11 Ago 2010

IMPOTENCIA TOTAL.

Escrito por: Alejandra Menassa de Lucía el 11 Ago 2010 - URL Permanente

Escultura: El pensador. Rodin

El caso es que al principio tenía una vergüenza enorme, ¿cómo me presentaba yo allí y le decía que nada de nada, que no había manera de …? Y encima era una mujer, no sé cómo se me ocurrió llamar a una especialista mujer. Vi el anuncio y no lo pensé más: "yo voy, y se lo digo". No se lo había contado a nadie antes, a nadie, ni a mis mejores amigos. Yo sabía lo que me pasaba, es decir, cuáles eran los síntomas, pero no sabía cómo relatarlos. Esa fue la primera sorpresa, darme cuenta de que nunca había hablado, no ya de mi problema, sino de nada que tuviera que ver con el sexo con mis amigos, es más, cuando ellos comenzaban la conversación en torno a “esos temas” yo me escurría, ponía cualquier excusa y desaparecía. En el Instituto, nos habían puesto un vídeo de educación sexual y yo me acuerdo que me empecé a marear y tuve que abandonar la sala. Ahora entiendo que fue porque no podía soportar nada relacionado con el sexo. Así que mi primer descubrimiento fue ese, creo que mi psicoanalista me lo dijo así: “¿Cómo va a poder hacer algo de lo que no puede ni hablar?” Y yo comencé a hablar. Hasta entonces, había pensado de todo, como delante de una mujer no lograba una erección ni con ayuda farmacológica, llegué a pensar que a lo mejor no me gustaban las mujeres, que era homosexual, que tenía una enfermedad física, se lo achaqué al tamaño, no demasiado generoso, de mi pene…, un montón de cosas. Sin embargo, yo me repetía una y otra vez, como para ahuyentar de mí esos fantasmas de mi pretendida sodomía: “pero Pepe, a ti siempre te han gustado las mujeres, eso no puede ser, desde los cinco años, ya te decían que Rosita, la de segundo b, era tu novia. A ti los hombres nunca te han producido atracción sexual, me lo repetía y me lo volvía a repetir, pero de todos modos, no lograba convencerme.

Al final llegué a comprender que a las mujeres las amaba, pero las temía mucho más de lo que las amaba.

Mi padre había desaparecido, dejando a mi madre embarazada de tres meses, y no habíamos vuelto a saber de él. Seis meses después nacía el que escribe estas líneas, así que llegué a entender que, en realidad, mi impotencia genital tenía que ver con ese temor a dejar embarazada a una mujer y abandonarla, como mi padre hizo conmigo: “si no puedo penetrarla, así me aseguro de que no podré embarazarla”. El drama era que yo tenía 30 años, y había sido impotente desde mi primera relación, no conseguía la erección ni yo solito, llevaba tantos años con el síntoma, que ya formaba parte de mí, y la verdad, no confiaba en su curación, además se había extendido a casi toda mi vida, y tenía impotencia laboral: no conseguía trabajo, impotencia en el establecimiento de nuevas relaciones o en la conservación de las antiguas, era un impotente total. Ahora hace dos años que me psicoanalizo, lo primero que recuperé fue el trabajo, después retomé poco a poco las relaciones con mis amigos, y hoy hace tres meses que vivo con Lina, mi actual novia. Desde hace un año, aunque aún no me lo crea, no tengo ningún problema de erección ¡Ya no soy impotente!. Yo tampoco creía que lo que me pasaba se pudiera transformar con una conversación con el profesional adecuado, pero así es.

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15 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Descubridor

Descubridor dijo

¿Cuántos blog tiene usted, doctora Menassa? Una pregunta como quién no quiere la cosa. (?)

Alejandra Menassa

Alejandra Menassa dijo

Hola decubridor: Tengo dos blogs en La comunidad: Este de Psicoanálisis y Medicina y otro de Poesía, que se llama Pais de Poesía, aquí le dejo la dirección: http://lacomunidad.elpais.com/paisdepoesia.
Un saludo y gracias por su comentario.

Montse

Montse dijo

Hola Montse: le agradezco su pasión y sus comentarios, pero el psicoanálisis no se puede imponer, el que quiera llegar, llegará. No se ocupe de los que denostan el psicoanálisis, él se defiende solo.

Un beso, Montse

Anónimo

Anónimo dijo

Claro que el psicoanálisis no se puede imponer. El psicoanálisis entra en nuestras vidas, cuando de forma inteligente se le da cabida, y lo más curioso es que ya no se desea que salga de ella, porque se convierte en una forma de ver la vida, de ver a los demás y de vernos a nosotros mismos. El psicoanálisis no solo nos da oportunidades a nosotros como sujetos individuales, sino que nos permite dárselas a los demás, a no cuestionar tanto, a no juzgar tanto y a transformar nuestras relaciones con los demás.
Yo no cuestiono que determinadas terapias no sean efectivas, pero por ejemplo, un método cognitivo-conductual, me indicará una forma de hacer las cosas, me dirigirá de forma consciente con un método, mismo método que utilizará para otras personas con problemas diferentes. La psiquiatría nos medica, y el medicamento encubrirá el problema, sólo eso. Pero si las cosas no se transforman desde nuestras profundidades psíquicas, desde nuestro inconsciente, cualquier síntoma volvería a aparecer o a transformarse en otro y volvería a dominar nuestra vida. Y el psicoanálisis es el que nos permite hacer eso. Pero no es fácil verdad? pues sólo es cuestión de desearlo y de trabajarlo pacientemente.
El artículo de Alejandra es un claro ejemplo de eso. Debemos tener la valentía de enfrentarnos a nosotros mismos y a ser capaces de transformar nuestra estructura mental desde la raiz, desde su origen si así fuera necesario. Con pisicoanálisis y trabajo se consigue. Si no, toda la vida viviremos esclavos de síntomas que lo único que harán será cambiar de forma y volver a aparecer.
Por ejemplo, si mi hijo tiene un problema podría llevarle al psicólogo. Sería lo más recurrido verdad?, porque el problema es "suyo". Como cuando mi coche tiene un problema mecánico y lo llevo al taller, me lo reparan y hasta la próxima. Pero ¿por qué no nos paramos a pensar qué si un niño tiene un problema del tipo que sea, no somos los padres los qué les transmitimos esa estructura mental? ¿por qué no tenemos la valentía de cambiar nosotros?
Un saludo

