca443137170.spaces.live.com/Lists/cns!1E9C5CA443137170!301/</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">67.191.83.136</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-12-08T17:59:14Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">218892</id>
    <message>PABLO MORA



  

DICIEMBRE

I

Alto para fijar el horizonte, para otear la plenitud del d&#237;a. Campanada de garza aleteando en la cresta de alg&#250;n cipr&#233;s dormido, en busca del anafre o del camino. Un par de sue&#241;os despertando auroras. Un par de ojos descubriendo estrellas. Alma escarbando abrojos, serran&#237;as. Dos luceros velando en fogarada. La Luna vigilando, bien despierta, al hombre entretejiendo sus jornadas. Un modo de mirar, mirar despacio las sombras infinitas de los &#225;rboles, sus quejas, sus lamentos, sus latidos. Comp&#225;s para medir la lontananza, la distancia entre el sue&#241;o y el olvido.
Hallazgo de la vida, dentro, fuera. Atinar con el pr&#243;ximo jal&#243;n. Inventar nuevas rutas, nuevas eras, el viraje que a diario nos aguarda. Hurgarse, hundirse, ser sentirse, serse. Llegar a enero vivos todav&#237;a. Dar con la vena justa de la gracia o con el alma de la patria en ascuas. Paso de lluvia en torrencial suspiro mientras la madre su bocado implora. Un ni&#241;o que en harapos llanto apa&#241;a. Una manera de sabernos vivos mientras cruzamos noche, tempestad, neblina, vendaval y cangil&#243;n, pena, chaparr&#243;n, vida o sobrevida.
Diciembre: villancicos, serenatas, cuando bajan los &#225;ngeles a tierra para sentirle al hombre su quejido. Diciembre: lumbre, diapas&#243;n y canto. El abrazo temprano a nuestra madre que empieza, que prosigue, que culmina. Diciembre: el timbre con que el viento invita a seguirle los pasos a la vida, envueltos en rastrojos de la muerte. Remanso suspendido en la jornada para tomarle el pulso al ventisquero, a la tormenta, al rayo, al hurac&#225;n.
Sabor a trigo, a leche a miel, a rosas, a durazno, que como un coraz&#243;n reci&#233;n nacido al despuntar el d&#237;a palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido. Himno con que cantamos a la vida en busca de una humanidad en paz tras un amanecer de cara al hombre, de espaldas a la noche que nos cruza. Tras un amanecer que al fin alumbre un d&#237;a con la noche esclarecida de azul ma&#241;ana que la fe vislumbre.

II

La luz en lontananza que nos mira. Infinito fulgor acurrucado en nuestros pies, en nuestras vagas sombras. Los &#225;rboles, la noche, entre los nidos. Un duendecillo en medio de la fronda. Los hombres tras la tierra prometida. Soplo de brisas, canto, resplandor. Fabuloso recuerdo alborozado. El hombre, tierno ni&#241;o, desenfunda la alegr&#237;a escondida entre la infancia. Pasos del viento, chispas de luci&#233;rnagas. Paso del Tiempo, paso de la gloria con que enga&#241;amos a las propias penas.
El hombre encandilado por sus sue&#241;os. El hombre a solas con su propia sombra. Noche de luces, noche iluminada. Para un Dios que r&#237;a como un ni&#241;o. Para un hombre que r&#237;a como un Dios. Silencio y soledad, clara ternura, a&#241;oranza sutil sin aspaviento, hacia la luz total de nuestras cosas, hacia la luz total de la esperanza.
La dulce sombra del com&#250;n destino mientras murmura alrededor la noche, arrodillada en los fogones yertos. Oscuridad de noche confundida en medio de la lumbre peregrina, encima del estruendo del misterio. Fragancia matutina, gloria breve. La clara majestad de los caminos. El tiempo fatigado de infinitos, el que a la muerte sin cesar nos lleva.
Una luz, un candil intermitente, soledad de un ligero arrobamiento, s&#243;lo de asombros infinitos llena, la vida es una gloria suspendida. Descubrirse, encontrarse, hallarse, abrirse, desencerrar la pauta que nos falta. Vivir sin miedo, en libertad, de veras. Toparnos con el coraz&#243;n silente que nos oye, nos sigue y nos conoce. Dar con el lagrim&#243;n de la vereda, latigazo que a todos atribula. Gozo, bondad y sobre todo paz para la buena voluntad del hombre. Tras esta oscuridad que nos circunda. La cresta de un lucero que nos mira, por el postigo coraz&#243;n mirando. Pausa para mejores madrugadas. Una pregunta en pie para los hombres. Para el pobre que nunca tiene nada. Para el triste que llora su amargura.

III

J&#250;bilo, alumbramiento, bienvenida. Ara en fulgor para el altar del tiempo. Luz en la voz y luz en las miradas. Gloria en la luz y en el amor del d&#237;a. Llamarada de paz para la nave colmada de borrascas en la noche. Algo mejor para el ma&#241;ana incierto. De nuevo ni&#241;os con asombro puro.
Aire de claridad en la amargura. C&#243;smica fuerza sobre el mundo alzada. Los p&#225;jaros, los &#225;rboles, la tarde, al habla con la brisa y con los hombres. Victoria de la noche de luceros saturada, victoria de la vida. La sangre universal cuando concilia la Tierra con los seres y la Nada.
Dios acicateando resplandores. La ternura del hombre florecida. Paz, gozo, amor, en yunta con la vida, para una humanidad en pie de guerra. Latido de corderos y de &#225;ngeles anunciando la paz a los pastores. Paso del tiempo, paso de las cosas. Paso del hombre a solas con su sombra.
Estrella en el camino de los magos. Estrella para el hambre de los pobres. Lumbre para escaparnos de la muerte cuando la noche necia nos persigue. Manera de decir que Dios existe sin que nadie conozca sus resabios. Vieja costumbre de jugar a Paz entretanto la tierra se desangra.
Deseo de partir al infinito. De cara hacia el misterio. Para siempre. Luz de la luz, en gozo reverente, deslumbrando los tr&#225;nsitos finales. Balc&#243;n por donde un ni&#241;o al mundo asombra con sus hombros cargados de juguetes. La noche fulgural donde nacemos cuando a morir apenas comenzamos. 

IV

Un ni&#241;o con nosotros de la mano la puerta del misterio nos descubre. La sombra de la aldea galopando auroras, portachuelos, madrugadas. Definitivamente encandilados frente al d&#237;a en que el odio no amanezca, seguimos puntualmente el paso al sol, esquivando las garras de la guerra.
Hurg&#225;ndole el pavor a la jaur&#237;a, ce&#241;ido el hombre de esperanza, sigue hacia la luz fugaz de sus fogones, hacia las cumbres donde duerme en paz. Calienta el pan, la claridad calienta. Apura el vino, la piedad apura. Bendice el fuego, la bondad bendice. Santigua el d&#237;a, su morral santigua.
De viaje hacia el conf&#237;n del vuelo, el hombre conf&#237;a plenamente en su destino, pregunta por la noche al mediod&#237;a, al til&#237;n por la suerte de su infancia. Til&#237;n, til&#237;n, til&#237;n, la campanada anuncia la llegada de la aurora, el transparente gozo de la luz, el esplendor triunfal de la alegr&#237;a.
&#161;Ay del que viva lejos de su infancia, del que no sepa de ning&#250;n lucero, del que ignore el color de las ovejas y del que ausente de su ser delire! &#161;Feliz quien con Francisco, atento, asista al canto matinal de los turpiales! &#161;Feliz el simple labrador que sue&#241;a en ver crecer la flor en sus plant&#237;os!
Diciembre altivo en las fulgentes eras. Diciembre en el fulgor de la alegr&#237;a. En los ojos azules de los &#225;ngeles y en el hambre del pobre y su quebranto. Diciembre, alumbramiento, bienvenida. Diciembre, asombro, arrobo y fogonazo. Diciembre, claridad en la amargura, para el pobre que duerme en el barranco.
</message>
    <name>DICIEMBRE</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.geocities.com/poesiaynavidad/pablomora.htm</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">67.191.83.136</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2007-12-27T23:50:26Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">248914</id>
    <message>
by Pablo Mora &#8226; Wednesday, Dec. 26, 2007 at 12:01 PM
pablumbre@hotmail.com 00 58 276 3555313 pablumbre@hotmail.com

Miami, palma a la intemperie, donde la gota de petroleo se esconde a costa de todas las gotas de sangre derramadas en desiertos, murallas, montanas, archipidelagos. Miami, pagina abierta, hoja en limpio, para hospedar todos los caprichos del viento, todas las celadas del hombre, todas las potestades, todos los entretenimientos, todas las tiendas, todos los ingenios, groserias, mentiras y rubieras... 



Miami 
A vuela pluma 

Pablo Mora 


Cabe la sombra de una caribeana palma que deja filtrar sus jirones de sol entre el Diario de Viaje por America Latina del inolvidable Che, comparto su travesia, lleno de amor, buscando su lugar en el, yendo hacia si mismo en utopia creadora, en esplendente metanoia, convirtiendo suenos, ahondando en el espiritu del monte, olfateando todos los rincones, comulgando con la natualeza y ese gran dolor en viaje, el hombre. 

De manos del misterioso silencio de esta Ciudad Doral, echando la primera ojeada al panorama que depara esta Puerta del Imperio en nuestra invencible confianza de un sur que suena, trama, espera, palpando el pulso de un imperio atroz y presuroso que a troche y moche hacia el desierto vuela. A pocas olas de la Cubania donde relampaguea la llamarada roja que en desencadenada furia deslumbra al mundo. 

Miami, extensa planicie, lodo, fango en un principio, poblada, casi fundada por la cubana trashumancia, arroja serenidad a todo trance, sumisa paz, la misma paz que el hombre busca, al orbe falta. Parte del historico hormigon de una America dividida en tres porciones, Miami, con su silencio acelerado, depara al peregrino aliento y esperanza entre el supremo caos ensenoreado en un turbio mundo escandaloso, despiadado. 

Laderando una de las tantas lagunas artificiales en las que he venido dialogando con una docena de traviesos patos que se saben de memoria el despunte del sol por estos lares, con el vuelo permanente de naves que igual conocen los rostros amanecidos de hambre en las albadas del pobre, un poeta dizque antiimperialista en el umbral de Norteamerica. 

Miami, Puerta Imperial, una ciudad de la que nadie en si da razon, describe fehacientemente. No se llega a tener una clara idea de Miami si no es estando aca de visita, no de compras solamente. Encajada en la palmar Florida, una como colcha general metropolitana de la globalizacion que se cierne sobre el orbe. Miami, donde el mar cobija todo sueno, toda arruga, todo asombro, todo mal y todo bien. Un recodo del Caribe, un instante del sol, testigo de los lamentos, los quejidos, las resonancias, los quebrantos, las llagaduras, los aullidos de los mares, de los hombres, de los suenos, esperanzas y pesares. 

Miami, palma a la intemperie, donde la gota de petroleo se esconde a costa de todas las gotas de sangre derramadas en desiertos, murallas, montanas, archipidelagos. 

Miami, pagina abierta, hoja en limpio, para hospedar todos los caprichos del viento, todas las celadas del hombre, todas las potestades, todos los entretenimientos, todas las tiendas, todos los ingenios. 

Miami, para expresar la queja de la luna. Para saberr del hombre, del hambre, la opulencia y la miseria. 

Miami, donde toda droga tiene casa; donde todo sueno, albergue; donde un perrito, un pato, un alcatraz, un albatros... nos confirma que las alas de gigante impiden a los hombres caminar. 

Miami, donde Pablo camina y hace de los pasos sue&#241;os y palabras; donde las cocuizas del alma alumbran los alpargatas de la noche; donde estar de paso no es lo que cuenta y si las Uvas del Tiempo en una Navidad que al pobre nunca alcanza. Donde estar metido en los intringulis de la tecnica equivale a estar de espaldas al mar que todo sabe, amarra, alienta, ensancha. 

Feliz la navidad del agua. La navidad en lluvia. La navidad en el barranco que no tiempo tiene para morir descalzo. La navidad laguna, la navidad dormida, la navidad de garza, la navidad perdida, vagabunda, nocturna, entre la acera. 

Miami, rama paseando entre la lluvia, negra esplendorosa, gringa somnolienta, india escarbando su cartera, grito, alarido, resabio del Caribe... una carta de Hemingway, la siesta eterna de unos gatos, seis dedos por la tarde en la escalera... el Che mirando de reojo una balza una brazada un hito un tango un mambo una y otra queja mil trescientas mil senas una risa equvocada una dos tres vulvas Diana Lane un postigo quinientas mil olas de paciencia una novela que merece el Premio Nobel toda la verdad de la mentira un cuento de Pinocho o de la misma caperucita roja y el lobo s&#237;ndrome del miedo la alegria un fantasma una hip&#243;tesis de 60 lugares oscuros que conforman el eje del bienmal una cartilla de Noam Chomsky con el objetivo de alfabetizar el tiempo las mentes detenidas una empanada un arepazo una cocada una rubiera un para&#237;so de bondad y bienestar social &#161;un mu&#241;equito de cuerda una ardilla una apuesta! 

Donde est&#225;s m&#225;s loco de lo que puedes... Donde nos sentimos grandes plagiadores en la misma horrorosa m&#225;quina de teclear. 

Donde en una camisa de fuerza a los cuatro vientos gritas que est&#225;s perdiendo el juego del verdadero ping pong del abismo peregrinaje a una cruz en el vac&#237;o junto a la antigua que cuelga en trahumancia y la nueva que apenas si refulge pectoral en la locura fundante prigenia donde acusas tu locura y planeas la revoluci&#243;n socialista a contracorriente o suenas con dejarla tendida en el oleaje del camino; donde abres los cielos de Walt Disney y resucitas a tu Jes&#250;s humano y viviente entre la sobrehumana tristumbre en harapos en tormenta 


Donde deben haber veinticinco mil y mas camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de La Internacional en algun puente de Fort Lauderdale 

Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras s&#225;banas chinas los Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir como le pasaba el Che 

En el Doral donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas angelicales el hospital se ilumina a s&#237; mismo... el loco sigue... el tanque sigue... la deuda sigue... la pesadilla... el hambre atroz antigua y nueva... eterna... el absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos capitales la deuda eterna la bala con la que mataron al poeta... pero no podr&#225;n: porque esa bala, es el coraz&#243;n del Hombre. 

Dios se mudo a Miami en estos dias mientras en el Doral un poeta cuenta sus pasos en la acera. 


Miami, Navidad, 2007. 

http://cid-1e9c5ca443137170.spaces.live.com/Lists/cns!1E9C5CA443137170!465/ 



WWW.POESIASOCIEDADANONIMA.COM

add your comments

</message>
    <name>Miami / A vuela pluma</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://miami.indymedia.org/news/2007/12/10028.php</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.175</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-02-09T15:09:40Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">329430</id>
    <message>

Miami, Puerta del Infierno 
Pablo Mora



lasciate ogni speranza, voi ch&#8217;entrate
(Dante Alighieri - La Divina Commedia - Inferno - Canto III - vv. 1-9)


De recuerdo en recuerdo, martillando nuestras vidas, sombreando nuestro viaje, una locura delante de la arena. Lo sabe el agua, el mar, la lluvia, el horizonte espantado de mareas, calmando la furia de las horas, copulando sue&#241;os de gacela, arqueando el azul de los misterios, disfrutando del embrujo de una caribe&#241;a palma que deja filtrar sus jirones de sol entre Diarios de motocicleta. Notas de viaje por Am&#233;rica latina del inolvidable Che. Compartiendo su traves&#237;a, lleno de amor, buscando su lugar en &#233;l, yendo hacia s&#237; mismo en utop&#237;a creadora, en esplendente metanoia, convirtiendo sue&#241;os, ahondando en el esp&#237;ritu del monte, olfateando todos los rincones, comulgando con la naturaleza y ese gran dolor en viaje, el hombre. 
A pocas olas de la Cuban&#237;a, donde relampaguea la llamarada roja que en desencadenada furia deslumbra al mundo. De manos del enigm&#225;tico silencio de Ciudad Doral, echando la primera ojeada al panorama que depara esta Puerta del Imperio, en nuestra invencible confianza de un sur que sue&#241;a, trama, espera, palpando el pulso de un imperio atroz y presuroso que a trochemoche hacia el desierto vuela. Laderando una de las tantas lagunas artificiales, dialogando con una docena de traviesos patos que se saben de memoria el despunte del sol por estos lares, con el vuelo permanente de naves que igual conocen los rostros amanecidos de hambre en las albadas del pobre, un poeta antiimperialista en el umbral de Norteam&#233;rica. 

Miami, extensa planicie, lodo, fango en un principio, poblada, fundada por la cubana trashumancia, arroja serenidad a todo trance, sumisa paz, la misma que el hombre anhela, al orbe falta. Parte del hist&#243;rico hormig&#243;n de una Am&#233;rica dividida en tres, con su silencio acelerado, ofrenda al peregrino aliento y esperanza entre el supremo caos ense&#241;oreado en un turbio mundo escandaloso, despiadado. Puerta Imperial, una ciudad de la que nadie en s&#237; da raz&#243;n, describe fehacientemente. No se llega a tener una clara idea de Miami si no es estando de veras de visita, no de compras solamente. 

Encajada en la palmar Florida, una como colcha general de la globalizaci&#243;n que se cierne sobre el orbe, donde el mar cobija todo sue&#241;o, toda arruga, todo asombro, todo mal y todo bien. Un recodo del Caribe, un instante del sol, testigo de los lamentos, los quejidos, las resonancias, los quebrantos, las llagaduras, los aullidos de los mares, de los hombres, de los sue&#241;os, tardanzas y pesares. Palma a la intemperie, donde la gota de petr&#243;leo se esconde a costa de todas las de sangre derramadas en desiertos, murallas, monta&#241;as, archipi&#233;lagos. P&#225;gina abierta, hoja en limpio, para hospedar todos los caprichos del viento, todas las celadas del hombre, todas las potestades, todos los entretenimientos, todas las tiendas, las maldades, los ingenios. Para expresar la queja de la luna. Para saber del hombre, del hambre, la opulencia y la miseria. 

Miami, donde toda droga tiene casa; todo sue&#241;o, albergue; donde un perrito, un pato, un alcatraz, un albatros, nos confirman que las alas de gigante impiden a los hombres caminar. Donde el poeta camina y hace de los pasos sue&#241;os y palabras; donde las cocuizas del alma alumbran las alpargatas de la noche; donde estar de paso no es lo que cuenta y s&#237; las Uvas del Tiempo en una Navidad que al pobre nunca alcanza. Donde estar metido en los intr&#237;ngulis de la t&#233;cnica equivale a estar de espaldas al mar que todo sabe, amarra, alienta, ensancha. 

&#161;Feliz la navidad del agua. La navidad en lluvia. La navidad en el barranco que tiempo no tiene para morir descalzo. La navidad laguna, la navidad dormida, la navidad garza, la navidad perdida, vagabunda, nocturna, entre la acera! 

Miami, rama paseando entre la lluvia, negra esplendorosa, gringa somnolienta, india escarbando su cartera, grito, alarido, resabio del Caribe. Una carta de Hemingway. &#8220;El viejo y el mar&#8221;. La siesta eterna de unos gatos. Seis dedos por la tarde en la escalera negra. Un centavo en el suelo. Unos sirvientes. Un urinario. Una tinaja. Una columna verde. La primera guerra mundial dentro de un mueble chino. El Che mirando de reojo. Una balsa, una brazada, un hito, un tango, un mambo, una y otra queja, mil, trescientas mil se&#241;as, una risa equivocada. Una, dos, tres, vulvas distra&#237;das. Diana Lane. Un postigo. Quinientas mil olas de paciencia. 

Una novela que merece el Premio Nobel. Toda la verdad de la mentira. Un cuento de Pinocho o de la misma caperucita roja y el lobo, s&#237;ndrome del miedo o la alegr&#237;a. Un fantasma, una hip&#243;tesis de 60 lugares oscuros que conforman el eje del bien/mal. Una cartilla de Noam Chomsky con el objetivo de alfabetizar el tiempo, las mentes detenidas. Una empanada, un arepazo, una cocada, una rubiera, un para&#237;so de bondad y bienestar. &#161;Una mu&#241;equita de cuerda! &#161;Una ardilla! &#161;Una apuesta! &#161;Un casino a la intemperie! 

Donde est&#225;s m&#225;s loco de lo que puedes. Donde nos sentimos grandes plagiadores en la misma horrorosa m&#225;quina de teclear. Donde, en una camisa de fuerza, a los cuatro vientos gritas que est&#225;s perdiendo el juego del verdadero ping pong del abismo: peregrinaje a una cruz en el vac&#237;o junto a la antigua y nueva que apenas si refulge pectoral en la lascivia fundante, primigenia. Donde acusas tu locura y eval&#250;as la revoluci&#243;n socialista a contracorriente o sue&#241;as con dejarla tendida en el oleaje del camino. Donde abres los cielos de Walt Disney y resucitas a tu Jes&#250;s humano y viviente entre la sobrehumana tristumbre en harapos, en tormenta, en dura verga. Donde debe haber veinticinco mil y m&#225;s camaradas locos, juntos, trasnochados, cantando las estrofas finales de La Internacional o entonando el Bella Ciao en alg&#250;n puente de Fort Lauderdale. 

Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras s&#225;banas chinas: los Estados Unidos que espantan, que tosen toda la noche y no nos dejan dormir como le pasaba al Che. En el Doral, digo, donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de nuestras propias almas, sobre el tejado. Ellos han venido para lanzar bombas angelicales. El hospital se ilumina a s&#237; mismo... el loco sigue... el tanque sigue... la deuda sigue... la pesadilla... el hambre cierta, antigua y nueva... el absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos capitales&#8230; la deuda eterna&#8230; la bala con la que mataron al poeta... pero no podr&#225;n: porque esa bala, es el coraz&#243;n del Hombre. Dios se mudo a Miami en estos d&#237;as mientras un poeta cuenta sus pasos en la acera; en tanto el sol parece ciego. 

&#191;Y que hace un poeta revolucionario en Miami m&#225;s loco de lo que puede con horrorosa m&#225;quina de teclear, sin acentos y sin la decimos&#233;ptima letra del abecedario espa&#241;ol, recordando a los poetas, a los buenos amigos, leyendo el EUREKA de Edgar Allan Poe, traducido por Cort&#225;zar y reconfort&#225;ndose con la sonrisa de un abrazo navide&#241;o? 

Agita pa&#241;uelos y barcos sedientos de la patria que consigo baila, lleva. Busca la suma, el borde de la copa donde el vino es tambi&#233;n la luna y el espejo: esa l&#237;nea que hace temblar a un hombre ante la a&#241;oranza de su suelo, su pa&#237;s, tirado abajo del mar, coronado de soles y neblinas, sombra de la guerra, lleno de vientos, puteando y puteando, quemado a fuego lento, triste en lo m&#225;s hondo del grito, golpeado en lo mejor de la sonrisa, grifo en la hora de la autopsia, entre la sangrienta demencia que de antiguo atenta con la tribu, con el &#225;guila rapaz y su avaricia loca al acecho, toda espumeante de historia, tragedias y misterios, exhalando el vaho putrefacto de los siglos, sorbiendo la polvareda de las necias apetencias, alcantarilla de los grandes asesinos en el desesperado descuartizamiento de los siglos, en el despellejamiento abismal de las brechas, trojes o caminos. 

Lo busca en las largas, confusas llanuras, serran&#237;as, en las que levanta, amasa y cuece el hombre su pan escaso, esparcido por el viento, rastreando la pulpa ausente de los frutos idos. Lo palpa entre las babeantes, incompletas verdades, vertiendo su esti&#233;rcol, retrasando nuestra marcha hacia el pan de cada d&#237;a. Pa&#237;s despierto que grita; pa&#237;s resuelto que espera; pa&#237;s de sol y de nieve; pa&#237;s de siembra y cosecha; pa&#237;s de pulso y fuego; de barranco, lumbre y gloria; de palabra, pueblo y p&#243;lvora; de b&#233;isbol, ringside, furia y sampablera. 

Desde esta Puerta del Infierno, so&#241;&#225;ndolo despierto, entre la noche de la guerra, del hambre y de la lluvia, alz&#225;ndolo en los brazos, ofreci&#233;ndolo a la vida, a punta de herej&#237;as, fabric&#225;ndolo, llev&#225;ndolo hasta la eternidad de un beso victorioso, sin rev&#233;s, sin vuelta y sin derecho, de lejos y amargado y de sombra y de noche, insomne. 

