Por Bloguerías

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Escrito por acastellano

25 Jun 2009 - Enlace

Los flamencos defienden el 'Johnny'

Johnny es el apodo con el que desde hace varias décadas se conoce al Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid. Vinculado a la cultura y a la libertad desde hace cuatro décadas, es uno de los lugares más emblemáticos de la música en Madrid y corre peligro de cierre. Y los flamencos, como muchas otras personas cercanas al arte, por sensibilidad, afición o por oficio, luchan para que se mantenga.

No es un colegio mayor más. Ni es una noticia local su cierre. Este centro contribuyó, entre otras cosas y junto a otras pocas iniciativas, a dignificar el flamenco en el momento en el que comenzaba a salir tímidamente de las fiestas de los señoritos andaluces para colocarse en los escenarios y adquirir la fuerza y la importancia que corresponde a este arte. Muchas de las noches de música en este centro, promovidas por el Club de música y jazz que dirige Alejandro Reyes, fueron únicas. Pero algunas son especialmente simbólicas. Que Enrique Morente, junto a la poetisa Gloria Fuertes, fuese la primera actuación en el salón de actos del Colegio, en diciembre de 1968, es un ejemplo. Que Camarón de la Isla diese el último recital de su vida en 1992 en el mismo salón, es otro. Pero hay muchos más y muchos o casi todos los grandes nombres del flamenco de las cuatro últimas décadas han pasado por sus tablas.

En octubre de 2008, hace tan solo unos meses, se celebraba el 40 aniversario del Colegio Mayor. Enrique Morente volvía a ponerse encima del escenario del salón de actos para celebrarlo, junto al toque de Juan Habichuela. El ronco del Albaicín explicaba en esos días de aniversario lo que significaba para él este escenario en EL PAÍS.

Más recientemente, el Johnny celebraba otro aniversario, los 20 años de un festival destacado, el de Tarantos, que también puso en el escenario a grandes voces y grandes toques por este palo fundamental.

Además de serlo para el flamenco, el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid ocupa un lugar propio en la historia de la vida universitaria de Madrid, por ser un referente de libertad y pluralidad y por haber tenido como prioridad el acceso a la universidad de los estudiantes provenientes de las familias con menos recursos económicos. Probablemente no sea este el espacio más adecuado para remarcar este hecho. La noticia es, en cualquier caso, que los dueños del Colegio quieren echar el cierre. El centro, aunque levantado en un suelo que pertenece a la Universidad Complutense, pertenece a la Obra Social de Unicaja y la caja de ahorros malagueña ha hecho pública su intención de cerrar el centro en septiembre. El motivo, la necesidad de hacer unas reformas en el edificio. Sin embargo, sobrevuela la sospecha de que se trata de un cierre encubierto, porque no hay proyecto ni fecha de ejecución de las obras o de reapertura.

Para evitar el cierre se han tomado diferentes iniciativas, que pasan tanto por la búsqueda de protección entre los responsables políticos como por el intento de comunicación directa con la empresa. Pero además, se buscan apoyos entre la ciudadanía. La Asociación de excolegiales ha creado una página web (http://www.excolegialescmusanjuan.com) en la que, además de información sobre el proceso del cierre y las movilizaciones en contra, hay un manifiesto de apoyo al Colegio que puede ser firmado por todos aquellos que quieran mostrar su desacuerdo con la decisión de Unicaja.

Y esta misma semana tendrá lugar en el salón de actos del Colegio un concierto de apoyo. Será el 26 de junio a las 21h, y en él están confirmados más de 50 músicos, entre los que hay muchos flamencos: Jorge Pardo, Enrique Morente, Pepe Habichuela y Niño Josele, entre otros. Es un concierto gratuito, las entradas se podrán recoger en el mismo Colegio el día del concierto.

(Actualización hecha el miércoles 23 de junio): Unicaja, entidad propietaria del Colegio Mayor San Juan Evangelista, ha hecho pública su intención de acometer las obras de reforma durante el verano para reabrir el Colegio en septiembre. La Asociación de Excolegiales, por su parte, ha remitido a los medios un comunicado en el que expresa su satisfacción por el cambio de postura de la entidad y advierte que "estará vigilante" durante el proceso de reformas para que Unicaja cumpla su palabra de reapertura. Además, "exige" la apertura "inmediata" del plazo de inscripción de alumnos para el curso que viene y mantiene el concierto del viernes como "un reconocimiento a la solidaridad" y un "brindis por una larga vida al San Juan al servicio de la libertad, la cultura y la pluralidad".

