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13
Nov 2009

NO ME RETES: PODRÍAS PERDER LA APUESTA

Escrito por: princesadelnilo1964 el 13 Nov 2009 - URL Permanente

Luna y estrella

Supongo que en todos los trabajos en donde la plantilla sea bastante extensa se formarán, sin duda, grupos de amigos, quizás por la edad o la afinidad en los caracteres. En mi trabajo hay dos grupos.

Los llamados, de forma errónea, “mayores” y los más jóvenes. Pues bien, en mi grupo, existen dos personas a las que les encantan las “juergas”, una de ellas soy yo. De vez en cuando organizamos una “fiestecita” y salimos algunos/as a comer fuera y lo que se tercie. Bien, como imagino que les acoso con tantas preguntas que les realizo para escribir en el blog, pues se dijeron que me iban a dar una “sorpresita”.
Yo sabía que querían ponerme a prueba y ver si era capaz de hacer lo que me dijeran. Retarme. Cuando acabamos la jornada nos apuntamos algunos para quedar y salir a comer y, después, darnos una vueltecita por la playa.
En algunos sitios playeros hay puestos de regalos, de ropa, libros y también personas que hacen tatuajes, normalmente no son permanentes. Además, de los típicos feriantes. Ya en la comida, comenzaron a “picarme” que: “Si tú mucho hablar de sexo, que si mucho escribir de él, pero que después no haces nada”.
Yo alucinaba en colores…Pues me dije a ver si estos quieren que me compre la silla del sexo y les haga una demostración. Lo llevan claro.
Mis compañeros me desafiaron e intentaron ver de lo que era capaz de hacer. El más atrevido de ellos me dice que: “Que no tienes lo que has de tener como mujer si no te dejas hacer un tatuaje”
Ayssssssssssssss...¡¡¡¡a mí con esas!!! Yo le digo: “claro que sí, siempre y cuando no existan agujas de por medio. No es lo mismo poner inyectables que te los pongan”…. Total, que entre risas y bromas, me veo sentada en una silla y frente a mí un catálogo de figuras y un señor, por cierto, bastante atractivo. ¡Dios! Y… ¿qué me tatúo y dónde narices querrán estos malos compañeros que me lo haga? Me dicen que en el pecho. Para no ser llamada reprimida…acepto. Elijo una media luna, que lleva en uno de sus vértices una estrella diminuta. Como me dejaron elegir, al menos el color, deseé que la estrella fuera amarilla y, en dos minutos, miro hacia abajo y…. zassssssssss…un tatuaje. Gané la apuesta, como era lógico.
¿Queréis saber en tuvieron que hacer ellos por perder la apuesta?, pues los mandé todos a que se dieran un baño. Y os aseguro que ayer hacía bastante fresquito.
Entonces la que se partía de la risa era yo.
Y es que no hay que apostar, que si pierdes…debes pagar. Yo me hice el tatuaje por ganar una apuesta.
Siempre me gustó la idea de hacerme un tatuaje, pero jamás me pondría el nombre de nadie. Si tienes pareja y os gustaría tatuaros, quizás mejor no poner los nombres, por aquello de la posible ruptura. Pude comprobar que hay tatuajes tribales que son bellezas estéticas y que pueden quedar divinos en cualquier parte del cuerpo, aunque siempre es mejor dejarse asesorar por la persona que te va a tatuar.

05
Jul 2009

TRABAJAR EN EL MISMO LUGAR Y NO TIRARSE DE LOS PELOS

Escrito por: princesadelnilo1964 el 05 Jul 2009 - URL Permanente

amor en la oficina OKKK

Hay un refrán que dice “dónde pongas la olla, no metas la polla”, y hoy me viene como anillo al dedo para hablar de si es posible que la pareja no acabe tirándose de los pelos si tiene la suerte o la desgracia de trabajar en el mismo lugar. ¿Quién no se ha sentido alguna vez atraído por un compañero de trabajo? ¿Seríamos capaces de compaginar las 24 horas del día con la pareja, de una forma civilizada? Intenté sonsacar a mis compañeros de trabajo y después plasmaré lo que me contaron.

Aunque el mejor ejemplo que tengo es mi propia experiencia. Hace muchos años mi ex pareja y yo compartíamos mesa de ordenador, línea telefónica, páginas de periódico y un espacio deportivo en una emisora de radio. Al principio y, siempre que no hubieran previamente disputas familiares, trabajar codo a codo era normal, además de que nos enriquecía como personas. Pero, ¿cuándo surgen las desavenencias? Está claro que si en casa, la noche antes has tenido un enfado y éste no se ha solucionado….eso se paga en el puesto de trabajo. He tenido que repetir muchas veces artículos y titulares, que eran correctos por ese motivo. De hecho, en muchas empresas han prohibido que algunos miembros de la familia trabajen en el mismo departamento. Os preguntaréis si eso es lógico, pues bien pensado sí lo es.

Hay que imaginarse 8 horas de trabajo, que nos pueden hacer competir con esa persona allegada, lo que puede acabar en malos rollos. Una compañera me decía que hacía tiempo entró un hombre al mismo departamento sanitario en el que ella estaba. Desde el principio saltó la chispa entre ellos. Lo que comenzó como un juego de confidencias, risas, vivencias, deseo, pasión…acabó en revolcones, cuernos y mucho mal rollo. Al final, él cambió de lugar de trabajo.