Pablo Mora
http://www.analitica.com/va/arte/oya/1668073.asp


</message>
    <name>Miami, Puerta del Infierno</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/1668073.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.175</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-02-09T15:11:55Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">329434</id>
    <message>

Sea la luz 
Pablo Mora




Sucedi&#243; y es cierto que los valles dormidos despertaron y los r&#237;os penetraron el coraz&#243;n del valle y los de las monta&#241;as y hablaron los r&#237;os el oc&#233;ano brot&#243; de una de las apasionadas conversaciones entre el r&#237;o y la monta&#241;a y de agua se poblaron las tierras el caldo prioritario calent&#243; las calderas del tiempo y grano a grano se desliza la vida primera candela de conciencia sonidos y silencios sumidero del espacio por all&#237; escapa el verbo su invenci&#243;n es casi inmortal y si no hay viento es necesario crearlo entonces verbo hace viento sucede que viento no muere y viaja y se anima y nacen todas las cosas los animales enjambres de cosas para el verbo carne fuego sangre agua luz sonidos metal m&#250;sculo cerebro sue&#241;o creaci&#243;n universo sea la luz para la aldea el alba un d&#237;a sea inevitable nada fijo todo flujo repentino reordenamiento interactivo selecci&#243;n natural nueva entidad irreversibilidad acontecimiento posibilidad orden a trav&#233;s de la fluctuaci&#243;n interacci&#243;n conocimiento t&#225;cito en lo m&#225;s hondo la verdad cada palabra en las dem&#225;s en un hombre todos los hombres formando el universo desde una misma butaca viviendo la vida homolog&#237;a fundamental fluir de la energ&#237;a lo repentino y nuevo el contacto locura circular a la intemperie compleja realidad del universo &#225;reas comprometidas disponibles para un futuro no programado distorsiones de cualidad trama encantada al azar al margen de la conciencia nadie escoge adivina termina adivinando ver lo que todos ven y nadie piensa recuperar recuerdos palabras expresiones ideas sucesos im&#225;genes cantos galerones melod&#237;as escudri&#241;ar activamente los dispositivos abiertos semiabiertos reconocibles (in)imaginables tocar el cerebro como se toca el piano expresar las ideas con palabras y oraciones adecuadas lejos de todo guirigay sampablera baturrillo papiamento levantarse temprano a saludar el alba recuperar el hilv&#225;n con que zurzamos el espacio de la ca&#237;da donde vida sea arte arte vida fija la mirada en el libreto asomarnos al canto de los &#225;rboles escuchar el aplauso de los p&#225;jaros acabar con el v&#233;rtigo la urgencia acabar con la guerra que nos cruza con la noche que nos cruza con el hambre que nos cruza paridora de soles cruce el alba acabar con la crisis que nos triza con el caos que nos acosa con el caso del ocaso con el saco de la cosa con el asco del ocaso que te acosa con la tisis que nos crispa acosar al caos al ocaso de las cosas pasto sea de demonios el asco de los dioses sea la luz para la aldea el alba un d&#237;a sea inevitable la fuerza del grito la sombra del silencio la palabra de pie como el roc&#237;o noche esclarecida de azul ma&#241;ana que la fe vislumbra todo ocaso va viene se repliega caos cosa caso asco saco acaso acoso grabar el sue&#241;o entre los &#225;rboles desentra&#241;ar los secretos al asombro estar en el centro de la vida de por vida tener mucha imaginaci&#243;n para ver la realidad asumir absurdos enigmas laberintos y zozobras perpetuar la gloria del mundo en un grano de ma&#237;z mantener la espada en la trocha que corresponda abrir compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura encender l&#225;mparas en el t&#250;nel de la infamia enloquecida empu&#241;ar las manceras del arado en el lugar apropiado en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada /psa 
http://www.analitica.com/va/arte/documentos/5263898.asp

</message>
    <name>Sea la luz</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/documentos/5263898.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.175</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-02-09T15:15:55Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">329445</id>
    <message>




Cuenta Abierta
Creer en la vida

Pablo Mora*



Mientras Venezuela se enrumba hacia un futuro mejor, y con sus ideales de convocatoria y rebeld&#237;a, hace que el mundo entero marche unido por la paz, sumidos en las tremebundas c&#225;rcavas del c&#243;smico pavor, esclavos de las crujientes angustias de la humanidad, inmersos en parejos avatares, asidos a un com&#250;n dolor, hemos de constituirnos  a partir de una vida social acumulada. Antes que fundirnos en una fe &#250;nica, una doctrina &#250;nica, explorar la posibilidad de un consenso que, partiendo de la devastaci&#243;n horripilante, conduzca a la concreci&#243;n del proyecto en el que la danza de la vida signe la esperanza, el renacer de una humanidad nueva, donde conciencia y fraternidad apuntalen todo progreso, todo porvenir, altibajo, desaf&#237;o, logro, rejoneo.
&#8220;Convencidos de que al horror hay que salirle al  paso,  hay que desmantelarlo,  sajarlo, y que hay que hacerlo ya, ahora mismo, organizada, precipitada, impostergablemente, fundando una sociedad de hermanos, en nuestra casa, en el trabajo, en la calle, en el pa&#237;s y el continente,  en el planeta que se quiebra&#8230; abrirle pasos a los tiempos de amor que inundar&#225;n el coraz&#243;n del hombre el d&#237;a en que aprenda al fin a mirarse en las pupilas infinitas de su propio asombro.&#8221;
Fraguar una conciencia colectiva, fincar nuestra convivialidad, en las relaciones inter subjetivas provenientes de nuestras cocreaciones y sociocreaciones, puesto que podremos conocernos partiendo del otro y de los otros, hasta tener que ser otro para ser. La libertad individual, la capacidad o potencialidad de nuestras &#8220;creaciones&#8221; solo llegan a plasmarse a trav&#233;s de nuestras vivencias mutuas, compartidas, ya que el hombre &#8212; la &#8220;verdad&#8221;&#8212; se hace y crece en comuni&#243;n con los otros seres humanos.
Rescatar la dignidad de la palabravida, en solidaridad creciente. Lejos de una egocracia fatua, insustancial, intrascendente, enrumbarnos hacia una egococreaci&#243;n con miras a alcanzar la m&#225;xima sociocreaci&#243;n que el momento nos demande. Buscar nuestro amanecer en la obra com&#250;n. Decidirnos por el fortalecimiento de una corporeidad psicosocial tal que sea capaz  de construir el cuerpo real del hormig&#243;n hist&#243;rico, donde tengan vida  por  igual el silencio del bosque, el sue&#241;o de la m&#225;quina, el estupor del viento, el ingente alarido de los pobres, los aullidos de Dios sobre el planeta.
Acercarnos al dolor del d&#237;a. Servirle a la vida, rescatarla, liberarla, ejercer la vida. Lidiarla al alim&#243;n, al quiebro, al cuarteo. Perseverar en la defensa del pan, la libertad, la deliberancia, la disidencia o convergencia. Que entre todos hagamos nuestra casa. Nuestro fog&#243;n. Nuestra alegr&#237;a. No sean solo sombra nuestros d&#237;as. Agregarle algo al mundo si queremos que valga nuestro paso por el d&#237;a. La mayor dimensi&#243;n por el hombre conocida: la vida. La consigna entonces: fraguar, festejar la vida, apuntalar, enarbolar la vida, debatir la vida, entusiasmar la vida, celebrar la vida. Alzar la vida. O&#237;r la vida. Creer en la vida. Al lado de la vida de por vida. Por cada llanto, levantar camino. Por cada acoso, abrir una esperanza. Por cada oscuridad, un nuevo canto. Por cada muerte, el pan de la alegr&#237;a.

*Poeta, Profesor Titular, Jubilado, UNET   pablumbre@hotmail.com


http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=81608&amp;XR=2

</message>
    <name>Creer en la vida</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=81608&amp;XR=2</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.175</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-02-09T15:50:11Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">329500</id>
    <message>




EL HOMBRE


Proviene de una despe&#241;adura enloquecida. Insin&#250;a una suave sonrisa divinal. Respira la celeste mirada de su sol. Consume la ag&#243;nica tristeza de las hojas. Interpreta la silenciosa huracandad del tiempo. Cavila debajo de la noche y la tormenta. Desangra en las cinco parcelas de la Tierra. Navega entre borrasca, grito y alborada. Agoniza en la nieve, en el llanto y en el plato. Cabalga con toda la tristumbre de los montes. Transita en tempestades mundanal miseria. Maldice las horrendas torturas del hermano. Consagra la levadura eterna de los panes. Conoce los pasos permanentes de la sombra. Despliega temores, ramalazos y portentos. Se agita en el fuego brav&#237;o de la mar. Se afinca en la locura en lucha con su pena. Mendiga la lumbre de la gota en el alambre. Quisiera recuperar el curric&#225;n perdido. Tritura las ind&#243;mitas fieras que lo acosan. Renace de entre la podredumbre de la fosa. Se entrega en las redes de un tiempo submarino. Violenta volc&#225;nico la luz de otras estrellas. Arremete contra la infancia alada de las rosas. Se enrumba delirante al acecho de otra aurora. Se astilla ante el antiguo malec&#243;n del puerto. Desgarra el alma fulgurante de la flor. Se inclina sobre los fogonazos de sus huesos. Se aferra a las entra&#241;as de su viejo pan. Llovizna sobre la polvareda de sus sue&#241;os. Desguaza furente el hurac&#225;n en alta mar. Desgaja las indomables fauces de la sombra. Se eterniza sepultado en la fragua de la guerra. Se esfuma entre las ventanuras del azul. Nos acusa, nos grita y nos reclama.

Pablo Mora



</message>
    <name>Proviene de una despe&#241;adura</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.youtube.com/watch?v=LTYLF2P1tB0&amp;feature=RecentlyWatched&amp;page=1&amp;t=t&amp;f=b</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.195</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T03:30:38Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">380862</id>
    <message>



&#191;D&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? 
Pablo Mora - 03.03.2008 - 23:18 




&#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? 


&#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? &#191;junto al r&#237;o o al borde de la noche? &#191;junto al pan o al borde de la sombra? &#191;en un pasado del que no hay que hablar o en el mejor de los ag&#252;eros? &#191;d&#243;nde? &#191;d&#243;nde? &#191;en la sabana, en la selva, en los raudales? &#191;en la zanja azul del horizonte o en las insomnes cejas de estas teclas? &#191;en la desolaci&#243;n de la memoria? &#191;en la desgarradura de sus soles? &#191;en los cimientos de la aldea? &#191;en los suspiros del viento? &#191;en las sogas del hambre? &#191;en los ahora libres calabozos o en las celdas de fantasmas asiduos? &#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? &#191;en las manos abiertas y aprendices o en los mu&#241;ones del remordimiento? &#191;en las solapas del tiempo o en los relojes de le&#241;a? &#191;en los cubiertos, las sombrillas, las cucharas? &#191;simplemente en el sur? &#191;en el mar, en sus golfos, sus riberas? &#191;en el ca&#241;o, los aleros, los postigos? &#191;en qu&#233; pron&#243;stico o escape? &#191;en qu&#233; repliegue del dolor? &#191;en que surco de la trampa? &#191;en que pesta&#241;a del odio? &#191;lo llevo acaso en m&#237;? &#191;lo llevas t&#250; de lado? &#191;lo lleva el mar de leva? &#191;me espera en sue&#241;os? &#191;en qu&#233; sue&#241;os? &#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? &#191;debajo de la nube? &#191;encima de los dioses? &#191;del lado ac&#225; del viento? &#191;del lado all&#225; del trueno? &#191;sobre cu&#225;ntos despojos? &#191;metido en qu&#233; fragores? &#191;entre anafres y acechanzas? &#191;lindante con qu&#233; alivios? &#191;distante de la suerte? &#191;lejano de su sombra? &#191;rostro en qu&#233; piedra o ci&#233;nega? &#191;petroglifo, azucena o fogarada? &#191;trompo al aire? &#191;dado suelto, cargado o en azogue? &#191;crepitando de enigmas? &#191;en soledumbres, bocanadas? &#191;en miseria, quebrantos o malezas? &#191;incontable de amores? &#191;asceta en qu&#233; triunfo? &#191;bandera en qu&#233; cima? &#191;celaje en qu&#233; puerto? &#191;pulso de qu&#233; candombe? &#191;barricada en qu&#233; lidia, en qu&#233; combate? &#191;postergado en qu&#233; olvido? &#191;sumido en qu&#233; llanto? &#191;espantado, adolorido? &#191;en qu&#233; sue&#241;o, reto o clarinada? &#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? &#191;ser&#233; sordo a su viejo cuchicheo o ciego ante el tiz&#243;n de sus crep&#250;sculos? &#191;prestar&#233; o&#237;dos a sus quejas? &#191;pesta&#241;as a sus ojos? &#191;manos a sus prados? &#191;d&#243;nde est&#225;? &#191;o estar&#225;? &#191;en qu&#233; rinc&#243;n o pedacito de miedo poco ilustre? &#191;en qu&#233; grito o clar&#237;n? &#191;acurrucado, agazapado, desvelado? &#191;en pie de asombro? &#191;d&#243;nde? &#191;en qu&#233; muralla o huerto? &#191;en qu&#233; palacio, tugurio o enramada? &#191;en qu&#233; pelda&#241;o, arena o portachuelo? &#191;en qu&#233; campana, conticinio o alboroto? &#191;d&#243;nde? &#191;d&#243;nde? &#191;d&#243;nde? &#191;librar&#233; su pan, su calma, su cordura, su rabia o arrebato? &#191;no cesar&#233; jam&#225;s de preguntarlo? &#191;nunca vendr&#225; a mi encuentro y, si viene, con qui&#233;n? &#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? &#191;en qu&#233; destino o alucinaci&#243;n? &#191;en qu&#233; delirio, insomnio o madrugada? &#191;en qu&#233; nido de hornero? &#191;o de v&#237;bora? &#191;o de &#225;ngeles? &#191;en que alameda, en qu&#233; tardanza? &#191;en qu&#233; crep&#250;sculo, arco iris o tonada? &#191;en qu&#233; altivez de faro tenue? &#191;en qu&#233; lugar del rostro? &#191;en qu&#233; rastrojo, cerro o emboscada? &#191;d&#243;nde? &#191;en la frontera del tel&#233;fono? &#191;en la parcela de la suspicacia? &#191;socio de la quimera? &#191;partido en dos o en tres pedazos? &#191;callado, a gritos o a zancadas? &#191;dulce de alaridos? &#191;extenuado de tr&#225;nsitos? &#191;sumiso, insigne, doblegado? &#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? &#191;en el cuaderno, en los platos, en las planas? &#191;en la casi agobiante tensi&#243;n de la esperanza? &#191;en la alegre pesquisa de los ni&#241;os? &#191;en la sonrisa de sus soles? &#191;en las luci&#233;rnagas? &#191;en el clavel de la amnist&#237;a? &#191;en las deudas de sus montes? &#191;en las huellas del p&#225;nico? &#191;en los morrales del hambre? &#191;est&#225; en los que no est&#225;n? &#191;en el mont&#243;n de la penuria? &#191;en los umbrales y fogones? &#191;en los absurdos que sobran? &#191;en el enjambre que irrumpi&#243; en la calle? &#191;en el tel&#243;n impune? &#191;en el zanj&#243;n? &#191;en las gotas del alambre? &#191;d&#243;nde? &#191;en el pan que amanece pese a todo? &#191;en la bondad end&#233;mica? &#191;en el regreso de los nietos pr&#243;digos? &#191;en los asuntos rojizos? &#191;en las costumbres del gallo? &#191;en los luceros del d&#237;a? &#191;en la laga&#241;a del ciego? &#191;d&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s? 

Pablo Mora al alim&#243;n con Mario Benedetti 

</message>
    <name>&#191;D&#243;nde est&#225; mi pa&#237;s?</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://venezuela.indymedia.org/es/2008/03/16594.shtml</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.195</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T03:32:33Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">380863</id>
    <message>

Camino de la Patria 
Pablo Mora - 03.03.2008 - 19:16 


Camino de la Patria 



(Al alim&#243;n con Carlos Castro Saavedra) 


Cuando se pueda andar por las aldeas y los pueblos sin &#225;ngel de la guarda. Cuando se pueda ir derecho al alma como quien va a la aurora o a la estrella. Cuando sean m&#225;s claros los caminos y brillen m&#225;s las vidas que las armas. Cuando sean m&#225;s frescas las cascadas y las flores fulminen los fusiles. Cuando los tejedores de sudarios oigan llorar a Dios entre sus almas. Cuando de luz tejamos la ma&#241;ana antes que la congoja al viejo plato. 


Cuando en el trigo nazcan amapolas y nadie diga que la tierra sangra. Cuando con la nostalgia acorralada, cantemos todos marsellesas arias. Cuando la sombra que hacen las banderas sea una sombra honesta y no una charca. Cuando tan cierta sea la esperanza que cuelgue torrencial en nuestras manos. Cuando la libertad entre a las casas con el pan diario, con su hermosa carta. Cuando el cocuyo inflame en clarinada e invada de esplendores nuestros sue&#241;os. 


Cuando la espada que usa la justicia aunque desnuda se conserve casta. Cuando toque la tarde su guitarra y no se vuelva a hablar de la miseria. Cuando reyes y siervos junto al fuego, fuego sean de amor y de esperanza. Cuando apamate, almendro y naranjal en plena guerra den cobijo al ni&#241;o. Cuando el vino excesivo se derrame y entre las copas viudas se reparta. Cuando con sol brindemos en Arauca por sabernos seguros en el bongo. 


Cuando el pueblo se encuentre y con sus manos teja &#233;l mismo sus sue&#241;os y su manta. Cuando el pueblo despierte de ma&#241;ana y le sobren Palomos a sus bridas. Cuando de noche grupos de fusiles no despierten al hijo con su habla. Cuando torne la madre pobre a casa con su risa cargada de legumbres. Cuando al mirar la madre no se sienta dolor en la mirada y en el alma. Cuando por cada madre muerta nazca en la floresta azul un gran lucero. 


Cuando en lugar de sangre por el campo corran caballos, flores por el agua. Cuando en lugar de llanto, las quebradas sus sue&#241;os con los hombres los compartan. Cuando la paz recobre su paloma y acudan los vecinos a mirarla. Cuando deje la paz de ser fulana y se asemeje nada m&#225;s que al pan. Cuando el amor sacuda sus cadenas y le nazcan dos alas en la espalda. Cuando aparezca el &#225;ngel, camarada del pobre hermano bravo, muerto de hambre. 


S&#243;lo en aquella hora, s&#243;lo entonces, podr&#225; el hombre decir que tiene patria. 


Pablo Mora 


 http://www.poetas.com/ 



</message>
    <name>Camino de la Patria</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri> http://www.poetas.com/</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.195</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T03:34:04Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">380865</id>
    <message>



CARTA A LA PATRIA 
Pablo Mora - 03.03.2008 - 19:07 

Carta abierta a la patria 

Pablo Mora 


Al alim&#243;n con la Esperanza 



Esta tierra sobre los ojos, sobre el alma, este aprieto, esta noche continua, este desasosiego, esta derrota o victoria que comienza, se aleja, se recuerda, viene y va. Te quiero, pa&#237;s, tirado abajo del mar, coronado de soles y neblinas, sombra de la guerra, lleno de vientos, puteando y sacudiendo banderitas, repartiendo escarapelas en las calles. Te est&#225;s quemando a fuego lento. Qu&#233; carajo si la casita era un sue&#241;o. Te quiero, pa&#237;s tirado a la vereda, caja de f&#243;sforos vac&#237;a. En cada casa, en cada plaza, hay alguien que naci&#243; haciendo discurso para alg&#250;n otro que naci&#243; para escucharlos. Te quiero, pa&#237;s tan triste en lo m&#225;s hondo del grito, tan golpeado en lo mejor de la sonrisa, tan grifo en la hora de la autopsia. Te quiero, a pesar de la sangrienta demencia que de antiguo atenta con la tribu, a pesar del &#225;guila rapaz y su avaricia loca, toda espumeante de historia, tragedias y misterios, exhalando el vaho putrefacto de los siglos, sorbiendo la polvareda de las necias apetencias, alcantarilla de los grandes asesinos en el desesperado despresamiento de los siglos, en el despellejamiento abismal de las brechas, trojes o caminos. 



Te quiero a pesar del c&#243;mplice silencio para distraer el hambre de los humildes o arrancarle el fruto de sus sienes. Te quiero en las largas, confusas llanuras, serran&#237;as, en las que levanta, amasa y cuece el hombre su pan escaso, esparcido por el viento, buscando la pulpa ausente de los frutos idos. Te quiero a pesar de las babeantes, incompletas verdades, vertiendo su esti&#233;rcol, retrasando nuestra marcha hacia el pan de cada d&#237;a. Te quiero, pa&#237;s de barro, y otros te quieren, y algo, habr&#225; de salir de este sentir. Te quiero, pa&#237;s desnudo que sue&#241;a. Te quiero pa&#237;s despierto que grita; pa&#237;s resuelto que espera; pa&#237;s de sol y de nieve; pa&#237;s de siembra y cosecha; pa&#237;s de pulso y de fuego; pa&#237;s de barranco, de lumbre y de gloria; de palabra, de pueblo y de p&#243;lvora; de b&#233;isbol, ringside, furia y sampablera. 



Me acuerdo de un amanecer alpino, en pleno invierno, so&#241;&#225;ndote despierto, entre la noche de la guerra, del hambre y de la lluvia, alz&#225;ndote en los brazos, ofreci&#233;ndote a la vida, a punta de herej&#237;as, fabric&#225;ndote, llev&#225;ndote. Tap&#225;ndome la cara, me acuerdo de la primera luna all&#225; en Palermo, bajando del Amparo, camino de la aldea. Tap&#225;ndome la cara, te imagino, desperezado, despu&#233;s de esta avalancha, calmada la borrasca, con zapatos rotos o nuevos, cuesta arriba, fuerte el coraz&#243;n, y el brazo desafiando porvenires, conquistando soles. Te quiero pa&#237;s, pa&#241;uelo arrugado, maltratado, de estrellas impasibles, con sus calles cubiertas de carteles. Te quiero hasta la eternidad de un beso victorioso. Te quiero, sin rev&#233;s, sin vuelta y sin derecho, nada m&#225;s que de cerca y amargado. Y de noche, insomne. V&#225;monos a caminar, yo te acompa&#241;o. 



 http://www.poetas.com/ 


</message>
    <name>CARTA A LA PATRIA</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri> http://www.poetas.com/</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.195</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T03:35:35Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">380867</id>
    <message>



EL MOMENTO DECISIVO 
Pablo Mora - 03.03.2008 - 18:58 




El momento decisivo 

Pablo Mora 

A la luz de Sun-Tzu y Roberto Juarroz 

O&#237;r el llamamiento y presentarse. En el patio de honor tomar el arma &#8212;la lumbre genital en la batalla &#8212;. Celarla antes, despu&#233;s y en la faena. Alistarse. Entrenarse permanentemente. Partir de madrugada. Irse al frente. A primera l&#237;nea o retaguardia, con trinchera o sin trinchera, enfrentando al enemigo fuego a fuego, defendiendo, atacando, resistiendo. Calada en el fusil la bayoneta, empu&#241;ar la destreza necesaria. Sentir el apoyo del certero impacto de los misiles &#8212;los &#225;ngeles custodios de la justa&#8212;. O&#237;r rumores, nunca divulgarlos. Saber que el arte es una guerra en grande. 

Hablar de vez en cuando de temas menores. Ir formando gestos, lentamente. Usar la propia mano como almohada. Trasplantar los recuerdos. Hacer correr un pedazo de oscuridad sobre otro. Recortar el espacio que queda entre las cosas. Sacar de circulaci&#243;n nuestra imagen. Cambiar la propia imagen peri&#243;dicamente. Cambiar de imagen cada tanto como se cambia de sue&#241;o cada noche. 

Crear un marco para cada cosa. Cuidarse de poseer caracter&#237;sticas ajenas a nuestro destino. Aceptar el precio de la justicia por r&#225;pida, segura, funcional y ordenada. O&#237;r todas las verdades y todas las mentiras. Descifrar cuidadosamente cada una de las sorpresas vespertinas o de fines de semana, fin de a&#241;o o fin de siglo. Cambiar de voz, de nombre y de oficio para averiguar lo imposible. Comprender la semi&#243;tica de las iguanas y las lagartijas. 

Subir a la locura por la parte m&#225;s accesible. Evitar aparecer en las p&#225;ginas sociales de los diarios. Preparar el pensamiento para los escamoteos de las cosas. Escapar de las miradas de los otros; despu&#233;s, de la propia mirada; luego, de la mirada de las cosas. Aprender a olvidarse del recuerdo. Desmadejar las l&#237;neas de la mano. Entremezclar los ojos y las cosas. Desencajar el silencio del sue&#241;o. 

Recoger lo poco que existe y crear lo que no existe. Empezar a no reflejarnos ya en los charcos. Disolver para siempre nuestro grotesco oficio de encuadernar la nada. Rechazar cualquier condecoraci&#243;n. Adorar hasta la demencia la rebeli&#243;n de Ad&#225;n y Eva. Dar una vuelta a la palabra cuando haya moros en el cable. Tomar en cuenta las notables diferencias entre un Pont&#237;fice y un Poeta de la Liberaci&#243;n. Valerse de la ocasi&#243;n para renovar las seguridades de alta y distinguida consideraci&#243;n. 

Aprender a afinar la guitarra con la punter&#237;a exacta del fusil para marchar al combate con el pueblo. Conocer los secretos de la lluvia y sus modales. Quebrar el hipnotismo de las cosas. Desenfrentarse de la vida y mirar hacia un ojo que no nos hipnotice. Inventar respiraciones nuevas. Inventar el regreso del mundo despu&#233;s de su desaparici&#243;n. Llevar una mirada de repuesto o comprar alguna en el mercado: inventar otra mirada. Y si a&#250;n faltare algo, inventar tambi&#233;n otra forma m&#225;s concreta del hombre. Abrir el o&#237;do al ojo o echarle ojo al o&#237;do. Despertar al silencio de la vida. Hacer silencio para darle paso a la luz. Colocar acento al tiempo antes de las palmadas de la muerte. Hundirse, hurgarse, ser, sentirse, serse. Dejarse ser, dejarse ser, ser, ser. Ser l&#225;mpara en la noche de la aldea. Escuchar el aplauso de los p&#225;jaros cuando revienta en diapas&#243;n el d&#237;a a pesar del estruendo de las hambres. Tentar, medir, pulsar, darle tiempo al camino a que regrese. Saber de d&#243;nde nos sac&#243; el hechizo y contar con la &#250;ltima embestida. Contar las cosas incre&#237;bles como si fueran reales y las reales, como si fuesen incre&#237;bles. 

Reconquistar nuestro origen. Reconocer que no hay quejido mayor que el del amor. Estar atento al parte de guerra. Saber que existen caminos que no hay que seguir, ciudades que no hay que asediar o atacar, ej&#233;rcitos que no conviene hostigar, preguntas que no hay que contestar y hasta &#243;rdenes que no hay por qu&#233; cumplir. 

Saber lo estrictamente indispensable. Participar en el enga&#241;o, en el ardid, la situaci&#243;n o la apariencia. Llevar la astucia al m&#225;ximo posible. Adaptarse a la situaci&#243;n, sobre todo a la situaci&#243;n ajena. Avanzar por caminos tan ins&#243;litos que nunca el adversario logre descubrir. Dar con el m&#225;s vulnerable de los puntos. Batirse en retirada o perseguirla. Contar con la moral, el &#225;nimo, el terreno, el clima, el mando, la ocasi&#243;n y la doctrina. 

Descubrir el esquema general del enemigo. Como el agua, adaptarse a las formas nuevas. Usar ataques directos e indirectos. Pulsar la ventaja y desventaja de la haza&#241;a. Protegerse del &#225;rbol que se agita, del p&#225;jaro que se espanta, del polvo alborotado, del llanto de la bandera en el contrario frente. 

Distinguir claramente entre terreno accesible, deleznable, angosto, accidentado, fronterizo, clave, convergente, dif&#237;cil o mortal. Conocer al enemigo como a s&#237; mismo para que nunca la victoria sea amenazada. Conocer las fuerzas naturales: el fuego, el risco, el agua por la escarpa. Contar con el agente secreto inevitable. Administrar pertrecho y proyectil. 

Adelantar, vivir, sobrevivir. Resistir hasta el &#250;ltimo combate. Cuidar con tiento cada retirada. Huir de frente, atacar de retirada, volver caras, triunfar en la derrota. Ir entre escaramuza y sorpresivo encuentro halando la explosi&#243;n del lauro. Rechazar la sentencia de la muerte. Asumir alto el triunfo de la vida. 

