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26 Nov 2009

CONSULTAR AL PSICOANALISTA

Escrito por: carlos-fernandez el 26 Nov 2009 - URL Permanente

¿CUÁNDO CONSULTAR AL PSICOANALISTA?

He recibido algunas cartas que preguntan ¿Cuándo es el momento más adecuado para consultar con un psicoanalista? Si lo pensó, si se lo preguntó es por que lo desea, es el momento preciso y si espera, si renuncia es su deseo lo que posterga y de lo único que se puede sentir culpable un sujeto es de ceder en el deseo. La vida son decisiones y el tiempo que lleva tomar una decisión es siempre psíquico, una implicación del sujeto.

El inconsciente no tiene tiempo, dicho de otra manera: maneja todos los tiempos posibles y su suceder no es lineal, ni continúo, ni cronológico. El tiempo psíquico funciona a saltos, es lógico, recurrente y paradojal. De modo tal que podemos ver a un niño jugando a ser papá y a un adulto comportarse de manera infantil. También existe el concepto físico de tiempo que, es medible, se puede calcular, es el tiempo convencional del reloj, el del calendario ya preestablecido, unidireccional, condena de lo que será por ya haber sucedido. Con ésta concepción de tiempo físico no se puede modificar el pasado, que ya pasó. Por ejemplo un antes de C. y un después. Entonces hay diferentes conceptos de tiempo y el ¿Cuándo consultar? dependerá desde donde se piensa.

La ciencia ha develado diferentes cegueras del hombre, en cada descubrimiento, y eso nos permite decir a los ciudadanos del siglo XXI que: somos unos privilegiados. Disponemos de la ciencia física, las matemáticas, la química, el materialismo histórico, el psicoanálisis, la lingüística, el derecho, la información…

Todo ello permite que puedan convivir varias generaciones en un mismo lugar con diferentes pensamientos, culturas, tradiciones y religiones, ya que el hombre es tiempo y la humanidad que nos habita no es espacial sino pura temporalidad. Otra cuestión es “la intolerancia” que el sujeto siente y padece, de modo tal que cada “otro” humano puede ser vivido como extranjero, al modo de los cuerpos extraños que fundamentan las reacciones antígeno anticuerpo del sistema inmunitario.

Ya el doctor Sigmund Freud, fundamentó que en la vida anímica individual aparece integrado “el otro” como: modelo, objeto, auxiliar o adversario. Por ello lo individual es al mismo tiempo social. Ya que uno sólo nada puede. Hasta el onanismo presenta dedicatoria. Y así como no habría existido la física sin las matemáticas, no usufructuaríamos los objetos tecnológicos sin el pensamiento psíquico que permite la articulación de las diferentes prácticas. Por ejemplo después del Banquete de Platón, se puede hablar de un discurso del amor y aunque no se haya leído al autor, aunque se desconozca la ley, no queda eximido el sujeto de su padecimiento y cumplimiento.

También podemos decir que es el efecto el que produce las causas, que no hay causa del ayer, que psíquica y socialmente no es el pasado el que determina la acción de cada sujeto. Es desde el efecto, desde la puntuación que se puede leer, desde el futuro se pueden reconstruir las operaciones y mecanismos que dan cuenta del proceso. Desde el capitalismo se pueden leer los instrumentos que intervinieron en el feudalismo. Es desde Copérnico que se pueden leer e interpretar, lo anterior al descubrimiento científico de la teoría heliocéntrica, como hechos precientíficos (lo geocéntrico) de una ideología donde el hombre y cada uno era el centro del universo, girando todo a su alrededor.

Los hechos existen después de ser interpretados, por eso, en cada vida humana, el sujeto atraviesa pensamientos donde cree, ser el centro de su madre, su familia, su pandilla. Y la vida que algunos dicen que es cruel, injusta, breve dicen otros…el poeta escribe: “en el ejemplo de vivir, vivir es el ejemplo”. “Vivir desde un principio es separarse”. Luego no es necesario estar enfermo, para psicoanalizarse.

Para comenzar una conversación con un psicoanalista, con un profesional especializado en la escucha poética, es decir un lugar donde se puede hablar con la seguridad de que nada ni nadie podrá tomar decisiones por uno mismo, un lugar donde poder hablar sin necesidad de cumplir con lo fantaseado, un lugar donde compro el silencio del otro por pagar con dinero, un lugar donde por psicoanalizar lo que no puede dejar de ser humano, por extraño y único que parezca, seré semejante y diferente a todo otro y esa humanidad anidando entre las palabras, no hará la vida más sencilla, en todo caso la hace posible de ser vivida. Jugarse es vivir.

Dr. Carlos Fernández del Ganso

24 Nov 2009

LA SEXUALIDAD ES INCONSCIENTE

Escrito por: carlos-fernandez el 24 Nov 2009 - URL Permanente

El ser de lo oculto. Miguel O. Menassa

La sexualidad es un concepto novedoso, si consideramos que la teoría sexual donde se formula cómo amamos y qué deseamos se produjo, hace poco más de cien años (1905) Tal vez por eso se sigue confundiendo lo sexual con lo genital, o se piense que los niños carecen de sexualidad o pidamos amor cuando queremos sexo.

La sexualidad es tan natural como la inteligencia o el odio. Es decir todo, absolutamente todo, se construye (todo es artificial en el humano) y cuando le ponemos al crecimiento: vergüenza, pudor o repugnancia, estamos hablando de moral en lugar de la ética del deseo. Es diferente la regulación de los modelos ideológicos del estado, aquellos que dictan los que está bien y lo que no es políticamente correcto, aquellos que transmiten cómo hay que amarse, en que momento hay crisis sexual o qué barbaridades realizar para hacerse famoso. El erotismo es totalmente diferente de la pornografía, sin embargo se transmite perversamente a la población, una confusión incestuosa, a través de los medios de difusión.

