Por Bloguerías

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Escrito por acastellano

16 Jun 2011 - Enlace

El mejor cante de Arcángel

Paco Arcángel (Huelva, 1977) está en su mejor momento de voz y de cante y anoche lo demostró en los Teatros del Canal, dentro de la Suma Flamenca. Está pasando un momento duro en lo personal, y esto se reflejó también en su recital, que hizo con más intensidad y pasión si cabe. Es un cantaor que conoce la tradición como pocos, que sigue estudiando, y que investiga hacia dentro para proponer nuevas formas, nuevos caminos para el cante de siempre.

Acompañado de Miguel Ángel Cortés a la guitarra, su cómplice en la aventura renovadora (también los Mellis a palmas y coros y Agustín Diassera a la percusión), Arcángel se entregó al cante más sentido. Arrancó con una canción por bulerías que dio paso a una soleá morentiana pero con el sello muy personal de este cantaor joven de voz aguda que, con el tiempo, ha ganado en profundidad y ha trascendido sus cualidades naturales. Tiene capacidad para hacerlo, pero anoche Arcángel quiso dejar a un lado los juegos de filigrana y la profusión de melismas para entregarse al cante más adolorido, que él llevaba por las notas más altas y los tonos bajos, según le iba pidiendo el cuerpo.

Todo en el cante de anoche de Arcángel, que volverá a Madrid el día 29 acompañando, en el Teatro Real, a Mauricio Sotelo, sonó a nuevo y a sorpresa. Por fandangos abandolaos, por alegrías, en la que la guitarra de Miguel Ángel Cortés dio, si cabe, mayor protagonismo y enjundia al cante (y que levantó al público de sus asientos para ovacionar a ambos), en una seguiriya intensa desde el ayeo, por soleares y unos fandangos de su tierra dedicados a su madre, recientemente fallecida.

Sonidos blancos y carentes de profundidad

Juan Valderrama arrancó la noche. Presentaba su más reciente disco, Sonidos blancos y eso prometía hacer, flamenco en la línea que siguieron su padre, Juanito Valderrama, y otros artistas como Pepe Marchena o Pepe Pinto. Precisamente por presentar este trabajo discográfico, quiso hacer una primera parte de canción aflamencada, que es lo que lleva fundamentalmente su disco, algunas compuestas por él y otras por Luis Pastor. Con una de este autor, Me llamo Juan Valderrama, abrió la noche de pie en el escenario, acompañado por las guitarras de Daniel Casares y Rubén Levaniegos, la percusión de Manuel Luque y las palmas del grupo Jaleo. Le siguieron Quererte , Qué verdad tan grande, Ya no quedan héroes, los Tangos de Enrique, que él ha escrito para homenajear a Morente, y las Alegrías del juguete roto, para las que se hizo acompañar en el escenario de la bailaora, Pilar Astora.

Pero el público que acudió anoche a ver a Valderrama no estaba interesado en esta suerte de canción flamenca que el cantante/cantaor propone y desde el primer momento y con mucho entusiasmo le gritaron desde el patio de butacas para que cantase flamenco o incluso algunos de los éxitos de su padre. Él les respondía, “claro, a eso he venido”, “las cosas se irán aflamencando”.

Pero el flamenco no llegó, a pesar de que, tras las primeras canciones, Valderrama se sentó en una silla de enea y, micrófono en mano, La Rosa que popularizase Marchena, recogida y con gran profusión de melismas en sus versos. Hizo una seguiriya por Tomás Pavón, malagueña, taranta y levantica y cerró por fandangos. Hizo cantes bonitos, pero carentes de profundidad. En efecto, Valderrama tiene una voz blanca, muy dotada para hacer, de la manera más natural, juegos de velocidad y melismas en los tercios. Pero el flamenco es algo más que eso, y a este joven cantaor le falta profundidad. Lo que Valderrama propone sigue siendo canción aflamencada, un acercamiento al flamenco, pero le falta rebuscarse en su dolor, mirar más hacia dentro del cante, más que hacia el adorno. Para renovar el flamenco primero hay que curtirse en el estudio. Valderrama le puso ganas y de voz, estuvo correcto, pero eso en el flamenco, no es suficiente.

