03 Jul 2008

EL CORAZON EN LA CONGELADORA

Escrito por: Rafael Salin-Pascual el 03 Jul 2008 - URL Permanente

EL CORAZÓN EN INVIERNO (LE COEUR EN HIVER, 1991. FRANCIA – CLAUDE SAUTET)

La variación es la norma en nuestra especie. La fachada es lo mas aparente, pero lo que pudiera ser más o menos similar, por ejemplo, las conductas sexuales (reproductivas o no), son tan variadas como insospechadas. Esta película nos muestra la variedad de aquellos que temen, evitan, y huyen del compromiso amoroso, de los que temen al amor.
Un artesano de la fabricación y reparación de violines, Stephan (Daniel Auteuil), es el personaje del que hablamos. Trabaja para Maxime (André Dusollier), un hombre de mayor edad, y con un nivel económico elevado.
En una comida, en el restaurante habitual, Maxime le comunica a Stephan que la mujer que este último tiene enfrente, en una de las mesas del sitio, es la mujer de la cual está enamorado. A tres metros de distancia se puede ver a la bella Camille (Emmanuelle Béart), que a su vez come con su apoderada artística Hélené (Elizabeth Bourgine). La respuesta del joven: “¿Por qué no me lo habías dicho antes?” , tiene una connotación de traición a la amistad.
Stephan es obsesivo, metódico, su trabajo en los violines raya en el ritual amoroso y religioso sobre el instrumento, algo que no puede hacer con su persona y en especial con las mujeres . Camilles es violinista, es cliente del taller, por lo que se conocen. Al entregar uno de sus trabajos, y esperar para escuchar el ensayo Stephen nota que hay una ligera falla en el violín, misma que resuelve con tres o cuatro ajustes con una lima de madera. Camille le pregunta entonces, cobijada por su intuición, del porque dejó de interpretar él al violín. La respuesta, nos muestra otra faceta de la personalidad del joven, honestidad personal (“Es que no soy virtuoso); pero al mismo tiempo es una confesión de su limitación emocional.
Camille, por otro lado, si ha sido flechada. Los ensayos para grabar un disco con música de de Ravel, no son los mismos, con o sin Stephen. Ella interpreta para él “Conoceur” pero al mismo tiempo, para la caja de resonancia de sus afectos, por lo menos eso es lo que ella cree.
Stephen tiene una amiga que trabaja en una librería. A ella le comenta lo que sucede. En un diálogo que me recuerda, el monólogo que se tiene en “El Carterista” de Robert Bresson, en el cual, el ladrón sostiene un monólogo interno y racional, sobre como ejecutar el robo de carteras y bajo que métodos. Aquí, en “El corazón en el invierno”, hay algo similar con la amiga, de quien recibe algunas respuestas. Stephen todo lo hace racional, y trata de hacerse el fuerte. Pero a fin de cuentas el que manda es el cerebro.
Después, Maxime y Stephen acuden a ver los avances en la reparación del departamento que ocupará con su futura esposa Camille, y es en ese sitio, cuando detecta que su amigo está muy enamorado de Camille. Después de unos cuantos pasos dentro del departamento, se tiene que sentar, se le ve pálido, Maxime le pregunta si puede ayudarlo, y le ofrece agua. Al inquirir sobre lo que le sucede, Este pone de excusa a su malestar, el estar mareado por las pinturas. Esto es falso, Stephen barniza y usa solventes, en condiciones de mas cercanía, y no se ha mareado nunca.
También Maxime se percata de que Camille se le ha distanciado. Al preguntar, ella responde de manera honesta, que l e gusta Stephen, pero que no ha ocurrido nada. Él va a salir de París por una semana, tiempo en el cual, Camille y Stephen saban que sigue en sus vidas. . Se plantea que si las cosas van a atronar, mejor sea que ocurra pronto.
Después de una cena, entre Camille y Stephen; ella lo lleva a las puertas de su hotel y le invita a entrar al mismo. Él se rehúsa a bajar. “No estoy enamorado de ti, como tú piensas” Aunque es obvio y evidente que la mujer le atraen. No es la fidelidad al amigo, tampoco que quiera conservar el trabajo, estamos ante un personaje que teme enamorarse, perdón el control, diluirse en el otro. Stephen es un alexitímico, no puede identificar sus emociones y por lo tanto las expresa poco y muchas veces mal. Por eso no puede ser virtuoso, por eso no puede tocar el violín y se va a los detalles de lo artesanal.
En realidad, pierde el trabajo, al amigo, a la mujer, sin una afectación externa notable. Su maestro en el violín, está agonizando, y Stephen le ayuda a “bien morir.” No es que no le duela la muerte de su maestro, es simplemente que su cerebro maneja otros canales, en donde hay una “ceguera” emocional También se ha llamado a estas personas “Autistas afectivos”.
La actuación de Daniel es como siempre, sobresaliente, lo mismo que de Emmanuelle, a la cual se le muestra como una perfeccionista, pero con un lado humano, que se asoma a través del amor. Esta es una obra de sentimientos y de la falta de los mismos, y del como el desconocimiento de que esto puede ser rehabilitado, lleva una calidad de vida, literalmente infrahumana.

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Daniel Yáñez González-Irún dijo

Rafael, garcias por la recomendación y tan extensa crítica. Tomo nota.
Un abrazo y mucha paz.
Daniel.

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