Modelos ideológicos de los que no podemos escapar, como tampoco se puede negar el gran poder de la especie muy superior al deseo del sujeto, ya que la especie impone la reproducción para perpetuarse, no importándole de qué manera se consigue o que lo ocurre a los sujetos en ese proceso. En 1905, el doctor Sigmund Freud, escribió “Tres ensayos para una teoría Sexual”. Ofreció respuestas que el hombre llevaba preguntándose desde que existe la escritura. Antes de la escritura no se puede saber, que le pasaba al humano (hablamos de prehistoria), y antes de hablar no se puede saber que desea el amante, después tampoco. Por hablante se sabe que hay una demanda, un pedido deseante y, no se trata de saciar, sino más bien de poder desplegar el deseo.

Al descubrirse, al producirse el concepto de Inconsciente, (ese lugar donde verdaderamente pensamos y gozamos), al articularse una teoría de los procesos humanos, es decir de los celos, la envida, el miedo, las ambiciones, el asco, las inhibiciones, pero también de la creación, del deseo, del amor, las ambiciones, el asco, las inhibiciones y, también de la creación, del deseo, del amor; al descubrirse el Inconsciente, sabemos cómo es la sexualidad del hombre, de la mujer.

No hay amor sin deseo, es decir hay un amor que es privativo de aquellos sujetos que sean capaces de producirlo para ellos, pero no es algo natural o innato. Algunas parejas se preguntan ¿qué fue de aquel deseo, de aquella fiebre apasionada? Podemos responder que: el sexo no cae, se puede deformar, transmutar, esconderse, disfrazarse pero el sexo no cae.

El otro tipo de amor, el de la especie, el que conlleva la reproducción, ese amor no es un sentimiento propio del sujeto psíquico. Es un sentimiento que la poderosa especie impone al sujeto biológico. Ser padre o madre es una función. Es decir no es necesario tener hijos, para ser padres, así como hay quien tiene hijos y ni sabe, ni puede, ni quiere desempeñar la función. Por ello que los huérfanos, pueden crecer, al igual que los ciegos, pueden ver, porque no es con los ojos de la cara que se ve. Se trata de la mirada, no de la visión, por eso que tenemos la sensación de que el son se mueve, gira alrededor de la tierra, cuando en realidad es la tierra la que gira alrededor del sol, pero nuestros órganos de la percepción nos informan de esa sensación ilusoria.

Desconocemos la propia sexualidad por ser inconsciente. Se puede analizar lo que pensamos de las fantasías, las inhibiciones, las ambiciones, los afectos que son sólo pensamientos. Se puede analizar la relación que cada uno tiene con su propio cuerpo, los sueños, los compañeros. Todos deseamos las mismas cosas, nos diferenciamos en la diferente manera de renunciar, de poner en escena, de llevar adelante nuestros deseos.

Dr. Carlos Fernández

22 Nov 2009

LA SALUD DE "NUESTROS" PROFESIONALES

Escrito por: carlos-fernandez el 22 Nov 2009 - URL Permanente

"Sólo le falta hablar". Miguel Oscar Menassa

La salud es una producción. No hay salud innata o natural (el recién nacido no cuenta con un sistema inmunitario maduro, suficiente y eficaz, las vías nerviosas no están recubiertas de mielina con lo que la musculatura no puede responder con actos adecuados, los huesos no pueden sostenerle, no puede ver ni fijar al mirada…)

Todo se construye, la salud también. Todo se construye, la enfermedad también.

Se puede padecer una enfermedad con salud o se puede padecer una enfermedad sin salud. El pronóstico y el modo de vivir la enfermedad son diferentes según sean los criterios de salud y enfermedad que se manejen.

Quiero decir que la salud no es lo opuesto a la enfermedad. Lo contrario de enfermedad es la sanidad (prevención y tratamiento de lo infecto-contagioso). Se relaciona “sanidad y consumo”. Sin embargo “salud se articula con producción”

El concepto de salud engloba y supera, conteniendo, al de enfermedad. Desde la enfermedad no se puede pensar la salud. Así como la sexualidad engloba y piensa la genitalidad y el grupo supera, engloba y considera lo individual. Conociendo, estudiando, investigando lo estructural, lo normal, lo topológico, lo fisiológico, lo psíquico, desde ahí se puede dar cuenta de lo patológico y lo posible.

Los profesionales de la medicina realizan cuando se colegian el “Juramento Hipocrático” que entre otras cosas dice: “Trataré al que me haya enseñado este arte como a mis progenitores…”. “Y haré participes de los preceptos y de las lecciones orales y de todo otro medio de aprendizaje no sólo a mis hijos, sino también a los que de quien me haya enseñado y a los discípulos inscritos y ligados por juramento según la norma médica, pero a nadie más”. “Y no daré ninguna droga letal a nadie…”. “Y si en mi práctica médica, o aun fuera de ella, viviese u oyese, con respeto a la vida de los hombres, algo que jamás deba ser revelado al exterior, me callaré considerando como secreto todo lo de este tipo…” El Juramento Hipocrático, que corona la graduación del recién licenciado comienza así: “Juro por Apolo médico y por Asclepio y por Hygiea y por Panacea y todos los dioses y diosas, poniéndoles por testigos, que cumpliré, según mi capacidad y mi criterio, este juramento y declaración escrita”

Pero la salud es una producción. Los dioses pueden no enfermar. Los dioses en todos los casos son producciones humanas, así como el mito constituye el paso con el que el individuo se separa de la psicología colectiva. Decimos que el primer mito fue seguramente de orden psicológico, el mito del padre. El primer poeta épico transformó la realidad en el sentido de sus deseos e inventó así el mito heroico.

Y todo este rodeo para señalar la salud de nuestros profesionales: ¿se cuidan los médicos o no lo necesitan? ¿a los abogados y jueces no les pasa nada en su ejercicio? ¿los profesores cuando enseñan aprenden algo? ¿los periodistas ponen su ética en cuestión alguna vez? ¿los psicólogos qué hacen por su salud? y los artistas, los técnicos, los arquitectos…

Por que los profesionales están acostumbrados a tratar y escuchar las dolencias de los pacientes, las cuitas de herencias, divorcios, las noticias cruentas y maltrato familiar, los crecimientos asimétricos y rebeldía de los jóvenes pero a ellos, a los profesionales: ¿quién los escucha?

