04 Ago 2011

EL TABÚ DEL CONTACTO EN LA NEUROSIS OBSESIVA

Escrito por: carlos-fernandez el 04 Ago 2011 - URL Permanente

Sabemos por continua experiencia que para el enfermo de neurosis obsesiva resulta particularmente difícil seguir las reglas psicoanalíticas fundamentales. Probablemente, a consecuencia de la alta tensión del conflicto existente entre el superyó y el ello de estos enfermos, es su yo más vigilante y más riguroso los aislamientos que el mismo lleva a cabo, pues durante su labor mental el yo tiene que rechazar multitud de elementos, defendiéndose contra la inmixión de fantasías inconscientes y contra la exteriorización de las tendencias ambivalentes. No puede abandonarse ni un solo instante y ha de hallarse siempre dispuesto al combate. Refuerza, además, esta compulsión a la concentración y al aislamiento por medio de actos mágicos de aislamiento, tan singulares en calidad de síntomas como importantes desde el punto de vista práctico del paciente, actos de un carácter de ceremonial y, naturalmente, desprovistos en sí de toda utilidad real.
Al procurar evitar las asociaciones y conexiones del pensamiento, el yo de estos enfermos no hace sino seguir uno de los más antiguos y fundamentales mandamientos de la neurosis obsesiva: el tabú del contacto. A la interrogación de por qué la evitación del tocar, del contacto y del contagio desempeña en la neurosis un papel tan importante, apareciendo como un contenido de complicadísimos sistemas, hallamos la respuesta de que el tocar y el contacto físico constituye el fin más próximo de la carga del objeto, tanto agresiva como amorosa.
El Eros quiere el contacto, pues tiende a la unión, a la supresión de los límites espaciales entre el yo y el objeto amado. Pero también la destructividad que antes de la invención de las armas, que permiten combatir a distancia, sólo podía tener efecto en el cuerpo a cuerpo, supone el contacto físico, la aprehensión manual. 'Tocar' a una mujer ha llegado a ser un eufemismo de usarla como objeto sexual. No 'tocarse' los genitales es frase usada para prohibir la satisfacción autoerótica. Y como la neurosis obsesiva persigue al principio el contacto erótico, y luego, después de la regresión, el contacto disfrazado de agresión, nada hay que pueda serle prohibido más rigurosamente ni tampoco más apropiado para constituirse en nódulo de un sistema prohibitivo. Ahora bien: el aislamiento es la supresión de la posibilidad de contacto, el medio de sustraer algo a todo contacto. Y cuando el neurótico aísla una impresión o una actividad por medio de una pausa, da a entender simbólicamente que no quiere que los pensamientos relativos a esta impresión o actividad entren en contacto asociativo con otros pensamientos.

Inhibición, Síntoma y Angustia (fragmento)
Sigmund Freud (1925)

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02 Ago 2011

ANTIDOTO PARA EL SÍNDROME POSTVACIONAL: LEA POESÍA

Escrito por: carlos-fernandez el 02 Ago 2011 - URL Permanente

…Es exacto que el individuo predispuesto a la neurastenia por sus dañosas prácticas sexuales soporta mal el trabajo intelectual y los esfuerzos psíquicos de la vida; pero el trabajo y la excitación por si solos no conducen a nadie a la neurosis. Por el contrario, el trabajo intelectual es una excelente protección contra las enfermedades neuróticas. Precisamente los trabajadores intelectuales más resistentes son respetados por la neurastenia, y el surmenage, a que los neurasténicos achacan su enfermedad, no merece casi nunca, ni por su cantidad ni por su calidad, el nombre de «trabajo intelectual». Los médicos habrán de acostumbrarse a explicar al empleado que dice haberse matado a trabajar en su oficina, o a la mujer a quien se hace excesivamente pesado el gobierno de su casa, que no han enfermado por haber intentado realizar sus deberes, fáciles en realidad para un cerebro civilizado, sino por haber descuidado y estropeado groseramente mientras tanto su vida sexual...
La sexualidad en la etiología de las Neurosis (fragmento)
Sigmund Freud (1898)

