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28
Abr 2009

EL INICIO DE LA CONVIVENCIA: UN PERÍODO DE AJUSTE

Escrito por: princesadelnilo1964 el 28 Abr 2009 - URL Permanente

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No hay ningún manual que te diga cuándo es el momento ideal para que la pareja tome la decisión de irse a vivir juntos, pues cada pareja es un mundo. Unos pasan mucho tiempo residiendo cada uno en su domicilio particular y otras, deciden irse a vivir juntos al poco tiempo de conocerse. ¿No hay término medio? Tanto una decisión como la otra pueden ser maravillosa o acabar en un infierno. Vivir con otra persona requiere un período de adaptación, pues cada uno tiene sus propias costumbres y manías. Lleváis saliendo un tiempo y creéis que las cosas marchan por buen camino. Pensáis que debéis dar otro paso más en la relación y decidís iros a vivir juntos. El hacerlo sin meditarlo o el forzar a la otra parte de la pareja a hacerlo sin estar muy convencido del paso, puede acabar en una ruptura sin solución. ¿Habría que tomar ciertas precauciones para que todo salga bien? Por experiencia propia, creo que el primer mes de convivencia es el más crítico, pues hay miles de novedades, que el algún momento te pueden dar ganas de tirar la toalla. ¿Cuándo es el momento ideal?, pues sinceramente creo que cuando exista un vínculo bastante profundo con el otro y, desde luego, cuando realmente se desea compartir todo con la otra persona. Tener muy claro que todo no será un “camino de rosas” pues, de todos es conocido, y más si no es tu primera pareja, que en toda convivencia surgen problemas comunes. ¿Se pueden solucionar?, pues depende del grado de amor y ganas que exista en la pareja. Lo principal y que no aprendemos es que la comunicación no debe fallar. El poder hablar abiertamente de lo que sientes y piensas no es fácil. Y tan pronto estás eufórico, como que vienen las desdichas, pero si hay voluntad, creo que se puede superar todo. Quizá uno de los mayores problemas sea la temida rutina. ¿Y qué es eso en el primer mes?, pues cuando una pareja hace siempre lo mismo y no cambia, llega el aburrimiento. Hay que innovar y mantener siempre viva la alegría y la pasión. Que no decaigan las ganas de hacer cosas juntos. Dejar notitas de amor, sería un buen ejemplo, o mensajes en el móvil. Otro problema es cuando uno de los miembros de la pareja se adjudica el papel de “jefe”, e intenta imponer lo que piensa. ¿Qué sucede?, pues que el otro se llega a cansar y comienzan las peleas. También, otro factor que acaba “cansando al otro”, son las malas costumbres. Las mujeres nos quejamos de que la pareja lo deja todo por en medio y es desordenado. Los hombres se quejan de que la mujer no le deja tranquilo. ¿No hay un término medio? Hay que tener muy claro que hay que ceder por ambas partes. Que hay que dejar de lado ciertas costumbres y desear el adaptarse el uno al otro. Es decir poner cada día un granito de arena a la relación. Sin duda alguna, la relación de novios es la más cómoda de todas. Cuando se discutía de novios, cada uno se iba a su casa y ahora has de dormir con la pareja. Cuando te levantabas de dormir, tu madre te tenía la casa limpia, ordenada y hasta la comida en la mesa. Ahora, le toca a la pareja el reparto de todo eso. Pienso que existe una clave, de la que estoy cansada de escribir y no es otra que la de hablar y comunicarse cualquier cosa que nos pueda sentar mal de la pareja. ¿Pero es factible? Hay que ser realistas y reconocer que, a veces, nos cuesta compartir con otra persona un espacio que era nuestro exclusivamente. La relación de pareja debe ser de igual a igual. Evitar las comparaciones y mantener un buen ambiente, en dónde se eviten los agravios. ¿Hay que dar y no esperar nada?, pues No. Hay  que poner los pies en el suelo y saber que los dos miembros deben dar y recibir en la misma medida. Debemos informar de lo que queremos, esperamos o necesitamos. Nadie es adivino. Quizá un error que repetimos las mujeres es ese. Esperamos que sepan que necesitamos cariño y mimos y no lo pedimos, pues damos por sentado que tu pareja lo debe hacer. Otro problema que puede surgir sea el económico. Las cuentas deben estar claras y quizá de ese tema no se habla por miedo a la reacción del otro. Pero está claro que cada pareja es un mundo y ambos deben decidir la forma en que gestionen su economía. Actualmente, y debido a la crisis que atraviesa nuestro país, puede ser que uno de los miembros de la pareja no aporte ingresos (al estar en paro). Lo más sensato sería gestionar con sentido común los gastos.