O vamos a pensar que no necesitan atención médica y psicoanalítica, prevención o tratamiento, por haber jurado por Apolo, Asclepio y todos los demás dioses y diosas, por haber cursado la universidad o conocer el código civil, ocupar lugares de poder, haber sido aplaudidos o tener prestigio social, les asegura salud.

Se dice: “que los médicos suelen ser malos pacientes”, “en casa del herrero…”

Quiero desde estas páginas invitar a la reflexión a los propios profesionales, más expuestos tal vez que otros trabajadores a ciertas dolencias, por que si bien las enfermedades infecto-contagiosas (es a través de la sanidad que se previene y trata) de la salud y “el deseo” (que también se contagia) de esto poco o ninguna información reciben los médicos en la Facultad de Medicina y posterior especialización. Imagino que debe ocurrir algo similar en Derecho, Periodismo, Arquitectura…

¿Dónde y con quién supervisan los profesionales de la salud su cuitas laborales, dificultades familiares, cuidados personales y proyectos sociales? o vamos a pensar que los médicos no precisan atención psíquica por haber estudiado medicina, y los profesores escriben y los ingenieros saben pensar al semejante y los periodistas saben escuchar y los abogados son tolerantes y nuestras madres todas unas santas.

Los lapsus reiterados, la desgana, la ausencia de amor propio (sobre todo en la profesión) los olvidos, la falta de tiempo, son señal de que los sentimientos siempre se oponen, distorsionan y dificultan el pensamiento. Un poco de egoísmo es saludable.

Con psicoanálisis la salud es posible.

Dr. Carlos Fernández (Psicoanalista)

20 Nov 2009

QUE NOS DICEN LOS RECUERDOS

Escrito por: carlos-fernandez el 20 Nov 2009 - URL Permanente

Nuestros más tempranos recuerdos infantiles son siempre de un gran interés, debido a que: ninguno de los productos psíquicos infantiles ha sucumbido en el adulto.

En la mayoría de las escenas infantiles importantes, el sujeto se ve así mismo en edad infantil y sabe que aquel niño que ve es él mismo; pero lo ve como lo vería un espectador. Es indudable, que esta imagen mnémica (huella en la memoria) no puede ser una fiel reproducción de la impresión recibida en aquella época, ya que el sujeto se hallaba en el centro de la situación y no atendía a su propia persona sino al mundo exterior (era el protagonista)

LOS ÓRGANOS DE LA PERCEPCIÓN SON ENGAÑOSOS.

Cuando aparece, en un recuerdo, el sujeto como un objeto entre otros objetos, puede considerarse esta oposición del sujeto actor y el sujeto evocador como una prueba de que la impresión primitiva ha experimentado una elaboración secundaria (un trabajo extra de almacenamiento de datos), algo así como si la huella de la infancia, hubiera sufrido una traducción en una época posterior (cuando se tiene el recuerdo) al lenguaje visual. Existen además situaciones, posible de ser contrastadas con otros personajes de la escena, donde el sujeto recuerda escenas falseadas, esto corresponde no tanto con una infidelidad de la memoria, sino con el proceso y mecanismos de la represión, que hace inconsciente, situaciones intolerables para la conciencia. Estos sucesos también han acontecido en momentos en los que podían influir en la vida anímica como conflictos. Se recuerdan escenas que corresponden a épocas posteriores a las que data el contenido de los recuerdos, ya que el deseo siempre se realiza en presente.

Esto acorta la distancia entre los llamados “recuerdos encubridores” y los demás recuerdos de la infancia, pudiendo pensarse que todos los recuerdos infantiles conscientes nos muestran los primeros años de nuestra existencia, no como fueron, sino como nos parecieron que fueron, al evocarlos luego en etapas posteriores de la vida.

Entonces, tales recuerdos no emergen de ningún sitio (no es que estuvieran ocultos y un ejercicio de reflexión los hiciera conscientes) sino que han sido formados, construidos en un tiempo actual, interviniendo en esta formación y en la selección de los recuerdos toda una serie de operaciones y mecanismos ajenos a la fidelidad histórica y que en realidad tienen un correlato con las representaciones finales, dicho de otro modo, todos los recuerdos que acontecen en psicoanálisis tienen que ver siempre con: la vida del paciente, lo sintomático y con la presencia del psicoanalista.

Estos recuerdos se constituyen después de lo que el sujeto piensa y por tanto no son recuerdos infantiles, sino que son fantasías actuales que generan un modo particular de recuerdo, generan el recuerdo como generan el habla, el síntoma, o los sueños, como una transacción entre lo reprimido y lo represor, como dos ideas contrarias (temo-deseo) trazadas en un solo vector. El Inconsciente es la memoria que nunca olvida, luego para recordar es necesario olvidar. Las cosas nunca son lo que parecen. Creemos, cuando miramos, que es el sol el que se mueve pero en realidad es la tierra la que gira alrededor del astro rey. A nuestros recuerdos le sucede algo similar, giran alrededor de lo Inconsciente sin descanso, y de noche los sueños (guardianes del reposo) del hombre normal, reaniman todas las noches su carácter infantil.

Por todo ello: la enfermedad la podemos pensar como al expresión de una inhibición del desarrollo, de ahí la importancia médica del psicoanálisis en todo tratamiento, pues aquello que en el material psíquico del hombre ha permanecido infantil y se halla reprimido, como inutilizable, constituye el nódulo de su inconsciente.

Dr. Carlos Fernández

17 Nov 2009

EL SIGNIFICADO DE LOS SUEÑOS

Escrito por: carlos-fernandez el 17 Nov 2009 - URL Permanente

Todos soñamos, tal vez por eso, los sueños interesen a la humanidad desde que el hombre es hombre. Existen escritos que así lo atestiguan, en la Biblia aparecen posibles significados de los sueños, los faraones contaban con “descifradores” de lo onírico, los guerreros de antaño, se hacían acompañar de célebres “interpretadores” de sueños en sus campañas bélicas. El hombre siempre interrogó lo más íntimo del sujeto.

