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19
Feb 2009

ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Escrito por: miguelmartinezfondon el 19 Feb 2009 - URL Permanente

Freud ya dijo: “ lo más caro para el hombre, es la tontería y la enfermedad.” Con ello, nos quiso decir que si hablamos de tontería, hablamos de neurosis y si hablamos de enfermedad, hablamos de contradicciones emocionales y afectivas.

Todos hemos comprobado en nosotros mismos que nuestra inteligencia y capacidad vital puede aminorarse hasta el punto de perderse bajo el peso de sentimientos o afectos que la persona no puede manejar. Jueces que pierden el control por el demonio de los celos, médicos que la envidia les lleva a aminorar su capacidad de trabajo, ejecutivos que el amor les lleva a perder fuertes sumas de dinero, hombres, mujeres sometidos a la servidumbre del sexo son capaces de romper con la pareja, la familia, los hijos…

Es decir, seguimos siendo víctimas de nuestros sentimientos. Aquel que nunca sufrió por afectos no es humano. Por lo tanto, si de sufrir se trata, siempre hay una causa afectiva o emocional que lo justifica.

Cuando hablamos de inteligencia emocional, no nos estamos refiriendo al uso de los sentimientos para ser más inteligentes, sino a mantener a distancia los sentimientos frente a todo aquello de nuestra vida donde se nos requiere inteligencia. Por eso mismo, no se puede hablar de inteligencia si previamente no se gestionan las emociones y gestionar es manejar, entender, legislar. Una vez que producimos todo esto, es cuando la inteligencia puede aflorar, desarrollarse y expandirse.

Siempre que encontremos un conflicto entre personas, detengámonos para escuchar qué sentimiento o afecto es el que ha producido dicho conflicto y cien por cien de seguridad, encontraremos celos, envidia, amor, odio, deseo sexual, narcisismo exacerbado, sadismo, masoquismo y un sinfín de sentimientos mas que pueden llegar hasta unos cien. Si al cabo del día experimentamos mas de 50 estados anímicos diferentes ( triste, alegre, decaído, decepcionado, deseoso, amoroso, odioso, etc… ) según el estado que nos pille en el momento del día así será mayor o menos nuestra inteligencia. Y si uno se pregunta cómo gestionar todos sus sentimientos, es porque todavía es un desconocido de si mismo, lo cual es pauta para comenzar un psicoanálisis y entender todo aquello que a uno le empobrece como ser humano.

18
Feb 2009

EL BLINDAJE EMOCIONAL

Escrito por: miguelmartinezfondon el 18 Feb 2009 - URL Permanente

No podemos negar la existencia del inconsciente. Todas las personas, se dan cuenta que hay una parte de uno mismo, que rige la conciencia y hasta el autocontrol. Los sueños proceden de la parte inconsciente de la personalidad y muchos de los pensamientos y/o sentimientos que durante el día nos aparecen en la conciencia, tienen que ver con esta parte desconocida que es el inconsciente. También lo podemos definir como un reservorio o almacén de recuerdos, experiencias y deseos pero vivo, en continua actividad, similar a un corazón psíquico, pero del alma, encargado de darnos la vida, las ganas de vivir pero también, a veces, las ganas de morir. Si atendemos a nuestros sentimientos, nos damos cuenta que a veces, son nuestros propios procesos internos los que nos perturban la vida, las relaciones personales, laborales, familiares etc.. y a su vez, los sucesos que provienen de la realidad también pueden llegar a enfermar o perturbar el estado anímico. Es decir, el hombre, está en continua defensa frente a su realidad interior y frente a su realidad externa. Podemos decir que puede llegar a sufrir por todos los lados y de ahí viene la enfermedad mental o perturbación del estado anímico responsable de la angustia, la ansiedad, la depresión, la apatía, la tristeza, el delirio, la vergüenza, los celos, la envidia, el amor, el odio, el narcisismo exagerado etc…

¿ qué es un blindaje emocional ? Blindar es reforzar lo que se supone débil y dentro de la personalidad, hay aspectos de uno mismo más débil que otros y es por esta debilidad por donde el sujeto pierde su energía vital.

El blindaje emocional, es una técnica psicoanalítica que consiste en reforzar justo esa parte de la persona por donde se debilita. Esto le permite ser mas fuerte frente a las adversidades exteriores e interiores, de manera que la persona puede afrontar sus dificultades sin el sufrimiento y pérdida de energía que conlleva dicha debilidad.

16
Ene 2009

COMO SER UNA MADRE CASI PERFECTA ( IX )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 16 Ene 2009 - URL Permanente

Las primeras manifestaciones sexuales del niño.

