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22
Abr 2008

ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDO

Escrito por: rafasalin el 22 Abr 2008 - URL Permanente

“Eternal Sunshine of the Spotless mind”

(Dir Michel Gondry, USA)

“How happy is the blameless vestal's lot!

The world forgetting, by the world forgot.

Eternal sunshine of the spotless mind!

Each pray's accepted, and each wish resign’s.

Alexander Pope, "Eloisa to Abelard"

Los Amorosos.

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.

Jaime Sabines (Fragmento)

Una pareja Joel (Jim Carrey) y Clementina (Kate Winslet), se encuentran, pareciera que por casualidad, en una playa fría y solitaria. Joel trata de esquivarla, pero Clementine tiene una corazonada: “Lo ha visto alguna vez”. No se recuerda en donde. Aquí esta la primera clave vital de esta película, lo que llamamos “corazonadas”, son realmente un activación de la frecuencia cardiaca, la respiratoria, palidez o enrojecimiento. Hay un algo que hace que responsamos a esa llamada de unos ojos, que parecieran mudos, pero que conectados al mismo centro de nuestras emociones nos llaman. ¿Por qué nos fijamos en unas o unos y no en otros ojos llenos de deseo? La respuesta que se ha dado a esa pregunta, por ser sencilla, lleva a la duda. ¡”Por que hay algo que no es familiar”!

En diversos estudios, se ha documentado que hay ciertas características de nuestras parejas similares a los padres. En un estudio inclusive el olor del hombre que seleccionaban las jóvenes, se parecía mucho al del padre. El modo de caminar y de moverse al de la madres, en el caso de los varones. Es por eso que lo familiar constituye la autopista hacia el enamoramiento.

Clementina y Joel sufren de esa enfermedad, -- muy cercana a la psicosis, a la que uno se entrega, no una, sino varias veces --, y van formando una pareja dispareja. Ella extrovertida y hasta locuaz; él serio, tímido, con valores mas conservadores. El resultado es que surgen con mucha frecuencia chispas y raspones. Un buen día, después de una más de sus rupturas amorsas, él sale a buscarla al sito en donde trabaja, pero, aunque la encuentra, ella ya no es ella, está indiferente a su presencia, y no sólo eso, se percata el angustiado Joel de que Clementina ya tiene una nueva pareja.

Una visita a sus cuñado le revela que la indiferencia de Clementina no es fingida. Hay un papel amarillo en el que se hace constar que Clementina se sometió a un procedimiento, como especie de “lavado selectivo de cerebro”, que removió toda las huellas de la existencia de Joel, en el cerebro..

Sin pensarlo dos veces, aun cuando luego se arrepentirá muchas más, Joel acude con el Dr. Howard Mierzwiak (Tom Wilkinson), quien ha desarrollado esa tecnología peculiar, de borra el contenido de las cabezas, por supuesto sin tener que ver nada con la monumental película de culto de nuestro admirado, David Lynch “Erasedhead”.

La película entra entonces, en el terreno de un género que se ha llamado “Cinema Laberíntico o de Laberinto”, un tipo de “Road-Movie”, sólo que la carretera esta en la mente, de todos, los que narran, actúan, y los espectadores también. La película se va armando y desarmando. Otro ejemplo de este género es la película alemana “Corre Lola”(1998), del director Tom Twiker.

El motivo central de la película que analizamos, romántico e improbable: que realmente no podemos borrar del todo, a los seres que una vez amamos intensamente y por este hecho se quedaron amalgamados a nuestro cerebro. Los mismos instantes que activaron la mutua atracción, va más lejos de lo que podamos razonar o no al respecto. El esquema que tenemos de nosotros mismos, nuestra identidad propia, se amplifica y queda ocupada, o, como en este caso, vacía por la ausencia del ser amado.

Ahora que sabemos que hay las llamadas “ neuronas en espejo” como base de la empatía, el compartir la emoción de lo que percibimos, también sabemos que hay una necesidad de estar cerca del otro, de tener un sentimiento de pertenencia con límites, pero a fin de cuentas, eso es saberse querido lo cual se complementa con el querer y demostrar eso con hechos.

Ahora que podemos medir las sustancias que circulan por nuestro sistema nervioso, sabemos que el amor está lleno de los mismos neurotransmisores que se liberan cuando experimentamos placer. Ese ente simbólico, que es el sujeto amado, pasa a habitarnos y es la compañera de nuestros sueños, de las fantasías diurnas.

Ahora queda bien claro el porque, una de las quejas de los amorosos al ser abandonados, es la sensación de un dolor físico, que se narra como un hueco entre el pecho y el abdomen. Alguna vez me dijo una de mis pacientes, que después de una semana de traer ese agujero doloroso en su vida, decidió tomar un analgésico, sólo por no dejar. Para su sorpresa se le quitaba por ratitos ese vacío que le lastimaba en el pecho, entre el quinto espacio intercostal y el esternón.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Jaime Sabines (Los Amoroso . Fragmento)

Rafael Salin-Pascual

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