19
Oct
2009
¿QUIERES SER PHILEAS FOGG SIN SALIR DE LA CAMA?
Phileas Fogg fue un inglés que, en la novela de Julio Verne, dio la vuelta al mundo en tan sólo 80 días. Yo te propongo un viaje por distintos “países” y culturas y sin tener que moverte de tu cama. Tú y tu pareja tan sólo tenéis que elegir el lugar o lugares que más os gusten. También podéis optar por realizar un tour completo, por un módico precio: el placer, en buena compañía. Darle rienda suelta a las fantasías y deseos.
Podemos iniciar el recorrido en Francia, por eso de la cercanía, y te proponemos un francés: que no es otra cosa que demostrar tus habilidades en eso del sexo oral. Realizar una felación. Estoy segura que sabes hacerla a las mil maravillas.
Pero si prefieres a nuestros vecinos portugueses, pues podéis comenzar por “contar azulejos”. Y preguntaréis ¿qué es eso?, pues masturbarse mutuamente. Normalmente se usan las manos, pero también se pueden utilizar juguetes sexuales.
Ya con las maletas cerradas, cogemos el barco para hacer un recorrido por Nápoles, si te va eso del mundo gay. También están las opciones de visitar Florencia y que tu pareja te sujete el pene con la piel hacia atrás. Puede ser con la boca…da más placer. ¿A que sí?....
Y… ¿qué te parece si visitáis Grecia? Claro que depende de si te gusta el sexo anal. Para ambos sexos es una práctica muy placentera. Sin embargo, aún existen caballeros que no les mola eso de que les toquen sus anos, por lo que hay que respetarlo. Usa siempre un preservativo, pero en caso de hacerlo, no practiques después una felación o una penetración vaginal. La higiene ha de ser máxima…son consejos que doy….
Pero si estos países no te molan mucho, nuestra agencia te propone ir más allá: visitar Turquía. Donde la mujer, con las manos atadas, espera recibir placer o darlo…puede ser la mar de excitante. Además que dicen que es un país precioso
Más, si deseáis sexo en grupo, es decir una orgía…os recomendamos hacer una parada en Suecia.
Del resto de Europa os recomiendo: el sajón. Es una técnica en la que aprenderás a retrasar la eyaculación de tu pareja. Por lo que para ti será más excitante.
También está el ruso, si lo que te gusta es que te den o dar un masaje anal.
Claro que antes has debido de comprar un buen lubricante y, después, realiza ligeros masajes circulares en el anillo anal. Todo depende de cómo se realice para que guste más o pases de ese país. No te preocupes por el frío, que seguro que entras en calor antes de que cante el gallo.
Pero si lo que deseáis es salir de Europa, pues no te preocupes, que tenemos muchas ofertas. Ya sabes..medio mundo está en crisis.
Podemos comenzar por visitar Cuba y que te realicen una “cubana”, que no es otra cosa que masturbar tu pene entre los pechos de tu pareja. También puede, a la misma vez, practicarte una felación. Esa técnica se llama “chupada mamaria”. Cuando el hombre eyacula sobre el cuello de la mujer se denomina “el collar de perlas”. ¿Será porque las perlas tienen el mismo tono que el semen?
¿Te apetece que recorran con las yemas de los dedos todo tu cuerpo?. Te realizarán un masaje hawaiano sensitivo con aroma terapia, y que culminará con una masturbación. Si es así te invitamos a que visites Hawái….
Claro que para rizar más el rizo, y si tú deseas un viaje más exótico. Pues tranquila/o que hay para todos los gustos. Estoy segura que te encantará caer en brazos de un árabe. Tu hombre está boca arriba y tú, deseosa de cabalgar encima de él.
Pero también puedes disfrutar del tailandés. Estoy segura que la mayoría de los caballeros se decantarían por este recorrido. Sentir los senos de su pareja por todo el cuerpo. Deslizarse suavemente…no me digas que no.
13
Oct
2009
HABLAR O CALLAR EN LA CAMA: THAT IS THE QUESTION
Hacía días que no “interrogaba” a mis compañeros/as del trabajo. Ya se extrañaban que, en nuestros ratos de descanso, no anduviera con la grabadora, preguntándoles. Así que ayer, pues les pillé desprevenidos y les dije: ¿Qué susurras cuando haces el amor? y ¿qué te gusta decir y que te diga tu pareja? Sabemos de sobra que el hablar durante la práctica sexual es un aderezo que ayuda a la pasión del momento. Es una forma de decir si lo que nos hacen o hacemos es placentero. Además, de que puede ser divertido y excitante, es muy enriquecedor.