Escrito por acastellano

13 Abr 2009 - Enlace

Veinte años de Flamenco por Tarantos

Será a finales de abril. El viernes 24 y el sábado 25, en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid, un lugar con vocación flamenca. Es un clásico, el festival de flamenco más antiguo de Madrid. Este año contará con la participación de un almeriense ilustre, el guitarrista Tomatito, que además estuvo también en la primera edición del festival. También estarán los cantaores Pansequito (con la guitarra de Diego Amaya) y El Pele (con Patrocinio Hijo) y los jóvenes almerienses El Niño de la Chata, Mª Ángeles Fernández y Montse Pérez.

Por el festival han pasado en los últimos 20 años casi todos los nombres del flamenco de estas dos últimas décadas. En el primero, celebrado en noviembre de 1989, estuvieron el almeriense Juan Gómez, Cancanilla de Marbella, Carmen Linares, José Sorroche, José Mercé, Chocolate y Fosforito, y las guitarras de Enrique de Melchor, Tomatito, Paco Cortés, Agustín Carbonell El Bola y Rafael Riqueni.

En su tercera edición, en enero de 1992, se pudo escuchar, entre otros, a Rancapino, Calixto Sánchez y Chocolate, aunque sin duda, esa edición pasó a la historia por ser la última ocasión de disfrutar en público de la voz de Camarón de la Isla. El crítico de flamenco de EL PAÍS, Ángel Álvarez Caballero, hizo entonces su crónica de lo que allí aconteció.

Sin duda se trata de una oportunidad única este festival, organizado por el Club de Múisca y Jazz del colegio mayor (que en octubre pasado celebró 40 años de relación con el flamenco) para disfrutar, en un ambiente relativamente íntimo (el mejor para este arte) de buen cante y toque, con especial protagonismo para este palo que minero - levantino, que dicen que tiene su origen en Almería.

En realidad, como casi todo en el flamenco, el origen del taranto es incierto. Dicen que surge a finales del siglo XIX, y dicen que nace de la taranta, que a su vez dicen que tiene sus raíces en el fandango (con una copla de cuatro versos octosílabos), al estilo en el que lo hacían en Almería. La diferencia (por decirlo de una manera burda y sin revestimientos) con su cante matriz está fundamentalmente en el compás, que en el taranto es binario mientras que en la taranta es libre (es decir, que es como un tango, unos tientos o una zambra). También en la interpretación, ya que a la taranta se le atribuye un mayor virtuosismo, una mayor exhibición vocal del cantaor, con más melismas, subidas y bajadas, mientras que en el taranto lo que prima es la expresión del cantaor. El taranto se baila y la taranta no, y la temática sobre la que versan sus coplas son diferentes: la taranta suele tratar temas mineros (porque su mayor desarrollo estuvo en la zona de minas de Murcia, Almería y Jaén), mientras que el taranto habla de los grandes temas del flamenco: la vida, el amor y la muerte.

El primero en grabarlo fue Antonio Fernández, Fosforito, en 1954 y la primera en bailarlo fue Carmen Amaya (que además protagonizó la película Los Tarantos junto a Antonio Gades, una especie de Romeo y Julieta flamenca rodada en los suburbios chabolistas de Barcelona en 1962 y dirigida por Francisco Rovira Beleta).

Antes que Fosforito lo interpretaron otros. En sus orígenes dicen que están Rojo el Alpargatero, pero también otros nombres, como Manuel Torre o Antonio Chacón y un poco después en el tiempo, Antonio Mairena, que describía el taranto así: "Al principio se debió cantar libre; luego vino la guitarra a acoplarse a una serie de matices de cantes, ganando una serie de melismas, ganando en ritmo, ganando en la eliminación de esa sequedad que tienen como consecuencia de su fundamento y su situación social" (recogido en el libro de Álvarez Caballero La discoteca ideal del flamenco).

Escrito por acastellano

21 Ene 2009 - Enlace

Ramón de Algeciras, una guitarra en el Cielo

Ayer falleció Ramón de Algeciras, guitarrista flamenco que dedicó su vida profesional a acompañar a cantaores de prestigio y a su hermano pequeño, Paco de Lucía, como segundo de a bordo. Heredero en su estilo de Niño Ricardo, nunca exploró su capacidad de concertista. Siempre fue un magnífico guitarrista en la sombra.

Quizás esta pérdida pueda servir para alabar, una vez más, la labor de estos músicos sin cuya presencia este arte probablemente no existiría. En estos días que ando leyendo la enciclopedia flamenca que acaba de publicar Miguel Mora, La voz de los flamencos, a la que habré de referirme en muchas ocasiones y que está llamada a formar parte del selecto grupo de obras de cabecera de la incipiente bibliografía flamenca, me llama la atención un texto que escribe (o que habla y Mora transcribe) el sabio Enrique Morente sobre la guitarra, que creo que viene al caso.

