16
Ene 2009

EL COCHE DE LUCÍA

Escrito por: princesadelnilo1964 el 16 Ene 2009 - URL Permanente

Lucía salió del hospital en donde trabajaba, hacía frío y era de noche. Se apretó el abrigo contra su cuerpo y se dirige hacia su coche, que estaba en el parking. Cuando intenta arrancar el vehículo se da cuenta de que algo falla, pues no hay sonido ninguno de motor. Desde el móvil llama al mecánico, pero el teléfono lo cogió el hijo, quien tomó la dirección y le dice que va para allá con la grúa. Cuando llegó el mecánico, y destapó el capó, descubrió que lo que fallaba era la batería, por lo que le sugirió a Lucía que la podía acercar hasta su casa y, después llevaría el coche al taller para ponerle al día siguiente una nueva, pues era muy tarde ya y su padre no estaba en casa. Como era ya muy tarde y conocía de vista al mecánico le dijo que si, aunque nunca le vio en el taller. Una vez dentro de la grúa ambos se presentaron y ella le explicó en dónde debía dejarla. Al pasar frente a una cafetería, Luis, así se llamaba el hombre, le preguntó si le apetecía un café y ella aceptó. Lucía hacía poco que se había divorciado y el mecánico llevaba varios años de soltería. Lo que comenzó con un café acabó con varios licores, pues la conversación se hizo amena. Luis la casó del error, pues no era mecánico. Se dedicaba a la abogacía y había venido a pasar unos días con sus padres. De vuelta a la grúa, y sin decirse ninguna frase, los labios de ambos se juntaron en un beso apasionado, que enardecieron sus deseos. Ambos estaban impacientes y nada nerviosos, pues tan sólo deseaban un rato de placer mutuo. La manos de Luis se dirigieron a los senos de ella y fue acariciándolos con suavidad, hasta llegar a sus pezones, que estaban ya muy duros. Lucía, quien sentía espasmos de placer, dirigió sus manos hacia la entrepierna, para descubrir que el miembro de Luis estaba duro. La enfermera necesitaba más, quería sentir un orgasmo que la llevara al éxtasis, así que acercó la mano de Luis hacia su sexo, que estaba muy sediento de placer. Ambas manos iniciaron un juego que culminó con sendos orgasmos. Sin decir palabra alguna, se arreglaron las ropas y continuaron el camino a casa de ella. Una vez allí, ella le dijo que si deseaba tomar la última copa. Luis, que llevaba algún tiempo sin mantener relaciones íntimas con mujer alguna, no se lo pensó y aceptó, pues sospechaba cómo podía acabar la noche. Ella le indicó en dónde podía poner unas copas, pues quería ir al baño para ponerse más cómoda. Luis comprobó que era una casa sencilla, pero decorada con buen gusto, y fue mirando cada habitación, hasta que llegó al dormitorio principal. Al abrir la puerta observó que la enfermera acababa de ducharse, pues tenía una toalla alrededor de su cuerpo. No era una mujer delgada, pues tenía unas curvas que le encantaron. Se acercó a ella y la fue acariciando despacio, a la vez que le iba dando dulces besos por el cuello. Lucía comenzó a jadear y se dio la vuelta. Cuando sus ojos estaban frente a frente, no hicieron falta palabras, la toalla cayó al suelo. Aunque era invierno, ella no sentía frío alguno. Comenzó a desnudar al abogado, sin dejar de besarlo. Mordisqueaba sus labios con suavidad y las lenguas se fueron entrelazando hasta que sus salivas quedaron en una. Luis la tomó en sus brazos y la dejó en la cama. Sin mediar palabra la penetró despacio y ambos iniciaron movimientos suaves para ir cada vez más rápidos y profundos. Las manos de ella recorrían la espalda de él, primero deslizándolas con suavidad, hasta que llegó a sus glúteos y allí las dejó. Poco a poco fue empujando las nalgas de él, a la vez que gemía de placer. Luis a su vez, iba lamiendo los pechos de Lucía; no podía aguantar más, necesitaba explotar y así se lo dijo. Embistió de forma brutal y ambos tuvieron sendos orgasmos que los dejaron exhaustos, pero muy dichosos. Se quedaron un rato en la cama, pero Lucía se quedó dormida. Cuando despertó era ya de día y entonces recordó la noche anterior. No se lo podía creer y miró hacia el lado contrario de la cama. Allí había una nota, que decía que el coche se lo traería a la hora del café y que le traería una sorpresa para acompañar. Lucía se preguntó si no sería una locura, pues Luis era un hombre que le gustaba en todos los sentidos y sabía que, después, o antes del café, volvería a desearlo. Como tenía que trabajar esa tarde, llamó al hospital y dijo que no se encontraba bien. Pasó la mañana imaginando la sorpresa de Luis……pero esa es otra historia (Águeda Conesa)