Sin embargo, para muchas personas el usar la boca para hablar es entorpecer o estropear la relación. Más yo les hice la siguiente pregunta: ¿el sexo y la palabra es compatible?
Encarna: “Me excita mucho oír sus gemidos, pues entonces sé que está en plena pasión. Él me suele decir que le “pongo a cien” y me va preguntando qué es lo que deseo que me haga. Sin ninguna timidez le voy poniendo las manos en dónde deseo que me toque o le digo lo que quiero que haga. Eso sí con susurros al oído”.
Por su parte, Lucía decía que: “Sinceramente, opto por el silencio, pero una vez acabada la sesión, me encanta abrazarle y decirlo lo que me hizo sentir”. Sin embargo, Beatriz recalcaba que “Me deja fría cuando mi novio me dice palabras obscenas, es como si me cortara el rollo. Quizás lo que más me mola son las palabras cariñosas y suaves”.
David, por su parte expresa que “A mí me gusta que mi pareja gima y me diga lo que le apetecería que le hiciera. Que yo note que la estoy volviendo loca de placer y cuando le llegue el orgasmo saberlo y notarlo”. Pedro, es más de acción y comentaba que “Me gusta que mi mujer sepa cuando me va a llegar el orgasmo y así se lo digo. También ella me lo dice entre gemidos…”más, más, sigue, sigue”….y algún que otro “te quiero”.
Antonio: “Rreconozco que soy más bien de monosílabos, pero me excita mucho si escucho a mi pareja jadear, gemir, y si hace falta, pues que grite y me diga alguna frase algo subida de tono”.
Roberto: “No me hace gracia que cuando estoy disfrutando del sexo, no de hacer el amor, alguna me diga frases románticas, pues lo que hago es follar y me gusta que me diga lo que haría que gritara de placer”.
Chema: es gay y de su pareja expresa que: “Me excita mucho que me ordene acciones y que le diga palabras subidas de tono. Cada relación con él es una aventura en la que no sabes realmente qué pasará. Me vuelve loco”.
Tras el interrogatorio a mis compañeros me dirigí a mi jefe (que es bastante atractivo), ya que, a veces, me dice que le dejo fuera de mis preguntas y que él no se come a nadie. Ésta vez casi le da algo cuando le pongo la grabadora y le digo: “¿Gritas en la cama? y ¿qué te gustaría que te dijera una mujer en ella? Me miró y, sin cortarse con el bisturí, me dice: ¿Qué me dirías tú?. “Ayssssssssssss, pensé. Te vas a enterar”
Como no soy una mujer que se corte un pelo, le respondí: “Haz lo que gustes, pero que alcance como mínimo 6 orgasmos. Te gritaré y gemiré, según vayas haciendo”. Y es que mi jefe es un triunfador nato con el sexo femenino y se cree con un alto poder de seducción, por lo que, en ésta ocasión no supo que decir.
De lo que no hay ninguna duda es que las palabras como los gestos adecuados y en el momento preciso excitan tanto como unas caricias. Creo que deberíamos siempre decir cómo nos sentimos y qué nos hacen sentir. Las reglas del respeto no se deben olvidar, como tampoco que en el sexo todo es válido siempre y cuando la pareja sea consentida. Lo que nunca se debería decir después de hacer el amor es las típicas frases que aún algunos hombre usan y no es otra que “¿qué tal he estado? o “¿has alcanzado el orgasmo?”
25
Ago
2009
¿QUÉ NOS ACOMPLEJA DURANTE EL SEXO?
¿Alguna vez te has parado a pensar que nuestros complejos tan sólo están en nuestra mente? Tengo la suerte de trabajar tanto con hombres como con mujeres y puedo decir que es muy difícil encontrar a una mujer que no tenga algún tipo de complejo con respecto a su cuerpo y que por ese motivo lo lleve a la cama durante una relación sexual. A veces, creemos que tu pareja se fijará en que tu cuerpo ya no es como cuando eras una jovencita y en la mayoría de los casos no es así. Somos nosotras quienes lo creemos. Está muy claro que, cuando has sido madre y con los años, el físico cambia, es ley de vida. Las mujeres podemos ser muy exigentes con nosotras mismas y ver cosas que tu pareja no ve o no le da la mayor importancia. Además, que tú pareja, seguro, que también ha cambiado con el paso de los años
¿Tener un cuerpo perfecto es lo único que importa? Creo que no hay nada mejor que ser natural en la cama, sin tratar de esconder esos michelines, que lo único que hacen es que no disfrutes del sexo en su plenitud. Me decidí a preguntarle a las compañeras, que cuando me ven, ya saben que las voy a interrogar sobre estos temas. Algunas me contestaron con total sinceridad, algo que les agradezco. Una de ellas, me decía que le gustaría estar más delgada cuando se desnuda ante su pareja y que cuando hacen el amor, ella se pone siempre debajo para que él no vea que su pecho ya no es tan firme como cuando le conoció. Yo le expliqué que su peso no debería de impedirle disfrutar del sexo, pues su pareja se podía cansar de sus complejos. Que si se sentía mal, pues que comenzara una dieta con ejercicio físico para mejorar su aspecto. Es más, fui más lejos y el pregunté si su pareja le había comentado algo al respecto, pues sería de muy mal gusto que en un momento de pasión tu pareja te hablara de que tienes celulitis o de que tu pecho no es como el de una jovencita…a que sí?...
