Por Bloguerías

16 Sep 2011

Escrito por acastellano

16 Sep 2011 - Enlace

Esperanza Fernández retoma los Jueves Flamencos de Sevilla

La gran voz trianera actual, Esperanza Fernández (Sevilla, 1966), es la elegida para el retorno de un clásico sevillano (lleva organizándose 27 años), los Jueves Flamencos de Cajasol, un ciclo que comenzó en marzo y paró en verano. Se reanuda el 6 de octubre, en la sala Joaquín Turina, con la cantaora trianera, a quien seguirán otros siete recitales para concluir en diciembre con una zambomba jerezana.

La trianera, hija de cantaor y emparentada con los Pinini de Lebrija y los Cagancho, ofrecerá su versión más directa: un recital de cante junto al guitarrista que le acompaña desde hace más de 10 años: Miguel Ángel Cortés, uno de los mejores guitarristas para el cante de la actualidad. Un auténtico lujo, ya que es una de las cantaoras que defiende la herencia de Triana con mayor solvencia de la actualidad. Esperanza canta por derecho y sin embargo, es una colaboradora habitual en otro tipo de espectáculos: montajes corales, como el Café de Chinitas del Ballet Nacional, o el que protagonizó junto a Gerardo Núñez y la New York Flamenco Reunion en 2000 en la Bienal de Flamenco de Sevilla y otro tipo de acompañamientos, como su participación en El amor brujo de Manuel de Falla en la Bienal de 2008 . En este festival, precisamente, presentó el año pasado un espectáculo propio que suponía su debut en solitario en el certamen: Raíces del alma, en el que hizo un repaso por su herencia y carrera profesional acompañada por David Peña Dorantes, pianista y director musical, y Pepa Gamboa, directora de escena.

Entonces, me contó en una entrevista en su escuela de flamenco que comenzó en el cante gracias a una nana: “Fue la primera vez que me vio Mario Maya, el primero que me dio una oportunidad fuera del ámbito familiar. Me llamó para cantarla en su espectáculo El Amargo”. Después, junto a otro grande, el cantaor Enrique Morente, dejó de ser “la “la niña de Curro Fernández”, para tomar nombre propio. Ocurrió en 1994, gracias al espectáculo A oscuras presentado en la Bienal de Flamenco de Sevilla. “Ya había estado en la Bienal antes, pero la del 94 me dio un empujón muy fuerte, di el salto como Esperanza Fernández”.

Escucharle contar sus vivencias es como hacer un recorrido por el flamenco de los últimos 30 años, porque incluso sus recuerdos infantiles están salpicados por los grandes: “Yo estaba jugando y Fernanda y Bernarda de Utrera estaban en mi casa tomando café y haciendo compás, imagínate. Claro, yo de niña no le daba importancia. Soy una persona con mucha suerte”, me explicaba.

Aunque es habitual en los escenarios, es una lástima, para quienes no tienen acceso a sus actuaciones, que esta cantaora, que participó en la grabación de Potro de Rabia y miel de Camarón de la Isla, tan solo haya grabado dos discos: Esperanza Fernández (2001) y Recuerdos (2007). Y sin embargo, ella no echa de menos haber hecho más: “Yo puedo decir con orgullo que no soy un producto discográfico, porque llevo más de 20 años trabajando y sólo he publicado dos discos. No he parado de trabajar sin necesidad de tener ningún disco. Todo lo que tengo en mi vida ha sido ganado por mi propio esfuerzo y eso lo llevo a gala”.

Además de Fernández, en los Jueves Flamencos habrá otras actuaciones interesantes. El presupuesto se anunció en marzo, cuando se inauguró (100.000 euros, frente a los 165.000 de 2010). El cartel, este trimestre, queda compuesto así:

++Esperanza Fernández y Miguel Ángel Cortés: 6 de octubre

++Manuel Lombo junto a Asunción Pérez La Choni al baile y Ricardo Rivera, Fernando Romero y Los Melli: 20 de octubre.

++Manuel Liñán compañía de baile flamenco: 3 de noviembre.

++Manuel Herrera: 10 de noviembre.

++Javier Barón: 24 de noviembre.

++Isabel Bayón: 1 de diciembre.

++Mercedes Ruiz con Santiago Lara, David Lagos, el Londro y Perico Navarro: 15 de diciembre.

++Zambomba jerezana dirigida por Fernando Moreno: 22 de diciembre.

Las entradas para cada espectáculo se pueden adquirir en la Taquilla del Centro Cultural y en Cajasol Tickets, y existe la posibilidad de adquirir abonos para la temporada completa con la reducción de un 30% sobre el precio de Taquilla.


[[Antonio Cáceres (jefe de Acción Cultural de Cajasol), Manolo Herrera (coordinador del ciclo), Manuel Lombo, Esperanza Fernández y Manuel Herrera en la presentación del ciclo, ayer. Imagen facilitada por Cajasol]].

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10 Sep 2011

Escrito por acastellano

10 Sep 2011 - Enlace

Flamenco en la frontera: Morón en el mapa

"Hemos decidido que el año que viene es este año". Después de tres lustros tratando de organizar un festival en Morón, Fernando González-Caballos y un grupo de jóvenes aficionados de esta localidad se han liado la manta a la cabeza y han decidido organizar Flamenco en la frontera , un festival que combina actuaciones con cursos y conferencias y que finaliza hoy. "Llevamos 15 años mostrando nuestra buena voluntad para organizar algo así a los directivos de las peñas, que son un poco el poder fáctico en esta localidad para organizar los eventos flamencos", explica González-Caballos, organizador. "Y todos los años nos decían: el año que viene. Así que, un poco cansado de que nos dieran coba, decidimos ponernos manos a la obra este año". La idea de fondo era, según explica, "hacer una llamada de atención sobre la capacidad y la fuerza que ha tenido el flamenco de Morón en la industria cultural, recuperar ese esplendor que tuvo en su momento, pero adaptado a los tiempos de hoy".

