Por Bloguerías

30 Sep 2011

Escrito por acastellano

30 Sep 2011 - Enlace

El recuerdo de Morente, en Boronía

¿Estás en Sevilla? Apunta un plan para esta tarde: la presentación del último número de la revista cultural Boronía, dedicado al recuerdo de Enrique Morente. A las 20.30, en la sede del Instituto Andaluz de Flamenco en la Iglesia de Santa Lucía. (C/ Santa Lucía, 10) En la presentación estará el responsable del proyecto, Gabriel Núñez, pero también habrá un recital a cargo de Tomás de Perrate, Antonio Malena y Malena Chico. La entrada es libre hasta completar aforo.

Homenajes a Morente, desde que nos dejó, ha habido muchos y los seguirá habiendo, necesarios todos. ¿Por qué es especial el que aglutina Boronía? Porque reúne los recuerdos, sentimientos y reflexiones de un grupo de personas vinculadas de alguna manera con el cantaor, bien por conocimiento personal, bien por relación profesional, bien como aficionados. Cerrado por el propio Morente, que habla en una entrevista, el libro está dividido en tres partes. Núñez ha recopilado recuerdos por escrito de autores como los periodistas Miguel Mora, Diego A. Manrique o Balbino Gutiérrez, músicos como Christina Rosenvinge, José Ignacio Lapido y Josemi Carmona, y otros nombres que a muchos le sonarán: Blanca Li, Javier Latorre, Juan Verdú, Valderrama, Gerardo Núñez...

Ente tanta firma interesante, Núñez ha colado de manera bastante inconsciente, diría yo, un texto que firmo yo, en el que explico, con una fuerte nostalgia, que nunca conocí al hombre, pero siempre adoraré al cantaor. “No quiero que me hagas una valoración de la figura de Morente”, me dijo cuando se puso en contacto conmigo. “Quiero que cuentes un recuerdo personal, un momento mágico que hayas vivido con su cante, lo que significa para ti este cantaor”. Qué difícil no elogiarle, qué difícil reducir el texto a una vivencia personal. Pero así, Boronía es un mapa de recuerdos, un puzzle de voces variadas y variopintas, todas válidas para recordar al maestro.

Una lectura muy recomendable para recordar, a través de los recuerdos de muchos, 57 voces, y revivir al maestro, que nunca se irá del todo mientras escuchemos su voz. Una lectura para revivir, y descubrir, esta tarde en Sevilla.

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16 Sep 2011

Escrito por acastellano

16 Sep 2011 - Enlace

Esperanza Fernández retoma los Jueves Flamencos de Sevilla

La gran voz trianera actual, Esperanza Fernández (Sevilla, 1966), es la elegida para el retorno de un clásico sevillano (lleva organizándose 27 años), los Jueves Flamencos de Cajasol, un ciclo que comenzó en marzo y paró en verano. Se reanuda el 6 de octubre, en la sala Joaquín Turina, con la cantaora trianera, a quien seguirán otros siete recitales para concluir en diciembre con una zambomba jerezana.

La trianera, hija de cantaor y emparentada con los Pinini de Lebrija y los Cagancho, ofrecerá su versión más directa: un recital de cante junto al guitarrista que le acompaña desde hace más de 10 años: Miguel Ángel Cortés, uno de los mejores guitarristas para el cante de la actualidad. Un auténtico lujo, ya que es una de las cantaoras que defiende la herencia de Triana con mayor solvencia de la actualidad. Esperanza canta por derecho y sin embargo, es una colaboradora habitual en otro tipo de espectáculos: montajes corales, como el Café de Chinitas del Ballet Nacional, o el que protagonizó junto a Gerardo Núñez y la New York Flamenco Reunion en 2000 en la Bienal de Flamenco de Sevilla y otro tipo de acompañamientos, como su participación en El amor brujo de Manuel de Falla en la Bienal de 2008 . En este festival, precisamente, presentó el año pasado un espectáculo propio que suponía su debut en solitario en el certamen: Raíces del alma, en el que hizo un repaso por su herencia y carrera profesional acompañada por David Peña Dorantes, pianista y director musical, y Pepa Gamboa, directora de escena.

Entonces, me contó en una entrevista en su escuela de flamenco que comenzó en el cante gracias a una nana: “Fue la primera vez que me vio Mario Maya, el primero que me dio una oportunidad fuera del ámbito familiar. Me llamó para cantarla en su espectáculo El Amargo”. Después, junto a otro grande, el cantaor Enrique Morente, dejó de ser “la “la niña de Curro Fernández”, para tomar nombre propio. Ocurrió en 1994, gracias al espectáculo A oscuras presentado en la Bienal de Flamenco de Sevilla. “Ya había estado en la Bienal antes, pero la del 94 me dio un empujón muy fuerte, di el salto como Esperanza Fernández”.

Escucharle contar sus vivencias es como hacer un recorrido por el flamenco de los últimos 30 años, porque incluso sus recuerdos infantiles están salpicados por los grandes: “Yo estaba jugando y Fernanda y Bernarda de Utrera estaban en mi casa tomando café y haciendo compás, imagínate. Claro, yo de niña no le daba importancia. Soy una persona con mucha suerte”, me explicaba.

Aunque es habitual en los escenarios, es una lástima, para quienes no tienen acceso a sus actuaciones, que esta cantaora, que participó en la grabación de Potro de Rabia y miel de Camarón de la Isla, tan solo haya grabado dos discos: Esperanza Fernández (2001) y Recuerdos (2007). Y sin embargo, ella no echa de menos haber hecho más: “Yo puedo decir con orgullo que no soy un producto discográfico, porque llevo más de 20 años trabajando y sólo he publicado dos discos. No he parado de trabajar sin necesidad de tener ningún disco. Todo lo que tengo en mi vida ha sido ganado por mi propio esfuerzo y eso lo llevo a gala”.