Creo que para dar placer o recibirlo no hace falta tener una talla 36. Supongo que a la mayoría de los señores maduros les sigue gustando una mujer con curvas y que tenga dónde agarrarse….creo. Pero es que voy más lejos aún y estoy muy segura de ello y es que casi todas las mujeres tenemos los complejos de que nuestro trasero, las piernas, la tripa y los hoyitos que nos salen nos hacen bajar la libido en cuanto estamos en la cama, ya que supongo que no nos metemos en ella vestidas ¿o tú lo haces? Otra compañera me comentaba que a veces se siente insegura a la hora de seducir a un chico que le pueda gustar y que le encantaría volverlo loco de deseo. ¿Y qué te lo impide?
Pues según ella, lo que le acompleja es que su pecho está un poco caído y que esa parte del físico femenino es la que más atrae a un señor. Yo le dije que tener poco o mucho pecho no es sinónimo de que disfrute más o menos en una relación sexual. También le pregunté a un compañero qué pensaba él de éste tema y, sin cortarse un pelo, me respondió que a su pareja le da corte lanzarse y pedirle cosas, que él sabe que le pueden gustar. Que no es capaz de masturbarse delante de él y mucho menos el intentar practicar el sexo anal y que esto es lo que debería de preocuparle en vez de pensar que tiene un poco de barriga.
Hay una chica bastante tímida que le cuesta un poco abrirse y hablar de este tipo de temas, pero logré sacarle algún complejo. Ella me explicaba que no le gusta que por la mañana su novio la empiece a besar en la boca, pues cree que antes debe lavarse los dientes y que, a veces, cuando ha cenado demasiado teme que se le escape alguna ventosidad mientras duerme con él. Le dije que a su pareja le puede pasar igual. Que todos tenemos necesidades fisiológicas y que es tan sencillo como levantarse antes que él, ir al baño y lavarse los dientes.
La solución a todos nuestros complejos empieza por no calificarlos de esa forma…si tienen solución, pues adelante y si no la tienen, asume que la sexualidad debe comenzar con el conocimiento de nuestro cuerpo y aceptarlo tal y como está y a quien no le guste, pues que se fastidie.
Lo que debemos de creernos es que somos maravillosas, aunque no sea cierto y que gran parte del éxito en un encuentro sexual depende de ti y de cómo te sientas. Que hay que sentirse positiva y creer que lo que a nosotras nos resulta un complejo, quizás tu pareja ni se ha fijado y si no… ¿por qué está contigo?
Así que señora, señorita…haz lo siguiente: conviértete en una diva y saca lo mejor de ti. Cierra la puerta del dormitorio y, ante tu pareja, olvida todos los tabús y complejos.
Por otro lado, no sólo las mujeres tenemos complejos en la cama, pues los hombres también los tienen. Temen ese “gatillazo” que, cuando menos lo esperas…zasss aparece. Les horroriza sufrir de eyaculación precoz, pues es sinónimo de que el nivel sexual se reduce y que la pareja se quedará a “dos velas”.
Luego, está el que crean que no saben complacer a la mujer lo suficiente y creer que él es menos en el terrenos sexual que la anterior relación que pudo tener la pareja. Si hablamos del tamaño del pene para ellos es muy importante, al menos en la primera relación. Temen que les digamos lo pequeño que es….cuando una mujer es más discreta en ese sentido. Imagino que no les agradará que, después de ver a Meg Ryan, fingiendo de maravilla un orgasmo, nosotras hagamos lo mismo. Y ya el colmo es que él piense que tú estás pensando en otro. No es lo mismo “jugar a los roles”, que descubran que nos aburre e imaginamos que estamos pensando en otro hombre.
15
Abr
2009
¿QUÉ TAL NOS COMPORTAMOS EN LA CAMA?