Otra amiga me decía que encontró trabajo en una oficina y que, sin darse cuenta, se vio envuelta en una relación. Lo que antes era rutina se convirtió en una vida llena de color. No le importó si estaba casado o era soltero, lo único que deseaba era disfrutar el momento. Vivir la pasión en el ascensor, en la oficina, en el lugar de reuniones, etc. Ella se imaginó que era el amante perfecto. ¿Cómo acabó la historia?, pues ella tuvo que dejar ese trabajo al enamorarse del compañero y éste no sentir lo mismo que ella.

Y es que, aunque nos neguemos a confirmarlo, un 51 % de los hombres y un 46 % de las damas aseguran haber tenido un “rollo sexual” en el lugar de trabajo. Lo que se traduce en que un 8% de los señores y un 5 % de las mujeres han tenido que divorciarse por eso de la infidelidad. Dicen que los lugares en que es más fácil tener un rollo con los compañeros es: tomando una caña, viajes de negocios, comidas de empresa y fiestas particulares del trabajo.

Por otro lado, habría que ser positivos y decir que, supuestamente, deberíamos trabajar más y mejor al estar al lado del ser amado, pero la realidad es bien distinta. ¿Cómo se llevaría bien?, pues siempre y cuando sepamos separar la vida familiar con la laboral. Las muestras de afecto habría que dejarlas para fuera del entorno laboral. Respetar el espacio vital del otro miembro de la pareja y, desde luego, nunca inmiscuirse en sus labores profesionales, sin ser invitado. Por último, y quizás lo más importante, no llevar los problemas personales y familiares al puesto de trabajo y viceversa. Pocas parejas son capaces de pasar las 24 horas al día con la misma persona sin que la relación se resquebraje.

Ahora, si pensamos en la actual crisis económica que sufre medio mundo y parte del otro medio, el trabajar juntos nos puede resultar hasta cómodo y económico. Nos vamos juntos de casa, por lo que se utiliza el mismo automóvil y, además, sólo pagarías un solo aparcamiento. A favor, también estaría que se soporta mejor el estrés y los conflictos se afrontan con otro humor.

05
Feb 2009

MUJERES CONTRA MUJERES EN EL TRABAJO

Escrito por: princesadelnilo1964 el 05 Feb 2009 - URL Permanente

mujeres contra mujeres

Hace bastantes años, en mi Región, fui una de las primeras mujeres que se dedicó al periodismo deportivo y en aquella época me tocó trabajar siempre con hombres y para hombres. Además, de que los dirigentes deportivos y federativos, además de los deportistas, eran también personas del sexo masculino. Jamás tuve un solo problema en ningún sentido. Fui admirada por mi trabajo y querida como persona. Es lo único positivo que guardo de esa época.

Actualmente trabajo con mujeres y no sé el motivo, bueno sí lo sé, pero hay más problemas con las mujeres a la hora de trabajar que con los hombres. ¿Por qué digo esto?, pues sencillo ya que nunca antes había observado la envidia y el correveidile que emplean algunas mujeres, para desacreditar a otras. Conozco y asumo que los celos son una gran fuente de conflictos en muchos trabajos y que, a veces, no sabemos cómo reaccionar. Creo que la mejor manera de salir “airosa” es no entrar al juego. Siempre pensé que las mujeres nos volcamos más con miembros del mismo sexo, a la hora de trabajar, pero estaba muy equivocada. Yo imaginaba que entre mujeres las relaciones de trabajo iban a ser más gratificantes y constructivas, sin embargo debo decir que también existen los conflictos de abandono del trabajo, la traición, la competencia y la envidia. ¿Por qué actuamos así las mujeres? ¿No será que creemos, equivocadamente, que debemos hacer un pacto para negar las diferencias? ¿No será que nos creemos todas iguales en el trabajo cuando somos muy distintas? Imagino que muchas creen que debemos quedarnos donde estamos y avanzar juntas al mismo ritmo. Al contrario que los hombres, generalmente, las mujeres somos más envidiosas y competitivas que los hombres y cuando una observa que su compañera es capaz de hacer el trabajo mucho mejor que ella, es entonces donde comienza la envidia. También aparece la competencia, que cuando es para derrotar a otra compañera es maligna. Sin embargo, deberíamos emplear la competitividad para obtener una satisfacción a través de nuestros logros y para que nos ayude a autoafirmarnos en el trabajo y ser vistas como seres individuales. ¿Es sencillo enfrentarnos a una compañera? ¿Deberíamos denunciar ante dirección? Aquí está, quizá, la diferencia entre un hombre y una mujer: los sentimientos. Creo no equivocarme, pero un hombre no dudaría en hacerlo si se observa perjudicado. Mientras que una mujer, y hablo en general siempre, le es más difícil enfrentarse a una compañera y denunciarla, pues no sabemos aparcar los sentimientos fuera del trabajo. Mantener una charla sobre qué nos incomoda no es sencillo, pues no estamos acostumbradas y ¿a quien le gusta que le digan envidiosa? La verdad es que ya estoy cansada de que nos escudemos las mujeres en que hemos tenido que luchar mucho tiempo para lograr beneficios que ya tenían los hombres, ¿eso nos da derecho a ser competitivas y envidiosas? No nos pongamos obstáculos. Acepta tus virtudes y defectos. Sé realista en cuanto a tu capacidad en el trabajo y no pongas zancadillas a tus compañeras.

Agueda Conesa Alcaraz

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