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Escrito por acastellano

31 Ene 2009 - Enlace

La Niña Pastori vuelve a sus orígenes

Sin ser del todo flamenca en su discografía, Niña Pastori (María Rosa García, 1978) ha logrado, en sus 18 años de carrera, el reconocimiento de público y compañeros de profesión. Ella siempre ha defendido su origen flamenco, pero hasta ahora no había hecho un disco con una base netamente flamenca, es decir, con palos y no canciones. Lo ha hecho en su séptimo trabajo, Esperando verte, cuya grabación ha estado marcada además por el nacimiento de su primera hija, Pastora.

En la conversación que ayer mantuvo con ELPAÍS.com, ella dice no saber por qué ahora le ha apetecido volver al origen e interpretar una soleá, una minera, unos fandangos, unas alegrías o unas bulerías. En cualquier caso, dice no haber tenido que hacer ningún esfuerzo, porque el flamenco siempre está y ha estado en ella, aunque su voz haya quedado entre otras envolturas. "Para cantar flamenco tienes que acordarte de lo tuyo, y yo eso no lo he olvidado. Soy, ante todo, una aficionada al flamenco".

Los críticos que escriben de la Niña Pastori cantaora suelen echar en falta en su voz una mayor matización. María tiene una voz muy aguda, muy gitana, y suele instalarse en esas notas cuando canta, sin explotar los grandes matices que le pueden dar los tonos más bajos, o recorrer mayores escalas. Quizá la experiencia, quizá la conciencia, le han hecho paliar eso en parte en Esperando verte. La soleá (Lo fácil yo no lo quiero) es una prueba. Además de una mayor riqueza de voz, tiene un dolor contenido que le da mayor sabor. La calidad de la guitarra que le acompaña, la del jerezano Diego del Morao, además, engrandece el tema. También las alegrías, en las que Niña Pastori se exhibe incluso en los agudos, tan difíciles de interpretar sin caer en el grito.

Las guitarras del disco son fundamentales. José Miguel Carmona (ex Ketama), su primo Juan Carmona y Diego del Morao, tres colaboradores habituales de Niña Pastori tanto en grabación como encima del escenario, ejecutan correctamente su papel de acompañar y dar el espacio a la cantante/cantaora para su lucimiento. Pero además, aparece en Esperando verte Vicente Amigo, "una colaboración de lujo", en palabras de María. "Es un pedazo de músico, y como persona es también muy cariñoso, muy humilde".

Es cierto, y ella lo cuenta en la entrevista, que en algunas de las canciones este trabajo sigue manteniendo una línea con el estilo que más popularidad le ha dado, la canción pop con base flamenca. En los más flamencos, salvo la soleá y la minera, prefiere contar con estribillos que den más ligereza. Pero además, Niña Pastori y su marido Chaboli, director del proyecto, han querido añadir más cositas, acercar otros estilos a las canciones. El corte que abre el disco, Capricho de mujer, tiene un toque setentero muy cercano a Los Chichos, el grupo al que perteneció Jeros, el padre de Chaboli. Esperando verte, canción dedicada a Pastora, la pequeña de la casa, es casi un tango-bossa, si se me permite la expresión, con percusiones brasileñas y un toque en la guitarra que acentúa este estilo en los estribillos.

En cualquier caso, el flamenco siempre está ahí. En su voz y en sus gustos. María admira a muchos cantaores: "Creo que Duquende es un artista que ha evolucionado muchísimo y eso es algo que yo valoro mucho, un artista que en cada disco se le nota un cambio". También admira a Diego el Cigala, Miguel Poveda, Mayte Martín, Remedios Amaya, Montse Cortés, Estrella Morente, Enrique Morente... "Hay muchísima gente que hace un flamenco muy bonito, cada uno en su estilo", dice Niña Pastori.

Si quieres leer la entrevista, pincha aquí.

Si quieres verla en vídeo, pincha aquí.

Escrito por acastellano

15 Ene 2009 - Enlace

Ojos de Brujo, un adelanto

Es cierto. No es un grupo de flamenco. Pero el flamenco es su base y lo llevan por medio mundo. En el circuito de World Music en el que se suele encajar el flamenco fuera de España es el grupo español que más vende. Han ganado un Grammy Latino como mejor grupo de flamenco y el premio de la BBC (que este año se han llevado Son de la Frontera) como mejor grupo europeo de World Music. Lo han logrado gracias a tres trabajos discográficos (cuatro, si contamos la versión en concierto de Techarí) editados por ellos mismos (menos el primero, Vengue), que también se encargan de todos los demás aspectos de la banda (contrataciones, promoción, etc).