Además de Fernández, en los Jueves Flamencos habrá otras actuaciones interesantes. El presupuesto se anunció en marzo, cuando se inauguró (100.000 euros, frente a los 165.000 de 2010). El cartel, este trimestre, queda compuesto así:

++Esperanza Fernández y Miguel Ángel Cortés: 6 de octubre

++Manuel Lombo junto a Asunción Pérez La Choni al baile y Ricardo Rivera, Fernando Romero y Los Melli: 20 de octubre.

++Manuel Liñán compañía de baile flamenco: 3 de noviembre.

++Manuel Herrera: 10 de noviembre.

++Javier Barón: 24 de noviembre.

++Isabel Bayón: 1 de diciembre.

++Mercedes Ruiz con Santiago Lara, David Lagos, el Londro y Perico Navarro: 15 de diciembre.

++Zambomba jerezana dirigida por Fernando Moreno: 22 de diciembre.

Las entradas para cada espectáculo se pueden adquirir en la Taquilla del Centro Cultural y en Cajasol Tickets, y existe la posibilidad de adquirir abonos para la temporada completa con la reducción de un 30% sobre el precio de Taquilla.


[[Antonio Cáceres (jefe de Acción Cultural de Cajasol), Manolo Herrera (coordinador del ciclo), Manuel Lombo, Esperanza Fernández y Manuel Herrera en la presentación del ciclo, ayer. Imagen facilitada por Cajasol]].

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10 Sep 2011

Escrito por acastellano

10 Sep 2011 - Enlace

Flamenco en la frontera: Morón en el mapa

"Hemos decidido que el año que viene es este año". Después de tres lustros tratando de organizar un festival en Morón, Fernando González-Caballos y un grupo de jóvenes aficionados de esta localidad se han liado la manta a la cabeza y han decidido organizar Flamenco en la frontera , un festival que combina actuaciones con cursos y conferencias y que finaliza hoy. "Llevamos 15 años mostrando nuestra buena voluntad para organizar algo así a los directivos de las peñas, que son un poco el poder fáctico en esta localidad para organizar los eventos flamencos", explica González-Caballos, organizador. "Y todos los años nos decían: el año que viene. Así que, un poco cansado de que nos dieran coba, decidimos ponernos manos a la obra este año". La idea de fondo era, según explica, "hacer una llamada de atención sobre la capacidad y la fuerza que ha tenido el flamenco de Morón en la industria cultural, recuperar ese esplendor que tuvo en su momento, pero adaptado a los tiempos de hoy".

Así que decidieron no hacer un festival al uso y romper con la estructura del Gazpacho de Morón de hacer una única noche de espectáculos. Flamenco en la frontera se alarga durante cuatro días y combina las actuaciones con actividades que inciden en la importancia de la tradición flamenca local y lo su significado para el mundo. Con un objetivo muy claro: atraer al público joven. "El flamenco necesita renovar al público, porque hay un cambio generacional artístico también", explica González-Caballos.

La conferencia inaugural, a cargo del rector de la Universidad Internacional de Andalucía , José Manuel Suárez Japón, puso el miércoles el acento sobre aquella época dorada , unos tiempos protagonizados por el guitarrista Diego del Gastor, pero en el que tuvo también mucho que ver el estadounidense Donn E. Pohren, un enamorado del flamenco que se instaló en una finca en la que recibió a multitud de compatriotas atraídos por el toque del de El Gastor, el misterio y la manera de vivir de los flamencos de una zona de Andalucía que, en los años 60, seguía siendo rural y vivía ajena a lo que ocurría en el resto del mundo. "Pohren fue el inventor del prototurismo rural y hay que darle su sitio", dice el organizador. "Gracias a él, al trabajo literario que él hizo y el lugar que le dio en todo el mundo a Diego del Gastor, los extranjeros siguen viniendo a Morón. Le llevó de lo local al mundo. Diego del Gastor era un artista muy local, que seguramente de no haber pasado Pohren por aquí no habría tenido la dimensión que tiene", explica González-Caballos.

Sobre aquella época y su evolución hasta hoy versan muchas de las conferencias y proyecciones del festival, pero los organizadores son conscientes de que, como en todos los festivales, el plato fuerte son los espectáculos. Dani de Morón y Alfredo Lagos, Carrete de Málaga, Jesús Méndez o los locales Pepe Torres, Moi de Morón, David el Galli y Rafael Rodríguez, entre otros, forman parte de un cartel en el que se ha tratado de combinar artistas locales y ajenos, además de jóvenes con otros veteranos pero que están fuera del circuito de actuaciones. "Creo que el relevo generacional artístico se está dando y hay que apoyarlo", explica González-Caballos Un relevo generacional que, en su opinión, no está siendo entendido por algunos de los veteranos del flamenco, que han protagonizado recientemente una protesta ante la Junta de Andalucía por lo que ellos consideran que es una política de contrataciones centrada en el amiguismo. "Mi opinión sobre la polémica, además de los muchos puntos y comas que pueda tener, es que veo que hay una serie de artistas que se resisten a reconocer el cambio generacional. Yo creo no es noble que, un artista que ahora es mayor, que ha sido joven y ha tenido que buscar su sitio en los tablaos de Madrid, cuando entonces había también figuras consagradas, ahora eche tierra encima de los jóvenes que están despuntando".