"Es nuestro instrumento. Un instrumento de volumen sutil, pero que tiene problemas: no llega como el saxofón o la trompeta; por eso es muy difícil sonorizar la guitarra en los conciertos y en los espacios grandes hay que enchufarla. No hay más remedio. Tiene posibilidades maravillosas pero está inventada para la distancia corta.[...] Exige más ensayo que el cante, más sacrificio: sin eso, nadie toca un pimiento. Los tocaores siempre están tocando…"

En este vídeo aparece acompañando a Camarón de la Isla. Fue su guitarrista principal durante la década de los 70. Pero desde los 15 años, edad con la que comenzó a tocar bajo la dirección de su padre, Antonio Sánchez Pecino, compartió escenario con las grandes figuras: Antonio Mairena, La Niña de los Peines, Pepe Pinto, Fosforito... Ramón Sánchez Gómez (Algeciras, 1938), guitarrista, compositor, letrista y hermano mayor de Paco y Pepe de Lucía, forjó su estilo bebiendo de la fuente de Niño Ricardo, con quien trabajó en la compañía de Juanito Valderrama desde 1957 y al que sustituyó en la misma y que es definido por el crítico de flamenco Ángel Álvarez Caballero en La discoteca ideal del flamenco así: “No fue un tocaor virtuoso preocupado por añadir dificultades técnicas a su música. Flamenco antes que nada, lo que importaba en primer lugar era dar al toque la dimensión justa, la intensidad precisa”.

La suya y la de su hermano Paco fueron las primeras guitarras flamencas que sonaron en el Teatro Real de Madrid, en 1975. Años después formaría parte del Sexteto de Paco de Lucía junto a sus dos hermanos menores y el bajista Carles Benavent, el saxofonista Jorge Pardo y el percusionista Rubem Dantas.

Estaba retirado de los escenarios desde hacía algunos años, dedicado a gestionar la sociedad que administra la obra de Paco de Lucía. Desde ayer, forma parte de la historia del flamenco.

Escrito por acastellano

09 Ene 2009 - Enlace

Para aprender, un método

Aunque para aprender flamenco lo mejor es disfrutarlo en vivo, hay algunos libros que enseñan lo que se puede enseñar: un poco de historia, un poco de ritmo y compás, tonalidades, estructuras líricas, etc. No hay tanta literatura porque el flamenco, como muchos otros artes, es una tradición oral, transmitidos de padres a hijos o de maestros a discípulos. Además, algunos de los libros que existen requieren o presuponen del lector un conocimiento previo, por lo que cada obra que aparece en este sentido es más que bien recibida. Aunque el mes de mayor consumismo acaba de cerrarse con la marcha de los Reyes Magos, que ya deben estar camino de Oriente de nuevo, hoy quiero reseñar un libro que me parece interesante, tanto para aquellos que quieran aprender como para aquellos que quieran enseñar un poco de flamenco y deseen tener un método en el que apoyarse.

Se trata de El flamenco se aprende, Teoría y didáctica para la enseñanza del flamenco, escrito por un profesor de secundaria, Jerónimo Utrilla, que además es guitarrista flamenco y palmero ocasional. El libro, que cuesta 18 euros y puede encontrarse en cualquier tienda especializada de flamenco (real y online) además de en muchas librerías, es un método básico, para partir de cero, y está pensado para profesores de secundaria que quieren enseñar en sus clases de música el flamenco a unos alumnos que no tienen ningún acercamiento a este arte. En realidad, el método puede servir a cualquiera interesado en iniciarse en él. Es didáctico y sencillo, no hace falta tener conocimientos de teoría musical para comprender lo que expone, y el material que recoge está ordenado y claro.

Está dividido en dos partes. Y además, propone una serie de recomendaciones. De audiciones y de páginas web en las que apoyarse. Las audiciones son diversas, la mayor parte relativamente actuales y fáciles de encontrar. Hay referencias a diferentes webs que pueden resultar de ayuda para el aprendiz o para el maestro que quiere apoyar su explicación. Se mencionan muchas de las que aparecen señaladas en la esquina de abajo - derecha de este blog, pero también algunas específicas de artistas flamencos, como el Museo virtual de La Niña de los Peines.

La primera parte del libro se centra en la historia del flamenco, el origen del concepto, la historia de los gitanos y el sur de España que influyeron en el nacimiento de este arte. Se reseñan las influencias que recibió el flamenco a lo largo de su historia, y la incorporación de aportaciones que han llevado, por ejemplo, a la aparición del mal llamado Nuevo Flamenco, o al nacimiento de los palos de ida y vuelta.

También aparece en esta primera mitad la teoría del flamenco, los compases, los palos, los ritmos, las tonalidades... La estructura de los cantes y de sus letras, el tipo de versos que se utilizan, etc.

Y de ahí se pasa a una segunda parte más práctica, organizada en torno a audiciones. El libro recomienda músicas actuales para entender determinados conceptos del flamenco. Por ejemplo, para hablar de las salidas (que son los primeros versos que se cantan en cada cante) se dan como ejemplos una bulería de la Paquera de Jerez o unas alegrías cantadas por Camarón de la Isla.

