03
Ago
2009
¿CÓMO SE PUEDE LIDIAR CON QUIEN NO RECONOCE SU ERROR?
¿Cuántas veces te has levantado pensando que lo hiciste con el pie izquierdo? Todo te sale mal y parece que todo el mundo se ha conjurado en contra tuya. El mal humor es un defecto de carácter que nos puede llevar a tener conflictos con la pareja, a disputas familiares, laborales y de amigos y a una infelicidad. Lo que hay que tener claro es que de la misma forma que te cabreas sin razón alguna, también es cierto que ese mal estado de ánimo pasará, pero si no es así y te afecta negativamente lo que se debe de hacer es pedir ayuda.
Lo ves todo negro y el vaso medio vacío. Lo más terrible de todo esto es que: es contagioso. Cuando la persona que está a tu lado se enfada ¿cómo se logra lidiar con él/ella? Cuántas veces te has dicho eso de: ¿por qué tengo que aguantar todo eso?
Cuando es la mujer la que está de mal humor se nos culpa de tener la regla y que por eso estamos cabreadas y todo nos sienta mal. A veces puede ser cierto, pues las hormonas juegan un papel importante esos días….pero no siempre es así.
Más yo siempre digo que cuando tu pareja tiene un mal día no es culpa tuya.
Generalmente, dicen que al hombre le cuesta más mostrar sus sentimientos, pero que les gusta oír la voz femenina para aconsejarles. Sin embargo, no les impongas una solución, que no la aceptarán al sentirse presionados. Las mujeres en ese sentido somos distintas, la mayoría de las veces nos tragamos el orgullo y damos el primer paso en busca de la paz. Eso no quiere decir que les demos la razón como a los locos, quiere decir que tenemos ganas de que acabe la pelea.
Otras veces, cuando es repetitivo, acabas cansándote de ser siempre tú quien busque esa paz y acabas por pensar que “ya está bien de ser la tonta de la película”.
Cuando tu pareja padece un ataque repentino de mal humor, te pilla desprevenida y no sabes cómo afrontarlo.
Me gustaría que me dijerais qué puede hacer una amiga que ayer le dijo su pareja las siguientes “frases amorosas”: “Eres una hija de puta, me estás amargando la vida”, “vete a tomar por culo y chúpasela a todos, que es lo que mejor sabes hacer”…éstas frases tuve la mala suerte de escucharlas y me encaré al tipo.
Existen varios modelos o métodos para usar ente eso. Quizá uno de los más empleados sea el de: “ignorar la explosión de ira”. En contra de lo que parezca, es muy útil cuando la pelea no está en su mayor grado. Eso hará ver a la otra persona que no vamos a entrar en su juego y que no logrará que discutamos.
También se puede utilizar “darse un tiempo”: esto quiere decir que le comuniquemos a la pareja que nos vamos a la calle para que la pelea no vaya a más, que después, ya más calmada, reiniciaremos la conversación.
Si el problema viene con nombre de TRABAJO, lo que hay que hacer es: “hacer preguntas siempre positivamente”: es decir no aumentar su enfado y decirle frases como ¿qué tal el día? o ¿deseas tomar algo?
Tampoco estaría mal que tu pareja se “ponga en el lugar del otro y hacérselo ver”, es lo que se dice ser empático. Usar, por ejemplo, la frase “entiendo que te sientas mal por la rotura…..”
Yo tengo una duda y es la de intentar “quitar el mal humor con humor”, pues pueden pasar dos cosas: que tu pareja se quede de piedra y le dé por reír y la segunda, es que se mosquee a un más pensando que te estás burlado de él. Cuando la pelea esté en lo más alto...no la emplees, pues se cabreará aun más.
Está muy claro que enfadarse daña la salud, esto no es una novedad. Lo que es cierto es que cabrearse empeora la hipertensión y daña el corazón, por lo que deberíamos pensar seriamente y reflexionar sobre lo mal que manejamos nuestras emociones.
