Por Bloguerías

20 May 2011

Escrito por acastellano

20 May 2011 - Enlace

Por Bloguerías y otros palos: inauguramos

Hoy inauguramos sección. Se trata de un espacio para que participen los amigos del flamenco, y también de este blog: son colaboraciones especiales. No tendrán periodicidad concreta, y serán de temática libre y abierta. Los invitados harán una reflexión sobre algún tema del flamenco que les preocupa, o contarán alguna vivencia personal con este arte. La inauguración es obligada: la hacemos con Manuel Moraga, periodista que lleva muchos años en esto y dirige, en la actualidad, el programa de Radio Exterior (RNE) El Callejón del cante en el que es generoso con las voces que invita a participar. Además, Manuel Moraga forma parte del consejo asesor de la Fundación Mario Maya y ha participado, entre otras cosas, en un espectáculo estrenado en la pasada Bienal de Flamenco, de la que habla en el texto siguiente.

Las casas cantaoras, ¿un modelo en crisis?
Por Manuel Moraga

“Hay personas con un gran oído musical y otras que no. Ahí existe un componente genético y, de hecho, se puede dar en familias, como ocurrió en la saga de los Bach: el más conocido fue Juan Sebastián, pero cuando se reunían todos eran más de cien músicos. Pero además de la genética, en la irrupción del artista interviene también la formación familiar, el ambiente en que se vive”. Es la opinión del Dr. Cecilio Paniagua, psiquiatra psicoanalista y autor del libro Visiones de España. Reflexiones de un psicoanalista, donde dedica un capítulo a la lírica del flamenco. Estos pensamientos reflejan la base de ese fenómeno que todos conocemos en el flamenco como las casas cantaoras y que -en mi opinión- en los últimos tiempos no está siendo reconocido como se merece.

“De pequeño -comenta Manuel Valencia Carrasco, Manuel de Paula- jugaba a ser cantaor”. Este gran artista nacido en Lebrija es uno de los testigos más lúcidos y privilegiados de ese proceso de la transmisión oral y vivencial del flamenco en el seno familiar. En su árbol genealógico encontramos al Tío Chozas, a Antonia Pozo, a los Sordera de Jerez, e incluso su segundo apellido, el Carrasco, comparte origen con La Macanita, Diego Carrasco, o la familia Jero. ¡Y qué decir del apellido Valencia en Jerez y Lebrija!

Manuel de Paula me ha contado en infinidad de ocasiones cómo se vivía el flamenco en su casa. Y cómo el cante de su casa tenía detalles y sutilezas diferentes al cante que se hacía en otras casas gitanas de la misma Lebrija: “Me dijo en Chache Bacán / siéntate, sobrino, aquí/ que yo te voy a enseñar / los cantes de Juaniquí” dice una letra por soleá de su último espectáculo Ancá Paula, que significa, precisamente, En casa de los Paula.

El profesor José María Poveda, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y autor del libro Locura y creatividad, me explicaba que “en los seis primeros años de la vida se configura el sentido del sonido y el sentido de la música. Es parecido al aprendizaje de idiomas: los idiomas que se aprendan hasta los seis años van a entrar muy fácilmente en el niño”.

Esto revela por qué en las casas flamencas -fundamentalmente gitanas- aunque no todos los integrantes sean artistas (en el sentido profesional del término), sí que cualquiera de ellos -desde los más niños o los más ancianos- son capaces de “saber estar en una fiesta”… En definitiva, estamos hablando de ese “lo llevan en la sangre”, expresión muy común y socorrida, pero que implica, como vemos, factores tan complejos como la genética o el desarrollo psico-afectivo-neuronal del individuo.

