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24 Nov 2009

LA SEXUALIDAD ES INCONSCIENTE

Escrito por: carlos-fernandez el 24 Nov 2009 - URL Permanente

El ser de lo oculto. Miguel O. Menassa

La sexualidad es un concepto novedoso, si consideramos que la teoría sexual donde se formula cómo amamos y qué deseamos se produjo, hace poco más de cien años (1905) Tal vez por eso se sigue confundiendo lo sexual con lo genital, o se piense que los niños carecen de sexualidad o pidamos amor cuando queremos sexo.

La sexualidad es tan natural como la inteligencia o el odio. Es decir todo, absolutamente todo, se construye (todo es artificial en el humano) y cuando le ponemos al crecimiento: vergüenza, pudor o repugnancia, estamos hablando de moral en lugar de la ética del deseo. Es diferente la regulación de los modelos ideológicos del estado, aquellos que dictan los que está bien y lo que no es políticamente correcto, aquellos que transmiten cómo hay que amarse, en que momento hay crisis sexual o qué barbaridades realizar para hacerse famoso. El erotismo es totalmente diferente de la pornografía, sin embargo se transmite perversamente a la población, una confusión incestuosa, a través de los medios de difusión.

Modelos ideológicos de los que no podemos escapar, como tampoco se puede negar el gran poder de la especie muy superior al deseo del sujeto, ya que la especie impone la reproducción para perpetuarse, no importándole de qué manera se consigue o que lo ocurre a los sujetos en ese proceso. En 1905, el doctor Sigmund Freud, escribió “Tres ensayos para una teoría Sexual”. Ofreció respuestas que el hombre llevaba preguntándose desde que existe la escritura. Antes de la escritura no se puede saber, que le pasaba al humano (hablamos de prehistoria), y antes de hablar no se puede saber que desea el amante, después tampoco. Por hablante se sabe que hay una demanda, un pedido deseante y, no se trata de saciar, sino más bien de poder desplegar el deseo.

Al descubrirse, al producirse el concepto de Inconsciente, (ese lugar donde verdaderamente pensamos y gozamos), al articularse una teoría de los procesos humanos, es decir de los celos, la envida, el miedo, las ambiciones, el asco, las inhibiciones, pero también de la creación, del deseo, del amor, las ambiciones, el asco, las inhibiciones y, también de la creación, del deseo, del amor; al descubrirse el Inconsciente, sabemos cómo es la sexualidad del hombre, de la mujer.

No hay amor sin deseo, es decir hay un amor que es privativo de aquellos sujetos que sean capaces de producirlo para ellos, pero no es algo natural o innato. Algunas parejas se preguntan ¿qué fue de aquel deseo, de aquella fiebre apasionada? Podemos responder que: el sexo no cae, se puede deformar, transmutar, esconderse, disfrazarse pero el sexo no cae.

El otro tipo de amor, el de la especie, el que conlleva la reproducción, ese amor no es un sentimiento propio del sujeto psíquico. Es un sentimiento que la poderosa especie impone al sujeto biológico. Ser padre o madre es una función. Es decir no es necesario tener hijos, para ser padres, así como hay quien tiene hijos y ni sabe, ni puede, ni quiere desempeñar la función. Por ello que los huérfanos, pueden crecer, al igual que los ciegos, pueden ver, porque no es con los ojos de la cara que se ve. Se trata de la mirada, no de la visión, por eso que tenemos la sensación de que el son se mueve, gira alrededor de la tierra, cuando en realidad es la tierra la que gira alrededor del sol, pero nuestros órganos de la percepción nos informan de esa sensación ilusoria.

Desconocemos la propia sexualidad por ser inconsciente. Se puede analizar lo que pensamos de las fantasías, las inhibiciones, las ambiciones, los afectos que son sólo pensamientos. Se puede analizar la relación que cada uno tiene con su propio cuerpo, los sueños, los compañeros. Todos deseamos las mismas cosas, nos diferenciamos en la diferente manera de renunciar, de poner en escena, de llevar adelante nuestros deseos.

Dr. Carlos Fernández

15 Nov 2009

OJOS QUE NO VEN, CORAZÓN INCONSCIENTE

Escrito por: carlos-fernandez el 15 Nov 2009 - URL Permanente

Gala contemplando a Lincom. S. Dalí

Mirar y ver son cuestiones distintas, confundirlas concede estatuto de creencia al “mal de ojo”, a las supersticiones y prejuicios del estilo de: “si no lo veo, no lo creo”

La óptica (esa parte de la física) estudia las propiedades de la luz en su estrecha relación con el fenómeno de la visión. La óptica fisiológica estudia el conjunto de conocimientos que permiten describir el funcionamiento del globo ocular, en tanto en cuanto interviene en el proceso de la visión, el cual incluye: la formación de las distintas imágenes en la retina, la transmisión de las mismas al cerebro y así mismo la “interpretación” de estas imágenes. Se encarga por tanto de una lectura, de una interpretación personal de las imágenes objetivas retinianas.