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27 Jul 2011

LAS CINCO CLASES DE RESISTENCIAS EN EL ANÁLISIS

Escrito por: carlos-fernandez el 27 Jul 2011 - URL Permanente

Sin embargo, no ha de creerse que con tales rectificaciones alcanzamos una visión total de todas las resistencias con que tropezamos en el análisis. Profundizando más hallamos, en efecto, que se nos oponen cinco clases de resistencias procedentes de tres distintos orígenes, esto es, del yo, del ello y del superyó.
Revelándose el yo como fuente de tres de tales resistencias diferenciables por formas distintas en su dinamismo. La primera de estas tres resistencias del yo es la resistencia de la represión, sobre la cual poco nuevo puede ya decirse. De ella se distingue la resistencia de la transferencia, de la misma naturaleza, pero que hace en el análisis apariciones distintas y más claras, pues ha conseguido establecer una relación con la situación analítica o con la persona del analista, reanimando con ello una represión que sólo hubiera sido recordada. También es una resistencia del yo, pero de naturaleza completamente distinta, la que parte de la ventaja de la enfermedad y se basa en la incorporación del síntoma al yo. Esta resistencia corresponde a la rebelión contra la renuncia a una satisfacción o un alivio.
La cuarta clase de resistencia -la del ello ha sido a la que como hemos visto anteriormente necesita de elaboración.
La quinta -la del superyó- últimamente descubierta, es la más oscura, aunque no siempre la más débil, y parece provenir de la conciencia de culpa o necesidad del castigo. Esta resistencia desafía todo movimiento hacia el éxito y, por tanto, toda curación por medio del análisis.

Inhibición, Síntoma y Angustia (fragmento)
Sigmund Freud (1925)

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24 Jul 2011

LA CULPA Y EL AUTOCASTIGO EN LA NEUROSIS OBSESIVA

Escrito por: carlos-fernandez el 24 Jul 2011 - URL Permanente

La llegada de la pubertad constituye un estadio decisivo en el desarrollo de la neurosis obsesiva. La organización genital, interrumpida en la infancia, reanuda ahora su marcha con intensa energía. Pero, como es sabido, el desarrollo sexual de la infancia marca ya la dirección que seguirá al reanudarse en la pubertad. De este modo despertarán, por un lado, los impulsos agresivos de la época temprana, y, por otro, una parte más o menos considerable -y en los casos peores, la totalidad- de los nuevos impulsos libidinosos emprenderá los caminos trazados por la regresión y surgirá en forma de tendencias agresivas y destructoras. Este disfraz de los impulsos eróticos y las enérgicas formaciones reactivas del yo hacen que la lucha contra la sexualidad continúe ahora en nombre de la ética. El yo se resiste, asombrado, contra los impulsos violentos y crueles, enviados por el ello a la conciencia, sin sospechar que obrando así lucha contra deseos eróticos, que de otro modo hubieran escapado a su intervención. El severo superyó insiste tanto más enérgicamente en la represión de la sexualidad cuanto que ésta adopta formas más repulsivas.
Resultando así que en la neurosis obsesiva aparece el conflicto agudizado en dos direcciones diferentes: las fuerzas defensivas se hacen más intolerantes, y las fuerzas que deben rechazarse más intolerables; ambos por la influencia de un solo factor, de la regresión de la libido. Podría encontrarse una contradicción con respecto a otras de nuestras hipótesis en el hecho de que las representaciones obsesivas desagradables son conscientes. Pero es indudable que antes de llegarlo a ser han pasado por el proceso de la represión. En la mayoría de los casos, el verdadero sentido del impulso instintivo agresivo es ignorado por el yo, siendo menester una considerable labor analítica para hacerlo consciente. Lo que penetra en la conciencia no es, generalmente, sino un sustitutivo deformado, que aparece unas veces borrosamente indeterminado, como un fragmento de un sueño, y otras, irreconocible, bajo un absurdo disfraz. Y aún si la represión no ha destruido el contenido del impulso instintivo agresivo, ha suprimido, en cambio, el carácter afectivo concomitante. Así, la agresión no se muestra al yo como un impulso, sino, según dicen los mismos enfermos, como una mera «idea», que debía dejarlos indiferentes. Lo curioso es que esto no sucede jamás. El afecto ahorrado en la percepción de la representación obsesiva surge, efectivamente, en un distinto lugar.
El superyó se conduce como si no hubiera tenido efecto represión ninguna, como si le fuera conocido el impulso agresivo en su verdadero sentido y con todo su carácter afectivo, y trata al yo de acuerdo a dicho sentido. El yo, que por un lado se sabe inocente, experimenta por otro un sentimiento de culpabilidad, y siente sobre sí una responsabilidad que no acierta a explicarse. Pero el enigma que así se plantea no es realmente tan intrincado como al principio parece. La conducta del superyó es muy comprensible, y la contradicción que surge en el yo no nos muestra sino que ha permanecido incomunicado con el ello a consecuencia de la represión y, en cambio, totalmente abierto a las influencias del superyó. A la pregunta inmediata de cómo es que el yo no intenta sustraerse también a la penosa crítica del superyó, contestaremos que, en efecto, lo intenta, y lo consigue en toda una serie de casos. Existen también neurosis obsesivas exentas de toda conciencia de la culpabilidad, en las que, a nuestro juicio, el yo se ha evitado la percepción de la misma por medio de una nueva serie de síntomas, penitencias y restricciones, encaminadas al autocastigo. Pero estos síntomas significan, al mismo tiempo, satisfacciones de impulsos instintivos masoquistas, que han extraído igualmente de la regresión su mayor intensidad.
Inhibición, Síntoma y Angustia (fragmento)
Sigmund Freud (1925)

