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28
Oct 2009

VACACIONES EN TAILANDIA (III parte) POR XARBET

Escrito por: princesadelnilo1964 el 28 Oct 2009 - URL Permanente

masajes Xarbert

En nuestro tour particular sobre nuestro viaje hacia el sexo disfrutado con amor, o sin él, Xarbet nos ha enviado una historia muy interesante y sorprendente, sobre todo por el final…lo que desvela. Casi siempre se creía que eran los hombres, en su mayoría, quienes irían a darse un masaje “muy especial”. No voy a desvelar el final. Quiero darle las gracias a Xarbet (f-menorca) por ceder su historia, por visitar mi blog, por responder a mi sugerencia con su historia.

Llevábamos ya dos días de vacaciones, y nos sentíamos felices, el país era precioso, clima suave, hermosas y bellísimas playas y calles llenas de jolgorio, comercios multicolores y vendedores dispuestos siempre al regateo y a la complicidad.
Pero el elegir Tailandia frente a mucho otros destinos tenia, para mí, un aliciente especial que no me atreví, en su día, a sugerir a mi pareja pero que yo consideraba importante.
Nuestra vida sexual era, rutinaria, predecible y anodina. El ver y conocer sensaciones nuevas, era para mí un reto y una necesidad. Lo ideal hubiera sido experimentarlas juntos, pero preferí dejar esto como asignatura pendiente, de momento, me conformaba con disfrutar yo de algo que me estaba siendo negado en mi vida conyugal.
El recepcionista del hotel, fue un hallazgo, entendió perfectamente lo que le pedía y se mostró totalmente dispuesto a colaborar, sobre todo después de hacer desaparecer con sigilo el billete de cincuenta euros que le enseñaba.
Organizamos el encuentro a las siete de la mañana, eran las horas que yo robaba al sueño y disfrutaba de libertad.
La sala de masajes estaba detrás de una puerta disimulada junto al jardín, hasta allí me acompañó el recepcionista, cerrando la puerta a mis espaldas.
Ella me esperaba en el centro de la estancia, y se acercó solicita para ayudar a desnudarme, pero le puse las manos en los hombros y no le permití hacerlo, preferí observarla de cerca, lenta y pausadamente.
Era pequeña, menuda, de piel clara y ojos enormes. Llevaba un sari anudado a la cintura. Me quedé observando aquellos pechos menudos, coronados por un pezón oscuro en el centro de una aureola que se difuminaba poco a poco a medida que se alejaba del centro.
Mi mirada descendió por un estomago plano que se curvaba a los lados para dar paso a unas caderas que se adivinaban voluptuosas. Una leve mirada a sus ojos, bastó para que entendiera mis deseos y dejara caer al suelo la única prenda que la cubría. En aquel mismo momento me hubiera lanzado hasta ella, para abrazarla, besarla y lamer aquel cuerpo núbil y fresco, pero me contuve, no había que precipitar acontecimientos.
Sus caderas, contra lo que parecía con el sari, no eran muy anchas y su pubis, perfectamente enmarcado por las líneas de las ingles, estaba ligeramente abombado y marcando, en el vértice, un sexo lampiño, con los labios ligeramente abiertos.
No pude evitar acariciarla. Lo hice suavemente, como temiendo romper el encanto. Pasé mi mano por sus senos, por su vientre duro y trémulo, rodee sus caderas, y bajé hasta acariciar sus muslos. Me agache y olí su sexo, pasé el dedo lentamente y lo noté caliente, y reprimí mis deseos de hurgar en aquella hendidura blanda y receptiva.
Ella, retomó la iniciativa y me desnudó, poco a poco y sonriendo. Aquella sonrisa que no había cesado desde que había entrado en la habitación.