Obviamente, no todos los miembros de una casa cantaora terminan siendo artistas profesionales: “Además de ese vigor, hay que tener talento innato y perseverancia”, afirma el psiquiatra Cecilio Paniagua, que añade “el mito de que Mozart tenía inspiraciones y escribía a vuelapluma no es cierto. Mozart trabajaba mucho. Hay que perseverar, hay que aprender mucho”. Siguiendo con el ejemplo de Manuel de Paula –con quien mantengo una gran amistad y, por ese mismo interés mío hacia el fenómeno de las casas cantaoras, me embarqué con él en su AnCá Paula- me contaba cómo siendo un chaval se iba a Jerez haciendo autostop para poder escuchar a tío Gregorio, el Borrico: “iba a buscarle a la venta de los Cuatro Caminos -cuenta Manuel-, y con mis ahorrillos le llevaba media botella de Tío Pepe y un paquete de Ducados, que es lo que fumaba él. Y yo me quedaba encantao de escuchar ese eco. Me iba para mi casa diciendo ¡Dios mío! ¿Cómo ha hecho eso este hombre?... Y cuando volvía otra vez a escucharlo ya no lo hacía igual. Y si un día te levantaba los vellos, otro día te rompías la camisa”.

Nadie discute el papel de las casas cantaoras en la historia de este arte: los Pavón, los Torre, Paco La Luz y sus ramificaciones, los Pinini, los Perrate, los Mairena, los Parrilla, los Agujetas, los Paula, los Pelaos, los Peña, los Bacán, los Maya de Granada, los descendientes de Diego del Gastor, los Salazar de Extremadura, etc., etc., etc. Solo con estas referencias se podría componer una buena antología del cante, del toque y del baile flamenco. Pero ese papel, en los tiempos actuales -esa es mi opinión- parece quedar relegado a un segundo plano. Y estas familias lo saben y lo sufren.

Hoy cualquier persona con talento y facultades puede empaparse de cante, de guitarra o de baile a cientos o miles de kilómetros de España. Y eso es muy positivo. De hecho, muchos artistas ajenos a las casas cantaoras han demostrado esfuerzo, capacidad y creatividad y han contribuido a hacer más grande el flamenco. Pero también es cierto que en los carteles de las grandes programaciones actuales se echa de menos la presencia de los apellidos a los que aludo. La balanza, a mi juicio, no está equilibrada. Las modas van por otros caminos y con demasiada frecuencia se confunde el talento con la repetición mimética de lo ajeno aprendido: todo, eso sí, con una gran perfección técnica…pero muchas veces, sin alma. Quizá porque eso que llamamos alma tiene bastante que ver con la interiorización natural de los códigos musicales y estéticos desde la más tierna infancia.

Al flamenco no le sobra ninguna aportación. Pero sí considero necesario -insisto- que se haga una valoración justa del camino recorrido. El alma de un artista gana en riqueza cuando se ha impregnado no solo de notas musicales, sino de toda esa intranet vital, ese cúmulo de observaciones, sensaciones y aprendizajes que se da en las Casas Cantaoras. Si ellas, el flamenco que conocemos, no sería igual. Obvia decir que un artista no nace donde quiere, sino donde le toca. Pero los programadores sí que no nacen: se hacen.

(FOTO: Fidel Meneses / Luis Castilla –Bienal de Flamenco)

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9 comentarios Escribe tu comentario

Anónimo

Anónimo dijo

Magnifico articulo del gran aficionado Moraga. Coincido con su analisis sobre la importancia en las musicas de trdición oral del contacto personal (piel con piel) en los primeros años de vida. Cuando se intenta que un simio "huerfano" o abandonado, criado en zológico aprenda los rudimentos de la reproducción a traves de medios audiovisuales; los resultados son casi simepre desalentadores. Los idiomas se aprenden en los primeros años de la vida cuando el cerebro está predispuesto. Pasado ese periodo, los idiomas "se mal aprenden" . El flamanco es aprimonio de la humanidad pero antes es patrimonio de las familias que lo alentaron, lo cobijaron, lo protegieron hasta llegar a nuestros días. Por otro lado el "oído musical" es un asunto complejo, pues existe el oído melodico y el oído ritmico. Toda la musica europea, incluido el sinfobismo se ha hecho en base a la armonia y a la melodia, pero el ritmo tiene una madre que es Africa. El flamanco es relativamente simple en lo melodico, pero es endiabladamente complejo en lo ritmico. El oído ritmico se va formando en el seno materno, con la forma de nadar, con la forma de moverse, con la cadencia en el habla con la sincopa del gesto. Jerez es el ejemplo. Las viejas del barrio de Santiago sin ellas saberlo, hablan por solea por buleria. Y eso hay que mamarlo.Juansintierra

