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20
Sep 2009

LA DEPRESION INFANTO JUVENIL

Escrito por: miguelmartinezfondon el 20 Sep 2009 - URL Permanente

Es cierto que lo jóvenes, también se deprimen. Dentro de la juventud, incluimos el comienzo de la adolescencia y la salida de la misma. La pregunta que muchos padres se hacen, es por qué su hijo está triste o deprimido, sino no le falta de nada? Muchas de las llamadas depresiones infanto juveniles, guarda relación con que el niño o adolescente deben asumir un cambio generacional. El niño abandona la infancia y el adolescente abandona la adolescencia para entrar en el mundo adulto. Cada una de estas etapas requiere una preparación psicológica o tener desarrollada ciertas habilidades emocionales para que el cambio no sea tan doloroso. Yo recuerdo que cuando abandoné la EGB para ir al Instituto me supuso una enorme tristeza. Aquellos ocho años vividos, aquellos compañeros y profesores con los cuales viví los mejores momentos de mi infancia, habían desaparecido. Nunca más los iba a volver a ver: Rafael Simancas, Jose Julio, Vicente, Isabel Roco, Mari Paz, la señorita Matilde, Resu o Don Antonio. Todo lo que se acercaba ahora era un ambiente distinto, con compañeros y profesores distintos. Si algo tengo que agradecer a mis educadores es que ellos sabían de la importancia de ese cambio de edad y nos ayudaron a los de mi generación a asumir el cambio. Señorita Charo, Pilar, don Feliz y Don MIguel. La tristeza me abandonó, porque pude encontrar una nueva satisfacción que sustituía a la anterior. Cuando esto no es así, es fácil que el niño o adolescente entre en un estado depresivo. Por eso, es importante que los educadores estén preparados para ayudar a afrontar el choque con la nueva realidad que le supone a todo niño y adolescente cambiar de etapas en su vida. Y en contra de mis colegas médicos, me parece que medicar a un niño o a un adolescente porque se sienta deprimido es una atrocidad. Es un pasaje transicional, que dura poco tiempo y no se puede decir que haya un trastorno de la personalidad que haga preocuparse del niño o adolescente. Mas que preocuparse, hay que ocuparse del cambio que supone en su mente y en sus nuevos hábitos de vida. Para ello, la mejor indicación es una psicoterapia que verdaderamente entienda estos momentos delicados por lo que pasa todo niño o joven.

05
Feb 2009

¿ Eres una madre casi perfecta ?

Escrito por: miguelmartinezfondon el 05 Feb 2009 - URL Permanente

Cuando tu hijo “ se toca “.

Este acto infantil es muy frecuente por no decir que ocurre de forma generalizada. Nos encontramos con que el niño y/o la niña han descubierto que tocar ciertas partes de su cuerpo les lleva a experimentar placer. Si lo hacen es porque les gusta y no encuentran que sea reprobable, - pueden incluso ponerlo en práctica delante de otros niños o de algún adulto - debido a que todavía la moral sexual no existe para ellos. Simplemente disfrutan sin darle mayor importancia , porque todavía no tienen la noción de pudor ni de vergüenza.

¿ Qué debes hacer.?

La actitud educativa que se ha de adoptar ante los toqueteos genitales del niño debe ser evidentemente represiva pero en una forma moderada y progresiva. Se le debe ir señalando que dichos actos no son correctos. Lo más probable es que el niño pregunte ¿ por qué.?. La respuesta debe ser segura y concisa: “porque eso no se hace”.

Aunque sepamos que no lo va a entender en su totalidad, debemos ir enseñándole una moral con respecto a su sexualidad. No se trata, como madre, padre o educador, de ponerse muy obsesivo con el niño porque se toque en exceso. Lo importante es ir corrigiendo poco a poco estas actitudes exhibicionistas de su sexualidad.

No es aconsejable ejercer con él una conducta fuertemente represiva. Hacer que se sienta culpable, avergonzarle en público o castigarle puede ser contraproducente porque puede llegar a inducirle una concepción equivocada de su sexualidad. Si el niño se toca repetidamente es porque ya ha descubierto que la estimulación de ciertas partes de su cuerpo, en especial los genitales, le proporcionan placer. Casualmente, siempre hay una primera vez . La experiencia placentera va a dejarle un recuerdo agradable y por tanto, surgirá en él la tendencia a volverla a sentir. Esta actitud es humana. Todo aquello que al hombre le dio una vez algún tipo de satisfacción, le llevará a intentar buscar de nuevo su repetición.