Hizo que me alargara en la cama y empezó a untar toda mi espalda con un ungüento espeso cuyo olor dulzón, me llegaba en oleadas al cerebro. Luego, se puso frente a mí, para que la viera y fue lubricando poco a poco todo su cuerpo con un líquido incoloro y de un olor mucho más ácido y penetrante.
Palmo a palmo, sin dejar ningún rincón de su cuerpo, fue aplicando la sustancia en una caricia infinita que me arrancaba suspiros de deseo. Hubiera querido ser aquella mano y fundirme con aquel cuerpo que empezaba a brillar y emitir destellos de luz y color.
Luego se tendió sobre mí, piel contra piel, irradiando calor y mezclando aromas. Sus pechos se deslizaban sobre mi espalda, marcando surcos de placer mientras con pequeños mordiscos, convertía mis orejas en cajas de resonancia de voluptuosidad y deseo.
Sus manos y sus senos fueron moviéndose después a lo largo de mi cuerpo, en un ir y venir que me aletargaba e incitaba a la vez, como si estuviera acumulando sensaciones en una montaña de arena que iba creciendo por momentos.
Suspiré cuando al fin me puso mirando al cielo. Un espejo, que no había visto, estaba situado en el techo, sobre la cama Aquella visión me desconcertó totalmente, era inesperada y además inusual. Nunca había podido contemplar mi cuerpo de esta manera. Incitaba el deseo en mí, como si me estuviera masturbando.
Pero ella seguía a mi lado, sus pechos empezaron a moverse sobre mi cara, y mi lengua no daba abasto intentar alcanzarlos. Al final, me quedé inmóvil, dejando que ojos, nariz, frente, mejillas, boca, disfrutaran de aquellos masajes que transmitían fuego.
Luego se puso a la cabecera de la cama y me besó. Era un beso al revés, su nariz quedaba sobre mi barbilla en la que notaba su cálido aliento. Nuestros labios se fundieron, cual ventosas, dejando que su lengua explorara la mía y ahogara unos gemidos que no era capaz de contener. Fue un beso que me llenó mi boca de ansia, con ganas de seguir lamiendo.
Como adivinando mis deseos, gateó sobre mí, hasta poner su sexo sobre mi cara y situar sus labios en cruz sobre los míos. Fueron momentos ávidos y enardecedores, era una unión completa y feliz que hizo que por unos momentos me olvidara del resto de mi cuerpo. Solo existía un sexo y una boca que se transmitían amor, olor y fuego.
Hubiera seguido así hasta el infinito si no hubiera sido porque de pronto, su boca contactó con mi sexo. De alguna manera era lo que estaba esperando desde hacia tiempo, Un arco eléctrico nos unió, en un circulo continuo de placer. El monstruo de las dos espaldas, se agitaba como un solo ser, y fue aumentado, creciendo, agigantándose, a la vez que se contraía intentando prolongar el placer y retrasar el orgasmo.
Mis manos se aferraron a aquel trasero que estaba sobre mí, a la vez que mis caderas se arqueaban como queriendo unirnos mas y mas fuerte.
El orgasmo, avisó tres veces. En las dos primeras, fui capaz de tirar de las riendas intentado parar al caballo galopante, a la tercera, dejé que se desbocara salvaje por los campos de flores del amor. Caballo, grupa, sexo, boca, manos, explotaron libres en una inmensa meseta llena de lucecitas de colores.
Mi cuerpo, gritó gimió, y lloró, como si fuera otro. Mi mente, observaba desde el espejo aquellas convulsiones locas y libres.
La masajista, siguió acariciándome, como recogiendo de nuevo las migajas de placer y amontonándolas sobre mi ombligo, hasta conseguir relajar de nuevo aquel cuerpo convulso y ahitó de dulzura y de sexo.
Se me escapo una carcajada, recuperada ya la conciencia, pensando en mi marido, durmiendo como un bendito en su cama.

05
May 2009

¿SABRÍAS DAR UN MASAJE ERÓTICO INCREÍBLE?

