14 Dic 2008
Viena: un viaje por el pasado
Viajar es un placer, de eso no hay duda. Lo es más cuando tienes poder adquisitivo para realizarlo y cuando la salud lo permite.
En uno de mis pocos viajes fuera de España, tuve la suerte de conocer un poco Viena, capital de Austria, y precisamente, en la época próxima a las fechas navideñas.
La Navidad empieza en Austria con el Adviento, cuatro semanas antes del 25 de Diciembre, donde los mercadillos son los protagonistas. En ellos se venden bolas de colores, brillantes, estrellas de paja y todo lo necesario para adornar el árbol. El Ayuntamiento de Viena prepara multitud de talleres para estas fechas. En las casas, cuatro semanas antes, se pone una corona con cuatro velas y se va encendiendo una cada semana. Hay multitud de puestos con cosas típicas de éstas fechas en dónde comprar es inevitable, aunque esa ciudad es un poco cara, para el “bolsillo medio de un español”. Cuando comenzamos a recorrer las calles vienesas, lo primero que pensé, es que es una ciudad romántica. Por las calles típicas del centro se escuchaban valses, música durante décadas, típica austriaca. Lo que más me sorprendió fue el desencanto que tienen los austriacos hacia la mítica Sissi y a su “amado” Francisco José I de Habsburgo-Lorena (en alemán: Franz Joseph Karl Von Habsburg-Lothringen).
Pocos detalles o regalos de recuerdo podías comprar de ésta pareja, pues Elisabetta Amalia Eugenia Von Wittelsbach, Duquesa de Baviera, emperatriz de Austria y reina de Hungría, no era en el pasado ni en el presente, muy amada por los vieneses.
En otro artículo de mi blog hablaré próximamente de los emperadores y su vida, que realmente no fue un cuento de hadas como nos vendían en las diferentes películas románticas que se realizaron de la corte vienesa. Como es lógico, visitas el anillo de la ciudad de Viena y encuentras majestuosos edificios preciosos, llenos de historia y perfectamente conservados. Pero lo que más impacta, y es quizás por lo que veíamos en dichas películas de Sissi, es el palacio imperial de Schönbrunn, antigua residencia de caza que mandó construir Maximiliano II. Éste palacio, también conocido como el Versalles vienés, tiene un total de 1441 habitaciones. Todas no son visitables, aunque se pueden elegir dos tours (22 y 49 habitaciones, ya dependiendo lo que el visitante desee pagar).
Fuera del palacio, hermosos jardines llenos de estatuas dan un marco encantador a esta magnífica obra arquitectónica. Un laberinto, invernaderos con plantas exóticas y el zoológico más antiguo del mundo completan la oferta. Lástima que cuando estuve cayó una enorme nevada, que duró tres días, y poco se podía ver del jardín. Después de conocer Viena, tocaba visitar la ciudad de Salzburgo, cuna de Mozart y de la buena música clásica. Decidimos ir en autobús. Más de tres horas que se nos hicieron interminables, claro que puedes aprovechar para dormir, hablar o leer. Cuando llegamos a la ciudad, lógicamente, nos fuimos a la parte histórica, que tiene, en poco espacio, una cantidad de iglesias, monumentos, museos y otros lugares de interés que son de visita obligada para todo el que quiera conocer mejor el carácter de este país centroeuropeo. Por último hablaré de la gastronomía austriaca, que por cierto nada tiene que envidiar, bajo mi punto siempre de vista, de la cocina española, la mejor sin dudar por la gran variedad que tiene. Como es lógico cuando visitas otra ciudad o país es natural que degustes su gastronomía y aquí describo los platos que comimos: Tafelspitz (carne de vaca cocida con verduras); Gulash ( un plato especiado, originario de Hungría, elaborado con carne de res, cebollas, pimiento y pimentón); El ragú (consiste en cocer varias mezclas de carne o pescados en sus propios jugos en una cacerola con tapa durante varias horas); Rindsuppe (sopa de carne); el Beuschael (un ragout que contiene las vísceras de la vaca). Respecto a los dulces: Vanilleckipferl (galletas dulces); Apfelstrudel (postre de manzana); Krapfen (masa dulce rellena) y Palatchinke (una especia de crêpe). Y por último, en Salzburgo, degustamos el popular Kasnockerln (trocitos de una masa de harina, leche o agua, sal y huevo, cocinados y fritos con mantequilla, cebolla y queso). La trucha se sirve de diferentes maneras. Mientras que, de postre está el Salzburger Nockerln, que es una especie de merengue.
Halcon55 dijo
Un viaje inolvidable, para recordar toda la vida, no tengo palabras para expresar los multiples e intensos sentimientos que pude disfrutar y saborear en este viaje.
Agueda Conesa Alcaraz
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