Así que decidieron no hacer un festival al uso y romper con la estructura del Gazpacho de Morón de hacer una única noche de espectáculos. Flamenco en la frontera se alarga durante cuatro días y combina las actuaciones con actividades que inciden en la importancia de la tradición flamenca local y lo su significado para el mundo. Con un objetivo muy claro: atraer al público joven. "El flamenco necesita renovar al público, porque hay un cambio generacional artístico también", explica González-Caballos.

La conferencia inaugural, a cargo del rector de la Universidad Internacional de Andalucía , José Manuel Suárez Japón, puso el miércoles el acento sobre aquella época dorada , unos tiempos protagonizados por el guitarrista Diego del Gastor, pero en el que tuvo también mucho que ver el estadounidense Donn E. Pohren, un enamorado del flamenco que se instaló en una finca en la que recibió a multitud de compatriotas atraídos por el toque del de El Gastor, el misterio y la manera de vivir de los flamencos de una zona de Andalucía que, en los años 60, seguía siendo rural y vivía ajena a lo que ocurría en el resto del mundo. "Pohren fue el inventor del prototurismo rural y hay que darle su sitio", dice el organizador. "Gracias a él, al trabajo literario que él hizo y el lugar que le dio en todo el mundo a Diego del Gastor, los extranjeros siguen viniendo a Morón. Le llevó de lo local al mundo. Diego del Gastor era un artista muy local, que seguramente de no haber pasado Pohren por aquí no habría tenido la dimensión que tiene", explica González-Caballos.

Sobre aquella época y su evolución hasta hoy versan muchas de las conferencias y proyecciones del festival, pero los organizadores son conscientes de que, como en todos los festivales, el plato fuerte son los espectáculos. Dani de Morón y Alfredo Lagos, Carrete de Málaga, Jesús Méndez o los locales Pepe Torres, Moi de Morón, David el Galli y Rafael Rodríguez, entre otros, forman parte de un cartel en el que se ha tratado de combinar artistas locales y ajenos, además de jóvenes con otros veteranos pero que están fuera del circuito de actuaciones. "Creo que el relevo generacional artístico se está dando y hay que apoyarlo", explica González-Caballos Un relevo generacional que, en su opinión, no está siendo entendido por algunos de los veteranos del flamenco, que han protagonizado recientemente una protesta ante la Junta de Andalucía por lo que ellos consideran que es una política de contrataciones centrada en el amiguismo. "Mi opinión sobre la polémica, además de los muchos puntos y comas que pueda tener, es que veo que hay una serie de artistas que se resisten a reconocer el cambio generacional. Yo creo no es noble que, un artista que ahora es mayor, que ha sido joven y ha tenido que buscar su sitio en los tablaos de Madrid, cuando entonces había también figuras consagradas, ahora eche tierra encima de los jóvenes que están despuntando".

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11 Ago 2011

Escrito por acastellano

11 Ago 2011 - Enlace

Moraíto Chico, el toque que buscaban los cantaores

Ayer por la mañana falleció un gran guitarrista jerezano. Os dejo el obituario que publicamos hoy en El País. Descanse en paz.

Cuando el cante flamenco quería sonar a Jerez, buscaba su guitarra, la de Manuel Moreno Junquera, Moraíto Chico (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1956). El soniquete jerezano, esa peculiar manera de entender el compás, de marcarlo y jugar perdiéndose en él, no tenía mejor representante en su generación. Su guitarra siempre estaba para escuchar el cante, contestarlo y mecerlo con ese compás propio de su tierra. Había actuado con casi todos los cantaores de su época, pero será recordado por las casi dos décadas de trabajo junto a otro jerezano, José Mercé.

No le interesaba pasar a la historia ni crear un nuevo sonido en la guitarra flamenca, pero a lo largo de su carrera logró que su manera de tocar, siguiendo la más estricta tradición de su ciudad natal, también sonase profundamente personal. Recogió la herencia familiar, la que le dieron su padre, Juan Morao, y antes su tío, Manuel Morao. Pero también bebió de otras fuentes, como Parrilla de Jerez o Paco Cepero, a las que añadió nuevas melodías de factoría propia, nuevos picados o falsetas con un punto de picardía, la que lleva dentro la bulería, entendida a la manera en la que se vive en su barrio, el de Santiago, una de las cunas del flamenco.

Debutó profesionalmente al lado de La Paquera, porque el acompañante habitual de la cantaora, Parrilla de Jerez, curiosamente uno de sus referentes, estaba enfermo. Pero antes, y desde los 11 años, había participado en los Jueves Flamencos que organizaba su tío. Y nunca más soltó la guitarra.

Su fuerte era el repertorio jerezano: bulería, soleá, seguiriya, malagueñas del Mellizo, tientos, fandangos y cantiñas. Pero sin duda será recordado siempre como el eterno escudero del cantaor José Mercé. Con él ha compartido giras por todo el mundo y numerosas grabaciones, incluida la del último disco del cantaor, Ruido, publicado en 2010.