No es aconsejable reírle al niño como gracia su actitud de tocarse porque quedará fomentada y reforzada. Tampoco hay que pegarle, gritarle, ni amenazarle con cortarle la mano o la colita, porque las expresiones bruscas pueden acabar generando miedos y/o rechazos al propio cuerpo y a la sexualidad.

Cuando padres y educadores ejercen una actitud muy represiva sobre los toqueteos del niño, este puede verse conducido hacia dos caminos evolutivos desviados: primero, el niño con el tiempo acabará viendo y asociando el placer sexual de tocarse con algo malo y sucio, lo que lo llevará a rechazar su propio cuerpo como productor de placer y segundo, cuando la represión se ha ejercido de una manera brusca, puede reforzar y fomentar el toqueteo practicándolo cuando nadie le ve o en compañía de otros niños.

Otro error que se comete, en especial con los hijos varones, es valorar el hecho de que se toque como signo de virilidad o de hombría. Cada vez que ven que eso ocurre lo aplauden, se ríen o hacen un comentario acerca de lo machote que es el niño. Evidentemente, si los padres siguen por ese camino, acabarán fomentando una actitud exhibicionista y machista en su hijo.

Concluimos este capítulo señalando que cuando el niño muestra alguna actividad sexual, el comportamiento de los padres no debe ser excesivamente rígido pero tampoco muy flexible. Se le debe ir señalando que dichas actitudes no son las adecuadas para convivir con los demás y el niño- que es más inteligente de lo que pensamos - acabará entendiéndolo aunque le lleve cierto tiempo. No se trata de quitarle rápidamente el hábito recién adquirido sino de eficacia educativa. No es una cuestión de rapidez sino de efectividad. Una actitud razonable y comprensiva por parte de sus educadores hará que desarrolle un entendimiento sobre lo que debe ser la moral sexual social.

04
Feb 2009

¿ Eres una madre casi perfecta ? ( XIV )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 04 Feb 2009 - URL Permanente

¿ Cuándo se despiertan las zonas genitales.?

Entre las zonas erógenas del cuerpo se encuentran los genitales. En la infancia funcionan como órganos evacuatorios. A partir de la adolescencia cumplirán también la función de órganos reproductores.

Los lavados y frotamientos en esa zona durante la limpieza corporal, generalmente llevados a cabo por la madre, hacen inevitable que tanto en el niño como en la niña, se despierte muy tempranamente una sensación de placer unida a la del hábito higiénico, que una vez experimentada, les llevará a la búsqueda de dicha satisfacción.

Podemos observar habitualmente en los niños la costumbre de tocarse los genitales con la mano y en las niñas, el frotamiento de una pierna contra otra o la tendencia a rozar sus genitales con objetos puntiagudos tales como los picos de una mesa. Por ejemplo, los tocamientos en solitario o junto a otros niños en la casa, la calle o la escuela son una manifestación de que se ha despertado muy prontamente el instinto sexual genital.

Las causas externas tienen , en esta época, una importancia extraordinaria y a veces, influyen de forma duradera. No solo los hábitos de limpieza sino también los juegos infantiles entre hermanos y compañeros pueden conducirles a este descubrimiento de un modo casual. No debemos olvidar que los actos de seducción y corrupción de niños por parte de jóvenes adolescentes o personas adultas propician que estos desarrollen precozmente una actividad sexual genital que luego queda reforzada por el propio niño mediante actos masturbatorios en la intimidad.