Blandiendo diapasones subversivos, llevar hasta la cima la bandera y desplegarla en rancho en cada aldea hasta colmar la l&#225;grima del pueblo. Coronada la lucha, asegurar la militancia plena por la belleza y la verdad del hombre, como un golpe de amor en cada miedo, como un claro de tierra en la mirada de cada madre que se muera. 

 http://www.poetas.com/ 


</message>
    <name>EL MOMENTO DECISIVO</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri> http://www.poetas.com/</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.195</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T03:37:06Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">380868</id>
    <message>




SOMBRA ACUARTELADA 
Pablo Mora - 03.03.2008 - 18:48 


Sombra acuartelada 

Pablo Mora 

Samain dir&#237;a el aire es quieto y de una contenida tristeza. Vallejo dice hoy la Muerte est&#225; soldando cada lindero a cada hebra de cabello perdido, desde la cubeta de un frontal, donde hay algas, toronjiles que cantan divinos alm&#225;cigos en guardia. Las manos avanzan de diez en fondo, desde un martes cenagoso que ha d&#237;as est&#225; en los lagrimales helado. Y preguntamos por el encuentro absoluto, por cuanto pasa de aqu&#237; para all&#225;. Por haber sido ni&#241;os y tambi&#233;n por habernos juntado mucho en la vida, reclusos para siempre nos ir&#225;n a encerrar. Qu&#233; extra&#241;a manera de estarse muertos. Quienquiera dir&#237;a que no lo est&#225;is. Pero, en verdad, est&#225;is muertos. Est&#225;is muertos, no habiendo antes vivido jam&#225;s. Bomba aburrida del cuartel achica tiempo tiempo tiempo tiempo. Piensa el presente, gu&#225;rdame para ma&#241;ana ma&#241;ana ma&#241;ana ma&#241;ana. Aguardemos as&#237;, obedientes y sin m&#225;s remedio, la vuelta, el desagravio de los mayores siempre delanteros dej&#225;ndonos en casa a los peque&#241;os, como si tambi&#233;n nosotros no pudi&#233;semos partir. &#191;Aguedita, Nativa, Miguel? Llamo, busco al tanteo en la oscuridad. No me vayan a ver dejado solo, y el &#250;ltimo recluso sea yo. Busco volvver de golpe el golpe. A su halago, enveto bolivarianas fragosidades. Lloro en mi mano, recuerdo, escribo y remacho una l&#225;grima en mi p&#243;mulo. Hay golpes en la vida, tan fuertes&#8230; Yo no s&#233;. Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma&#8230; Yo no s&#233;! Oh las cuatro paredes de la celda. Oh las cuatro paredes albicantes que sin remedio dan al mismo n&#250;mero. Amorosa llavera de innumerables llaves, si vieras hasta qu&#233; hora son cuatro estas paredes. S&#243;lo yo me voy quedando con la diestra en alto, en busca de terciario brazo que ha de pupilar, entre mi d&#243;nde y mi gallo incierto. Es posible que me persigan hasta cuatro magistrados. Es posible que me juzguen pedro. Alfan alfiles a adherirse a las junturas, al fondo, a los testuces, al sobrelecho de los numeradores a pie. Tal el tiempo de las rondas. Tal el del rodeo para los planes futuros. Cristiano espero, espero siempre de hinojos en la piedra circular que est&#225; en las cien esquinas de esta suerte tan vaga a donde asomo. Qui&#233;n sabe madrugada. Qui&#233;n sabe se va a ti madrugada. El cancerbero cuatro veces al d&#237;a maneja su candado, chancea con los presos. Por entre los barrotes pone el punto fiscal, inadvertido, a la pista de lo que hablo, lo que como, lo que sue&#241;o. Quiere el corvino ya no hayan adentros, y c&#243;mo nos duele esto que quiere el cancerbero. &#191;Puedo decir que nos han traicionada? No. &#191;Qu&#233; todos fueron buenos? Tampoco. En la celda tambi&#233;n se acurrucan los rincones. Y me retiro hasta azular, y retray&#233;ndome endurezco, hasta apretarme el alma. Es de madera mi paciencia, sorda, vegetal. Esta noche desciendo del caballo, ante la puerta de la casa, donde me desped&#237; con el cantar del gallo. Est&#225; cerrada y nadie responde. Llamo de nuevo, y nada. Callamos y nos ponemos a sollozar, y el animal relincha, relincha m&#225;s todav&#237;a. Oh voces y ciudades que pasan cabalgando en un dedo tendido que se&#241;ala a calva Unidad. Am&#233;monos los vivos a los vivos, que siempre no estaremos como estamos. Jam&#225;s, hombres humanos, hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, en el vaso, en la carnicer&#237;a, en la aritm&#233;tica! Jam&#225;s tanto cari&#241;o doloroso, jam&#225;s, tan cerca arremeti&#243; lo lejos. &#161;Ah!, desgraciadamente, hombres humanos, hay, hermanos, much&#237;simo que hacer. Cu&#225;ndo nos veremos con los dem&#225;s, al borde de una ma&#241;ana eterna, &#161;desayunados todos! Si lloviera esta noche, retirar&#237;ame de aqu&#237; a mil a&#241;os. Mejor a cien no m&#225;s. Como si nada hubiese ocurrido, har&#237;a la cuenta de que vengo todav&#237;a. Nunca, sino ahora, supe que exist&#237;a una puerta, otra puerta, y el canto cordial de las distancias. &#191;Hasta d&#243;nde me alcanzar&#225; esta lluvia? Hay siempre que subir &#161;nunca bajar! &#191;No subimos acaso para abajo? Canta, lluvia, en la costa a&#250;n sin mar! Calla, crep&#250;sculo futuro, y rec&#243;gete a re&#237;r en lo &#237;ntimo de este celo de gallos ajisecos soberbiamente, soberbiamente ennavajados. &#161;Cae agua de rev&#243;lveres lavados! Vamos, pues, compa&#241;ero; nos espera tu sombra apercibida, nos espera tu sombra acuartelada. Todo aparentemente sigue igual. Camaradas, varios d&#237;as el viento cambia de aire. Como insomnes alm&#225;cigos en guardia, en la c&#225;rcel con sue&#241;o de esperanza, estar&#225; nuestra sombra cuestionando. Esto es urgente, el tiempo apremia, el d&#237;a. &#161;Hasta cuando volvamos! &#161;Hasta siempre! Y entonces tocar&#225;s c&#243;mo tu sombra es &#233;sta m&#237;a desvestida y entonces oler&#225;s c&#243;mo he sufrido. (Vallejo, sobre el hosco mu&#241;&#243;n de su tristeza). 

 http://www.poetas.com/ 


</message>
    <name>SOMBRA ACUARTELADA</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.poetas.com/</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.195</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T03:38:46Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">380869</id>
    <message>





RETO BOLIVARIANO 
Pablo Mora - 03.03.2008 - 18:37 



RETO BOLIVARIANO 



Pablo Mora 




&#161;Creo en ti, perenne Hijo de la Gloria! 
&#161;Inmarcesible Rayo de la Guerra! 
&#161;Comandante invencible de Los Andes! 
&#161;Espada vencedora de los Dioses! 


Creo en el &#193;vila, fanal primero 
donde irradi&#243; el fulgor de tu existencia. 
En el vientre que arrull&#243; tu gloria 
y en maestro que templ&#243; tu mente. 
En el pueblo que sigui&#243; tus pasos 
y en la nodriza negra de tu infancia. 


Creo en la Roma en que juraste un d&#237;a 
dar tu sangre por nuestra Libertad. 
En el mar en que acampaste cuando 
la Patria te confi&#243; el primer mandado. 
En la ternura que le diste a Fanny 
con el aliento de tu amor a prisa. 
Creo en la flama de amor de Manuelita, 
en la fulguraci&#243;n de tus soldados 
y en la estampida de palomos briosos 
en busca del Jinete redivivo. 


Creo en la n&#237;vea pila bautismal 
al fraguarte inmortal Libertador, 
en la pila sagrada de Los Andes. 
En el Llano que se fue contigo, 
erguido fiel por nuestra libertad. 
En la lealtad del coraz&#243;n 
del negro en llamas que inmol&#243; la Patria. 
Creo en el Mariscal en que cre&#237;ste 
y en la desgarradura de Berruecos. 
Creo en tu arrojo que envidiaste a Piar 
y en el Piar que tuviera que morir 
para abrir paso a tu esperanza egregia 
en medio de la lucha sin cuartel. 


Creo en Peti&#243;n, el de la noble mano, 
al enjugar la l&#225;grima al esclavo. 
En la furiosa huracandad de Pisba, 
acicate feroz de tus soldados, 
en el alumbramiento de la helada, 
hijo de aqu&#233;l que se qued&#243; en la cuesta. 
Creo en la majestad del Chimborazo 
donde de pie entendiste al viejo Tiempo. 
En tu rostro desafiando el mar 
cuando, lejos, clamabas por la Patria. 
En los &#225;speros callos de tus manos 
para el hambre de Am&#233;rica harapienta. 


Creo en tus brazos y en tus pu&#241;os creo 
desde la eternidad encabritados. 
En el sam&#225;n que te albergara creo, 
en tus noches, tus selvas, tus caminos. 
Creo en el tamarindo de Angostura 
donde amarraras tu esperanza al r&#237;o. 
En el entrecejo de tus iras 
y en el crispado acento de tu verbo. 
Creo en tu hamaca, compa&#241;era fiel 
en cada escaramuza libertaria. 
En la orfandad de tus monturas viejas, 
a&#241;or&#225;ndote a ti, &#161;Oh Padre Nuestro! 


Creo en las plateadas herraduras, 
hechizos del galope redentor. 
En tu espada que atiz&#243; la gloria, 
sembrando sobre sombras libertad. 
Creo en Palomo y su inmortal relincho 
cuando, gozoso, te sab&#237;a campal. 
Tambi&#233;n en los secretos que confiabas 
a tu mula Orejona y obediente. 
Creo en el tremedal de Casacoima: 
regazo en el delirio de tus sue&#241;os. 
Creo en Pichincha y creo en Boyac&#225; 
y en Jun&#237;n, Carabobo y Ayacucho. 


Creo en la cruenta imagen que ten&#237;as 
de aquella Am&#233;rica rapaz del Norte. 
En el recio camarada Rooke 
quien a la noche le ofrend&#243; su brazo. 
En la Gran Colombia que fundaste 
y en el sue&#241;o de Am&#233;rica, la Patria. 
Creo en tu pensamiento, fulminante 
hoguera de visiones sempiternas. 
Creo en Jamaica y creo en Angostura 
donde fijaste el rumbo a nuestra Am&#233;rica. 


En la Am&#233;rica tuya tan dolida, 
&#225;gora ayer: la comuni&#243;n del mundo. 
En Tinjac&#225; y en tu Nevado perro, 
en tu pobreza y tu camisa rota 
para la desnudez de Santa Marta. 
En el fulgurar de tu rel&#225;mpago 
perdido en la hondonada del vac&#237;o. 
En el alarido de la noche 
con la &#250;ltima proclama de la uni&#243;n. 
Creo en la redenci&#243;n de nuestro suelo 
por tus huestes apenas comenzada. 


En nuestra soledad iluminada 
por tu ej&#233;rcito ahora clandestino. 
En la reciedumbre de tu furia 
amparada en mel&#237;fera ternura. 
Creo en tu sangre guaicaipura y &#233;uscara, 
hermana de la sangre de Lautaro, 
&#161;Oh F&#233;nix trashumante, la esperanza 
de los partos solares por venir! 


Creo en la Guerra de Tupac Amaru, 
la Guerra a Muerte que empu&#241;ara el Ande. 
En Mart&#237; cuando corri&#243; a buscarte 
en la noche sangrienta de tu Am&#233;rica 
y en la monta&#241;a que so&#241;&#243; tribuna, 
entre rel&#225;mpago y furente rayo, 
y un manojo de pueblos en tu pu&#241;o, 
rendidos los tiranos a tus pies. 
Creo en el Che, en Camilo y en Sandino 
para tu valent&#237;a encarnaduras. 
Creo en todos los hijos de la Tierra 
capaces de fraguar la nueva aurora. 


En la hospitalidad de estas neblinas 
creo, remanso de tu luengo insomnio. 
Definitivamente creo en Ti, 
&#161;Omnipotente Padre de la Patria! 
Y aunque t&#250; ya una Patria nos dejaste, 
creo en la Patria que nos falta hacer. 
Creo en ti, &#161;Adalid de Libertad! 
Desde estos ventisqueros de los Andes, 
donde una Am&#233;rica de pie te espera 
para salir a libertar m&#225;s patrias 
as&#237; tengamos que retar a Dios 
con tal de no seguir arando el mar. 



</message>
    <name>RETO BOLIVARIANO</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poetas.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.195</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-04T03:40:56Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">380872</id>
    <message>






&#161;Libertador, despierta!
Pablo Mora - 03.03.2008 18:13 



&#8220;Libertador: empieza de nuevo tu conquista sobre los mismos Andes y otro imperio opresor, somos el pueblo altivo de la altiva sonrisa y el oro lo llevamos dentro del coraz&#243;n. &#161;Libertador, despierta! Am&#233;rica est&#225; lista. M&#225;s de cinco rep&#250;blicas en un solo clamor: La Am&#233;rica insurrecta, la Am&#233;rica insumisa reclama nuevamente tu esp&#237;ritu veloz. Libertador, levanta tu espada libertaria, &#250;nete con Cauthemoc, consulta en Popol Vuh; una raza mestiza por la andina monta&#241;a busca entre las tinieblas tu lanza y tu la&#250;d. &#161;Abandona tu lecho en la Quinta Samaria, ya se escuchan los hombres de T&#250;pac Amaru!&#8221; 


&#161;Libertador, despierta! 
Pablo Mora 

Espada, verbo, patria, gallard&#237;a. C&#243;ndor, rel&#225;mpago, turbi&#243;n, santuario. Ap&#243;stol, hurac&#225;n y visionario. Monte, sendero, llano y serran&#237;a. Torrente, sol delirio y valent&#237;a. Soldado, capit&#225;n y temerario. Coraje, guerra, paz, humanitario. R&#237;o, volc&#225;n, remanso y alquer&#237;a. Carabobo, Pichincha, Boyac&#225;. Chimborazo, clar&#237;n y derrotero. Proclama, bronce, gloria, Bombon&#225;. Am&#233;rica, la Patria, Caballero. Caracas, Lima, Quito, Bogot&#225;. Padre, Libertador y Mensajero. 

Llama de eternidad en cada altura, Caballero implacable de la gloria, en ti la patria es bronce por tu gloria y antorcha desplegada en tu bravura. Testigos: Carabobo y Angostura, Pativilca y Jun&#237;n y La Victoria y el mundo que renueva tu memoria desde el p&#225;ramo audaz a la llanura. Porque en el pulso americano vive tu sangre de raigambre y fortaleza que fulge con los siglos y pervive. Y en tu lecci&#243;n de patriarcal grandeza se ilumina tu nombre y sobrevive con la huella tenaz de tu firmeza. 

Aut&#243;ctono crisol americano, centinela y baluarte de Los Andes, donde tu espada hacia la gloria blandes para inflamar el coraz&#243;n indiano. Tu acento repercute en nuestro Llano junto a la lumbre que en el mundo expandes, cuando en tus luchas con lirismo escandes la fragua encallecida de tu mano. Resonar&#225; tu gloria en las monta&#241;as desde el troquel del vendaval andino hasta el clamor del mar y sus entra&#241;as. Y afianzar&#225; la patria su destino, renovada al fragor de tus haza&#241;as, mientras vibre tu espada en el camino. 

Te pedimos nos ayudes a salvar nuestra palabra, a captar los latigazos del instante, a no perder la capacidad de reacci&#243;n, a creer en la insurrecci&#243;n como garant&#237;a de los pueblos, a presenciar todas las agon&#237;as, a confirmar que la civilizaci&#243;n no es m&#225;s que una injusticia armada. A recordar que nadie es la patria, ni Am&#233;rica, ni t&#250;, ni nadie, sino todos, jineteando sue&#241;os como el barco ebrio perdido entre los mares, en espera de aquella aurora, cuando, &#8220;armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espl&#233;ndidas ciudades&#8221;. A saber que &#8220;hacia la esperanza nos conduce tu sombra, el laurel y la luz de tu ej&#233;rcito rojo a trav&#233;s de la noche de Am&#233;rica con tu mirada mira. Tus ojos que vigilan m&#225;s all&#225; de los mares, m&#225;s all&#225; de los pueblos oprimidos y heridos, m&#225;s all&#225; de las negras ciudades incendiadas, tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace: tu ej&#233;rcito defiende las banderas sagradas: la Libertad sacude las campanas sangrientas, y un sonido terrible de dolores precede la aurora enrojecida por la sangre del hombre&#8221;. 

&#8220;Libertador: empieza de nuevo tu conquista sobre los mismos Andes y otro imperio opresor, somos el pueblo altivo de la altiva sonrisa y el oro lo llevamos dentro del coraz&#243;n. &#161;Libertador, despierta! Am&#233;rica est&#225; lista. M&#225;s de cinco rep&#250;blicas en un solo clamor: La Am&#233;rica insurrecta, la Am&#233;rica insumisa reclama nuevamente tu esp&#237;ritu veloz. Libertador, levanta tu espada libertaria, &#250;nete con Cauthemoc, consulta en Popol Vuh; una raza mestiza por la andina monta&#241;a busca entre las tinieblas tu lanza y tu la&#250;d. &#161;Abandona tu lecho en la Quinta Samaria, ya se escuchan los hombres de T&#250;pac Amaru!&#8221; 


http://venezuela.indymedia.org/es/2008/03/16594.shtml
                                                                                              pablumbre@hotmail.com 


</message>
    <name>&#161;Libertador, despierta!</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://venezuela.indymedia.org/es/2008/03/16594.shtml</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.190</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-03-22T19:00:47Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">418154</id>
    <message>ay quien ose catar la poes&#237;a

Pablo Mora

En el D&#237;a Mundial de la Poes&#237;a
ay quien piense saber de poes&#237;a   sombra antigua puede ser la m&#225;s cercana y alm&#225;cigo el horizonte m&#225;s sentido es la primera noche el primer d&#237;a la queja de mujer sobre la arena el grito del hombre frente al mar o el mar en fuga apenas escuchar vivir la muerte el so&#241;ar de la cigarra en celo armas de la noche &#225;ngeles en vela oleaje mujer que sube y llega paz de las aguas la gaviota en guerra sabor de virgen agridulce en cierne costa desierta el viaje que regresa 
ay quien crea entender la poes&#237;a   la sombra en llama coraz&#243;n de pie loca sombra la &#250;ltima sonrisa embestida del rayo el pronto amor sonora soledad candente claro     la del p&#225;jaro en &#225;rbol lluvia al hombro la canci&#243;n del desvelo en dulce rosa risa grana unos ojos verdes grises     campo sin nombre coraz&#243;n desierto mayo crudo en acecho un almendro     sue&#241;o del agua rosa celestial alma bien podada una flor mujer rosa desnuda t&#250; en mi cuarto plena mujer desnuda el alma de noche    verdad desnuda el alba viva eterna     desnuda estrella costa del ocaso    la desnudez la gracia el verbo el &#225;nfora
ay quien ose catar la poes&#237;a viento ardido el sol rosa y alto y puro     viento alegre los salmos del riachuelo   manso viento las almas de la aldea  viento de amor el mar la maravilla  luna partida sue&#241;o en agon&#237;a el silencio mordido por las ranas garzas pintadas de lunitas verdes  torre abierta los sue&#241;os de paseo  ala del mar soberbia amplia alegr&#237;a tardo suspiro inmenso asombro vivo
ay quien piense pulsar la poes&#237;a   r&#237;o en la mar el hombre en sacro duelo  el gran dolor el hombre enviajecido el hombre peque&#241;ito de papel     nacer entrenacer piedra viento ola fuego hombre vida sue&#241;o verdadero   hombre solo el simple ni&#241;o desandando el amor la muerte la redenci&#243;n del hombre el cuerpo un volumen un sistema una m&#225;quina un mapa negro un hueco negro sin tierras sin ojeras gesto reflejado arrastrado por el r&#237;o dolorido en la arena sepultada m&#225;s all&#225; una frente un brazo el pecho un remolino de plumas un aullido una humedad morada asoleada cuerda cuerpo de Dios abandonado llama anaranjada luz negra arena quemada por el muro a lo largo del muro hierve sangra cayendo uno a uno serpiente ondulando aullando reverso de la luz para medir la exactitud del agua      cada hombre contiene una palabra retenida en el interior de su pupila un canto inexprimido en su garganta un torrente de suspiros pasto de perros y de aves somos hombres calcinados cortezas vac&#237;as de lo que antes &#233;ramos    y el mismo cielo, todo un hombrecito!   agranda enigma tus portones entraremos de cabeza contra el dolor contra la muerte fuego encendido contra la noche oscura sombra antigua olvidado asombro que a las costas de la divina antig&#252;edad nos ata  no se entiende en verdad el mediod&#237;a en verdad de verdad tan solo enigma
ay quien te juzgue humana poes&#237;a   se pierde o se gana un rel&#225;mpago lluvia de palabras silenciosas bosque de latidos y esperanzas presagio peligro miedo la luna con gatillo    ara&#241;ar hasta rabiar sonre&#237;r debajo de los &#225;rboles aligerar los r&#237;os y los soles  la llagadura igual que de costumbre el amor la muerte la redenci&#243;n del hombre estancia sin salida lugar vac&#237;o espera ciega imposibilidad feroz de lo posible a&#250;pa el sufrimiento armado mientras amaga un golpe que nunca inflinge   busca volver de golpe el golpe enveta bolivarianas fragosidades    en la l&#237;nea  mortal del equilibrio    azular y planchar todos los trilces hasta apretarse duro duro el alma  zurcir cada lindero cada alm&#225;cigo los versos antis&#233;pticos sin due&#241;o    enigma solamente solo asombro
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>ay qui&#232;n ose catar la poes&#237;a</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poesiasociedadanonima.om</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T02:35:30Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719527</id>
    <message>Larga sombra
Pablo Mora


breve lechuza ardiente lujuriosa sorpresivamente alada reciamente atuendo oscuramente lumbre s&#250;bitamente viva humanamente cierta   airadamente tierna   nocturnamente yendo   desnuda levedad a ras de suelo    jaula de cristal hembra jadeante jir&#243;n de prado nube pura sol y casa y universo y clarinada jovial esencia hendiduras configuraci&#243;n del inacabamiento ruptura moment&#225;nea fluir inagotable del murmullo fraternas potestades del asombro
contra la sed y el hambre sobre el puente contra todo forma de vida asombro deshojado  sue&#241;o de la piedra piedra de los sue&#241;os fecunda entra&#241;a de la luz andadura pasturanza fest&#237;n de sombra y llama plato de aromada miel idilio diosa aparejada milagro del insomnio desatado en la nochumbre a vista del roc&#237;o amanecido blanca palomica en soledad herida en uno de los ojos de pronto reclinada flujo y reflujo en comuni&#243;n altiva rel&#225;mpago la sombra del designio desangrado crep&#250;sculo del ocio
lejana silenciosa larga sombra alta vigilia rastro de la tierra bramido sordo de la parda luz ventanas goznes muros quemaduras clamor del hambre grito poderoso infinita orilla aire detenido sagrada apuesta vengativa luz paloma caracol y compraventa feraz gloriosa repentina ilesa &#237;ntima soledad amenazada la l&#237;nea precisa del abismo para llegar a tientas a la nada desde el morir al no morir viviendo del otro lado de la sombra en luz
se detiene estremece sube baja viene del sue&#241;o viene de la nada toca tierra lleva sonidos de metales de sangre de hambre guerra horror pavura conoce el canto de las aves el silencio del paraguas la melancol&#237;a del guan&#225;bano el sitio del silencio las alas de la noche y de la lluvia el gemido de las nieves las voces de la sangre honda navegaci&#243;n paso del d&#237;a el regreso del sue&#241;o el rastro del celaje su grito de cigarra la navega en la muerte y se cuida de lo vivo ronda entre soledad por muchas albas sale de su envoltura puro asombro querer apoderarse de los sue&#241;os de las cosas las luces y los p&#225;jaros larga sombra de c&#243;pula y prodigio 
alba engrifada cielo animal prado en manos del sol que se despierta virilmente el hombre en c&#243;smica entrega permanente sigue al arroyo en su silencio l&#250;gubre a la intemperie al descubierto    el m&#225;s airado grito de la tierra el m&#225;s largo suspiro de la fronda  el m&#225;s verde silencio iluminado
lenta alucinaci&#243;n de estrellas rotas planicie en llamas jubiloso asombro jungla de sue&#241;os jaspes arrojados c&#243;ndores en parejas blanquecinas agua ajada cascadas jadeantes sed de mitos en sombra de alborada m&#237;stica sorprendente hipn&#243;tica &#250;nica nave  estrellada soledosa m&#225;gica sel&#233;nica arenisca del desierto paraje azul retamas y algarrobos t&#243;tem tensado en fuego arrasador ocre perenne enloquecido abrazo alzado cabizbajo valle erguido en la antigua quebrada de la noche

pablumbre@hotmail.com

</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T04:27:30Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719542</id>
    <message>Se levantan temprano
Pablo Mora


rosa del mar al pie de la tormenta en la rosada desnudez del alba en las manos del mar silencio alado la engendra el mar la arena su oleaje la sombra primigenia de la luna los zumbidos del alba la interrogan la tarde el sol la lluvia las albadas la insomne playa el cielo la locura la piedra junto al mar de queja asombra cavila el mar como la ola empina de pronto al mar cobija y oye al mar camino de las alas de la noche en ella cabe el mar en piedra viva en noche en cielo en tierra en sue&#241;o en sombra     claridades de sombra opalescente sue&#241;o desenterrado lacerado flor reseca enroscada retorcida personificaci&#243;n reflejo altivo jadeo de mujer sobre la arena benigna resistencia de las cosas implacable sonrojo de las venas la perenne cuesti&#243;n de los modales profunda y antiqu&#237;sima visi&#243;n soplo oleaje vela azul tormenta azul enrojecido amoratado el gris vagando en las colinas pardas los colores los sue&#241;os visionarios aconteceres del  alucinado
un pedazo de pan para los p&#225;jaros un alarido entre la guerra la imagen vegetal de la lechuga un alpargata recibiendo sol gota de lluvia roedura ajada la s&#237;laba final del viento errabundaje vuelo trashumancia mientras murmura alrededor la noche en la punta del tiempo navegando justa medida del asombro humano      sed de viento de pan de sombra y huella manera de sentir junto a los otros para sacar la flor de las cenizas la eternidad en sol andando raza que canta en la tormenta yunque espiritual en la refriega vino leg&#237;timo del sue&#241;o en armas lumbre fulgor verdad nostalgia c&#243;smica un eco colectivo corregido &#225;gora del delirio y la tragedia secreto en flor lugar del alumbraje
la fundaci&#243;n universal del ser  el hombre ante el espejo de su sombra retrato del mundo y sus costumbres algo visi&#243;n fidelidad rel&#225;mpago milagro de la vida compartida &#237;ngrima huella hembra deslumbrante   no le conocemos longitud altura ciclo molecular peso espec&#237;fico mas le conocemos su sabor exacto es un sabor a trigo a leche y miel a rosas a durazno que como un coraz&#243;n reci&#233;n nacido palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido
rasg&#243;n terrazgo espada triza c&#243;pula ramaje ramaz&#243;n o ramalazo las palabras compiten y complotan  capaces de recuperar al hombre o de inventar al sol o al propio vino se levantan temprano con el alba     mantiene abierta la palabra al hombre cabalga que cabalga en las tinieblas relumbra vela brilla resplandece para que el canto siempre permanezca viene del fondo de los siglos sigue vuelve como la aurora y el ocaso sabe de noche sabe de alborada del sagrado silencio de las piedras del lugar en que el grito nos religa las cosas no sabr&#225;n cuando ella parta
el modo en que amanecen hombre y agua la imagen intrincada de los sue&#241;os manera de llevar a pelo el d&#237;a   sed de sal sol de abrazo noche vuelo desnuda yegua para amanecerla hasta la &#250;ltima siembra &#250;ltima lumbre hasta la &#250;ltima lucha &#250;ltima milla hasta el &#250;ltimo jadeo segundo      esperanza de fe plenificada furiosa tempestad de noche y d&#237;a es la arena enredada entre las olas el mar que se desborda sobre el risco feliz morada del so&#241;ar antiguo sobre el azul espejo de las aguas es la mirada de la noche en vela el paso de los duendes sobre el mar el relente susurro de los &#225;rboles la sal la espuma el sol la madrugada

pablumbre@hotmail.com

</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T04:29:17Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719543</id>
    <message>Siempre
Pablo Mora

 
 Siempre es bueno darle tiempo al camino a que regrese. Preguntar a la luna por el tiempo o dejar que los r&#237;os se acuerden de nosotros. Siempre perdida la cuna de los hombres. La madre una sonrisa vuelta beso, la sombra del asombro detenida. Los cruces y las lomas y los vientos. Siempre una noche al duende nos devuelve o nos lleva al insomnio persistente. Alg&#250;n mendigo, alguna calle o treta. Alguna huella. Alguna tarde, alguna barra o mueca. El hambre que desfila, el hombre que ventura, el sol que se enfurece. Tormenta, cangil&#243;n, apuro o cuesta. El pariente de los p&#225;jaros. El aposento del camino. Los pelda&#241;os de la paciencia. Los poemas bajo tierra. Ausencias, denuncias, indicios y retardos. La palabra deseada. La canci&#243;n del alba. La calle antigua, eterna. Los registros, las se&#241;ales, los ojos abrazados. La soledad que llena. Los rigores. Los caballos de la muerte. El r&#237;o. Los ojos. Los manantiales. El poema. El odio. El desencuentro. Los arbustos. Las tinieblas. La eleg&#237;a. Los valles. Los bosques. Los gallos del encuentro. Las sombras. La sonrisa. El alarido. Las horas. Las hierbas. Los sonidos. El yarav&#237;. El nuevoviejo canto. El sue&#241;o que comienza. El espejo. La espuma. La estaci&#243;n. La espada. La estancia. El estilo, el esquema y el esti&#233;rcol.
 Un campo. Una azotea. Un adentro. Un afuera, un oficio y un embrujo. Una redundancia. Un suicidio siempre. Un veintiocho. Una coincidencia. Una semana. Una escalera. Un rostro. Un candil. Una encrucijada. Una cueva. Una ruta trajinada. Un dibujo. Una se&#241;a. Un bar. Una fecha o una flecha. Un blanco siempre. Una vez. Un fondo. Una vuelta. Una revuelta. Un dios. Una palabra. Una danza. Unos minutos. Un silencio. Un origen. Un acento. Un murmullo. Unas piedras. Un esplendor. Una hoja. Un remanso. Una flor. Un trino, cielo o celo. Una gaviota siempre. Un cuento. Un &#193;frica. Un follaje. Una Am&#233;rica. Un fuego. Unas sirenas. Una granizada. Una tromba. Un nombre. Una celda. Un dintel. Un mambo. Un tango. Una catedral siempre. Una ganancia. Una p&#233;rdida. Una paz o una guerra. Un acaecer. Un regreso. Una cigarra. Un empe&#241;o. Un papa. Unos dados. Un siempre. Un Ayar&#237;.
 Visiones, bodas, lunas, viernes, siempre. Orientes siempre. Budas siempre. Peces, nubes y caballos siempre. Lluvias, viajes y baladas. Febreros, testigos, n&#250;meros, amigos y enemigos. Cadenas. Trampas. Puertas. Improperios. Rostros, diosas, temores y trasiegos. Tr&#225;fagos, trochas, trastes, trazos, trajes. Siempre. Papeles. Heredades. Altibajos siempre. Cervezas. Extrav&#237;os. Brasas y moradas. Siempre un asombro que se asoma. Un gallo que amanece. Una paloma que despierta. Una llama que se asombra. Un d&#237;a en el tejado. Un borde siempre. Una p&#243;lvora. Una orilla. Siempre un lagarto y&#233;ndose o viniendo. Una canci&#243;n durmiendo. Un laberinto, Borges, un reverso. Un trago. Una consigna. Una zozobra. Una alegr&#237;a. Una evanescencia siempre. Una alabanza. Una aurora. Un inocente siempre. Un &#225;gape. Un abismo. Un linaje. Un indigente. Un ce&#241;o. Un pu&#241;o. Una estirpe. Una vida. Una arboleda. Un pedregal. Un sol. Un fuego siempre. Una memoria. Un p&#225;jaro. Un guan&#225;bano. Un riesgo, un h&#225;lito, un retejimiento. Un Rimbaud. Unos apuntes. Un peri&#243;dico. Una cuenta, un camino, una mirada. Un puerto, un oleaje, una brazada. Unas olas, un mar, tras una muerte. 
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T04:35:29Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719544</id>
    <message>Ventura humana
Pablo Mora


Ojea, mira, considera, discierne, asimila, explica, carga las velas, ama&#237;nalas; adivina, transmite, discute, crece, rebela, crea, re-crea, siega. C&#225;scara salvaje, consciencia  vertebral, hilvana, zurce, empata, graba en el alma, configura la colcha arquitect&#243;nica, el mundo del espacio, el tiempo de esta aciaga hora  tormentosa. Rompe las cadenas para poder tornar el torso desnudo hacia el umbral de la caverna. Todas las rutas van hacia la misma morada, la paz pasa a trav&#233;s de la revoluci&#243;n: la creaci&#243;n, la esperanza, el riesgo.