Era muy admirado por su saber acompañando al cante, por lo que le buscaban todos los cantaores, los de su tierra y los de fuera. Los rasgos que definían su carácter marcaban quizás también esa personalidad artística que atraía a sus colegas como un imán. Moraíto era humilde, y su guitarra siempre ocupaba el lugar que le corresponde, junto al cantaor, dándole réplica y envoltorio, pero nunca buscando el protagonismo. Era un artista generoso con sus compañeros de escenario, que gracias a su toque brillaban aún más. También era un tipo simpático, un tanto guasón, realmente conocedor del significado de la bulería. Tanto así, que casi la defendía tan bien bailando, derrochando arte y compás, como con la guitarra, siempre buscado en el fin de fiesta para demostrarlo. Nunca necesitó alardear de conocimientos técnicos, ni le gustaba tocar con rabia (como siempre ha dicho el maestro Paco de Lucía que tocaba en su juventud), ni exhibirse con una gran velocidad en su toque. Lo suyo era otra cosa.

Fue quizás esa poca necesidad de protagonismo la que hizo que Moraíto no haya desarrollado una carrera más prolífica como concertista. Aunque ha participado en numerosas grabaciones de diferentes cantaores, solo ha dejado dos discos como solista: Morao y oro (1992) y Morao, morao (grabado en 1999 y reeditado por Nuevos Medios en 2005).

Y paradójicamente, ha sido una actuación como solista la última que hizo. El guitarrista se despedía de los escenarios, sin saberlo, el pasado mes de enero, en el Festival de Flamenco de Nimes (Francia). En España, sus trabajos postreros fueron para la televisión, en el programa que emitía Canal Sur, El sol, la sal, el son, producido por el periodista Jesús Quintero. También sus dos actuaciones en la Bienal de Flamenco de Sevilla, en septiembre de 2010.

(FOTO: GARCÍA CORDERO)

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01 Jul 2011

Escrito por acastellano

01 Jul 2011 - Enlace

'Rojo y rosa': la fuerza y el lirismo de Antonio Carbonell, 'Bola'

La Suma Flamenca de Madrid entra en su recta final. Pero aún queda tiempo para la actuación, en el Centro Cultural Paco Rabal de Palomeras Bajas, de un guitarrista y compositor madrileño, Agustín Carbonell, Bola (Madrid, 1967), que presenta un disco que a su vez es la grabación de un espectáculo, un espectáculo que se verá en Madrid el 2 de julio, Rojo y rosa.

“No quería montar una obra en torno a un título”, me explica Carbonell en una interesante charla que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. “Decidí titular con dos colores por lo que representan para el flamenco: el rojo es la pasión, el compromiso, la verdad artística. El rosa es más lírico, más amoroso”.

Este es el cuarto álbum de su carrera, el primero compuesto en torno al baile. Pero el Bola no es ningún recién llegado. Sobrino nieto de Sabicas (“toda mi familia se dedica al flamenco”, resume el guitarrista), primo de Aurora Carbonell, la Pelota (y por tanto, primo político de Enrique Morente), hijo, sobrino, y nieto de flamencos, Carbonell comenzó a los 13 años, pero fue junto al bailaor Eduardo Serrano El Güito, con quien trabajó durante 14 años, como logró el reconocimiento y la experiencia fundamental. Ha trabajado con tantos artistas que la enumeración no acabaría nunca y, a pesar de su gran experiencia acompañando el baile, no ha sido hasta ahora cuando se ha planteado dedicarle un disco.

“Llevo muchos años en la música, he viajado muchísimo, y ahora quería hacer algo íntimo, personal, con mis vivencias del flamenco, que han sido bastantes”, explica. “Era un reto, mi intención era hacer una especie de suite que girase en torno al baile, mostrar a la gente la fuerza que tienen el baile, la guitarra y el cante grabados en directo”.

Rojo y negro es la adaptación para el disco de un espectáculo que se estrenó en octubre en el Teatro Lara de Madrid. “Todo no se puede grabar, no puedes tener al oyente escuchando una escobilla de baile dos minutos porque no se va a entender”, explica. “El espectáculo está adaptado para el CD. Se grabó en dos días en directo, con baile y todo”.

La obra se organiza en torno a seis escenas cerradas e independientes (el disco cuenta con 12 cortes: con soleares, bulerías, tientos, cartagenera, tangos, soleá por bulerías, fandangos por bulerías), que protagonizan dos bailaoras. “Cada escena cuenta una historia, con su pequeño argumento”, explica. “Los títulos de las escenas aluden al mundo de la danza”. Cada una de las historias cuenta, además, con una pequeña explicación que se explica en el libreto para situar mejor a los que escuchen el disco.

La música es muy directa, muy auténtica, siguiendo los esquemas más tradicionales. Sin embargo, el disco se presenta con un subtítulo: Música y baile del nuevo flamenco: “Todo está dentro de lo que es cada palo, no he querido poner fuegos artificiales: hay unos tientos que son muy puros, la soleá es muy pura también…”, explica, para matizar después: “la gente no entiende lo que es el nuevo flamenco y es una pena. Tenemos la obligación de conocer la obra de los maestros, asumirla y conocerla de verdad, pero después todo va evolucionando, siempre desde el respeto y con el conocimiento que ello conlleva”, explica. “Mi apuesta es diferente, no puedo esquivar las vivencias y las experiencias con otras músicas que he vivido”.