En el cierre por fandangos, que resolvió rápido, estuvieron especialmente acertados los guitarristas, que hicieron un auténtico duelo interpretativo, de velocidad y gusto.

(Foto: Bienal de Flamenco de Sevilla – Luis Castilla)

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Escrito por acastellano

15 Jun 2011 - Enlace

Flamenco a dos (en femenino)

Un largo y denso paso a dos medido al milímetro, con gusto y búsqueda de lo bello, ritmo, exquisitez y baile, mucho baile en femenino. Es lo que propone Bailes alegres para personas tristes, espectáculo de la compañía de Belén Maya con la bailaora Olga Pericet como artista invitada, que anoche se pudo ver en los Teatros del Canal de Madrid, dentro del festival Suma Flamenca.

Arropadas por el cante de tres grandes voces (las de José Valencia, Miguel Ortega y Jesús Corbacho), que anoche dieron el color y la presencia, el gusto y el rajo necesarios para la obra y las guitarras de Javier Patino y Antonia Jiménez, las dos bailaoras hicieron una reflexión sobre la eterna dualidad: la luz y la sombra, la sobriedad y lo barroco o la alegría y la tristeza, ataviadas con batas de cola que se sentían como una extensión de sus cuerpos. Con dirección escénica de Juan Carlos Lérida, el montaje, muy denso, hace un recorrido por diversos palos flamencos que explotan ese movimiento entre los extremos.

Arranca igual que termina, con un baile por alegrías interrumpido. Primero, el de Belén Maya, al final, el de Olga Pericet. En un escenario dividido por la mitad en blanco y negro, las dos bailaoras se buscan por verdiales o en los cantos tradicionales de mujer que suenan grabados. Comparten espacio, en algunas de las escenas y en otras lo hacen con los cantaores. Fieles cada una a su estilo, el de Maya perfectamente definido con los años, el de Pericet explotando en su juventud. Las dos resaltan el lado más femenino de su baile, ese que cuida la pose, la cadera, el giro y el braceo tanto o más que el zapateado, y por encima de todo, el manejo de la bata de cola.

El punto de inflexión en el encuentro de las dos mujeres lo pone una seguiriya rematada en bulerías que interpreta con gran belleza Pericet y la guajira con abanico de Maya: el negro contra el blanco, la sensualidad contra la fuerza, la velocidad contra la cadencia. Es en este tránsito cuando la luz y la sombra se confunden y cambian de espacio y la historia se encamina hacia el final. Un final en el agua, de puro rojo.

(Foto: Jaro Muñoz)

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12 Jun 2011 - Enlace

Impecable guitarra de Niño Josele

Estaba en la Suma Flamenca y el Niño Josele (nacido José Heredia en Almería, 1.974) decidió hacer flamenco. Y cómo lo hizo: con entrega, con ritmo y una pulcritud exquisita en su sonido. Anoche, en los Teatros del Canal, demostró por qué está considerado uno de los mejores guitarras de su generación. Es uno de los flamencos que más ha investigado en los caminos del jazz, y también, es uno de los más respetados por los músicos de este arte, y sin embargo, anoche el Niño Josele hizo un recital de flamenco sin adjetivos, con un acompañamiento musical que le acompañó pero no le robó el protagonismo a la guitarra, que sonó rápida, sin perder la emoción, bien medida y más flamenca que nunca.

