Escrito por acastellano
29 Nov 2009 - Enlace
Morente, en directo y en familia
Es difícil abarcar a Enrique Morente (Granada, 1946) en un solo post. Este blog está salpicado con entradas sobre él, pero es complicado resumir su obra y su significado en cuatro párrafos. Inteligente, bohemio y por encima de todo libre, defensor de la democracia y la poesía, decir que Morente es un creador incansable no significa descubrir la pólvora.
En estos días publica un disco, Flamenco en directo, una recopilación de cantes hechos sobre el escenario de la última década (salvo uno, grabado a principios de los 90). Con motivo de esta publicación, en la que se incluye una nana con sus tres hijos (Estrella, Soleá y Enrique hijo), su mujer, Aurora Carbonell, sus nietos Estrella y Curro y un coro de niños, EL PAÍS SEMANAL publica hoy una entrevista, firmada por Manuel Cuellar, en la que el cantaor muestra cómo es su casa además de otras historias del llamado Ronco del Albaicín.
Tangos, soleares, malagueñas, tientos, serranas, granaínas, fandangos naturales y alegrías. Un disco con un repertorio clásico; clásicamente morentiano, con perdón por la pedantería, en el que se hace acompañar las guitarras de Juan y Pepe Habichuela, Rafael Riqueni, David Cerraduela, Juan José Suárez Paquete y ningún adorno más. Flamenco en directo tiene la impronta del momento, el sabor de un recital en una noche fresca de verano al aire libre o el ambiente cerrado de la taberna y la fiesta.
Con un solo tema creado para la ocasión, una nana dedicada a las madres. Preludio a la nana que aparece en este disco parece ahora el más reciente trabajo de Vicente Amigo, quien contó con los tres hijos y el padre, acompañados por Alejandro Sanz, en la rumba Y será verdad.
Libre, creador y aficionado
"El cantaor que desde el rigor más exigente y la libertad más radical ha llevado el flamenco por caminos prohibidos", dice de él Miguel Mora en La voz de los flamencos, libro en el que el periodista construye un diccionario flamenco en la voz del granaíno. Enrique Morente ha hecho de todo en el flamenco. Llegó a Madrid con 15 años para empaparse de los cantaores que mandaban en el momento: Pepe de la Matrona, Antonio Chacón, Bernardo el de los Lobitos… Trabajó en tablaos de la capital como Café de Chinitas o Zambra y en 1967 grabó su primer disco, Cante flamenco, acompañado por Félix de Utrera a la guitarra.
Siempre renovador, para evitar las críticas de los más puristas atribuía sus propias variaciones a cantaores viejos que había escuchado en el camino. Siempre agradecido a los maestros anteriores, los homenajeó en trabajos como Homenaje a Antonio Chacón (1978) o en Morente - Sabicas, un disco que grabó junto al guitarrista cuando éste vivía sus últimos momentos (se publicó después de su muerte).
Fue el primer cantaor en recibir el Premio Nacional de Música, en 1994. Hizo una misa flamenca, con textos de San Juan de la Cruz, Fray Luis de León y Lope de Vega y se acercó a la música clásica dos veces: con la Fantasía del cante jondo para voz flamenca y orquesta, estrenada en el Teatro Real de Madrid en 1986 y el Allegro soleá y fantasía del cante jondo (reeditada recientemente en la discográfica fundada por Morente, Discos Probeticos).
Pero Morente fue descubierto por el gran público gracias a una colaboración en el rock con su disco Omega, grabado en 1996 junto a la banda granadina Lagartija Nick y reeditado el año pasado. El disco, realizado a partir de Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, supone también un homenaje a Leonard Cohen, primero en poner música a dichos poemas y del que tomó algunas melodías para este trabajo.
Su último trabajo publicado, Pablo de Málaga, supuso otra vuelta de tuerca para el granadino: hizo flamencos los escritos de Picasso, volviendo a demostrar su capacidad para innovar y reinventarse.