Escrito por acastellano

02 Ene 2009 - Enlace

Un siglo de La Niña de la Puebla

Se llamaba Dolores Jiménez Alcántara. Unas gafas grandes y oscuras eran su seña de identidad, necesarias por la ceguera que sufrió desde recién nacida. Y se hizo popular y es recordada, entre otras cosas, por su versión de los Campanilleros. Fue conocida como cantaora con el sobrenombre de La Niña de la Puebla y este recién estrenado año se conmemora el centenario de su nacimiento, aunque la fecha de su cumpleaños no sea hasta el mes de julio. Entre otros homenajes que seguro se suceden en 2009, enero arranca con un disco doble, 38 cantes de la de Puebla de Cazalla, editado por la Federación Provincial de Sevilla de Entidades Flamencas y apoyada por la Diputación Provincial de Sevilla y la Agencia Andaluza para el Desarrollo de Flamenco.

Hace una década que falleció, una cantaora que se hizo popular por cantar fandangos, coplas y cantes de ida y vuelta, como las colombianas o guajiras, pero que además de eso era una cantaora larga. Interpretaba como pocas seguiriyas y soleares y conoció casi un siglo de flamenco. Su voz era templada, con fuerza pero no desgarrada. Heredó la afición al cante de su madre, que no era profesional, y su padre fue quien dirigió su carrera y el que le escribía las letras. Comenzó su carrera en 1931 y siempre gozó del reconocimiento del público. Se casó con el también cantaor Luquitas de Marchena en 1933 y desde entonces formaron compañía y participaron juntos en muchos espectáculos.

Fue acompañada a la guitarra por artistas como Paco de Antequera, Sabicas o Curro de Antequera, y en su última etapa de cantaora, por Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar. Y compartió cartel con figuras legendarias: Pepe Marchena, quien según decía ella le había descubierto, Manuel Vallejo, José Cepero, Juanito Valderrama, Pepe Pinto, El Sevillano, Rafael Farina, su paisano José Menese o Camarón de la Isla. Se retiró en 1987, pero volvió en 1995 y falleció trabajando, en 1999. Su arte le mereció la Medalla de Oro de las Bellas Artes. Su mayor legado es su voz, ahora publicada en un nuevo CD.

Escrito por acastellano

15 Dic 2008 - Enlace

Camarón en los ojos de La Chispa

Es la enésima biografía que se escribe sobre José Monge, uno de los cantaores más importantes del siglo XX, desde que falleciera en 1992. Sin embargo, es la primera autorizada por su mujer, Dolores Montoya, La Chispa. Y no sólo eso, además, está contada en primera persona. El periodista gaditano Alfonso Rodríguez hilvana los recuerdos de la viuda, los une a los de los hermanos del cantaor y a los de sus amigos más cercanos para hacer el retrato personal de un mito del cante. Aquí es perfilado como un espíritu libre, un filósofo del pueblo, un artista de enorme talento y una persona familiar, sencilla y humilde. Un admirador del toreo y con un oído infalible, que le llevó a darse cuenta, como anécdota, de que un violín de la Orquesta Filarmónica de Londres con la que iba a grabar su disco Yo soy gitano (1989), en los míticos estudios Abbey Road, estaba desafinado. Y todo eso, salpicado por el álbum de fotos familiar que conserva La Chispa. Dónde creció, qué le gustaba comer, cuáles eran sus pensamientos de la vida…

El libro, editado por Espasa Calpe en gran formato, lo que le da mayor atractivo visual, y con una edición muy cuidada, arranca con una carta desgarradora de la viuda en la que explica que, 16 años después de la muerte de su compañero, el dolor de la pérdida, lejos de atenuarse, es más desgarrador, porque se revive conforme llegan a la mercería que regenta en La Línea los seguidores del cantaor para que les firme una foto, o en su voz que sale de un coche cuando pasa cerca de su casa…

Después, el libro hace un relato cronológico de la vida del cantaor, partiendo desde la explicación de sus orígenes. Pinta el paisaje en el que nació José Monge Cruz, Camarón de la Isla (1950-1992). La historia de San Fernando, de las dos familias, de los gitanos, de Cádiz y el cante flamenco. El libro es interesante no sólo porque permite trazar el perfil del cañaílla, también porque, para el ajeno a la materia, le permite conocer un lugar emblemático del cante en la primera mitad del siglo XX y parte de la segunda, Cádiz, y la Venta de Vargas. La forma de vivir de los flamencos, el pueblo marinero y militar de la Isla de León (San Fernando)...