Escrito por: princesadelnilo1964 el 05 May 2009 - URL Permanente

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El objetivo primordial del masaje es el de poder eliminar tensiones musculares o sencillamente como relajante tras un esfuerzo físico. Bien, hasta aquí es normal… pero ¿qué objetivo tiene el masaje erótico?, pues sencillamente el saber lo que le causa placer a tu pareja y con ello provocar un acercamiento. ¿Sabes utilizar la imaginación? ¿Sabes soltar los brazos, las manos y el cabello? ¿Sabrían tus manos recorrer cada rincón del cuerpo de tu pareja? Os voy a proponer varios masajes eróticos. Espero que seáis creativos y disfrutéis de la sensación que genera un masaje erótico. Un masaje, en general, se da sobre los músculos, mientras que el erótico se da sobre los sentidos, y especialmente, sobre las terminaciones nerviosas de la piel. Lo primero que debes saber es que las interrupciones son el enemigo número uno del masaje: así que apaga el móvil, desconecta el teléfono de casa y pon un cartel en la puerta de casa, que diga: “No estamos. Regresa mañana”. Si tienes hijos, pues déjales con los abuelos, tíos….Elige una iluminación suave: luz de velas y encender incienso. Primero os diré cómo comenzar el masaje en la bañera de casa. (Si no tienes, pasa directamente a la cama). Para el baño necesitas: aceite de baño, sales aromáticas y leche entera. Llenas la bañera de agua caliente y le añades lo anteriormente escrito. Enciende velas y pon música relajante. Coges a tu pareja, le llevas al baño. Una vez allí le cubres los ojos con un pañuelo de seda o algo que no le haga daño. Le vas desnudando poco a poco y le metes en la bañera. Le pones una copa de vino o la bebida favorita de él/ella. Lo vas lavando como si se tratara de un bebé. No toques en demasía sus partes íntimas, pues el masaje en sí se lo darás en la cama.  Despacito, recorre con las manos todo su cuerpo, pues la cuestión es que descubras qué partes de su cuerpo son más receptivas a tus manos. Le secas despacito, sin frotar mucho y le llevas con los ojos vendados al dormitorio. Allí debes poner una sábana que no te importe se manche de aceite de masaje. Pon velas y música. Deja cerca de tus manos el aceite de masaje (canela o coco). Tiende a tu pareja boca abajo sobre la cama y súbete sobre su trasero. Estoy segura que, ya estará excitado. Es una manera de que los dos os excitéis mutuamente y se prolongue la intimidad. Nos quedamos en que uno de los miembros de la pareja estaba sentado sobre las posaderas del otro. Espero que la persona que va a dar el masaje se haya desnudado por completo. Bien…vierte algunas gotas de aceite sobre las manos y fricciónalas. Comienza por recorrer, siempre despacito, su cuello. Deja que las manos recorran los hombros y la espalda de la pareja, con movimientos circulares. Si necesitas más aceite, pues ya sabes…vuélvete a echar en las manos y también por el pecho, pues lo usarás después. Amasa suavemente la parte alta, media y baja de la espalda, glúteos y piernas. Después dile a tu pareja que se dé la vuelta (boca arriba). Masajea las zonas de las clavículas con pequeños círculos, como despegando la piel, desde el cuello a la base del tórax. Para continuar con el abdomen, pero esta vez no usarás las manos…le ha tocado el turno a los senos. Seguro que ya los tienes untados de aceite. Desliza los pechos suavemente por el estómago, zonas íntimas y cara externa de los muslos. Si tienes el cabello largo, pues úsalo también. Sé creativo y no te cortes a la hora de dar placer a tu pareja. El resto de la velada lo dejo a vuestra imaginación, que seguro sabréis qué hacer. Seguro que el masaje ha llevado a tu pareja a gozar en una dimensión desconocida o tal vez que había olvidado. No hay que olvidar que las manos, además de transmitir bienestar físico también logran unir a los amantes con la ternura, la comunicación, el deseo y el amor. Éste masaje como parte del juego sexual nos enseñará sensaciones nuevas, que seguro te colman de deseo. La saliva y la suave respiración pueden provocar diferencias de temperatura en algunas zonas de la piel como pueden ser la nuca y la espalda, además de que las puedes usar para acariciar y buscar lugares secretos. Que lo disfrutes, ya me contarás. No sé por qué mi amigo Mano-Negra me dijo que soy un poco cortadita…así que éste post se lo dedico y a ver qué opina ahora.

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Agueda Conesa Alcaraz

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