Apareció solo en el escenario y tras una presentación con un tema de su último trabajo discográfico, Española (Warner, 2009), de sonido limpio y emocionante, llamó al escenario al cantaor, David Maldonado, el de la Jacoba y a Israel Suárez Piraña, que puso las percusiones. Es la de este cantaor joven una voz tostada, muy gitana pero muy matizada, con un cante que no acompaña a la guitarra y rellena los huecos que esta le deja, sino que pide su espacio propio. Al grupo se unió poco después el bajista Alain Pérez, con el que la guitarra de Josele mantuvo un diálogo interesante en el concierto.

El repertorio elegido por Josele fue muy rítmico, incluso llegó a hacer una seguiriya muy rápida, con un fuerte dominio del compás. Hizo mucha bulería, y también, su homenaje a uno de sus ídolos, el músico de jazz Bill Evans.

Se les unió, casi al final de un recital que duró una hora larga y llenó tres cuartas partes del aforo, el bailaor Juan de Juan, para acompañar en una bulería que servía de presentación de los músicos en la que el bailaor quiso acompañar el ritmo con su taconeo, porque no hizo mucho más que eso, taconear con gran intensidad. Juan de Juan se quedó también para el último tema y con su baile desbocado dio una cierta sensación de querer demostrar su valía en esta corta aparición.

Juan de Juan saldría al escenario de nuevo al final del recital, no del Niño Josele, sino de la segunda parte de la noche, que correspondió a la cantante de música tradicional húngara Marta Sebastyén. Junto al percusionista-bailarín que acompañó a esta cantante (Zoltán Batyu Farkas), Juan de Juan puso una pinceladita de unión entre músicas. Marta participó junto a Niño Josele en La Granja de San Ildefonso el año pasado, cuando ambos trabajaron en una iniciativa de intercambio musical entre países de la UE. Entiendo que de ahí viene la idea de introducir a esta cantante en el programa de la Suma, porque su música, conexión con el flamenco, no tiene ninguna. Es por esto que no reseño su actuación, porque se sale del campo de interés de este blog y por un desconocimiento prácticamente absoluto de la música que la cantante interpretó.

(FOTO: Gorka Lejarcegi)

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11 Jun 2011 - Enlace

Flamenco deformado

Es lo que ella explicaba en una entrevista antes del espectáculo: en Vinática pretende deformar la técnica. Anoche presentó la bailaora Rocío Molina (Málaga, 1984), Premio Nacional de Danza 2010, en los Teatros del Canal de Madrid, dentro del festival Suma Flamenca con gran éxito de público, que no sólo llenó el teatro sino que además ovacionó a la bailaora tras hora y media de tensión y pasión a partes iguales.

En un escenario desnudo (literalmente) la bailaora arranca -sobre un vals de Chopin que también cierra la obra- antes de que el público termine de acomodarse ataviada con una larga cola que sobresale del escenario queriendo significar ese poso que son los orígenes de los que ella parte para crear algo inédito. Una cola que, como conclusión del montaje, se convierte precisamente en lo contrario: unos orígenes que aprisionan, limitan e impiden avanzar hacia otros lugares.

Tarda un tiempo en entrar en acción Molina, tiempo que permite al espectador diseccionar la desnudez de un escenario preparado por Roberto Frattini. Mueve su brazo como si fuera la cola de un perro, ese perro que espera, tranquilo, paciente, a que las cosas se desencadenen. Y esos hechos son su propio recorrido artístico, la niña que fue sobre la que otras personas hablan mientras ella aprende su baile y lucha contra la naturaleza para controlar el cuerpo y convertirse en bailaora.

El guitarrista Eduardo Trassierra, el cantaor José Ángel Carmona (que también toca la mandolina) y José Manuel Ramos El Oruco, a las palmas y el compás actúan no sólo como músicos con gran acierto de ejecución y sentimiento, sino como personajes que interactúan y acompañan a la bailaora. Se sirven del vino, elemento que recorre toda la obra, ese vino que a veces provoca nostalgia y otras se usa para olvidar las experiencias pasadas.