Otro problema que surgirá sin duda alguna es el reparto de las tareas del hogar, pues aunque parezca una tontería, éste es uno de los puntos que provoca mayores disputas. Quizá deberíamos pactar de antemano las labores del hogar antes de iros a vivir juntos ¿no crees? Supongo que al principio te hace ilusión el plancharle las camisas o los pantalones, pero al mes de hacerlo puede parecerte hasta molesto el ir recogiendo su ropa sucia y lavarla, sobre todo, si odias la plancha…como a mí me sucede. Creo que lo ideal sería el que todas esas cosas se repartan. La pareja debe saber que la casa no se limpia sola y que tú no eres la asistenta. Y eso que dicen de que no saben, pues chica…te diré que nosotras no nacimos con una escoba debajo del brazo. La casa es cosa de dos, como el amor. El que seas mujer no implica que seas siempre quien haga las tareas del hogar. Claro que te pueden decir que de novia eras más divertida y que ahora eres una “madre aburrida y cansina”, pues te diré que está bien que nos preocupemos por él, pero no eres su madre. Ambos sois adultos y por tanto cada uno debe saber qué hacer. Por último, os diré que habría que saber respetar el espacio y el tiempo del otro. No renuncies a tu tiempo por él, siempre saldrás perjudicada. El tener a la pareja siempre junto a ti por miedo a los celos acabará en inseguridad. Llega la hora de hablar de las respectivas familias ¿se debería de tener claro desde el inicio? Pienso que lo mejor es no meterse a opinar si no les conoces antes. Ambos deben aceptar a la familia política, pues es parte del lote que te llevas. No te pongas en contra de ella ni pongas inconvenientes en cuanto a las visitas. Si no deseas que la “suegra” se meta en la relación, pues no te vayas a vivir cerca de ella. O Pon las cosas claras con tu pareja. Hay que ser tolerante con la pareja, pues para ella también es todo nuevo. El hablar antes de estallar sería lo ideal. Usa la psicología en vez de las malas frases y seguro que esa relación irá por buen camino. En caso de que sientas que te estás asfixiando y que necesitas espacio para ti, lo mejor es decirlo antes que mantener una relación por no estar sola.  Aguantar no es lo mejor, pues del amor al odio…dicen que hay un paso.

 

23
Abr 2009

CONVIVIR EN PAREJA: ¿SE PIERDE LA LIBERTAD?

Escrito por: princesadelnilo1964 el 23 Abr 2009 - URL Permanente

convivir en pareja

Cuando decides compartir la vida con alguien ¿qué es lo primero que se pierde?, pues está claro que la libertad. Cuando has saboreado ser la “reina de tu casa” es un gran reto el volver a compartirla y no sufrir un ataque. Está muy claro que nada será como cuando estabas sola y nadie te decía nada, pues tú mandabas y tenías tu independencia. Las cosas se transforman. ¿Qué cosas se modifican?, pues por ejemplo el salir y el entrar sin dar explicaciones, el asistir a todas las fiestas a las que te inviten y quedarse a dormir fuera de casa. Sin embargo, por amor estamos dispuestos a renunciar a muchas cosas y recibir otras nuevas con la alegría y esperanza de que esa nueva relación funcione.