Las dos bailaoras de la obra, madrileñas, representan los dos colores, el rojo (Tamar González) y el rosa (Karen Lugo). “Karen lleva la batuta, es un poco el alma del espectáculo”, explica Carbonell. “Su baile es música para mí, tiene un punto lírico muy fuerte. Yo le conocía de la academia de Amor de Dios de Madrid”. Tamar González entró para sustituir a otra bailaora, que en principio se unió al proyecto pero lo dejó en seguida. “Después de Karen se incorporó al espectáculo Karime Amaya, que es una sobrina nieta de Carmen Amaya, un auténtico animal bailando. Pero justo antes del estreno tuvo que volar a México”. En su lugar se incorporó Tamar González. “Es una bailaora muy moderna, con una fuerza impresionante y mucho sentido del compás, representa muy bien el rojo”.

A las dos bailaoras se unen el contrabajo de Javier Colina, la guitarra de Claudio Villanueva y el cante de Saray Muñoz (hija de Tina, de Las Grecas) y Enrique el Piculabe, dos voces agudas y muy gitanas. “Yo utilizo las mismas tonalidades que el resto de compositores flamencos”, explica Carbonell sobre su elección de cantaores, “pero trasladadas a notas más agudas, así que o lo canta una mujer o tiene que hacerlo un hombre con la voz un poco más aguda, para conseguir abarcar lo que yo quiero”.

Sobre el escenario, la obra requiere de un equipo mayor, en el que lucen nombres como Lorenzo Caprile, responsable del vestuario, o Dominique You, responsable de la iluminación. “Es impresionante que trabaje conmigo”, dice emocionado. “Ha sido compañero de Antonio Gades de toda la vida, junto a él creó Carmen y Fuenteovejuna. Es una persona muy inteligente y sabe de dónde vengo yo. Yo estuve 14 años con El Güito, la misma escuela que Gades”, explica.

Junto a él ha trabajado esta semana en los retoques para la presentación de mañana en la Suma Flamenca, y de ahí, seguirá recorriendo el mundo. “Mi reto es presentarlo en Nueva York y en otras plazas importantes”, concluye.

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27 Jun 2011

Escrito por lacomunidadpais

27 Jun 2011 - Enlace

Concurso: Define tu lugar más flamenco

Con motivo del lanzamiento de la caja de discos Atlas del flamenco (Universal Music) proponemos a los lectores de este blog nuestro primer concurso. El premio, obviamente, es una caja con los diez discos en los que el músico e investigador Faustino Núñez (Vigo 1961) ha recopilado lo mejor de la historia del flamenco organizado por los lugares en los que mayor desarrollo ha tenido el arte jondo.

El concurso, que estará activo entre hoy lunes, 27 de junio, a las 12.00 y el lunes 4 de julio a las 23.59, consiste en lo siguiente: se trata de elegir uno de los lugares de esta colección (Cádiz, Los Puertos, Jerez, Sevilla y su provincia, Málaga, Córdoba y Granada, Murcia Almería y Jaén, Huelva y Badajoz) y ponerle una definición que explique por qué es para ti el lugar más flamenco. Un ejemplo: Cádiz, la sal y el compás o Murcia, la sensibilidad de la mina.

Para participar, tienes que registrarte en Eskup y dejar en Concurso flamenco tu propuesta. La que nos parezca más original será la ganadora.

Atlas del flamenco está a la venta desde el pasado 7 de junio. Es una recopilación que reúne los estilos más genuinos de cada comarca cantaora, interpretados por las figuras más representativas de cada uno de estos estilos (artistas como Camarón de la Isla, Fosforito, Sabicas, Carmen Linares, La Sallago, Paco de Lucía, Lebrijano o Juan Habichuela, entre otros). Ha sido desglosado en 10 volúmenes, incluido un último disco titulado Otros lugares en el que se engloban aquellos estilos inclasificables desde el punto de vista geográfico, inspirados en músicas de origen cubano o argentino. Además, la colección contiene un libreto de 120 páginas con textos realizados y temas seleccionados por Faustino Núñez.

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17 Jun 2011

Escrito por acastellano

17 Jun 2011 - Enlace

El flamenco de paseo por Egipto

Morena de ojos azules. Así se llama el primer disco (Al Zarqa) del guitarrista egipcio Ali Khattab (El Cairo, 1977), que con tan sólo ocho años descubrió el flamenco y ya nunca más salió de él. Y la morena de ojos azules es su música: a medio camino entre su país de origen y el de adopción, el flamenco y las músicas árabes de las que él bebe. “Me encanta la palabra, me encanta el azul, y creo que es un título muy significativo para explicar la mezcla de músicas. Mi morena con los ojos azules es esta mezcla de las dos culturas”, explica.

Concebido durante los años que residió en Jerez y grabado en Egipto, los cortes se mueven sobre la base de la soleá, seguiriya, taranta, tangos y rumbas. Es el último disco que publicó Mario Pacheco antes de fallecer, en su discográfica Nuevos Medios, aunque Ali nunca llegó a conocerle. Con motivo de la publicación del disco, hablamos con el guitarista en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

-Pregunta: Es tu primer disco. ¿Por qué hacerlo así, mezclando estilos?
-Respuesta: Esta música surge de una manera muy natural. No quiero hacer flamenco nada más. Me encanta el flamenco, me encanta escucharlo y creo que es perfecto como está. Cuando toco el laúd o la guitarra me sale el flamenco natural, porque escucho flamenco todo el tiempo, desde que tenía ocho años, y he venido muchas veces a España, a Andalucía y a Jerez. Creo que no es algo que uno hace intencionadamente, sino que sale solo. No puedo hacer otras cosas, esto es lo mío.