La palabra “ masturbación “ no debe asustarte. El acto de masturbarse es un comienzo para que el niño y la niña descubran su propio cuerpo y se adentren en lo que va a ser el futuro desarrollo de su sexualidad. Debemos encuadrar los toqueteos corporales y el chupeteo dentro de las primeras manifestaciones sexuales. Masturbarse no solo tiene que ver, ni significa exclusivamente la estimulación de los genitales. Podemos considerar como masturbación la repetición continuada de cualquier acto estimulador de una zona erógena que genere placer. Chuparse el dedo pulgar con avidez, acariciarse los genitales, el lóbulo de la oreja o los márgenes anales y mecerse, deben calificarse como actos masturbatorios, cuando se realizan de una manera rítmica y continuada, porque conllevan una excitación y un placer asociado.

El chupeteo del pulgar

Definimos el chupeteo del pulgar como una de las manifestaciones más tempranas de masturbación infantil. La lactancia, ya sea mediante el pecho materno o un objeto sustituto – biberón – genera en el niño un aumento de sensibilidad en la zona bucal que le proporciona un gran placer asociado al acto de la succión. Esta conducta , que aparece en los lactantes, se conserva en ocasiones hasta la edad adulta y en algunos casos, permanece durante toda la vida ( encontramos gran número de personas que duermen con el pulgar introducido en la boca ). Consiste en un movimiento succionador, rítmicamente repetido, con ayuda de los labios que puede utilizar como objeto incluso los propios labios, la lengua, el pulgar o hasta el dedo gordo de un pie. Cuando dicho objeto no forma parte del cuerpo propio, el niño puede recurrir a cosas exteriores tales como el chupete, un juguete, un trozo de sábana etc...

En ocasiones, el chupeteo va acompañado de la acción de pellizcarse el lóbulo de la oreja o del autobalanceo de la cuna, actividades estas que suelen acaparar toda la concentración del niño y lo conducen a conciliar el sueño.

Una joven bien entrada en la pubertad, nos confesó que la satisfacción que le producía el chupeteo era parecida a la satisfacción sexual que le producían los besos de su novio. “ No todos los besos dan el placer que da el chupeteo. Es imposible describir lo que se siente en todo el cuerpo mientras se chupa. Parece que te sales de este mundo, una se encuentra totalmente feliz y satisfecha y no se desea nada más. Es una sensación maravillosa. Es algo inefable. No se siente ningún dolor, ninguna pena, y parece que te has transportado a otro mundo.”

El acto del chupeteo se debe a la búsqueda de un placer que el niño ya hubo de haber experimentado y que por medio de la succión, encuentra. Es fácil adivinar que dicha búsqueda guarda relación con el recuerdo de algo vivido.

La primera actividad importante para el ser humano, por el carácter vital que tiene para él, está ligada a la succión del pecho materno o del biberón cuando hay una imposibilidad fisiológica de la madre para la lactancia natural.

Esta asociación entre la succión, el chupeteo y el alimento provocan en el niño los primeros estados placenteros. El niño encuentra un bienestar en el acto de alimentarse; por tanto, su boca y sus labios acaban experimentado placer cada vez que siente la corriente tibia de leche pasar por ellos. En un principio, esta sensación placentera va unida a la necesidad de saciar el hambre. Sin embargo, observamos frecuentemente que aunque el niño haya calmado su apetito, lejos de retirarse del pecho materno o del biberón, sigue chupeteándolo hasta quedarse dormido.

Así, cada vez que quiere rememorar esa sensación , recurre al chupeteo de algún objeto cercano - inicialmente, una parte de su propio cuerpo - porque, debido a la inmadurez con la que viene al mundo, no puede apropiarse de los objetos externos. Cuando llega a un mayor grado de desarrollo físico, cualquier objeto a su alcance puede convertirse en objeto apropiado.

Muchas madres se preguntarán si en el futuro, su hijo va a adquirir “ el vicio” de chuparse el dedo y debemos responder que lo normal es que pase por esa etapa porque forma parte de su propio desarrollo sexual. Este hábito puede también ser adquirido debido a ciertas conductas en la madre que lo refuerzan; por ejemplo, ponerle el chupete después de haberle dado el pecho o dejarle que siga chupeteando la tetina del biberón cuando ya se ha acabado la toma. Cada vez que se tienen estas actitudes generosas, se refuerza la actividad placentera del niño .

Por sorprendente que nos parezca, mucho de los hábitos en los que está involucrada la boca y que adolescentes y adultos mantienen a lo largo de la vida son fijaciones de ese placer obtenido durante la etapa infantil. El acto de fumar, beber, besar y ciertas prácticas sexuales- felaciones – guardan relación con el recuerdo placentero que les produjo el acto de chupetear y succionar en su infancia.

¿ Qué debes hacer.?

