08 Ago 2012

EL COCHE DE LUCÍA II parte (relato erótico)

Escrito por: Agueda Conesa Alcaraz el 08 Ago 2012 - URL Permanente

El coche de Lucía

Lucía se había quedado en casa esperando la llegada de Luís y la sorpresa que, supuestamente, le tenía preparada. Llamó a su amiga María para comentarle lo que realmente le había pasado la pasada noche. La compañera no se quedó muy tranquila con el relato de su amiga, pues recordaba que Luis se marchó de la ciudad hacía años, tras casarse, y no había vuelto nunca. En el barrio se comentaba que hacía años, la que fuera su esposa, le denunció y solicitó el divorcio, pero nadie conocía los motivos.
La enfermera escuchó el timbre de la puerta y, tras retocarse el cabello, se dirigió hacia ella. Cuando abrió se encontró con Luis, que traía un ramo de rosas amarillas. Vestía de forma desenfadada y olía a colonia fresca. Traspasó la puerta y la cogió por el cuello para darle un apasionado beso. La llevó hasta el sofá y la tumbó. Los besos eran ardientes y sus manos iban recorriendo sus senos. Lucía se sentía en otro universo. Ella le pedía que la dejara respirar, pues no podía pensar con claridad en todo lo que estaba sucediendo.
Luis le dijo que había alquilado una cabaña en un pueblo de montaña a unos kilómetros de donde residía la enfermera, para pasar el fin de semana. Ella no sabía qué pensar ni qué hacer, pero tras ser convencida, optó por llamar al hospital para pedir el fin de semana libre.