Molina ha querido descomponer aquí los bailes, diseccionarlos, en esa reflexión que quiere plantear sobre quién es, quién fue y quién quiere llegar a ser. En ocasiones entra a bailar en el silencio, antes de que arranque la guitarra o el cantaor ponga voz a sus inquietudes. Por seguiriyas, la copla de Pepe Pinto Rosa Linares, alegrías o bulerías, la bailaora va mostrando la significación que el baile tiene, un baile de fuerza, de técnica depurada, tan consciente de esa técnica que en otros momentos la doblega y la destroza, se rebela contra ella. Mantiene una tensión que se antoja excesiva en algunos momentos, que contrasta con esa pasión que le pone a su baile, expresivo y entregado al extremo.

(Foto: Cristóbal Manuel)

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10 Jun 2011 - Enlace

El lamento de Estrella por Morente

Difícil deshacer el nudo que Estrella Morente nos ha provocado en el corazón a los que hemos ido a verle a los Teatros del Canal, con su cante por soleá. Su voz, su dolor, me sigue estremeciendo horas más tarde. El lamento por su padre perdido, seis meses después, es grave, no tiene alivio. Y Estrella lo trasladó a su voz y ofreció, como apertura del festival Suma Flamenca, el mejor homenaje que le podía hacer al maestro: entregarse en cada una de las notas de un recital sobrio, flamenco por derecho, que cerró ataviada con mantón entonando un pregón de viva voz.

Con un vestido negro cubierto por unos tules rosas, entró Estrella con paso lento, grave en su caminar, a un escenario en el que le esperaba su familia flamenca: las guitarras de su tío, José Carbonell, Montoya y la de su primo Monty, Pedro Gabarre en las percusiones y su hermano Enrique, su tío Antonio Carbonell y Ángel Gabarre, habituales acompañantes de Enrique padre, en los jaleos y las palmas. Quiso empezar con uno de sus temas más recientes. De pie interpretó Caza al alcance, inspirado en un poema de San Juan de la Cruz, que recientemente hizo junto al pianista Michael Nyman, en la gala de entrega de los Premios de la Música. Y en seguida, se sentó en una silla de enea y entró al flamenco. Primero por fandangos de Granada, rápidos, directos, llevados por las palmas para pasar después a los tangos. Los hizo con mucho acierto, con gran movimiento de su voz más desenvueltos en los tonos medios, concentrada, sentida, con entrega.

Tras los tangos, llegó la desazón porque Estrella se entregó a la soleá. Morente, sola en el escenario con la guitarra de Montoya, entró por derecho a un cante que dejó ver el dolor tan fuerte que ha dejado la pérdida del maestro. Con una fuerza desbordante, estremecedora, entró en el ayeo, y ya desde ahí, nos dejó un nudo en el estómago y el corazón para el resto de la noche. La solemnidad de este palo, al que siguieron malagueña y una seguiriya precedida por un suspiro que sonó sin consuelo, llenó de negrura los rincones de la sala. En la seguiriya quiso cantar a la muerte de su padre (“Qué pena más grande tengo que le dejaste morir solito en el hospital”). Con un cante descorazonador, de fuerza, que contiene el lamento del mundo y en el que Estrella demostró su mejor hacer.

Y lo que parecía que iba a ser un respiro, se terminó convirtiendo en un lamento aún más profundo cuando Estrella dejó solo en el escenario a Montoya, que homenajeó a Morente interpretando su Estrella en la guitarra, una Estrella que la cantaora hizo también al volver al escenario, ahora vestida de pantalón negro y camiseta con la silueta de su padre y una chaqueta de lamé plateada. Antes, por fandangos y colombiana y unas sevillanas dedicadas a Lola Flores (en las que hubo trazos de las coplas más populares de la tonadillera, pero también un recuerdo para Antonio y Lolita Flores), sacaron de Estrella la pasión que aún le quedaba en su interior. Aquí, la negrura se difuminó, aunque no el lamento, y siguió Estrella con su dolor en la garganta arriesgando, jugando con algunos de los giros que hacía su padre, entregada.