05
Jun
2009
S.O.S: LLEGA EL VERANO Y LAS DISPUTAS A LA ORDEN DEL DÍA
Se acerca el verano y, en principio, imaginamos que es un periodo para la relajación. Creemos que disfrutar de esas vacaciones será maravilloso, pero cuidado, no te duermas en los laureles, pues lo que debe ser compartir y estar unidos, puede acabar como el “rosario de la Aurora”, sobre todo para quienes ya arrastran “malos rollos”. Durante el invierno la pareja tiene marcada una rutina diaria que, de alguna manera, se mantiene firme. La pareja más o menos tiene establecidas unas normas familiares y cada uno sabe lo que le corresponde hacer. Pero ¿qué pasa cuando llegan las vacaciones? Ni más ni menos que hay que “recolocarnos” ante los cambios que se producen en la época de solaz. De disfrutar del relax podemos pasar a desear que los días de vacaciones se acaben cuanto antes y regresar a la “paz del trabajo”. ¿Por qué digo esto? Estoy segura que todos hemos peleado estando de vacaciones. ¿Dónde vamos de vacaciones? ¿Se vienen tus padres? ¿Qué haremos con los niños todo el día peleando?, quizás éstas y otras preguntas te hacen agobiarte y lo “pagas” con la pareja. Se establece ya una pequeña batalla campal. Cuando se está todo un mes junto, quizás te das cuenta de pequeños detalles que no te gustan de tu pareja y que quizás en el invierno no le diste mucha importancia, pero el día a día desgasta.
Lo ideal, si es posible, es pactar las vacaciones. Sí, habéis leído bien. Negociar el lugar en dónde se supone que debéis disfrutar y, después , las actividades que cada miembro de la familia realizará. Porque quizás al hombre le encante pescar y a su pareja no. Quizá a ella le guste acudir a espectáculos veraniegos y a él, pues no. Lo que importa es que ambos disfruten de esos días que todos necesitamos y nos satisfagan. Un ejemplo de “mal rollo” sería que el caballero se levantara tarde y se marchara a la playa como si se fuera a la oficina. La mujer se queda en casa y se ocupa de los niños, la comida, la compra, la limpieza de la vivienda… ¿cómo se sentiría? Lógicamente se cabreará, pues ella también está de vacaciones y solicitará la ayuda de su pareja. Si éste no accede…estalla la disputa. Lo ideal es que si toda la familia está de vacaciones, pues que todos colaboren. Por otro lado, si ya el verano anterior fue más o menos desastroso, pues usar la cabeza y dialogar para que no vuelva a pasar. No es necesario estar las 24 horas juntas, pues cada uno puede tener ciertas actividades en solitario y eso no significa que abandone a la pareja. Las estadísticas hablan por sí solas: una de cada tres parejas se separa a la vuelta de las vacaciones, por lo que yo digo: si tu relación está “tambaleándose”, mejor lo solucionas antes de irte de vacaciones, pues los problemas también viajan. Una de las cosas que debemos tener clara es que irse con los suegros, por mucho que los ames, no es bueno para disfrutar de tu pareja. Ohm! ¿Pensabais que no iba hablar del sexo vacacional?, pues lo lleváis claro. La cama se convierte en una especie de termómetro en la relación de pareja. Cuando se “usa” poco, se suele a achacar al estrés del trabajo. En las vacaciones es cuando realmente se descubre si eso es cierto o por el contrario le ocurre algo a la pareja en ese terreno, pues ya no existe ese estrés ni los agobios laborales ni familiares. No nos engañemos. Si la falta de apetito sexual se prolonga algunos meses: No existe ninguna barita mágica que lo solucione en verano. Ni la sal de la playa ni el frescor de la montaña son milagrosos.
08
May
2009
¿DISTINTO IDIOMA PARA AMBOS SEXOS?