-P: ¿Cuándo fue tu primer viaje a España?
-R: En el año 97 ó 98. Las primeras veces que vine sólo quería ver y escuchar el flamenco. Pero descubrí que el flamenco no gira alrededor de la guitarra, que era la idea que yo tenía, sino que está basado en el cante. Así pregunté y pregunté dónde podía escuchar el cante más puro, para llegar a la raíz del flamenco, y me dijeron que en Jerez. Desde entonces he estado yendo y viniendo y en 2005, hasta el año 2007, me instalé allí.

-P: ¿Y cómo fue la inmersión en el flamenco jerezano?
-R: Pues acompañé al cante en peñas, también en Sanlúcar, muchas veces, con cantaores, baialores, otros guitarristas… Creo que para tocar bien hay que saber acompañar al cante y el baile, para comprender el compás, para entender los cambios, los tiempos, las dinámicas y las melodías, porque la guitarra es una imitación del cante. En Jerez entendí muchas cosas que me ayudaron con la guitarra.

-P: En esos años fue cuando se fraguó, además, este primer disco tuyo…
-R: Sí, he tardado en componerlo tres años, y en grabarlo seis meses. Empecé a componer en Jerez, pero lo grabé en El Cairo porque mi padre estaba muy enfermo y tuve que quedarme allí. Quizás el segundo disco lo grabe aquí. También por esas circunstancias todos los músicos con los que conté son de allí, pero traté de que sonase con instrumentos de aquí: hay bajo, y guitarra, melodías del flamenco…

-P: ¿Segundo disco? ¿Ya lo estás trabajando?
-R: Así es. Y creo que el título será Sin país. En el disco nuevo tengo la misma onda, la misma intención que en el primero. Es el mismo proyecto, pero introduzco otras líneas, como ritmos y melodías sufís y cante, también. Hay alegrías, unas bulerías muy moras, tangos, y quizás una seguiriya, pero con compás, sin cante.

(Ali Khattab presenta mañana su disco en la Noche Blanca del Flamenco a iniciativa de la Casa Árabe de Córdoba (Plaza de Abades, 02:30) y estará también en Madrid el próximo 8 de julio, dentro del festival Raks).

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16 Jun 2011

Escrito por acastellano

16 Jun 2011 - Enlace

El mejor cante de Arcángel

Paco Arcángel (Huelva, 1977) está en su mejor momento de voz y de cante y anoche lo demostró en los Teatros del Canal, dentro de la Suma Flamenca. Está pasando un momento duro en lo personal, y esto se reflejó también en su recital, que hizo con más intensidad y pasión si cabe. Es un cantaor que conoce la tradición como pocos, que sigue estudiando, y que investiga hacia dentro para proponer nuevas formas, nuevos caminos para el cante de siempre.

Acompañado de Miguel Ángel Cortés a la guitarra, su cómplice en la aventura renovadora (también los Mellis a palmas y coros y Agustín Diassera a la percusión), Arcángel se entregó al cante más sentido. Arrancó con una canción por bulerías que dio paso a una soleá morentiana pero con el sello muy personal de este cantaor joven de voz aguda que, con el tiempo, ha ganado en profundidad y ha trascendido sus cualidades naturales. Tiene capacidad para hacerlo, pero anoche Arcángel quiso dejar a un lado los juegos de filigrana y la profusión de melismas para entregarse al cante más adolorido, que él llevaba por las notas más altas y los tonos bajos, según le iba pidiendo el cuerpo.

Todo en el cante de anoche de Arcángel, que volverá a Madrid el día 29 acompañando, en el Teatro Real, a Mauricio Sotelo, sonó a nuevo y a sorpresa. Por fandangos abandolaos, por alegrías, en la que la guitarra de Miguel Ángel Cortés dio, si cabe, mayor protagonismo y enjundia al cante (y que levantó al público de sus asientos para ovacionar a ambos), en una seguiriya intensa desde el ayeo, por soleares y unos fandangos de su tierra dedicados a su madre, recientemente fallecida.

Sonidos blancos y carentes de profundidad

Juan Valderrama arrancó la noche. Presentaba su más reciente disco, Sonidos blancos y eso prometía hacer, flamenco en la línea que siguieron su padre, Juanito Valderrama, y otros artistas como Pepe Marchena o Pepe Pinto. Precisamente por presentar este trabajo discográfico, quiso hacer una primera parte de canción aflamencada, que es lo que lleva fundamentalmente su disco, algunas compuestas por él y otras por Luis Pastor. Con una de este autor, Me llamo Juan Valderrama, abrió la noche de pie en el escenario, acompañado por las guitarras de Daniel Casares y Rubén Levaniegos, la percusión de Manuel Luque y las palmas del grupo Jaleo. Le siguieron Quererte , Qué verdad tan grande, Ya no quedan héroes, los Tangos de Enrique, que él ha escrito para homenajear a Morente, y las Alegrías del juguete roto, para las que se hizo acompañar en el escenario de la bailaora, Pilar Astora.

Pero el público que acudió anoche a ver a Valderrama no estaba interesado en esta suerte de canción flamenca que el cantante/cantaor propone y desde el primer momento y con mucho entusiasmo le gritaron desde el patio de butacas para que cantase flamenco o incluso algunos de los éxitos de su padre. Él les respondía, “claro, a eso he venido”, “las cosas se irán aflamencando”.