Lee el mundo. Alc&#225;nzalo. Ahonda, universaliza. Incautada, retenida, confiscada nuestra identidad, procura dar con la entonaci&#243;n, el humor, la tendencia, la salida definitiva: que atinemos a dar con la mejor praxis,  el mejor amanecer. Cuidemos nuestras espigas, rastros y candiles, nuestros rostros y rastrojos, nuestro trote y tropa. Desde la yermitud,  el Paso de la Soledad, el Paso de Casa Grande, el Paso de la Esperanza. Asume el riesgo de la ventura humana, afronta con entereza la eventualidad del fracaso, pues &#8220;solo una tierra distinta har&#225; menos imposible el cielo.&#8221;

Mientras a las puertas marinas de nuestro Continente, encima de nuestras patrias, cerca de los hombros de esta Am&#233;rica, &#8212;sin que nadie sepa de aquel hombre, aquella gesta &#8212;se yergue, orondo, el invasor con sus &#250;ltimos alaridos de dominaci&#243;n y violencia, como nunca nuestra org&#225;nica y subterr&#225;nea unidad vital ha de afianzarse en nuestra Lengua, en nuestras ideas, nuestros enunciados, nuestros principios, canciones, minas, siembras, soledades, graneros, horizontes, tinieblas, clarores, llagaduras, signos, se&#241;as, para retomar el discurso de nuestra Liberaci&#243;n mediante una aut&#233;ntica lectura selectiva, anal&#237;tica, evaluativa, convencidos de que nuestra mejor defensa es el conocimiento de nuestro propio idioma, nuestros propios textos, que es como decir nuestros propios sue&#241;os, creaciones, trasnochos, vigilias o esperanzas. 

Afortunado quien hubiere estado en las entra&#241;as del monstruo porque supo como nadie de sus horrend&#237;simos secretos, maquinaciones y asechanzas. Feliz quien, a primera le&#237;da, lo asombren los rel&#225;mpagos del pobre, los rostros de las palabras vida, muerte, sobrevida o tiempo o pan o luna o rabia. Venturoso el hombre que acostumbre leerle a las horas sus celadas; a los sue&#241;os, sus celadas y a los hombres, sus celadas. &#161;Ay del hombre que tenga que recordar: aprend&#237; de ni&#241;o a disparar con la pistola de mi padre! Bienaventurado, en cambio, quien confirme que aprendi&#243; a leer en el seno de su madre y, mejor a&#250;n, quien empez&#243; a conocerla por su sonrisa. 

Bienafortunado el hombre que lea los grises secretos del camino en los augurios de las aves, laderando sue&#241;os detr&#225;s de alguna barricada. Cont&#233;ntese quien haya conocido la Libertad en el regazo de una nodriza negra, so&#241;ando a la sombra de sus pechos amasar la paz para su gente. Flor&#233;zcale la vida a quien en todo acorde&#243;n palpe la l&#225;grima del hambre escondida en la garganta de un hombre o en un fusil o ametralladora mercenaria, ajena. Conf&#243;rmese quien detecte tantas muertes anunciadas lejos de Macondo, entre su aldea, cerca de su casa o en su propia cena. Venturoso hombre que aprendi&#243; a leer y a descifrar a tiempo el vientre de su noche larga y oscura en la cual la luna canje&#243; su puesto con la muerte.
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T04:49:43Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719545</id>
    <message>&#193;ngel de la jiribilla
Pablo Mora


Grano de pimienta, loro salvaje, cielo, argamasa sideral. P&#225;jaro negro, coraz&#243;n de iguana. Guaimas, mapanares, macaureles, cujizales. Sol entre los muertos, sol entre los vivos. Espigas, mazorcas y candiles. Rastros, rostros, rastrojos y despojos. Partos solares, tr&#225;gico arrebato. Trote y tropa, paso largo, largo trago. Embrujada corteza diluvial. Sangre viva, tierra viva, carne viva. Tarimba, asomo, queja numinosa. Germinaci&#243;n, huracandad y pena. Clamor, rayo, delirio, sortilegio. Paso de la Soledad. Paso de Casa Grande. Paso de la Esperanza. Paso de Yermitud.  

Oscura vereda. Un desierto el alba. Un espinar la tarde. Un tunero la noche. Llaga desolada. Fosa implacable. Apagado lucero. Fango turbio. Ci&#233;naga. Desesperada ficci&#243;n. Sequ&#237;a desbordante. Magma horrible. Falsa vida. Falsas aguas. Falso sol. El alma confortada en los vericuetos de la noche. Veredas en la sombra. Todo ensombrecido. Falsificaci&#243;n total.  Valle de tinieblas, l&#243;brego, tenebroso. Largo dolor. Sin una lucecita para tanta pena. Para tanto lagrim&#243;n en la vereda. 

Celadas, sue&#241;os, emboscadas. Cuevas, botines, dioses, demonios, bosques y maldades. Cabe la muda paloma de los lejanos terebintos, persiguen, oprimen y combaten los enemigos, emboscados entre nubes tardecidas. El temor invade noche, soledad, espera. Jam&#225;s noche m&#225;s sombr&#237;a, horripilante y ciega. Embuste, delirio, desespero, universal destierro. Al acecho, alguien arrebata la vida. Errante, quejumbroso,  solitario entre la noche, zigzagueando sombra, vendaval, el hombre prosigue con la noche a cuestas.

&#8220;&#193;ngel nuestro de la jiribilla, verde de hoja en su amanecer lloviznado, oloroso a columna de hojas de tabaco. &#193;ngel de la jiribilla, en el asombro, asombro que encuentra el c&#237;rculo del cocuyo para exorcizar la medianoche. Jiribilla del paroxismo, de la hondura del frenes&#237; frente a la muerte. Jiribilla que asusta a la muerte y la obliga a la arrecida de la hoja del barbero cl&#225;sico. Jiribilla, hociquillo simp&#225;tico. Simpat&#237;a de ra&#237;z estoica. Fabulosa resistencia. Arca de nuestra resistencia en el tiempo, cinta, de la luz en el colibr&#237;, que asciende y desciende, porque pesa menos que el aire. &#193;ngel de la jiribilla, que cambias la salamandra en la iguana del Ta&#237;no, que lleva su brasa a los tinajones, donde de noche se guarda el sol.

&#193;ngel de la jiribilla, ruega por nosotros. Y sonr&#237;e. Obliga a que suceda. Ense&#241;a una de tus alas, lee: Real&#237;zate, c&#250;mplete, s&#233; anterior a la muerte. Vigila las cenizas que retornan. S&#233; el guardi&#225;n del etrusco potens, de la posibilidad infinita. Repite: Lo imposible al actuar sobre lo posible engendra un posible en la infinidad. Ya la imagen ha creado una causalidad, es el alba de la era po&#233;tica entre nosotros. Ahora podemos penetrar, &#225;ngel de la jiribilla, en la sentencia de los Evangelios; &#8220;Llevamos un tesoro en un vaso de barro&#8221;. Ahora ya sabemos que la &#250;nica certeza se engendra en lo que nos rebasa. Y que el ic&#225;rico intento de lo imposible es la &#250;nica seguridad que se puede alcanzar, donde t&#250; tienes que estar ahora, &#225;ngel de la jiribilla.&#8221; (Jos&#233; Lezama Lima: La cantidad hechizada). 
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T04:52:31Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719547</id>
    <message>

&#161;Yanki go home!
Pablo Mora	


Recordemos la suerte de Hiroshima y Nagasaki, de Corea y Vietnam. La de Sabra y Chatila donde salpicaron de sangre las estrellas. Los ni&#241;os ca&#241;oneados por el imperio rapaz al acecho contra el hombre, en las calles de Kandahar, Najaf y  Falluja, ante una humanidad en marcha contra la barbarie. Inspeccionemos armas, insignias, demonios, santidades; andanzas, amenazas, mensajes, bodegas, secretos y arsenales qu&#237;micos, biol&#243;gicos, nucleares. Desenterremos el mal y sus secuaces. Reunamos tantos inspectores como sea posible. Crucemos las fronteras del imperio. Ingresemos en sus antros, en el fondo de sus cajas negras. Desarmemos sus desvergonzadas locuras, con la fuerza de la paz. 

Libr&#233;monos de tener que aprender ingl&#233;s para no caer en la tentaci&#243;n de abrirle nuestra alma a alg&#250;n malvado de la CIA. De la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. De sumisiones, opresiones, ocupaciones. De cr&#237;menes de guerra y agresiones. De maquinaciones, de coyundas y de yugos. De alguna lupanaria invasi&#243;n de los marines. De los Smith, de sus deudas indeseadas, inmorales, indexadas. De los Truman, de los Bush vagabundos de la guerra.

Usa de m&#237;  Usa de ti  Usa de &#233;l Usa de nosotros Usa de vosotros Usa de ellos Abusa de m&#237; Abusa de ti Abusa de &#233;l Abusa de nosotros Abusa de vosotros Abusa de ellos Usar&#233; de ella Usar&#225;s de ella Usar&#225; de ella Usaremos de ella Usar&#233;is de ella Usar&#225;n de ella Abusar&#233; de ella Abusar&#225;s de ella Abusar&#225; de ella Abusaremos de ella Abusar&#233;is de ella Abusar&#225;n de ella Abusa de ella Abusad de ella &#161;Az&#250;zate! &#161;Des&#250;sate! 

&#8220;United States. Testimonio 1965 USA. Cohetes espaciales y negros apaleados. USA. Desgraciadamente Walt Whitman Y f&#243;sforo asesino en Viet Nam De tal manera que venimos a decirte: &#161;D&#233;janos en paz! Guarda tus bombas asesinas USA guarda tu mundo para USA. United States Carnicer&#237;a Lava tu alma de matarife d&#233;janos so&#241;ar no pesadillas sino sue&#241;os! Somos j&#243;venes Millones de j&#243;venes Con una novia y una canci&#243;n en el recuerdo. Porque t&#250; United States nos robas el derecho a vivir Y para recobrar lo que nos pertenece ya empezamos a empu&#241;ar fusiles por culpa de tu instinto homicida! &#161;USA Vete! L&#237;a tu fardo de miseria o te echaremos. Te largaremos No vamos a permitir que sigas destruyendo nuestras vidas saqueando nuestra tierra. USA John y Jane a orilla de cualquiera de tus r&#237;os o del mar Unidos para el amor para la vida Y al mismo instante en cualquier parte de la Uni&#243;n Unidos Ku Klux Klan crucificando un hombre de color USA Sangriento y tramposo inquilino de nuestra geograf&#237;a que has hecho inhabitable por la ponzo&#241;a que destilas Alima&#241;a! Eso eres USA Y as&#237; te conocemos Ni te podemos decir: USA eres un mat&#243;n de siete suelas No sabes ni siquiera de la dignidad del mat&#243;n que no utiliza golpes bajos y cobardes Por eso te decimos Yanki go home Vete o te echaremos No quisi&#233;ramos que nuestras manos en vez de acariciar la vida De construir en el campo en el taller en la escuela el futuro tengan que cerrarse en pu&#241;o para golpearos!&#8221; (Rafael Guerrero)
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T04:55:01Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719548</id>
    <message>
El crimen fue en Granada
Pablo Mora


En el barranco de Viznar, 
el 19 de agosto de 1936.

I  EL CRIMEN  Se le vio, caminando entre fusiles, / por una calle larga, / salir al campo fr&#237;o, / a&#250;n con estrellas, de la madrugada. / Mataron a Federico / cuando la luz asomaba. / El pelot&#243;n de verdugos / no os&#243; mirarle la cara. / Todos cerraron los ojos; / rezaron: &#161;ni Dios te salva! / Muerto cay&#243; Federico. / &#8212;sangre en la frente y plomo en las entra&#241;as&#8212;    Que fue en Granada el crimen / sabed  &#8212;&#161;pobre Granada!&#8212;, en su Granada... 
II EL POETA Y LA MUERTE  Se le vio caminar solo con Ella, / sin miedo a su guada&#241;a. / Ya el sol en torre y torre; los martillos / en yunque - yunque y yunque de las fraguas. / Hablaba Federico, / requebrando a la muerte. Ella escuchaba. / "Porque ayer en mi verso, compa&#241;era, / sonaba el golpe de tus secas palmas, /  y diste el hielo a mi cantar, y el filo /  a mi tragedia de tu hoz de plata, /  te cantar&#233; la carne que no tienes, / los ojos que te faltan, /  tus cabellos que el viento sacud&#237;a, / los rojos labios donde te besaban... /  Hoy como ayer, gitana, muerte m&#237;a, / qu&#233; bien contigo a solas, /  por estos aires de Granada, &#161;mi Granada!"
III  Se le vio caminar... /  Labrad, amigos, / de piedra y sue&#241;o, en el Alhambra, /  un t&#250;mulo al poeta, /  sobre una fuente donde llore el agua, /  y eternamente diga: / el crimen fue en Granada, &#161;en su Granada! (Antonio Machado).
A LOS SETENTA A&#209;OS DE TU CANTO  Federico / todav&#237;a veo en tus manos / el canto de heridas / que inunda los escapularios / de todas las brisas que / van quedando en los vagones / que transportan los sahumerios / de las tragedias del mundo / y mientras te miro en tu risa / de arc&#225;ngel sembrador de vidas / te sigo recordando en tu inmenso / andar detr&#225;s de los aspavientos /  de las rosas que cosechabas / para el regalo de los dioses / que te esperaban en el fandango / de la definitiva adoraci&#243;n / por eso hoy permanezco en tu af&#225;n / de espera de golosina incendiada / para seguir escuchando los disparos / vertidos sobre tu frente de azahar / y verte acometer el sacrilegio / de decirle a los asesinos de tus ojos / que tu canto se entender&#225; con los / p&#225;jaros de los cielos de los r&#237;os / por mientras haya siglos de cielos / y am&#233;n de amor. (abm / ofrenda musical).
Camino de Viznar se fue el gitano /  tras la dura embestida de la guerra/ mientras la luna se qued&#243; en la sierra / pulsando negra pena en dulce mano.  // Romance y romancero, &#225;ngel humano, /  Federico, estandarte de la tierra, /  es giralda, andaluz que en alto encierra /  la claridad para el amor hermano.//  En su Granada se durmi&#243; su sue&#241;o /  camino de Santiago en luna llena / con palma y con cig&#252;e&#241;a entre su ce&#241;o. //  La pena del gitano fue m&#225;s pena /  cuando lo vieron transportar su le&#241;o / aquella madrugada nazarena. (pablo mora).
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.253</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-07T05:06:32Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">719550</id>
    <message>Eugenio Montejo, luminoso y c&#243;smico

Pablo Mora

Profesor Titular, Jubilado
UNET San Crist&#243;bal, T&#225;chira, Venezuela
pablumbre@hotmail.com



--------------------------------------------------------------------------------

 

    Localice en este documento
   

 

Resumen: Somera aproximaci&#243;n a los intr&#237;ngulis de la poes&#237;a de Eugenio Montejo a partir de algunos pronunciamientos cr&#237;ticos emitidos en ocasi&#243;n de su reciente fallecimiento.
Palabras clave: Eugenio Montejo, poes&#237;a venezolana contempor&#225;nea.

 

El gallo o lo que queda de su canto,
&#8230; recolectando aqu&#237; y all&#225; de la intemperie
granos azules ca&#237;dos de los astros.
Eugenio Montejo, A la luz de Eugenio Montejo 

 

No vio a Manoa ni hall&#243; sus torres en el aire, ning&#250;n indicio de sus piedras. Nada vio parecido a Manoa ni a su leyenda. Anduvo absorto detr&#225;s del arco iris que se curva hacia el sur y no se alcanza. Toda mujer que amamos se vuelve Manoa sin darnos cuenta. Manoa no es un lugar sino un sentimiento. Manoa es la otra luz del horizonte, quien sue&#241;a puede divisarla, va en camino, pero quien ama ya lleg&#243;, ya vive en ella.

En los llanos estuvo, tierra adentro, hacia el alba de soles salvajes, donde la &#250;nica monta&#241;a es uno mismo o su caballo. Donde la vida nos madruga y hay que salir a galopar hasta alcanzarla, aunque su rastro se pierda en lejan&#237;as y crucemos a veces sin verla, o qued&#233; atr&#225;s, fija en el vuelo de lentos gavilanes. Nada trajo consigo (quien va a los llanos sabe que no puede traerse nada que sobreviva en las ciudades) salvo sensaciones, asombros, poes&#237;a y la mirada recta de los hombres, la mirada natal de aquellos horizontes cortados a navaja.

Sus mayores le dieron la voz verde y el l&#237;mpido silencio que se esparce all&#225; en los pastos del lago Tacarigua. Ellos van a caballo por las haciendas. El es el horizonte de ese paisaje donde se encaminan. Oye los sones de sus roncas guitarras cuando cruzan el polvo y recorren su sangre a trav&#233;s de un amargo perfume de jobos. Bajo su sangre se ven unos a otros tan n&#237;tidos que puede contemplarlos. Y si habla solo, son ellos quienes hablan en las gavillas de sus ca&#241;amelares. El es el muro tenso donde est&#225; fija su hilera de retratos. Sus mayores van y vienen por su cuerpo, son un aire sin aire que sopla del lago, un galope de sombras que desciende y se borra en lejanas sementeras. Por donde va lleva la forma del vac&#237;o que los re&#250;ne en otro espacio, en otro tiempo. El es el campo donde est&#225;n enterrados.

Me dejaron solo a la puerta del mundo, poeta exp&#243;sito cant&#225;ndome a m&#237; mismo, un d&#237;a de oto&#241;o, hace ya mucho tiempo. De un golpe seco me arrancaron a la nada, tronchado de ra&#237;z, con dos ojos abiertos y un grito, el hondo grito de quien so&#241;&#243; ser p&#225;jaro y no trajo las alas para el vuelo. Se fue rodeando del misterio terrestre donde a&#250;n no sabe si vive o sue&#241;a, si al fin la muerte vendr&#225; en un torbellino que le arroje ma&#241;ana ante otra puerta. No adivina su origen, su futuro, aunque por sangre es fiel a las palabras y puede jurar que cuanto escribe proviene como &#233;l de algo muy lejos. Poeta exp&#243;sito, errando a la intemperie, su &#250;nico padre es el deseo Y su madre la angustia del hu&#233;rfano en la tierra.

Ya yo fui Eugenio Montejo -dice en final provisorio-, poeta sin r&#237;o con un nombre sin equis, atormentado transe&#250;nte en esta ciudad llena de autos. El silencio de las cosas azules que se desprenden en esferas n&#237;tidas tom&#243; el lugar de mis palabras. Ya dibuj&#233; todas las nubes de mi espejo en un mapa de muerte y deseo, tuve dos, tres amores, am&#233; la noche de sus cuerpos, oscureci&#233;ndome en cada mujer, detr&#225;s del sue&#241;o inalcanzable de sus astros. Ya yo fui Eugenio Montejo, el falso mago de bosques invisibles que convert&#237;a en vocales verdes la densa luz de mis &#225;rboles amigos. Volver&#233; a serlo un d&#237;a, alguna vez, qui&#233;n sabe&#8230; Ahora deambulo contemplando las piedras que se amontonan en altos edificios zambullido en su at&#243;nito paisaje. &#161;Qu&#233; m&#225;s da! Los muros nos tapian el mundo y el viento corre ya tan lejos que cada palabra en esta hora es s&#243;lo un roto papagayo esperando un milagro final para elevarse. [1]

Estar aqu&#237; por a&#241;os en la tierra,/ con las nubes que llegan con los p&#225;jaros,/ suspensos de horas fr&#225;giles. / A bordo, casi a la deriva,/ m&#225;s cerca de Saturno, m&#225;s lejanos,/ mientras el sol da vuelta y nos arrastra/ y la sangre recorre su profundo universo/ m&#225;s sagrado que todos los astros.// Estar aqu&#237; en la tierra: no m&#225;s lejos/ que un &#225;rbol, no m&#225;s inexplicables,/ livianos en oto&#241;o, henchidos en verano,/ con lo que somos o no somos, con la sombra,/ la memoria, el deseo, hasta el fin/ (si hay un fin) voz a voz,/ casa por casa,/ sea quien lleve la tierra, si la llevan,/ o quien la espere, si la aguardan,/ partiendo juntos cada vez el pan/ en dos, en tres, en cuatro,/ sin olvidar las sobras de la hormiga/ que siempre viaja de remotas estrellas/ para estar a la hora de nuestra cena/ aunque las migas sean amargas. (Terredad).

 

Junto a un cabo de vela

Nacido en Caracas en 1938, fallecido el 6 de junio de 2008, Eugenio Montejo, cofundador de importantes publicaciones, entre ellas Poes&#237;a, reivindica para la l&#237;rica latinoamericana la abolici&#243;n de las fronteras pol&#237;ticas: pues pertenecemos m&#225;s a nuestra &#233;poca que a nuestro pa&#237;s, hay familias po&#233;ticas, identidades verbales que no siempre coinciden con las demarcaciones geogr&#225;ficas. Para Guillermo Sucre: &#8220;La poes&#237;a de Montejo se ha caracterizado por el espesor y la rica gama textual, aun por la recreaci&#243;n naturalista y m&#237;tica. Adem&#225;s de la pasi&#243;n constructiva y el casi perfecto control del desarrollo del poema, que excluye lo divagatorio y deshilvanado. Cualquier poema suyo parte de un punto y vuelve a &#233;l, pero para enriquecerlo, para dejarnos ver la amplitud de su recorrido y las sucesivas relaciones que va generando. Es, adem&#225;s, de los pocos poetas hispanoamericanos de hoy que tienen un sentido tan exigente de las formas verbales, su pasi&#243;n constructiva.&#8221; Para Francisco Rivera: &#8220;A&#241;oranza del sol, del aire, del caballo, la vuelta a la tierra de Montejo, poeta de tensiones en busca de equilibrio, poeta de lo actual que viene de tiempos muy remotos y que a esos tiempos quiere regresar, est&#225; marcada por la conciencia de lo pasajero.&#8221;

La suya es una poes&#237;a de la conciencia de lo ef&#237;mero, de la desposesi&#243;n, de la nostalgia de un pasado personal que lo lleva a la b&#250;squeda de sus primeras fuentes. El p&#225;jaro y el &#225;rbol; el despojo y la errancia; el regreso y la permanencia; la trashumancia, la terredad, son s&#237;mbolos constantes que evocan su primigenio peregrinar c&#243;smico-familiar. Poes&#237;a intimista-universal, exalta los sue&#241;os del orbe a partir de la ca&#243;tica quejumbre humana.

De ah&#237; que nos insista en volver a los dioses profundos; en deletrear el &#225;spero silencio en la inmediatez y la trascendencia, en la soledad del horizonte, en el silencio redondo de la tierra, en el sonido forestal del mundo, en el rumor de alguna vieja caracola, en el canto de un gallo muerto en otro siglo, en el alumbraje, la resilencia o la &#8220;nostalgia c&#243;smica&#8221;, &#8220;para estar a la hora en nuestra cena/ aunque las migas sean amargas.&#8221; 

La poes&#237;a de Eugenio Montejo ha ido creciendo con un rigor y una disciplina ejemplares, desde los a&#241;os sesenta. Inscrita en la corriente de la poes&#237;a c&#243;smica, la obra de Montejo forma parte de un movimiento internacional que ha venido siendo denominado postvanguardismo. La poes&#237;a -ha dicho Eugenio Montejo- asume hoy, en nuestra era industrial, una condici&#243;n subterr&#225;nea que en su replegamiento encarna la esencia que toma el lugar de la creencia abandonada de Dios como redenci&#243;n de la vida. Ante una desvalorizaci&#243;n de la conciencia en el plano p&#250;blico, la gente necesita verdades de las cuales aferrarse, y una de ellas es la poes&#237;a, porque le ofrece una verdad. La poes&#237;a es una verdad.

&#8220;La definici&#243;n que damos de la poes&#237;a -le responde Montejo a Mar&#237;a Alejandra Guti&#233;rrez- suele cambiar a lo largo de los a&#241;os. Y esos cambios tal vez subrayen nuestra incertidumbre ante lo que es por esencia indefinible. Hoy tiendo a decir, quiz&#225; privilegiando su rasgo de di&#225;logo con el enigma, que se trata de un melodioso ajedrez que jugamos con Dios en solitario. Me doy cuenta ahora, sin embargo, de que en el juego de ajedrez se procura a toda costa ser ganador. En este otro ajedrez que menciono nada se desea ganar ni perder, y tal vez por ello resulte tan atractivo.&#8221; [2] 

Sus libros de poes&#237;a son: &#201;legos (1967), Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1976), Terredad (1978), Tr&#243;pico absoluto (1982), Alfabeto del mundo (1986), Alfabeto del mundo (Antolog&#237;a) (1988), Adi&#243;s al siglo XX (1992) Partitura de la cigarra ( 1999) y Tiempo transfigurado (Antolog&#237;a po&#233;tica). Es autor tambi&#233;n de dos colecciones de ensayos: La ventana oblicua (1974) y El taller blanco (1982); as&#237; como de algunas publicaciones heteron&#243;micas, entre las que sobresalen: El cuaderno de Blas Coll (1981).

Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1998 y el Premio Internacional Octavio Paz en 2004. En el veredicto de este &#250;ltimo galard&#243;n el jurado se&#241;al&#243;: &#8220;En estos tiempos cuando todo conspira para aumentar la desarmon&#237;a del mundo, el poeta nos recuerda que hay que volver a los dioses profundos, y que la m&#250;sica del ser es disonante, pero la vida contin&#250;a&#8221;.