12
Ene 2009

FAMILIARES INTOXICADORES

Escrito por: princesadelnilo1964 el 12 Ene 2009 - URL Permanente

madrenovio3[1]

Cuántas veces no hemos dicho eso de: “Mi suegra me está volviendo loca. Llama a mi marido diez veces al día y me critica cada vez que estamos juntas” O tal esta otra: “Al inicio de conocernos la familia de mi pareja no me aceptaba. Yo no era lo bastante bueno para su hija. Mi esposa no quiere enfrentarse a ellos y yo comienzo a experimentar resentimientos ¿qué debería hacer?”. Yo me digo que si la pareja adopta una postura con respecto a sus padres y establece un límite claro en cuanto a la manera de comportarse, en éste sentido no tendrá problemas. ¿Qué es un familiar intoxicador? Puede sonar fuerte esta palabra, pero pueden ser grandes “bombas” de relojería dentro de la buena marcha de la pareja. Expliquemos el término tóxico procede del griego toxicon, y significa veneno, y hace daño a todo aquello con lo que entra en contacto. Algunos ejemplos podrían ser lo que le pasaba a un amigo mío con su madre. Cada vez que él le presentaba a una amiga la adoraba, pero en el momento que le decía que se iba a casar, de repente se volvía como Atila. Le hacía la vida imposible hasta que lograba que la novia le dejara. Algunas mujeres aseguran que todo iba bien hasta que tenían un bebé, y a partir de ahí los parientes políticos comenzaron a entrometerse en sus vidas causando muchas tensiones. Yo soy madre y espero ser suegra. He tenido suegra y, desde luego, a veces me quedaba con ganas de decirle todo esto: “Estoy hasta la coronilla de que controles mi vida. Estoy cansada de que me invites a comer un domingo y sea yo quien cocine. Me siento furiosa cuando discuto con tu hijo por culpa tuya. Me siento harta de que intentes manipular a mis hijas. Cada vez que te veo me dan ataques de ansiedad y odio que toques mis armarios”. Lógicamente nunca le dije nada de todo eso, más que nada por respeto hacia ella misma. ¿Tiene solución el tema de suegras y nueras/yernos? Yo creo que si ambas partes piensan que antes que suegra fue nuera y es madre, podría mejorar esa posible tirantez. También el hijo o marido no debe sucumbir al poder de la madre.

¿Qué se le podría recomendar a una nuera?, pues que jamás hablen mal de la suegra delante del hijo. No hacer comparaciones con sus propios padres. No competir en la cocina y, sobre todo, buscar una canguro para los niños cuando tengas que dejarlos por el motivo que sea. Con respecto a la suegra, ésta no debería tener las llaves de la casa del hijo/a. Jamás hablar de lo desmejorado que está. Si la pareja discute delante de ella, jamás intervenir. Y, sobre todo, jamás hacer comentarios de cómo se educan a los hijos.

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Agueda Conesa Alcaraz

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