Raquel

Raquel dijo

Anónimo soy yo, se me pasó poner mi nombre.

Montserrat le dice a Montse

Montserrat le dice a Montse dijo

Lleva toda la razón, el psicoanalisis no se puede defender, el se defiende sólo, o quizás ni eso ni siquiera tenga que defenderse, sus efectos se van tejiendo imparablemente, produciendo cura, salud e inteligencia.
Un beso, para Usted también.

Alejandra Menassa

Alejandra Menassa dijo

Gracias Raquel. Por esta página transitan muchos que reconocen las producciones humanas tan necesarias, entre ellas el psicoanálisis, por lo que veo.
Un beso

Montse

Montse dijo

Ale.andra, es un verdadero honor que por unos segundos "usurpes" mi nombre, admiro tu curriculum, tus poesias y tu trabajo. Te puedo asegurar que tu trabajo, aunque no sea tu paciente me beneficia, y seguro que sabes cuánto. Un beso.

Alejandra Menassa

Alejandra Menassa dijo

Hola Montse. Muchas gracias.
Un beso

Amigo del Psicoanálisis

Amigo del Psicoanálisis dijo

Amarcord y Pierre: la pregunta está fuera del campo al que se dirige. Es como preguntar a las matemáticas porqué huelen determinadas flores, o preguntar a la botánica por los logaritmos neperiamos, el número de oro o la botella de Klein. De responder a lo que ustedes preguntan, se ocupa la Neurociencia y no el Psicoanálisis, son dos disciplinas totalmente diferentes y con diferentes objetos teóricos de estudio. En una el objeto de estudio es el cerebro y sus funciones, en la otra el objeto de conocimiento es el inconsciente.
Si no preguntaran lo que no corresponde a quien no corresponde, quizás obtendrían respuesta. En mi opinión, la Dra. Menassa hace lo más correcto agradeciendo amablemente su comentario sin responder a una pregunta que no le corresponde responder.

pedro

pedro dijo

Me han hablado muy bien del psicoanalisis, y estoy alucinando un poco, con los comentarios que estoy leyendo. Parece que hay ciertos comentaristas empeñandos en desprestigiar al psicoanalisis, ¿ por qué?, no lo dejan claro, en vez de argumentarlo, parecen picados con el psicoanalisis . Pierre y Amarcord, a mi no me gusta el futbol, así que cuando lo echan en la tele, directamente cambio de canal, por que no hacen ustedes lo mismo.
Habría que preguntarse, si no gustándome el futbol,y lo veo,ahí habría algo raro no?. Ale, pues un saludo.

Alejandra Menassa de Lucía dijo

Hola amigo del psicoanálisis, gracias por tu erudita puntualización.
Un saludo

Alejandra Menassa de Lucía dijo

Hola Pedro. Hace mucho tiempo que renuncié a convencer a los inconvencibles, te lleva demasiada energía, y es el mismo error en el que ellos caen. Grandes sabios de todos los tiempos (desde Confucio, pasando por Litchemberg, etc) aconsejan tener algo por lo que luchar, algo en lo que creer y luchar por eso. Luchar en contra de algo es destructivo, improductivo, y se te va la vida en ello. Pero creo que esto que digo, es para nosotros, que estamos en disposición de escucharlo, y no aar los inconvencibles. A mí lo que más gracia me hace es que ellos crean por un segundo que van a convencer a alguien.
En fin avanti, Pedro, avanti.
Gracias por tu comentario

Pedro

Pedro dijo

Muchas gracias, nunca me había planteado algo así, creo que sus palabras hasta me vendrán bien en mi vida familiar. Un saludo, y avanti.

Alejandra Menassa de Lucía dijo

Gracias a ti.
Es frente a las preguntas que se producen las respuestas.
Un saludo

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Sobre este blog

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____PSICOANÁLISIS Y MEDICINA

En este blog se intentará una visión distinta de los avatares de lo humano: también sus procesos de enfermar, que incluya la Medicina y el Psicoanálisis. Como creemos que pretendía Freud, se trata de ver qué nos enseña la enfermedad: - fobias, histeria, neurosis obsesiva, enfermedades psicosomáticas, trastornos de angustia o ansiedad, depresión-, de la normalidad del sujeto. No se trata por tanto de "patologizar" lo normal, sino de "normalizar" lo patológico. Los mecanismos psíquicos son los mismos en los sanos y en los enfermos, es el resultado de estas operaciones lo que es diferente. Enfermamos por algo propiamente humano que no queremos aceptar. Empezaremos con una serie de textos de varios autores bajo el título de Medicina y Psicoanálisis

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