Pero el flamenco no llegó, a pesar de que, tras las primeras canciones, Valderrama se sentó en una silla de enea y, micrófono en mano, La Rosa que popularizase Marchena, recogida y con gran profusión de melismas en sus versos. Hizo una seguiriya por Tomás Pavón, malagueña, taranta y levantica y cerró por fandangos. Hizo cantes bonitos, pero carentes de profundidad. En efecto, Valderrama tiene una voz blanca, muy dotada para hacer, de la manera más natural, juegos de velocidad y melismas en los tercios. Pero el flamenco es algo más que eso, y a este joven cantaor le falta profundidad. Lo que Valderrama propone sigue siendo canción aflamencada, un acercamiento al flamenco, pero le falta rebuscarse en su dolor, mirar más hacia dentro del cante, más que hacia el adorno. Para renovar el flamenco primero hay que curtirse en el estudio. Valderrama le puso ganas y de voz, estuvo correcto, pero eso en el flamenco, no es suficiente.

En el cierre por fandangos, que resolvió rápido, estuvieron especialmente acertados los guitarristas, que hicieron un auténtico duelo interpretativo, de velocidad y gusto.

(Foto: Bienal de Flamenco de Sevilla – Luis Castilla)

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12 Jun 2011

Escrito por acastellano

12 Jun 2011 - Enlace

Impecable guitarra de Niño Josele

Estaba en la Suma Flamenca y el Niño Josele (nacido José Heredia en Almería, 1.974) decidió hacer flamenco. Y cómo lo hizo: con entrega, con ritmo y una pulcritud exquisita en su sonido. Anoche, en los Teatros del Canal, demostró por qué está considerado uno de los mejores guitarras de su generación. Es uno de los flamencos que más ha investigado en los caminos del jazz, y también, es uno de los más respetados por los músicos de este arte, y sin embargo, anoche el Niño Josele hizo un recital de flamenco sin adjetivos, con un acompañamiento musical que le acompañó pero no le robó el protagonismo a la guitarra, que sonó rápida, sin perder la emoción, bien medida y más flamenca que nunca.

Apareció solo en el escenario y tras una presentación con un tema de su último trabajo discográfico, Española (Warner, 2009), de sonido limpio y emocionante, llamó al escenario al cantaor, David Maldonado, el de la Jacoba y a Israel Suárez Piraña, que puso las percusiones. Es la de este cantaor joven una voz tostada, muy gitana pero muy matizada, con un cante que no acompaña a la guitarra y rellena los huecos que esta le deja, sino que pide su espacio propio. Al grupo se unió poco después el bajista Alain Pérez, con el que la guitarra de Josele mantuvo un diálogo interesante en el concierto.

El repertorio elegido por Josele fue muy rítmico, incluso llegó a hacer una seguiriya muy rápida, con un fuerte dominio del compás. Hizo mucha bulería, y también, su homenaje a uno de sus ídolos, el músico de jazz Bill Evans.

Se les unió, casi al final de un recital que duró una hora larga y llenó tres cuartas partes del aforo, el bailaor Juan de Juan, para acompañar en una bulería que servía de presentación de los músicos en la que el bailaor quiso acompañar el ritmo con su taconeo, porque no hizo mucho más que eso, taconear con gran intensidad. Juan de Juan se quedó también para el último tema y con su baile desbocado dio una cierta sensación de querer demostrar su valía en esta corta aparición.

Juan de Juan saldría al escenario de nuevo al final del recital, no del Niño Josele, sino de la segunda parte de la noche, que correspondió a la cantante de música tradicional húngara Marta Sebastyén. Junto al percusionista-bailarín que acompañó a esta cantante (Zoltán Batyu Farkas), Juan de Juan puso una pinceladita de unión entre músicas. Marta participó junto a Niño Josele en La Granja de San Ildefonso el año pasado, cuando ambos trabajaron en una iniciativa de intercambio musical entre países de la UE. Entiendo que de ahí viene la idea de introducir a esta cantante en el programa de la Suma, porque su música, conexión con el flamenco, no tiene ninguna. Es por esto que no reseño su actuación, porque se sale del campo de interés de este blog y por un desconocimiento prácticamente absoluto de la música que la cantante interpretó.

(FOTO: Gorka Lejarcegi)

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20 May 2011

Escrito por acastellano

20 May 2011 - Enlace

Por Bloguerías y otros palos: inauguramos

Hoy inauguramos sección. Se trata de un espacio para que participen los amigos del flamenco, y también de este blog: son colaboraciones especiales. No tendrán periodicidad concreta, y serán de temática libre y abierta. Los invitados harán una reflexión sobre algún tema del flamenco que les preocupa, o contarán alguna vivencia personal con este arte. La inauguración es obligada: la hacemos con Manuel Moraga, periodista que lleva muchos años en esto y dirige, en la actualidad, el programa de Radio Exterior (RNE) El Callejón del cante en el que es generoso con las voces que invita a participar. Además, Manuel Moraga forma parte del consejo asesor de la Fundación Mario Maya y ha participado, entre otras cosas, en un espectáculo estrenado en la pasada Bienal de Flamenco, de la que habla en el texto siguiente.

Las casas cantaoras, ¿un modelo en crisis?
Por Manuel Moraga

“Hay personas con un gran oído musical y otras que no. Ahí existe un componente genético y, de hecho, se puede dar en familias, como ocurrió en la saga de los Bach: el más conocido fue Juan Sebastián, pero cuando se reunían todos eran más de cien músicos. Pero además de la genética, en la irrupción del artista interviene también la formación familiar, el ambiente en que se vive”. Es la opinión del Dr. Cecilio Paniagua, psiquiatra psicoanalista y autor del libro Visiones de España. Reflexiones de un psicoanalista, donde dedica un capítulo a la lírica del flamenco. Estos pensamientos reflejan la base de ese fenómeno que todos conocemos en el flamenco como las casas cantaoras y que -en mi opinión- en los últimos tiempos no está siendo reconocido como se merece.