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05 Ago 2011

Escrito por acastellano

05 Ago 2011 - Enlace

Montse Pérez: el deseo de cantar

Es de Almería y hace poco presentaba su segundo disco, que ha titulado Del deseo, “porque mi deseo para seguir adelante es cantar, seguir cantando”. Se llama Montse Pérez (nacida en 1.978) y tiene una voz aterciopelada, un metal muy personal y un conocimiento del flamenco más clásico, que es el que ella prefiere. Sin embargo, en esta segunda aventura se ha embarcado con el productor y músico Paco Ortega, que al clasicismo de Pérez ha dado aires complementarios procedentes del pop. “Yo no me quiero apartar de lo que a mí me realmente me gusta, pero la mezcla de ambos estilos está bastante bien, porque el disco es para todos los públicos, hay flamenco nuevo que introduce a la gente joven que después se puede interesar en escuchar flamenco puro”, explica la cantaora por teléfono.

A pesar de no ser muy conocida fuera del circuito flamenco de Andalucía oriental, Montse Pérez comenzó a cantar pronto. La afición, como suele ser habitual, le nació en casa: “Yo siempre he escuchado cantar a mi madre”, explica. “En la familia de mi madre todos son cantaores pero de familia, nunca han salido de las reuniones familiares”. Ella es la mayor de tres hermanas, y una de ellas, María José Pérez, con un metal muy parecido, también se dedica al cante profesionalmente. “Cada una tiene su estilo”, matiza Montse, “a mí me gusta más guiarme más por la dulzura, por el sentimiento, y ella se tira más por el genio. Cada tiene una forma de buscar el cante”.

Tras recorrer peñas y peñas, en 2008 grabó su primer disco, Mirada flamenca, producido por el guitarrista Pedro Sierra y compuesto fundamentalmente por cantes tradicionales. No mucho tiempo después comenzó a trabajar ya en el segundo, que presenta ahora. “Cuando terminé el primero me quedé con ganas de hacer otro en seguida, me gustó mucho la experiencia”, dice. Mano a mano con Paco Ortega, trabajaron durante un año en elegir los cortes, elaborar las letras, aprenderlos y elegir los guitarristas antes de entrar a grabar. “Este segundo disco está más trabajado, tiene más mi personalidad y está mucho más estudiado”, explica. “Aunque el corazón se pone en los dos”. En el camino le acompañaron también algunas de las grandes guitarras actuales del flamenco: Moraíto Chico, Juan Carlos Romero, José Losada o Antonio Carrión.

El disco combina una granaína con media granaína, seguiriya y soleá como mandan los cánones más ortodoxos, que interpreta con gusto y personalidad, con unas alegrías, tangos, milonga y fandangos con una producción más pop. También las sevillanas: “Paco quería hacer unas sevillanas para escuchar más que para bailar, más suaves, más calmadas, más habladas y yo vi bien su decisión y la letra me encantó”, explica sobre Vívela, muy en la línea de otras sevillanas muy populares compuestas por Ortega, las Sevillanas de la vida.

El trabajo incluye también un palo poco frecuente, la alboreá, también con arreglos más cercanos al pop. “Fue idea mía, tenía mucha ilusión de grabarla porque es un palo que siempre me han llamado la atención”, explica. “Aquí curiosamente, era Paco quien quería que la hiciera más tradicional, pero yo quería hacerla más moderna”.

El deseo de Montse Pérez no termina en el disco. Ahora, tras presentarlo en su localidad natal, lucha por mostrarlo a nivel nacional y sobre todo, hacerlo sobre un escenario. “El ambiente de tener al público al lado te motiva más y das todo lo que llevas dentro, mientras que en el estudio lo mides más, lo vas estudiando, por no salirte de la línea”, explica. “Cuando cantas ante el público lo das todo, sin pensar en cómo tiene que ir”.

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02 Ago 2011

Escrito por acastellano

02 Ago 2011 - Enlace

Tu lugar más flamenco

Antes de que llegase el mes de julio y paralizase este blog con el dolor, en Por Bloguerías teníamos en marcha un concurso. Sorteábamos una colección publicada recientemente por la discográfica Universal, que agrupa el cante y los cantaores geográficamente, en una suerte de Atlas del flamenco.

Es una edición muy interesante, sobria y muy cómoda para guardar. Una caja con 10 cds, cada uno dedicado a un lugar y uno último recopilador de otros lugares, y un libreto, elaborado por Faustino Núñez, responsable de la selección. En el prólogo, Núñez recuerda que el flamenco es la disciplina artística, musical, que mejor aglutinó las diferentes tradiciones culturales y musicales que han convivido a lo largo de la historia en el territorio español. Y también que se desarrolló como un arte personal, en el que cada cantaor fijó los diferentes estilos que hoy le componen, independientemente de su origen geográfico. Así, recuerda el autor, “un atlas que intente trazar la territorialidad del cante, el toque y el baile, deberá contar con que existieron cantaores jerezanos que como nadie crearon cantes levantinos…”. En este Atlas flamenco, por tanto, no aparecen los artistas según su origen geográfico, sino que Núñez ha pretendido recopilar los cantes de cada lugar interpretados por los artistas que mejor los han sabido recrear.

También en el libreto, Núñez incluye un capítulo dedicado a cada disco, a cada lugar, reseñando la relevancia que tiene para el flamenco y dedicando unas líneas a cada uno de los cantes y artistas incluidos.

