Escrito por acastellano
12 Nov 2010 - Enlace
Fiesta flamenca por África
La fiesta flamenca que cada año promueve Carmen Linares para recaudar fondos para África, celebró anoche su cita anual. El Auditorio Marcelino Camacho, el de CC OO de Madrid, estaba hasta la bandera de público, pero eso no impidió que la noche transcurriera como una reunión entre amigos lo que se anunciaba como Festival Flamencos por Gambo, con unos artistas entregados que disfrutaron de la noche tanto como los asistentes. El humor del presentador del evento, Juan Luis Cano, mantuvo interesado al público entre actuación y actuación, nada sencillo, teniendo en cuenta que fueron cuatro y de estilos diferentes.
Después de una introducción en la que un representante de la Fundación el Alto, ONG responsable del proyecto y por lo tanto gestora de lo recaudado anoche, describió las actividades a las que iban destinadas los fondos, el cantaor jerezano Londro abrió fuego. Acompañado a la guitarra por Salvador Gutiérrez, que demostró su calidad no sólo con él, sino con todos los artistas de la noche, el jerezano, que acaba de estrenar su primer disco, Luna de enero, hizo una pequeña presentación de su cante. Y digo pequeña por breve, no por calidad. Con una trayectoria como cantaor para el cante, el jerezano tiró de oficio y tradición en sus cantes: pregón, soleá, alegrías y bulerías. La principal baza de este cantaor es sin duda su voz, que aunque no alcanza una amplia tesitura, tiene un metal especial, poco común y que causa emoción sin grandes alardes. Anoche mostró su saber hacer, que luce especialmente en los tonos medios.
Tras Londro salió al escenario la gran señora del cante, Carmen Linares, que también eligió para la noche cantes tradicionales por tangos, elegantes y rítmicos, elegantes, como lo es siempre el cante de esta gran dama. Invitó al escenario después a Jorge Pardo, que actuaría más tarde junto a Benavent y Di Geraldo, y con él improvisó una taranta (en la flauta de Pardo) y cartagenera (en la voz de la de Linares). Le siguió una toná, el escalofriante Con su voz incluido en su homenaje al poeta Juan Ramón Jiménez Raíces y alas unida a un cante por seguiriyas. Cerró por cantiñas, de nuevo el ritmo, la fiesta, y las ganas de seguir, que acompañó el baile de Adolfo Lobato (que junto a Ana Mari González también hizo las palmas de todos los artistas).
Tomó el relevo Tomasito, que volvió a demostrar una vez más su flamencura y al mismo tiempo libertad. Entró al escenario al compás de unas palmas que contagió al público, deseoso de unirse a la fiesta que él propuso. Acompañado de guitarra y palmeros, sobrevoló el flamenco más ortodoxo con sus pies y su gracejo cantaor. Una soleá punki, su Niño Robot y bulerías. Y paso al Trío, así, con mayúsculas. Carles Benavent, Tino di Geraldo y Jorge Pardo volvieron a demostrar ayer que no sólo son grandes músicos, sino también el trabajo conjunto de años.
El cierre, como es ley, puso a todos los artistas sobre el escenario. Por bulerías, todos disfrutaron de un último momento de encuentro musical, de solidaridad y entrega, entre ellos, con el público, con África.








Marta Robles, Lisa Bause, Silvia Pérez e Isabelle Laudenbach nos explicaban ayer, en la sede de la discográfica con la que han publicado su disco (Nuevos Medios), el motivo de la presencia del flamenco en su música. Así es en palabras de Silvia, la vocalista: “Nos encontramos en Barcelona y en ese momento a todas nos gustaba mucho el flamenco. Marta e Isabelle estaban estudiando guitarra flamenca, Lisa a parte del violín estaba yendo a clases de baile, donde conoció a Isabelle, y yo estaba en la misma escuela, pero estudiando jazz. Pero como tengo la voz un poco así indefinible me propusieron cantar flamenco”.
Cuerdas del alma, publicado por Sony Music y disponible en las tiendas desde el pasado 14 de septiembre, es un disco sencillo, en el que Cañizares quiere echar la vista atrás y recuperar el flamenco más directo, siempre desde su personal visión. Esa que suena a notas limpias, afinadas, reposadas, de una complejidad técnica que no se traduce en una escucha complicada, sino en todo lo contrario. Es un disco sin cante: la protagonista absoluta es la guitarra de Cañizares, que en algunos de los cortes aparece acompañada por la de
Lebrija llenará mañana los rincones del Teatro Central. Lo hará a través del cantaor Manuel de Paula (Manuel Valencia Carrasco -Lebrija, 1956), y su espectáculo An ca Paula, que se podría traducir del andaluz como un En casa del de la Paula. Es un espectáculo ya estrenado precisamente en Lebrija, en el festival de flamenco que cada verano se organiza en el municipio, la Caracolá que este año tuvo lugar el 23 de julio y que ahora recala en la
Después de 34 años, Francisco Sánchez Gomes, más conocido como 
Ni siquiera la tanda de soleares, en la que estuvo la de Charamusco, esa en la que él siempre se deleita y pellizca al público, logró despegar. Quiso, con esta tanda de cantes, confrontar la manera de hacer de Antonio Mairena y Pepe Marchena, dos maneras diferentes de entender el cante que hoy conviven en la voz de este cantaor inquieto que es Poveda. También quiso Miguel, que siempre se define antes que otra cosa como un gran aficionado al flamenco, homenajear a Juan Valderrama con su milonga Rosa cautiva. Los Tres puñales de Marifé de Triana, cantados por bulerías y unos exquisitos tangos de Triana, en los que homenajeó al Titi y la Niña de los Peines con sus Banderitas republicanas, fueron dando color a la voz flamenca más desarrollada de la actualidad.
Ni una palma, ni un olé, ni un ay. El acercamiento del guitarrista 
Después de una 
