19 Jun 2008

NARRAR VIENE DEL SOÑAR (TERCERA PARTE)

Escrito por: Rafael Salin-Pascual el 19 Jun 2008 - URL Permanente

Henry Fuseli (1741-1825), pinto “The nightmare” (1781). El tema de la obra es el asalto nocturno de un incubo (incubare: permanecer acostado) y la yegua de la noche. Una doncella, yace en su lecho, la cabeza y brazos cuelgan hacia uno de los lados, mientras que sentado en el pecho de la mujer, está un incubo que observa al pintor con una mueca que parece una sonrisa perversa. Una yegua irrumpe por el extremo izquierdo de la pintura con los ojos saltones, como si espantada mirara lo que sueña la bella durmiente. Fuseli, fue un pintor que nacido en Suiza, trabajó la mayor parte de su vida en Inglaterra. Se le educó dentro de una familia numerosa (18 hermanos) y cristiana, fue ordenado sacerdote, a insistencia de su padre. El pintor viajó por diferentes partes de Europa y en Italia decidió modificar su apellido, por uno más italianizado de Fssli, pasó a Fuseli.

En el siglo XVIII, las pesadillas se pensaban que eran causadas por demonios o incubos, aunque ya Galeno había propuesto que estas eran el resultado de cenas profusas y de los vapores que salían de los alimentos durante la digestión. El concepto actual que se tiene de pesadilla, esta relacionado a cualquier tipo de sueño que sea capaz de generar una respuesta ansiosa en el soñante, que lo obligue a despertar. Este fenómeno se presenta con más frecuencia en la segunda parte de la noche, cuando la persona que tiene una pesadilla se despierta y se encuentra agitado, con aumento de las frecuencias cardiaca y respiratoria, sudoración, además hay un recuerdo claro del contenido del sueño.

Sin embargo lo que pinto Fuseli, tiene más que ver con otra alteración del sueño llamada parálisis de sueño. Aquí la persona está dormida, siente que se ha despertado pero no se puede mover, la duración de esta parálisis transitoria es de 3 a 30 minutos, hay una sensación de opresión en el pecho y dificultad para respirara. Se pueden tener manifestaciones alucinatorias. Este malestar se presenta en la mayoría de las personas, una o dos veces al año, sólo cuando aumenta la frecuencia de episodios se considera una enfermedad. Este problema era conocido por chinos y griegos, hace más de dos mil años, estos últimos le denominaban “Efialtes”. Para la mayoría de las personas la única explicación de ese malestar era la brujería o la presencia de espíritus malignos. En México también adquirió este tipo de connotación mágica y popularmente se le refiere, aún hoy en día como episodios en donde: “¡Se me acotó el muerto encima!”.

En la edad media, algunas acusaciones de brujería se sustentaron en supuestas víctimas que presentaban parálisis de sueño. En los testimonios que se hicieron en el juicio por brujería a Oliva Berthram, en Suffolk Assizez. Inglaterra, en 1599, una de las supuestas víctimas Joan Jarden, testificó que un espíritu enviado por Berthram, la atormentaba cada noche, cambiando de forma, pero siempre sentándose en su pecho. Acusaciones similares ocurrieron en Salem, en 1692, en el juicio por brujería a Susan Martin.

Fuseli realizó 200 pinturas en total, de las cuales sólo se exhiben una minoría. La primer obra que llamó la atención del gran público fue precisamente “The Nightmare”, desde entonces gran parte de su obra guardo ese estilo barroco y gótico, que recuerda, por lo menos en parte a la obra de Goya. Es interesante observar, como las manifestaciones artísticas, van en muchos sentido adelante de algunas áreas de las ciencias, por ejemplo, la parálisis de sueño, sólo fue reconocido como un problema médico, en la década de los años setentas y ochentas, en el que se incorporó a la serie de enfermedades de la naciente disciplina médica de los trastornos del dormir. La siguiente ocasión que tenga una parálisis de sueño, no se angustie, trate de mover los ojos, son los únicos músculos que se pueden mover, y con esto logrará despertar o por lo menos se dará cuenta de que no hay un incubo a su alrededor.

Todo mundo sueña, se tienen imágenes y otro tipo de sensaciones que en la mayoría de los casos recuerdan a una película fantástica. Se modifican las coordenadas de tiempo y espacio: nos soñamos niños, vemos a personas que ya han muerto, hacemos cosas que no podemos hacer cuando estamos despiertos, como por ejemplo volar o respirar debajo del agua, nos podemos observar, desdoblados, como entes diferentes y se pueden hacer cosas imposibles o improbables.