El problema que se origina cuando se despierta tempranamente el placer de la zona genital es que el niño muestra una actividad sexual precoz que lo lleva a experimentar con el fin de encontrar nuevas sensaciones placenteras. En numerosos casos clínicos, encontramos prácticas sexuales completas entre niños aún en edad infantil, actos realizados sin noción alguna de maldad ni afán de perversión. Las diferencia entre lo permitido y lo prohibido en esa edad , la ética que debe regir sus actos y la moral sexual todavía no se han constituido en él, de manera que se conduce guiado por su instinto, hacia la búsqueda y la obtención de su propio placer y no ve nada malo en ello. Solo cuando el niño es sorprendido y/o reprendido, empieza a tomar conciencia del alcance de sus acciones. El pudor y la vergüenza impondrán un límite a su temprana sexualidad..

03
Feb 2009

¿ Eres una madre casi perfecta ? ( XIII )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 03 Feb 2009 - URL Permanente

¿ Qué debes hacer.?

El error que con mayor frecuencia comete la madre, de un modo inconsciente, es convertir los hábitos alimenticios y de limpieza del niño en una obsesión. Debemos señalar que, precisamente por esta condición , es algo que ella no puede controlar conscientemente; muy al contrario, la obsesión puede llegar a controlarla a ella. Está comprobado que cuanto mayor sea su preocupación por el estreñimiento, mas estreñido se volverá el niño. Si es ese tu caso, debes acudir a un psicoanalista. Sorprendentemente comprobarás cómo mejora el síntoma de tu hijo según vaya desapareciendo tu obsesión.

Evita cuanto sea posible manipular en exceso la zona anal del niño. Si al estreñimiento no se le presta una atención desmedida, acabará revirtiendo por sí solo. Generalmente, tendrás que recurrir al pediatra y a veces, al uso de algún tipo de remedio. Si ocurre así, procura que su utilización no se convierta en un hábito porque a la larga, este trastorno podría hacerse crónico.

No debes olvidar que , para el niño, sus excrementos son una parte muy importante de su propio cuerpo. Es lo primero que sale de él y que expulsa al exterior. Aunque cueste creerlo, los excrementos tienen una significación: HACER CACA = HACER UN REGALO. De esta manera, nos muestra su cariño y al mismo tiempo, alivia de una gran preocupación a las personas que le rodean, especialmente a la madre. Aunque también puede negarse a complacerla. Cuando el niño retiene intencionadamente sus heces lo hace con el propósito de acaparar la atención materna. Se comporta como un pequeño déspota. El origen de la agresividad infantil, como veremos más adelante, guarda relación con el desarrollo de esta etapa infantil.

02
Feb 2009

¿ Eres una madre casi perfecta ? ( XII )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 02 Feb 2009 - URL Permanente

Cuando la madre es un poco obsesiva y está excesivamente preocupada por este asunto, algo en el niño capta esa preocupación y acaba transformándola y convirtiéndola en una coartada; es decir, si llega a darse cuenta que, con su propia voluntariedad de hacer o no hacer, puede manipular emocionalmente a su madre, acabará haciendo uso de ello. Todos sabemos que los niños suelen fingir sentirse enfermos con gran frecuencia para llamar la atención de sus padres. A veces se inventan dolores, miedos, temores, inseguridades con el fin de conseguir tener cerca la figura de la madre o del padre. Cuando se dan cuenta de lo importante que es para ella que coman o hagan caca, pueden llegar a utilizar este empeño en beneficio propio. Los niños pequeños son mas inteligentes de lo que los adultos creen. Dicen que no les gusta la comida y la hacen ascos porque desean que se la dé su madre amorosamente y entonces si comen. Cuando quieren recibir mimos se quejan de que están malos o les duele la garganta o la tripa y proponen dormir en la cama con ella. Son muchos e innumerables los ejemplos donde el niño hace uso de los temores de la madre para su propio beneficio. Con la caca ocurre lo mismo, también se da cuenta que cuando no va al baño, logra asustarla y que esté más pendiente de él. Si a todo esto añadimos que la madre, para aliviar el estreñimiento, manipula su zona anal lo que, de paso, le produce una sensación placentera, esta actitud se irá consolidando y potenciando cada vez más. El estreñimiento cumplirá dos funciones: tener cerca a la madre y obtener un placer asociado al acto de expulsión de las heces.

Todo esto acontece de manera inconsciente. El estreñimiento, tanto en el niño como en el adulto, produce una viva excitación en la región anal que puede ir de lo placentero hasta lo doloroso. Ambas formas de sentir guardan relación con la excitabilidad de dicha zona. Cuanto más estreñido sea una persona, mayor placer y alivio le producirá la evacuación.