“De pequeño -comenta Manuel Valencia Carrasco, Manuel de Paula- jugaba a ser cantaor”. Este gran artista nacido en Lebrija es uno de los testigos más lúcidos y privilegiados de ese proceso de la transmisión oral y vivencial del flamenco en el seno familiar. En su árbol genealógico encontramos al Tío Chozas, a Antonia Pozo, a los Sordera de Jerez, e incluso su segundo apellido, el Carrasco, comparte origen con La Macanita, Diego Carrasco, o la familia Jero. ¡Y qué decir del apellido Valencia en Jerez y Lebrija!

Manuel de Paula me ha contado en infinidad de ocasiones cómo se vivía el flamenco en su casa. Y cómo el cante de su casa tenía detalles y sutilezas diferentes al cante que se hacía en otras casas gitanas de la misma Lebrija: “Me dijo en Chache Bacán / siéntate, sobrino, aquí/ que yo te voy a enseñar / los cantes de Juaniquí” dice una letra por soleá de su último espectáculo Ancá Paula, que significa, precisamente, En casa de los Paula.

El profesor José María Poveda, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y autor del libro Locura y creatividad, me explicaba que “en los seis primeros años de la vida se configura el sentido del sonido y el sentido de la música. Es parecido al aprendizaje de idiomas: los idiomas que se aprendan hasta los seis años van a entrar muy fácilmente en el niño”.

Esto revela por qué en las casas flamencas -fundamentalmente gitanas- aunque no todos los integrantes sean artistas (en el sentido profesional del término), sí que cualquiera de ellos -desde los más niños o los más ancianos- son capaces de “saber estar en una fiesta”… En definitiva, estamos hablando de ese “lo llevan en la sangre”, expresión muy común y socorrida, pero que implica, como vemos, factores tan complejos como la genética o el desarrollo psico-afectivo-neuronal del individuo.

Obviamente, no todos los miembros de una casa cantaora terminan siendo artistas profesionales: “Además de ese vigor, hay que tener talento innato y perseverancia”, afirma el psiquiatra Cecilio Paniagua, que añade “el mito de que Mozart tenía inspiraciones y escribía a vuelapluma no es cierto. Mozart trabajaba mucho. Hay que perseverar, hay que aprender mucho”. Siguiendo con el ejemplo de Manuel de Paula –con quien mantengo una gran amistad y, por ese mismo interés mío hacia el fenómeno de las casas cantaoras, me embarqué con él en su AnCá Paula- me contaba cómo siendo un chaval se iba a Jerez haciendo autostop para poder escuchar a tío Gregorio, el Borrico: “iba a buscarle a la venta de los Cuatro Caminos -cuenta Manuel-, y con mis ahorrillos le llevaba media botella de Tío Pepe y un paquete de Ducados, que es lo que fumaba él. Y yo me quedaba encantao de escuchar ese eco. Me iba para mi casa diciendo ¡Dios mío! ¿Cómo ha hecho eso este hombre?... Y cuando volvía otra vez a escucharlo ya no lo hacía igual. Y si un día te levantaba los vellos, otro día te rompías la camisa”.

Nadie discute el papel de las casas cantaoras en la historia de este arte: los Pavón, los Torre, Paco La Luz y sus ramificaciones, los Pinini, los Perrate, los Mairena, los Parrilla, los Agujetas, los Paula, los Pelaos, los Peña, los Bacán, los Maya de Granada, los descendientes de Diego del Gastor, los Salazar de Extremadura, etc., etc., etc. Solo con estas referencias se podría componer una buena antología del cante, del toque y del baile flamenco. Pero ese papel, en los tiempos actuales -esa es mi opinión- parece quedar relegado a un segundo plano. Y estas familias lo saben y lo sufren.

Hoy cualquier persona con talento y facultades puede empaparse de cante, de guitarra o de baile a cientos o miles de kilómetros de España. Y eso es muy positivo. De hecho, muchos artistas ajenos a las casas cantaoras han demostrado esfuerzo, capacidad y creatividad y han contribuido a hacer más grande el flamenco. Pero también es cierto que en los carteles de las grandes programaciones actuales se echa de menos la presencia de los apellidos a los que aludo. La balanza, a mi juicio, no está equilibrada. Las modas van por otros caminos y con demasiada frecuencia se confunde el talento con la repetición mimética de lo ajeno aprendido: todo, eso sí, con una gran perfección técnica…pero muchas veces, sin alma. Quizá porque eso que llamamos alma tiene bastante que ver con la interiorización natural de los códigos musicales y estéticos desde la más tierna infancia.

Al flamenco no le sobra ninguna aportación. Pero sí considero necesario -insisto- que se haga una valoración justa del camino recorrido. El alma de un artista gana en riqueza cuando se ha impregnado no solo de notas musicales, sino de toda esa intranet vital, ese cúmulo de observaciones, sensaciones y aprendizajes que se da en las Casas Cantaoras. Si ellas, el flamenco que conocemos, no sería igual. Obvia decir que un artista no nace donde quiere, sino donde le toca. Pero los programadores sí que no nacen: se hacen.

(FOTO: Fidel Meneses / Luis Castilla –Bienal de Flamenco)

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19 May 2011

Escrito por acastellano

19 May 2011 - Enlace

La gala del chascarrillo

Aburrida, falta de ritmo, sin emoción y con un presentador pretendidamente simpático pero con unas bromas que rozaron el absurdo. Así fue, anoche, la gala de los XV Premios de la Música, esa que tanto se había cacareado que se dedicaría al flamenco. Visto lo visto, mejor que dejen al flamenco por el caminito por el que iba y no lo mezclen con propuestas chuscas como la de anoche. Mucho más tras oír las palabras del presidente de la Academia, Eduardo Bautista: “Estamos celebrando la grandeza del flamenco. Es enorme la responsabilidad que tenemos como conjunto de naciones y pueblos un patrimonio universal que es reconocido absolutamente por todo el mundo”.