Su nombre cobr&#243; notoriedad por la menci&#243;n de unas versos de uno de sus poemas en la pel&#237;cula 21 gramos, dirigida por el mexicano Alejandro Gonz&#225;lez I&#241;&#225;rritu. All&#237; Sean Penn recit&#243;: &#8220;La tierra gir&#243; para acercarnos/ gir&#243; sobre s&#237; misma y en nosotros/ hasta juntarnos por fin en este sue&#241;o&#8221;.

Cierta noche junto a un cabo de vela, nos dejo dicho: &#8220;La poes&#237;a cruza la tierra sola,/ apoya su voz en el dolor del mundo/ y nada pide/ -ni siquiera palabras.// Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;/ tiene la llave de la puerta./ Al entrar siempre se detiene a mirarnos./ Despu&#233;s abre su mano y nos entrega/ una flor o un guijarro, algo secreto,/ pero tan intenso que el coraz&#243;n palpita/ demasiado veloz. Y despertamos.&#8221;(La Poes&#237;a).

Gustavo Guerrero, poeta, cr&#237;tico y profesor de Literatura en Par&#237;s, lamenta la muerte del &#8220;pr&#237;ncipe de la poes&#237;a venezolana&#8221;: &#8220;Ha fallecido la figura m&#225;s reconocida y m&#225;s exaltante de la poes&#237;a en los &#250;ltimos a&#241;os. Es una de las grandes voces del neolirismo en lengua espa&#241;ola y, sin duda, un poeta de sutiles y muy profundas emociones, un hombre capaz de suscitar la verdad de la emoci&#243;n&#8221;, manifest&#243;. [3]

 

La leve terredad del poema 

De la terredad enarbolada por Montejo, se&#241;ala Rafael Rattia: &#8220;Con apenas 69 a&#241;os de intenso y hondo trasegar un singular&#237;simo periplo vital el poeta edific&#243; un corpus scriptum de indudable condici&#243;n transgen&#233;rica. Aunque, tambi&#233;n sin duda, su impoluta gesta creadora sobresali&#243; con creces en el g&#233;nero po&#233;tico; no por ello dej&#243; de brillar, ex aequo, con sui generis hondura y fascinaci&#243;n en el campo de la ensay&#237;stica e incluso alcanz&#243; cotas, nada desde&#241;ables, de respeto y admiraci&#243;n en el movedizo terreno de la cr&#237;tica y la traducci&#243;n literaria.&#8221;

&#8220;Con la lucidez nada distante que caracteriz&#243; a Fernando Pessoa, Montejo, su igual, se desdobl&#243; en no se sabe en cu&#225;ntos heter&#243;nimos; Eduardo Polo, Blas Coll&#8230; fueron cara y sello de un mismo y distinto &#8220;alter ego&#8221; que supo resguardar la inveterada pulcritud de las formas expresivas al tiempo que forj&#243; una Obra de poqu&#237;sima similitud en nuestro orbe hispanohablante. El poeta siempre fue consciente de haber alcanzado el Absoluto; la revelaci&#243;n esencial mediante la escritura del poema. No obstante, supo con igual hidalgu&#237;a mantener una humildad s&#243;lo comparable a la imperturbabilidad del mineral. Lidi&#243; a brazo partido con la insoportabilidad de la conciencia y su instantaneidad en la fugaz chispa del existir. Hizo suyo el credo ramosucreano de &#8220;vivir es morirse&#8221;. Cuando pudo lo escribi&#243; para que sus lectores, &#233;l estaba consciente le sobrevivir&#237;amos, no dej&#225;ramos de confirmarlo, &#8220;el canto (el poema) siempre estar&#225; por encima de la escritura&#8221;. En cierta ocasi&#243;n dijo: &#8220;Alguna vez escribir&#233; con piedras/ midiendo cada una de mis frases/ por su peso, volumen, movimiento/ Estoy cansado de palabras.&#8221; (Escritura) [4] 

 

Embuster&#237;as de Eugenio Montejo

Mery Sananes le dedica una de sus embuster&#237;as: &#8220;Porque cada vez que se nos va alguien que sabe dialogar con el tiempo, con el paisaje, con el ala de las aves, con la tierra, la ausencia y el amor, es como si se hubiese extinguido un bosque, secado una corriente portentosa de agua, clausurada una ilusi&#243;n. A menos que salgamos a ejercer nuestro propio oficio de alquimista. 

Porque cada vez que la pupila incandescente de un ni&#241;o se reinstala en la retina de un transe&#250;nte, y es capaz de reentablar la conversa detenida con todo aquellos que lo rodea, las flores, las mariposas, los insectos, los &#225;rboles, para de all&#237; aprehender ese alfabeto del mundo que le permita, voltear a ver el rostro del hombre que camina en desasosiego a su lado, casi imperceptible, y darle, como quer&#237;a Vallejo, un abrazo de hermanos, cada vez que eso ocurre el poeta renace y la vida despierta. Hasta que todos alcancemos ese don que nos pertenece por esencia y condici&#243;n. 

Ojal&#225; el tiempo y la capacidad que no tuvimos de irnos a sentar junto a su melancol&#237;a para trazar juntos esas razones esenciales y definitivas que convierten &#8216;La tierra en el &#250;nico planeta que prefiere los hombres a los &#225;ngeles&#8217;, nos sirva hoy para ese recorrido impostergable por la esperanza que nos permita al fin hacer ese deslinde definitivo entre los floricultores y los sepultureros, hasta que nazca al fin natural y espont&#225;neo, colectivamente, esa clave en temple de bosque y vuelo de tempestades que requerimos para comenzar a ser en verdad hombres humanos. 

Por su propio Autorretrato Dormido, sabemos que se fue con sus p&#225;jaros, hacia el mar incansable y la noche, hacia un horizonte inmenso que ya no partir&#225; el mundo con un cuchillo largo, sino que lo andar&#225; zurciendo con sus hilos hechos de fibras de piedras, que habr&#225; regresado la silla a su lejano &#225;rbol, tal vez al encuentro de ese otro planeta errante que gira alrededor de s&#237; mismo, donde lo aguarda el amor de los amantes, residente por siempre de la tierra, &#250;nico lugar donde en verdad se abren los p&#225;rpados. Y all&#237; en esos sitios estableceremos el di&#225;logo en el calendario de los d&#237;as vividos.&#8221; [5]

  

El tiempo y la muerte en la poes&#237;a de Eugenio Montejo

Del tiempo y la muerte en la poes&#237;a de Eugenio Montejo, sostiene Enrique Vitoria Vera:

&#8220;Para el poeta venezolano Eugenio Montejo el tiempo es lugar y la vida muerte, sin contradicciones, concurrentemente, uno y otro, ambas, son motivos suficientes y valederos para que la emoci&#243;n madura del poeta tome rumbos que trascienden lo fugaz y lo estado, su aqu&#237; es el ma&#241;ana, su all&#225; el entonces: la muerte es vida por vivir, el tiempo espacio para dejar de ser. 

Sin ambig&#252;edades, el escritor, terminante y prolijo en comparaciones, concluye que -parad&#243;jicamente- el hombre dura menos que una vela, que un &#225;rbol, que una piedra, que un p&#225;jaro, que un pez fuera del agua: &#8220;casi no tiene tiempo de nacer&#8230; / Y sin embargo, cuando parte / siempre deja la tierra m&#225;s clara.&#8221; 

La muerte en la obra po&#233;tica temprana de Montejo conquista un calendario personal que discurre ciertamente m&#225;s all&#225; del tiempo, se instala ubicua en los versos del poeta como una posibilidad, como un recuerdo, y sobre todo, como un homenaje a los que se fueron para continuar estando, a los que a&#250;n viven pero con toda certeza partir&#225;n, como es el caso del propio poeta.&#8221; [6]

 

M&#250;sica de gallo

Dentro de las figuras emblem&#225;ticas de Montejo: los &#225;rboles, las l&#225;mparas, las cigarras, los p&#225;jaros, la terredad, cobra primac&#237;a la del &#8220;gallo&#8221;, el que a modo de ritornello musicaliza toda su obra. As&#237; como al amor lo hilvana permanentemente con el cosmos, el gallo luminosamente signa la inmediatez, la trascendencia, el alumbraje, la nostalgia c&#243;smica. Es como si a cada instante asistiera y asisti&#233;ramos a la primera celeste madrugada c&#243;smica. El gallo llena, explica a lo largo del mundo y, as&#237;, a lo largo de su obra. Puede estar en otro sitio, ser de otro siglo. Podemos asistir a un canto sin gallo, canto puro, cortante, en el alba de la tierra. A &#233;l a qui&#233;n le qued&#243; un gallo por o&#237;r, entre &#8220;m&#250;sica de gallo&#8221;, en coito con muerte y espuelas, lo imaginamos, bien plantado, &#8220;recolectando aqu&#237; y all&#225; de la intemperie / granos azules ca&#237;dos de los astros.&#8221;

 

MICRO ANTOLOG&#205;A

LA POES&#205;A

La poes&#237;a cruza la tierra sola, 
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide
                    -ni siquiera palabras.


Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta.
Al entrar siempre se detiene a mirarnos.
Despu&#233;s abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto, 
pero tan intenso que el coraz&#243;n palpita
demasiado veloz. Y despertamos.

LA TERREDAD DE UN P&#193;JARO 

La terredad de un p&#225;jaro es su canto,
lo que en su pecho vuelve al mundo
con los ecos de un coro invisible
desde un bosque ya muerto.
Su terredad es el sue&#241;o de encontrarse
en los ausentes,
de repetir hasta el final la melod&#237;a
mientras crucen abiertas los aires
sus alas pasajeras;
aunque no sepa a qui&#233;n le canta
ni por qu&#233;,
ni si podr&#225; escucharse en otros alg&#250;n d&#237;a
como cada minuto quiso ser:
&#8212;m&#225;s inocente.
Desde que nace nada ya lo aparta
de su deber terrestre;
trabaja al sol, procrea, busca sus migas
y es s&#243;lo su voz lo que defiende,
porque en el tiempo no es un p&#225;jaro
sino un rayo en la noche de su especie,
una persecuci&#243;n sin tregua de la vida
para que el canto permanezca.

 

LA TIERRA GIR&#211; PARA ACERCARNOS

La tierra gir&#243; para acercarnos,
gir&#243; sobre s&#237; misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sue&#241;o,
como fue escrito en el Simposio.

Pasaron noches, nieves y solsticios;
pas&#243; el tiempo en minutos y milenios.

Una carreta que iba para N&#237;nive
lleg&#243; a Nebraska. 

Un gallo cant&#243; lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.

La tierra gir&#243; musicalmente
llev&#225;ndonos a bordo;
no ces&#243; de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
s&#243;lo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.

 

ADI&#211;S AL SIGLO XX 

                    a &#193;lvaro Mutis

Cruzo la calle Marx, la calle Freud;
ando por una orilla de este siglo,
despacio, insomne, caviloso,
esp&#237;a ad honorem de alg&#250;n reino g&#243;tico,
recogiendo vocales ca&#237;das, peque&#241;os guijarros
tatuados de rumor infinito.
La l&#237;nea de Mondrian frente a mis ojos
va cortando la noche en sombras rectas
ahora que ya no cabe m&#225;s soledad
en las paredes de vidrio.
Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;
miro el instante donde muere un milenio
y otro despunta su terrestre dominio.
Mi siglo vertical y lleno de teor&#237;as...
Mi siglo con sus guerras, sus posguerras
y su tambor de Hitler all&#225; lejos,
entre sangre y abismo.
Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios
por un trago, por un poco de jazz,
contemplando los dioses que duermen disueltos
en el serr&#237;n de los bares,
mientras descifro sus nombres al paso
y sigo mi camino.

 

NOTAS

[1] MONTEJO, Eugenio: Tr&#243;pico Absoluto. pp. 68

[2] GUTI&#201;RREZ, Mar&#237;a Alejandra: El di&#225;logo con el enigma de Eugenio Montejo. 
http//www.literaturas.com/EMontejoLC.htm 

[3] GUERRERO, Gustavo: Gustavo Guerrero lamenta la muerte del &#8220;pr&#237;ncipe de la poes&#237;a venezolana&#8221;. 
http://www.el-nacional.com/www/site/detalle_noticia.php?q=nodo/31492

[4] RATTIA, Rafael: Eugenio Montejo: La leve terredad del poema. 
http://www.analitica.com/va/arte/oya/3517979.asp 

[5] SANANES, Mery: Embuster&#237;as de Eugenio Montejo. 
http://www.analitica.com/va/arte/oya/3820391.asp 

[6] VILORIA VERA, Enrique: El tiempo y la muerte en la poes&#237;a de Eugenio Montejo. 
http://www.analitica.com/va/arte/documentos/6196323.asp 

 

&#169; Pablo Mora 2008

Esp&#233;culo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero39/emontejo.html
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.224</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-15T05:22:45Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">732010</id>
    <message>Los raros
Pablo Mora

&#8220;Los escritores son unos tipos raros: algunos llevan el pelo largo. Otros se dejan crecer la barba. Y hay quienes muestran unos bigotes hirsutos. Se les ve caminando sin rumbo fijo. O hablando solos. Como perdidos en el mundo de sus ensue&#241;os. Se les reconoce f&#225;cilmente. Por el arrobamiento que los embarga cuando divisan un juego de arreboles en el horizonte. O por la alegr&#237;a que les produce una tarde de lluvia: ellos, igual que los ni&#241;os, no corren a guarecerse bajo los alares. Prefieren que el agua les empape sus ropas y sus ilusiones. Los escritores son amigos de la soledad. Amigos del silencio. Rechazan los tumultos. No les preocupan los dictados de la moda. Ni el &#8220;qu&#233; dir&#225;n&#8221; de los dem&#225;s mortales. Se acuestan de madrugada. Y beben aguardiente. Asumen su oficio diariamente con un l&#225;piz. O una m&#225;quina de escribir. O una computadora. Y una hoja en blanco. Con ellos se enfrentan en singular batalla. Contra palabras y fonemas. Batalla de la que ellos salen vencedores. En la que se vuelven dioses. Creadores de belleza. Hacedores de cosas nuevas. S&#243;lo que su &#8220;H&#225;gase la luz&#8221; tiene el embrujo de verso. O el encanto exquisito de una prosa. Pero son dioses. Que tienen la capacidad de enternecerse. Ante la hermosura de unos ojos. O ante un ni&#241;o dormido en un and&#233;n. Definitivamente los escritores son unos tipos raros.&#8221; (Gustavo G&#243;mez Ardila). 
Hijos del sol quemados por el sol a pesar de la tregua o la trinchera a pesar de los otros o nosotros los gigantes pespuntes los instantes de las ruinas las vueltas y revueltas las c&#225;rceles burdeles la esperanza el eclipse el esca&#241;o los lugares los rumores las brasas las ciudades las c&#250;pulas iglesias y fachadas a pesar de lecciones selecciones de sombras sorpresas o de asombros de embalajes de enveses o reveses de vivencias de goces contingencias de cuentas soledades o disfraces misterio angustia enigma llanto apremio rayos trombas resacas y corrientes hallazgos llagaduras o soberbias espejos fondos flecos o trasfondos reinos ruletas cirios cofrad&#237;as creencias esplendor rito oro pompas 
Los raros los sublimes los guardianes los que abren interrogantes azules   a quienes les basta con ver los &#225;rboles o&#237;r los p&#225;jaros con ese gran milagro de estar vivos y caminar entre la gente y saludar al sol profundo que brilla en el coraz&#243;n de los humildes    su vida deben a la colmada copa de su afecto y a su indulgencia casi toda incordura derrochada su llamarada les volvi&#243; sedientos levantan su copa por la vida reinan sobre la muerte hasta sembrar de altos girasoles el lujurioso vientre de la tierra
Vive fuera de s&#237; o muy adentro sabe el tama&#241;o exacto de la pena conoce el lado oscuro de la rosa y la terrible majestad del pan de lumbre en lumbre en orfandad suprema hijas de los trigales y las piedras su c&#243;lera y ternura vagando andan por campos farallones y veredas vigilia del asombro detenido march&#225;ndose de prisa sin moverse estatua en soledad en estampida remontando hacia adentro de la lumbre entre umbrales abrojos y neblinas subterr&#225;nea fuente al descubierto
Desciende por favor a sus entra&#241;as ver&#225;s que el coraz&#243;n de los poetas es un injerto de desierto y luna amigo de la sombra y sus caudales de la sombra difusa de la muerte de las maneras de morir al d&#237;a revelar&#225;s el triunfo del poeta saberse polvo polvo enamorado velando a pensamientos desatados                                        
                                                                                                  pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.224</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-15T05:25:11Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">732014</id>
    <message>Se levantan temprano
Pablo Mora


rosa del mar al pie de la tormenta en la rosada desnudez del alba en las manos del mar silencio alado la engendra el mar la arena su oleaje la sombra primigenia de la luna los zumbidos del alba la interrogan la tarde el sol la lluvia las albadas la insomne playa el cielo la locura la piedra junto al mar de queja asombra cavila el mar como la ola empina de pronto al mar cobija y oye al mar camino de las alas de la noche en ella cabe el mar en piedra viva en noche en cielo en tierra en sue&#241;o en sombra     claridades de sombra opalescente sue&#241;o desenterrado lacerado flor reseca enroscada retorcida personificaci&#243;n reflejo altivo jadeo de mujer sobre la arena benigna resistencia de las cosas implacable sonrojo de las venas la perenne cuesti&#243;n de los modales profunda y antiqu&#237;sima visi&#243;n soplo oleaje vela azul tormenta azul enrojecido amoratado el gris vagando en las colinas pardas los colores los sue&#241;os visionarios aconteceres del  alucinado
un pedazo de pan para los p&#225;jaros un alarido entre la guerra la imagen vegetal de la lechuga un alpargata recibiendo sol gota de lluvia roedura ajada la s&#237;laba final del viento errabundaje vuelo trashumancia mientras murmura alrededor la noche en la punta del tiempo navegando justa medida del asombro humano      sed de viento de pan de sombra y huella manera de sentir junto a los otros para sacar la flor de las cenizas la eternidad en sol andando raza que canta en la tormenta yunque espiritual en la refriega vino leg&#237;timo del sue&#241;o en armas lumbre fulgor verdad nostalgia c&#243;smica un eco colectivo corregido &#225;gora del delirio y la tragedia secreto en flor lugar del alumbraje
la fundaci&#243;n universal del ser  el hombre ante el espejo de su sombra retrato del mundo y sus costumbres algo visi&#243;n fidelidad rel&#225;mpago milagro de la vida compartida &#237;ngrima huella hembra deslumbrante   no le conocemos longitud altura ciclo molecular peso espec&#237;fico mas le conocemos su sabor exacto es un sabor a trigo a leche y miel a rosas a durazno que como un coraz&#243;n reci&#233;n nacido palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido
rasg&#243;n terrazgo espada triza c&#243;pula ramaje ramaz&#243;n o ramalazo las palabras compiten y complotan  capaces de recuperar al hombre o de inventar al sol o al propio vino se levantan temprano con el alba     mantiene abierta la palabra al hombre cabalga que cabalga en las tinieblas relumbra vela brilla resplandece para que el canto siempre permanezca viene del fondo de los siglos sigue vuelve como la aurora y el ocaso sabe de noche sabe de alborada del sagrado silencio de las piedras del lugar en que el grito nos religa las cosas no sabr&#225;n cuando ella parta
el modo en que amanecen hombre y agua la imagen intrincada de los sue&#241;os manera de llevar a pelo el d&#237;a   sed de sal sol de abrazo noche vuelo desnuda yegua para amanecerla hasta la &#250;ltima siembra &#250;ltima lumbre hasta la &#250;ltima lucha &#250;ltima milla hasta el &#250;ltimo jadeo segundo      esperanza de fe plenificada furiosa tempestad de noche y d&#237;a es la arena enredada entre las olas el mar que se desborda sobre el risco feliz morada del so&#241;ar antiguo sobre el azul espejo de las aguas es la mirada de la noche en vela el paso de los duendes sobre el mar el relente susurro de los &#225;rboles la sal la espuma el sol la madrugada
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.224</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-15T05:26:20Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">732016</id>
    <message>

Larga sombra
Pablo Mora


breve lechuza ardiente lujuriosa sorpresivamente alada reciamente atuendo oscuramente lumbre s&#250;bitamente viva humanamente cierta   airadamente tierna   nocturnamente yendo   desnuda levedad a ras de suelo    jaula de cristal hembra jadeante jir&#243;n de prado nube pura sol y casa y universo y clarinada jovial esencia hendiduras configuraci&#243;n del inacabamiento ruptura moment&#225;nea fluir inagotable del murmullo fraternas potestades del asombro
contra la sed y el hambre sobre el puente contra todo forma de vida asombro deshojado  sue&#241;o de la piedra piedra de los sue&#241;os fecunda entra&#241;a de la luz andadura pasturanza fest&#237;n de sombra y llama plato de aromada miel idilio diosa aparejada milagro del insomnio desatado en la nochumbre a vista del roc&#237;o amanecido blanca palomica en soledad herida en uno de los ojos de pronto reclinada flujo y reflujo en comuni&#243;n altiva rel&#225;mpago la sombra del designio desangrado crep&#250;sculo del ocio
lejana silenciosa larga sombra alta vigilia rastro de la tierra bramido sordo de la parda luz ventanas goznes muros quemaduras clamor del hambre grito poderoso infinita orilla aire detenido sagrada apuesta vengativa luz paloma caracol y compraventa feraz gloriosa repentina ilesa &#237;ntima soledad amenazada la l&#237;nea precisa del abismo para llegar a tientas a la nada desde el morir al no morir viviendo del otro lado de la sombra en luz
se detiene estremece sube baja viene del sue&#241;o viene de la nada toca tierra lleva sonidos de metales de sangre de hambre guerra horror pavura conoce el canto de las aves el silencio del paraguas la melancol&#237;a del guan&#225;bano el sitio del silencio las alas de la noche y de la lluvia el gemido de las nieves las voces de la sangre honda navegaci&#243;n paso del d&#237;a el regreso del sue&#241;o el rastro del celaje su grito de cigarra la navega en la muerte y se cuida de lo vivo ronda entre soledad por muchas albas sale de su envoltura puro asombro querer apoderarse de los sue&#241;os de las cosas las luces y los p&#225;jaros larga sombra de c&#243;pula y prodigio 
alba engrifada cielo animal prado en manos del sol que se despierta virilmente el hombre en c&#243;smica entrega permanente sigue al arroyo en su silencio l&#250;gubre a la intemperie al descubierto    el m&#225;s airado grito de la tierra el m&#225;s largo suspiro de la fronda  el m&#225;s verde silencio iluminado
lenta alucinaci&#243;n de estrellas rotas planicie en llamas jubiloso asombro jungla de sue&#241;os jaspes arrojados c&#243;ndores en parejas blanquecinas agua ajada cascadas jadeantes sed de mitos en sombra de alborada m&#237;stica sorprendente hipn&#243;tica &#250;nica nave  estrellada soledosa m&#225;gica sel&#233;nica arenisca del desierto paraje azul retamas y algarrobos t&#243;tem tensado en fuego arrasador ocre perenne enloquecido abrazo alzado cabizbajo valle erguido en la antigua quebrada de la noche
</message>
    <name>Pablo Mora</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.174</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-09-30T03:04:01Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">761990</id>
    <message>Mirando jugar un ni&#241;o
Reproduce Pablo Mora

(Par&#225;bola correspondiente al cap&#237;tulo VIII de MOTIVOS DE PROTEO. Una de las  m&#225;s popularizadas de Jos&#233; Enrique Rod&#243;.). 

... A menudo se oculta un sentido sublime en un juego de ni&#241;o. 
                                   SCHILLER: Thecla. Voz de un esp&#237;ritu.

 &#8220;Jugaba el ni&#241;o en el jard&#237;n de la casa con una copa de cristal que, en el l&#237;mpido ambiente de la tarde, un rayo de sol tornasolaba como un prisma. Manteni&#233;ndola, no muy firme, en una mano, tra&#237;a en la otra un junco con el que golpeaba acompasadamente en ella. Despu&#233;s de cada toque, inclinando la graciosa cabeza, quedaba atento, mientras las ondas sonoras, como nacidas de vibrante trino de p&#225;jaro, se desprend&#237;an del herido cristal y agonizaban suavemente en los aires. Prolong&#243; as&#237; su improvisada m&#250;sica hasta que, en un arranque de volubilidad, cambi&#243; el motivo de su juego: se inclin&#243; a tierra, recogi&#243; en el hueco de ambas manos la arena limpia del sendero y la fue vertiendo en la copa hasta llenarla. Terminada esta obra, alis&#243;, por primor, la arena desigual de los bordes. No pas&#243; mucho tiempo sin que quisiera volver a arrancar al cristal su fresca resonancia: pero el cristal, enmudecido, como si hubiera emigrado un alma de su di&#225;fano seno, no respond&#237;a m&#225;s que con un ruido de seca percusi&#243;n al golpe del junco. El artista tuvo un gesto de enojo para el fracaso de su lira. Hubo de verter una l&#225;grima, mas la dej&#243; en suspenso. Mir&#243;, como indeciso, a su alrededor; sus ojos h&#250;medos se detuvieron en una flor muy blanca y pomposa, que a la orilla de un cantero cercano, meci&#233;ndose en la rama que m&#225;s se adelantaba, parec&#237;a rehuir la compa&#241;&#237;a de las hojas, en espera de una mano atrevida. El ni&#241;o se dirigi&#243;, sonriendo, a la flor; pugn&#243; por alcanzar hasta ella; y aprision&#225;ndola, con la complicidad del viento que hizo abatirse por un instante la rama, cuando la hubo hecho suya la coloc&#243; graciosamente en la copa de cristal, vuelta en ufano b&#250;caro, asegurando el tallo endeble merced a la misma arena que hab&#237;a sofocado el alma musical de la copa. Orgulloso de su desquite, levant&#243;, cuan alto pudo, la flor entronizada, y la pase&#243;, como en triunfo, por entre la muchedumbre de las flores.
 