Para concluir el recital de emociones eligió un bolero de Chavela Vargas, La noche de mi amor, interpretado por bulerías. Estrella dio rienda suelta a su histrionismo, con baile, golpes de melena y cante a capella, adolorida como animal herido, levantando al público de sus asientos con una ovación cerrada que le obligó a volver y cantar una vez más, ataviada de mantón, y cerrar así con un pregón.

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19 Ene 2010 - Enlace

Bienvenido 2010

Tras un largo descanso navideño (para algunos afortunados), el flamenco vuelve a llenar los escenarios. El año que ha terminado ha estado marcado por la crisis económica, lo que ha ralentizado la actividad, pero no ha impedido que lo jondo siguiera llenando los carteles. Hay grandes esperanzas para 2010, fundamentalmente para el directo, espacio natural para el desarrollo de este arte.

Vuelven los festivales tradicionales con fuertes expectativas. Ya han arrancado dos, uno en Sevilla, los Jueves Flamencos que organiza la Obra Social de Cajasol (y que se mantiene todo el año) y otro en Madrid: el ciclo Andalucía Flamenca en el Auditorio Nacional, que alcanza su tercera edición y ha arrancado esta misma semana con un recital de Gerardo Núñez. Hay uno más en marcha, fuera de nuestras fronteras: el Festival de Nimes, en Francia, que comenzó el pasado 7 de enero y mañana ofrece la actuación del espectáculo Sin Frontera, con el cante de Miguel Poveda y Luis el Zambo como protagonistas.

A la vuelta de la esquina están algunos de los festivales ya tradicionales. Será en febrero cuando vuelva el XVIII Festival de Flamenco Caja Madrid (del 16 al 26 de febrero), cuyo cierre coincidirá con la apertura del XIV Festival de Jerez (del 26 de febrero al 13 de marzo). Este mismo mes se cumplirá el décimo aniversario de uno de los encuentros flamencos más importantes fuera de las fronteras españolas, Flamenco Festival, en EE UU y Londres.

En mayo, la V SUMA Flamenca en Madrid, en julio el Festival de Guitarra de Córdoba, que cumple 30 años y acogerá la presentación del nuevo trabajo discográfico de Paco de Lucía. Ese mismo mes, otro clásico, el Festival de Mont de Marsan. En agosto, el Festival de Cante de Las Minas de La Unión, que cumple 50 años y en septiembre (del 15 al 9 de octubre), el más importante: la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Para ir abriendo boca, esta misma semana estaremos viendo la Fedra de Miquel Narros protagonizada por Lola Greco y con música de Enrique Morente, el tradicional festival del colegio mayor madrileño San Juan Evangelista, que este año homenajea al cantaor almeriense Alfonso Salmerón y a Israel Galván, en un insólito combate de lucha libre flamenca en el Teatro Circo Price de Madrid.

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03 Jun 2009 - Enlace

Derroche de talento

Tanto arte derrocha en el escenario que es difícil escribir algo nuevo sobre Miguel Poveda sin caer en el tópico. Anoche llenó el Teatro Calderón de Madrid con Sin Frontera, un espectáculo en el que el flamenco barcelonés de Poveda y Chicuelo se encuentra con el jerezano de Luis el Zambo, Moraíto Chico y Andrés Peña y se van de fiesta todos juntos. No es un espectáculo nuevo, pero como suele ocurrir con este cantaor y con los enormes artistas jerezanos que le acompañaron, se renueva cada vez que sube al escenario.

Sin frontera incluso ha pasado ya por Madrid. Pero no importa. En esta edición del festival SUMA Flamenca vuelve a verse. Y todas las entradas estaban vendidas desde el día en que se pusieron a la venta. Miguel Poveda levanta la expectación por allá donde va. Y nunca defrauda. Anoche tampoco.