La Chispa de Camarón está plagado de historias curiosas que le ocurrieron al de la Isla cuando era niño. Como que su afición estaba más en los toros que en el cante, o el interés que despertó también de niño en el representante de una niña estrella de aquel momento como era Marisol, con el que finalmente Luis Monge, el padre de la criatura, no quiso dejarle ir a convertirse en artista tan pequeño. Su cante ante la Reina del Carnaval, que no era otra que la hija de Manuel Fraga, cuando todavía no levantaba tres palmos del suelo, la relación de su familia y suya propia con el carnaval y las comparsas...

Después pasa a su evolución profesional, su etapa en los tablaos de Madrid, su encuentro con la familia Lucía y su transformación en la gran estrella que fue, su relación con otros cantaores y artistas de la época. Y no esquiva los aspectos más polémicos de la vida del cantaor, aunque La Chispa los resuelve con ojos cariñosos de viuda. Camarón era un ser libre, que no quería sentirse comprometido ni atado, al que el enorme talento que derrochaba y la sabiduría de siglos adquirida en las cuatro paredes de su casa le hacían cantar flamenco como nadie, pero sin esfuerzo y que por tanto lo hacía sólo cuando quería y le apetecía. Como artista y filósofo sin duda un modelo. Como profesional, su representante, Antonio Pulpón, lo advertía cuando cerraba los contratos para sus actuaciones: “Camarón puede que no aparezca”. No quiso cantar para Mick Jagger, por ejemplo, en una fiesta privada, a pesar de los millones que le ofrecían por hacerlo, pero también dejó a muchos aficionados sin su arte porque no le gustó el ambiente o porque no necesitaba ese dinero.

También recoge el libro la polémica con Paco de Lucía, con quien formó pareja artística durante años. Camarón y Paco se admiraban mutuamente. El cantaor amaba la guitarra, de hecho tenía una colección de instrumentos y él mismo las tocaba y afinaba. Paco era un cantaor frustrado. Y los dos eran músicos de enorme talento. Después de muchos años tocando y grabando juntos y otros tantos separados, los dos músicos volvieron a reunirse esporádicamente. De hecho, Paco volvió a grabar con él en el último trabajo discográfico de Camarón, Potro de rabia y miel (1992). La polémica surgió cercana ya la muerte de Camarón, ya que éste quiso que se le reconocieran su parte de derechos de autor en las canciones que grabó con el algecireño y lo mencionó en una entrevista emitida por Informe Semanal, programa de TVE.

Aquello, según la viuda, quedó zanjado, cuando Camarón fue ingresado en Barcelona, donde finalmente moriría, recibió una llamada del guitarrista para ayudarla en lo que necesitara, aunque la Chispa reconoce también, en recientes entrevistas, que realmente el aspecto económico no se resolvió nunca y que después de fallecer Camarón no volvió a recibir ninguna llamada de Paco y pasó muchas fatiguitas para sacar a sus hijos adelante. Se echa de menos la voz del guitarrista en este libro para aportar su versión.

El último aspecto espinoso tiene que ver con las adicciones. Alfonso Rodríguez, el autor, ha querido ser muy escrupuloso con ese aspecto, y no es ahí la Chispa quien habla, sino el psiquiatra que trató al cantaor por el consumo de opiáceos que éste hizo. El médico describe la personalidad y los motivos que llevaron a Camarón a verse envuelto en ese mundo de adicciones, del que nunca pudo salir del todo, si tenemos en cuenta que nunca dejó de fumar y que fue el tabaco el que le ganó la batalla (murió de un cáncer de pulmón).

La leyenda del tiempo (1979) y Soy gitano (1989) son los dos discos a los que el libro hace referencia porque fueron auténticos parteaguas, tanto en la carrera del artista como en la historia del flamenco. El proceso y la experiencia del primero lo cuentan sus otros protagonistas: Raimundo Amador, Kiko Veneno y Manuel Molina, entonces componente del dúo Lole y Manuel. Y ninguno de ellos deja de lado los aspectos más polémicos de la grabación de aquel trabajo, en los que muchos trabajaron y pocos vieron dinero.

El matrimonio, la vida familiar del mito, su etapa final, el cáncer y el ingreso en la clínica de Barcelona en la que finalmente fallecería, cierran una obra importante por ser la primera vez que su viuda la cuenta. La despedida, contada en una hoja arrancada de una libreta que Camarón dejó en el hospital a modo de testamento final: "Jóvenes y mayores dense cuenta que estamo viviendo una vida mundiana que no merese la pena vivir. Porque es mui bonita la vida y ties que fortalecerte y tener clonpeta fes en dios y ustedes mismos. Con simpatía y cariño de este que lla es libre. Camarón".

Escrito por acastellano

05 Dic 2008 - Enlace

Hiriente y sencilla, Carmen Linares

Carmen Pacheco Rodríguez (Linares, 1951), más conocida como Carmen Linares, publica en estos días Raíces y alas, un trabajo que estrenó el pasado mes de septiembre en la Bienal de Flamenco de Sevilla, junto a Juan Carlos Romero, guitarrista y compositor del álbum, y que presenta en ELPAIS.com.