22
Ene 2009

¿ ERES UNA MADRE PERFECTA ?

Escrito por: miguelmartinezfondon el 22 Ene 2009 - URL Permanente

Las causas por las cuales un niño se vuelve estreñido, por sorprendente que parezca, son PSIQUICAS.

Ya desde muy pequeño, se desarrollan en él muchos y complejos procesos psíquicos que pasan desapercibidos para los adultos incluidos los propios padres. Un niño de uno a tres años tiene gran parte de su aparato psíquico constituido y todo lo que le sucede corporalmente – salvo una enfermedad genética o causada por un agente externo- tiene que ver con esos procesos. A medida que crece, va tomando dimensión de su propio cuerpo y según va pudiendo aprehender los objetos, tocarlos, llevárselos a la boca, correr, subirse a los lugares para alcanzarlos, se va dando cuenta de que es capaz por si mismo de apropiarse de todo lo exterior.

A través de la boca, prueban el mundo. Aprenden a meterse en ella, no solo la comida sino todo lo que encuentran a su alcance y de esa manera, establecen las diferencias entre lo que es y lo que no es comestible. La falta de conocimiento, durante ese periodo de tiempo, es la causa principal de las numerosas intoxicaciones accidentales que se producen.

Si el niño se da cuenta que gran cantidad de los objetos que incorpora a través de la boca, guardan relación con el mundo exterior, también se da cuenta de que aquello que expulsa por el ano guarda relación tanto con su interior como con el exterior. Todas las muestras de admiración de la familia alrededor de sus deposiciones, le hacen tomar conciencia de la importancia que tienen para ellos. Las madres suelen intercambiar comentarios elogiosos entre ellas acerca del número de veces que sus hijos no se lo hacen encima.

Con frecuencia, observamos el placer que el niño obtiene al jugar con sus excrementos. Algunos piden frecuentemente el orinal para permanecer sentados durante largo tiempo aunque no hagan nada; es decir, les gusta jugar a hacer caca. También podemos encontrar el caso contrario, o sea, niños que se niegan de manera pertinaz a llevar a cabo esta función en el orinal o en el water. Lloran, patalean y dicen que no tienen ganas Se resisten, se levantan, se rebelan y al final no lo hacen. Solo al cabo de uno o varios días acaban yendo al baño , experimentando un vivo dolor junto con la deposición.

Estas actitudes tan diferentes, nos hace darnos cuenta de que, también para el niño, su caca es importante.

( continuará )

16
Ene 2009

COMO SER UNA MADRE CASI PERFECTA ( IX )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 16 Ene 2009 - URL Permanente

Las primeras manifestaciones sexuales del niño.

La palabra “ masturbación “ no debe asustarte. El acto de masturbarse es un comienzo para que el niño y la niña descubran su propio cuerpo y se adentren en lo que va a ser el futuro desarrollo de su sexualidad. Debemos encuadrar los toqueteos corporales y el chupeteo dentro de las primeras manifestaciones sexuales. Masturbarse no solo tiene que ver, ni significa exclusivamente la estimulación de los genitales. Podemos considerar como masturbación la repetición continuada de cualquier acto estimulador de una zona erógena que genere placer. Chuparse el dedo pulgar con avidez, acariciarse los genitales, el lóbulo de la oreja o los márgenes anales y mecerse, deben calificarse como actos masturbatorios, cuando se realizan de una manera rítmica y continuada, porque conllevan una excitación y un placer asociado.

El chupeteo del pulgar

Definimos el chupeteo del pulgar como una de las manifestaciones más tempranas de masturbación infantil. La lactancia, ya sea mediante el pecho materno o un objeto sustituto – biberón – genera en el niño un aumento de sensibilidad en la zona bucal que le proporciona un gran placer asociado al acto de la succión. Esta conducta , que aparece en los lactantes, se conserva en ocasiones hasta la edad adulta y en algunos casos, permanece durante toda la vida ( encontramos gran número de personas que duermen con el pulgar introducido en la boca ). Consiste en un movimiento succionador, rítmicamente repetido, con ayuda de los labios que puede utilizar como objeto incluso los propios labios, la lengua, el pulgar o hasta el dedo gordo de un pie. Cuando dicho objeto no forma parte del cuerpo propio, el niño puede recurrir a cosas exteriores tales como el chupete, un juguete, un trozo de sábana etc...