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21 Jul 2011

LA TÉCNICA DE DESHACER LO SUCEDIDO EN EL TOC

Escrito por: carlos-fernandez el 21 Jul 2011 - URL Permanente

Durante estas luchas podemos observar dos actividades del yo, dedicadas a la formación de síntomas, que presentan particular interés por ser evidentes subrogados de la represión, y muy apropiadas, por tanto, para explicarnos la finalidad y la técnica de este proceso. La aparición de estas técnicas, auxiliares y sustitutivas, podemos quizá interpretarla como una prueba de que la represión propiamente dicha tropieza con dificultades en su funcionamiento. Reflexionando que en la neurosis obsesiva es el yo, mucho más ampliamente que en la histeria, escena de la formación de síntomas, y que este yo se mantiene tenazmente aferrado a su relación con la realidad y con la conciencia, empleando en ello todos sus medios intelectuales, y que hasta el pensamiento mismo aparece erotizado e invadido por una sobrecarga psíquica; reflexionando, repetimos, sobre estas circunstancias, nos aproximaremos, quizá, a la comprensión de las referidas variantes de la represión.
Las dos técnicas indicadas son la de «deshacer lo sucedido» y la del «aislamiento». La primera tiene más amplio campo de acción y alcanza mucho más atrás. Es, por decirlo así, magia negativa, y tiende a «suprimir», por medio del simbolismo motor, no sólo las consecuencias de un suceso (impresión o experiencia), sino el suceso mismo. He elegido intencionadamente el término 'suprimir' para recordar al lector el papel desempeñado por esta técnica no sólo en la neurosis, sino también en los ritos mágicos, en los usos y supersticiones populares y en el ceremonial religioso.
En la neurosis obsesiva la técnica de 'deshacer' la hallamos entre los síntomas de dos tiempos, en los que un segundo acto deshace el primero, como si éste no hubiera sucedido, cuando en realidad han sucedido los dos. El ceremonial de la neurosis obsesiva tiene en la intención de deshacer lo sucedido su segunda raíz. La primera es tomar precauciones para evitar que algo determinado suceda o se repita. Fácilmente se ve la diferencia entre ambas; las medidas preventivas son de naturaleza racional, y las supresiones por medio de 'hacer que eso no haya sucedido', es de naturaleza mágica, irracional. Naturalmente hemos de suponer que esta segunda raíz es la más antigua, procediendo de la actitud animista con respecto al mundo circunambiente. La tendencia a deshacer lo sucedido encuentra, dentro de lo normal, su mitigado reflejo en la decisión de considerar algo como «no sucedido»; pero, en este caso, lo que hacemos es prescindir por completo del suceso de que se trate y de sus consecuencias, sin emprender nada contra él ni ocuparnos de él para nada, mientras que el neurótico intenta suprimir por sí mismo el pasado mediante actos motores.
Esta misma tendencia puede darnos también la explicación de la «repetición» obsesiva, tan frecuente en la neurosis y en la cual influyen varias tendencias contradictorias. Aquello que no ha sucedido como el sujeto deseaba que sucediera es deshecho por medio de su repetición en forma distinta, acumulándose toda una serie de motivos para continuar indefinidamente tales repeticiones. En el curso ulterior de la neurosis se revela a menudo, como un principalísimo motivo de formación de síntomas, la tendencia a deshacer una experiencia traumática, mostrándose así, inesperadamente, una nueva técnica motora de la defensa o, como ya podemos decir con escasa inexactitud, de la represión.
Inhibición, Síntoma y Angustia (fragmento)
Sigmund Freud (1925)