Los discos se clasifican así: Cádiz (con Camarón de la Isla, Juan Villar, La Perla de Cádiz, Paco de Lucía, Sabicas o Pericón, entre otros), Los Puertos (con Antonio Mairena, La Sallago, El Chato de la Isla o Carmen Linares, entre otros), Jerez (con Tío Borrico y Anica la Piriñaca, José Mercé, Sernita, Terremoto, Chocolate, La Paquera o Fernando de la Morena, entre otros), Sevilla (con Luis de Córdoba, Fosforito, Rancapino o Manolo Caracol, entre otros), Provincia de Sevilla – Alcalá, Utrera y Lebrija (con Manolo Jero, Lebrijano, o Miguel el Funi, entre otros), Málaga (con Jacinto Almadén, Porrina de Badajoz, Luis de Córdoba o Cancanilla de Marbella, entre otros), Córdoba y Granada (con José Vidal, Manolo Amaya, Juan Habichuela o Marina Heredia, entre otros), Murcia, Almería y Jaén (con el Niño de Barbate, Antonio Piñana, Juan Cantero o Juanito Valderrama, entre otros), Huelva y Badajoz (con Paco Toronjo, Porrina, Ramón el Portugués o el Niño Miguel, entre otros) y otros lugares, que incluyen estilos de origen incierto o con influencias americanas, además de Madrid.

El reto que planteamos para lograr, a través de El País, un ejemplar de este recopilatorio fue elegir y definir el lugar más flamenco. La participación en el concurso ha sido alta y muy ingeniosa, y creo que es de justicia reseñar las entradas más significativas, algunas como estas:

”El sitio más flamenco es el corazón de quien vive flamenco, que es donde "jierve" el sentimiento, de donde sale el arte y donde duerme el duende que tantas veces despiertan los andaluces, extremeños, madrileños, catalanes... ¡y japoneses! El Flamenco es patrimonio de la humanidad”. (Mejíasjerez)

"Entre la espada y la pared, entre lo oscuro y lo claro, entre la vida y la muerte, entre el ruido y el silencio, entre las penas y las alegrías, entre La Niña de los Peines, Enrique Morente y Camarón. Por las venas, con el ritmo del corazón, el flamenco viaja invadiéndolo todo". (Reginorey )

"El lugar más flamenco no se ve, se oye. Suena a verde y a fuego, es un quejío que se desgrana al mediodía, como la calima. El flamenco es una forma de llorar, es un sentío, y su espacio es interior. No habita el mundo. Habita el alma". (Manao)

"El lugar mas flamenco es donde el duende emerge y hace que los sentidos se enciendan. No está en ningún lugar y está en todo el universo, allá donde la expresión "jonda" se desparrama para expresar el sentimiento y el arte. Dentro del corazón de cualquiera que exprese este arte". (Joanrosan)

"Barbate, donde la luz pone el sentido y el levante el quejío. Tierra de humildad y sufrimiento que vive el flamenco como expresión natural e idioma propio de la alegría y el llanto". (E_duran_)

"¡Vejer, vigía del son y pararrayos del duende!". (Juanpoz)

"En la garganta de Miguel Poveda, en los brazos de María Pagés, en la guitarra de Chicuelo, en los tacones de Israel Galván..." (Camcam)

"Tan a orillas de la Bahía de Cádiz que se te moja el habla, hay una taberna hecha de restos de barcas, donde Bartolo, más serio que una petenera, sirve de mala gana a gente de bien vivir. Gitanos, payos y lunáticos, al amor de una hoguera, exhortan al ocaso un minuto mas de vida por alegrías". (Trysko)

"Huelva suena a piel curtida, a paredes encaladas, a manos agrietadas, a la mar y a la sierra, a mirada limpia, a lo valiente, a la vida del campo y la mina y al oír una guitarra, brota eso de gargantas, que supieron conservar, sin ser más que los demás, el flamenco en sus almas". (Japogo)

"Marinera y minera, de tabernas y aguardiente, de Sol y Sal. El flamenco es un quejío por el Alosno una noche de San Juan. En la orilla de las tres carabelas, Flamenco se escribe con F de Fandango... de Huelva!" (Flipul)

"Desde las encaladas azoteas y desde los altos miradores que ven los barquitos pasar, en los jaspeados mármoles de los patios, en los mostradores de los tabancos y en la misma orillita del mar, Cádiz canta lo que siente, alegrías y penas que de ida y vuelta van". (Francisco Leal)

"En La Unión (Murcia) el flamenco corre por las venas de la tierra herida, sale a borbotones y lo empapa todo con su quejío". (Asimov)

"El puente del Arroyo Padrón, en Estepona, donde los gitanos y payos hacen canastos de caña, mimbre y ramas de acebuche. Donde el maestro Rafael te deja mirar su arte y tomar nota, donde el tiempo no es una amenaza, porque como el sueño, flota como un velero". (Antonio Caravaca)

"El lugar más flamenco no está en ningún sitio conocido. Ese lugar será siempre aquel en el que aparezca el duende". (Respublicae)

¿Y el tuyo? ¿Cuál es tu lugar más flamenco?

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27 Jun 2011

Escrito por lacomunidadpais

27 Jun 2011 - Enlace

Concurso: Define tu lugar más flamenco

Con motivo del lanzamiento de la caja de discos Atlas del flamenco (Universal Music) proponemos a los lectores de este blog nuestro primer concurso. El premio, obviamente, es una caja con los diez discos en los que el músico e investigador Faustino Núñez (Vigo 1961) ha recopilado lo mejor de la historia del flamenco organizado por los lugares en los que mayor desarrollo ha tenido el arte jondo.