La pregunta sobre si hay una o varias razones para tener esta actividad mental, que ha estado presente a lo largo de la humanidad. Hoy podemos, organizar las posibles respuestas, aún cuando no hay una que sea única.

Al dormir nuestro cerebro descansa de manera parcial. El monólogo interno que tenemos dentro y que llamábamos conciencia sigue su curso. Para algunas personas, el soñar es solo una especie de ruido cerebral, un epifenómeno. Lo que ocurre en el sueño es equivalente a los ruidos que genera el corazón al latir, los cuales son producto de la apertura y cierre de las válvulas, estos sonidos no sirven para nada, aun cuando el ser humano les ha dado un significado de funcionalidad clínica, de correcta o incorrecta del músculo cardiaco. Así, el soñar equivaldría a la activación, de manera aleatoria, de células nerviosas, que evocan sensaciones y recuerdos. Al despertar por la mañana, organizamos esa información nocturna, a manera de la edición cinematográfica, y nos contamos una historia. Los sueños serían entonces un acto interpretativo, sin funciones específicas. ¿Habrá gente que no sueñe? La respuesta es no, todos soñamos, aun cuando no todo mundo recuerda lo que soñó.

Otra postura sobre la función de los sueños, sostiene que estos tienen un significado psicológicamente profundo. Esta es la corriente de pensamiento hacia los sueños más antigua. Aspectos como la adivinación, premonición y otro tipo de significados mágicos y psicoanalíticos, pertenecen a este tipo de corriente. La tendencia a priori, es considerar esto absurdo, sin embargo existe algo rescatable, el soñar es un mecanismo que disminuye la tensión o ansiedad cotidianas. En este sentido soñar es una especie de realidad virtual controlada,- basta despertar para terminar el sueño -, en la cual podemos enfrentarnos a situaciones sin salir dañados. Por ejemplo, si se tiene problemas con el jefe en el trabajo, no sería biológicamente adaptativo, ni tampoco ético desobedecerle, ignorarlo o quizás eliminarlo, porque esto nos costaría desde el empleo, hasta la prisión, pero si soñamos cualquiera de las opciones antes enumeradas, hay un alivio, o tal vez la visualización de un plan de acción que nos permita ser más asertivos en el trabajo y con el jefe.

Otra de las funciones adscritas al soñar, tiene que ver con el desarrollar estrategias de interacción con los demás, con otros seres humanos. En nuestra interacción diaria, tenemos que decodificar, no solo el lenguaje verbal, pero también el no verbal: movimiento corporal, expresión de cara, manos y ojos. Estos funcionan de manera constante y repetida, de tal modo que, en cierta manera podemos “leer la mente” de los demás. Si yo me acerco a una mujer desconocida, y esta me sonríe y muestra datos de permisividad, yo me podré seguir acercando a ella, para por ejemplo, sacarla a bailar. Si por el contrario, su cara se endurece, su boca se aprieta y mira hacia otro lado, deberé de detener mi avance, o de lo contrario estoy a riesgo de sufrir unas respuesta hostil.

Esta información es procesada en la porción más anterior del cerebro, en el lóbulo frontal. Al soñar, esta zona de nuestro cerebro se enciende, y esto se ha interpretado, nuevamente, desde un contexto de una realidad virtual, en que al soñar estamos recreando situaciones y desarrollando estrategias o programas para resolver esas interacciones. En el lóbulo frontal, a fin de cuentas estaríamos creando programas de acción ante determinadas respuestas no verbales de los demás. En este sentido en el soñar, estamos en un simulador de realidad virtual que nos entrena para desarrollar estrategias adecuadas de interacción social.

Una combinación de las funciones que he comentado, se presenta en situaciones extremas de la existencia. En la enfermedad psiquiátrica llamada alteración por estrés postraumático, el paciente ha estado en una situación vital en la que él o ella, estuvieron a punto de perder la vida, fueron heridos o violados, o puede que vieran a otras personas en esas situaciones. Al poco tiempo se desarrolla una ansiedad intensa, cada que se está en situaciones parecidas. Por ejemplo, una persona que vio un atentado terrorista en una estación de ferrocarril, cada que está cerca de una vía de tren, reacciona con ansiedad, algunas veces no controlable. Uno de los aspectos que desarrollan estos pacientes, son pesadillas con respecto el evento traumático. Estas se repiten, una y otra vez, recreando el evento, pero el enfermo nota, que con el tiempo, las pesadillas van perdiendo su capacidad para generar ansiedad, y finalmente, ya no son sueños catastróficos, aunque no dejan de ser molestos. Lo que ha ocurrido es que en sueños, se ha ido generando una especie de tratamiento psicológico, que se conoce con el nombre de “exposición graduada”, que se utiliza en fobias, en donde el presentar el estímulo que desencadena la fobia (ansiedad a objetos o situaciones específicas), esta reacción aminora paulatinamente.