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20 Jul 2011

PSICOANÁLISIS -I- HISTORIA

Escrito por: carlos-fernandez el 20 Jul 2011 - URL Permanente

Psicoanálisis es el nombre:

1º. De un método para la investigación de procesos anímicos capaces inaccesibles de otro modo.
2º. De un método terapéutico de perturbaciones neuróticas basado en tal investigación;
y 3º. De una serie de conocimientos psicológicos así adquiridos, que van constituyendo paulatinamente una nueva disciplina científica.

HISTORIA

Como mejor puede llegarse a la comprensión del psicoanálisis es siguiendo la trayectoria de su génesis y su evolución. En los años 1880 y 1881, el doctor José Breuer, de Viena, conocido como médico internista y perito en Fisiología experimental, tuvo sometida a tratamiento a una muchacha que había enfermado gravemente de histeria en ocasión de hallarse prestando su asistencia a su padre durante una larga y penosa dolencia. El cuadro patológico se componía de parálisis motoras, inhibiciones y trastornos de la conciencia. Siguiendo una indicación de la propia enferma, muy inteligente, empleó con ella el hipnotismo, y comprobó que una vez que la sujeto comunicaba durante la hipnosis los efectos y las ideas que la dominaban, volvía al estado psíquico normal. Por medio de la repetición consecuente del mismo trabajoso procedimiento, consiguió libertarla de todas sus inhibiciones y parálisis, hallando así recompensado su trabajo por un gran éxito terapéutico y por descubrimientos inesperados sobre la esencia de la enigmática neurosis. Pero Breuer se abstuvo de llevar más allá su descubrimiento, e incluso lo silenció durante casi diez años, hasta que, a mi retorno a Viena (1886), después de seguir un curso en la clínica de Charcot, conseguí moverle a volver al tema y a laborar conmigo sobre él. Luego, en 1893, publicamos, en colaboración, una comunicación provisional, titulada Sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos, y en 1895 un libro, Estudios sobre la histeria, en el que dimos a nuestra terapia el nombre de «método catártico» (4.ª edición en 1922).
Psicoanálisis y Teoría de la Líbido. S. Freud. 1923

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22 Jun 2011

FACTORES QUE INTERVIENEN EN LAS NEUROSIS

Escrito por: carlos-fernandez el 22 Jun 2011 - URL Permanente

Entre los factores que participan en la causación de la neurosis y han creado las condiciones bajo las cuales miden sus fuerzas las energías psíquicas, resaltan para nosotros especialmente tres: uno biológico, otro filogénico y otro puramente psicológico.
El factor biológico es la larga invalidez y dependencia de la criatura humana. La existencia intrauterina del hombre es más breve que la de los animales, siendo así echado al mundo menos acabado que éstos. Con ello queda intensificada la influencia del mundo exterior real e impulsada muy tempranamente la diferenciación del yo y del ello. Además, aparece elevada la significación de los peligros del mundo exterior y enormemente incrementado al valor del objeto que puede servir por sí solo de protección contra tales peligros y sustituir la perdida vida intrauterina. Este factor biológico establece, pues, las primeras situaciones peligrosas y crea la necesidad de ser amado, que ya no abandonará jamás al hombre.
El segundo factor, filogénico, ha sido sólo inducido por nosotros, habiéndonos obligado a aceptar un hecho singularísimo del desarrollo de la libido. Hallamos, en efecto, que la vida sexual del hombre no se desarrolla continuamente desde su principio hasta su madurez como la de los animales más próximos a él, sino que después de un primer florecimiento temprano, que llega hasta los cinco años, experimenta una enérgica interrupción, al cabo de la cual se inicia de nuevo en la pubertad, enlazándose a las ramificaciones infantiles. A nuestro juicio, debe de haber tenido efecto en los destinos de la especie humana algo muy importante que ha dejado tras de sí, como residuo histórico, esta interrupción del desarrollo sexual. La significación patógena de ese factor resulta de que la mayoría de las exigencias instintivas de esta sexualidad infantil son consideradas y rechazadas por el yo como peligros, de manera que los impulsos ulteriores de la sexualidad en la pubertad que debían ser egosintónicos corren peligro de sucumbir a la atracción de los prototipos infantiles y seguirlos en la represión. Tropezamos aquí con la etiología más directa de las neurosis y comprobamos el hecho singular de que el primer contacto con las exigencias de la sexualidad sobre el yo actúa análogamente al contacto prematuro con el mundo exterior.
El tercer factor, psicológico, es una imperfección de nuestro aparato anímico, relacionado precisamente con su diferencia en un yo y un ello, o sea, dependiente en último término también de la influencia del mundo exterior. En consideración a los peligros de la realidad es obligado el yo a defenderse contra ciertos impulsos instintivos, tratándolos como peligros. Pero el yo no puede protegerse contra peligros instintivos interiores de un modo tan eficaz como contra una parte de la realidad que no forma parte de él. Intimamente enlazado con el mismo ello, no puede rechazar el peligro instintivo más que restringiendo su propia organización y aceptando la formación de síntomas como sustitución por haber dañado el instinto. Cuando entonces se renueva la presión del instinto rechazado, surgen para el yo todas aquellas dificultades que conocemos bajo el nombre de afecciones neuróticas. Por ahora no llega a más nuestro conocimiento de la esencia y la causación de las neurosis.

