Escrito por acastellano
13 May 2009 - Enlace
El paseo de Vicente Amigo por el pop
La semana pasada salió a la venta el nuevo trabajo de Vicente Amigo (1967), Paseo de Gracia, el que supone su sexto trabajo de estudio. Un disco que ha tardado más en salir de lo que al guitarrista cordobés hubiese gustado, pero que se ha retrasado por una dolencia que le ha obligado, incluso, a pasar por quirófano.
Paseo de Gracia es un disco más ligero, en las melodías y en los ritmos, que otros trabajos de Vicente Amigo. Pero no por eso hay que desmerecerlo, no hay que ver en esta afirmación algo peyorativo. El guitarrista ha querido acercar el flamenco a otros públicos no tan familiares con lo jondo a través de una sencillez que no debe confundirse con simplicidad. En diferentes entrevistas defiende el guitarrista la honestidad de su trabajo. No hay una intención comercial, sino que se trata del resultado de un momento de inspiración, o de los muchos momentos de inspiración que han desembocado en esta colección de temas.
El acercamiento al pop se siente en el acompañamiento en todos los cortes de una formación propia de este estilo: bajo (Antonio Ramos Maca), percusión (Paquito González), batería (Tino di Geraldo, que también se ocupa de algunas percusiones) y el violín de Alexis Lefêvre. También por los palos elegidos: la mayoría son canciones (en escala occidental y no en los sistemas modales propios del flamenco) adaptados en los ritmos de tangos y rumbas o bulerías. Hay incluso una apuesta por la guitarra eléctrica del propio Vicente Amigo que, al estilo de Pat Metheny (según él mismo ha descrito en diferentes publicaciones), ha grabado un bolero, el Bolero del Amigo.
Es un disco cargado de colaboraciones. La voz de Niña Pastori abre el disco, Amores de nadie, una rumba en la que se siente muy cómoda la cantante cañaílla. En esa línea se presenta otra colaboración muy cercana al pop, la de Alejandro Sanz, que hace su máximo esfuerzo por sonar flamenco en la canción por tangos - rumbas Y será verdad..., un tema en el que aparecen también las voces de los dos Enrique Morente, padre e hijo. También están las dos hijas del cantaor granaíno, Soleá y Estrella Morente, que comparten protagonismo en los tangos La Estrella.
Destaca, por encima de todos los temas, Autorretrato, con la voz sentida e intimista de Morente. Es una canción por bulerías, pero no tiene un aire de fiesta, sino amargo, profundo, adolorido. Atravesado por el dolor que el guitarrista ha explicado haber sentido durante el proceso de elaboración del disco, provocado tanto por una dolencia física como por otra emocional.
Vicente Amigo es el eterno aspirante a sucesor de Paco de Lucía, una etiqueta más mediática que real, colocada probablemente porque, después del de Algeciras, es el solista flamenco actual con más reconocimiento de un público que no es necesariamente el del flamenco. Arrancó su carrera junto a un gran cantaor cordobés, El Pele, con el que grabó un disco imprescindible: La fuente de lo jondo (1986) (más adelante publicarían juntos Poeta de Esquinas Blandas, en 1991, y Canto, en 2003).
Su nombre ha aparecido junto al de muchos grandes, aunque en su carrera discográfica y como compositor destaca, por la repercusión mediática y de ventas que tuvo, el disco que grabó junto a José Mercé, Del amanecer, en 1998.
Grabó su primer disco en solitario en 1991 (De mi corazón al aire). Después vendría Vivencias imaginadas (1995) y un imprescindible: Poeta (1997), en el que trabajó junto a la Orquesta de Córdoba, un homenaje al libro Marinero en tierra de Rafael Alberti, en el que musicó para guitarra acompañado de la orquesta, los poemas del portuense. En 2000 publicó Ciudad de las ideas y en 2005 el anterior a Paseo de Gracia, Un momento en el sonido.
El próximo lunes, 18 de mayo, Vicente Amigo arranca la gira de presentación de Paseo de Gracia en Madrid, bajo el paraguas del festival de la Comunidad de Madrid SUMA Flamenca, en los Teatros del Canal de la capital.

El lunes se presentó el festival de flamenco de la Comunidad: La SUMA Flamenca. Esta vez, la cuarta edición, el encuentro durará un mes y medio: entre el 7 de mayo y el 20 de junio. Serán 63 espectáculos en 30 espacios escénicos. El presupuesto, este año, más reducido que el anterior: 825.000 euros. La explicación, según Santiago Fisas, consejero de Cultura, Deporte y Turismo de la Comunidad de Madrid, está en la crisis. Los artistas cobran menos para que no caiga la calidad. Pero las cifras solo significan que habrá mucho flamenco. Más importante que eso es el cartel. Habrá buen flamenco en abundancia, en todos los rincones de la Comunidad.
La 
Habrá muchos momentos especiales con seguridad. Y no sólo por lo completo que es el cartel. Un duelo de pianos flamencos, por ejemplo, entre Diego Amador y Mie Matsumura (con el baile de Leonor Leal y Rafael Campallo). O el ciclo La música de los Espejos, el diálogo de poesía y cante que ya se ha convertido en un clásico en este festival y que este año une a la escritora Elvira Lindo con el cante de José Mercé y la poesía de Antonio Gala con el arte de la trianera Esperanza Fernández.
Sin ser del todo flamenca en su discografía,
Los críticos que escriben de la Niña Pastori cantaora suelen echar en falta en su voz una mayor matización. María tiene una voz muy aguda, muy gitana, y suele instalarse en esas notas cuando canta, sin explotar los grandes matices que le pueden dar los tonos más bajos, o recorrer mayores escalas. Quizá la experiencia, quizá la conciencia, le han hecho paliar eso en parte en Esperando verte. La soleá (Lo fácil yo no lo quiero) es una prueba. Además de una mayor riqueza de voz, tiene un dolor contenido que le da mayor sabor. La calidad de la guitarra que le acompaña, la del jerezano 
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