¿Es el soñar ante una situación de estrés agudo, una forma de exposición graduada? Esto es posible, lo cierto es que el cerebro no descansa del todo en las noches, y que continua ejerciendo una serie de funciones, a través de los sueños, que llevan a prepararnos para el día siguiente, para reparar y mitigar los efectos de nuestra existencia. El soñar, tendría en ese sentido un efecto de hacer más manejable nuestra cotidianidad, para poder funcionar en condiciones óptimas.

EL MAQUINISTA (2004 España-USA)

Trevor Reznik (Christina Bale), es un obrero en una fábrica de maquinaria de precisión. Un hombre, cuya descripción más precisa sería la de un cadáver ambulante, como los prisioneros de los campos de concentración nazi.

Este le cuenta una noche a su amiga y luego novia Stevie (Jennifer Jasón Leight), que tiene un año sin dormir, y se está consumiendo en vida. La mente lo está traicionando, sobre todo la memoria, por lo que utiliza papeles que pega por toda la casa para recordar las cosas que tiene que pendientes, y para preguntarse “¿Quien soy yo?”. Un día aparece un sticker extraño de color amarillo, pegado en su refrigerador, con el inicio del juego del “ahorcado”, con una letra “E”, al final de cinco espacios. Trevor no recuerda haberlo puesto ahí, y empieza a sospechar que alguna persona está merodeando en su casa.

Por las noches, Trevor Reznik maneja hasta una cafetería en el aeropuerto, en donde platica con una mesera llamada Maria (Aitana Sánchez-Gijón), de la que se siente enamorado, y con la que más adelante saldrá a un parque de diversiones en compañía del hijo de ella, Nichols. Después del aeropuerto, se va a su casa, en donde frente al televisor y un libro, pasa toda la noche sentado, sin dormir pero adormilado.

En la fábrica piensan que se está drogando. Lo empiezan a marginar, como alguien diferente. Un día al salir a fumar, se percata de que una persona está fumando también en el interior de su automóvil, un hombre fornido y calvo, de lentes oscuros, y sonrisa amplia, Iván ( John Sharian ), el cual le comenta que está sustituyendo a Reynolds, que tuvo que ausentarse.

Un compañero de trabajo, Miller ( Michael Ironside), le pide ayuda a Trevor para poder ajustar una de sus maquinarias, este último se distrae, cuando cree ver a Iván a lo lejos, y acciona el interruptor de la máquina que atrapa el brazo de Miller, y se lo arranca. Ese es el disparador de una hostilidad mas franca y abierta, del resto de sus compañeros. Se establece en ese momento, una base real , de una percepción paranoica que se acentúa, y en la que Reznik piensa que se ha desarrollado una conjura en su contra.

Trevor se da cuenta de que se está desmoronando, y acude con Stevie quien en todo momento lo apoya. La nicotina y la cafeína, son las únicas sustancias que lo mantiene despierto, además de la ansiedad, y la necesidad de perseguir al auto convertible rojo, en donde viaja Iván. Su novia Stevie le sugiere en varias ocasiones que acuda con algún médico, que no tenga miedo, pero el no la escucha y sigue ahora en su insomnio total, persiguiendo a Iván, al que nadie ve, excepto Trevor.

El Maquinista, es el primer film que le dio reconocimiento internacional a su director Brad Anderson (1964, Madison, EUA), quien se había dedicado más a filmar películas para televisión. Para hacer la película Christian Bale (1974, EUA - American Psycho y Batman Return, entre otras), redujo su peso de 180 a 120 libras comiendo una manzana y una lata de atún al día.

Es interesante observar como Trevor, a pesar que dice no haber dormido un años, presenta episodios de micro sueño muy seguido. No tiene seguramente sueño de movimientos oculares rápidos (MOR), pero ha desarrollado una ensoñación diurna que contamina su realidad con alucinaciones, ilusiones, e ideas delirantes. Lo anterior le sirve para ir llenando los huecos de memoria que le va dejando la ausencia de un episodio de sueño prolongado. Todo lo que le sucede se ha disparado por un recuerdo bloqueado. La angustia, la depresión y otras formas de alteraciones neuropsiquiátricas, cursan con insomnio. El minimizar el síntoma, el no tratarlo oportunamente, no es inocuo, ahora sabeos que puede ser un factor que desencadene otras alteraciones siquiátricas, como las ya mencionadas.

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