Arrancó la voz profunda y jerezana de Luis el Zambo. Un cante por bulerías acompañado por los nudillos de Moraíto, Peña y los dos maestros del compás que son Carlos Grilo y Luis Cantarote. Le siguió Poveda, acompañado de la guitarra de Chicuelo, por cantes mineros. La intensidad quedó grabada desde el momento en que sonó la primera nota. Frente al cante más rítmico del Zambo, Poveda se exhibió alargando los tercios hasta lo imposible, poniendo todo el sentimiento y toda la entrega en unos cantes que él domina como pocos actualmente. Siguió una soleá corta del Zambo, con las pinceladas del mejor baile de Andrés Peña, tradicional, marcando los pies sin excederse, rítmico, preciso en los giros. Y tras la soléa, la malagueña de Poveda, los abandolaos, y el encuentro entre Poveda y el Zambo.

Tiene un cante Luis el Zambo que traslada directamente al barrio de Santiago sin escalas. Una voz profunda, adolorida sin llegar al quiebro, potente, sin necesidad de hacer muchos alardes para emocionar. Una voz que por tonás sonó la compañía perfecta para la de Poveda, que está pletórico de arte, que se exhibe en cada cante, lleno de matices, en las notas más altas y en las más bajas. Sin duda fue Poveda el protagonista de la noche, protagonista eso sí de un cuadro de factura impecable del que no sobró nadie.

Tras las tonás los dos cantaores volvieron a las bulerías. Las más fiesteras, las más rítmicas, las más de Jerez. Con el mejor de los adornos, las palmas de los invitados a la mesa del mejor flamenco. Unas bulerías que además quedaron registradas para siempre en un disco de Poveda, Zaguán (2001). Tras la borrachera de arte que derraman estos geniales flamencos, Poveda cantó por tientos y tangos de Triana, disfrutando con un cante que el público reconocía en una ovación permanente.

Las dos guitarras se mostraron entonces en una bulería dirigida por Moraíto a la que siguió el cante por seguiriyas de Luis el Zambo. Y volvió el protagonismo al baile. Andrés Peña bailó unas alegrías sin más acompañamiento que el mejor compás que le marcaban los de atrás. Bailó como se baila en Jerez, sobrado de compás, con movimientos limpios al servicio del arte, rematando los braceos con unas muñecas que se retuercen y que en Peña no sobran. A las alegrías se sumaron Chicuelo y Poveda y tras las alegrías, un cuplé por bulerías, Cuatro capotes, que recuerda a dos grandes de Jerez: La Paquera y Lola Flores. Más bulerías, las del cierre, las de la fiesta jerezana, para despedir. Y un cante por tonás entreverado de los dos cantaores para intentar cerrar la noche, que todavía dio para más: una versión del A ciegas por bulerías, la copla que ha puesto a Poveda en el universo Almodóvar y que ue seguida del clásico de este cantaor: los Alfileres de colores que no puede faltar en ningún recital suyo.

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22 May 2009 - Enlace

Flamenco, Babelia y Madrid en el 'New York Times'

La publicación tiene fecha de hoy, viernes 21 de mayo. Está en el blog de viajes del diario estadounidense New York Times, llamado Globespotters. Se trata de un post sobre el buen momento que vive el Flamenco, además de reseñar e invitar a ir al festival SUMA Flamenca que tiene lugar este mes en la Comunidad de Madrid.

El post se refiere, además, en su primer párrafo, al especial sobre Flamenco publicado recientemente en Babelia, el suplemento cultural de El País, que hemos reseñado en Por Bloguerías.

Las crónicas sobre algunos de los recitales de la SUMA Flamenca (hasta ahora Diego Amador y Mie Matsumura, Mayte Martín, Vicente Amigo y el Homenaje a Miguel Candela) pueden consultarse en la sección de Música de ELPAÍS.com.

