Escrito por acastellano
19 Feb 2009 - Enlace
Dorantes en el Auditorio Nacional
Después del estreno con El Lebrijano la semana pasada, mañana viernes, otro miembro de la familia Peña sube al escenario del Auditorio Nacional de Música de Madrid dentro del ciclo Andalucía Flamenca. Mañana es el turno de Dorantes, que hará una Flamenco session.
David Peña Dorantes (1969, Lebrija) es un flamenco atípico. Primero por el instrumento con el que se expresa, el piano, alejado de la tradición de este arte. También por el tipo de música que hace, que si bien parte del flamenco, bebe de otros muchos estilos para enriquecer sus composiciones. El pianista y compositor pertenece a una familia que hunde sus raíces en las raíces del flamenco mismo. Es hijo de Pedro Peña, guitarrista, sobrino del cantaor Lebrijano, nieto de La Perrata y está emparentado, entre otros, con Fernanda y Bernarda de Utrera.
Y sin embargo, para continuar con la tradición, decidió elegir su propio camino. Cuenta Dorantes que desde niño vivió la música en su casa, y que tanto su hermano Pedro (María Peña, guitarrista) como él pronto le dijeron a su padre que querían seguir sus pasos. Sin embargo, sintió curiosidad por un piano que su abuela tenía en su casa y prefirió esta carrera. Su formación flamenca tradicional se une a la formación clásica que recibió en el Conservatorio Superior de Sevilla, algo que se refleja en sus composiciones. Dorantes admira a los flamencos, pero también a autores clásicos como Bach o Bela Bartok.
En una carrera que comenzó hace más de diez años, cuenta con dos trabajos discográficos propios (tiene en camino un tercero) y numerosas colaboraciones como compositor e intérprete (Ballet Nacional de España, Orquesta y Ballet Nacional de Tokio, El Pele, Esperanza Fernández, Miguel Poveda, El Lebrijano…). Su estreno fue en el Festival Mont de Marsan, en 1996, con su espectáculo Orobroy (Pensamientos, en caló), que dos años después se materializaría en su primer trabajo discográfico.
En 2002 publicó su último trabajo hasta la fecha, Sur, grabado entre París, Sofía y Sevilla y bajo la coproducción de Hughes de Courson. En él contó con la colaboración de Tino di Geraldo en la percusión, Esperanza Fernández en el cante, o la Orquesta de Radio Sofía, además de con varios miembros de su propia familia. En este nuevo trabajo introduce instrumentos y elementos musicales que ligan perfectamente con la tradición del flamenco, pero que eran inéditos en este arte. La flauta búlgara de Teodosii Spassov, por ejemplo. En 2004 participó un espectáculo que no ha sido editado en formato CD pero sí en DVD, Flamencos del Siglo XXI, junto al trío (Tino di Geraldo, Carles Benavent y Jorge Pardo) y Diego Carrasco.
Lo más reciente es un trabajo como productor y compositor, el disco de su tío Juan Peña, El Lebrijano, Cuando el Lebrijano canta se moja el agua, que le ha valido el Premio Demófilo 2008, otorgado por la Fundación Machado.
Mañana, en el Auditorio Nacional, hará una reinterpretación de su obra "para volverla a crear, reinventarla e improvisarla delante de los amantes de la buena música", recoge el programa. Le acompañarán sus músicos habituales: Juan San Juan (cante), Manolo Nieto (bajo) y Tete Peña (percusión). Además, una colaboración de lujo, la de la bailaora Pastora Galván (Sevilla, 1980), hija del también bailaor José Galván y hermana de Israel Galván.

Lebrijano, del que hoy se ha conocido su nominación a los XIII Premios de la Música por mejor disco de flamenco (junto a los trabajos de 
El próximo jueves 13 de noviembre se entregan en el Toyota Center de Houston, Texas, los premios
No es de extrañar que esto sea así. El segundo trabajo en solitario de la cantaora es un disco redondo y la ha convertido en una de la cantaoras más importantes de la actualidad. Pensado como homenaje a los cantaores flamencos que le marcaron desde niña, Esperanza Fernández eligió al guitarrista cordobés
(Córdoba, 1954). El regreso del cordobés se produce después de cinco años sin grabar. Ahora vuelve por todo lo alto. Con un disco sencillo, clásico pero llevado al espacio y la impronta del cantaor, en el que vuelve a demostrar las inmensas facultades que tiene su voz dorada y la creatividad que derrocha, sin necesidad de mucho aditamento, pero con la mejor de las compañías.
Músicos de altura bajo tierra y para todos los públicos. Para los que estén en Madrid esta semana, la cita está en el metro. Se celebra la IV Cumbre Flamenca en la estación de Chamartín, con un cartel de lujo. 