Siempre se ha dicho que las mujeres tenemos un don especial a la hora de usar las palabras, que tenemos una habilidad especial, pues creo que es verdad. También dicen que existe un idioma distinto que usamos ambos sexos, sobre todo a la hora de las disputas. También creo que es verdad. ¿Por qué es así? ¿Qué nos hace diferentes a hombres y mujeres a la hora de la comunicación? Hay temas tan básicos en nuestra vida diaria, como pueden ser los hijos, la limpieza del hogar, las compras y, casi siempre, no se está de acuerdo a la hora de hablar de ellos. Yo recuerdo a las mujeres de hace años (por ejemplo, a mi abuela) y creo que no tenían éstas dificultades que se presentan ahora, quizás porque las señoras de otras épocas tenían muchos hijos y una casa que cuidar, por lo que no tenían tiempo para saber si se comunicaban mucho o poco con la pareja, pues ésta se pasaba el día trabajando en el campo y cuando llegaba a casa era para cenar y meterse en la cama. Mi abuelo le decía que no tenía ganas para que le calentara la cabeza con cosas de mujeres.
Esas mujeres se comunicaban con las vecinas y las amigas de la Iglesia. Las tareas del hogar y la educación de los hijos eran para la madre. Hoy en día, afortunadamente para las mujeres, trabajamos también fuera del hogar y nos comunicamos con otras personas, aunque sean del ambiente laboral. Actualmente con el estrés y que la mayoría viven en pisos, no hay mucha amistad con los vecinos, por lo que estás deseando que llegue tu pareja a casa para hablar con ella y contarle lo que te ha sucedido a lo largo del día. ¿Qué sucede con la pareja?, pues que llega cansado del trabajo y no le apetece una charla y menos si cree que está cargada de problemas y reproches. Quiere descansar, y es entonces cuando surgen los problemas, pues la mujer necesita una conversación. La fémina habla más, pero el significado de lo que suele decir en la mayoría de las ocasiones es indirecto. El hombre, por su parte, es más directo y no requiere de esas expresiones, pues se suele mantener de igual forma tanto si dice algo triste como alegre. Casi siempre por estos motivos surgen las disputas ¿a que sí? ¿De qué se queja el hombre? Normalmente dice que tiene que adivinar lo que la mujer le dice, ya que no es clara. Nosotras nos quejamos de que ellos parecen poco emotivos, pues usan frases cortas, concisas y tajantes. Quizás por ese motivo los hijos les respetan más que a las madres. ¿No existe un término medio? Las mujeres solemos quejarnos de que la pareja no nos habla lo que deseamos y nos hace sentirnos abandonadas. Quizás lo que deberíamos saber es que un hombre puede estar horas callado sin que le suceda nada, al contrario que las mujeres. Lo queramos reconocer o no es así muchas veces. Cuando tu pareja esté hablando, pues déjale que acabe, ya sabes que si le interrumpes se puede mosquear. Si sabes ser paciente y esperar a que finalice… serás amiga de los hombres. Sin embargo, si no dejas hablar y siempre estás interrumpiendo en la conversación harás malas migas con los de tu sexo contrario. Mujer: ¿has pensado alguna vez que quizás lo único que buscas es que te escuchen? La mayoría de nosotras quizás buscamos que nos escuchen y muchas veces ni siquiera buscamos una solución a los problemas que les planteamos. ¿Qué suele hacer el hombre ante esto?, pues sólo le queda callar, asentir y apoyar en lo que le dejemos. Quizá deberíamos ser más concisas y directas y pedir lo que necesitemos sin andarnos por las ramas, pues tu pareja creo que no sabe leer el pensamiento. Consejo para el hombre: a veces no queremos consejos, tan sólo que nos prestéis atención. A veces, las mujeres solemos usar éstas frases: “Deberías ayudarme en casa”, que suena como algo impuesto. Sin embargo, podríamos decir en su lugar: “Me gustaría que me ayudaras en casa”, y es lo mismo pero expresado de otra manera. Nadie es adivino y si lo fuéramos seríamos millonarios, por lo que no hay que esperar a que tu pareja adivine lo que deseas o quieres: lo mejor es ser directa/o y decirlo. La comunicación directa, clara y frontal alimenta la buena calidad de la pareja. No tendríamos que hablar dos idiomas en la misma casa y más entre dos personas que se aman. Cuando cometas un error o metas la pata…no te calles…pide perdón.