Se dirigió al dormitorio y preparó una maleta con ropa cómoda y de abrigo, pues se preveía que iba a nevar. Desde allí, llamó a María para decirle en donde iba a estar. Su compañera intentó convencerla de que no se fuera, pues apenas sabía nada de ese hombre, por lo que se quedó preocupada.
Tras recoger la maleta, ambos se dirigieron al todoterreno de Luis y salieron de la ciudad rumbo a la cabaña. Tras una hora de viaje, llegaron al lugar. La casa era preciosa y no le faltaba de nada, incluso la chimenea ya estaba encendida.
Luis le comentó a Lucía que se pusiera cómoda, que iba a servir una copa de vino y después, se podría dar un baño. Ella se puso un sari y cuando salió al salón tenía, sobre la mesa, una copa de vino y una nota de Luis, en la que le decía que no se preocupara que se iba acercar al pueblo para comprar víveres y que no tardaba nada.
Lucía cogió la copa y se acomodó en el salón frente a la chimenea. Cerró los ojos y dejó volar la imaginación. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan feliz y deseada.
Poco a poco fue cayendo en un sopor muy dulce. Cuando se despertó no sabía en dónde estaba y sintió miedo, pues tenía los ojos vendados, la boca amordazada y estaba desnuda. Las manos las tenía atadas a los lados de la cama. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba Luis?. ¿Qué le había echado al vino que hizo que se durmiera de forma tan profunda?
Tras unos minutos, que le parecieron eternos, Luis le quitó la venda de los ojos, sin embargo, no podía hablar. Sus ojos le suplicaban, pero Luis le dijo que mirara lo que había en la mesa auxiliar. Lucía giró la cabeza y observó aparatos que sabía se empleaban para sesiones de sadomasoquismo. Se sintió horrorizada, pues ella no quería participar.
Luis cogió un dildo y la obligó a que abriera las piernas. Sin darle ninguna opción, la penetró de forma salvaje. Ella lloraba y él gemía de placer. El amante le dijo que disfrutaría como nunca y que si no hacía lo que él le pedía no saldría de esa habitación nunca. Lucía no entendía por qué hacía eso. ¿Qué había pasado con ese hombre dulce y amable?.
Mientras que la penetraba con el consolador, él se masturbaba y gemía. Cuando estaba a punto de explotar, se subió a la cama y, sobre el rostro y los senos de Lucía, fue eyaculando. Tras unos minutos, se fue al baño y regresó con una palangana y fue lavándola despacio. Volvió a irse del dormitorio y, al rato apareció, con una fuente de frutas y otra botella de vino.
Le quitó la mordaza de la boca y la obligó a comer fruta y a darle sorbos a una copa en la que había puesto más vino.
Lucía se sentía mareada, con el estómago revuelto y presintiendo que ese fin de semana sería el último de su vida. ¿Por qué hacía eso con ella?. Se imaginó que Luis sería un sádico que disfrutaba sexualmente haciéndole daño y humillándola.
De repente, Luis regresó a su lado, estaba desnudo y su pene estaba erecto. Se tumbó a su lado y comenzó a lamerle la cara, el cuello y, cuando llegó a los senos, comenzó a succionarlos y más tarde, a morderlos. Con los dientes daba mordiscos sobre los pezones de ella, que se iban poniendo erectos.
Lucía gemía de dolor, mientras que él gemía de placer. Mientras que, con su mano derecha, cogió una prótesis fálica y se la introdujo en la vagina. Comenzó a moverlo con vaivenes rápidos y bruscos. A la vez que le decía que quería verla disfrutar o lo iba a pasar mal. Lucía no sentía placer alguno, sino todo lo contrario. Cuando ya pensaba que se había cansado de morderle los pechos, bajó hasta su pubis y comenzó a lamerlo. Le abrió los labios y comenzó a mordisquear el clítoris. Posteriormente, la obligaba a que saboreara su saliva.
Lucía no sabía las horas que estaba atada, pero todo estaba oscuro y se sentía muy cansada y mareada, por lo que se quedó dormida.
Cuando despertó miró hacia la ventana y observó que, era de día y que había nevado.
Pensó que todo había sido un mal sueño, pero cuando intentó moverse, comprobó que seguía atada. Intentó gritar, pero ¿quién la iba ayudar?.
Luis apareció recién duchado y con una bandeja en la que había un café y tostadas. Obligó a la mujer a desayunar, pues le dijo que le esperaba la última sesión de sexo. Le aseguró, que si se portaba bien, la dejaría marchar sin hacerle daño. Pero que si le decía a alguien lo que había sucedido en la cabaña lo pagaría con su vida.
Tras desayunar, la hizo ponerse boca abajo sobre la cama y le tapó la boca de nuevo. Por más que ella le suplicó, lo único que consiguió fue que la azotara con un látigo. El dolor era insoportable. Él se subió sobre ella y comenzó a lamerle y mordisquearle la espalda para ir bajando hasta llegar a su zona anal. Una vez allí, ella notó que algo frío y resbaladizo le caía. Al instante notó su pene erecto, que la penetró. Los movimientos eran fuertes y rápidos.
A la misma vez, mientras que con una mano le acariciaba el clítoris, con la otra le pellizcaba un pezón.
Lucía, gemía, aunque en esta ocasión el dolor fue pasando poco a poco y dio lugar a un placer que nunca había experimentado.
De repente, se escuchó un gran golpe sobre la puerta y la voz de varias personas.
Pasados unos minutos, María, la desataba y la cubría con una manta, a la vez que la abrazaba y de decía que todo había terminado. ¿Cómo supo María que estaba en peligro? …..Pero esa es otra historia.
Se aceptan sugerencias.

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19 comentariosEscribe tu comentario

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Esta es la II parte del relato, espero que os guste.

merhum dijo

Águeda, en primer lugar te felicito por tus notas y por el premio. Para estudiar nunca se es mayor, así que ánimo. Y en cuánto al relato está muy bien aunque la segunda parte es dura, sobre todo porque se le ha impuesto a la chica un tipo de práctica que no habían acordado. En el sexo todo vale siempre que los que juegan estén de acuerdo. Habrá que tener cuidado con quién se encuentra una por ahí ;-) Un beso

Jose

Jose dijo

Estimada Águeda: me gusta el relato en sí, pues describes muy bien una relación sexual. Está claro que el sexo no tiene límites, pero los participantes deben estar en la misma sinfonía. Un saludo cordial

Carisdul dijo

Fenomenal. Agueda. Podrías seguir y escribir una novela. Me ha encantado. Estoy de acuerdo con Mercedes, totalmente de acuerdo, no todo vale .
Besitos, guapa.

santullan2006 dijo

Águeda, fluye tu escritura con suma naturalidad y acierto. El relato es duro, nos mete en una situación que, indudablemente, puede darse, esa en que parece que un dominador controla nuestros actos...
A seguir, amiga.
Un abrazo de
Teo.

pedro dijo

era su momento.
era su venganza.
su cuerpo vencido
su alma agitada.

era el tiempo de la fria piel
de los momentos avistados
su espalda desnuda
sus uñas afiladas

su sangre en el cuello
su boca eclipsada
su vida se enfria
su furia se acaba

bst

juande dijo


        Hola, Agueda, buenas tardes. ¿Qué tal…?