Hace unos días hablaba de los lugares en dónde se suele practicar sexo y mi sorpresa fue que la gran mayoría de los comentarios hablaban de la cama como el preferido debido, sobre todo, a la comodidad y la relajación posterior. Ya sea por el típico cigarro, o el abrazar a tu pareja. Después entré en un tema más complicado y no fue otro que la práctica del llamado sexo salvaje. En esta ocasión no me sorprendieron mucho las respuestas, pues eso de tener un orgasmo con un cadáver, pues como que no gusta mucho.
Hoy quiero saber un poco más de cómo funcionamos los españoles/as en la cama. Aunque de las encuestas te puedes fiar o no, podemos sacar algunas conclusiones útiles. La gran mayoría de nosotros afirmamos que llegamos al orgasmo cada vez que mantenemos una relación sexual. Los hombres apuntan que un 80% lo logran, mientras que la mujer, quizás más sincera, habla de la mitad de las veces. Quizás sea debido a que los caballeros se explayan poco en eso de los preliminares, y en vez de disfrutar de unos 20 minutos (de promedio) nos “regalan” unos minutos tan sólo. No todos, claro, pues estoy muy segura de que por ahí andan algunos que se explayan muy, pero que muy bien.
Al parecer, y yo ahí digo que no, para las españolas es más fácil llegar al orgasmo cuando se masturban. Estoy de acuerdo en que cuando una mujer se masturba, al igual que un señor, lo hace para su satisfacción personal, aunque cada vez es más normal eso de masturbarse con la pareja, por aquello de compartir excitaciones y placeres. Por lo que dicen las encuestas, el tiempo medio que los españoles de ambos sexos tardamos en llegar al orgasmo, tras iniciar unos estímulos previos, es de dos minutos ¿Seguro?, pues no sé. ¿Habrá que calcularlo con un reloj?. Yo me pregunto: ¿y si se prolonga intencionadamente el tiempo de estímulo para darle mayor intensidad al orgasmo? Nunca había hablado de los temidos gatillazos, pero es que resulta que no sólo los sufren los hombres, pues las damas también suelen tenerlos. Me explico: un 25 % de los señores han sufrido alguna vez dificultad para mantener la erección. Por su parte, un 33% de las señoras hemos tenido dificultad para la lubricación vaginal. ¿Qué hay del sexo espontáneo?, pues por lo visto y pese a que mostramos gran interés, lo cierto y real es que los españoles, y hablo de ambos sexos, preferimos planificar nuestros momentos de sexo. (Bueno, vale… en vez de momentos diré minutos y horas). Pero de lo que no hay duda es que todos deseamos mantener más relaciones sexuales. Si es así, y me pregunto: ¿por qué no lo hacemos? Quizá la culpa la tiene la forma en la que vivimos, el ajetreo, las prisas y el trabajo. Los españoles confesamos que mantenemos relaciones sexuales cada tres días, más o menos. ¿Seguro?, pues si es así deberíamos hacer el amor más veces y menos discutir, ¿no crees?. Las encuestas (y repito que no hay que fiarse mucho de ellas) dicen que los primeros encuentros sexuales suelen ser “ni fú ni fa”, es decir algo frustrantes y para ambos sexos. Por lo visto el tiempo que tarda una pareja en encajar en el plano sexual y sentirse más desinhibidos entre ellos es de unos tres años de relación. Quizá sea debido a que el mayor grado de satisfacción, la mayor regularidad a la hora de alcanzar el orgasmo son más estables cuanto más tiempo se conoce a la pareja. Por otro lado, a los españoles nos gusta introducir variantes en el sexo, tales como diferentes juegos sexuales, juguetes eróticos, masajes, sexo oral, masturbación recíproca y el sexo anal, pues el sexo no es sólo el coito. Por lo visto el sexo oral es la práctica sexual que mayor incremento ha tenido en los últimos años. Lo practican un 70% de los españoles y de cualquier edad. Siendo la mitad los de más de 50 años. Los masajes sexuales los practican más de dos tercios de ambos sexos. Pero sin duda, la masturbación es lo que más se practica, tanto en hombres como en mujeres. ¿Hemos cambiado algo los españoles con respecto al sexo? En la comunicación sin duda, pues nos sentimos más cómodos a la hora de hablar de sexo y de nuestras preferencias en el tema sexual. También ha aumentado el uso de los vibradores para estimularse, tanto a nivel solitario como en pareja. Podemos incluir el mirar material erótico para excitarnos. Los más promiscuos son los hombres homosexuales o bisexuales, les siguen las mujeres homo o bisexuales. Después, están los hombres heterosexuales y, finalmente, las mujeres heterosexuales, con 13 y 7, respectivamente.
Agueda Conesa Alcaraz
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