Se acabó eso de llegar a casa y no tener a nadie con quien compartir los cotilleos de la oficina. Siempre tienes alguien en quien confiar, reír o llorar, según tu estado de ánimo. Por supuesto, no hay duda de que en la cama ya no estarás sola. Pero para que una convivencia llegue a buen puerto no hay que olvidar de que ahora toca compartirlo todo. Hablo del espacio, la economía, los amigos, los familiares y tiempo. ¿Cuál es el secreto? Ayssssssssss, si yo lo supiera, supongo que no habría fracasado en mi relación de pareja. Pero creo que hay algunos ingredientes que bien aderezados pueden que hagan maravillosa la convivencia. Creo que son: paciencia, respeto, buena comunicación, junto a una gran dosis de amor y de humor. Si tu casa es un palacio, pues no hay problemas. Hay espacio para las cosas de los dos, pero si es una casita pequeña, pues hay que determinar un espacio en casa para ti, dónde puedas estar sola si lo necesitas. Los armarios, que no sean comunes, así evitarás el desorden, en caso de que lo sea él, como que lo seas tu misma. El tiempo es oro, o eso dicen, por lo que disponer de él es un lujo en el mundo en el que nos movemos actualmente, en dónde casi todo se reduce a trabajar y trabajar. Hay que saber administrarlo de forma en que no se descuide a la pareja; por otro lado tampoco abandones a la familia y no olvides unos minutos al día para ti misma. ¿Complicado? Pues ahora toca el tema económico, que siempre es un tema que afecta y crea muchos conflictos a la pareja. Pero está claro que cuando dos personas deciden compartir sus vidas lo hacen de forma física, emocional y económicamente ¿o no? Es de imaginar que cuando has vivido solo, pues compartir todo eso no resulta nada fácil, pero lo ideal es tener una cuenta corriente de los dos para los gastos comunes, independientemente de que mantengas la tuya personal para evitar las disputas de quién gasta más.

¿Pero qué sucede si la cosa no funciona? A veces los principales problemas no están en que seamos o no compatibles, sencillamente en que se generan unas expectativas de lo que creemos que es la vida en pareja que distan mucho de la realidad. No hay que creerse eso de que: “con el amor basta”, “él me conoce y sabe mis gustos en la cama”, “aguantará mi mal humor” y “siempre me apoyará y defenderá”. Supongo que lo ideal sería hacer una lista con las cosas positivas de lo que es una convivencia y ampliarla a diario, quizás al leerla lo negativo dejará de ser tan importante ¿no crees? Por último, y no menos importante, le toca el turno a las tareas del hogar. Hay que repartirlas o rotarlas, así se evitan malos entendidos. Pero lo que sin duda no debe faltar es la comunicación, el respeto y la flexibilidad. ¿Pensabas que no iba a escribir sobre el sexo?, pues como podrás leer, creo que se debe de utilizar toda la casa para los momentos de pasión y no encasillarnos con la cama. Decir, explicar y ayudar a que íntimamente la relación funcione. ¿El sexo no es para disfrutar?, pues no seas tonta/o y dile a tu pareja lo que te hace llegar al orgasmo. En dónde tocar y cómo hacerlo. Emplea la mañana, la siesta y la noche, pues cualquier hora es buena. Tampoco se debe comparar con anteriores relaciones, pero no sólo respecto al sexo, pues no hay que vivir del pasado. Hay que recordar que se intenta formar un hogar y que los vínculos deben ser fuertes para no fracasar y no dejes que nadie fuera de la pareja se entrometa, pues sin duda acabará estropeándolo. NI madre, ni padre, ni hijos ni amigos. La pareja la forman dos y ellos son los que deben crear unas normas de convivencia y, cómo no, tener una infinita paciencia el uno con el otro. Está Claro que el amarse no basta, pues ese es el inicio de un camino que debería llegar hasta la meta final y no quedarse a mitad del camino por culpa de un fracaso. Nunca sabremos de antemano si una relación  maravillosa durante el noviazgo lo será cuando se comienza a convivir, pues cuando se decide la convivencia hay que batallar muchas veces. Yo tengo claro varios puntos, que traté de llevar a la práctica, pero ya se sabe, que la pareja son dos y si falla uno, pues el otro se acaba cansando y tira la toalla. Sabemos que el sexo es muy importante en la pareja, pero yo voy a recalcar mil veces que siempre falla la COMUNICACIÓN y que es el pilar de una relación. Jamás ante una disputa duermas fuera de la cama, lo correcto sería el aclarar todo lo que nos ha molestado. Trata de comprender la postura del contrario y si no te gusta cómo se comporta, pues no lo calles y comunícaselo.

 

24
Mar 2009

CONVIVIR CON HIJOS DE OTRA NUEVA PAREJA: ¿POSIBLE?