El concurso, que estará activo entre hoy lunes, 27 de junio, a las 12.00 y el lunes 4 de julio a las 23.59, consiste en lo siguiente: se trata de elegir uno de los lugares de esta colección (Cádiz, Los Puertos, Jerez, Sevilla y su provincia, Málaga, Córdoba y Granada, Murcia Almería y Jaén, Huelva y Badajoz) y ponerle una definición que explique por qué es para ti el lugar más flamenco. Un ejemplo: Cádiz, la sal y el compás o Murcia, la sensibilidad de la mina.

Para participar, tienes que registrarte en Eskup y dejar en Concurso flamenco tu propuesta. La que nos parezca más original será la ganadora.

Atlas del flamenco está a la venta desde el pasado 7 de junio. Es una recopilación que reúne los estilos más genuinos de cada comarca cantaora, interpretados por las figuras más representativas de cada uno de estos estilos (artistas como Camarón de la Isla, Fosforito, Sabicas, Carmen Linares, La Sallago, Paco de Lucía, Lebrijano o Juan Habichuela, entre otros). Ha sido desglosado en 10 volúmenes, incluido un último disco titulado Otros lugares en el que se engloban aquellos estilos inclasificables desde el punto de vista geográfico, inspirados en músicas de origen cubano o argentino. Además, la colección contiene un libreto de 120 páginas con textos realizados y temas seleccionados por Faustino Núñez.

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16 Jun 2011

Escrito por acastellano

16 Jun 2011 - Enlace

El mejor cante de Arcángel

Paco Arcángel (Huelva, 1977) está en su mejor momento de voz y de cante y anoche lo demostró en los Teatros del Canal, dentro de la Suma Flamenca. Está pasando un momento duro en lo personal, y esto se reflejó también en su recital, que hizo con más intensidad y pasión si cabe. Es un cantaor que conoce la tradición como pocos, que sigue estudiando, y que investiga hacia dentro para proponer nuevas formas, nuevos caminos para el cante de siempre.

Acompañado de Miguel Ángel Cortés a la guitarra, su cómplice en la aventura renovadora (también los Mellis a palmas y coros y Agustín Diassera a la percusión), Arcángel se entregó al cante más sentido. Arrancó con una canción por bulerías que dio paso a una soleá morentiana pero con el sello muy personal de este cantaor joven de voz aguda que, con el tiempo, ha ganado en profundidad y ha trascendido sus cualidades naturales. Tiene capacidad para hacerlo, pero anoche Arcángel quiso dejar a un lado los juegos de filigrana y la profusión de melismas para entregarse al cante más adolorido, que él llevaba por las notas más altas y los tonos bajos, según le iba pidiendo el cuerpo.

Todo en el cante de anoche de Arcángel, que volverá a Madrid el día 29 acompañando, en el Teatro Real, a Mauricio Sotelo, sonó a nuevo y a sorpresa. Por fandangos abandolaos, por alegrías, en la que la guitarra de Miguel Ángel Cortés dio, si cabe, mayor protagonismo y enjundia al cante (y que levantó al público de sus asientos para ovacionar a ambos), en una seguiriya intensa desde el ayeo, por soleares y unos fandangos de su tierra dedicados a su madre, recientemente fallecida.

Sonidos blancos y carentes de profundidad

Juan Valderrama arrancó la noche. Presentaba su más reciente disco, Sonidos blancos y eso prometía hacer, flamenco en la línea que siguieron su padre, Juanito Valderrama, y otros artistas como Pepe Marchena o Pepe Pinto. Precisamente por presentar este trabajo discográfico, quiso hacer una primera parte de canción aflamencada, que es lo que lleva fundamentalmente su disco, algunas compuestas por él y otras por Luis Pastor. Con una de este autor, Me llamo Juan Valderrama, abrió la noche de pie en el escenario, acompañado por las guitarras de Daniel Casares y Rubén Levaniegos, la percusión de Manuel Luque y las palmas del grupo Jaleo. Le siguieron Quererte , Qué verdad tan grande, Ya no quedan héroes, los Tangos de Enrique, que él ha escrito para homenajear a Morente, y las Alegrías del juguete roto, para las que se hizo acompañar en el escenario de la bailaora, Pilar Astora.

Pero el público que acudió anoche a ver a Valderrama no estaba interesado en esta suerte de canción flamenca que el cantante/cantaor propone y desde el primer momento y con mucho entusiasmo le gritaron desde el patio de butacas para que cantase flamenco o incluso algunos de los éxitos de su padre. Él les respondía, “claro, a eso he venido”, “las cosas se irán aflamencando”.

Pero el flamenco no llegó, a pesar de que, tras las primeras canciones, Valderrama se sentó en una silla de enea y, micrófono en mano, La Rosa que popularizase Marchena, recogida y con gran profusión de melismas en sus versos. Hizo una seguiriya por Tomás Pavón, malagueña, taranta y levantica y cerró por fandangos. Hizo cantes bonitos, pero carentes de profundidad. En efecto, Valderrama tiene una voz blanca, muy dotada para hacer, de la manera más natural, juegos de velocidad y melismas en los tercios. Pero el flamenco es algo más que eso, y a este joven cantaor le falta profundidad. Lo que Valderrama propone sigue siendo canción aflamencada, un acercamiento al flamenco, pero le falta rebuscarse en su dolor, mirar más hacia dentro del cante, más que hacia el adorno. Para renovar el flamenco primero hay que curtirse en el estudio. Valderrama le puso ganas y de voz, estuvo correcto, pero eso en el flamenco, no es suficiente.

En el cierre por fandangos, que resolvió rápido, estuvieron especialmente acertados los guitarristas, que hicieron un auténtico duelo interpretativo, de velocidad y gusto.