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13 May 2009 - Enlace

El paseo de Vicente Amigo por el pop

La semana pasada salió a la venta el nuevo trabajo de Vicente Amigo (1967), Paseo de Gracia, el que supone su sexto trabajo de estudio. Un disco que ha tardado más en salir de lo que al guitarrista cordobés hubiese gustado, pero que se ha retrasado por una dolencia que le ha obligado, incluso, a pasar por quirófano.

Paseo de Gracia es un disco más ligero, en las melodías y en los ritmos, que otros trabajos de Vicente Amigo. Pero no por eso hay que desmerecerlo, no hay que ver en esta afirmación algo peyorativo. El guitarrista ha querido acercar el flamenco a otros públicos no tan familiares con lo jondo a través de una sencillez que no debe confundirse con simplicidad. En diferentes entrevistas defiende el guitarrista la honestidad de su trabajo. No hay una intención comercial, sino que se trata del resultado de un momento de inspiración, o de los muchos momentos de inspiración que han desembocado en esta colección de temas.

El acercamiento al pop se siente en el acompañamiento en todos los cortes de una formación propia de este estilo: bajo (Antonio Ramos Maca), percusión (Paquito González), batería (Tino di Geraldo, que también se ocupa de algunas percusiones) y el violín de Alexis Lefêvre. También por los palos elegidos: la mayoría son canciones (en escala occidental y no en los sistemas modales propios del flamenco) adaptados en los ritmos de tangos y rumbas o bulerías. Hay incluso una apuesta por la guitarra eléctrica del propio Vicente Amigo que, al estilo de Pat Metheny (según él mismo ha descrito en diferentes publicaciones), ha grabado un bolero, el Bolero del Amigo.

Es un disco cargado de colaboraciones. La voz de Niña Pastori abre el disco, Amores de nadie, una rumba en la que se siente muy cómoda la cantante cañaílla. En esa línea se presenta otra colaboración muy cercana al pop, la de Alejandro Sanz, que hace su máximo esfuerzo por sonar flamenco en la canción por tangos - rumbas Y será verdad..., un tema en el que aparecen también las voces de los dos Enrique Morente, padre e hijo. También están las dos hijas del cantaor granaíno, Soleá y Estrella Morente, que comparten protagonismo en los tangos La Estrella.

Destaca, por encima de todos los temas, Autorretrato, con la voz sentida e intimista de Morente. Es una canción por bulerías, pero no tiene un aire de fiesta, sino amargo, profundo, adolorido. Atravesado por el dolor que el guitarrista ha explicado haber sentido durante el proceso de elaboración del disco, provocado tanto por una dolencia física como por otra emocional.

Vicente Amigo es el eterno aspirante a sucesor de Paco de Lucía, una etiqueta más mediática que real, colocada probablemente porque, después del de Algeciras, es el solista flamenco actual con más reconocimiento de un público que no es necesariamente el del flamenco. Arrancó su carrera junto a un gran cantaor cordobés, El Pele, con el que grabó un disco imprescindible: La fuente de lo jondo (1986) (más adelante publicarían juntos Poeta de Esquinas Blandas, en 1991, y Canto, en 2003).

Su nombre ha aparecido junto al de muchos grandes, aunque en su carrera discográfica y como compositor destaca, por la repercusión mediática y de ventas que tuvo, el disco que grabó junto a José Mercé, Del amanecer, en 1998.

Grabó su primer disco en solitario en 1991 (De mi corazón al aire). Después vendría Vivencias imaginadas (1995) y un imprescindible: Poeta (1997), en el que trabajó junto a la Orquesta de Córdoba, un homenaje al libro Marinero en tierra de Rafael Alberti, en el que musicó para guitarra acompañado de la orquesta, los poemas del portuense. En 2000 publicó Ciudad de las ideas y en 2005 el anterior a Paseo de Gracia, Un momento en el sonido.