Diez poemas, diez cantes, melodías libres que parten de alegrías, tangos, bulerías, fandangos, seguiriya o soleá, entre otros, escritos por Juan Carlos Romero y al servicio de la poesía del Premio Nobel de Literatura, y no al revés. Carmen Linares pone una voz más flamenca que nunca. Así lo ve el poeta y flamencólogo Félix Grande, que prologa la obra: "Es una artista lo suficientemente hambrienta de expresión como para convertir en ortodoxia emocional estructuras musicales que nunca nos había entregado la tradición”. Para lograr este resultado, Carmen no ha dejado nada dentro de sí. “He tenido que poner mucho de mí para reflejar lo que quería decir Juan Carlos, y el carácter que tienen los poemas de Juan Ramón con la música, también he tenido que estar a la altura de eso. He dado todo lo que tengo”.

El resultado es un disco que además de sonar huele (a mar, a hierba, a lo que huele el campo andaluz en un rojo atardecer de agosto), duele y potencia las intenciones del poeta al escribir los textos. Grande describe a Carmen como “una de las voces más estremecedoras de la historia flamenca, [...] una artista que no se alivia nunca, que no hace nunca demagogia, que no pierde jamás el respeto al Flamenco”. Una cantaora entusiasta, humilde, amante del flamenco y estudiosa de él, que ha logrado en su trayectoria, además de su desarrollo profesional, hacer un continuo homenaje a la fuente de lo jondo. Éste es el primer disco compuesto expresamente para su voz. Pero ya cantó a un poeta antes. Lo hizo acompañando a Manolo Sanlúcar en Locura de brisa y trino (Mercury, 2000), en el que rescataron los poemas de El diván del Tamarit, de Federico García Lorca.

De los ocho discos de su carrera, Carmen marca el punto y a parte en su Antología. La mujer en el cante, publicado en 1997 y reeditado el año pasado, coincidiendo con el décimo aniversario y con un DVD de material adicional en el que se explica cómo se gesto y hablan los guitarristas que participaron en el trabajo. “Yo cantaba muchas cosas de mujeres en mi repertorio y cuando nos dimos cuenta se nos ocurrió hacer algo en homenaje a esas mujeres. Fue mucho trabajo, cuando la vi terminada no me lo podía creer”, cuenta la cantaora. “Ha sido muy importante para mí porque me dio un reconocimiento muy grande de la gente del flamenco y de los jóvenes”. Es un homenaje, explica, a las mujeres cantaoras que hicieron historia, pero “con un aire nuevo”.

Moraíto Chico, Vicente Amigo, Paco Cepero, Tomatito, Juan Habichuela... “Todos guitarristas fantásticos que le dieron cada uno un colorido a la Antología impresionante”, dice. “Si Juan Habichuela está ahí es porque a parte de que toca muy bien estaba tocando cantes de su tía Marina y mejor que él no hay nadie que conozca ese cante. Cepero, porque era el guitarrista de La Perla y le dio un punto que no le habría dado nadie más. Está cada uno en lo que es mejor”.

Ella menciona a Enrique Morente y Camarón como los renovadores de este tiempo. “Enrique es muy joven porque es muy vanguardista, les tengo una admiración y un cariño muy grande”. Cuando comenzó a cantar para el baile, en los años 70, en un tablao madrileño, Camarón era primera figura. “Para mí, venir a Madrid fue una suerte. Yo, al principio lloraba, porque en Linares estaban mis primos, mis tíos, toda la infancia, pero donde más flamenco había era en Madrid, la capital del flamenco en ese tiempo. He tenido la suerte de conocer a mis ídolos en persona”.

Cercana en el trato, cuando lo cuenta se le ilumina la cara, los ojos se vuelven más grandes, muestra un amor por el flamenco similar al que demuestra encima del escenario, donde siempre es grande. Ella se siente una artista de escena, no de grabación. Y por eso ahora quiere grabar un disco en directo. Pronto volverá a estar bajo los focos para cantar a Juan Ramón.

Si quieres ver el vídeo de la entrevista, pincha aquí

Escrito por acastellano

02 Dic 2008 - Enlace

Aires camaroneros para empezar

En el flamenco lo de ser debutante es un concepto extraño. Cuando alguien graba un disco, por más joven que sea, suele tener una cierta trayectoria acompañando al baile o cantando en peñas. Sin embargo, el caso de Enrique Bermúdez, el Piculabe, ha sido diferente. Este gitano madrileño de 26 años es hijo de los nuevos tiempos y saltó a la popularidad gracias a una maqueta que colgó en Internet y se difundió como la espuma con la descripción de ser heredero del genial Camarón de la Isla.