        Esperaba una continuación que ha venido tardía… Pero me ha sorprendido mucho. No puedo decir nada porque se corta en un momento crítico. Solo cabe esperar.

        Así… parece que tal vez María sea la ex de Luis, o… en todo caso, una compinche, y en ese caso, las penas de la enfermera no han hecho más que empezar… ¡Huy, aquí hay tomate!


Agueda Conesa Alcaraz dijo

Merhum:muchas gracias por tu comentario y tu visita. Al estar en paro, necesitaba estar ocupada y ¿qué mejor que retomar los estudios?. Así que eso estoy haciendo. Respecto al relato, claro que es dura la segunda parte, sobre todo porque no es consentido. Un besito.

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Jose: muchas gracias Jose por tus palabras. Está claro que el sexo siempre debe estar en la misma sintonía. Un besito

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Carisdul: niña, mil gracias..no sé si seguirá la historia, ya veré. En su día sí escribí una novela que tengo guardada. En el sexo no todo vale. Un beso enorme

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Teo: gracias amigo por tus palabras. La verdad es que me gusta escribir y quizás si me lo propusiera escribiría mejor aún. Un besito

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Pedro: eres increíble escribiendo poesía....un besito y muchas gracias por tu poema en mi blog.

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Juande: ¿qué tal?, la verdad es que escribo cada capítulo cuando me viene la inspiración..La historia puede continuar o no, todo depende de mi mente.Un besito y dulce verano.

auroraaguado64 dijo

El relato muy bueno, me he leído el 1 y el 2 Me tienes en ascuas, después de ser raptada ¿dolor, un nuevo placer?
quedo en espera del siguiente, siempre me sorprendes,
Un abrazote Agueda

Carlos M dijo

Lo primero felicitarte por las notazas. Lo segundo por llevar los años con salero. Y lo tercero por el relato. Y espero la continuación con una bonita castración a pellizcos je je je Porque se puede ser lo que se quiera, pero sin incomodar ¿no?
¿Que porque aparece Maria con el 7º de caballería al final? . Yo creo que porque el picapleitos era un conocido bloguero de la Comunidad del País que iba cascando en sus post las aventuritas que se imaginaba. Y en una de estas la María, que sacaba 8 en el cole, se percató de la jugada y se avino a capar al ligón en compañia de unos amiguetes.

Pero mejor escribe tu lo que quieras, que yo estoy verde en cosas de revolcón. Osea que ni lo cato. ji ji ji

jdelba

jdelba dijo

vaya! cómo ha cambiado el decorado.
la bonita historia romántica de la primera parte
ha derivado en juego bronco de alto voltaje en la segunda.
Buena la aparición en escena de María, ya que la has presentado en el relato.
Lo que me desconcierta son esas otras voces que la acompañan cuando pica en la puerta...
Buen verano!

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Auroraaguado64: muchas gracias por tu comentario. me alegra que el relato te tenga en ascuas, no sé cómo acabará, pues depende de mi imaginación. Un besito muy grande

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Carlos M: jajajajajaja, vaya menuda imaginación que tienes....pero no...no hay ningún bloguero en mi historia imaginaria que vaya contando sus aventuras sexuales..pero como historia no está nada mal. Un besito y a ver si pillas cacho.

Agueda Conesa Alcaraz dijo

Jdelba: gracias poeta por tu visita y comentario. La verdad es que en la primera parte el decorado era muy romántico y decidí darle un giro a la historia, que de verdad no sé si acabarla así o inventarme algo nuevo...depende de mi ánimo. Un besito y feliz fin de semana.

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Agueda Conesa Alcaraz

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