Ahora, Ojos de Brujo anuncian su nuevo trabajo. Aocaná (que significa Ahora, en caló), saldrá a la venta el 17 de marzo. La gran novedad es que, por primera vez, lo distribuirá una discográfica multinacional, Warner music. La razón, la explicaba ayer Maxwell Wright (voces y percusión): “Ha sido una decisión difícil por el discurso que llevamos en cuanto a soltar nuestro producto y perder un poco el control. Pero cada vez la cosa abarcaba más y no podíamos ocuparnos de todo y hemos decidido hacer esto sólo por este disco, además que hay muy buen feeling con los de Warner”.

Este nuevo trabajo llega, según explicaba Wright ayer, después de un año sabático para la banda, en el que además de la paternidad y maternidad de algunos de los músicos, han tenido tiempo para seguir profundizando en el camino de la fusión que les gusta hacer. Ayer lo dieron a escuchar a un grupo reducido de medios de comunicación, con algunas de las canciones incluso sin mezclar todavía.

Lo que pudimos escuchar son doce temas con mucha rumba del estilo al que este grupo acostumbra hacer, mezclada con elementos de música cubana y también de música india. En relación a su anterior trabajo,Techarí, este disco parece -a priori, en espera de escuchar el resultado final- menos arriesgado, con más melodías y menos voces rapeadas (las rimas de Max Wright, de hecho, sólo aparecen en un tema). Las letras continúan la línea del trabajo anterior: optimismo ante la vida y denuncias sociales.

Colaboraciones potentes

Trae colaboraciones muy potentes y muy variadas entre sí. El piano flamenco-jazz del gaditano Chano Domínguez en Correveidile, una canción con una base de soleá por bulería que habla sobre las mujeres de la República, por ejemplo. “Con Chano siempre nos veíamos en aeropuertos y giras y decíamos que teníamos que hacer algo juntos y por fin hemos podido hacerlo. Es una colaboración muy buscada”, dice Max.

La colaboración más flamenca está en uno de los temas más potentes del disco, Tantas Flores. Es la del cantaor Duquende, que en la versión escuchada ayer arranca con unos ayeos que dan ganas de romperse la camisa y paraliza al mismo tiempo. Los quejíos sufridos del catalán se mezclan con otros hechos por una voz india, una voz que pertenece al grupo Karnataka College o Percussion, formación que ya colaboró con uno de los músicos de Ojos de Brujo, Xavier Turull (percusión), que antes de pertenecer a este grupo formó parte de Amalgama, “una referencia para nosotros en la fusión de flamenco con otras músicas”, dice Max.

También está el rapero sevillano Tote King, que pone sus rimas en Donde te has metío, una “rumba funkie”, según Wright. Hay otro rapero en la lista de colaboraciones, el cubano Kumar, que pone su voz en un tema titulado como la película documental Una verdad incómoda de Al Gore. “Es la canción más oscura del disco quizás, habla de las verdades incómodas de las que no se suele hablar, no sólo el cambio climático”, dice Wright.

Y sin salir de Cuba invitan a participar en este nuevo disco a los Van Van en Busca lo bueno, una rumba que Ramón Giménez (guitarra flamenca) describe como “un tema de ida y vuelta, vuelta e ida otra vez”. Giménez explica que han querido revolucionar el compás que trae la música de este grupo cubano inventando sus propias estructuras métricas, al punto que los músicos casi se volvieron locos en la grabación buscando la pauta.

Además de los temas que cuentan con colaboraciones destacan dos canciones más en el trabajo. Nueva vida, escrito por Marina Abad (cantante) durante su embarazo. Un canto de amor a su hijo que arranca con un sampler de Lole Montoya gritando el “niño” con el que arranca Un cuento para mi niño, de Lole y Manuel. Es una canción tanquila, con una base por tangos y con la colaboración de Horacio el Negro a la batería.

El otro tema destacable es una bulería electrónica, prácticamente instrumental, que parte de una bulería escrita por Paco Lomeña (guitarra flamenca) a la que se le han añadido, de fondo, bases de percusión, básicamente. “Es la herencia que tenemos de la electrónica de los 80 y sigue un poco la tradición de Ojos de Brujo de fusionar el flamenco con la electrónica”, dice Max. “La idea es que la electrónica no mande, sino que acompañe a un elemento muy acústico”.

Hasta marzo no podremos disfrutar de este nuevo trabajo. Ese mismo mes lo pondrán sobre los escenarios, con una gira que arranca en Madrid y que los llevará, de momento, a Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Lyon, Ámsterdam y Miranda de Ebro.

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