En ocasiones, el chupeteo va acompañado de la acción de pellizcarse el lóbulo de la oreja o del autobalanceo de la cuna, actividades estas que suelen acaparar toda la concentración del niño y lo conducen a conciliar el sueño.

Una joven bien entrada en la pubertad, nos confesó que la satisfacción que le producía el chupeteo era parecida a la satisfacción sexual que le producían los besos de su novio. “ No todos los besos dan el placer que da el chupeteo. Es imposible describir lo que se siente en todo el cuerpo mientras se chupa. Parece que te sales de este mundo, una se encuentra totalmente feliz y satisfecha y no se desea nada más. Es una sensación maravillosa. Es algo inefable. No se siente ningún dolor, ninguna pena, y parece que te has transportado a otro mundo.”

El acto del chupeteo se debe a la búsqueda de un placer que el niño ya hubo de haber experimentado y que por medio de la succión, encuentra. Es fácil adivinar que dicha búsqueda guarda relación con el recuerdo de algo vivido.

La primera actividad importante para el ser humano, por el carácter vital que tiene para él, está ligada a la succión del pecho materno o del biberón cuando hay una imposibilidad fisiológica de la madre para la lactancia natural.

Esta asociación entre la succión, el chupeteo y el alimento provocan en el niño los primeros estados placenteros. El niño encuentra un bienestar en el acto de alimentarse; por tanto, su boca y sus labios acaban experimentado placer cada vez que siente la corriente tibia de leche pasar por ellos. En un principio, esta sensación placentera va unida a la necesidad de saciar el hambre. Sin embargo, observamos frecuentemente que aunque el niño haya calmado su apetito, lejos de retirarse del pecho materno o del biberón, sigue chupeteándolo hasta quedarse dormido.

Así, cada vez que quiere rememorar esa sensación , recurre al chupeteo de algún objeto cercano - inicialmente, una parte de su propio cuerpo - porque, debido a la inmadurez con la que viene al mundo, no puede apropiarse de los objetos externos. Cuando llega a un mayor grado de desarrollo físico, cualquier objeto a su alcance puede convertirse en objeto apropiado.

Muchas madres se preguntarán si en el futuro, su hijo va a adquirir “ el vicio” de chuparse el dedo y debemos responder que lo normal es que pase por esa etapa porque forma parte de su propio desarrollo sexual. Este hábito puede también ser adquirido debido a ciertas conductas en la madre que lo refuerzan; por ejemplo, ponerle el chupete después de haberle dado el pecho o dejarle que siga chupeteando la tetina del biberón cuando ya se ha acabado la toma. Cada vez que se tienen estas actitudes generosas, se refuerza la actividad placentera del niño .

Por sorprendente que nos parezca, mucho de los hábitos en los que está involucrada la boca y que adolescentes y adultos mantienen a lo largo de la vida son fijaciones de ese placer obtenido durante la etapa infantil. El acto de fumar, beber, besar y ciertas prácticas sexuales- felaciones – guardan relación con el recuerdo placentero que les produjo el acto de chupetear y succionar en su infancia.

¿ Qué debes hacer.?

Cuando existe una fuerte represión, por parte de la madre o de los educadores, del acto del chupeteo, puede aparecer en el niño una repugnancia a todo lo que tiene que ver con el placer bucal: asco a la comida, la bebida, los besos – a muchos niños no les gusta besar ni ser besados - etc. Un gran número de los adolescentes que presentan síntomas de anorexia-bulimia, vómitos repetidos y opresiones en la garganta, fueron en su infancia grandes “ chupeteadores “.