El próximo lunes, 18 de mayo, Vicente Amigo arranca la gira de presentación de Paseo de Gracia en Madrid, bajo el paraguas del festival de la Comunidad de Madrid SUMA Flamenca, en los Teatros del Canal de la capital.

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22 Abr 2009 - Enlace

Más flamenco en Madrid (y más todavía)

El lunes se presentó el festival de flamenco de la Comunidad: La SUMA Flamenca. Esta vez, la cuarta edición, el encuentro durará un mes y medio: entre el 7 de mayo y el 20 de junio. Serán 63 espectáculos en 30 espacios escénicos. El presupuesto, este año, más reducido que el anterior: 825.000 euros. La explicación, según Santiago Fisas, consejero de Cultura, Deporte y Turismo de la Comunidad de Madrid, está en la crisis. Los artistas cobran menos para que no caiga la calidad. Pero las cifras solo significan que habrá mucho flamenco. Más importante que eso es el cartel. Habrá buen flamenco en abundancia, en todos los rincones de la Comunidad.

Los espectáculos que tienen lugar en la capital se mostrarán en escenarios nuevos. Hasta ahora, la sede principal había sido el Teatro Albéniz. Desaparecido este escenario, hay otros nuevos. El Teatro Calderón (patrocinado por Haägen Dags), el Teatro Lara, los nuevos Teatros del Canal y las salas de pequeño formato integradas en La Noche en vivo.

La web del festival todavía no está a punto, pero de momento, Flamenco World nos avanza la programación completa, que ofrece muchos platos fuertes. Un homenaje importante, el que se hará en los Teatros del Canal a Miguel Candela, fallecido en 2008 y fundamental para el flamenco madrileño, que reunirá a muchos grandes nombres en el escenario (Poveda, Ketama, Juan Habichuela, Morente, Carmen Linares, Javier Ruibal, El Güito, Miguel Ángel Cortés, Tomasito, Riqueni, El Cigala…). Además, un Miguel Poveda que estará hasta tres veces en los escenarios de la SUMA Flamenca (en un homenaje a Canela de San Roque - 9 de mayo en Alcobendas; en el homenaje a Miguel Candela - 11 de mayo en Madrid; en el espectáculo Sin Frontera - 2 de junio en Madrid).

Muchos de los grandes nombres en esta edición, como en veces pasadas, estarán fuera de la capital. La bailaora Manuela Carrasco en Leganés (16 de mayo), Estrella Morente en Villaviciosa de Odón (16 de mayo), El Cigala con Tomatito en San Lorenzo del Escorial (29 de mayo), Farruquito en Alcalá de Henares (6 de junio), El Güito en Rivas Vaciamadrid (6 de junio), Carmen Linares con su homenaje a Juan Ramón Jiménez en Alalá de Henares (7 de junio), Enrique Morente en San Lorenzo del Escorial (13 de junio)...

Habrá muchos momentos especiales con seguridad. Y no sólo por lo completo que es el cartel. Un duelo de pianos flamencos, por ejemplo, entre Diego Amador y Mie Matsumura (con el baile de Leonor Leal y Rafael Campallo). O el ciclo La música de los Espejos, el diálogo de poesía y cante que ya se ha convertido en un clásico en este festival y que este año une a la escritora Elvira Lindo con el cante de José Mercé y la poesía de Antonio Gala con el arte de la trianera Esperanza Fernández.

Además, en Madrid: Vicente Amigo, Mayte Martín, El Torta con Juan Manuel Moneo, Aurora Vargas con Pansequito, Rocío Molina, Montse Cortés...

Y muchos jóvenes, otra de las apuestas del festival. Destacaré dos: María Toledo, que estará presente en varias fechas en varias ciudades y la gaditana María José Franco, que bailará acompañada del cante de El Torta.

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Si eres curioso, simpatizante o aficionado al inabarcable mundo del flamenco, asómate en este blog a lo que se cuece por sus caminos de la mano de la periodista de EL PAÍS Ángeles Castellano.
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