&#161;Sabia, candorosa filosof&#237;a! pens&#233;. Del fracaso cruel no recibe desaliento que dure, ni se obstina en volver al goce que perdi&#243;; sino que de las mismas condiciones que determinaron el fracaso, toma la ocasi&#243;n de nuevo juego, de una nueva idealidad, de nueva belleza... &#191;No hay aqu&#237; un polo de sabidur&#237;a para la acci&#243;n? &#161;Ah, si en el transcurso de la vida todos imit&#225;ramos al ni&#241;o! &#161;Si ante los l&#237;mites que pone sucesivamente la fatalidad a nuestros prop&#243;sitos, nuestras esperanzas y nuestros sue&#241;os, hici&#233;ramos todos como &#233;l!.. . El ejemplo del ni&#241;o dice que no debemos empe&#241;arnos en arrancar sonidos de la copa con que nos embelesamos un d&#237;a, si la naturaleza de las cosas quiere que enmudezca. Y dice luego que es necesario buscar, en derredor de donde entonces estemos, una reparadora flor; una flor que poner sobre la arena por quien el cristal se torn&#243; mudo... No rompamos torpemente la copa contra las piedras del camino, s&#243;lo porque haya dejado de sonar. Tal vez la flor reparadora existe. Tal vez est&#225; all&#237; cerca... Esto declara la par&#225;bola del ni&#241;o; y toda filosof&#237;a viril, viril por el esp&#237;ritu que la anima, confirmar&#225; su ense&#241;anza fecunda.&#8221;
                                                                                                 pablumbre@hotmail.com
http://www.analitica.com/va/arte/oya/7778257.asp
</message>
    <name>Mirando jugar un ni&#241;o</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/7778257.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.240</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-09T05:46:43Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">856812</id>
    <message>Sombra insomne
Pablo Mora

desentra&#241;ar los secretos al asombro grabar el sue&#241;o entre los &#225;rboles estar en el centro de la vida de por vida tener mucha imaginaci&#243;n para ver la realidad asumir absurdos enigmas laberintos y zozobras perpetuar la gloria del mundo en un grano de ma&#237;z mantener la espada en la trocha que corresponda abrir compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura encender l&#225;mparas en el t&#250;nel de la infamia enloquecida empu&#241;ar las manceras del arado en el lugar apropiado en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada
dejar crecer el verso la vigilia el abrazo el amor la vida el juego no hay que podar la paz tal vez la rosa extasiarse asombrarse ser lumbre vino juego trashumancia ver a Dios desnudo sin hacerle caso uno no sabe si lo oyen las estrellas las piedras por la noche a solas vuelan en cada cuarto oscuro sombra insomne habr&#225; alg&#250;n &#225;rbol donde nadie llegue un horizonte que el hombre no alcance un hombre encuandecido un frailej&#243;n en niebla entelerido una ceiba una sombra envejecida donde viva la lejan&#237;a
saber del hospedaje del silencio mirar atentamente el horizonte mientras la muerte nos espera un rato mientras la tarde se despide lenta mientras la selva hacia la noche viaja  saber de la escritura de las piedras del colosal silencio de los grillos abrirle los postigos al crep&#250;sculo tantearle a los sue&#241;os sus luceros fundir los versos en tenaz acero hacer caber a Dios en un dedal al Sol en el ojo de una hormiga al mar en los labios de una perla mientras la luz ensimismada duerme
ser l&#225;mpara en la noche de la aldea sin aldaba sin llave sin silbido  reconocer el sue&#241;o entre la luz hasta bajarnos de la sombra in albis  y encontrar otro insomne en el camino   
recoger las preguntas de los ni&#241;os para que nunca el hombre pierda asombro nombrar la libertad la vida el fuego la fuerza de los sue&#241;os de los r&#237;os las canciones las hierbas de la tarde morir cantando sacudir asombros darle vida a la tierra la alegr&#237;a a la lluvia color al arco iris romper cercas sembrar enredaderas amanecer con nuevos alumbrajes preparar un manjar que a todos sacie a la gacela bajo el tamarindo
conocer las entra&#241;as de las hojas el coraz&#243;n del bosque y sus vitrales el p&#225;ramo sus cuitas y plegarias desenterrar el misterio de la rosa ahuyentar la sombra y sus reveses escapar del ladrido de la calle    del hosco mu&#241;&#243;n del peregrino    del pu&#241;al que en la acera nos espera o del barco que acecha nuestras costas dar con el &#225;mbar del primer arroyo traspapelar la terquedad del lunes aullar juntos delante de los cielos escucharle al pobre su alarido compartir esperanzas con el &#225;rbol expulsar el despojo mutilado ser libres as&#237; el fuego nos cercene quitar algunas comas al crep&#250;sculo ver la noche sin que nadie contradiga eludir la risa ensangrentada dar con una migaja de soledad marina atravesar tragedias agon&#237;as alero interrogante incertidumbre
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Sombra insomne</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.240</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-09T05:48:22Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">856813</id>
    <message>Palabra decisiva
Pablo Mora

dar forma al vac&#237;o ojos al poema para que pueda cruzar la calle alas a Dios para que llegue al hombre robarle sin que sepa una sonrisa al sol en la arboleda cruzar no la aurora sino el alma en que ampara su so&#241;ar aupar asolear la eternidad escuchar la soledad y dirigirle la palabra llegar con los ojos abiertos a la mirada final pedirle a la luz que nos espere reprocharle al alba su tardanza correr con  el peligro de la vida
acercarse a los que sue&#241;an o sollozan o tienen hambre y sed bajo el cielo verse en el que tiene m&#225;s de mil a&#241;os de pedir pan y sue&#241;o en el que no tiene camino que seguir detenerse a la orilla sangrante de una pena     adentro de las peque&#241;as casas de cart&#243;n escuchar el sonido de las l&#225;grimas
acordarse del viaje hacia la sombra alumbrar la maravilla encender rel&#225;mpagos asombrar al tiempo sentir las sombras fundar los sue&#241;os  amar al viento limpiar el poder cuando corrompa unir lo posible con lo imposible llevar el infinito a cuestas sentarse en el lugar del hambre llevar a peso las palabras reinar sobre la muerte salvarse juntos saber cu&#225;ndo con qu&#233; fuerza de qu&#233; modo asumir nuestro destino  rebelarse en la muerte bochornosa ir tras la flora del variado enigma llegar a la mejilla de la tarde amar la tierra amar al monte al hombre los cangilones de hambre a la intemperie rescatar las preguntas de los otros preguntar por la rosa por el hombre
salvaguardar al hombre que florece la lumbre lubricante de la piedra descargar nuestros alm&#225;cigos vivir mientras el alma nos suene morir cuando la hora nos llegue ver regresar la primavera pasar a tiempo la palabra abrirse desgarrarse con el otro pronunciar la palabra decisiva confirmar que la civilizaci&#243;n no es m&#225;s que una injusticia armada que la poes&#237;a es una insurrecci&#243;n que el poeta no se ofende porque le llaman subversivo cuando le dicen insurgente    decidirnos por la libertad de la palabra hasta hacerla tim&#243;n en nuestras manos para el hombre que empina su bravura
recobrar la palabra germinal  su legendaria esquina memoriosa la pr&#243;diga semilla sobre el campo las claras madrugadas fornicantes transgredir lo decible y permisible    frente a una palabra enmascarada fantasiosa una clave articulada lujuriosa pertinente una palabra activa digna apasionada certera cruda furente fehaciente empu&#241;ada insomne verdadera una palabra que golpee al mundo y acompa&#241;e al hombre urgida llameante inextinguible adecuada al enigma universal y al majestuoso coraz&#243;n del hombre               a pulso de vinagre vino y j&#250;bilo dejar que asome la palabra el hombre despertar al silencio de la vida abrir el o&#237;do al ojo o echarle ojo al o&#237;do hacer silencio para darle paso a la luz tentar medir pulsar darle tiempo al camino a que regrese reconquistar nuestro origen reconocer que no hay quejido mayor que el del amor estar atento al parte de guerra saber que existen caminos que no hay que seguir ciudades que no hay que asediar o atacar ej&#233;rcitos que no conviene hostigar preguntas que no hay que contestar y hasta &#243;rdenes que no hay por qu&#233; cumplir  dejarse ser dejar que toda cosa sea a pesar de tener que competir partir andar luchar llegar vivir auscultarse encontrarse y aceptarse hundirse hurgarse ser sentirse serse

pablumbre@hotmail.com


</message>
    <name>Palabra decisiva</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.240</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-09T05:49:39Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">856814</id>
    <message>Claro de tierra
Pablo Mora


o&#237;rle los crujidos a las horas palpar la inofensiva algarab&#237;a sumarse a la marea la insurgencia ataque o contraataque necesarios    ponderar las armas de los perros y los p&#225;jaros el diapas&#243;n del bosque del silencio los pozos de las rosas y los muertos la rosa que nos lleve a las estrellas recobrar el derecho de las piedras conjugar sue&#241;o polvo soledades al paso de los soles que nos resten    que el sue&#241;o siempre cumpla su promesa    advertir que el rumor de un pueblo almado es m&#225;s bello m&#225;s puro que el roc&#237;o    hallarle el pan a quien lo pierda o sue&#241;e  concurrir al llamado de las flores cuando sangre el costado de la rosa pendientes del clamor de las palomas cuando aceche penumbra horror borrasca    de noche retroceden los relojes       

toparse acompa&#241;arse entusiasmarse adherirse juntarse desaislarse asociarse zurcirse reunirse    llevar en el pa&#241;uelo una granada ya pase lo que pase por si acaso alumbrarle el sendero a las luci&#233;rnagas alzar al sol la lluvia las fogatas     velar por el camino de la aurora andar con el hermano que nos quede a la huerta perdida de la aldea para ver qu&#233; semillas recoger      es tiempo de arrumbar los macundales de encontrarse de nuevo con las topias     usar el cielo en caso necesario      a la tierra en ausencia de sus manos emborronar de lluvia los poemas      de lidia en lidia al alim&#243;n al quiebro en busca de la obranza      volar sobre el misterio de la arena labrar el d&#237;a rasgu&#241;ar el cielo     dejar en batall&#243;n nuestros silencios   deslindar terredad de abatimiento     legado salvaci&#243;n andaje velas     darle de beber a las botellas    darle tiempo al camino a que regrese   porque a las noches tambi&#233;n les da sue&#241;o

hacer esto o aquello hacerlo todo a tiempo hacer re&#237;r as&#237; sea con una sonrisa de gato   el problema radica en la sonrisa todos entienden menos los idiotas  se castigan las costumbres riendo o con la fuerza de un art&#237;culo de fondo bajo un paraguas toda duda cabe  todos los besos ecos y jadeos todos los escenarios de Broadway todos los alaridos todos los cuernos de las fotos todos los zapatos de la lluvia      importante saber en qu&#233; guerra estamos d&#243;nde fuimos o estuvimos esto es imprescindible y por supuesto entender muy bien al mar    nadie sabe qu&#233; hacer con tanta lluvia
adelantar vivir sobrevivir resistir hasta el &#250;ltimo combate huir de frente atacar de retirada volver caras triunfar en la derrota ir entre escaramuza y sorpresivo encuentro halando la explosi&#243;n del lauro rechazar la sentencia de la muerte asumir alto el triunfo de la vida  blandiendo diapasones subversivos llevar hasta la cima la bandera y desplegarla en rancho en cada aldea hasta colmar la l&#225;grima del pueblo      coronada la lucha asegurar la militancia plena por la belleza y la verdad del hombre como un golpe de amor en cada miedo como un claro de tierra en la mirada

pablumbre@hotmail.com

</message>
    <name>Claro de tierra</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.240</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-09T05:50:52Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">856815</id>
    <message>La vida
Pablo Mora


Se nos hace que la &#250;nica certeza sea el asombro, el estupor &#8212;lo m&#225;ximo a que puede aspirar el hombre, su mayor virtud, su m&#225;s alta aspiraci&#243;n&#8212;: el clamor del hombre, su alarido, su asombro inextinguible, el vino, el himno de la vida: itinerario, t&#233;rmino conf&#237;n. El olvidado asombro de estar vivos. Aferrados al tiempo en transparencia, vivos todav&#237;a, bajo el granado trigal de la noche insomne, rumorosa de viento alto y de luceros, sabernos arpegio en la garganta de la vida, silencio acurrucado en  el camino. Asombro eternamente corredor. En solidaria soledad, de paso, retar sombra, presagios y agon&#237;a. Cavila que cavila, halar al mundo. Camino de la aurora, andar, andar. En v&#233;rtigo y vac&#237;o, jadeantes, desgaritados, en hambriento asombro, mientras nos oiga un &#225;rbol en silencio, tendremos todos tiempo de llegar. 
El asunto es acompa&#241;ar la vida a sol y sombra, donde sea preciso; saber de donde nos sac&#243; el hechizo y contar con la &#250;ltima embestida. No importa el llanto o la final salida, la vida es solamente el compromiso de estar donde la vida misma quiso: al lado de la vida de por vida. Abundar&#225;n ventiscas y huracanes al dar con el conf&#237;n de nuestros d&#237;as cuando en batalla, casi como canes, lidiaremos las propias agon&#237;as. Disputar&#225;n, entonces, nuestros manes llanto, grito, dolor y rebeld&#237;as. 
El asunto es acompa&#241;ar la vida: irnos de la penumbra hacia la luz, ir del llanto inclemente a la alegr&#237;a, velar, vivir, virar mientras morimos. El asunto es acompa&#241;ar la pena: ir del presentimiento hasta la nada, del solaz a la zarza enloquecida, saldar, sentir, so&#241;ar mientras vivimos. El asunto es desamparar la muerte, ir del balido a la final grisalla, ir del claror al hurac&#225;n misterio. Del asombro tenaz a la impotencia, del dejo quejumbroso al alarido, de la muerte feroz hacia la vida. 
&#191;Qu&#233; es la vida? Un frenes&#237;. &#191;Qu&#233; es la vida? Una ilusi&#243;n, una sombra, una ficci&#243;n,
y el mayor bien es peque&#241;o; que toda la vida es sue&#241;o, y los sue&#241;os, sue&#241;os son.
(Calder&#243;n de la Barca). La vida es el sue&#241;o de una sombra. (P&#237;ndaro). La vida de cada hombre es un camino hacia s&#237; mismo, el  ensayo de un camino, el boceto  de un sendero.
(Hermann Hesse).La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empe&#241;as en hacer otros planes. (John Lennon). La vida es una enfermedad mortal. (Ros de Olano) Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; as&#237; que cuando morimos descansamos. (Jorge Manrique) 

La vida nos remeda, nos hamaca, enlucha, enlluvia, enrama, enllanta, astilla, borrasca, enselva, enrumba, nos insomnia, nos consiente, desgarra y nos ventana; nos llovizna, nos alma y nos desarma; la vida nos ampara y aguitarra, acecha, estrella, encanta y huracana. La vida un quebranto camino de la muerte perdurable. Sentenciado a vida cada hombre  solamente a muerte apuesta. Resiste coraz&#243;n mientras la muerte nos espera un rato. De aviso en aviso sin o&#237;r la noticia de la muerte. De vez en cuando el hombre cae en cuenta que a&#250;n est&#225; vivo. De apuesta en apuesta, falt&#243; ponerle trampas a la muerte. Afortunadamente all&#225; en la muerte hay mucho de qu&#233; hablar.


pablumbre@hotmail.com

</message>
    <name>La vida</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.240</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-09T05:52:31Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">856816</id>
    <message>Sombra luminosa
Pablo Mora


 A Augusto Caubarr&#233;re, al resplandor augusto de sus sombras, tras un amanecer que al fin alumbre un d&#237;a con la noche esclarecida.

 Se despert&#243; de pronto la espesura. Primero fue la luz. Despu&#233;s el viento. Brotaron de la noche las semillas y el rojo sol amaneci&#243; en los frutos. Sobre los escarpados pe&#241;ascales saltaron, libres de temor, las bestias y en un vuelo de c&#243;ndores de espuma las aguas emprendieron su jornada. El hombre, entonces, amas&#243; la tierra. Todos los &#225;rboles se hicieron suyos y suya fue la red de los caminos. Naci&#243; sin nombre la primera aldea. La vida tuvo la noci&#243;n del tiempo. Y vino Dios y santigu&#243; la tierra.
 Tra&#237;do de los cielos por Vulcano, acamp&#243; en las entra&#241;as de la tierra, se le vio en la fogata campesina y al pie de las angustias de los hombres. Los dioses, sin  embargo, acaparaban la verdad que en la lumbre se escond&#237;a y vino Prometeo y se rob&#243; el misterio divino de las llamas. Supimos del secreto de los dioses y, encadenados a la roca viva, desafiamos la luz de las estrellas. Al condenar nuestra primera haza&#241;a, a Zeus tonante, enfurecido en gritos, lo encandil&#243; el arrojo de los hombres.  Y el rojo sol amaneci&#243; en los frutos. Y hubo fuego por siempre aqu&#237; en la tierra. Surgieron los trigales por doquiera. Y en fuego ard&#237;a el coraz&#243;n del hombre. La piedra generosa nos lo dio y abrigamos el pan de la esperanza, el lecho primigenio del amor y la oscura tristumbre del camino. Anduvo el hombre con el fuego a cuestas alumbr&#225;ndose todos sus senderos, todas sus huertas, sus florestas todas. Fuego en el alma, en la colina fuego, fuego en el prado, en la alameda fuego, fuego por siempre en el dolor del fuego. Con el fuego llevamos a los astros el orgullo que en tierra se acampaba; la luna conoci&#243; nuestra amargura, se sabe de memoria nuestras penas. Tal vez un d&#237;a Dios nos reconozca hijos del sol, del viento, de la nada, peregrinos en campo de batalla, cuando se acabe el pan aqu&#237; en la tierra. Entretanto crepita la alboradas, crepita la a&#241;oranza de la fronda, crepita la hojarasca vespertina. Crepita el llanto, el sue&#241;o, el alarido, la ramaz&#243;n crepita que crepita, crepita la esperanza de los hombres.
 Fuego que pasas, fuego amigo, fuego. En el bosque que solo t&#250; conoces llama que corre, salta y se desliza. Testigo de la noche primigenia, s&#233; vuelo de latidos y esperanzas, el encaje del mar juvenecido, la lujuria del alba descubierta, la apena capital de la belleza. La centuria crispada de milagros, el puma americano a la intemperie, el grito salpicando en la garganta, nunca jam&#225;s la lumbre acuartelada. Oh Padre, Padre Nuestro Sideral, a los pies de la muerte y la derrota funda la sinraz&#243;n mientras fulgures, mant&#233;n en alto la locura en cierne, desnudo, solitario, insomne, en vela, velando a pensamientos desatados.
 &#161;Oh formas de la noche intemporales como la luz! &#161;Oh arterias! &#161;Oh camino! &#161;Oh ausencias insepultas! &#161;Oh distancias! &#161;Oh asombro el de tus magmas encendidos! Deseo de partir al infinito de cara hacia el misterio para siempre. Asombro nocturnal en gloria erguido, deslumbrando los tr&#225;nsitos finales. Paso del tiempo, paso de las cosas. Paso del hombre a solas con su sombra, lumbre para escaparnos de la muerte. Cuando necia la noche nos persigue, la noche sepulcral donde morimos cuando a nacer apenas empezamos.

pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Sombra luminosa</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.240</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-09T05:54:05Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">856817</id>
    <message>El fin de una era
Pablo Mora


&#191;Qu&#233; queda entonces de la superpotencia EEUU? Su poder estaba construido sobre barro financiero. Con el desplome de la hegemon&#237;a del d&#243;lar, lleg&#243; a su fin; el sistema financiero estadounidense ha quedado desacreditado por a&#241;os. Esto es el fin del capitalismo estadounidense, del ejemplo que por d&#233;cadas se nos ensalz&#243; como modelo a seguir. Y no es poco, aunque no sea, ni por mucho, el fin del capitalismo como sistema mundial. (Michael Kr&#228;tke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de pol&#237;tica econ&#243;mica y derecho fiscal en la Universidad de &#193;msterdam e investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad.).
El actual derrumbe de Wall Street est&#225; ocasionando todo tipo de comparaciones hist&#243;ricas desalentadoras. Pero muy pocos analistas parecen haberse percatado de otra coincidencia hist&#243;rica igualmente fascinante: esta &#8220;gran destrucci&#243;n&#8221; de riqueza a la que estamos asistiendo hoy sigue a tres d&#233;cadas de un proceso de concentraci&#243;n de riqueza sin igual, a&#241;os que han visto a los m&#225;s ricos de EEUU doblar la parte que se llevan de la riqueza nacional. (Sam Pizzigati, investigador del Institute for Policy Studies en la John Hopkins University, Baltimore, EEUU.).
El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que represent&#243;, en el &#225;mbito geopol&#237;tico, la ca&#237;da del muro de Berl&#237;n. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de econom&#237;a: &#171;Esta debacle es para el capitalismo lo que la ca&#237;da de la URSS fue para el comunismo.&#187; Se termina el per&#237;odo abierto en 1981 con la f&#243;rmula de Ronald Reagan: &#171;El Estado no es la soluci&#243;n, es el problema.&#187; Durante treinta a&#241;os, los fundamentalistas del mercado repitieron que &#233;ste siempre ten&#237;a raz&#243;n, que la globalizaci&#243;n era sin&#243;nimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el para&#237;so terrenal para todos. Se equivocaron&#8230; La &#171;edad de oro&#187; de Wall Street se acab&#243;. Y tambi&#233;n una etapa de exuberancia y despilfarro representada por una aristocracia de banqueros de inversi&#243;n, &#171;amos del universo&#187; denunciados por Tom Wolfe en La Hoguera de las vanidades (1987). Pose&#237;dos por una l&#243;gica de rentabilidad a corto plazo. Por la b&#250;squeda de beneficios exorbitantes. (Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatique).
El neoliberalismo no termina, pero se agota, dando paso a un periodo de disputa por alternativas en las que &#8211;por el momento&#8211; s&#243;lo se ven en Am&#233;rica Latina aparecer propuestas para su superaci&#243;n. Gana as&#237; la regi&#243;n un protagonismo &#8211;junto con China&#8211; en la proyecci&#243;n del mundo futuro para toda la primera mitad de este siglo, en la disputa entre lo viejo &#8211;que se resiste a morir y produce crisis con consecuencias por todos lados&#8211;, y el nuevo, que comienza a anunciar el posneoliberalismo, un mundo solidario, desmercantilizado, humanista, del que el Foro Social Mundial de Belem &#8211;del 27 de enero al primero de febrero&#8211; ser&#225; una muestra pluralista y vigorosa de alternativas al neoliberalismo. (Emir Sader, profesor de la Universidade de S&#227;o Paulo (USP) y de la Universidade do Estado do R&#237;o de Janeiro (Uerj), coordinador del Laboratorio de Pol&#237;ticas P&#250;blicas de la Uerj.).

pablumbre@hotmail.com


</message>
    <name>El fin de una era</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.240</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-09T05:56:12Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">856818</id>
    <message>

Crisis real
Pablo Mora

 Crisis, la del gobierno de los ricos frente al de los pobres, frente a la democracia inexistente, concentrada s&#243;lo en una clase econ&#243;mico pol&#237;tica, cada vez m&#225;s alejada de un sistema en el que las necesidades y deseos de los hombres se confronten en un debate civil traducido en decisiones y consensos colectivos. La actual crisis de cr&#233;dito global, la de una congelaci&#243;n del cr&#233;dito en el momento en que se desliza hacia una recesi&#243;n mientras los gobiernos se hallan ante dificultades sin precedentes. La solicitud de protecci&#243;n por bancarrota, el final para una compa&#241;&#237;a que sobrevivi&#243; a guerras mundiales y a otras grandes turbulencias financieras. El &#250;ltimo coletazo de un ciclo macroecon&#243;mico de los supuestos due&#241;os del mundo. Manifestaci&#243;n de un conjunto  de serios problemas irresueltos de la econom&#237;a hegem&#243;nica que anduvieron durante d&#233;cadas traspapelados tras una monta&#241;a de deuda. Desencadenamiento de una onda recesiva, producto del despampanante libertinaje econ&#243;mico que agrava la pobreza, la inseguridad y la exclusi&#243;n de los pueblos m&#225;s d&#233;biles.
 Aunque cabe preguntarnos, m&#225;s all&#225; de todo debacle monetario global, si no estamos delante de una farsa mundial m&#225;s como la de las famosas torres que sabemos y sus archiconocidas secuelas y permisolog&#237;as, lo que lleva al ge&#243;grafo estadounidense David Harvey a sostener que &#8220;el neoliberalismo se caracteriza por lo que se denomina como &#8220;acumulaci&#243;n por desposesi&#243;n&#8221;, o sea por la apropiaci&#243;n de bienes comunes, empresas y hasta estados.&#8221; Justamente, en un reciente art&#237;culo: &#8220;El neoliberalismo como destrucci&#243;n creativa&#8221;, sostiene que para &#8220;restaurar el poder de clase&#8221;,  amenazado por las rebeliones a partir de los a&#241;os 60,  se fabrican crisis para poder imponer el recetario neoliberal. Esas crisis pueden asumir formas muy diversas: el golpe de Estado, como en Chile en 1973; la invasi&#243;n, como en Irak; o la amenaza de bancarrota, como se hizo con la ciudad de Nueva York en 1975.  En fin, no olvidar que episodios peri&#243;dicos de crecimiento, verdadero o no, se entremezclaron con fases de destrucci&#243;n creativa, registradas usualmente como severas crisis financieras.
 Todo lo cual cobra mayor vigencia prosp&#233;ctica, en cuanto concierne a nuestra Patria Grande, Am&#233;rica Latina, si consideramos el reciente relanzamiento de la Cuarta Flota que operaba hasta 1950 en nuestra Am&#233;rica del Sur, disuelta luego de la Segunda Guerra Mundial. Cuarta Flota que a pesar de los argumentos del comunicado del Pent&#225;gono, donde se argumenta que su activaci&#243;n  &#8220;servir&#225; para demostrar el compromiso de Estados Unidos con sus socios regionales&#8221;, entre los que se destaca Colombia en su lucha contra el narcotr&#225;fico y las FARC; o que &#8220;permitir&#225; tener una mejor y m&#225;s concertada respuesta a problemas derivados de los desastres ocasionados por huracanes, la lucha contra los carteles de la droga y otro tipo de operaciones contraterroristas&#8221; en palabras de James Starvidis, supervisor de los asuntos militares para Latinoam&#233;rica; en el trasfondo, en medio de una y otra crisis del neoliberalismo en estos a&#241;os, no cuenta con otro objetivo que el del poder del agua, la energ&#237;a y los biocombustibles, donde Am&#233;rica Latina, es muy rica, pudiendo llegar a poner en crisis real al pa&#237;s del norte.

pablumbre@hotmail.com

</message>
    <name>Crisis real</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.135</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-16T04:12:54Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">871673</id>
    <message>El hombre siempre
Pablo Mora
Uno y diverso, de perfil, sobre sus sombras, acaba el hombre, empieza, palpitando entre su sangre, llega; naciendo, renaciendo, melod&#237;a in crescendo, su locura, su fe, sus osad&#237;as lo acosan. Poseso de su angustia, el hombre cavila, proyecta; enervante se sostiene, avanza, se defiende; desenfunda la paz contra la guerra. Enarbola los sue&#241;os de los &#225;rboles, la lluvia seminal de su plant&#237;o, el centro genital de su coraje, el canto forestal de sus costumbres. Camina noche, sue&#241;o, vida. Amanece en horizonte, desplegado, tendido en la playa de su antigua pena. Frente al largo espesor de su quejido, se reconoce, salta, se levanta; se sorprende, vivifica y lanza, enhiesto, sonre&#237;do. Relumbra, se decide, se esperanza. Arde de furia en la trinchera, eleva sus pu&#241;os mal herido, cuenta salud, aire, olvido, quit&#225;ndole la cara al miedo. 
Dialoga en alto con las horas. Canta, se desborda, multiplica, de nuevo cuenta. A pecho descubierto, ofrece cuerpo, vida, alma y suerte. Aloja su rabia luminosa en las esquinas. Sostiene la mirada de los &#225;rboles. Bendice los salmos de las sombras, los imponentes secretos de la niebla, la silenciosa castidad de los cordones, mientras avienta duro el coraz&#243;n del sue&#241;o. Lluvia tras lluvia, el suburbio se subleva. Llueve la grieta, la pobreza, el adobe llueve. Hambrientas, se arrinconan las miradas, se arropan furentes las tristezas; se persignan a gritos los silencios. De repente, estalla, se desata la lluvia entre los sue&#241;os y arrasa, intensa, choza, caser&#237;o, vereda, ahorro, sementera. Desmenuzando las horas de su vida: luz, sombra, sangre, trigo, repulsi&#243;n, dulzura. Barco de larga, larga traves&#237;a, ola  lenta  de  fuertes  resonancias, cabalga el hombre a pelo sobre el mar; el hombre en el Pegaso de la mar cabalga que cabalga las estrellas a caballo en las crines de la mar.
Proviene de una despe&#241;adura enloquecida. Insin&#250;a una suave sonrisa divinal. Respira la celeste mirada de su sol. Consume la ag&#243;nica tristeza de las hojas. Interpreta la silenciosa huracandad del tiempo. Cavila debajo de la noche y la tormenta. Desangra en las cinco parcelas de la Tierra. Navega entre borrasca, grito y alborada. Agoniza en la nieve, en el llanto y en el plato. Cabalga con toda la tristumbre de los montes. Transita en tempestades mundanal miseria. Maldice las horrendas torturas del hermano. Consagra la levadura eterna de los panes. Conoce los pasos permanentes de la sombra. Despliega temores, ramalazos y portentos.  Se agita en el fuego brav&#237;o de la mar. Se afinca en la locura en lucha con su pena. Mendiga la lumbre de la gota en el alambre. Quisiera recuperar el curric&#225;n perdido. Tritura las ind&#243;mitas fieras que lo acosan. Renace de entre la podredumbre de la fosa. Se entrega en las redes de un tiempo submarino. Violenta volc&#225;nico la luz de otras estrellas. Arremete contra la infancia alada de las rosas. Se enrumba delirante al acecho de otra aurora. Se astilla ante el antiguo malec&#243;n del puerto. Desgarra el alma fulgurante de la flor. Se inclina sobre los fogonazos de sus huesos. Se aferra a las entra&#241;as de su viejo pan. Llovizna sobre la polvareda de sus sue&#241;os. Desguaza furente el hurac&#225;n en alta mar. Desgaja las indomables fauces de la sombra. Se eterniza sepultado en la fragua de la guerra. Se esfuma entre las ventanuras del azul. Nos acusa, nos grita y nos reclama.
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>El hombre siempre</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/9108367.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.135</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-16T04:14:39Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">871674</id>
    <message>

Habemus petroleum 

&#8212;lapsus memoriae&#8212;


  Pablo Mora
 
Monstruo Sagrado, venido de las fauces m&#225;s insondables de la tierra. Irrumpiste por entre mil vericuetos, echaste a andar, ennegreciendo todos los caminos. Encumbrado en nuestro Lago, anclaste en nuestro R&#237;o Padre m&#225;s all&#225; del viento y sus raudales. De pronto todo se ti&#241;&#243; de polvo. Eran los caminos, los lobos, las jaur&#237;as, que sal&#237;an en busca de tus huellas, tras su presa nueva. Desoladas quedaron las comarcas. Tremenda soledad acurruc&#243; los sue&#241;os. En los r&#237;os no volvieron a beber las recuas sudorosas de la hacienda. Hasta los peces se quedaron solos. Tempestuosa orfandad nubl&#243; las esperanzas. 
Te albergaste en mil cuevas. Y todo fue un mar de oro en nuestras gentes. Apenas comenzamos a contar tu historia a nuestros hijos, te apoderaste de todos los cimientos sin que ninguna vereda escapara de tu paso. Saliste pronto a recorrer el mundo, diciendo que eras nuestro, siendo hasta ajena la esperanza de tus propios id&#243;latras acampados en tu sombra. Por ti dejaron de ser las m&#225;s leg&#237;timas estirpes. Sabana, monte, nube, ventisquero, tus bocas engulleron. Creamos castillos en el aire, rascacielos en el lodo. Anubladas, las enramadas se murieron. Todo fue gris en el azul de la colina y la arboleda. Un d&#237;a el caf&#233; fund&#243; nuestro destino hasta que, disfrazado de cabria, despunt&#243; en nuestros mares y ech&#243;se a andar. Las guerras en el mundo aparecieron. Entonces tu vientre de tristeza estremeci&#243;. Y vinieron extra&#241;os emisarios a exprimir tus v&#237;sceras. Un mundo de celuloide construyeron con tu fuerza y con tu venia. 