(Foto: Bienal de Flamenco de Sevilla – Luis Castilla)

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10 Jun 2011

Escrito por acastellano

10 Jun 2011 - Enlace

El lamento de Estrella por Morente

Difícil deshacer el nudo que Estrella Morente nos ha provocado en el corazón a los que hemos ido a verle a los Teatros del Canal, con su cante por soleá. Su voz, su dolor, me sigue estremeciendo horas más tarde. El lamento por su padre perdido, seis meses después, es grave, no tiene alivio. Y Estrella lo trasladó a su voz y ofreció, como apertura del festival Suma Flamenca, el mejor homenaje que le podía hacer al maestro: entregarse en cada una de las notas de un recital sobrio, flamenco por derecho, que cerró ataviada con mantón entonando un pregón de viva voz.

Con un vestido negro cubierto por unos tules rosas, entró Estrella con paso lento, grave en su caminar, a un escenario en el que le esperaba su familia flamenca: las guitarras de su tío, José Carbonell, Montoya y la de su primo Monty, Pedro Gabarre en las percusiones y su hermano Enrique, su tío Antonio Carbonell y Ángel Gabarre, habituales acompañantes de Enrique padre, en los jaleos y las palmas. Quiso empezar con uno de sus temas más recientes. De pie interpretó Caza al alcance, inspirado en un poema de San Juan de la Cruz, que recientemente hizo junto al pianista Michael Nyman, en la gala de entrega de los Premios de la Música. Y en seguida, se sentó en una silla de enea y entró al flamenco. Primero por fandangos de Granada, rápidos, directos, llevados por las palmas para pasar después a los tangos. Los hizo con mucho acierto, con gran movimiento de su voz más desenvueltos en los tonos medios, concentrada, sentida, con entrega.

Tras los tangos, llegó la desazón porque Estrella se entregó a la soleá. Morente, sola en el escenario con la guitarra de Montoya, entró por derecho a un cante que dejó ver el dolor tan fuerte que ha dejado la pérdida del maestro. Con una fuerza desbordante, estremecedora, entró en el ayeo, y ya desde ahí, nos dejó un nudo en el estómago y el corazón para el resto de la noche. La solemnidad de este palo, al que siguieron malagueña y una seguiriya precedida por un suspiro que sonó sin consuelo, llenó de negrura los rincones de la sala. En la seguiriya quiso cantar a la muerte de su padre (“Qué pena más grande tengo que le dejaste morir solito en el hospital”). Con un cante descorazonador, de fuerza, que contiene el lamento del mundo y en el que Estrella demostró su mejor hacer.

Y lo que parecía que iba a ser un respiro, se terminó convirtiendo en un lamento aún más profundo cuando Estrella dejó solo en el escenario a Montoya, que homenajeó a Morente interpretando su Estrella en la guitarra, una Estrella que la cantaora hizo también al volver al escenario, ahora vestida de pantalón negro y camiseta con la silueta de su padre y una chaqueta de lamé plateada. Antes, por fandangos y colombiana y unas sevillanas dedicadas a Lola Flores (en las que hubo trazos de las coplas más populares de la tonadillera, pero también un recuerdo para Antonio y Lolita Flores), sacaron de Estrella la pasión que aún le quedaba en su interior. Aquí, la negrura se difuminó, aunque no el lamento, y siguió Estrella con su dolor en la garganta arriesgando, jugando con algunos de los giros que hacía su padre, entregada.

Para concluir el recital de emociones eligió un bolero de Chavela Vargas, La noche de mi amor, interpretado por bulerías. Estrella dio rienda suelta a su histrionismo, con baile, golpes de melena y cante a capella, adolorida como animal herido, levantando al público de sus asientos con una ovación cerrada que le obligó a volver y cantar una vez más, ataviada de mantón, y cerrar así con un pregón.

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23 May 2011

Escrito por acastellano

23 May 2011 - Enlace

Los recuerdos de Carmen Linares

Que la gran dama del cante publique disco siempre es una buena noticia para el flamenco. Que además, sea un directo, es aún mejor, porque no lo había hecho hasta ahora. Carmen Pacheco (Linares, 1951) ha decidido recordar sus 40 años de carrera con un resumen en concierto, un espectáculo presentado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla el pasado mes de febrero.

El nuevo disco se llama Remembranzas, igual que un poema de Juan Ramón Jiménez que ella cantó, junto a Juan Carlos Romero, en su último trabajo discográfico, Raíces y alas y que ahora ha vuelto a grabar. Lo publica en su propia discográfica, Salobre, una casa que inauguró precisamente con Juan Ramón.

Este álbum, que se pone a la venta el jueves 26 de mayo, coincide con el Premio a toda una vida que acaba de recibir de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Música. La de Linares ha construido una carrera sólida, fundamentada en tres pilares que definió muy bien José Fernández Torres, Tomatito, en la entrega del premio: “Por reivindicar el papel de la mujer, por llevar el cante clásico junto con el moderno, por cantar a los grandes poetas, este merecido premio es para Carmen Linares”.

Como en el caso de Raíces y alas, Remembranzas sale a la calle con una edición muy cuidada, en un formato que, además de los cantes, incluye un amplio libreto con las letras y dos textos: uno, firmado por José Luis Ortiz Nuevo, que ejerce en el concierto de narrador y otro, la historia del concierto, firmada por los productores: Miguel Espín (marido de la cantaora), Miguel Espín Pacheco (hijo de Carmen Linares) y Pablo Martínez Samper, compañero de Espín Pacheco en la productora Cabofaro.