Y de ahí a grabar un disco. De la mano de Juan José Suárez, El Paquete, guitarrista flamenco destacado (suele acompañar a Enrique Morente, entre otros), miembro del grupo La Barbería del Sur y productor (desempeñando esta labor ha logrado dos Grammy Latinos, en 2005, por la producción de Aguadulce, del guitarrista Tomatito, y en 2006 por Picasso en mis ojos, de Diego el Cigala.

Desde la muerte de Camarón, muchos cantaores han seguido su estela. Diego el Cigala (cuando todavía se dedicaba a cantar flamenco), Duquende, Potito... El Piculabe sigue esa estela, aunque es pronto para saber si se quedará en seguir la senda marcada por uno de los más grandes cantaores o se desviará para abrir su propia vereda. No es un cantaor de largo recorrido. Él ha contado en algunas entrevistas que aunque le ha gustado cantar desde niño, no frecuentaba ambientes flamencos y que, en la adolescencia, se orientó más al pop que al flamenco.

De momento, en esta tarjeta de presentación que es Camino y Tiempo, publicado en Universal, ofrece su metal, muy gitano, un tanto apagado en los altos, más brillante y profundo en los bajos, con pellizco y sentimiento. Sin gritar, con la intensidad debida y una buena afinación. Sin mucha variedad, pero resuelto de forma correcta. Un buen inicio para un trabajo que ofrece nueve cantes, fundamentalmente bulerías y tangos, y que destaca en las alegrías.

La producción de Paquete ha logrado reunir en torno a este joven cantaor a nombres conocidos que avalan el trabajo. Las guitarras de Pepe Habichuela y su hijo Josemi Carmona (conocido por su trabajo en Ketama), Moraíto Chico y su hijo, Diego del Morao, o el mismo Paquete. También las voces de Montse Cortés o La Negra y las aportaciones de la familia Losada o Javier Limón, entre otros, son un gran apoyo para el inicio de un, esperemos, largo recorrido.

Escrito por acastellano

12 Nov 2008 - Enlace

Jondura en los Grammy latinos

El próximo jueves 13 de noviembre se entregan en el Toyota Center de Houston, Texas, los premios Grammy Latinos, que este año llegan a su novena edición. Igual que en otras ocasiones, este año uno de los galardonados será reconocido como mejor trabajo de flamenco del año. Para esta edición hay cinco seleccionados:

Diego Amador, por su álbum Río de los canasteros.

Camarón de la Isla, por el trabajo de recopilación Reencuentro.

Juan Habichuela, por Una guitarra en Granada.

Lole Montoya, por Metáfora.

Y Esperanza Fernández, por Recuerdos.

La última de esta lista, la trianera Esperanza Fernández, lograría así su quinto premio por un trabajo publicado con fecha de 2007, ya que el pasado año ganó en tres categorías de los IX premios Flamenco Hoy, de los críticos nacionales de flamenco al mejor trabajo del año, además de lograr el premio El Público al mejor disco, organizado por RTVE Andalucía y otorgado por un jurado de periodistas de medios de comunicación andaluces.

No es de extrañar que esto sea así. El segundo trabajo en solitario de la cantaora es un disco redondo y la ha convertido en una de la cantaoras más importantes de la actualidad. Pensado como homenaje a los cantaores flamencos que le marcaron desde niña, Esperanza Fernández eligió al guitarrista cordobés José Antonio Rodríguez como productor y juto a él compuso una colección de temas flamencos que recorren buena parte del arte jondo. Así, eligió una extensa variedad de cantes popularizados por artistas como el Titi, Pinini o la Niña de los Peines, a los que pone su personal versión. La particularidad aportada por la trianera es un especial sentido del ritmo y una voz versátil, clara, elegante, con temple, afinada, con un quejío gitano pero amplia tesitura.

El disco tiene una producción muy sencilla, voz, guitarra (de José Antonio Rodríguez y de Miguel Ángel Cortés), palmas sordas y una leve percusión que dejan todo el protagonismo al arte de Esperanza. Abre con una bulería que la cantaora cuenta que escuchó por primera vez a su abuela Salud. Fandangos, soleá, tangos del Titi, una farruca de La Niña de los Peines, fandangos de Lucena de Fosforito y verdiales, seguiriya, bulería, cantiñas… Todo pasado por el tamiz de la cantaora, igual que el Gelem gelem que cierra el disco, himno de los gitanos en el que se hace acompañar por el piano de Dorantes .

La cantaora, nacida en Triana pero con orígenes lebrijanos también, ha sido una de las protagonistas de la recientemente celebrada XV Bienal de Flamenco de Sevilla, en la que ha acompañado a la Orquesta Sinfónica de Sevilla en una versión de El Amor Brujo de Manuel de Falla que la Fernández interpreta como pocas. Además, ha participado como cantaora en la obra Café de Chinitas, junto al Ballet Nacional de España y, dada la calidad de su interpretación, se ha hecho merecedora de otro premio, el Giraldillo al cante.