Durante siglos se ofrecieron diferentes nociones de diversa validez, desde considerarlo como un producto inservible y sin sentido a considerarlo como un mensaje divino. Toda esta inquietud, llevó a realizar hipótesis y cuestionar acerca de los sueños: ¿por qué hay personas que sueñan todos los días y otros casi nunca?, ¿por qué hay sueños que se repiten? ¿que significan las pesadillas?, ¿hay sueños típicos?, ¿qué significa soñar con la muerte de algún ser querido?

Preguntas que se hizo la humanidad, y solo se pudieron conceptuar (desplegar teóricamente y entender) a raíz de la investigación que llevó a cabo el médico vienés Sigmund Freud al escribir “La interpretación de los Sueños” texto que fue publicado en el año 1900. Hay fechas históricas que suponen un antes y un después.

El propósito de Freud, en realidad no era desenmascarar los sueños. Sucedió que los pacientes que atendía en su consulta, sin saber muy bien porque, le contaban entre el material de sus padecimientos y vida cotidiana, sus sueños. Esto le hizo investigar sobre el tema y, como siempre que ocurre un hecho científico, fue sorprendido el propio Sigmund Freud, por un gran descubrimiento que modificó el mundo del pensamiento en general y de la vida psíquica en particular. Salud, educación y creación después de 1900 han podido ser transformados gracias al psicoanálisis.

Se descubrió que existe en todos los humanos, en su aparato psíquico, algo que desconocemos y que dirige nuestros pensamientos, un lugar ignoto, incognoscible e impensable que genera y sobredetermina nuestra vida anímica: El Inconsciente.

Ahora, por ejemplo, sabemos que el sueño es el guardián del reposo.

Lo que descubrió Freud es el concepto de Inconsciente: motor de la vida, que no juzga ni calcula, trabajador incansable e inagotable al que lo único que le interesa es desear, expresándose a través de sus efectos, ya que lo inconsciente es imposible de hacerse consciente tal cual. El Inconsciente es imposible de aparecer en la conciencia, jamás se muestra en la razón; lo que aparece son los efectos del Inconsciente, así como la luz es un efecto de la energía eléctrica, invisible a los ojos y el amor es ciego y la justicia se representa con una venda en los ojos. Y sin embargo podemos hablar.

Entre los productos-efectos del Inconsciente están los sueños. Otros efectos son: el síntoma, los lapsus, los actos fallidos, las equivocaciones orales, los cambios de tono, los chistes, los ejemplos, las reiteraciones, el silencio significante…) De modo que es imposible, por sujeto del lenguaje, escapar a lo humano por excelencia: la palabra.

Freud utilizó el sueño para mostrar su descubrimiento, ya que lo que se había producido era por científico, de interés general y el sueño es un fenómeno universal. Es decir no había descubierto algo en la clínica, válido únicamente para los enfermos, sino que la teoría por ser clínica, permitía exponer a través de los sueños, las leyes del lenguaje que dan cuenta del proceso humano de pensar, enfermar, crear, amar, matar, envidiar, odiar, trabajar y jugar viviendo.

“El sueño tiene sentido” fue el primer paso de su formulación teórica. Pero este sentido sólo aparece después de ser interpretado, de modo que lo que recordamos cuando nos despertamos, todavía no se sabe lo que es, (es decir en sí mismo el sueño no significa nada) Y para que acontezca la interpretación (instrumento del método psicoanalítico), el sueño soñado, debe ser contado en condiciones de asociación libre y en transferencia (elementos de la técnica psicoanalítica) siendo la escucha especializada del analista uno de los instrumentos imprescindibles del trabajo práctico técnico, para que se pueda producir la interpretación, es decir el inconsciente del soñante. Y es con estas condiciones que decimos: “El sueño se presenta cómo una realización de deseos”. Aunque al soñante le parezca extraño, nimio, indiferente o desagradable (disfraces con los que se presenta el sueño) para poder llegar a la conciencia.

Los descubrimientos más civilizadores, los grandes inventos en la humanidad siempre se produjeron con trabajo, estudio y casi siempre en contra de la opinión establecida, por suponer una novedad. El arte genera humanidad y no es la toma del poder (cualquier poder) lo que consolida el poder, sino que es la dirección de los modelos ideológicos lo que consolida el poder.

Dr. Carlos Fernández

16 Nov 2009

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Escrito por: carlos-fernandez el 16 Nov 2009 - URL Permanente

La hipertensión arterial, es uno de los problemas de salud pública más importante en los países desarrollados. Es una enfermedad frecuente, muchas veces asintomática, fácil de diagnosticar pero en ocasiones difícil de tratar.

La mayor parte de los casos (90% - 95%) la causa de la Hipertensión Arterial es desconocida, llamándosela Hipertensión Idiopática o Esencial. Del 5 al 10% restante presenta una causa específica que suele corresponder con patología: cardiaca, renal, endocrina o neurogénica.

Todos los textos especializados destacan que el 95% de los pacientes reciben un tratamiento empírico o sintomático, es decir destinado a disminuir las cifras tensionales sin valorar al sujeto que padece el cuadro y que circunstancias pueden acompañarlo.

El pronóstico de esta dolencia es fundamental, ya que afecta a diferentes órganos pudiendo llevar incluso a la muerte, con lo que el tratamiento correcto mejora el pronóstico de la enfermedad.

Queremos llamar la atención sobre el dato que remarca el desconocimiento de las causas en el 90% de los casos y a lo frecuente que resulta encontrar en consulta el relato por parte del paciente de situaciones diversas con la coincidencia general de: nerviosismo, estrés, ansiedad, exceso de responsabilidad en el trabajo, manifestaciones todas ellas de sentimientos inconscientes de culpa, que hablan en todos los casos de una problemática psíquica, la mayor parte de las veces no tenida en cuenta en el tratamiento, ya que la terapia farmacológica (necesaria por otra parte) y la dieta que se indica, no alcanza para atender el conflicto anímico presente en el 90% de estos pacientes.