No refuerces ni fomentes en tu hijo la actividad del chupeteo. Es mejor limitarte a satisfacer su necesidad alimenticia. Una vez llevada a cabo, si decides darle el chupete, hazlo con moderación. No fomentes su uso de forma asidua y continua. Úsalo si realmente va a cumplir una función necesaria, por ejemplo, calmar el llanto y exclusivamente durante el tiempo que sea preciso pero siempre de acuerdo a su desarrollo emocional . Si tu hijo está tranquilo no seas una de esas madres que “ enchufan “ al niño el chupete por que sí o para entretenerlo. Utilízalo por una causa justificada, sino, es mejor no crear en él un hábito que , después, será difícil quitarle. En algunos niños, hemos observado que la acción del chupeteo va acompañada de un movimiento rítmico de frotamiento de piernas que despierta las primeras sensaciones placenteras en los genitales y suele ser una de las causas inmediatas del descubrimiento de la masturbación genital. Algunas madres también nos han relatado que, para apaciguar el llanto de sus hijos o para hacerlos conciliar el sueño, suelen acariciarles los genitales hasta que lo logran. Evidentemente esta actitud acabará despertando precozmente en el niño su instinto sexual.

14
Ene 2009

COMO SER UNA MADRE CASI PERFECTA ( VIII )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 14 Ene 2009 - URL Permanente

La sexualidad infantil..

La primera cuestión que debemos plantearnos es la siguiente : ¿ hasta cuando vamos a seguir afirmando que los niños durante la infancia no tienen instintos sexuales.?

Si quieres ser una madre suficientemente cualificada para ejercer su función, debes olvidar viejas teorías obsoletas sobre la sexualidad y comenzar a aceptar que tus hijos, desde etapas muy tempranas, desarrollan su instinto sexual como tú desarrollaste también el tuyo. Tienes que apartarte de falsas concepciones ideológicas que se refieren a la famosa “ pureza infantil “. La pureza infantil sólo existe en la cabeza de aquellas madres que tienen problemas sexuales y además piensan que sus hijos no tienen sexualidad.

Cuando no se acepta la existencia de los impulsos sexuales en el niño se está negando una parte muy importante de su personalidad. Son numerosas las experiencias de educadores, padres y especialistas que constatan que los niños muestran muy tempranamente manifestaciones de su instinto sexual tales como erecciones, toqueteos en solitario o en compañía de otros niños y juegos con contactos físicos en los que realizan movimientos análogos a los del coito... etc.

Entonces ¿ por qué una madre puede aceptar más fácilmente que su hijo manifieste amor hacia los demás que aceptar que tiene instinto sexual.?

¿ Por qué muchas madres y educadores siguen considerando a los niños como viciosos o degenerados cuando muestran dichos instintos?

La respuesta nos conduce a pensar que solo aquellos padres o educadores que tienen problemas con su propia sexualidad califican de anormal la sexualidad de sus propios hijos.

Por tanto, para aceptar este hecho, antes hay que aceptar que, como madre y mujer, tú también tienes instintos y deseos sexuales.

Más de una lectora se estará preguntando, a estas alturas, por qué atribuimos tanta importancia a la sexualidad. La respuesta es bien sencilla: la sexualidad es innata a los seres humanos y a través de ella, el sujeto se relaciona con el mundo y sus semejantes.

Los padres son para el niño el modelo de aprendizaje. Todo lo aprendido, será llevado luego, por identificación, al mundo exterior, donde se relacionará emocionalmente con las mujeres y los hombres según lo hizo con aquellos, durante la infancia.

Por consiguiente, los padres no deben negar dichas manifestaciones tempranas de la sexualidad infantil que se expresan bien a través de una actitud curiosa hacia los adultos o hacia su propio cuerpo. Todos hemos olvidado cuando eramos pequeños y cómo la sexualidad ejercía su influjo y despertaba en nosotros una fuerte atracción. Si la sexualidad fue algo que nos llamó tan profundamente la atención ¿por qué no va a ocurrir lo mismo con nuestros hijos.?

Pasemos entonces al siguiente tema.

14
Ene 2009

COMO SER UNA MADRE CASI PERFECTA ( VII )

Escrito por: miguelmartinezfondon el 14 Ene 2009 - URL Permanente

Nacemos con instinto sexual.

