Los Premios de la Música, que serán entregados en una gala el próximo 12 de marzo en Badajoz, fueron creados en 1996 por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), la Fundación Autor y la Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE) "en reconocimiento al trabajo de autores, artistas, compositores y, en general, a todos los profesionales de la música", según reza en su página web.
Raíces y alas, último trabajo de estudio de Carmen Linares (presentado en una entrevista y vídeo en ELPAÍS.com), ha ganado varios premios desde su estreno en vivo, anterior al lanzamiento del disco al mercado y que tuvo lugar en la última Bienal de Flamenco de Sevilla. Allí, Juan Carlos Romero, compositor de la obra, se hizo con el Giraldillo al toque, el premio que la organización de la Bienal concede al mejor guitarrista del festival. Además, la prensa especializada acreditada, que también otorgó sus galardones, concedió a Juan Carlos Romero, en calidad de director musical del trabajo, el Premio a la Mejor Obra Musical de la Bienal 2008.
Además de otros premios no menores pero quizás sí menos populares, el pasado mes de febrero lograron también el Premio a Mejor Disco de Guitarra de Acompañamiento en la X edición de los Premios Flamenco Hoy, otorgados por los críticos y entregados en Jerez.
Diez poemas, diez cantes, melodías libres que parten de alegrías, tangos, bulerías, fandangos, seguiriya o soleá, entre otros, escritos por Juan Carlos Romero y al servicio de la poesía del Premio Nobel de Literatura, y no al revés. Carmen Linares pone una voz más flamenca que nunca. Así lo ve el poeta y flamencólogo Félix Grande, que prologa la obra: "Es una artista lo suficientemente hambrienta de expresión como para convertir en ortodoxia emocional estructuras musicales que nunca nos había entregado la tradición”. Para lograr este resultado, Carmen no ha dejado nada dentro de sí. “He tenido que poner mucho de mí para reflejar lo que quería decir Juan Carlos, y el carácter que tienen los poemas de Juan Ramón con la música, también he tenido que estar a la altura de eso. He dado todo lo que tengo”.
El resultado es un disco que además de sonar huele (a mar, a hierba, a lo que huele el campo andaluz en un rojo atardecer de agosto), duele y potencia las intenciones del poeta al escribir los textos. Grande describe a Carmen como “una de las voces más estremecedoras de la historia flamenca, [...] una artista que no se alivia nunca, que no hace nunca demagogia, que no pierde jamás el respeto al Flamenco”. Una cantaora entusiasta, humilde, amante del flamenco y estudiosa de él, que ha logrado en su trayectoria, además de su desarrollo profesional, hacer un continuo homenaje a la fuente de lo jondo. Éste es el primer disco compuesto expresamente para su voz. Pero ya cantó a un poeta antes. Lo hizo acompañando a Manolo Sanlúcar en Locura de brisa y trino (Mercury, 2000), en el que rescataron los poemas de El diván del Tamarit, de Federico García Lorca.
De los ocho discos de su carrera, Carmen marca el punto y a parte en su Antología. La mujer en el cante, publicado en 1997 y reeditado el año pasado, coincidiendo con el décimo aniversario y con un DVD de material adicional en el que se explica cómo se gesto y hablan los guitarristas que participaron en el trabajo. “Yo cantaba muchas cosas de mujeres en mi repertorio y cuando nos dimos cuenta se nos ocurrió hacer algo en homenaje a esas mujeres. Fue mucho trabajo, cuando la vi terminada no me lo podía creer”, cuenta la cantaora. “Ha sido muy importante para mí porque me dio un reconocimiento muy grande de la gente del flamenco y de los jóvenes”. Es un homenaje, explica, a las mujeres cantaoras que hicieron historia, pero “con un aire nuevo”.
Moraíto Chico, Vicente Amigo, Paco Cepero, Tomatito, Juan Habichuela... “Todos guitarristas fantásticos que le dieron cada uno un colorido a la Antología impresionante”, dice. “Si Juan Habichuela está ahí es porque a parte de que toca muy bien estaba tocando cantes de su tía Marina y mejor que él no hay nadie que conozca ese cante. Cepero, porque era el guitarrista de La Perla y le dio un punto que no le habría dado nadie más. Está cada uno en lo que es mejor”.
Ella menciona a Enrique Morente y Camarón como los renovadores de este tiempo. “Enrique es muy joven porque es muy vanguardista, les tengo una admiración y un cariño muy grande”. Cuando comenzó a cantar para el baile, en los años 70, en un tablao madrileño, Camarón era primera figura. “Para mí, venir a Madrid fue una suerte. Yo, al principio lloraba, porque en Linares estaban mis primos, mis tíos, toda la infancia, pero donde más flamenco había era en Madrid, la capital del flamenco en ese tiempo. He tenido la suerte de conocer a mis ídolos en persona”.
Cercana en el trato, cuando lo cuenta se le ilumina la cara, los ojos se vuelven más grandes, muestra un amor por el flamenco similar al que demuestra encima del escenario, donde siempre es grande. Ella se siente una artista de escena, no de grabación. Y por eso ahora quiere grabar un disco en directo. Pronto volverá a estar bajo los focos para cantar a Juan Ramón.
Si quieres ver el vídeo de la entrevista, pincha aquí
Juan Carlos Romero (Huelva, 1964) es el flamante ganador del Giraldillo al toque de la XV Bienal de Flamenco de Sevilla, celebrada recientemente. Esto quiere decir que, para el Consejo Asesor del festival, Romero ha sido el mejor guitarrista presentado en esta edición. El onubense, junto a la cantaora Carmen Linares, ha estrenado en Sevilla su último trabajo, que pronto estará disponible en formato CD. Es Raíces y Alas, un homenaje al poeta Juan Ramón Jiménez en el quincuagésimo aniversario de su fallecimiento. Romero y Linares han puesto música y voz a unos poemas del Premio Nobel de Literatura de 1956 de tal forma que los versos parecen escritos para ellos.
El reconocimiento a Romero es más que merecido. Raíces y Alas ha sido uno de los mejores espectáculos presentados en la Bienal, tanto por su puesta en escena como por su contenido artístico y la interpretación de ambos músicos. Pero además, sin duda es uno de los mejores guitarristas de su generación. Su estilo es sencillo, elegante, preciso, con mucha presencia de melodías envolventes marcadas con un ritmo propio.
A pesar de que lleva muchos años de trayectoria profesional, no tiene una gran producción de discos como concertista. Son dos, Azulejo (1997) y Romero (2005). Ha creado y producido grandes trabajos para algunos cantaores, como Miguel Poveda (a quien ha compuesto y producido su último trabajo discográfico, Tierra de calma) o Arcángel (con quien ha trabajado en sus dos primeros trabajos, Arcángel y La calle perdía). También ha acompañado con su guitarra a muchos otros artistas: Enrique Morente, Carmen Linares, Chano Lobato, José Mercé, Paco Toronjo, Esperanza Fernández, Rocío Molina, Eva La Yerbabuena, Manolo Sanlúcar...