Pueblos, aldeas, metr&#243;polis, encementaron con tus sobras. Todo fue un bosque de hormig&#243;n. Y vino la abundancia, el despilfarro, el vicio. Y todo lo que tiembla, brilla y muere. Qued&#243; sola la floresta. Los vientos del Norte trajeron el polen de sus mil patra&#241;as y un quiste purulento, cancer&#237;geno, en nuestras plantas se incrust&#243;. Empezamos a morir de pie. Tus botines, los botines de la tierra, conquistados en las m&#225;s rec&#243;nditas simas diluviales, empezaron a arrebat&#225;rtelos inhumanos, dispuestos a arrasar con tus comarcas, tus huertas, tus harenes. 

Tu tierra se cubri&#243; de cieno. Se volvi&#243; lodazal, pocilga, ca&#241;er&#237;a. Todo vino a menos. Fuiste el Monstruo de los Mil Atajos. Eres el Monstruo de los Mil Caminos. Ser&#225;s el Monstruo de las Mil Patra&#241;as. Por ti dejamos huerta y alpargata, se nos olvid&#243; el nombre de las rosas, los aljibes pasaron a la historia, muy lejos quedaron los caminos, los caminos que tejen las monta&#241;as, que inundan la llanura, que trenzan la esperanza y el coraje, las pisadas nocturnas del labriego. 

Muchas noches, te vieron, en grandes org&#237;as, amanecer entre luces incandescentes de rocolas, despu&#233;s de indescriptibles bacanales. Danzaste con los mayores de la Tierra. Los cabar&#233;s del mundo ampararon tus apetitos, tus angustias, tus andanzas nocturnales, oto&#241;ales. Iluminaste las noches de Shanghai, Par&#237;s, Tokio, Nueva York y R&#237;o. 

Te pusieron precio, ajustado a todas las cuentas y costos de la bolsa, y no ha habido d&#237;a desde que t&#250; existes sin que un cambio no haya habido en la boca de tus pretendientes; mientras el pueblo tendido ante tu sombra, bamboleante, quiere verte convertido en pan, tractor, &#225;rbol, fuente y todo lo que d&#233; vida a los que viven o vengan a vivir. 

Nos liberamos, te liberamos. Sin embargo la libertad se escapa cada d&#237;a, se aleja, vuelve, corre, viene, y nunca termina de quedarse en nuestra casa. Arcas ajenas cuentan con tu consentimiento mientras las nuestras cada d&#237;a m&#225;s desvencijadas. Imperceptibles suelos deleznables corroen tus entra&#241;as donde t&#250; desde anta&#241;o afincas la esperanza, tus dominios, potestades. Dardos divinos de guerra descarrilan tus corrientes subterr&#225;neas. Gigantescas c&#225;rcavas en avulsiones enrojecidas afloran en tu suelo. 

Definitivamente, Monstruo de las Mil Rarezas, viniste de la tierra y hacia ella vas. En el aquelarre m&#225;s turbulento y tenebroso, te ejecutar&#225;n una noche de la que el mundo no se olvidar&#225; y menos los pueblos que te conocieron. Pasada ya tu era, te evocar&#225;n los tiempos como una ave rapaz, de paso, que carg&#243; y acab&#243; con la conciencia de los hombres, con las cosechas de la aldea. Como una estrella fugaz que ocult&#243; la lumbre de los &#225;rboles. Como un devorador de sementeras que dej&#243; sin aliento los sue&#241;os de los surcos de los bueyes. Como el m&#225;s avaro de los dioses de barro que por querer trepar el firmamento, consumido por las m&#225;s fulm&#237;neas hogueras, consigui&#243; el m&#225;s horrendo alcatrazo de la muerte hasta caer en el abismo de los mares, de donde viene toda vida y a donde va todo sol. Arrancado del vientre de la noche, la tierra en tempestuosa fogarada, fecundar&#225; millares de arboledas. 

Original: 

Pablo Mora: FUNCI&#211;N (Responso al Petr&#243;leo). En: Alm&#225;cigo. Cuaderno de &#8220;El Parnasillo&#8221; N&#186; 11 / San Crist&#243;bal, T&#225;chira, Rep&#250;blica Bolivariana de Venezuela, 1978. P&#225;ginas 44 &#8211; 51. 

Pablo Mora: Zangre Zurcida. El &#193;rbol Editores. San Crist&#243;bal, T&#225;chira, Rep&#250;blica Bolivariana de Venezuela, 2008. 

Pablo Mora
</message>
    <name>Habemus petroleum   &#8212;lapsus memoriae&#8212;</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/6305952.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.135</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2008-11-16T04:16:38Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">871675</id>
    <message>
El poder, la gloria y la soledad 
Pablo Mora




Siempre nos ha llamado la atenci&#243;n el t&#237;tulo El Poder y la Gloria (The Power and the Glory), obra maestra del brit&#225;nico Graham Greene, llevado a la vida del Palacio de Miraflores, a la vida del Poder Nacional. A pesar de que el t&#237;tulo alude a la doxolog&#237;a a&#241;adida al final del Padre Nuestro: &#8220;Tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos, am&#233;n&#8221;. Con todo, hemos pensado que ya en el reino de Jes&#250;s, como en la gesti&#243;n gubernamental, se dan los momentos de soledad. &#8220;Padre, si quieres, aparta de m&#237; este c&#225;liz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya&#8221;. Lleno de angustia y soledad, oraba Jes&#250;s con gran apremio, impregnando la tierra con gruesas gotas de sangre. La gesti&#243;n gubernamental se nos hace si no de sangre, s&#237; de ofuscamiento, perturbaci&#243;n. Han de ser muchos los insomnios desplegados entre la oscuridad de la raz&#243;n y la confusi&#243;n de las ideas. As&#237; que las gotas de sangre en el monte de los Olivos se asemejan al turbio relente de Miraflores al un&#237;sono del runrunante tif&#243;n de la Caracas que como la patria, hoy, no duermen. 
Y si de pronto nos tropezamos con un titular como &#8220;El Estado nacional moderno quebr&#243;&#8221;. Acompa&#241;ado de subt&#237;tulos como &#8220;La muerte de los dioses.&#8221; Junto a expresiones felices o infelices: De manera que si existen los viudos del muro de Berl&#237;n, igualmente los viudos de la Revoluci&#243;n Francesa. (Asdr&#250;bal Aguiar). O agregamos la noticia de &#8220;La econom&#237;a del hidr&#243;geno&#8221; de Jeremy Rifkin en cuanto la creaci&#243;n de la red energ&#233;tica mundial y la redistribuci&#243;n del poder en la Tierra&#8230; donde trata acerca del fin de la era del petr&#243;leo y el nacimiento del hidr&#243;geno como base energ&#233;tica de la sociedad. &#8220;Seg&#250;n Rifkin las diferentes predicciones se dividen en tres grandes grupos: el grupo formado por los gobiernos productores de petr&#243;leo que estiman que dicho pico se dar&#225; dentro de 35 a&#241;os; el grupo formado por las agencias internacionales de la energ&#237;a como el IEA (International Energy Agency), cuyas estimaciones apuntan al 2020 y, por &#250;ltimo, el grupo denominado de los ge&#243;logos (constituido por ge&#243;logos que han trabajado en prospecciones petrol&#237;feras), que lo estiman en menos de una d&#233;cada. Rifkin concede m&#225;s cr&#233;dito a este &#250;ltimo grupo que a los otros dos&#8230; En consecuencia, tenemos menos de una d&#233;cada para obtener un sustituto del petr&#243;leo.&#8221; 

Nos quedamos con la profec&#237;a de Sangre Zurcida: Definitivamente, Monstruo de las Mil Rarezas, viniste de la tierra y hacia ella vas. En el aquelarre m&#225;s turbulento y tenebroso, te ejecutar&#225;n una noche de la que el mundo no se olvidar&#225; y menos los pueblos que te conocieron. Pasada ya tu era, te evocar&#225;n los tiempos como una ave rapaz, de paso, que carg&#243; y acab&#243; con la conciencia de los hombres, con las cosechas de la aldea. Como una estrella fugaz que ocult&#243; la lumbre de los &#225;rboles. Como un devorador de sementeras que dej&#243; sin aliento los sue&#241;os de los surcos de los bueyes. Como el m&#225;s avaro de los dioses de barro que por querer trepar el firmamento, consumido por las m&#225;s fulm&#237;neas hogueras, consigui&#243; el m&#225;s horrendo alcatrazo de la muerte hasta caer en el abismo de los mares, de donde viene toda vida y a donde va todo sol. Arrancado del vientre de la noche, la tierra en tempestuosa fogarada, fecundar&#225; millares de arboledas. 

</message>
    <name>El poder, la gloria y la soledad</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/1159092.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.209</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-02-13T23:32:12Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1043965</id>
    <message>Dec&#225;logo en clave de S&#237; 
 
Pablo Mora


Aprender a ver, a pulsar las grandes injusticias, los grandes ideales, a considerar las grandes patra&#241;as o mentiras, en justiciero af&#225;n de libertad. El verdadero hombre, el verdadero pueblo, no miran de qu&#233; lado se vive mejor, sino de qu&#233; lado est&#225; el deber, de qu&#233; lado el devenir de la utop&#237;a, el sue&#241;o. 

Convencerse de que la revoluci&#243;n social radica en la capacidad del hombre para transformarse a s&#237; mismo, transformando su entorno. El sue&#241;o forma parte de nuestra realidad, consecuencia leg&#237;tima de la genuina utop&#237;a concreta, enarbolando, profundizando y perfeccionando el respeto y la comunicaci&#243;n con el pueblo de modo participativo.

Tomar los fusiles y cargarlos, dispararlos cuando ello sea necesario, cuando no queda otra salida, cuando morir o matar es la &#250;nica alternativa que resta para reconquistar la dignidad. La fuerza del pueblo unido es realmente invencible, indestructible.

Poder enterrar los fusiles de una vez y para siempre, para ello est&#225; hecha una Revoluci&#243;n. La Revoluci&#243;n es paz, y por eso cuesta tanto. La fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos. Nunca un pueblo puede renunciar a la fuerza, pero la fuerza s&#243;lo se utiliza para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada. 

Contar cada quien con su palabra, pensar con cabeza propia, enriqueciendo con sus ideas el patrimonio colectivo. Por la palabra comienza toda revoluci&#243;n, en la medida en que s&#243;lo se consigue evitar los equ&#237;vocos e hipocres&#237;as cuando la palabra realmente dice lo que significa. 

Defender los derechos del pueblo pareciera subversi&#243;n. Se empieza por la palabra. Al pie de ella, nace el pueblo. La justicia -pan del pueblo- casi siempre hambrea al hombre. Ante un pueblo con justicia, sobra el arma. 

Elegir entre empu&#241;ar los fusiles o las manceras de los arados. Perdida la palabra, al pueblo no le queda sino asirse a la p&#243;lvora para reencontrar el camino, que puede ser de mucha o poca sangre. Las revoluciones que empiezan por la palabra, a las veces concluyen con la p&#243;lvora de manos del pueblo, de los hombres. 

Encontrarse con la historia. Cada uno tiene su Moncada. La revoluci&#243;n es una necesidad hist&#243;rica, un hecho inevitable. De pueblo en pueblo, la revoluci&#243;n un d&#237;a llega. Podr&#225; el d&#237;a estar lejano, mas signado; y ning&#250;n artificio, ninguna represi&#243;n podr&#225; evitar su adviento.

Crear, paso a paso, un orden m&#225;s justo, m&#225;s libre, m&#225;s pleno, que permita que cada cual, respetando a los otros, pueda expresar su propio credo. Es cuesti&#243;n de crear la tierra nueva, asumiendo personal y comunitariamente el riesgo de la aventura humana. S&#243;lo una tierra distinta har&#225; menos incre&#237;ble el cielo.

Desentra&#241;ar los secretos del asombro, asumir absurdos, enigmas, laberintos y zozobras, perpetuar la gloria del mundo en un grano de ma&#237;z, mantener la espada en la trocha que corresponda abrir, compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura, encender l&#225;mparas en el t&#250;nel de la infamia enloquecida: empu&#241;ar las manceras del arado en el lugar apropiado, en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada. 
 
pablumbre@hotmail.com
</message>
    <name>Di&#225;logo en clave de S&#237;</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.209</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-02-13T23:34:55Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1043969</id>
    <message>

Hacer esto
Pablo Mora 

o&#237;r el llamamiento y presentarse en el patio de honor tomar el arma &#8212;la lumbre genital en la batalla&#8212; celarla antes despu&#233;s y en la faena alistarse entrenarse permanentemente partir de madrugada irse al frente a primera l&#237;nea o retaguardia con trinchera o sin trinchera enfrentando al enemigo fuego a fuego defendiendo atacando resistiendo calada en el fusil la bayoneta empu&#241;ar la destreza necesaria sentir el apoyo del certero impacto de los misiles los &#225;ngeles custodios de la justa o&#237;r rumores nunca divulgarlos saber que el arte es una guerra en grande hablar de vez en cuando de temas menores ir formando gestos lentamente usar la propia mano como almohada trasplantar los recuerdos hacer correr un pedazo de oscuridad sobre otro recortar el espacio que queda entre las cosas sacar de circulaci&#243;n nuestra imagen cambiar la propia imagen peri&#243;dicamente cambiar de imagen cada tanto como se cambia de sue&#241;o cada noche

saber lo estrictamente indispensable participar en el enga&#241;o en el ardid la situaci&#243;n o la apariencia llevar la astucia al m&#225;ximo posible adaptarse a la situaci&#243;n sobre todo a la situaci&#243;n ajena avanzar por caminos tan ins&#243;litos que nunca el adversario logre descubrir dar con el m&#225;s vulnerable de los puntos batirse en retirada o perseguirla contar con la moral el &#225;nimo el terreno el clima el mando la ocasi&#243;n y la doctrina 

descubrir el esquema general del enemigo como el agua adaptarse a las formas nuevas usar ataques directos e indirectos pulsar la ventaja y desventaja de la haza&#241;a protegerse del &#225;rbol que se agita del p&#225;jaro que se espanta del polvo alborotado del llanto de la bandera en el contrario frente 

distinguir claramente entre terreno accesible deleznable angosto accidentado fronterizo clave convergente dif&#237;cil o mortal conocer al enemigo como a s&#237; mismo para que nunca la victoria sea amenazada conocer las fuerzas naturales el fuego el risco el agua por la escarpa contar con el agente secreto inevitable administrar pertrecho y proyectil 

o&#237;rle los crujidos a las horas palpar la inofensiva algarab&#237;a sumarse a la marea la insurgencia ataque o contraataque necesarios ponderar las armas de los perros y los p&#225;jaros el diapas&#243;n del bosque del silencio los pozos de las rosas y los muertos la rosa que nos lleve a las estrellas recobrar el derecho de las piedras conjugar sue&#241;o polvo soledades al paso de los soles que nos resten que el sue&#241;o siempre cumpla su promesa advertir que el rumor de un pueblo almado es m&#225;s bello m&#225;s puro que el roc&#237;o hallarle el pan a quien lo pierda o sue&#241;e concurrir al llamado de las flores cuando sangre el costado de la rosa pendientes del clamor de las palomas cuando aceche penumbra horror borrasca de noche retroceden los relojes 

crear un marco para cada cosa cuidarse de poseer caracter&#237;sticas ajenas a nuestro destino o&#237;r todas las verdades y todas las mentiras descifrar cuidadosamente cada una de las sorpresas vespertinas o de fines de semana fin de a&#241;o o fin de siglo cambiar de voz de nombre y de oficio para averiguar lo imposible comprender la semi&#243;tica de las iguanas y las lagartijas 

subir a la locura por la parte m&#225;s accesible reparar el pensamiento para a los escamoteos de las cosas escapar de las miradas de los otros despu&#233;s de la propia mirada luego de la mirada de las cosas aprender a olvidarse del recuerdo desmadejar las l&#237;neas de la mano entremezclar los ojos y las cosas desencajar el silencio del sue&#241;o 

quebrar el hipnotismo de las cosas desenfrentarse de la vida y mirar hacia un ojo que no nos hipnotice inventar respiraciones nuevas inventar el regreso del mundo despu&#233;s de su desaparici&#243;n llevar una mirada de repuesto o comprar alguna en el mercado inventar otra mirada y si a&#250;n faltare algo inventar tambi&#233;n otra forma m&#225;s concreta del hombre 

aprender a afinar la guitarra con la punter&#237;a exacta del fusil para marchar al combate con el pueblo recoger lo poco que existe y crear lo que no existe empezar a no reflejarnos ya en los charcos disolver para siempre nuestro grotesco oficio de encuadernar la nada adorar hasta la demencia la rebeli&#243;n de Ad&#225;n y Eva tomar en cuenta las notables diferencias entre un Pont&#237;fice y un Poeta de la Liberaci&#243;n valerse de la ocasi&#243;n para renovar las seguridades de alta y distinguida consideraci&#243;n 

despertar al silencio de la vida abrir el o&#237;do al ojo o echarle ojo al o&#237;do hacer silencio para darle paso a la luz colocar acento al tiempo antes de las palmadas de la muerte escuchar el aplauso de los p&#225;jaros cuando revienta en diapas&#243;n el d&#237;a a pesar del estruendo de las hambres tentar medir pulsar darle tiempo al camino a que regrese 

reconquistar nuestro origen reconocer que no hay quejido mayor que el del amor estar atento al parte de guerra saber que existen caminos que no hay que seguir ciudades que no hay que asediar o atacar ej&#233;rcitos que no conviene hostigar preguntas que no hay que contestar y hasta &#243;rdenes que no hay por qu&#233; cumplir dejarse ser dejar que toda cosa sea a pesar de tener que competir partir andar luchar llegar vivir auscultarse encontrarse y aceptarse hundirse hurgarse ser sentirse serse 

adelantar vivir sobrevivir resistir hasta el &#250;ltimo combate huir de frente atacar de retirada volver caras triunfar en la derrota ir entre escaramuza y sorpresivo encuentro halando la explosi&#243;n del lauro rechazar la sentencia de la muerte asumir alto el triunfo de la vida 

blandiendo diapasones subversivos llevar hasta la cima la bandera y desplegarla en rancho en cada aldea hasta colmar la l&#225;grima del pueblo coronada la lucha asegurar la militancia plena por la belleza y la verdad del hombre como un golpe de amor en cada miedo como un claro de tierra en la mirada 

desentra&#241;ar los secretos al asombro grabar el sue&#241;o entre los &#225;rboles estar en el centro de la vida de por vida tener mucha imaginaci&#243;n para ver la realidad asumir absurdos enigmas laberintos y zozobras perpetuar la gloria del mundo en un grano de ma&#237;z mantener la espada en la trocha que corresponda abrir compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura encender l&#225;mparas en el t&#250;nel de la infamia enloquecida empu&#241;ar las manceras del arado en el lugar apropiado en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada 

dejar crecer el verso la vigilia el abrazo el amor la vida el juego no hay que podar la paz tal vez la rosa extasiarse asombrarse ser lumbre vino juego trashumancia ver a Dios desnudo sin hacerle caso uno no sabe si lo oyen las estrellas las piedras por la noche a solas vuelan en cada cuarto oscuro sombra insomne habr&#225; alg&#250;n &#225;rbol donde nadie llegue un horizonte que el hombre no alcance un hombre encuandecido un frailej&#243;n en niebla entelerido una ceiba una sombra envejecida donde viva la lejan&#237;a 

saber del hospedaje del silencio mirar atentamente el horizonte mientras la muerte nos espera un rato mientras la tarde se despide lenta mientras la selva hacia la noche viaja 

saber de la escritura de las piedras del colosal silencio de los grillos abrirle los postigos al crep&#250;sculo tantearle a los sue&#241;os sus luceros fundir los versos en tenaz acero 

hacer caber a Dios en un dedal al Sol en el ojo de una hormiga al mar en los labios de una perla mientras la luz ensimismada duerme 

ser l&#225;mpara en la noche de la aldea sin aldaba sin llave sin silbido reconocer el sue&#241;o entre la luz hasta bajarnos de la sombra in albis y encontrar otro insomne en el camino 

recoger las preguntas de los ni&#241;os para que nunca el hombre pierda asombro nombrar la libertad la vida el fuego la fuerza de los sue&#241;os de los r&#237;os las canciones las hierbas de la tarde morir cantando sacudir asombros darle vida a la tierra la alegr&#237;a a la lluvia color al arco iris romper cercas sembrar enredaderas amanecer con nuevos alumbrajes preparar un manjar que a todos sacie a la gacela bajo el tamarindo 

conocer las entra&#241;as de las hojas el coraz&#243;n del bosque y sus vitrales el p&#225;ramo sus cuitas y plegarias desenterrar el misterio de la rosa ahuyentar la sombra y sus reveses escapar del ladrido de la calle del hosco mu&#241;&#243;n del peregrino del pu&#241;al que en la acera nos espera o del barco que acecha nuestras costas dar con el &#225;mbar del primer arroyo traspapelar la terquedad del lunes aullar juntos delante de los cielos escucharle al pobre su alarido compartir esperanzas con el &#225;rbol expulsar el despojo mutilado ser libres as&#237; el fuego nos cercene quitar algunas comas al crep&#250;sculo ver la noche sin que nadie contradiga eludir la risa ensangrentada dar con una migaja de soledad marina atravesar tragedias agon&#237;as alero interrogante incertidumbre 

dar forma al vac&#237;o ojos al poema para que pueda cruzar la calle alas a Dios para que llegue al hombre robarle sin que sepa una sonrisa al sol en la arboleda cruzar no la aurora sino el alma en que ampara su so&#241;ar aupar asolear la eternidad escuchar la soledad y dirigirle la palabra llegar con los ojos abiertos a la mirada final pedirle a la luz que nos espere reprocharle al alba su tardanza correr con el peligro de la vida 

acercarse a los que sue&#241;an o sollozan o tienen hambre y sed bajo el cielo verse en el que tiene m&#225;s de mil a&#241;os de pedir pan y sue&#241;o en el que no tiene camino que seguir detenerse a la orilla sangrante de una pena adentro de las peque&#241;as casas de cart&#243;n escuchar el sonido de las l&#225;grimas 

acordarse del viaje hacia la sombra alumbrar la maravilla encender rel&#225;mpagos asombrar al tiempo sentir las sombras fundar los sue&#241;os amar al viento limpiar el poder cuando corrompa unir lo posible con lo imposible llevar el infinito a cuestas sentarse en el lugar del hambre llevar a peso las palabras reinar sobre la muerte salvarse juntos saber cu&#225;ndo con qu&#233; fuerza de qu&#233; modo asumir nuestro destino 

salvaguardar al hombre que florece la lumbre lubricante de la piedra descargar nuestros alm&#225;cigos vivir mientras el alma nos suene morir cuando la hora nos llegue ver regresar la primavera pasar a tiempo la palabra abrirse desgarrarse con el otro 

pronunciar la palabra decisiva confirmar que la civilizaci&#243;n no es m&#225;s que una injusticia armada que la poes&#237;a es una insurrecci&#243;n que el poeta no se ofende porque le llaman subversivo cuando le dicen insurgente decidirnos por la libertad de la palabra hasta hacerla tim&#243;n en nuestras manos para el hombre que empina su bravura 

rebelarse en la muerte bochornosa ir tras la flora del variado enigma llegar a la mejilla de la tarde amar la tierra amar al monte al hombre los cangilones de hambre a la intemperie rescatar las preguntas de los otros preguntar por la rosa por el hombre 

recobrar la palabra germinal su legendaria esquina memoriosa la pr&#243;diga semilla sobre el campo las claras madrugadas fornicantes transgredir lo decible y permisible frente a una palabra enmascarada fantasiosa una clave articulada lujuriosa pertinente una palabra activa digna apasionada certera cruda furente fehaciente empu&#241;ada insomne verdadera una palabra que golpee al mundo y acompa&#241;e al hombre urgida llameante inextinguible adecuada al enigma universal y al majestuoso coraz&#243;n del hombre a pulso de vinagre vino y j&#250;bilo dejar que asome la palabra el hombre 

toparse acompa&#241;arse entusiasmarse adherirse juntarse desaislarse asociarse zurcirse reunirse llevar en el pa&#241;uelo una granada ya pase lo que pase por si acaso alumbrarle el sendero a las luci&#233;rnagas alzar al sol la lluvia las fogatas velar por el camino de la aurora andar con el hermano que nos quede a la huerta perdida de la aldea para ver qu&#233; semillas recoger es tiempo de arrumbar los macundales de encontrarse de nuevo con las topias usar el cielo en caso necesario a la tierra en ausencia de sus manos emborronar de lluvia los poemas de lidia en lidia al alim&#243;n al quiebro en busca de la obranza volar sobre el misterio de la arena labrar el d&#237;a rasgu&#241;ar el cielo dejar en batall&#243;n nuestros silencios deslindar terredad de abatimiento legado salvaci&#243;n andaje velas darle de beber a las botellas darle tiempo al camino a que regrese porque a las noches tambi&#233;n les da sue&#241;o 

hacer esto o aquello hacerlo todo a tiempo hacer re&#237;r as&#237; sea con una sonrisa de gato el problema radica en la sonrisa todos entienden menos los idiotas se castigan las costumbres riendo o con la fuerza de un art&#237;culo de fondo bajo un paraguas toda duda cabe todos los besos ecos y jadeos todos los escenarios de Broadway todos los alaridos todos los cuernos de las fotos todos los zapatos de la lluvia importante saber en qu&#233; guerra estamos d&#243;nde fuimos o estuvimos esto es imprescindible y por supuesto entender muy bien al mar nadie sabe qu&#233; hacer con tanta lluvia 
http://www.tachirense.com/?p=697
</message>
    <name>Hacer esto</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.poiesologia.com</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.209</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-02-16T14:11:44Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1048916</id>
    <message>
Estado Social Definitivo
Pablo Mora