El recorrido por la carrera de Carmen Linares arranca en las canciones populares de Lorca y la Argentinita que ella grabó en 1993. “Fue un disco que me gustó muchísimo, porque me salí un poco de todos los trabajos que yo venía haciendo. Fue un poco rompedor en mi carrera, y además gustó al público mucho”, nos explica ella en entrevista. “Lo llevamos al terreno del flamenco, y lo actualizamos. Fue un trabajo que a mí me ha dado muchísimo prestigio”. De este trabajo están en este concierto el Romance Pascual de los Peregrinitos, que abre el disco y las Sevillanas de Lorca, que lo cierra.

(Carmen Linares en la presentación de su disco, en la sede de la Sgae. Foto: Efe)

También se acuerda en este trabajo de la Antología de la mujer en el cante (1996), una recopilación de cantes de mujer que nadie nunca antes había grabado y en la que se hizo acompañar de las mejores guitarras del flamenco. “Siempre digo que hay un ante y un después de la Antología, ha sido un trabajo muy importante para mí”, explica ella. Para este disco elige una Seguiriya y las Cantiñas, en las que además, aparece el primer invitado especial: el baile de Javier Barón. “Su baile por alegrías y su baile por soleá son sus bailes por excelencia, sobre todo las alegrías. Así que se lo puse fácil: Javier tu baile son las alegrías, baila el tiempo que tú quieras, que yo canto. También cantaron dos palmeras que venían conmigo: Ana María (González) y Rosario (Amador), porque cantan muy bien y también porque hay que dar sitio a la gente joven.

Además de Barón, este concierto tuvo un invitado muy especial, un cantaor que además de admirarle, es un buen amigo: Miguel Poveda, que se unió en La luz que a mí me alumbraba (Canto de los desengaños, una composición de Juan Carlos Romero con letra de Ortiz Nuevo) y el Canto de la resignación, que Linares grabó en el disco Un ramito de locura y que a Poveda le gustó tanto cuando la escuchó que decidió incluirla en su disco Tierra de calma.

El disco continúa con un repaso a los grandes poetas a los que Carmen ha dado voz: Juan Ramón Jiménez (en su disco Raíces y alas), Federico García Lorca (en su espectáculo, junto a la coreógrafa Blanca Li, sobre Poeta en Nueva York) y Miguel Hernández (en su montaje más reciente, Oasis abierto). ¿Por qué cantar a los poetas? “Después del disco que Enrique Morente le hizo a Miguel Hernández vimos que ahí había un camino que no estaba explorado y que era fantástico”, explica la cantaora. “Tener esos grandes poetas, tenerlos ahí y no utilizarlos, no cantarlos y no darlos a conocer, para mí es un lujo hacerlo”.

Del espectáculo sobre Poeta en Nueva York elige además la cantaora uno muy especial, que dedica a su compadre Morente, por granaínas, Asesinados por el cielo. “Enrique tiene una forma muy especial de hacer ese cante, y yo le quería recordar así. Cuando lo monté para el estreno, en Granada, Enrique estaba con nosotros y luego dije: este poema tiene que ser para Enrique, porque hay mucho de él ahí”.

Morente fue una de las personas que sobrevoló Sevilla la noche del concierto. Un lugar muy especial para el flamenco, sin ninguna duda, en el que Carmen Linares tardó en entrar: “Yo llevaba ya tiempo cantando, pero no sé por qué, Sevilla no era una ciudad donde me llamaran para cosas importantes. Pero hubo una Bienal que me pilló muy bien, porque estas cosas, el flamenco es una cosa muy visceral, muy emotiva, que se tienen que dar muchas cosas para que tú consigas transmitir y llegarle al público. A partir de ahí, de esa Bienal, entré en Sevilla por la puerta grande, y tenemos un matrimonio, un noviazgo, no sé qué, que a mí me quieren mucho en Sevilla y a mí me encanta esa ciudad”.

Escucha las Sevillanas de Lorca y el Canto de la resignación, incluidos en el disco de Carmen Linares Remembranzas.

¿Quieres conocer los gustos musicales de Carmen Linares? Consulta sus respuestas en nuestro Audiomatón.

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20 May 2011

Escrito por acastellano

20 May 2011 - Enlace

Por Bloguerías y otros palos: inauguramos

Hoy inauguramos sección. Se trata de un espacio para que participen los amigos del flamenco, y también de este blog: son colaboraciones especiales. No tendrán periodicidad concreta, y serán de temática libre y abierta. Los invitados harán una reflexión sobre algún tema del flamenco que les preocupa, o contarán alguna vivencia personal con este arte. La inauguración es obligada: la hacemos con Manuel Moraga, periodista que lleva muchos años en esto y dirige, en la actualidad, el programa de Radio Exterior (RNE) El Callejón del cante en el que es generoso con las voces que invita a participar. Además, Manuel Moraga forma parte del consejo asesor de la Fundación Mario Maya y ha participado, entre otras cosas, en un espectáculo estrenado en la pasada Bienal de Flamenco, de la que habla en el texto siguiente.

Las casas cantaoras, ¿un modelo en crisis?
Por Manuel Moraga

“Hay personas con un gran oído musical y otras que no. Ahí existe un componente genético y, de hecho, se puede dar en familias, como ocurrió en la saga de los Bach: el más conocido fue Juan Sebastián, pero cuando se reunían todos eran más de cien músicos. Pero además de la genética, en la irrupción del artista interviene también la formación familiar, el ambiente en que se vive”. Es la opinión del Dr. Cecilio Paniagua, psiquiatra psicoanalista y autor del libro Visiones de España. Reflexiones de un psicoanalista, donde dedica un capítulo a la lírica del flamenco. Estos pensamientos reflejan la base de ese fenómeno que todos conocemos en el flamenco como las casas cantaoras y que -en mi opinión- en los últimos tiempos no está siendo reconocido como se merece.