Inhibición, Síntoma y Angustia (fragmento)
Sigmund Freud (1925)

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21 Jun 2011

FIN SEXUAL INFANTIL

Escrito por: carlos-fernandez el 21 Jun 2011 - URL Permanente

El fin sexual del instinto infantil consiste en hacer surgir la satisfacción por el estímulo apropiado de una zona erógena elegida de una u otra manera. Esta satisfacción tiene que haber sido experimentada anteriormente para dejar una necesidad de repetirla, y no debe sorprendernos hallar que la naturaleza ha encontrado medio seguro de no dejar entregado al azar el hallazgo de tal satisfacción. Con respecto a la zona bucal, hemos visto ya que el dispositivo que llena esta función es la simultánea conexión de esta parte del cuerpo con la ingestión de los alimentos. Ya iremos encontrando otros dispositivos análogos como fuentes de la sexualidad. El estado de necesidad que exige el retorno de la satisfacción se revela en dos formas distintas: por una peculiar sensación de tensión, que tiene más bien un carácter displaciente, y por un estímulo o prurito, centralmente condicionado y proyectado en la zona erógena periférica. Puede, por tanto, formularse también el fin sexual diciendo que está constituido por el acto de sustituir el estímulo proyectado en la zona erógena por aquella otra excitación exterior que hace cesar la sensación de prurito, haciendo surgir la de satisfacción. Esta excitación exterior consistirá, en la mayoría de los casos, en una manipulación análoga a la succión. El hecho de que la necesidad pueda ser también despertada periféricamente, por una verdadera transformación de la zona erógena, concuerda perfectamente con nuestros conocimientos psicológicos. Unicamente puede extrañarnos que una excitación necesite para cesar una segunda y nueva excitación producida en mismo sitio.

“Tres ensayos para una teoría sexual” S. Freud (1905)

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20 Jun 2011

ESTUDIAR Y TRABAJAR. AUTOBIOGRAFÍA. Sigmund Freud (1924-1925)