La misma oftalmología plantea que para discutir la problemática de la visión hay que poseer conocimientos de lo “psíquico”, por ejemplo la fisiología óptica demuestra que en la retina se forma una imagen invertida del objeto observado. Así mismo clásicos experimentos prueban que no existe ningún “proceso real” posterior de enderezamiento de dicha imagen en el cerebro. Sin embargo, mediante un proceso psicológico, al interpretar esa imagen, la invertimos de nuevo y todo ocurre como si la imagen retiniana fuese una imagen directa.

Este recorrido es para rescatar términos como “objetivo”, “psíquico”, “imagen”, “interpretación”, “visión” y “palabra” que desde hace un siglo sabemos (aunque nos cueste vivirlo) que existe un método a través del cual se puede adquirir un nuevo modo de pensar y ser pensado. Un pensamiento civilizado, donde la humanidad ocupe un lugar central, donde hablar, leer y escribir sea posible para todos, donde la palabra y el objeto son diferentes siempre. Una cosa es lo que vemos y otra lo que miramos de modo tal que sólo vemos aquello que previamente nos miró, aunque no todo lo que nos mira seamos capaces de verlo, y donde también sabemos que los órganos de la percepción son engañosos (miramos el sol y “creemos” que se mueve girando en derredor nuestro) y sabemos que el pensamiento siempre está fuera del sujeto. La manera de pensar se transmite a través de la ideología y después se puede transformar a través de la lectura, escritura, trabajo, creación y el análisis de cada sujeto.

El Psicoanálisis (junto a otras ciencias como las Matemáticas, Física, Biología, Materialismo Histórico, Lingüística, Química, Derecho…) propone que: asumir es transformarse, cuando algo nuevo surge crea su propio pasado, pero no se trata de los orígenes, sino de las emergencias. Del “deseo humano” nunca se puede saber (sólo de sus efectos) así que “si no lo veo no lo creo” o la creencia de “el mal de ojo” es una forma de no aceptar las diferencias, los descubrimientos, lo novedoso, es una manera de creer que se ve con los ojos, pero los ciegos nos demuestran que “nunca me miras desde donde yo te veo”. Y la ideología no es lo que digo, es lo que hago.

LA CREENCIA EN EL MAL DE OJO, ES PARA NEGAR LA ENVIDIA.

Más allá de la apariencia no están las cosas en sí, está la mirada. Existe una esquicia entre la mirada y la visión, lo que nos permite agregar la pulsión escópica a los destinos de la pulsión. La pulsión es una fuerza constante presente en todos los actos humanos y lo escópico hace referencia a la mirada. Con los ojos cerrados hasta tu mayor enemigo te puede hacer gozar. El mayor enemigo siempre está en uno mismo.

En relación con las cosas (con los amores, con los pensamientos, con las ideas, con el trabajo, los prejuicios) tal como lo constituye la vía de la visión y la ordena en las figuras de las imágenes, algo se desliza, algo pasa, se transmite de peldaño en peldaño para ser siempre en algún grado eludido y a eso llamamos mirada.

Dr. Carlos Fernández

11 Ago 2009

LA ROTACIÓN DEL CAPITAL

Escrito por: carlos-fernandez el 11 Ago 2009 - URL Permanente

Rescatamos un texto de Carlos Marx (libro II de El Capital -Crítica de la economía política-) donde podemos leer en la página 165 ....La conclusión a que llegamos es que este ciclo de rotaciones encadenadas que abarca una serie de años y que el capital se haya obligado a recorrer por sus elementos fijos, sienta las bases materiales para las crisis periódicas, en que los negocios recorren las fases sucesivas de la depresión, la animación media, la exaltación y la crisis. Los periodos en que se invierte capital son, en realidad, muy distintos y dispares. Sin embargo, la crisis constituye siempre el punto de partida de una nueva gran inversión. Y también, por tanto -desde el punto de vista de la sociedad en conjunto- brinda siempre, más o menos, una nueva base material para el siguiente ciclo de rotaciones....

21 May 2009

EL INCONSCIENTE, cosa bastante precisa

Escrito por: carlos-fernandez el 21 May 2009 - URL Permanente

EL INCONSCIENTE, cosa bastante precisa

- No obstante se acude a usted, psicoanalista, para poder vivir mejor en este mundo que usted reduce a la fantasía. ¿Es también la cura una fantasía?
- La cura es una demanda que parte de la voz del sufriente, de alguien que sufre de su cuerpo o de su pensamiento. Lo sorprendente es que haya respuesta, y que desde siempre la medicina haya dado en el blanco por las palabras.
¿Qué ocurría antes de que el inconsciente fuera descubierto? Una práctica no tiene necesidad de ser esclarecida para operar: es lo que se puede deducir.
- ¿El análisis no se distinguiría por consiguiente de la terapia más que por “ser esclarecido”? Eso no es lo que usted quiere decir. Permítame formularle de esta manera la pregunta: “Tanto el psicoanálisis como la psicoterapia sólo actúan por medio de palabras. Sin embargo se oponen. ¿En qué?”
- Para los tiempos que corren, no existe psicoterapia de la que no se exija que sea de “inspiración psicoanalítica”. Modulo la cosa con las comillas que merece. La diferencia ahí sustentada, ¿consistirá solamente en que no se va a la lona, al diván quiero decir?