“De pequeño -comenta Manuel Valencia Carrasco, Manuel de Paula- jugaba a ser cantaor”. Este gran artista nacido en Lebrija es uno de los testigos más lúcidos y privilegiados de ese proceso de la transmisión oral y vivencial del flamenco en el seno familiar. En su árbol genealógico encontramos al Tío Chozas, a Antonia Pozo, a los Sordera de Jerez, e incluso su segundo apellido, el Carrasco, comparte origen con La Macanita, Diego Carrasco, o la familia Jero. ¡Y qué decir del apellido Valencia en Jerez y Lebrija!

Manuel de Paula me ha contado en infinidad de ocasiones cómo se vivía el flamenco en su casa. Y cómo el cante de su casa tenía detalles y sutilezas diferentes al cante que se hacía en otras casas gitanas de la misma Lebrija: “Me dijo en Chache Bacán / siéntate, sobrino, aquí/ que yo te voy a enseñar / los cantes de Juaniquí” dice una letra por soleá de su último espectáculo Ancá Paula, que significa, precisamente, En casa de los Paula.

El profesor José María Poveda, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y autor del libro Locura y creatividad, me explicaba que “en los seis primeros años de la vida se configura el sentido del sonido y el sentido de la música. Es parecido al aprendizaje de idiomas: los idiomas que se aprendan hasta los seis años van a entrar muy fácilmente en el niño”.

Esto revela por qué en las casas flamencas -fundamentalmente gitanas- aunque no todos los integrantes sean artistas (en el sentido profesional del término), sí que cualquiera de ellos -desde los más niños o los más ancianos- son capaces de “saber estar en una fiesta”… En definitiva, estamos hablando de ese “lo llevan en la sangre”, expresión muy común y socorrida, pero que implica, como vemos, factores tan complejos como la genética o el desarrollo psico-afectivo-neuronal del individuo.

Obviamente, no todos los miembros de una casa cantaora terminan siendo artistas profesionales: “Además de ese vigor, hay que tener talento innato y perseverancia”, afirma el psiquiatra Cecilio Paniagua, que añade “el mito de que Mozart tenía inspiraciones y escribía a vuelapluma no es cierto. Mozart trabajaba mucho. Hay que perseverar, hay que aprender mucho”. Siguiendo con el ejemplo de Manuel de Paula –con quien mantengo una gran amistad y, por ese mismo interés mío hacia el fenómeno de las casas cantaoras, me embarqué con él en su AnCá Paula- me contaba cómo siendo un chaval se iba a Jerez haciendo autostop para poder escuchar a tío Gregorio, el Borrico: “iba a buscarle a la venta de los Cuatro Caminos -cuenta Manuel-, y con mis ahorrillos le llevaba media botella de Tío Pepe y un paquete de Ducados, que es lo que fumaba él. Y yo me quedaba encantao de escuchar ese eco. Me iba para mi casa diciendo ¡Dios mío! ¿Cómo ha hecho eso este hombre?... Y cuando volvía otra vez a escucharlo ya no lo hacía igual. Y si un día te levantaba los vellos, otro día te rompías la camisa”.

Nadie discute el papel de las casas cantaoras en la historia de este arte: los Pavón, los Torre, Paco La Luz y sus ramificaciones, los Pinini, los Perrate, los Mairena, los Parrilla, los Agujetas, los Paula, los Pelaos, los Peña, los Bacán, los Maya de Granada, los descendientes de Diego del Gastor, los Salazar de Extremadura, etc., etc., etc. Solo con estas referencias se podría componer una buena antología del cante, del toque y del baile flamenco. Pero ese papel, en los tiempos actuales -esa es mi opinión- parece quedar relegado a un segundo plano. Y estas familias lo saben y lo sufren.

Hoy cualquier persona con talento y facultades puede empaparse de cante, de guitarra o de baile a cientos o miles de kilómetros de España. Y eso es muy positivo. De hecho, muchos artistas ajenos a las casas cantaoras han demostrado esfuerzo, capacidad y creatividad y han contribuido a hacer más grande el flamenco. Pero también es cierto que en los carteles de las grandes programaciones actuales se echa de menos la presencia de los apellidos a los que aludo. La balanza, a mi juicio, no está equilibrada. Las modas van por otros caminos y con demasiada frecuencia se confunde el talento con la repetición mimética de lo ajeno aprendido: todo, eso sí, con una gran perfección técnica…pero muchas veces, sin alma. Quizá porque eso que llamamos alma tiene bastante que ver con la interiorización natural de los códigos musicales y estéticos desde la más tierna infancia.

Al flamenco no le sobra ninguna aportación. Pero sí considero necesario -insisto- que se haga una valoración justa del camino recorrido. El alma de un artista gana en riqueza cuando se ha impregnado no solo de notas musicales, sino de toda esa intranet vital, ese cúmulo de observaciones, sensaciones y aprendizajes que se da en las Casas Cantaoras. Si ellas, el flamenco que conocemos, no sería igual. Obvia decir que un artista no nace donde quiere, sino donde le toca. Pero los programadores sí que no nacen: se hacen.

(FOTO: Fidel Meneses / Luis Castilla –Bienal de Flamenco)

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Si eres curioso, simpatizante o aficionado al inabarcable mundo del flamenco, asómate en este blog a lo que se cuece por sus caminos de la mano de la periodista de EL PAÍS Ángeles Castellano.
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