Y si todavía queda alguien que se pregunte por qué Morente tiene un lugar en la historia del cante del siglo XX, se pueden argumentar más razones: Porque es uno de los cantaores más versátiles. Porque ha logrado mantener una carrera cimentada en la tradición pero innovadora, en la que ha dejado más que un sello propio. Por ser uno de los primeros en introducir la poesía culta española en la métrica del flamenco y dejar testimonio en discos y espectáculos. Porque es sensible e inteligente, al flamenco y a otras artes, y su voz, sin ser un cantaor especialmente dotado, se mueve con soltura y transmite sentimiento sin buscar el olé gratuito.
(Aquí puedes ver la galería de fotos de EL PAÍS SEMANAL)
Morente el patriarca
Enrique Morente es referencia para los jóvenes, que le citan como maestro y adoptan algunas de sus innovaciones en los cantes para hacerlas suyas. Pero entre sus herederos también los hay que llevan su mismo apellido: sus hijos Estrella, Soleá y Enrique.
Estrella (29 años) y Soleá (24 años) debutaron en el cante con cuatro años en una grabación de su padre, en una iniciativa similar a la que ahora ha tenido con sus nietos. Estrella, la mayor, la única de los tres con una carrera consolidada en el flamenco, grabó además a los siete años acompañada por Sabicas. Siendo adolescente, formó parte del equipo de la grabación del Omega, poniendo el contrapunto femenino a la voz desgarrada de su padre. Después de editar cuatro discos, tiene un hueco propio en el flamenco, producida y acompañada siempre por su padre.
También Enrique hijo (19 años) parece querer hacer una carrera en el flamenco. Desde hace unos años acompaña a su padre y a su hermana en los recitales para hacer palmas y coros y recientemente ha debutado como cantaor junto a Juan Habichuela nieto.
FOTO: JAVIER SALAS (EL PAÍS SEMANAL)

La semana pasada salió a la venta el nuevo trabajo de
El lunes se presentó el festival de flamenco de la Comunidad: La SUMA Flamenca. Esta vez, la cuarta edición, el encuentro durará un mes y medio: entre el 7 de mayo y el 20 de junio. Serán 63 espectáculos en 30 espacios escénicos. El presupuesto, este año, más reducido que el anterior: 825.000 euros. La explicación, según Santiago Fisas, consejero de Cultura, Deporte y Turismo de la Comunidad de Madrid, está en la crisis. Los artistas cobran menos para que no caiga la calidad. Pero las cifras solo significan que habrá mucho flamenco. Más importante que eso es el cartel. Habrá buen flamenco en abundancia, en todos los rincones de la Comunidad.
La 
Habrá muchos momentos especiales con seguridad. Y no sólo por lo completo que es el cartel. Un duelo de pianos flamencos, por ejemplo, entre Diego Amador y Mie Matsumura (con el baile de Leonor Leal y Rafael Campallo). O el ciclo La música de los Espejos, el diálogo de poesía y cante que ya se ha convertido en un clásico en este festival y que este año une a la escritora Elvira Lindo con el cante de José Mercé y la poesía de Antonio Gala con el arte de la trianera Esperanza Fernández.
Sin ser del todo flamenca en su discografía,
Los críticos que escriben de la Niña Pastori cantaora suelen echar en falta en su voz una mayor matización. María tiene una voz muy aguda, muy gitana, y suele instalarse en esas notas cuando canta, sin explotar los grandes matices que le pueden dar los tonos más bajos, o recorrer mayores escalas. Quizá la experiencia, quizá la conciencia, le han hecho paliar eso en parte en Esperando verte. La soleá (Lo fácil yo no lo quiero) es una prueba. Además de una mayor riqueza de voz, tiene un dolor contenido que le da mayor sabor. La calidad de la guitarra que le acompaña, la del jerezano 
(Córdoba, 1954). El regreso del cordobés se produce después de cinco años sin grabar. Ahora vuelve por todo lo alto. Con un disco sencillo, clásico pero llevado al espacio y la impronta del cantaor, en el que vuelve a demostrar las inmensas facultades que tiene su voz dorada y la creatividad que derrocha, sin necesidad de mucho aditamento, pero con la mejor de las compañías.
Un par de años le ha costado a este gaditano del barrio La Viña grabar y poner en circulación su debut como cantaor. Trimilenaria es el primer trabajo solista de 