EN TODA HIPERTENSIÓN HAY QUE ESCUCHAR EL DESEO.

La moral alcanza hasta donde la mirada nos permite. Míticamente la sangre y en general el estudio de los fluidos corporales fue tabú y en épocas de inquisición más de un investigador que desafiaba las palabras divinas fue repudiado y su obra quemada, recordemos al médico y teólogo Miguel Servet, que se “atrevió” a describir por primera vez el circuito sanguíneo pulmonar, lo que chocaba frontalmente con la ideología imperante en el siglo XVI. Conocimientos que hoy se estudian en todas las Facultades de Medicina, fueron en otro tiempo motivo de disputa científica.

Sabemos que en el proceso fisiológico corporal de la circulación sanguínea intervienen diferentes factores y mecanismos: gasto cardiaco, secreción de hormonas, musculatura lisa de las arterias, filtrado glomerular...y también sabemos que participa en todos los casos el sistema nerviosos autónomo o vegetativo, es decir aquella parte del organismo que presenta una relación directa con el sistema inconsciente. De modo que el aparato psíquico debe ser valorado y tenido en cuenta (como factor etiológico, en el mecanismo etiopatogénico y en todo pronóstico) a la hora de tratar toda Hipertensión.

Como profesionales de la salud mental debemos investigar cual es la tensión sistólica, diastólica (la máxima y la mínima) cual la tensión sexual, la tensión de vivir, la tensión laboral, familiar, y a qué refiere esa Hipertensión en ese paciente en particular y qué se manifiesta en el sistema circulatorio. Otra cuestión a plantearse es por qué unos pacientes responden mejor que otros al tratamiento farmacológico o la compulsión oral (consumo de tabaco, alcohol, comidas) difícil de resolver sin el enfoque adecuado.

El cuerpo es el escenario donde se representa la vida anímica, de modo que cualquier alteración que se manifiesta en el cuerpo, sea de la índole que sea, indica la participación de procesos fisiológicos y psicológicos involucrados en la afección.

Dr. Carlos Fernández

15 Nov 2009

OJOS QUE NO VEN, CORAZÓN INCONSCIENTE

Escrito por: carlos-fernandez el 15 Nov 2009 - URL Permanente

Gala contemplando a Lincom. S. Dalí

Mirar y ver son cuestiones distintas, confundirlas concede estatuto de creencia al “mal de ojo”, a las supersticiones y prejuicios del estilo de: “si no lo veo, no lo creo”

La óptica (esa parte de la física) estudia las propiedades de la luz en su estrecha relación con el fenómeno de la visión. La óptica fisiológica estudia el conjunto de conocimientos que permiten describir el funcionamiento del globo ocular, en tanto en cuanto interviene en el proceso de la visión, el cual incluye: la formación de las distintas imágenes en la retina, la transmisión de las mismas al cerebro y así mismo la “interpretación” de estas imágenes. Se encarga por tanto de una lectura, de una interpretación personal de las imágenes objetivas retinianas.

La misma oftalmología plantea que para discutir la problemática de la visión hay que poseer conocimientos de lo “psíquico”, por ejemplo la fisiología óptica demuestra que en la retina se forma una imagen invertida del objeto observado. Así mismo clásicos experimentos prueban que no existe ningún “proceso real” posterior de enderezamiento de dicha imagen en el cerebro. Sin embargo, mediante un proceso psicológico, al interpretar esa imagen, la invertimos de nuevo y todo ocurre como si la imagen retiniana fuese una imagen directa.

Este recorrido es para rescatar términos como “objetivo”, “psíquico”, “imagen”, “interpretación”, “visión” y “palabra” que desde hace un siglo sabemos (aunque nos cueste vivirlo) que existe un método a través del cual se puede adquirir un nuevo modo de pensar y ser pensado. Un pensamiento civilizado, donde la humanidad ocupe un lugar central, donde hablar, leer y escribir sea posible para todos, donde la palabra y el objeto son diferentes siempre. Una cosa es lo que vemos y otra lo que miramos de modo tal que sólo vemos aquello que previamente nos miró, aunque no todo lo que nos mira seamos capaces de verlo, y donde también sabemos que los órganos de la percepción son engañosos (miramos el sol y “creemos” que se mueve girando en derredor nuestro) y sabemos que el pensamiento siempre está fuera del sujeto. La manera de pensar se transmite a través de la ideología y después se puede transformar a través de la lectura, escritura, trabajo, creación y el análisis de cada sujeto.

El Psicoanálisis (junto a otras ciencias como las Matemáticas, Física, Biología, Materialismo Histórico, Lingüística, Química, Derecho…) propone que: asumir es transformarse, cuando algo nuevo surge crea su propio pasado, pero no se trata de los orígenes, sino de las emergencias. Del “deseo humano” nunca se puede saber (sólo de sus efectos) así que “si no lo veo no lo creo” o la creencia de “el mal de ojo” es una forma de no aceptar las diferencias, los descubrimientos, lo novedoso, es una manera de creer que se ve con los ojos, pero los ciegos nos demuestran que “nunca me miras desde donde yo te veo”. Y la ideología no es lo que digo, es lo que hago.

LA CREENCIA EN EL MAL DE OJO, ES PARA NEGAR LA ENVIDIA.

Más allá de la apariencia no están las cosas en sí, está la mirada. Existe una esquicia entre la mirada y la visión, lo que nos permite agregar la pulsión escópica a los destinos de la pulsión. La pulsión es una fuerza constante presente en todos los actos humanos y lo escópico hace referencia a la mirada. Con los ojos cerrados hasta tu mayor enemigo te puede hacer gozar. El mayor enemigo siempre está en uno mismo.

En relación con las cosas (con los amores, con los pensamientos, con las ideas, con el trabajo, los prejuicios) tal como lo constituye la vía de la visión y la ordena en las figuras de las imágenes, algo se desliza, algo pasa, se transmite de peldaño en peldaño para ser siempre en algún grado eludido y a eso llamamos mirada.