Escrito por: princesadelnilo1964 el 24 Mar 2009 - URL Permanente

parejas con hijos

Cuando conoces a alguien y decides con el tiempo formar una vida común y ya existen hijos por ambas partes, hay que tener muy claro que las cosas se complicarán más de lo que imaginas. De esa prueba tan sólo deberían valorarla las personas que han vivido esa situación. Sinceramente, todo parece maravilloso y nos creemos lo de la serie de televisión: “Los Serrano”, en la que al final todo se solucionaba. La pareja renunciará a muchas cosas de las cuales son los hijos con los principales protagonistas. Uno de los fallos más enormes que se suelen cometer es no establecer unas normas de convivencia distintas a las que ya tenías antes, pues la persona o personas que se unen a tu “familia” son hijos de padres distintos y tendrán una forma de vivir distinta a la tuya, pero el respeto y la aceptación debe primar ante todo. Está muy claro que la edad del hijo importa mucho y la forma en la que le has explicado la nueva situación, pues la información desde el inicio de la relación hará que acepte antes esa situación. No hay duda de que un niño pequeño se siente dolido por la separación de sus padres y quizás le haga la vida imposible a la nueva pareja que llega a casa, pues le verán como el rival que llega para quitarle el puesto a su padre o a su madre. A veces creemos que los niños pequeños son los que nos podrán crear los problemas, pero estamos equivocados. La edad no tiene nada que ver, pues puede que un adolescente e incluso un joven sea quien te amargue la existencia y al final sea motivo de ruptura. ….Hay que dejarles muy claro que nunca les dejarás de amar aunque aparezca una persona nueva en su vida, pues hay amor para ser repartido entre todos. También hay que explicarles que el papel de la nueva pareja no es el de hacer de madre o de padre, pues ese papel ya está cogido. Lo que debe hacer la nueva pareja de papá y él mismo, es sencillamente poner normas de convivencia. Jamás debe meterse en discutir temas de las ex parejas. Lo que si puede hacer es mostrarse disponible para hablar de lo que necesiten. Hay que tener claro que compartirás tu vida con tres familias distintas: la tuya propia, la de tu ex y la de la nueva pareja. Hay que dar tiempo para que todos se adapten, tanto tú como los hijos. Otro problema que surgirá sin dudar es cuando el padre o madre de los hijos no se involucra y deja esa tarea para la nueva pareja y, además los hijos ponen poco de su parte, las cosas serán más complicadas aún. Para eso la única solución es establecer normas y límites. Otro problema puede surgir cuando tu pareja no te deja participar y tan sólo te permite ser la pareja, pero no involucrarte en el tema de sus hijos. ¿Qué pasa entonces?, pues que los hijos se aprovechan y seguro que manipularán la relación. Además de que esa persona que ha llegado se sentirá desplazada y no entenderá el motivo de que no se la deje participar, pues ¿no vive en la misma casa? También pude ocurrir que los padres se sientan culpables de privarles a sus hijos de la familia original, y a veces, nos volvemos permisivos y sumisos ante nuestros propios hijos con un ánimo de que nos quieran más por haberles fallado. Lo que la nueva pareja debe dejar claro, y a veces, no se hace, pensando que todo será genial, es el de disipar todas las posibles dudas y ayudarse mutuamente, sin enfados. Si no se está muy seguro no intentes formar otra nueva familia, pues será un caos con toda seguridad y el fin de la relación con esa pareja. ¿Qué puedes hacer cuando te sientes desplazada en esa nueva familia? Está muy claro que no puedes obligar a nadie a que te quiera, pero sí a que te respete. El ser padrastro o madrastra (palabras que no me gustan) es una tarea poco clara y, a veces, muy difícil, por lo que se requiere el apoyo de tu pareja para que al final pueda existir una relación de amistad entre todos. ¿Qué se necesita? Sin dudarlo: tiempo y mucha paciencia. Nadie puede pretender que la integración entre los adultos o entre éstos y los hijos ocurra de forma rápida, a veces ni con años de convivencia se logra y al final la pareja se rompe. A veces, las menos, la relación puede funcionar y no tiene el por qué distanciar a la nueva pareja ni a los nuevos hijos.