(Videoclip de Manolo Reyes, bulería que abre el disco)

Escrito por acastellano

30 Oct 2008 - Enlace

La inspiración de Paco de Lucía

El 31 de octubre se estrena en España la nueva película del director Agustín Díaz-Yanes. El título es Sólo quiero caminar, el mismo nombre del primer disco que grabó Paco de Lucía junto a Carlos Benavent al bajo, Rubem Dantas al cajón, Jorge Pardo al saxo y la flauta y sus hermanos Ramón de Algeciras a la guitarra y Pepe de Lucía al cante, en una formación llamada Sexteto de Paco de Lucía. La banda sonora, responsabilidad del productor curtido en el flamenco Javier Limón, incluye, además del enorme tema de Paco de Lucía, a Enrique Morente y a Diego Carrasco, en un tema que canta acompañado por Miguel Poveda, aunque el fragmento elegido no incluya la voz del catalán. El excelente blog de cine de Elpais.com Alta Definición, escrito por Álvaro Pérez y Jordi Minguell, publica hoy su crítica de este nuevo trabajo, exhibido ayer para la prensa.

Que la película se llame como una canción y un disco de Paco de Lucía no es casualidad. Díaz-Yanes, como muchas otras personas, es un gran admirador del genial guitarrista y compositor de Algeciras y este disco ha sido su inspiración. Lo cuenta en esta reciente entrevista con elpais.com, que siempre escribe sus guiones con música y casi todas las veces lo hace escuchando a Paco de Lucía. "Siempre quise hacer una película que se llamara Sólo quiero caminar y que además estuviera esta canción. Es probablemente la mejor melodía que se ha escrito nunca en España. Me venían fantástico el título y la canción, así que he cumplido mi sueño".

Sólo quiero caminar se publicó en 1981. El disco no es sólo interesante por su calidad artística, que rebosa, sino que además fue un hito en la historia del flamenco. Era la primera vez que una formación jazzística se adaptaba a los palos flamencos. Otras cosas que hoy son habituales, como la percusión del cajón (de origen peruano) acompañando a los cantes más festeros (que introdujo el de Algeciras en el flamenco después de una gira por América Latina), o el acompañamiento de bajo y flauta en determinados cantes no se habían hecho antes de este disco. Paco de Lucía fue un visionario y un revolucionario con la grabación y publicación de este trabajo.

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Para cuando Paco de Lucía (Francisco Sánchez Gómez, Algeciras, 1947) grabó Sólo quiero caminar ya era un guitarrista reconocido y de éxito, dentro y fuera del flamenco. Por si queda alguien todavía que no lo sepa, diré que comenzó a tocar profesionalmente la guitarra a los 13 años, acompañando al bailaor José Maya. Aprendió con su padre, Antonio Sánchez, que solía tocar para el cante y que introdujo a todos sus hijos en el flamenco. Paco formó pareja artística con Camarón de la Isla durante algunos años, y después, trazó una carrera impecable como guitarrista.

Paco de Lucía tiene ya hoy un lugar reservado en la historia del flamenco por tres motivos:

1. Por su trabajo discográfico y de composición, tanto como concertista como acompañando al cante, fundamentalmente de Camarón. La discografía es extensa y valiosísima, prácticamente merecerían un post a parte cada uno de los discos.

2. Por su personal e irrepetible manera de tocar la guitarra. La velocidad y la rabia con la que toca, son quizás los elementos que más se han destacado de su estilo. Una rabia que él mismo ha reconocido en alguna entrevista que sentía cuando tocaba, que le nacía del desprecio con el que la guitarra flamenca era tratada desde otras músicas. Pero también su elegancia y el dominio del sentido armónico. No hay guitarrista flamenco hoy que no lo tenga entre sus mayores influencias ni que no lo admire. Paco de Lucía crea escuela.

3. Por los elementos que ha introducido en el flamenco que han hecho a este arte crecer hacia dentro y hacia fuera. Hacia dentro, por la introducción de nuevos instrumentos, como el cajón o la flauta, que enriquecen los sonidos, y con las aportaciones de otras músicas, como el jazz latino, que Paco de Lucía ha acercado al flamenco en sus grabaciones y en sus conciertos. Y hacia fuera, porque ha contribuido, junto con algunos otros pocos genios flamencos, a colocar el flamenco en el lugar que esta música merece, dentro y fuera de España, en los más prestigiosos teatros y festivales. En cualquier esquina del mundo si alguien menciona el flamenco, sale a relucir el nombre de este guitarrista que ahora, además, inspira películas. Abajo, el tráiler de Sólo quiero caminar, de Agustín Díaz-Yanes.

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