En lo que respecta al flamenco, tan sólo hubo dos momentos (duplicados) de emoción, pero era bastante previsible que así sería, ya que tuvieron que ver con dos grandes artistas que eran homenajeados anoche: Carmen Linares y Enrique Morente, por motivos, obviamente, diferentes.

Ver a un gran guitarrista como Tomatito, curtido en grandes escenarios de todo el mundo, emocionado al punto de que no le salían las palabras para entregar el Premio a toda una vida a Carmen Linares fue muy emocionante, muy a pesar de que le tocó intervenir tras la chusca presentación de Toni Garrido, que pareció una broma de mal gusto: “Una mujer de Jaén, aceitunera y altiva”. Tomatito enumeró los méritos de la de Linares: “Por reivindicar el papel de la mujer, por llevar el cante clásico junto con el moderno, por cantar a los grandes poetas, este merecido premio es para Carmen Linares”.

Con el auditorio en pie, a una Carmen Linares muy emocionada le costó arrancar: “Estoy muy nerviosa, esto me ha superado. Es un premio muy importante porque me lo dan mis propios compañeros y es importante para mí para seguir luchando por el flamenco. Este ha sido un año de luces y sombras, para el flamenco y para mí personalmente. Aquí estamos, tenemos que seguir adelante apoyando este arte y quiero dar las gracias a mis maestros, a todos los artistas que me han enseñado tanto, ellos son los que nos han allanado el camino. Soy muy afortunada de haber podido expresarme con una música como es el flamenco, una de las mejores músicas del mundo. También quiero dar las gracias y dedicar el premio a mi familia, a mi marido y a mis hijos. Muchas gracias y viva el flamenco”, dijo.

La actuación, esa versión de La danza número cinco de Granados, junto al piano de Iván Melón Lewis, fue uno de los momentos de mayor intensidad de la gala. El baile de Carmen Amaya, proyectado como fondo, y el de Belén López, acompañaron con mucha emoción el ya de por sí emocionante cante de Linares.

Todas las actuaciones fueron flamencas. Fue el único elemento que relacionó la gala con la dirección de Javier Limón. Además de Carmen Linares, actuaron un grupo de percusionistas al inicio (que hicieron unas bulerías a tres) que fueron los responsables, además, de las cortinillas musicales (bastante insustancial todo), doce guitarristas, comandados por David e Israel Cerreduela, que interpretaron una versión del Entre dos aguas de Paco de Lucía, y Estrella Morente, que acompañada al piano de Michael Nyman, ofreció un bocado de lo que será su próximo disco. Un disco que no parece, por lo visto anoche, que haga volver a la hija mayor del maestro Morente a la senda del flamenco, porque lo que hizo anoche, con pasión y acierto, no tuvo nada que ver con lo jondo, ni en la interpretación de Estrella ni en la composición en sí.

Eso sí, la de Linares y Morente salvaron las actuaciones. Son dos animales de escenario, con una fuerte presencia y muchas tablas, y menos mal, porque le pusieron un poco de emoción a una gala completamente anodina.

Antes de actuar, Estrella, junto a sus dos hermanos, Soleá y Enrique, recogieron el premio a mejor álbum flamenco para el disco Morente+flamenco de su padre Enrique, precedidos por unas imágenes del gran maestro cantando tremendamente emocionantes. Estrella tuvo unas palabras muy sentidas sobre el premio que recogía: “Recogemos un premio que compite con la máxima actualidad de la música”, pero sobre todo, sobre su padre: “Mi padre era la música. Nuestra casa era la música. Si hay alguien músico en esta vida ese ha sido Enrique Morente. Viva Enrique Morente. Viva la música”.

Además de esto, el premio a la mayor labor de difusión (que recayó en el periodista Alfonso Eduardo Pérez Orozco, toda una vida dedicada al flamenco) y los dos premios a los festivales más importantes del flamenco (el de Cante de Las Minas, de La Unión y la Bienal de Sevilla) que fueron recogidos por un político en campaña (el alcalde de La Unión) y un director general –de la Bienal- haciendo campaña por el equipo de su jefe, el alcalde de Sevilla, muchos otros artistas no necesariamente premiados por su trabajo en el flamenco tuvieron palabras sobre este arte. Así fue con Chano Domínguez, pianista gaditano, que recogió el premio a Mejor Álbum de Jazz por su disco Piano ibérico: “Tengo que agradecer este premio primero que todo a los compositores que me han inspirado para hacer este disco, los primeros que hicieron piano flamenco: Albéniz, Granados, Falla… Para ellos va dedicado este premio…”

También con el compositor, productor y arreglista Joan Albert Amargós o con la cantante La Shica, que dijo sobre Enrique Morente que fue “un cantaor que fue tan moderno que nunca estuvo de moda”.

El pueblo de Lorca y las manifestaciones por una democracia real que tienen lugar en toda España desde el domingo pasado, también tuvieron un hueco en una gala tan sosa como insustancial con mínimos destellos de emoción.

(FOTOS: EFE)

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Si eres curioso, simpatizante o aficionado al inabarcable mundo del flamenco, asómate en este blog a lo que se cuece por sus caminos de la mano de la periodista de EL PAÍS Ángeles Castellano.
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