18
Mar
2009
ANTE UNA PELEA: ¿CÓMO NO MORIR EN EL INTENTO?
Realmente sabemos ¿qué es ser diplomático? Pues, no es una técnica tan sólo de los diplomáticos internacionales, pues sería una gran forma de enfrentarnos a esas disputas que toda relación de pareja atraviesa alguna vez en su vida y no sólo en la pareja, pues ¿quién no ha discutido alguna vez con la familia?. Cuando surgen desavenencias y ninguna de las partes se pone de acuerdo para aclararlas la cosa pinta mal. Sabemos que el estar en desacuerdo no es sinónimo de que la relación esté mal, pues es lógico que no siempre se coincida en lo que se piensa o cree. Pero lo ideal sería poder sentarse tranquilamente, sin reprimirse y expresar lo que sentimos. Sin embargo, sabemos que eso es muy difícil, pues cuando se está lleno de resentimientos y comienzan los descalificativos, es cuando se nos olvida todas aquellas cualidades que tiene esa persona. Siempre deberíamos de saber que el argumento es el principal protagonista de la disputa. ¿Quién no ha usado descalificativos, ironías, burlas y sarcasmos en una riña? Pero el problema además se agrava cuando una de las partes se niega a escucharte y no da opción a que expreses tus puntos de vista. Es decir: te han juzgado y sentenciado, sin poder tener un abogado que te defienda. ¡Vamos a lapidarla, que ha sido mala! Dicen los psicólogos que cuando la palabra y la disputa se han vuelto destructivas, lo mejor es parar y dejarla para otra ocasión. ¿Por qué?, sencillamente para que ambas partes tengan tiempo de recapacitar. ¿Nos hemos fijado que una disputa comienza con un tema, pero que concluye con otro? Siempre salen los típicos “trapos sucios” y esto lo único que ocasiona es que la pelea se agrave más aún de lo que estaba en un principio. Lo ideal sería que tan sólo los ciñéramos al tema que nos lleva y dejar el pasado, que por eso se llama así. Más yo me pregunto, ¿decimos siempre lo que nos molesta?, pues realmente no lo hacemos casi nunca y eso nos ocasiona que después saldrá de nuevo todo a la vez y al final discutimos por cualquier motivo. ¿Nos damos cuenta que en la mayoría de las peleas intentamos convencer a la otra parte de nuestra razón? Cuando la solución ideal sería llegar a un acuerdo, aceptando y respetando lo que piensa la parte contraria. Tampoco es solución dejar de hablarse y que uno de los dos se vaya a otro dormitorio a dormir, pues eso si lapida la relación. Por otro lado, ¿nos hemos parado a pensar que muchas veces la mirada dice una cosa y la voz que sale de nuestra boca dice lo contrario?. ¿Nos hemos puesto alguna vez en el lugar del otro? A eso se le llama ser empático. ¿Qué normas deberíamos seguir para que la disputa sea todo lo constructiva posible? En primer lugar, buscar el momento adecuado, pues no tiene sentido comenzar una pelea cuando uno de los dos tiene prisa por irse al trabajo, o regresa agotado del mismo, pues la disputa se convertirá en destructiva. Jamás meter a terceras personas. Usar el pronombre personal “yo”, y ser responsables de lo que diremos y pensemos. Llamar a la otra parte por su nombre y, desde luego, evitar descalificativos. Desde luego, nadie es adivino mi mago, por lo que habría que preguntar lo que piensa y siente la otra parte. A cada queja que tengamos deberíamos explicar el cambio que nosotros queremos del otro. Por último, no seamos hipócritas ni egoístas y asumamos nuestra parte de “culpa” y busquemos la solución si es que es aún viable el hacerlo. Hay una frase de Ruth Wolf, que dice así: “No hay que abandonar el campo de batalla, porque quien huye de las discusiones no hace más que eternizar los problemas”. ¿A que todo esto queda muy bonito?, pero ¿somos capaces de llevarlo a cabo? Quienes nos han visto pelearnos, ¿no crees que tengan el derecho de vernos reconciliados?
Agueda Conesa Alcaraz
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