20 Mayo 2011, 10:12

Ole Moraga

Ole Moraga dijo

Ole Manuel Moraga!!! Desde la A a la Z, hay que suscribirlo todo. Naturalmente, las implicaciones en "política interna" del mundo flamenco y su relación con la industria son enormes. Perdone que entre a saco: respeto y admiro mucho a Enrique Morente, pero poniendo las cosas en su sitio, se ha exagerado mucho su altura artística tras su desgraciado fallecimiento. ¿No es exagerado decir que revolucionó el flamenco cuando esa revolución comenzó mucho antes, ya con Camarón y Paco, con los hermanos Amador y Kiko Veneno, con Lole y Manuel, y antes aún los Smash...?¿No es exagerado decir que es la cumbre de la historia del cante flamenco teniendo figuras fallecidas de la talla de Camarón, Mairena, Chocolate, Terremoto, Fernanda y Bernarda, Caracol... y teniendo figuras vivas como Agujetas, que en poder, técnica, alma y transmisión superan ampliamente al admirado maestro Morente. Hay que alabar a Morente, su fina inteligencia y olfato le hicieron ver los nichos desde los cuales podía cimentar una carrera sin tener que competir de tú a tú con los cantaores gitanos de Sevilla y Cádiz (casi todos provenientes de familias, no como Morente), y supo explotar esos nichos con finura artística y sano espíritu comercial. Su trabajo, además, a ayudado a acercar el flamenco a mucha gente que antes no se lo habría planteado, y así ha ensanchado su público. Pero ojo, no confundamos "más popular" con "mejor". Morente merece todos los homenajes que se quieran y yo los secundaré, pero el flamenco no merece tener a Morente como máximo exponente porque hay más y mejores.

20 Mayo 2011, 10:48

caminante

caminante dijo

Saludos, solo queria hacer un comentario sobre el video de ese cantaor, Manuel de Paula. considero que su estilo es muy depurado y trabajado,,,,pero por desgracia no transmite,,,el flamenco es otra cosa....creo yo.

20 Mayo 2011, 12:47

REole Moraga

REole Moraga dijo

Gran artículo, y muy bueno para mostrar en un medio de comunicación buscando dar a conocer cada vez más aspectos injustamente poco valorados del manatial infinito del flamenco.

Una pena el comentario de "Ole Moraga" que para dar laza a muchos grandes quiere quitar a otro... así acabamos con problemas por ver quien está en "el trono". No creo en reyes ni dioses, ni en los que se creen sacerdotes o sirvientes de ellos para decirnos lo que está bien o mal. Prefiero un flamenco arbol, o bosque con muchas especies y cada ejemplar con muchas ramas porque eso produce aire limpio y nos da vida... y cuanto más grande sea mejo, no importa si un tiempo uno está más verde o es más alto, siempre será bueno para ese bosque.