Esto ayuda a los analistas carentes de pase en las “sociedades”, iguales comillas, quienes por no querer saber nada, digo: del pase, lo sustituyen por formalidades de grado, bastante elegantes para ubicar permanentemente a aquellos que despliegan más habilidad en sus relaciones que en su práctica.
Por eso voy a presentar aquello por lo cual esta práctica prevalece en la psicoterapia.
En la medida en que interesa al inconsciente, hay dos vertientes que la estructura emite, es decir el lenguaje.
La vertiente del sentido, aquella de la que se creerá que es la del análisis que con el barco sexual nos inunda con olas de sentido. Es sorprendente que este sentido se reduzca al no-sentido de la relación sexual, patente desde siempre en los decires del amor. Patente hasta el punto de ser aullante: lo que da una alta idea del humano pensamiento.
Y encima hay sentido que se hace tomar por el buen sentido, que encima se pretende sentido común. Es la cima de lo cómico, a diferencia de lo cómico conlleva el saber de la no-relación que está en el golpe, en el golpe del sexo. De ahí que nuestra dignidad asuma su descanso, incluso su relevo.
El buen sentido representa la sugestión, la comedia, la risa.
¿Es decir que bastan, aparte ser poco compatibles? Es ahí que la psicoterapia, cualquiera que sea, no alcanza, no que no ejerza algún bien, sino que nos retrotrae a lo peor.
De ahí que el inconsciente, es decir la insistencia donde se manifiesta el deseo, o aun la repetición de lo que ahí es demandado -¿no es ahí que Freud lo dice en el momento mismo que lo descubre?
De ahí que el inconsciente, si la estructura que se reconoce por hacer el lenguaje en lalengua, como yo digo, lo exige bien, nos recuerda que a la vertiente del sentido que en la palabra nos fascina -mediante lo cual el ser hace pantalla a esta palabra, este del cual Parménides imagina el pensamiento, nos recuerda que a la vertiente del sentido, concluyo, el estudio del lenguaje opone la vertiente del signo.
¿Cómo es que el síntoma, lo que se llama tal en el análisis, no señaló ahí el camino? Esto que fue necesario hasta Freud para que, dócil al histérico, llegara él a leer los sueños, los lapsus, incluso los chistes, como se descifra un mensaje cifrado.
- Pruebe que está ahí lo que dice Freud, y todo lo que él dice.
- Que se vaya a los textos de Freud repartidos en tres mayores -los títulos son ahora triviales-, para darse cuenta de que no se trata sino de un descifre de dimensión significante pura.
Es decir que uno de esos fenómenos está articulado ingenuamente: articulado quiere decir verbalizado, ingenuamente según la lógica vulgar, empleo de la lengua simplemente recibido.
Es progresando en un tejido de equívocos, de metáforas, de mentonimias, que Freud evoca una sustancia, un mito fluidico que intitula libido.
Pero lo que él opera realmente, ahí bajo nuestros ojos fijos en el texto, es una traducción en la que se demuestra que el goce que Freud supone en el linde de procesos primarios, consiste propiamente en los desfiladeros lógicos hacia donde él nos conduce con tanto arte.
No hay más que distinguir, a lo que ya había llegado desde hace mucho tiempo la sapiencia estoica, el significante del significado (para traducir los nombres latinos como Saussure), y se aprende la apariencia de fenómenos de equivalencia de los cuales se comprende que hayan podido configurar para Freud el aparato de la energética.
Es necesario un esfuerzo de pensamiento para que se funde la lingüística de su objeto, el significante. No hay lingüística que no se proponga separarlo como tal, y especialmente del sentido.
Hablé de la vertiente del signo para acentuar la asociación con el significante. Pero el significante difiere en que a la batería se la encuentra ya en la lengua.
Hablar de código no conviene, justamente por suponer un sentido.
La batería significante de la lengua no suministra más que la cifra del sentido. Cada palabra adquiere según el texto una gama enorme, disparatada, de sentido, sentido cuya heteroclicidad se comprueba a menudo en el diccionario.
LACAN

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Médico Psicoanalísta.
Master en Psicología Médica.
Especialista en Dirección Deportiva.
Profesor de Formación Empresarial Superior en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero.
Profesor en la Real Federación Española de Fútbol - Curso Superior de Directores Deportivos -

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