Escrito por: carlos-fernandez el 20 Jun 2011 - URL Permanente

Pero en 1882 mi venerado maestro rectificó la confiada ligereza de mi padre, llamándome urgentemente la atención sobre mi mala situación económica, y aconsejándome que abandonase mi actividad, puramente teórica. Siguiendo sus consejos, dejé el laboratorio fisiológico y entré de aspirante en el Hospital General. Al poco tiempo fui nombrado interno del mismo, y serví en varias de sus salas, pasando más de seis meses en la de Meynert, cuya personalidad me había interesado ya profundamente en mis años de estudiante. Sin embargo, permanecí en cierto modo fiel a mis primeros trabajos. Brücke me había indicado al principio, como objeto de investigación, la médula espinal de un pez de los más inferiores (el Ammocoetes petromyzon), y de este estudio pasé al del sistema nervioso humano, sobre cuya complicada estructura acababan de arrojar viva luz los descubrimientos de Flechsig. El hecho de elegir única y exclusivamente al principio la medulla oblongata como objeto de investigación, fue también una consecuencia de la orientación de mis primeros estudios, en absoluta oposición a la naturaleza difusa de mi labor durante los primeros años universitarios, se desarrolló en mí una tendencia a la exclusiva concentración del trabajo sobre una materia o un problema únicos. Esta inclinación ha continuado siéndome propia y me ha valido luego el reproche de ser excesivamente unilateral.
En el laboratorio de anatomía cerebral continué trabajando, con la misma fe que antes en el fisiológico. Durante estos años redacté varios trabajos sobre la medulla oblongata, que merecieron la aprobación de Edinger. Meynert, que me había abierto las puertas del laboratorio aun antes de hallarme bajo sus órdenes, me invitó un día a dedicarme definitivamente a la anatomía del cerebro, prometiéndome la sucesión en su cátedra, pues se sentía ya muy viejo para profundizar en los nuevos métodos. Atemorizado ante la magnitud de tal empresa, decliné la proposición. Probablemente, sospechaba ya que aquel hombre genial no se hallaba bien dispuesto para conmigo. La anatomía del cerebro no representaba para mí, desde el punto de vista práctico, ningún progreso con relación a la Fisiología.
Así, pues, para satisfacer las exigencias materiales hube de dedicarme al estudio de las enfermedades nerviosas. Esta especialidad era por entonces poco atendida en Viena. El material de observación se hallaba diseminado en las diversas salas del hospital, y de este modo se carecía de toda ocasión de estudio, viéndose uno obligado a ser su propio maestro. Tampoco Nothnagel, a quien la publicación de su obra sobre la localización cerebral había llevado a la cátedra, diferenciaba la Neuropatología de las demás ramas de la Medicina interna.
Atraído por el gran nombre de Charcot, que resplandecía a lo lejos, formé el plan de alcanzar el puesto de «docente» en la rama de enfermedades nerviosas, y trasladarme luego por algún tiempo a París, con objeto de ampliar allí mis conocimientos.
Durante los años en que fui médico auxiliar publiqué varias observaciones casuísticas sobre enfermedades orgánicas del sistema nervioso. Poco a poco fui dominando la materia, y llegué a poder localizar tan exactamente un foco en la medulla oblongata, que la autopsia no añadía detalle alguno a mis afirmaciones. De este modo fui el primer médico de Viena que envió a la sala de autopsias un caso con el diagnóstico de «polineuritis acuta». Continúa…

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19 Jun 2011

SER O NO SER, FUMAR O NO FUMAR, ESA ES LA CUESTIÓN

Escrito por: carlos-fernandez el 19 Jun 2011 - URL Permanente

SANIDAD

El tabaco es uno de los pocos productos que no están regulados. Los alimentos tienen que llevar una lista de ingredientes, la ropa lleva etiquetas de composición, los aparatos eléctricos han de estar homologados… pero el tabaco no está sometido a ningún tipo de regulación.

Por eso tenemos que acudir a lo que entidades gubernamentales, españolas o extranjeras, o bien laboratorios de investigación, han encontrado en los cigarrillos. Se han descubierto cerca de 4.000 substancias químicas en el tabaco y al menos, 40 de ellas son cancerígenas para el hombre.

Amoníaco Componente de los productos de limpieza

Arsénico Veneno contenido en los raticidas.

Butano Combustible doméstico

Cianuro Empleado en la cámara de gas.

Formaldehído Conservante

Metano Combustible utilizado en cohetes espaciales.

Cadmio Presente en baterías.

Monóxido de carbono Presente en el humo de escape de los coches

Alquitrán: Es la sustancia oscura y pegajosa encargada de llevar la nicotina y demás productos químicos del tabaco hasta nuestros pulmones. Podríamos decir que es el vehículo en el que todos los venenos presentes en el cigarrillo, viajan hacia nuestro torrente sanguíneo.

Benceno, Radón y demás basura: Son productos químicos que nunca querríamos que estuviesen en nuestra casa, ya que causan cáncer. Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico: imaginemos el efecto que conseguimos inhalándolos.

Nicotina: Es sólo una más de las sustancias peligrosas de los cigarrillos. Pero además es la responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Los estudios científicos han demostrado que la nicotina crea la misma adicción que la heroína o la cocaína.