Dr. Carlos Fernández

13 Nov 2009

EL PLACER, EL GOCE Y EL SUFRIMIENTO

Escrito por: carlos-fernandez el 13 Nov 2009 - URL Permanente

El Grito. E. Munch

La felicidad es una argucia del sistema capitalista, el goce es una posibilidad del trabajo humano y en el sufrimiento siempre está implicado el sujeto.
Escribió el poeta cubano José Martí “La felicidad sólo puede encontrarse en el camino del trabajo”. Quiere decir que sólo después se produce el deseo, lo humano por excelencia, ya que desear, deseamos todos lo mismo. ¿Y en qué nos diferenciamos? en la distintas maneras de renuncia, de postergación, de trabajo para conseguir lo deseado. En el sujeto psíquico hay una ley, un principio, el Principio de Placer, que le impone al sujeto, la tendencia a conseguir lo que fantasea del orden de la necesidad (sin realizar trabajo alguno) es una tendencia a lo inanimado, a un estado de tensión cero, a evitar cualquier displacer o cualquier aplazamiento que la vida, la realidad le imponga.
Si solo existiera este principio, el sujeto alucinaría comer y esperaría, sin mediar actividad humana alguna, que se realizara “lo deseado”. Afortunadamente el aparato psíquico, le impone al sujeto, para su correcto funcionamiento el Principio de Realidad, una instancia que señala los límites, la ley humana que trabaja para que se pueda producir el deseo. Es decir no hay deseo de estudiar, de trabajar; sino que es estudiando, trabajando que se produce el deseo por leer, por trabajar.

QUIEN TIENE LÍMITES, EXISTE.
De modo que la tendencia exclusiva al placer inmediato, es una alucinación (una fantasía) que no produce efectos sociales. El sujeto psíquico lo es si a su vez es sujeto social. Son los productos, los efectos producidos en la realidad, los que dan cuenta del sujeto. Sigmund Freud, escribió que un sujeto sano es aquel capaz de amar y trabajar.
Entonces una cuestión es la felicidad, como argucia del sistema capitalista, el placer sin la temporalidad necesaria del proceso de trabajo y otra muy distinta es el goce, producto del deseo y del trabajo.
“Lo instintual” es del orden de lo animal, de lo primario, esa tendencia a un estado de Nirvana, esa ilusión de haber conseguido, haber llegado, de ya poseer, lo que ignora y niega lo mortal, finito y caduco del sujeto. Sin embargo “lo pulsional” incluye no sólo al principio de placer, sino también el principio de realidad, de modo que como el deseo no tiene objeto, como le sirve cualquier objeto, le permite al sujeto seguir deseando, seguir buscando, seguir viviendo.
EL DESEO DE VIVIR PRODUCE LA VIDA.
Del mismo modo, podemos decir que sin deseo, acontece la muerte, cuando el sujeto deja de desear (motor de la vida) enferma y si se mantiene en esa actitud puede morir, explicación para algunas dolencias como la Depresión, de la que algunos pacientes se curan y otros vuelven a recaer periódicamente, por no aceptar la doble carencia constitutiva y estructural humana (nacer de humanos y ser mortales).
Cuando se suspende el deseo, viene la muerte lo que no quiere decir que si se desea viene la felicidad, lo que adviene, si se produce es el goce. Goce que hace que todo sea destinto: lo que parecía negro, sea gris y lo monotemático tenga color.
En cuanto al sufrimiento, al dolor del sujeto, como siempre está incluido en lo que pasa, decimos que en el sufrir siempre está implicado el sujeto de alguna manera. Es frecuente observar en consulta que el paciente se decepciona cuando lo que consigue, (aunque sea importante) no coincide con lo que deseaba previamente. Pudiendo incluso producirse una melancólica (grave enfermedad). La decepción es el desencuentro con esa tendencia a la completad y perfección del sujeto. La media naranja no existe.

Dr. Carlos Fernández del Ganso

14 Sep 2009

EL SINDROME POSTVACACIONAL

Escrito por: carlos-fernandez el 14 Sep 2009 - URL Permanente

Noche estrellada. - V. Van Gogh

Comenzó el mes de septiembre, supuestamente la mayoría hemos disfrutado de un descanso, algún viaje o nuevas experiencias. Ahora corresponde volver al trabajo. Y

nos encontramos noticias de prensa, similares a las de siempre, retos y exigencias laborales frente a las que nos sentimos sin energía. Todo esto contando con que acabamos de “disfrutar” en el mejor de los casos de unas merecidas vacaciones. Sin embargo podemos sentirnos peor que antes del descanso estival, o pensar que de poco nos sirvió, sin energía ni deseo para el manejo habitual del día a día.

Se escucha hablar en televisión, prensa y radio, del llamado “Síndrome Postvacacional” caracterizado por: apatía, cansancio y desgana general, preocupaciones excesivas por el trabajo y el dinero, abandono de estudios o proyectos ya establecidos antes del verano, carácter irritable.

Pero ¿de qué se trata? ¿qué se puede hacer? ¿es mejor no tomar vacaciones? ¿éste síndrome es algo nuevo? ¿nos pasa a todos? ¿es un cuento chino…?

Para pensar esta situación acerquemos algunos conceptos y reflexiones que puedan ayudarnos: A) Las vacaciones se deben trabajar previamente, es decir, las interrupciones son necesarias para poder continuar, al igual que los silencios forman parte del dialogo o las hojas en blanco de un libro representan respeto para el lector. Entonces de vacaciones se puede ir a “cargar” las pilas, significa esto hacer algo nuevo, diferente, plantearse pequeñas cosas y no grandes empresas o se puede pretender durante las vacaciones no hacer nada, “descargar” tensiones. En este último caso a la vuelta nos encontramos con unas expectativas falsas, donde nada cambió y todo sigue siendo lo mismo. B) Las vacaciones forman parte del trabajo, luego es un período donde se continúa generando vida, salud y dinero, porque el dinero circula, la salud es una producción (no hay salud natural) y la vida no tiene sentido (los admite todos)

Aquí radica uno de los pivotes para pensar esta situación: lo finito, los límites, la puntuación de cada humano. De modo que las vacaciones son “efecto” de un trabajo realizado y no la “causa” del futuro laboral. C) Quien se limita existe. La perfección no existe y solos nada podemos, quiere decir que hasta para disfrutar, para gozar, para aprender necesitamos de otros semejantes, de manera imaginaria, real y simbólica. Recordemos que un libro siempre tiene destinatario y el onanismo dedicatoria.