Cuando existe una fuerte represión, por parte de la madre o de los educadores, del acto del chupeteo, puede aparecer en el niño una repugnancia a todo lo que tiene que ver con el placer bucal: asco a la comida, la bebida, los besos – a muchos niños no les gusta besar ni ser besados - etc. Un gran número de los adolescentes que presentan síntomas de anorexia-bulimia, vómitos repetidos y opresiones en la garganta, fueron en su infancia grandes “ chupeteadores “.

No refuerces ni fomentes en tu hijo la actividad del chupeteo. Es mejor limitarte a satisfacer su necesidad alimenticia. Una vez llevada a cabo, si decides darle el chupete, hazlo con moderación. No fomentes su uso de forma asidua y continua. Úsalo si realmente va a cumplir una función necesaria, por ejemplo, calmar el llanto y exclusivamente durante el tiempo que sea preciso pero siempre de acuerdo a su desarrollo emocional . Si tu hijo está tranquilo no seas una de esas madres que “ enchufan “ al niño el chupete por que sí o para entretenerlo. Utilízalo por una causa justificada, sino, es mejor no crear en él un hábito que , después, será difícil quitarle. En algunos niños, hemos observado que la acción del chupeteo va acompañada de un movimiento rítmico de frotamiento de piernas que despierta las primeras sensaciones placenteras en los genitales y suele ser una de las causas inmediatas del descubrimiento de la masturbación genital. Algunas madres también nos han relatado que, para apaciguar el llanto de sus hijos o para hacerlos conciliar el sueño, suelen acariciarles los genitales hasta que lo logran. Evidentemente esta actitud acabará despertando precozmente en el niño su instinto sexual.

05
Ene 2009

COMO SER UNA MADRE CASI PERFECTA ( I )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 05 Ene 2009 - URL Permanente

PROLOGO.

El presente libro pretende servir de ayuda a todas aquellas mujeres que ya son madres y a aquellas que, en un futuro, se planteen serlo.
El enfoque propuesto sirve a un fin orientativo porque la labor propiamente educativa ha de ser realizada tanto por la madre como por el padre.
Este libro es el resumen de un trabajo continuado que, como psicoanalista, vengo desarrollando en el campo de la clínica desde hace once años.
Ser madre conlleva saber mantener un equilibrio entre lo afectivo y lo educativo. Equivale a no dar prioridad a los sentimientos y afectos instintivos ante lo que debe ser una justa, sana y razonable educación.
A un hijo se le debe dar lo necesario. Los excesos a la larga generan perturbaciones. La educación, por tanto, no debe llevarse a cabo según los gustos personales ni del uno ni de la otra porque, muchas veces, lo que una madre quiere dar a su hijo no es lo que más le conviene.
Esta es la primera regla y quizás la más importante para llevar adelante una buena labor educativa.
Debemos tener en cuenta que la maternidad es un hecho biológico. Ser madre, en cambio, pertenece al orden de lo psíquico y lo psíquico, en cada mujer, está determinado por el modo en que fue educada.

Somos la herencia psíquica de nuestros padres.

Ser madre es mucho mas que el proceso fisiológico de engendrar y dar a luz un hijo. La mujer, por regla general, pocas veces piensa cómo va a educar a ese niño y bajo qué parámetros educativos llevará a cabo dicha tarea. Normalmente, suele basarse en la propia experiencia personal de cómo lo hicieron con ella sus padres y desde ese lugar, aplica idénticos patrones ideológicos - educativos sobre el recién nacido.
Sería deseable tener algo mas que los propios criterios ideológicos a la hora de enfrentar dicha responsabilidad. En infinidad de ocasiones, el modo en que fuimos educados resulta ser válido para transmitírselo a nuestros hijos pero en otras, ese modelo no resulta el más adecuado por el descubrimiento de carencias o fisuras educativas en nuestra propia educación.
Por tanto, deberíamos dejar de lado algunos de los principios ideológicos familiares y sociales, incluidos nuestros gustos personales, y tomar solo aquellos mas convenientes para dicho fin.
Una conducta equivocada sería proyectar sobre nuestros hijos aquellas cosas que nos hubiera gustado que hicieran con nosotros. Se tiene la tendencia inconsciente de querer dar todo aquello que, en nuestra infancia, nos hubiera gustado recibir. Eso puede o no resultar correcto porque, inconscientemente, estamos imponiendo un modelo de vida que no sabemos si va a ser el que ellos desean para sí . Lo adecuado es proporcionar al niño un abanico de posibilidades creativas y culturales, dejando que desarrolle sus propios gustos para que vaya creándose en él, alguna idea sobre lo le gustaría hacer o ser en la vida.
Otra tendencia educativa habitual en los padres es querer satisfacer todas las demandas del niño. Cuando una madre da a su hijo todo lo que pide, por el mero hecho de dar, sin un criterio lógico y objetivo educacional, acabará deformando su educación.
Por eso, no es conveniente e incluso puede llegar a ser contraproducente proyectar nuestras carencias infantiles sobre nuestros hijos. El nuevo ser debe aprender a desarrollarse con autonomía e independencia de lo que fue y es nuestra vida. Muchas veces, los adultos se sienten frustrados por no haber alcanzado aquello que dicen querer, únicamente por seguir el modelo de vida que sus padres les impusieron.
Una madre y un padre transmiten la herencia de un cierto modelo ideológico familiar, social y educacional. La familia es el primer modelo de sociedad para el recién nacido. Dentro de la estructura familiar se enseña al niño las normas y leyes necesarias para hacer frente al mundo y sus exigencias.
Las Instituciones educativas se encargarán después de añadir nuevos valores a su educación y por último, la propia sociedad y el Estado será quién imponga los modelos de conducta para convivir en armonía con el resto del mundo.
El matriarcado es el fundamento de toda sociedad. La estructura familiar necesita de la figura materna para que podamos hablar de familia. Ella es el centro de ese universo por ser dadora de vida. Su misión principal - entre las muchas que ejerce – junto al padre consiste en mantener íntegra dicha unidad hasta que los hijos estén preparados para abandonarla y ser, a su vez , fundadores de su propio núcleo familiar. Por tanto, la ley que rige la familia en la especie humana es que una madre debe tener hijos para entregárselos al mundo y no para quedárselos.
Este es el mayor reto con el que topa: aceptar que los hijos no se tienen para sí sino para el mundo.

