Escrito por acastellano
05 Ago 2011 - Enlace
Montse Pérez: el deseo de cantar
Es de Almería y hace poco presentaba su segundo disco, que ha titulado Del deseo, “porque mi deseo para seguir adelante es cantar, seguir cantando”. Se llama Montse Pérez (nacida en 1.978) y tiene una voz aterciopelada, un metal muy personal y un conocimiento del flamenco más clásico, que es el que ella prefiere. Sin embargo, en esta segunda aventura se ha embarcado con el productor y músico Paco Ortega, que al clasicismo de Pérez ha dado aires complementarios procedentes del pop. “Yo no me quiero apartar de lo que a mí me realmente me gusta, pero la mezcla de ambos estilos está bastante bien, porque el disco es para todos los públicos, hay flamenco nuevo que introduce a la gente joven que después se puede interesar en escuchar flamenco puro”, explica la cantaora por teléfono.
A pesar de no ser muy conocida fuera del circuito flamenco de Andalucía oriental, Montse Pérez comenzó a cantar pronto. La afición, como suele ser habitual, le nació en casa: “Yo siempre he escuchado cantar a mi madre”, explica. “En la familia de mi madre todos son cantaores pero de familia, nunca han salido de las reuniones familiares”. Ella es la mayor de tres hermanas, y una de ellas, María José Pérez, con un metal muy parecido, también se dedica al cante profesionalmente. “Cada una tiene su estilo”, matiza Montse, “a mí me gusta más guiarme más por la dulzura, por el sentimiento, y ella se tira más por el genio. Cada tiene una forma de buscar el cante”.
Tras recorrer peñas y peñas, en 2008 grabó su primer disco, Mirada flamenca, producido por el guitarrista Pedro Sierra y compuesto fundamentalmente por cantes tradicionales. No mucho tiempo después comenzó a trabajar ya en el segundo, que presenta ahora. “Cuando terminé el primero me quedé con ganas de hacer otro en seguida, me gustó mucho la experiencia”, dice. Mano a mano con Paco Ortega, trabajaron durante un año en elegir los cortes, elaborar las letras, aprenderlos y elegir los guitarristas antes de entrar a grabar. “Este segundo disco está más trabajado, tiene más mi personalidad y está mucho más estudiado”, explica. “Aunque el corazón se pone en los dos”. En el camino le acompañaron también algunas de las grandes guitarras actuales del flamenco: Moraíto Chico, Juan Carlos Romero, José Losada o Antonio Carrión.
El disco combina una granaína con media granaína, seguiriya y soleá como mandan los cánones más ortodoxos, que interpreta con gusto y personalidad, con unas alegrías, tangos, milonga y fandangos con una producción más pop. También las sevillanas: “Paco quería hacer unas sevillanas para escuchar más que para bailar, más suaves, más calmadas, más habladas y yo vi bien su decisión y la letra me encantó”, explica sobre Vívela, muy en la línea de otras sevillanas muy populares compuestas por Ortega, las Sevillanas de la vida.
El trabajo incluye también un palo poco frecuente, la alboreá, también con arreglos más cercanos al pop. “Fue idea mía, tenía mucha ilusión de grabarla porque es un palo que siempre me han llamado la atención”, explica. “Aquí curiosamente, era Paco quien quería que la hiciera más tradicional, pero yo quería hacerla más moderna”.
El deseo de Montse Pérez no termina en el disco. Ahora, tras presentarlo en su localidad natal, lucha por mostrarlo a nivel nacional y sobre todo, hacerlo sobre un escenario. “El ambiente de tener al público al lado te motiva más y das todo lo que llevas dentro, mientras que en el estudio lo mides más, lo vas estudiando, por no salirte de la línea”, explica. “Cuando cantas ante el público lo das todo, sin pensar en cómo tiene que ir”.








“No quería montar una obra en torno a un título”, me explica Carbonell en una interesante charla que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. “Decidí titular con dos colores por lo que representan para el flamenco: el rojo es la pasión, el compromiso, la verdad artística. El rosa es más lírico, más amoroso”.
Concebido durante los años que residió en Jerez y grabado en Egipto, los cortes se mueven sobre la base de la soleá, seguiriya, taranta, tangos y rumbas. Es el último disco que publicó
“Presta atención”. Nikela, una palabra en caló, da título a un disco que transita entre dos mundos, el flamenco y el jazz, y que ha publicado recientemente 
El nuevo disco se llama Remembranzas, igual que un poema de Juan Ramón Jiménez que ella cantó, junto a 

Diez cantes, cinco guitarras (las de Juan Requena, Rafael Rodríguez, Alfredo Lagos, José Luis Montón y Paco Cruz), siete palos (bulerías, soleá apolá, tientos, tangos, malagueñas, alegrías y fandangos) y dos versiones. Un disco que mira a Cádiz (por alegrías, por malagueñas del Mellizo, por tientos y con un homenaje a Juan Villar) pero se deja querer por la amplitud y profundidad que ofrece el flamenco. “El título es una metáfora del puente Carranza, yo llevo desde los 17 años viviendo fuera de Cádiz, y cada vez que llego y paso por el puente siento como si me asomara al balcón de mis sueños, porque ese sería mi sueño, vivir en Cádiz...” ¿Un título de añoranza? Un poco más que eso: “También es refiere a todo lo que yo he grabado en el disco, es como si me asomara a ver toda mi historia como cantaor”. José tiene una voz llena de sonoridad, un metal templado que raspa el corazón cuando rompe en su cante. Una voz modulada, a la que, seguro, le queda mucho por evolucionar y aprender, pero que parte del conocimiento y el sabor.
Es un homenaje en forma de disco, de nombre Con piel de manzana, y se publica el 3 de mayo (el 15 de abril estará disponible en iTunes). Son las canciones de
Orate: (coloq.) Persona de poco juicio, moderación y prudencia. Así lo define el diccionario de la
Nacido y crecido en el Jerez más flamenco y huérfano de padre desde los 12 años, Terremoto quiso primero ser guitarrista, pero más tarde se decidió por el cante. Por esto debutó a una edad tardía, para la costumbre: con 20 años, junto a Moraíto. Participó en el Concurso Nacional de Córdoba en 1998 y se llevó tres premios (por seguiriyas y martinetes; soleá por bulerías y bulerías; y malagueñas y tarantos), todos los estilos que dominaba como cantaor.