El pueblo de Venezuela, en ejercicio de sus poderes creadores, con el fin supremo de consolidar la Rep&#250;blica &#8212;constituida en un Estado democr&#225;tico y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jur&#237;dico y de su actuaci&#243;n, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la &#233;tica y el pluralismo pol&#237;tico&#8212;  acaba de aprobar  una enmienda constitucional presentada por el Presidente Hugo Ch&#225;vez Fr&#237;as, donde se consagran los derechos del venezolano en cuanto ser social, a quien se le garantiza la equidad, la seguridad social. Venezuela, as&#237;, signa un Estado Social amparado en una solidaridad fundada en el valor universal de la persona en su doble car&#225;cter individual y social, sobre todo en la acentuaci&#243;n de la dimensi&#243;n social, con derechos y deberes de solidaridad. 
A pesar de quienes se oponen a un plan general de liberaci&#243;n, en reconstrucci&#243;n hist&#243;rica, en concomitancia con una real praxis liberadora, asistimos al renacimiento de un pa&#237;s. Nueva v&#237;a donde el viento del tiempo sopla a favor del hombre con la esperanza de que la ruta sea la m&#225;s justa y la propia tribulaci&#243;n la que defina las l&#237;neas maestras del devenir. 
En vigilia creadora, en desaf&#237;o hist&#243;rico cultural, en aut&#233;ntica renovaci&#243;n creativa, decididos a echar adelante la nueva historia, con las mejores energ&#237;as a medida de hombre en cuanto Proyecto Factible, los venezolanos, conscientes de sus objetivos, art&#237;fices del hombre nuevo, dan raz&#243;n al tiempo: al Estado Social Naciente &#8212;paso definitivo nacional y regional, en responsabilidad con los dem&#225;s pueblos hermanos&#8212;. 
Empe&#241;o de todos ha de ser el que las ideas matrices de Libertad, Igualdad, Justicia y Solidaridad, se tornen  compartida realidad, donde la verdad y el  saber social sean normas de ser de nuestra m&#225;s leg&#237;tima elecci&#243;n. &#8220;S&#243;lo dedic&#225;ndose a la sociedad, puede el hombre encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es.&#8221; (Albert Einstein). 
El Estado Social Naciente, la aut&#233;ntica transici&#243;n social fincada en la mejor exploraci&#243;n de lo posible y lo factible dentro de los rieles del Proyecto Nacional, juntamente con la viabilidad f&#237;sica y la social, se definen de una vez por todas, en aceleraci&#243;n evolutiva: la viabilidad pol&#237;tica en funci&#243;n del Socialismo Nacional Creativo, del Humanismo Socialista, pendiente del desarrollo de las potencialidades del hombre, encargado de plasmar su propia historia en cuanto creador de s&#237; mismo y creador social en aras de la revoluci&#243;n bolivariana.
Progresivamente, las fuerzas productivas frente a la nueva clase entrar&#225;n en debate, creando una contradicci&#243;n que va in crescendo como en un umbral, en  el que la nueva clase adquiere consciencia de s&#237; en confrontaci&#243;n con la precedente. Los sujetos sociales se sentir&#225;n en una como nueva pertenencia, encaminada a nuevas direcciones alternativas. Frustrados de una situaci&#243;n pasada, advierten la posibilidad de una alternativa creadora, prometedora.
Una y otra instituci&#243;n, particularmente la universidad, deben estar constantemente ligadas a las metas productivo-creativas del Proyecto Nacional, de cara a la sociedad en conjunto, al pa&#237;s socialista, al servicio de las fuerzas sociales que levantan el nuevo orden nacional. Integrante de una sociedad socialista creativa, el venezolano contribuir&#225; al logro de los cambios en la sociedad proyectada, convirtiendo las fuerzas del mundo f&#237;sico en herramientas de su libertad. 
&#161;Patria, Socialismo o Muerte! &#161;Hasta la Victoria Siempre!          
http://www.aporrea.org/actualidad/a72573.html
</message>
    <name>Estado Social Definitivo</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.aporrea.org/actualidad/a72573.html</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.233</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-03-14T21:06:02Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1104951</id>
    <message>Toda palabra es como el hilo de un telar 
que a cada quien toca enhebrar 
para que no se detenga el oficio de tejedor 
y por eso en esta alta hora del dolor humano 
hay que organizar las tinturas que nos regalan 
las flores para dibujar las ramas de los &#225;rboles 
el ropaje de la noche y la luz girasol de los mediod&#237;as 
con el violetamor de un amanecer humanecido
mery sananes

 

larga sombra de c&#243;pula y prodigio

rosa del mar al pie de la tormenta en la rosada desnudez del alba en las manos del mar silencio alado la engendra el mar la arena su oleaje la sombra primigenia de la luna los zumbidos del alba la interrogan la tarde el sol la lluvia las albadas la insomne playa el cielo la locura la piedra junto al mar de queja asombra cavila el mar como la ola empina de pronto al mar cobija y oye al mar camino de las alas de la noche en ella cabe el mar en piedra viva en noche en cielo en tierra en sue&#241;o en sombra

claridades de sombra opalescente sue&#241;o desenterrado lacerado flor reseca enroscada retorcida personificaci&#243;n reflejo altivo jadeo de mujer sobre la arena benigna resistencia de las cosas implacable sonrojo de las venas la perenne cuesti&#243;n de los modales profunda y antiqu&#237;sima visi&#243;n soplo oleaje vela azul tormenta azul enrojecido amoratado el gris vagando en las colinas pardas los colores los sue&#241;os visionarios aconteceres del alucinado

un pedazo de pan para los p&#225;jaros un alarido entre la guerra la imagen vegetal de la lechuga un alpargata recibiendo sol gota de lluvia roedura ajada la s&#237;laba final del viento errabundaje vuelo trashumancia mientras murmura alrededor la noche en la punta del tiempo navegando justa medida del asombro humano sed de viento de pan de sombra y huella manera de sentir junto a los otros para sacar la flor de las cenizas la eternidad en sol andando raza que canta en la tormenta yunque espiritual en la refriega vino leg&#237;timo del sue&#241;o en armas lumbre fulgor verdad nostalgia c&#243;smica un eco colectivo corregido &#225;gora del delirio y la tragedia secreto en flor lugar del alumbraje

la fundaci&#243;n universal del ser el hombre ante el espejo de su sombra retrato del mundo y sus costumbres algo visi&#243;n fidelidad rel&#225;mpago milagro de la vida compartida &#237;ngrima huella hembra deslumbrante no le conocemos longitud altura ciclo molecular peso espec&#237;fico mas le conocemos su sabor exacto es un sabor a trigo a leche y miel a rosas a durazno que como un coraz&#243;n reci&#233;n nacido palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido

rasg&#243;n terrazgo espada triza c&#243;pula ramaje ramaz&#243;n o ramalazo las palabras compiten y complotan capaces de recuperar al hombre o de inventar al sol o al propio vino se levantan temprano con el alba

mantiene abierta la beldad del hombre cabalga que cabalga en las tinieblas relumbra vela brilla resplandece para que el canto siempre permanezca viene del fondo de los siglos sigue vuelve como la aurora y el ocaso sabe de noche sabe de alborada del sagrado silencio de las piedras del lugar en que el grito nos religa las cosas no sabr&#225;n cuando ella parta

el modo en que amanecen hombre y agua la imagen intrincada de los sue&#241;os manera de llevar a pelo el d&#237;a sed de sal sol de abrazo noche vuelo desnuda yegua para amanecerla hasta la &#250;ltima siembra &#250;ltima lumbre hasta la &#250;ltima lucha &#250;ltima milla hasta el &#250;ltimo jadeo segundo esperanza de fe plenificada furiosa tempestad de noche y d&#237;a es la arena enredada entre las olas el mar que se desborda sobre el risco feliz morada del so&#241;ar antiguo sobre el azul espejo de las aguas es la mirada de la noche en vela el paso de los duendes sobre el mar el relente susurro de los &#225;rboles la sal la espuma el sol la madrugada

breve lechuza ardiente lujuriosa sorpresivamente alada reciamente atuendo oscuramente lumbre s&#250;bitamente viva humanamente cierta airadamente tierna nocturnamente yendo desnuda levedad a ras de suelo 

jaula de cristal hembra jadeante jir&#243;n de prado nube pura sol y casa y universo y clarinada jovial esencia hendiduras configuraci&#243;n del inacabamiento ruptura moment&#225;nea fluir inagotable del murmullo fraternas potestades del asombro

contra la sed y el hambre sobre el puente contra todo forma de vida asombro deshojado sue&#241;o de la piedra piedra de los sue&#241;os fecunda entra&#241;a de la luz andadura pasturanza fest&#237;n de sombra y llama plato de aromada miel idilio diosa aparejada milagro del insomnio desatado en la nochumbre a vista del roc&#237;o amanecido blanca palomica en soledad herida en uno de los ojos de pronto reclinada flujo y reflujo en comuni&#243;n altiva rel&#225;mpago la sombra del designio desangrado crep&#250;sculo del ocio

lejana silenciosa larga sombra alta vigilia rastro de la tierra bramido sordo de la parda luz ventanas goznes muros quemaduras clamor del hambre grito poderoso infinita orilla aire detenido sagrada apuesta vengativa luz paloma caracol y compraventa feraz gloriosa repentina ilesa &#237;ntima soledad amenazada la l&#237;nea precisa del abismo para llegar a tientas a la nada desde el morir al no morir viviendo del otro lado de la sombra en luz

se detiene estremece sube baja viene del sue&#241;o viene de la nada toca tierra lleva sonidos de metales de sangre de hambre guerra horror pavura conoce el canto de las aves el silencio del paraguas la melancol&#237;a del guan&#225;bano el sitio del silencio las alas de la noche y de la lluvia el gemido de las nieves las voces de la sangre honda navegaci&#243;n paso del d&#237;a el regreso del sue&#241;o el rastro del celaje su grito de cigarra la navega en la muerte y se cuida de lo vivo ronda entre soledad por muchas albas sale de su envoltura puro asombro querer apoderarse de los sue&#241;os de las cosas las luces y los p&#225;jaros larga sombra de c&#243;pula y prodigio 

alba engrifada cielo animal prado en manos del sol que se despierta virilmente el hombre en c&#243;smica entrega permanente sigue al arroyo en su silencio l&#250;gubre a la intemperie al descubierto el m&#225;s airado grito de la tierra el m&#225;s largo suspiro de la fronda el m&#225;s verde silencio iluminado

lenta alucinaci&#243;n de estrellas rotas planicie en llamas jubiloso asombro jungla de sue&#241;os jaspes arrojados c&#243;ndores en parejas blanquecinas agua ajada cascadas jadeantes sed de mitos en sombra de alborada m&#237;stica sorprendente hipn&#243;tica &#250;nica nave estrellada soledosa m&#225;gica sel&#233;nica arenisca del desierto paraje azul retamas y algarrobos t&#243;tem tensado en fuego arrasador ocre perenne enloquecido abrazo alzado cabizbajo valle erguido en la antigua quebrada de la noche

http://www.ucm.es/info/especulo/numero41/palinsom.html



</message>
    <name>Palabra insomne</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.ucm.es/info/especulo/numero41/palinsom.html</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.233</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-03-14T21:16:30Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1104971</id>
    <message>Al pie del asombro 
Pablo Mora

Jueves, 5 de marzo de 2009


Hay la esquina del tiempo que resurge el destino del hombre su sollozo hay una atm&#243;sfera de holl&#237;n cargada hay un reloj paralizado ahora hay un pobre que llora en el barranco un ni&#241;o que entre lluvias llanto apa&#241;a hay mil pruebas mortales que vencer hay hambre junta en oleada atroz la miseria el luto otra vez el luto al hombre lo cobija el hambre antigua en el umbral del tiempo se acurruca hay una luna canjeada en muerte &#8212;miserable torpeza de la noche&#8212; hay un hombre que lucha con su hambre la lluvia Dios el hombre tienen hambre 
&#191;Cu&#225;nto sabr&#225; tu asombro de los gatos cu&#225;ndo ser&#225;n barridos los bribones cuando los traficantes de la guerra cu&#225;ndo la enhiesta sombra de la escoria est&#225; tu paz de parte de la guerra de qu&#233; lado los b&#225;rbaros est&#225;n c&#243;mo pasar la se&#241;a la palabra qu&#233; haremos con la angustia de la p&#243;lvora valdr&#225; que nos alumbren las luci&#233;rnagas valdr&#225; impostar la voz el griter&#237;o armar a dios al pr&#243;jimo y al pobre valdr&#225; el poema urgente necesario valdr&#225; seguir haciendo la palabra hasta cu&#225;ndo la sangre zurcir&#225;? 

&#191;Qu&#233; sabe la derecha de la izquierda de qu&#233; color se viste la igualdad de qui&#233;n la libertad de la miseria qui&#233;n el que dijo libertad primero qui&#233;n la borr&#243; de tajo en la pradera cu&#225;ndo somos de veras lo que somos la dulzura del barrio qui&#233;n prob&#243; c&#243;mo pasarse entera la a se&#241;a o la palabra por fin entenderemos el enlace d&#243;nde d&#243;nde hundiremos las preguntas en d&#243;nde limpiaremos las respuestas qu&#233; hacer con la angustia de la p&#243;lvora qu&#233; con el pueblo mientras mira cielo a qu&#233; lugar nos llevar&#225; esta lluvia a qu&#233; crep&#250;sculo esta aciaga tarde por qu&#233; estar&#225;n los vientos separ&#225;ndonos cu&#225;ndo podr&#225;s salirte de tu sombra qui&#233;n al &#225;rbol le quita la mirada qui&#233;n con las amapolas la agarr&#243; para qui&#233;n el aviso de los muertos qui&#233;n del polvo podr&#225; escapar riendo qui&#233;n hay que no est&#233; en pie de muerte andando qui&#233;n nos cortar&#225; el hilo de la muerte qui&#233;n nos dar&#225; la mano su pa&#241;uelo el amigo que casi nunca vemos la noche rumorosa de luceros? 

Valdr&#225; que la rosa siga desnuda que el jueves vaya despu&#233;s del viernes que hablen las estrellas que converse el humo con las nubes que las hojas se suiciden que los martes sean bisiestos que ceniza camine junto al fuego que el encaje se desteja que la noche se desate que el mar se zafe valdr&#225; cambiar los sacos de balas por cuerdas el esplendor de las ra&#237;ces las uvas negras del destierro que el viento entre y se despoje valdr&#225; que sepa la tortuga que le ganamos en lentitud valdr&#225; preguntar al libro si en verdad nosotros lo escribimos valdr&#225; confirmar que un poeta es alguien que le hace caso al asombro valdr&#225; impostar la vecindad del enemigo el enigma de las ollas la estirpe de las horas el reino de la calle que los vientos se amontonen que desfile el pensamiento que la luna sea testigo que sean iguales los espejos que convenzan los poetas saldar la cuenta con los perros despertar el alba poseerla sacar el beso de la espuma o&#237;rle la risa a las cascadas oler la locura de las rosas escuchar la soledad dirigirle la palabra cerrar los ojos a la luna reinar sobre la muerte mantener despierta la palabra quitarle un minuto a dios para d&#225;rselo a los hombres armar a dios al pr&#243;jimo y al pobre definitivamente armar al hombre 
http://www.analitica.com/va/arte/oya/9839233.asp
</message>
    <name>Al pie del asombro</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/9839233.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.233</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-03-14T21:18:03Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1104974</id>
    <message>Enigmas, claridades, sombritudes 
Pablo Mora




Nunca conoceremos lo desconocido. La &#250;ltima realidad nos ser&#225; vedada. El uno exige el dos en orgi&#225;stica pasi&#243;n. La forma es el color. El paisaje s&#243;lo existe en la naturaleza. La ruptura, si la hubiese, proviene siempre de alguna huella del camino. La coherencia, la com&#250;n herencia. Lo din&#225;mico, lo est&#225;tico, plantean la distinci&#243;n. Esto y m&#225;s dec&#237;a aquel hombre, convencido de que ciencia y t&#233;cnica dar&#237;an la mano al arte, de donde surgir&#237;a la nueva luz de los claros y las sombras por venir. 
De aquel hombre, aquel artista, aquel sabio, aquel fil&#243;sofo, no se supo el nombre, envuelto entre las luces y la lluvia, esfumado entre la noche. Convencido seguir&#225; de que la mayor necedad es la de querer pintar un paisaje, con tantos con que a cada instante nos deleita la naturaleza. Una l&#237;nea, tres, bastan para hallarle el alma a alguna tarde, el aroma a un asombro o el gemido, la pena, a una nube. 

Entretanto, me pregunto &#191;es preciso saber el nombre de los hombres? &#191;O el mejor nombre, su palabra, sus sue&#241;os, sus tejidos, sus labranzas? O&#237;r al hombre basta. Su nombre dej&#233;moselo al viento. Sim&#243;n pudo ser uno, uno m&#225;s engarzado en la alambrada de la historia, mientras vibre su palabra en el camino. 

De aquel pintor hablar&#225;n l&#237;neas, formas, articulaciones, andamiajes. Un cuadro llamaba al otro. Un asomo retaba al otro. Una l&#237;nea segu&#237;a en las otras. Un color flotaba m&#225;s all&#225; del &#250;ltimo horizonte. Mientras expon&#237;a la raz&#243;n del arte, la sombra, el frenes&#237;, su pintura a paso de hombre cabalgaba. 

L&#237;nea a l&#237;nea tej&#237;anse los astros, brotaban los contornos, los perfiles, los rel&#225;mpagos. Dibujo tras dibujo, &#237;bamos de mar en mar descubriendo los frutos de la tierra tras el fuego c&#243;smico. En regia fila las l&#237;neas, las planicies, hondonadas, muchedumbres; figuras, quiebres, caos, cosas. Is&#243;crona geometr&#237;a en on&#237;rica resonancia. Vestigios de insomnios, desfiles de enigmas, claridades, sombritudes. Luz, fuego, m&#250;sica interior. G&#233;nesis, memoria vegetal. El cuerpo del secreto, el cuerpo de la luz, el mundo de los s&#237;mbolos; lo obscuro de las sombras, lo visible del misterio, los tejidos del alma; el claror del sue&#241;o, el fuego musical, el principio del encanto. Oc&#233;ano, musgo, rompeolas, eternidad. Vac&#237;o pleno de inminencias, intersticios. Temblores, filos y fisuras. Entra&#241;as, crujientes hendiduras. Crecientes, pliegues milenarios. Archipi&#233;lagos, orilla pura, noche diluvial. 

Nunca conoceremos lo desconocido. La &#250;ltima realidad nos ser&#225; vedada. El uno exige el dos. En orgi&#225;stica pasi&#243;n, el hombre deambula. El clamor del hombre, su alarido, su gozo eterno, su asombro inextinguible, el vino, el canto, el himno de la vida&#8230; itinerario, t&#233;rmino, conf&#237;n. 

http://www.analitica.com/va/arte/oya/2247973.asp
</message>
    <name>Enigmas, claridades, sombritudes</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/2247973.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.233</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-03-14T21:19:17Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1104976</id>
    <message>A ras de vida 
Pablo Mora

S&#225;bado, 10 de enero de 2009


&#161;Oh tiempo, llegado de las grandes prader&#237;as! Giras. Nos acabas. Nos estragas. Nos malgastas. No eres el que pasa. No eres el que se va. Somos nosotros los que nos alejamos. Somos nosotros los andantes, n&#243;madas, ermita&#241;os de un alba sin nombre todav&#237;a. Eres el silencio que se sienta a escuchar las pomarrosas. El arroyo que escucha el piafar, la turbulencia. La nueva edad, la de las flores distantes de la guerra &#8211; estandartes en la fronda -. La del viento que entona su victoria. La del amante dormido junto al mar. La del sol que se duerme sobre el monte. La del grito guerrillero, planetario, jugando por fin y solamente a la palabra. La de la monta&#241;a que ha de libertarnos. La del alma despojada de odios para que la vida sea siempre ma&#241;ana. 
&#161;C&#243;smico movimiento, seg&#250;n el antes y el despu&#233;s! &#161;Imagen m&#243;vil de la eternidad! &#161;Orden de las sucesiones! &#161;Devenir! &#161;Invenci&#243;n! &#161;Creaci&#243;n! El de crear, el de crecer, el de engendrar. &#161;El de las grandes galer&#237;as! Pasado el hurac&#225;n, el torbellino, el desespero, torna, apacible, el rostro de las aguas. La tierra muda de corteza. Salvaje, n&#243;mada, la lluvia vuelve a sus trigales. Y el tiempo silba a ras de vida, a ras de suelo, a ras de huerta, a ras de siglo. En el perfil del siglo medita la esperanza o la espesura. 

&#161;Tiempo inmensurable, benignas sean las horas nuevas! Benigno el campo, los hogares. Benignos los arados. Benigno el pan multiplicado en paz y en libertad. Benigna la sierra, la arboleda. Un pueblo hambriento conf&#237;a en tus pasos. Es tiempo de escribir con may&#250;scula el amor. Es tiempo de que el prado sea m&#225;s verde. De que aminore el mal, el miedo, la prisi&#243;n. De que en medio del oc&#233;ano resplandezca Paz. De que aparezca otra ley, otro campo, otra ciudad. Otro pueblo, otro trabajo, otra raz&#243;n. Otro palacio, vida y dignidad. 

&#161;Paso del tiempo. Paso de las cosas! &#161;Paso del hombre a solas con su sombra! &#161;Oh tiempo, no absoluto, atado al cambio, al movimiento! Somos "un fue, y un ser&#225; y un es cansado". &#161;Tiempo planetario, secular, eterno, danos tiempo para el tiempo. Senos mensurable, c&#243;mplice, propicio, camarada, salvador! 

Inmensa nuestra noche. Nuestra vigilia, inmensa. Nuestra huida de la muerte. Nuestro asombro o noche sepulcral. Donde tanto fue diezmado, desguazado, consumido, arrebatado. &#161;Salva, Oh tiempo, nuestra Paz! &#161;Aconseja nuestro viaje, nuestro adi&#243;s! &#161;T&#250; que huyes, talas, rompes, t&#250; que estragas, acabas y malgastas, danos tiempo, tiempo simplemente, para buscarle tiempos a los tiempos, para ponerle trampas a la muerte! 

"No quedar&#225; nada de nadie ni de nada / sino el tiempo tras s&#237; mismo dando vueltas; / el tiempo s&#243;lo, invento de un invento, / que fue inventado tambi&#233;n por otro invento, / que fue inventado tambi&#233;n por otro invento, / que fue&#8230;" (Eugenio Montejo). 

Nos hala, ci&#241;e, nos malgasta el tiempo. &#8220;Arrastra el tiempo todo lo que nace.&#8221; (Marco Aurelio)

http://www.analitica.com/va/arte/oya/1572176.asp

</message>
    <name>A ras de vida</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/1572176.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
  <comment>
    <IP type="integer">200.31.154.233</IP>
    <blog-id type="integer">8198</blog-id>
    <created-at type="datetime">2009-03-14T21:20:19Z</created-at>
    <email></email>
    <id type="integer">1104978</id>
    <message>A tientas 
Pablo Mora




El hombre a tientas viaja de espaldas a su sombra. Los &#225;rboles extra&#241;an su presencia; los lagos y los sauces, su tristumbre. Las nieves en sus cimas lo recuerdan; las huertas a&#241;oran sus semillas. Con amplias tiendas en Marte y en la Luna, desolada, la tierra s&#243;lo es queja, lamentaci&#243;n, huracandad y grito, sin &#225;rboles, sin lagos y sin nieves; sin huertas, sin alm&#225;cigos, sin hombres. Apenas duerme el sol en altas cimas, al lado del rugido de los vientos, en noche sepulcral, horrenda y fr&#237;a, lecho de fauces, fosas y lamentos. Soledad, soledad, la de la tierra, con s&#243;lo el sol soldado y centinela. Casi sue&#241;o, el hombre, sombra de paso por la noche en sombra, &#225;rbol sin tierra, fuego entumecido. Feracidad el siglo que amanece con su canto debajo de las aguas. Lejos, borrosos, quedos, los caminos El agorero llanto de los p&#225;jaros esconde en su garganta la cigarra &#8212;guitarra augusta en forestal plegaria&#8212; Ma&#241;ana cuando tornen las luci&#233;rnagas, el sol sobre la copa de los &#225;rboles brindar&#225; por los sue&#241;os de los hombres, por el canto del bosque y sus caudales, porque regresen todos los caminos y sol y nieve sigan siendo hermanos. 
Ligeros de equipaje, vamos o venimos. De repente el roc&#237;o ma&#241;anero bendice nuestra suerte. A tientas cada noche, en sue&#241;os o vigilias, reconocemos nuestra casa entre la luz de los postigos. Una que otra luci&#233;rnaga alumbra la esperanza. El aire bailotea en la espesura, los gallos poco a poco se despiertan y echan al voleo su largo canto. Alg&#250;n colegial abre el camino de la acera. Alguien de prisa nos saluda. Sin pensarlo, nos hallamos estrenando sue&#241;o, d&#237;a, mes, a&#241;o, siglo. Encontraremos todos nuestro viaje. Seremos lo que fuimos, mientras somos. Iremos al paso de una sombra. El paso de una sombra nuestra vida. Modo de jugar a muerte, a noche, a sue&#241;o, a vida. Juego antiguo, inc&#243;gnito, perdido. Datos, se&#241;as, cifras, para ocultar la noche; para asaltar el alba ante el altar del viento. Intento, soplo, eterno el alarido. Porque toda piedra alguna vez fue estrella. Porque venimos de polvo de estrellas, polvo de estrellas somos y en polvo de estrellas nos convertiremos. 

Si supiesen los hombres del camino, tornar&#237;an repletos de regresos. Si advirtiesen el fuego de la aurora, sus morrales de fuego encender&#237;an. Si el hombre se midiese con el viento, sabr&#237;a que todo pasa como el sue&#241;o. Si atisbase la clave de los p&#225;jaros, descubrir&#237;a el sue&#241;o de la tierra. Si echasen un vistazo al sue&#241;o, de inc&#243;gnitas su vida llenar&#237;an. Si supiesen del alma de la vida, de su sombra el tama&#241;o conociesen. Si la muerte los hombres divisaran, vivir&#237;an pendientes de la vida. 

"&#8230; Por el camino como yo te consumes/ y como todos te desapareces,/ pero tu vuelo siempre da en el blanco&#8230; Por esta calle ya pas&#243; mi entierro&#8230; Lo voy siguiendo ahora desde lejos,/ al paso de los a&#241;os&#8230; En el buz&#243;n de tiempo las palabras/ se fraccionan en s&#237;labas y llantos/ otras se juntan como peces/ que huyeron de su orilla/ y algunas m&#225;s se reconocen/ en las navajas del silencio&#8230; Cada siglo es un mito o un esc&#225;ndalo/ pero s&#243;lo al final nos deja at&#243;nitos/ sin saber qu&#233; ocurri&#243; / qu&#233; est&#225; ocurriendo/ qu&#233; dejamos atr&#225;s en los jamases/ cu&#225;l es el mundo real / el que se apaga/ o el que nos deja el coraz&#243;n sin dioses." (Mario Benedetti). 

http://www.analitica.com/va/arte/oya/5665959.asp
</message>
    <name>A tientas</name>
    <post-id type="integer">61749</post-id>
    <site-id type="integer">1</site-id>
    <source-type type="integer">0</source-type>
    <status type="integer">1</status>
    <title></title>
    <uri>http://www.analitica.com/va/arte/oya/5665959.asp</uri>
    <user-id type="integer"></user-id>
  </comment>
</comments>