EL FUTURO LO CONSTRUYE CADA UNO O SE LO IMPONEN.

La felicidad sólo se haya en el camino del trabajo. No hay en la vida un lugar donde llegar, porque el deseo no tiene un objeto único y concreto, es decir no se contenta con algo especifico, sino que el deseo (motor de la vida humana) lo único que pide es desear, trabajar constantemente, sin fatiga. Cuando lo imaginario (imagen) lo ilusorio, la fantasía, la ideología le “propone” al sujeto la idea de haber alcanzado algo o de haber llegado a algún sitio, (como es una situación ilusoria, no real) la decepción acontece. Pero decepcionarse es siempre responsabilidad de cada uno.

Todas las disciplinas referidas al hombre en general, ya sean filosóficas, sociológicas o psicológicas, han querido absorber de una u otra manea la angustia, proponiendo pautas de explicación y diferentes terapéuticas para calmarla o resolverla.

El ocio está pautado por las costumbres, el folclore e ideología del estado (agosto, domingos, fiestas patronales…) lo que no significa que el sujeto no deba apropiarse de lo ya heredado, de tal manera que debe hacer suyas las vacaciones, producirlas y para ello: la lectura, escritura, pintura, cine, música, deporte y tertulias son facetas que canalizan el tiempo de las vacaciones, haciéndolas productivas.

Dr. Carlos Fernández

31 Ago 2009

SIGMUND FREUD, PREMIO GOETHE, 1930.

Escrito por: carlos-fernandez el 31 Ago 2009 - URL Permanente

Discurso en la casa de Goethe, en Francfort

La obra de mi vida ha estado orientada hacia un único objetivo. Habiendo observado los trastornos más sutiles de la función psíquica en el ser sano y en el enfermo, quise determinar -o, si ustedes lo prefieren, adivinar-, partiendo de tales signos, cómo está estructurado el aparato que sirve a esas funciones y qué fuerzas confluyen o divergen en él. Todo lo que nosotros -yo, mis amigos y colaboradores- pudimos aprender siguiendo ese camino nos pareció importante y significativo para construir una psicología que permitiera comprender, como partes de un mismo suceder natural, los procesos normales tanto como los patológicos. De ese confinamiento a una sola tarea me arranca ahora la distinción que tan sorprendentemente me ha sido conferida. El invocar la figura de ese gran hombre universal que en esta casa nació, que en estos ámbitos vivió su niñez, nos conmina a justificarnos en cierto modo ante él, nos plantea la pregunta de cómo habría reaccionado él si su mirada, atenta a todas las innovaciones de la ciencia, hubiese caído también sobre el psicoanálisis. Por la universalidad de su espíritu, Goethe se aproxima a Leonardo de Vinci, el maestro del Renacimiento, que, como él, era artista e investigador a la vez. Mas las personalidades humanas nunca pueden repetirse; tampoco entre estos dos grandes de la Humanidad faltan profundas discrepancias. En la naturaleza de Leonardo, el investigador no congeniaba con el artista, lo molestaba y quizá haya llegado a ahogarlo finalmente. En la vida de Goethe, ambas personalidades pudieron coexistir, sustituyéndose periódicamente en el predominio. Es lícito relacionar la disarmonía de Leonardo con cierta inhibición evolutiva que sustrajo a su interés todo lo erótico y, con ello, todo lo psicológico. En este respecto, evidentemente, la naturaleza de Goethe pudo desplegarse con más amplia libertad.

Yo creo que Goethe no habría rechazado el psicoanálisis con ánimo hostil como muchos de nuestros coetáneos lo hacen. En algunos sentidos él mismo llegó a aproximársele, pudo reconocer por su propia intuición buena parte de lo que desde entonces hemos visto confirmado, y numerosas concepciones que nos han atraído la crítica y el escarnio son sustentadas por él como naturales y evidentes. Así, por ejemplo, érale familiar el incomparable poder de los primeros vínculos afectivos de la criatura humana. En la dedicación del Fausto lo celebró con palabras que bien podríamos repetir, aplicándolas a todos nuestros análisis:

De nuevo os acercáis, vacilantes figuras

que os mostrasteis antaño a la turbia mirada.

¿Intentaré esta vez aferraros con fuerza?

.......................................................................

Tal que una antigua y ya medio borrada leyenda,

vienen a mí el primer amor

y la primera amistad.

De la más fuerte atracción amorosa que experimentó en su madurez, hizo examen de conciencia en la siguiente exclamación dirigida a la amada: «¡Sí, tú fuiste, en tiempos ya pasados, mi hermana o mi mujer!» Así, no negó que estas primeras inclinaciones imperecederas tomen por objetos a personas del propio círculo familiar.
El contenido de la vida onírica Goethe lo parafrasea con estas palabras tan expresivas:

Cuanto el hombre no es conocido
ni puede ser pensado,
por el laberinto de su entraña
vaga durante la noche.