No podemos negar las evidentes semejanzas y diferencias entre lo humano y lo animal. El hombre, como un eslabón más dentro de la cadena evolutiva , es mortal y necesita del impulso sexual para cumplir con la especie y no desaparecer. Por tanto, hay algo en la sexualidad humana puesto al servicio de la reproducción. Sin embargo lo que lo diferencia del resto de seres vivientes es el proceso educativo y represivo al cual somete su instinto sexual.

Si dejáramos a un niño criarse a su libre albedrío, sin palabras, crecería como un animal salvaje. Es gracias al proceso educativo que se irá transformando en humano. Su instinto sexual tomará la forma de una sexualidad civilizada.

Debemos partir de una cierta concepción de instinto para entender el desarrollo evolutivo de la sexualidad en el niño.

El instinto es del orden del impulso; es decir, algo que en parte no se puede controlar por estar más cerca de lo animal que de lo humano.

El niño tiene sexualidad desde que nace y esta es como una semilla dispuesta a germinar y crecer en él. A lo largo del desarrollo, la educación familiar y social la irá moldeando, sometiéndola a una represión progresiva.

No debemos olvidar que el niño siempre va a tener sexualidad, independientemente de que lo muestre o lo reprima, hecho que va a depender del ambiente educativo y de las circunstancias personales que le rodeen durante la primera época de la vida.

Hay una etapa infantil denominada PERIODO DE LATENCIA en la que, aparentemente, los niños no parecen observar ningún interés por las cuestiones sexuales. Este periodo acontece, una vez que se ha constituido en el psiquismo el mecanismo de la represión, mediante el cual se puede afrontar de una manera más civilizada el despertar de la sexualidad en la etapa de la pubertad o adolescencia.

La represión se establece a raíz de que el niño recibe sus primeras críticas y reprimendas por mostrar abiertamente aquello que debe ser privado. La familia y las instituciones educativas le transmiten la conducta socialmente aceptada en relación a la micción, la defecación, mostrar la propia desnudez en público, etc. y él, en esa oscilación entre lo conveniente o no de sus actos , aprenderá a ejercer el dominio sobre sus instintos sexuales.

Gracias a que entre los destinos de la pulsión, se encuentra la capacidad de SUBLIMAR el instinto sexual, el niño podrá centrar su energía psíquica en las actividades culturales que le corresponde hacer ; por ejemplo, ir al colegio, jugar o estudiar. La falta de concentración o la detención en el desarrollo intelectual tiene que ver, por lo general, con no poder sublimar dichos instintos, los cuales ocupan constantemente su pensamiento e interfieren con el aprendizaje de otras materias.

Tal vez, al leer estas páginas, alguna madre o algún educador se pregunte: si el instinto sexual es tan importante para el desarrollo emocional del niño ¿ por qué no dejamos que aflore permanentemente en lugar de reprimirle.? La respuesta es bien sencilla.

Durante el periodo infantil, el instinto sexual no puede cumplir con la función a la cual está destinado: formar pareja, gozar del sexo y reproducirse, por que el niño todavía no tiene capacidad funcional para ello.

Cuando algunos padres dejan que su hijo muestre abiertamente ciertas actividades sin ejercer sobre ellas ninguna labor represiva , estas terminan por producir alteraciones en el desarrollo emocional y sexual que pueden desembocar en conductas sexuales perversas.

Encontramos numerosos casos clínicos de niños que mantuvieron relaciones sexuales muy tempranas con otros del mismo o de diferente sexo; relaciones incestuosas con sus hermanos menores o con adultos e incluso, algunos con las mascotas de la familia.

Aunque nuestro propósito no es atemorizar al lector, estas y otras cosas aún más graves pueden suceder en esta etapa infantil y con mas frecuencia todavía de lo que pensamos. Sólo con prestar más atención a esa faceta tan descuidada que es la sexualidad infantil, evitaremos que acontezcan accidentes en el desarrollo educativo de nuestros hijos.

Cerramos este apartado diciendo que aunque haya un periodo de latencia, durante el cual padres y pedagogos toman a su cargo la educación del niño, la eficacia para dominar el instinto sexual infantil nunca se alcanza totalmente

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En este blog se publicarán artículos de Psicoanálisis, abordando temas como la depresión, los problemas de pareja, los trastornos de ansiedad, las obsesiones, fobias, problemas familiares...

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