A los 7 segundos de dar una calada, la nicotina alcanza nuestro cerebro. Esta droga actúa sobre unos receptores causando el “subidón” que nuestro cuerpo experimenta. Esto dispara varias respuestas en nuestro organismo: nuestro ritmo respiratorio y cardíaco aumenta y nuestros vasos sanguíneos se contraen.

En el momento que apagamos el cigarro, es cuando mayor índice de nicotina tenemos en sangre. A la media hora, el nivel ha descendido notablemente y comenzamos a sentir los síntomas de adicción. Los síntomas que se sienten entre un cigarrillo y el siguiente (un pequeño “síndrome de abstinencia”) causados por las bajadas y subidas del nivel de nicotina, hacen que padezcamos a su vez bajadas y subidas de estrés y ansiedad.

Para evitar esas subidas y bajadas necesitamos que el espacio entre un cigarrillo y el siguiente sea cada vez menor. Por eso es tan raro encontrar fumadores que consuman menos de una cajetilla al día.

La nicotina actúa como vasoconstrictor, lo que significa que disminuye el diámetro, la luz de nuestras venas y arterias. Esto hace que la sangre tenga más dificultad para circular por nuestro organismo. A su vez, provoca un aumento de la tensión arterial y fuerza al corazón a trabajar más (este es el origen de las enfermedades cardíacas).

Como conclusión a este resumen diremos que el humo del tabaco es, de entre las sustancias a que estamos expuestos diariamente, una de las más peligrosas.

La marihuana hace efectos aunque no se la fume:

El Cannabis o cáñamo (Cannabis sativa), en sus distintas variedades, se utiliza desde hace miles de años para la producción de fibra y por sus efectos psicoactivos y terapéuticos. Hay constancia de su uso para el tratamiento del reuma, la gripe y el paludismo en los tratados médicos chinos de 2700 a .C. Fue introducido en Europa en el siglo XIII. Hasta el siglo XXIX el Cannabis fue uno de los preparados usados habitualmente en medicina como anticonvulsivo, analgésico, ansiolítico y antiemético.

Diversos organismos han revisado la eficacia del Cannabis y los cannabinoides, entre los que destacan el Comité Científico de la Cámara de los Lores británica (1997) y el Institute of Medicine norteamericano (1999). La indicación mejor documentada es la profilaxis y el tratamiento del síndrome de anorexia-caquexia en pacientes con sida o ciertos tipos de cáncer Terminal, en el tratamiento del dolor, en el de la espasticidad muscular y otros síntomas de la esclerosis múltiple, en las lesiones medulares, alteraciones del movimiento (discinesias, epilepsia, corea de Huntington, enfermedad de Parkinson y el síndrome de Gilles de la Tourette ), el glaucoma, el prurito por colestasis y como broncodilatador en pacientes con asma.

Y si usted está sano, totalmente sano, la marihuana le prestará la imaginación que usted ha perdido para estar tan sano sin trastornos secundarios.

Si a esta altura del artículo prefiere seguir fumando tabaco su caso sólo se puede resolver con psicoanálisis.

Valor nutritivo de la marihuana:

Antes de nada hay que aclarar que la semilla del cannabis no contiene THC y que por tanto su consumo no implica psicoactividad alguna.

La semilla del Cannabis contiene todos los aminoácidos y ácidos grasos esenciales para mantener en buen estado de salud el cuerpo humano.

No existe en el reino vegetal otra planta que proporcione una nutrición proteínica tan completa y que sea tan digestiva a la vez. El cuerpo humano necesita para poder sobrevivir 45 nutrientes, que por otro lado, nuestro organismo no produce, 22 minerales, 13 vitaminas, 8 aminoácidos y 2 ácidos esenciales.

No hay ninguna comida por sí sola que contenga todos estos nutrientes a la vez, pero la semilla del Cannabis posee los 8 aminoácidos necesarios y el aceite que se extrae de la misma es una de las mejores fuentes conocidas con los dos ácidos grasos esenciales. Este aceite contiene gran cantidad de vitamina A y E, además de ser un poderoso antioxidante.

Psicoanalista, jubilado en parte

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Curriculum

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Psicoanálisis para todos

Médico Psicoanalísta.
Master en Psicología Médica.
Especialista en Dirección Deportiva.
Profesor de Formación Empresarial Superior en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero.
Profesor en la Real Federación Española de Fútbol - Curso Superior de Directores Deportivos -

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