Tras la sugestión de estos versos reconocemos la venerable e indiscutible definición de Aristóteles -soñar es proseguir nuestra actividad anímica mientras dormimos-, unida a la aceptación del inconsciente, que sólo el psicoanálisis agregó a dicha noción. Unicamente el enigma de la deformación onírica queda sin resolver. En Ifigenia, quizá su obra poética más sublime, Goethe nos muestra el conmovedor ejemplo de una expiación, del alma doliente liberándole del peso de la culpa, y hace que esta catarsis se lleve a cabo por medio de un apasionado despliegue afectivo, por la influencia benéfica de la compasión amorosa. El poeta mismo intentó repetidas veces administrar auxilio psíquico, como con aquel infeliz que en sus cartas llama «Kraft», con el profesor Plessing, del cual habla en La Campagne de Francia, y el procedimiento que para ello aplicó va mucho más allá de la confesión católica, coincidiendo en curiosos detalles con la técnica de nuestro psicoanálisis. Quisiera citar aquí, explícitamente, un ejemplo de influencia psicoterapéutica que el propio Goethe describe en broma; quizá sea poco conocido; pero no por ello es menos característico. De una carta a la señora von Stein (número 1444, del 5 de septiembre de 1785):

Ayer noche hice una prestidigitación psicológica. La Herder seguía de lo más hipocondríaca, irritándose por cuanta cosa desagradable le había ocurrido en Carlsbad. Especialmente por su compañera de residencia. Dejé que me lo contara y confesara todo, las perfidias ajenas y los errores propios, con las más insignificantes circunstancias y consecuencias, y al final la absolví, haciéndole comprender en broma que con la fórmula de la absolución todas esas cosas habían quedado eliminadas y sumidas en las profundidades del mar. Se divirtió mucho con todo eso y está realmente curada.

Goethe siempre estimó en mucho al Eros, nunca trató de disminuir su poderío, siguió sus manifestaciones primitivas o aun caprichosas con el mismo respeto que las altamente sublimadas, y según me parece, defendió su unidad esencial, a través de todas sus formas de manifestación, con la misma energía con que en su tiempo lo hizo Platón. Quizá sea algo más que una mera coincidencia si en sus Afinidades electivas aplica a la vida amorosa una idea perteneciente a los conceptos de la Química, relación ésta de la cual es también un testimonio el nombre mismo del psicoanálisis. A menudo se nos dice que nosotros, los analistas, hemos perdido todo derecho de invocar el patronazgo de Goethe, pues habríamos ofendido la veneración que le es debida al intentar aplicarle el psicoanálisis, degradando a ese gran hombre al papel de mero objeto de un estudio analítico. Mas yo niego, en principio, que ello signifique o pretenda ser una denigración. Todos los que veneramos a Goethe no por ello dejamos de aceptar sin mayor resistencia los esfuerzos de sus biógrafos, que pretenden reconstruir su existencia partiendo de las informaciones y las crónicas disponibles. Mas, ¿qué pueden ofrecemos esas biografías? Aun la mejor y más completa no alcanzaría a contestarnos las dos preguntas que consideramos las únicas dignas de ser conocidas.

No nos revelaría, en efecto, el enigma del milagroso talento que hace el artista, y no nos ayudaría a comprender mejor el valor y el efecto de sus obras. No obstante, es indudable que tal biografía cumple para nosotros una profunda necesidad, como lo advertimos claramente cuando la deficiencia de la tradición histórica impide satisfacerla: por ejemplo, en el caso de Shakespeare. Nos resulta a todos evidentemente desagradable no saber todavía quién escribió realmente las comedias, las tragedias y los sonetos de Shakespeare: si en realidad fue el inculto hijo del pequeño burgués de Stratford, que alcanzó en Londres una modesta posición como actor, o si, en efecto, no fue más bien un aristócrata de alta alcurnia y de fina cultura, apasionadamente disoluto y más o menos degradado: Edward de Vere, decimoséptimo Earl de Oxford, lord gran chambelán hereditario de Inglaterra. ¿Cómo se justifica, empero, esta necesidad de conocer las circunstancias de la existencia de un hombre, una vez que sus obras han adquirido tal importancia para nosotros? Dícese, por lo general, que es la necesidad de acercárnoslo también humanamente. Así sea: trataríase entonces del anhelo de crear con tales seres vínculos afectivos que permitan equipararlos a los padres, maestros, modelos que hemos conocido personalmente o cuya influencia ya hemos experimentado, en la esperanza de que sus personalidades han de ser tan grandiosas y admirables como las obras que nos han legado.

Admitamos, con todo, que también interviene en ello otra motivación. La justificación del biógrafo implica asimismo una confesión. Cierto es que el biógrafo no pretende rebajar al héroe, sino aproximárnoslo, pero ello significa reducir la distancia que de él nos separa, o sea, que influye en el sentido de una disminución. Y es inevitable que al familiarizarnos con la vida de un gran hombre nos enteremos también de circunstancias en las cuales realmente no se portó mejor que nosotros, en las que, en efecto, se nos aproxima humanamente. No obstante, creo que debemos considerar legítimas las aspiraciones de la biografía. Nuestra actitud para con los padres y maestros es, sin remedio, ambivalente, pues la veneración que por ellos sentimos encubre siempre un componente de hostil rebeldía. He aquí una fatalidad psicológica que no es posible modificar sin suprimir violentamente la verdad y que por fuerza debe extenderse también a nuestra relación con aquellos grandes hombres cuya existencia pretendemos estudiar. Si el psicoanálisis se pone al servicio de la biografía, tiene evidentemente el derecho de no ser tratado con mayor dureza que ésta misma. El psicoanálisis bien puede suministrar indicios que no es posible alcanzar por otros caminos, revelando así nuevas tramas en el magistral tejido que se extiende entre las disposiciones instintivas, las vivencias y las obras de un artista. Dado que una de las funciones cardinales de nuestro pensar es la de asimilar psíquicamente los temas que le ofrece el mundo exterior, creo que habría que agradecer al psicoanálisis si, aplicado a un gran hombre, contribuye a la comprensión de sus grandes obras. Mas me apresuro a confesar que en el caso de Goethe todavía no hemos avanzado mucho en este sentido. Ello se debe a que Goethe no sólo fue, como poeta, un gran confesante, sino también, a pesar de abundantes anotaciones autobiográficas, un celoso encubridor. No podemos menos de invocar aquí las palabras de Mefistófeles:

Aun lo mejor que logres saber,
a los chiquillos no se lo puedes decir


Sigmund Freud.

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Psicoanálisis para todos

Médico Psicoanalísta.
Master en Psicología Médica.
Especialista en Dirección Deportiva.
Profesor de Formación Empresarial Superior en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero.
Profesor en la Real Federación Española de Fútbol - Curso Superior de Directores Deportivos -

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