Desprenderse de ese sentimiento de propiedad recíproco entre padres e hijos es uno de los mayores desafíos y el que acarrea más complicaciones psíquicas al ser humano a lo largo de su vida.
Una educación correcta y adecuada es aquella que se enfoca hacia la consecución por parte del niño de su independencia y autonomía con respecto a la propia estructura familiar. Esto permitirá que pueda tener una vida propia con independencia de la de sus padres y que, en un futuro, sea él quien decida las opciones que quiera llevar a cabo.
La mayoría de nosotros olvidamos este principio y con frecuencia, las madres suelen manipular la educación de sus hijos, de un modo inconsciente, para que estos tengan una dependencia afectiva extrema y de ese modo, no puedan separarse de ellas. Esta actitud se corresponde con cierto tipo de neurosis que padecen sin tener conciencia de ello. Suelen ser mujeres que han mostrado algún desequilibrio afectivo durante su infancia o con la pareja y centran todas sus carencias emocionales y afectivas en los hijos. Esto les lleva a generar un sentimiento inconsciente de propiedad sobre ellos que les impulsa a no enfocar adecuadamente la educación , que debería orientarse hacia su futura autonomía e independencia.
El resultado será la producción en el niño de una fijación emocional a la madre y una desviación de su camino hacia el mundo, que le supondrá serias dificultades para establecer lazos de afecto, sentimientos y deseos hacia otras personas que no sean ella. ¡ Cuantas vidas hemos visto truncadas y estropeadas por ese egoísmo neurótico, por ese sentimiento de propiedad tan enorme que prefirió estrangular los proyectos de sus seres mas queridos antes que renunciar a su propia satisfacción personal!.

¿ Que debes hacer? .

Si has vivido una infancia carente de afectos familiares o no encuentras satisfacción personal dentro de tu relación de pareja, debes evitar volcar dichas carencias en tus hijos porque si lo haces, solo lograrás crearles una dependencia emocional muy intensa hacia ti que entorpecerá su desarrollo emocional y afectivo. En muchas ocasiones, pueden llegar hasta el extremo de contagiarse de la neurosis materna y renunciar al mundo para estar siempre y en todo momento junto ella . Sin embargo, en otras, aunque la madre lo intente por todos los medios a su alcance, no lo consigue. Cuando los hijos crecen y se marchan del hogar familiar para iniciar su propia vida, puede ocurrir que esta se sienta abandonada y este hecho ser la posible causa de la génesis de un trastorno depresivo. Es lo que popularmente llamamos el Síndrome del nido vacío.
Si eres una mujer que siente que no es suficientemente querida por su familia o su pareja, deberías acudir a un psicoanalista para resolver esa inseguridad afectiva y emocional que hace que te creas sola y poco amada. De otra manera, acabarás centrando dichas carencias en la vida de tus hijos lo que, a la larga, será causa de serias complicaciones en la convivencia diaria no solo para ti sino para toda la familia.

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En este blog se publicarán artículos de Psicoanálisis, abordando temas como la depresión, los problemas de pareja, los trastornos de ansiedad, las obsesiones, fobias, problemas familiares...

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