20 Mayo 2011, 20:58

REole Moraga

REole Moraga dijo

Manatial= Manantial
laza= plaza
mejo=mejor
Disculpas pero la conexión es muy lenta y mi teclado tan rápido que pierde letras por el camino

20 Mayo 2011, 21:00

VICENTE

VICENTE dijo

El flamenco: lo adoro. Flamenco actual...???? las casas solo sacan flamenquito con tangos , bulerias, fandanguitos y le,le (cuando oigo le.le me sale el ja,ja,ja ). Para elegir un cantaor-a por derecho que toquen palos serios y festeros sobran los dedos de las manos: C. Linares, Cándido de Quintana (de Badajoz) El Chozas, y .....? Qué pena de un arte tan difícil y tan comercializado en el mal sentido de la palabra. Después de que Camarón abriera el flamenco a otros horizontesmusicales, los nuevos flamenquitos se han quedado en lo fácil y en contar aquello de "pues yo canté con Camarón..¨ pero ninguno canta las soleares, seguiriyas, polos, martinetes, etc porque no venden y porque, claro no son capaces. No me obliguen a dar nombres, por Dios, que lleno la pagina. Además creo que hasta algunos críticos u opinadores del tema no andan en profundidades. Como se sabe el Camarón al final de su carrera se arrepentía de no haber grabado flamenco del bueno por haberle dedicado más tiempo a las modernidades a las que le indujeron y a él le gustaba, como es lógico, porque era progreso,,, pero, dejando de la mano el clásico que él sabía hacer tan bien con su prodigioso oído y enormes conocimientos y ese sello personal que alegraba lo que cantaba rompiendo moldes aburridos, aunque perfectos, de viejos maestros. Se nos fue Morente, otro maestro dado a modernidades pero con el clásico demostrado y ya estamos más perdidos.No tenemos a la Fernanda y la Bernarda, no se oye a Manolo Mairena (si Manolo), Meneses, Toronjo, Porrina.... Qué aburrimiento por dios!! Me quedo con mis discos antiguos y CD remasterizados y alguna gotita flamenca fresca que entre que lo venden como si fuera oro. Se me ocurre pensar: esto del flamenco es como el boxeo que da buenos artistas en las épocas de necesidades? OIgo a Pitingo cantando por soul y a la Gemí alabando ese flamenco y las quijadas se me mueven; y he oído al Pitingo cantando algunas cosillas más serias y muy bonitas. Saludos a los aficionados y al buen flamenco.

20 Mayo 2011, 22:07

rosa salandra

rosa salandra dijo

Para tu sobrina, este blog sobre el flamenco y las casas de cantaores

María

21 Mayo 2011, 11:29

Gabriel Núñez

Gabriel Núñez dijo

Hola, Ángeles. Te envié un correo hace unos días a propósito de un especial sobre Morente que estamos preparando en la revista Boronía. Por favor, si puedes ponte en contacto conmigo en gabriel@boronia.es
Muchas gracias

25 Mayo 2011, 16:17

Manuel Moraga

Manuel Moraga dijo

Acabo de leer los comentarios suscitados por mi artículo y os agradezco a todos vuestras opiniones, especialmente a "Ole Moraga" con quien estoy absolutamente de acuerdo en todo lo que dice. Respetando el trabajo de todo aquel que se sube a un escenario y aplaudiendo a cada uno sus méritos, hay situaciones que son a todas luces injustas. Hace años, en determinados ámbitos flamencos me llamaban "morentiano" en sentido despectivo por defender las propuestas de Enrique. Sin embargo, los medios de comunicación generalistas -probablemente sin ser conscientes de ello- perjudican a unos artistas al encumbrar hasta la saciedad a otros, y hacerlo, además, sin criterio, sino arrastrados por la corriente de la actualidad. No se armó el mismo revuelo -SGAE por medio incluida, curiosamente- con la desaparición de Chano Lobato, ni del turronero, ni de Gaspar de Utrera, ni Bernarda, ni de La paquera, ni tan siquiera de Mario Maya, por referir solo algunos. Y hoy día tenemos artistas que nos siguen estremeciendo (El pele, La macanita, Meneses, Duquende, José de la Tomasa, el mismo manuel de Paula y un larguísimo etc.) cuyos nombres dicen poco a los oídos del gran público. Imagino que ocurrirá lo mismo en otras músicas y otras artes, pero eso no quita para que sea algo injusto, aunque políticamente incorrecto de decir.

26 Mayo 2011, 05:50

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